Capítulo 2

Peces grandes

Sakura se sentía fuera de lugar; en la escuela, en la calle, con Sasori y en su propia casa. Le bastaba llegar a un sitio y permanecer un minuto para querer marcharse, pero era algo normal, casi toda su vida ha sido así y se había acostumbrado a esa sensación de vacío.

— Al fin llegas, Sakura.

Ino Yamanaka la saludó en cuanto puso un pie en el aula y, como siempre, la rubia se encargó de dirigirla a un asiento junto a ella.

— ¿Hiciste la tarea que encargó Asuma-sensei? —preguntó Ino una vez que ambas estuvieron sentadas. Sin esperar respuesta, le acercó una libreta de apuntes y el libro de historia —. Convencí a Shikamaru de pasarla, así que aquí tienes —y le sonrió, con gran expectación en esos ojos azules. Pero Sakura fijó la mirada al frente.

¿Es que no se cansa...?

— En realidad ya la tengo hecha —respondió, provocando un suspiro pesado y exagerado en Ino. Afortunadamente la Yamanaka no insistió en querer hablarle, aunque eso nunca duraba mucho.

Sakura a veces sentía que era algo grosera con esta chica, pero no tenía ningún compromiso hacia ella. Aún así, Ino se aferraba a permanecer a su lado y se había auto-proclamado su mejor amiga casi hermana, siendo que nunca salían juntas fuera de la escuela y ni tenían el número de la otra. Hablaban de temas simples, o bueno, Ino hablaba y ella tenía la cortesía de no dejarla con la palabra en la boca.

Hace casi un año más o menos que Ino era su "única y mejor amiga", cuando ésta recién llegó de otro instituto . Al principio no había entendido el porqué se le pegó, pero luego comprendió: la usaba para tener estatus y sobrevivir.

Según sabía, cuando Ino llegó como la chica nueva, no le fue bien al querer entrar al equipo de animadoras e hizo el ridículo frente a muchos. De inmediato comenzaron los apodos, las burlas y la exclusión social, toda una pesadilla para una señorita con aires de grandeza como Ino. Ser bonita no bastaba, para su sorpresa.

Y tras pensar y analizarlo mucho, decidió usarla a ella, a Sakura Haruno, la más popular entre los populares. Así, un día se le plantó delante con gesto nervioso y le pidió acompañarla en el almuerzo.

Ese día rechazó a Ino y le pasó por un lado.

Pero obviamente la rubia no se rindió y tras dos semanas consiguió su objetivo: ser la única amiga de Sakura. De ahí en más todo fue fácil para Ino. Y aunque la pelirosa tuvo que acostumbrarse, debía admitir que Ino era muy útil a veces y por eso decidió seguir el juego. La relación que tenían funcionaba así.

— ¡Oh, por cierto! —ahí estaba, otra vez Ino iniciando una conversación—. Escuché de fuentes confiables que cierto chico sexy quiere invitarte a salir... a escondidas de su novia —Sakura la miró una vez más con interés, dándole pie a la rubia para que continúe —. Es atlético, alto, de ojos azules y ego hasta el cielo. Seguramente se te acercará en el almuerzo, mientras su novia está con las podridas.

Diciendo eso, Ino tomó una libreta pequeña color vino y de pasta gruesa. Pasó las hojas hasta dejarla en una en blanco y escribió "Togami Sho" hasta arriba.

— Estoy segura de que apostó —añadió la rubia y lo anotó bajo el nombre del chico—. Y sé que no es de tus gustos, pero...

— Togami Sho... —Sakura meditó unos segundos—, es novio de la líder de porristas, eh.

Ino se carcajeó y mantuvo una sonrisa encantadora. La chica estaba disfrutando esto y a Sakura le pareció que el karma hacía de las suyas.

— Sé que es mucho pedir, Sakura — Ino bajó la voz al inclinarse hacia ella—, pero seré tu esclava si destruyes esa relación. Quiero ver sufrir a esa idiota y que caiga hasta lo más bajo en esta escuela.

Se miraron unos segundos, donde Ino siguió sonriendo con ese toque de maldad y Sakura pensaba en los beneficios que podría obtener a cambio. Oh, vaya...

— ¿Y qué tan bajo quieres que ella caiga?

Fue la primera vez que Ino la abrazó.


Naruto lo convenció de reunirse con los demás chicos detrás de la biblioteca; era un buen sitio, alejado de los lugares concurridos o de la supervisión escolar.

Shikamaru, Neeji y Kiba ya estaban ahí, faltaban algunos pero debían tener sus asuntos.

— ¿Alguno tiene papel? —preguntó Inuzuka sentado en el suelo, bastante concentrado en su labor de desmoronar un trozo verde y pegajoso del famoso weed —. Ah, olvidenlo, creo que tengo mi paquete aquí.

Naruto se rió del castaño y se tiró al césped, ofreciéndose a armar el porro y de paso asegurarse de encenderlo él. Si sólo Kushina lo viera...

— Creí que lo tenían controlado —señaló Sasuke recargando la espalda en la pared de la biblioteca.

Neeji fue quien respondió.

— Déjalos, con suerte nosotros mismos los mandaremos al centro de rehabilitación.

— Será gracioso verlos rapados— añadió Shikamaru y Sasuke les dio la razón.

Además, no podía dárselas de correcto, porque él mismo se daba el gusto de fumar de vez en cuando. No le parecía tan grave siempre que tuviera el control y no cayera en la necesidad de hacerlo todos los días.

— ¿Saben? Ustedes le quitan lo bueno a fumar hierba con los amigos —se quejó Kiba por lo bajo.

— Cambiemos de tema —propuso el rubio del grupo—. Mi primo Nagato me dijo que un amigo suyo hará una fiesta masiva y la invitación es para todo aquel que se entere. Yo iré y ustedes tienen que venir conmigo para cuidarme de esas salvajes universitarias. Es el sábado.

Sasuke decidió no rechazarlo aún, o entonces Naruto estaría molestando hasta el día de la masiva. Contrario a él, Kiba aceptó emocionado, mientras Shikamaru y Neeji lo pensaban. No todo era tan divertido en esas fiestas y lo aprendieron por las malas; siempre que iban juntos, uno de ellos terminaba perdido y otro se agarraba a golpes con alguien más. Una vez Naruto fue ambos.

— Lo malo para Sasuke es que quizá vaya Itachi — dijo Naruto mientras realizaba la obra manual del porro—. Pero las fiestas masivas abarcan mucho espacio, puede que ni se vean.

— Eso es lo de menos —murmuró el pelinegro. No quería ir, no iba a hacerlo. Iba a pasar más tiempo cuidando a Naruto que pasándola bien.

— Hey, Neeji, ¿por qué no invitas a Hinata? Estoy seguro de que aceptará ir si le dices que Naruto va —se rió Kiba, ganándose una mala cara por parte de Neeji—. No querrá dejarlo solo con esas universitarias ebrias y locas.

Naruto arrugó el ceño.

— No es divertido, idiota.

La dichosa Hinata era prima de Neeji y era bien sabido que la chica estaba perdidamente enamorada de Naruto. Era una chica gentil, de esas que deberían estar en un colegio católico y lejos de tipos como Naruto. Además, el rubio evitaba cualquier malentendido que ilusionara más a Hinata, porque a él no le gustaba de ese modo y no quería ser un aprovechado. "Para quitarse las ganas están las chicas con microfaldas" había dicho Naruto sabiamente.

— Hinata no iría a una fiesta de esas— bufó Neeji cruzando los brazos.

La conversación terminó ahí, para bien de Neeji y Naruto. Los siguientes minutos el cigarro pasó de mano en mano; Sasuke esta vez lo rechazó, y fueron Naruto y Kiba quienes se encargaron de acabarlo. Sólo ellos dos consiguieron los ojos rojos como premio.

Cuando las clases estuvieron a poco de reanudarse, se despidieron y acordaron hablar más tarde sobre la fiesta. Naruto y él fueron juntos hacia el aula y al entrar, inmediatamente su mirada fue directo al punto rosa. Se maldijo por eso.

Sakura ya estaba en su lugar, con Ino por un lado y otras dos chicas de pie delante de ellas. Notó que esas dos eran de otra clase, animadoras, y parecían estar hablando de algo muy importante, porque cada ciertos segundos chillaban con sorpresa.

— Incluso le pidió que se vieran en la enfermería — dijo Ino, escandalizada —. Pero claro, Sakura le dijo que no, ¿cómo puede atreverse a serle infiel a su novia?

Una de las chicas rió.

— Pobre Hana, todos los días presume su collar de amor infinito que le regaló Sho y mira lo que él hace.

Por su parte, Sasuke tomó asiento al lado de Naruto y le fue imposible quitar su atención de Sakura. Ella no decía nada a pesar de estar involucrada en la conversación, pero en cambio Ino siguió dando detalles escabrosos, como si sus palabras fueran alimento para las dos porristas. Y quizá así era. Ino se aseguraba de que todos en el aula pudieran escuchar.

La charla entre ellas terminó con un "hasta luego". Las animadoras se fueron e Ino le dijo algo a Sakura en voz baja.

— Vaya, no hubiera imaginado que Sho quisiera engañar al bombón de Hana— comentó Naruto, con la cabeza recargada en la mesa—. Pero si es con Sakura es comprensible, ¿no? —se rió— Tú sabes lo que digo.

Sasuke lo pateó por debajo de la mesa y consiguió dejarle un moretón, según se quejó el rubio más tarde.

Pero de todo eso aprendió algo nuevo: Sakura Haruno no se metía con cualquiera. Quizá no era la egoísta que él pensaba.


Días después Ino estaba resplandeciente. Por fin había conseguido desquitarse de Hana, la idiota porrista que la convirtió en burla de todos. Ahora las cosas se invirtieron. ¡Todos hablaban de la tonta con cuernos! La reputación de esa chica estaba acabada igual que su relación. Y esto último era muy gracioso, porque Hana ni siquiera mostró dignidad; después de gritarle a Sho sus faltas, él le respondió con indiferencia y terminó con ella. Fue vergonzoso. Hana esperaba disculpas y una reconciliación que nunca llegó.

— Hana quedó como una desesperada y ahora las porristas no soportan tenerla cerca —se mofó la rubia caminando al lado de Sakura por un largo pasillo—. Creo que votarán para quitarla como líder y entonces yo haré una audición para entrar.

— Le quitaste a su novio y ahora a sus porristas —comentó la pelirosa—. Felicidades, Ino. Sabes cómo aprovechar las oportunidades que te da la vida.

Ino se sintió halagada.

— Tú me dejaste aprovecharla, Sakura, y además me dijiste exactamente a quién usar para que todos lo supieran.

Sakura ya no respondió. Prefería pensar que todo fue obra de Ino y dejarle el mérito absoluto. Ella no tenía nada en contra de Hana, pero los beneficios de una deuda abierta no se cuestionaban. Ahora podría pedirle cualquier cosa a Ino.

Cuando llegaron a la clase de Kakashi todo estaba en silencio a pesar de estar lleno. De inmediato las miradas se clavaron en ella.

— ¡Todo es tu culpa, maldita zorra!

Era Hana. Eso explicaba el silencio de antes.

— ¡Sho me dejó por ti! ¡Tú lo engatusaste y te metiste con él! — siguió gritando en cólera, enrojecida, mientras la acusaba con el dedo. Su voz aguda resultó muy molesta para Sakura, pero se mantuvo imperturbable —. ¡Ya sabía yo la clase de persona que eres!

Pues bien, que se lo dijera, porque a veces ella misma no lo sabía.

— Aw, qué chiquilla tan lamentable —empezó a decir Ino, sonriente, destilando veneno y crueldad en su voz. La iracunda mirada de Hana se enfocó en ella—. ¿Por qué culpas a Sakura? Ella hasta te hizo el favor de rechazar a tu novio, alguien debía respetarte, ¿no?

— ¡Cállate! ¡Nadie está hablando contigo, maldito marrano!

La gente comenzaba a acercarse, dejándolas a ellas tres en el centro. Sólo añadían presión para que las cosas subieran de tono.

— ¿Marrano? —repitió Ino, cabreándose en el acto—. ¡Como te atrevas a repetir eso te estrello la cara contra el suelo!

— ¡Amenázame cuando te tenga miedo, estúpida!

Que Ino diera un decisivo paso al frente fue la alerta para Sakura. La tomó por el brazo y la obligó a detenerse, provocando desilusión en los espectadores.

— No pierdas la cabeza, Ino —le aconsejó en voz baja, cerca del oído —. Ella terminó de enterrarse al hacer esto, sólo queda que la uses para subir más en la escala.

La rubia se tuvo que obligar a hacer caso. Sakura tenía razón, Hana ya estaba perdida y no podía rebajarse y dar un espectáculo.

Sin embargo, Hana no pensaba igual. Los estudiantes se asombraron cuando ella levantó su mano contra Sakura, pero se quedó a pocos centímetros de alcanzar su objetivo.

Sasuke Uchiha la había detenido y ahora todos lo miraban a él.

— ¿Q-Qué haces...? —tartamudeó Hana, ciertamente intimidada por los ojos oscuros de Sasuke. Él la soltó y se puso entre ella y Sakura.

— Tu novio no volverá si haces esto. Deberías irte antes de que te humilles más.

El poco tacto caló fuerte en Hana, e iba a responder a Sasuke, pero unas risitas a sus espaldas la callaron antes de hablar.

¿Se burlaban... de ella? Todos se burlaban de ella.

Unas lágrimas furiosas se asomaron en sus ojos y salió corriendo de ahí, escuchando más risas en el camino que hacían eco en su cabeza.

Ese fue el último día que Hana asistió al instituto.


Sasuke todavía recordaba el acto heroico que hizo. Naruto le había dado palmadas en la espalda, felicitándolo por proteger a Sakura y "ganar" puntos con ella.

Por supuesto que Sakura le agradeció y para su sorpresa, él se sintió nervioso. Otra vez tuvo la tentación de hacer una estupidez. Pero mantuvo la calma, fingió que nada pasaba y regresó a su asiento.

Y ese mismo día Togami Sho invitó a Sakura a salir, pero de nuevo fue rechazado y quedó como un completo idiota.

Habían sido muchas cosas en poco tiempo y él terminó involucrándose al final. Sin embargo, en el fondo le daba gusto, porque ahora intercambiaba miradas con Sakura más a menudo y ella le sonreía cuando eso pasaba.

— ¿Sabes qué podrías hacer? —le preguntó Naruto mirándolo con picardía—. Tú salvaste a Sakura de esa loca, así que te debe una, ¿cierto? Invítala a dar una vuelta o hablar en privado. Dile que tienes una moto... y luego compras una moto. Creo que le gustan las motos.

Sasuke sabía que, en caso de que Naruto te dé consejos, uno debe hacer cualquier cosa menos lo que te dice. Pero no le parecía tan mala idea, es decir, hablar con Sakura no era tan importante ni grave.

Y Dios lo ayude, pues haría caso a las palabras de Naruto. Ese era el onceavo pecado.

Se decidió a hacerlo al final de clases. Empezará una conversación casual con ella y luego se despedirán. Sólo eso. Con suerte el misticismo de Sakura se perdería al conocerla mejor y él ya no se sentirá tan atraído.

Saludar, platicar y despedirse.

Cuando las clases acabaron, Sasuke siguió de cerca los pasos de Sakura, quien por supuesto tenía a Ino por un lado. Inconscientemente sus ojos se pasearon por la espalda de Sakura; su cabello rosa pálido caía hasta su fina cintura, sus caderas se contoneaban de forma hipnótica y su falda pedía ser alzada para ver qué clase de secreto escondía ahí.

Regresó la mirada arriba. Era un idiota casi al nivel de Naruto.

— Tengo que ir con las porristas para hablar de mi admisión —escuchó decir a Ino. Ésta se despidió y se fue a la derecha, probablemente hacia la cancha. Así le brindó la oportunidad perfecta.

— ¿Ya es el descanso de tu guardaespaldas?

Sakura volteó a verlo con algo de sorpresa. Esos ojos verdes lo juzgaron por un segundo, pero al otro ella sonrió ladeando sus labios.

— Hola, Sasuke, ¿tú dónde dejaste a tu rubio?

— A veces le quito la correa para que socialice y no se vuelva agresivo con las personas —contestó él, escondiendo las manos en sus bolsillos. Sus palabras lograron que Sakura riera.

Pero la charla no siguió. Ambos sólo iban caminando al lado del otro, con la mirada al frente y en silencio; los otros estudiantes los veían pasar con curiosidad no disimulada y Sasuke se sintió irritado.

¿En serio era tan complicado hablar con ella?

— ¡Hey, qué pasó!

Los dos fueron sorprendidos por Naruto. Había llegado por atrás, haciéndose espacio entre ambos y abrazándolos por los hombros. Sasuke iba a asesinarlo.

— Sakura-chan, qué guapa te ves al lado de este amargado—dice el rubio, sonriendo de oreja a oreja. Al otro lado cierto Uchiha estaba que lo poseía el demonio—. Es por eso que deberías ir con él a la fiesta del sábado.

— ¿Ah, sí? —pregunta ella. Quería quitarse a Naruto de encima pero la mención de la fiesta llamó su atención.

— Oh, sí —responde él—. Pero los detalles te los dará Sasuke, yo tengo que irme antes de que pase algo feo.

Así como vino se fue. Los dejó solos, con una atmósfera extraña que Sasuke juró vengar muy pronto.

Al voltear a ver, Sakura tenía los ojos puestos en él. Tuvo que tomar aire y exhalar lentamente.

— Pido disculpas por la estupidez de Naruto. Y sobre la fiesta, yo no pensaba ir si te soy sincero, no te preocupes por eso.

Sakura lo miró de forma divertida.

— Acepto tus disculpas —comenzó a decir ella—. Aunque es una lástima que no vayas a la fiesta.

— ¿Una lástima?

— Y una muy grande —aseguró la chica—. A mí me invitaron a una fiesta para el sábado y me da que es la misma. Una masiva, ¿no? —Sasuke asintió, disimulando su sorpresa ante las casualidades —. Habría sido genial verte ahí.

El chico tuvo que pensar bien sus palabras. Ir a una fiesta no estaba en sus planes, pero Sakura le daba otra perspectiva a la situación. Además..., ¿era él, o ella estaba coqueteando?

— Déjame asegurarme de algo —Sasuke la miró a los ojos—. Si voy a la fiesta..., ¿tú pasarás tiempo conmigo?

Aquella mirada verde brilló y Sakura se le acercó más, un tanto misteriosa para contestar en voz baja. — Incluso pasaría tiempo a solas contigo.

Sasuke se permitió sonreír ligeramente, de algún modo fascinado y envuelto por esa sensación que Sakura provocaba en él.

— Más te vale recordar esas palabras, Sakura.

Y aún si ella las olvidaba, él gustoso se las recordaría.


Oookey, desde aquí las cosas irán subiendo poco a poco de tono, así que tómense su tiempo para abrir su mente y leer la historia :)

Gracias por tu comentario, Lupita Amador. Espero que te agrade este capítulo y lo que viene, y ya veremos si tu idea de Sasori y Sakura es correcta (ya lo tengo escrito, así que si le atinaste, le atinaste jaja)

En fin, agradezco el apoyo, jóvenes :)