Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola de nuevo! Bueno, perdón por tardar en actualizar, pero aquí estoy con un nuevo capítulo, espero que sea de su agrado, muchas gracias por sus reviews, fdm y Oliviabin muchas gracias por el apoyo, nos leeremos después.
Capítulo 05: Todo Lo Poco Probable.
Demelza caminó junto a Harry, que iba informándole del avance de aquella niña, que a pesar de su condición, parecía alegre.
—Ella me ha pedido que aclare las cosas –soltó de la nada.
—Supongo que en algún momento tendrías esa petición de su parte –se encogió de hombros.
—Es sólo que no sé cómo le diré a mi tío, él esta fielmente creído de que Ginevra es la esposa de Draco, si le digo que no, pensará que es una broma de mal gusto para hacerlo ver como un idiota frente a Sir Lucius cuando lo vea.
—Deberías decirle entonces la verdad.
—Eso crearía un problema entre mi padre y mi tío, y sus negocios juntos están marchando de maravilla.
—Pero no puedes arruinarle la vida a una jovencita sólo por eso, y creo que se lo debes.
—Sí pero… -Harry le pidió que guardara silencio, Nail Greengrass caminaba hacia ellos con una amplia sonrisa.
—Linda –sonrió Nail –me preguntaba si no sabrías si Draco vendrá a visitar a su esposa.
—No estoy segura, lo más probable es que no ¿por qué razón?
—Bueno, verás, en una cena de negocios, me topé con el Lord-Lieutenant, y bueno, creo que tiene muchas ganas de conocer a la feliz pareja, por el momento le he dicho que estamos alojando a la señora Malfoy, estaría encantado de venir a cenar alguna vez y si no le es posible hablar con Draco, bueno apelar a que su señora esposa le conceda algunas palabras para que le diga a su marido.
—Claro –tragó saliva –pero creo que te pedí que fueras discreto sobre eso.
—Ser discreto, si a estas alturas, todo el pueblo sabe que ella es la señora Malfoy.
—Por supuesto –observó a Harry.
—Señor Potter, no lo había visto, me sorprende que esté paseando con mi sobrina.
—Bueno, nos hemos hecho amigos, en su mayoría –sonrió.
—Me alegro, es una buena muchacha, si le quita todas esas ideas revolucionarias.
—Me gustan sus ideas.
—Que nadie lo escuche decir eso –le sugirió.
—No me importa que los demás me escuchen decirlo, es la verdad, no me importa, me importaría si sus ideas fueran ir asesinando personas, pero creo que las locas ideas que ahora tienen son bastante interesantes.
—Sería el único que piensa así –se disculpó y se alejó.
—Y dicen que las mujeres somos las que llevamos la lengua más de fuera que los hombres, le pedí que fuera discreto.
—Él piensa que es verdad, por eso lo divulga, es una novedad, y ha sido el primero en decirlo, de ser cierto, todo el mundo creería en sus amplias conexiones, pero como no es así, creo que ha arruinado tres familias sólo por celos, si me permite.
—No le he permitido y ya lo ha dicho –suspiró.
—oOo—
Ginevra observó al suelo ante las palabras de su mejor amiga, apretó la tela de su vestido todo lo que pudo, sus manos temblaron, pero aun así, no derramó ninguna lágrima, después de todo, llorar no solucionaría nada.
—En serio lo siento, Ginny –musitó la rubia.
—Deberías sentirlo –se alejó –no, espera, la estúpida he sido yo al no desmentirte de inmediato, frente a tu tía, pero claro, estúpida de mí, que pensó que no llevarías a más esta mentira.
—No he sido yo –soltó enfadada –ha sido mi tío el que ha esparcido el rumor por todo el pueblo.
—Rumor, que no hubiese nacido si no lo hubieses inventado, Demelza, y si yo lo hubiese detenido.
—No pensé que se saldría de control.
—Eso es lo que pasa, que te crees más inteligente que todos en el mundo, eso pasa con las mentiras, Demelza, se agrandan, se salen de control, siempre se salen de control.
—Ahora sé porque no te gusta, pero estamos en esto juntas, así será más fácil, o dame la espalda, vamos.
—Eres una manipuladora –soltó enfurecida.
—No soy una manipuladora, y de serlo, todo el mundo lo es, quien diga que no, es hipócrita manipulador y mentiroso, todos jugamos con las cosas a nuestra conveniencia, siempre es así y siempre será.
—Es tu forma de ver, no la mía.
—Yo no soy responsable de lo que la gente entienda, soy responsable de lo que digo, pero no de lo que su mente mediocre o hábil entienda, eso está completamente fuera de mis manos.
—Bien, es cierto –admitió la pelirroja –pero te pedí una cosa, sólo una pequeña cosa, que no me metieras en problemas y lo primero que haces es eso, justamente eso, meterme en problemas, y no conforme con eso, para ayudarte a alcanzar al hombre de tus sueños, miento por ti, también estoy en esto, y no me gusta, odio tener que mentir, odio ser quien cause este tipo de problemas en mi casa, yo no tengo el dinero, la respetabilidad de tu familia ¿sabes cómo terminará todo esto, cierto?
—Tienes el respaldo de mi familia –la tranquilizó Demelza.
—No creo que tu padre me respalde por algo así, Demelza, me envió para evitar que hicieras algo así, y no sirvió de nada –fue de un lado a otro completamente desesperada.
—Vamos a solucionarlo, lo prometo.
—Para solucionar esto, tendremos que mentir, y eso significará involucrar a alguien más, meter en problemas a alguien más, no soy capaz de algo así.
—Tenemos tiempo, además, es un pueblo, las cosas no llegarán tan lejos.
—Cierto ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué venga la Reina y le digan que soy la esposa del heredero Malfoy? –soltó enfadada –sin duda es poco probable, pero espera, todo lo poco probable ya nos ha pasado, así que no dudo tener a la Reina de Inglaterra queriendo favores de mí no esposo.
—Tienes una ávida imaginación –se quejó Demelza.
—Creo que la de la ávida imaginación es quien creó todo este enredo.
—Yo te sacaré de este embrollo, así como te enredé en él te ayudaré a salir de él, sólo dame tiempo –suplicó.
—Tiempo, tiempo, la última vez que lo pediste, todo era menos complicado que ahora ¿te lo recuerdo?
—Ya lo sé, pero hablaré con mi tío.
—Si vuelves a complicar las cosas te juro que te asesinaré, Demelza.
—No lo haré.
—oOo—
Más que una cena, era un banquete, pensó Demelza al ver el lugar a reventar por tantos invitados de su tío, la mirada asesina de Ginevra Weasley era algo que no pudo quitarse de la nuca la mayoría del tiempo.
—Es increíble que nadie nos informara que el heredero Malfoy se ha casado –soltó una de las mujeres –todos pensando que era casadero, que tontos fuimos.
—Lo imagino –fingió una sonrisa la rubia.
—Su esposa es muy joven –intervino otra mujer –aunque muy bonita, dudo que sea de una familia de posición alta.
—Nunca pensé que Sir Lucius permitiera una unión como esa –intervino la primera mujer con una evidente mueca de desagrado.
—Ellos tienen el suficiente dinero como para complacer a su hijo en todo –renegó Demelza.
—Exactamente, tienen todo el dinero como para lo que quisieran, todos pensarían que Lucius Malfoy es inteligente, que casaría a su hijo con otra familia apoderada para consolidarse aún más, pero no, le da a su hijo una chiquilla, porque eso es lo que es, una chiquilla tonta.
—Es bastante capaz e inteligente –saltó en su defensa la rubia.
—De que es inteligente, ninguna lo duda, se casó con el heredero Malfoy, dentro de algunos años, Draco será quien ocupe un lugar en la cámara de Lores, y sin duda…
—Ya basta de eso, debería agradarnos que el hijo de Sir Lucius encontrara a alguien.
—Pero mira a quién –se burlaron.
Cuando el grupo de mujeres se dispersó, muchas abordaron a Ginny, la adularon, felicitaron por su matrimonio y le desearon lo mejor, era obvio que la pelirroja sabía que todo era falso, como siempre, como su matrimonio, como las sonrisas amables, todo eso era falso.
—En serio, cada que digo esa frase, todo sale peor.
—Entonces no la repitas –pidió la pelirroja.
—Esto fue idea de Astoria –gruñó Demelza.
—Sin duda es una guerra declarada la que tu prima tiene conmigo, posiblemente sospeche que mentimos.
—Está poniendo en jaque todo –admitió Demelza –aunque fuera cierto tu matrimonio con Draco ella actuaría así, quiere que todos se enteren, porque saben que los Malfoy aprecian sin duda la discreción cuando se trata de ellos, quiere acorralarlos para que así se enfaden contigo por ser poco discreta.
—En realidad he sido poco discreta, al momento de decir que me he casado con el cuándo oh, es cierto no lo estoy.
Demelza pasó el resto de la noche con Harry, mientras que Ginny iba de un lado a otro sonriendo incómoda y saludando amistosamente a las mujeres de los más acaudalados por órdenes de los tíos de Demelza, querían ganar favores ofreciéndola como carnada a todos.
— ¿No se suponía que hablarías con tu tío sobre ser discreto? –se burló Harry.
—Lo hice, y mira, lo que la discreción significa para él, maldito chismoso.
—Me imagino que está intentando hacer negocios más grandes por sí solo, dejar a tu padre atrás.
—Eso no me molestaría, todo el mundo puede hacer su propia fortuna con sus manos y su inteligencia, pero no usando a alguien de la forma en que ellos lo hacen.
—Si Ginevra fuese realmente la esposa de Malfoy ¿Te enfadarías tanto?
—No lo sé –admitió.
—En realidad no estás intentando solucionar esto, te conozco, eres inteligente y capaz, y una chica así hubiese solucionado todo desde que se propuso solucionarlo ¿Qué es lo que te detiene?
—La frustración de Astoria –admitió.
—Aunque admito que es divertido el juego, es bastante dañino para la reputación de su amiga, y no creo que realmente quiera dañarla así.
—En eso estamos de acuerdo, pero… quiero solucionar las cosas, y a la vez… algo me detiene y no sé qué sea.
—Le sigue interesando Malfoy –soltó Harry lógicamente.
—No es eso, me agrada Draco y no creo que eso cambie jamás, pero cuando lleguemos a Londres esta locura terminará.
—Sus tíos y su prima no lo dejarán así.
—Nadie va a creerles en Londres, y los cuantos acaudalados que hay aquí, no son lo suficientemente influyentes como para mover una roca en Londres.
—Los rumores corren, cada vez más, y tal vez no sean tan ricos como para ser tomados en cuenta, pero sus rumores irán de boca en boca y llegará el momento en que alcanzarán los oídos de alguien con el suficiente poder de hacer del conocimiento a Sir Lucius.
—Sería una catástrofe –admitió la rubia.
—Ya deberías buscar una salida y hablar con tu tío, tiene que parar esta locura total.
—No lo hará –soltó.
—Tienes que encontrar la forma de chantajearlo.
—Bueno, es que no es bueno ocultando sus amoríos, todo lo que sé de él ya lo sabe el resto de la sociedad.
—Tiene que haber algo.
—Pues entonces tendré que darle lo que no he querido.
—oOo—
Nail Greengrass estaba de pie en su oficina, tomando una pequeña copa de vino, mientras su sobrina le daba más vueltas a un asunto que no tenía ni pies ni cabeza, comenzaba a hartarlo.
—Tienes que hablar pronto, viajaré a Londres al amanecer –informó.
—Londres –la mujer se puso de pie rápidamente y fue hasta su tío –eres totalmente indiscreto.
—Tengo negocios que hacer –soltó enfadado.
—Negocios que ganaste vendiendo el rumor de Ginevra y su matrimonio con Draco Malfoy ¿no es así?
—Astoria se la pasa presentándola como la señora Malfoy, tuve que decir la verdad, no iba a quedar como un mentiroso, Demelza, tengo que cuidar la reputación de mi familia, no es culpa mía que el primogénito Malfoy se casara en secreto y ocultara su pecado en mi casa.
—Él no ha ocultado nada en tu casa –soltó furiosa.
—Bueno, su esposa vive bajo mi techo, supongo que sí, la esconde por alguna razón.
—Sólo son vacaciones, yo quería venir y él pensó que sería fácil que ella me acompañara en lo que le decía a sus padres, pero gracias a ti, todo este maldito pueblo lo sabe.
—Y si me topo con Sir Lucius en Londres también le diré –soltó –ya viene siendo hora de que ese joven se haga responsable, no tenemos la vida comprada.
—Bien, no sé cómo explicarás el hecho de que tienes esa información –el hombre la observó confundido –él es miembro de la cámara de Lores –le recordó –y tú has escondido el secreto vergonzoso de su hijo, y no acudiste a él desde el momento en que te enteraste, sino hasta ahora, después de que sacaste el provecho de vender la primicia, a él no le agradará mucho que digamos el hecho.
—Me estás chantajeando ¿por qué? –elevó una ceja.
—Si tú no le dices nada a Sir Lucius y a partir de ahora mantienes la boca cerrada, el señor Potter está dispuesto a hacer negocios contigo, sin incluir a mi padre.
— ¿Por qué lo haría? –le miró con curiosidad.
—Bueno, tal vez no sea Draco Malfoy, pero el señor Potter tiene una gran fortuna que ha logrado hacer, se está consolidando, y me ha dicho que tiene un interés particular en desposar a Astoria.
—Pensé que le interesabas tú –frunció el ceño.
—En realidad sólo se la pasa preguntando por Astoria todo el tiempo, sólo está esperando a que pase su baile de presentación y creo que será él quien esté manteniendo una charla similar contigo, tío.
—Draco Malfoy o Harry Potter –meditó un segundo –creo que los negocios funcionarán mejor, ya he ganado algunas cosas diciendo la nueva noticia, así que supongo que aceptaré tu propuesta, mantendré el secreto de que Malfoy se ha casado clandestinamente con esa mujer.
—Si rompes tu trato, olvídate de todo, tío.
—No lo olvidaré, un trato es un trato.
—oOo—
— ¡Pero ha perdido la cabeza! –chilló el hombre incrédulo.
—Por supuesto que no, era mi última alternativa.
—Los negocios puedo hacerlos, pero sin duda alguna no voy a desposar a una mujer que no me interesa en lo absoluto.
—Ella tampoco querrá desposarlo, puede estar tranquilo por eso, mi tío no la forzará a casarse con usted, lo conozco.
—Espero que eso sea cierto, Demelza –negó enfadado.
Demelza Robins siempre se había salido con la suya, o en su mayoría de las veces, incluso en esta ocasión se negaba a ver las cosas malas que había hecho, lo justificaba con el mismo "lo hice por un bien mayor" que no resultó ser un bien mayor, porque terminó realmente interesada de otro hombre que no era el mismo por el cual había embarrado a su mejor y única amiga en todo este caos.
La mayoría de las personas no comprendían ese cariño que tenía por Ginevra, ni siquiera sus padres en un inicio, pero con el tiempo, comenzaron a aceptar a la pelirroja como una hija más.
Ginevra Molly Weasley, era la hija de uno de los mercaderes más respetables de la ciudad, aunque no el más rico de todos, pero eso a Demelza no le molestaba, desde la primera vez que cruzó palabras con la pequeña pelirroja, supo que eran destinadas a ser las mejores amigas del mundo, Ginny no la juzgaba como el resto de las niñas, Ginny le ayudaba con los deberes que toda mujer debería ser buena, y en su lugar, Demelza la defendía de todas esas niñas que se burlaban de ella por ser pelirroja, por tener tantos hermanos o porque muchos decían que había días que no tenían que comer.
Todo el mundo en Londres pensaba que la más beneficiada con esa amistad era la pequeña pelirroja, pero en realidad no era así, Demelza comprendía que el mundo lo pensara, pero Ginevra había llenado un vació en ella, era hija única, sus primas siempre habían sido un tanto especiales y mimadas, así que Demelza había pasado más días sola en la biblioteca, cociendo o aprendiendo a ser la mujer perfecta, de los que ella deseaba, y Ginevra era esa pequeña dosis que tenía al día de libertad, de ser quien ella quisiera ser, se olvidaba por esos minutos que era presa de una sociedad que no comprendía la palabra libertad por mucho que la dijeran, que no entendían el significado de la amistad, de nada, así que la más beneficiada ahí era ella, y no quería perder todo eso por una idiotez.
Observó a Ginevra sonreír delicadamente ante los comentarios de Harry Potter, siempre tan caballeroso y educado, siempre pretendiendo aparentar que no estaba al tanto de la mentira que tanto la agobiaba, siempre guiándola sobre la sociedad cruel, sobre los errores típicos que se cometían al llegar al mundo aristocrático y cruel como ese, los mismos errores que él cometió, sonrió, posiblemente hubiesen sido una pareja hermosa en otras circunstancias, pero tenía más que claro que ellos no habían nacido el uno para el otro, sino para distintos seres.
—Sin duda alguna se llevan bastante bien ¿no? –sonrió la rubia.
—Si es algo que te molesta, sin duda mantendré mi distancia con la señora Malfoy –contestó Harry educadamente.
—Para nada, no me molesta –se encogió de hombros –no es como si tuviese que preocuparme, ella es demasiado correcta para tener un amorío estando casada ¿cierto, Ginny?
—Totalmente cierto –contestó seria.
—No te preocupes, después de todo, siempre es divertido escuchar las anécdotas de sus hermanos –sonrió Harry –no tenía ni idea de que eran sus hermanos quienes fabricaban mis productos favoritos.
—Bueno, muchos los tratan como unos locos.
—Lo son, en el buen sentido de la palabra –la tranquilizó –se tiene que ser un tanto demente para poder crear cosas asombrosas como las de ellos.
—Sin importar lo que la gente opina de ellos, los adoro, son los mejores.
—Tiene muchos hermanos, los demás se sentirán celosos.
—Por fortuna no me han escuchado –se burló.
—Eso es una gran ventaja, sin duda –sonrió Harry –me imagino que tal vez por eso se siente tan incómoda aquí, sin el ruido de la ciudad, sin sus hermanos rodeando toda la casa, bueno, también casarse con un solitario como Malfoy, es hijo único y no muy afecto a un grupo grande de personas.
—Desde luego –contestó Ginny dándole por su lado.
—Lo que ocurre con él, es que Sir Lucius lo acostumbró a sentirse mejor que todos, así que es muy difícil que alguien iguale su valor como persona –se burló Demelza –así que se rodea con pocos que él considera que valen al menos un poco la pena.
—Tú eres una de ellas –la observó Ginny.
—Por lo regular siempre son banquetes y cenas importantes en donde nos encontramos, no es como si fuésemos íntimos amigos –se encogió de hombros la chica y observó a Harry.
—Aun para eso, son bastante buenos amigos ¿no lo ha mencionado? –soltó Harry un poco incómodo.
—Sí, pero sigo siendo una mujer a los ojos de él y de todos, así que posiblemente le interese una charla más interesante del típico "Como luzco esta noche" "No piensas que es muy simple para un evento de esta magnitud"
—Y si no hablan de eso ¿de qué hablan? –interrogó Ginny.
—Nos reímos de los demás, como las pelucas, los vestidos de colores exagerados, nos divertimos, soy como un pequeño escape a todo lo que él finge, por eso le caigo bien, supongo que esa es la razón –admitió Demelza.
—Posiblemente si le gustes –concedió Harry.
—Eso sería maravilloso, supongo –sonrió ante el ceño fruncido del hombre.
—Tengo que admitir que a veces, sus bromas me parecen de muy mal gusto, más si la esposa está presente –Harry observó a Ginny, por un momento había olvidado el hecho de que la pelirroja no tenía idea alguna de que él estaba al tanto de que era una simple mentira.
—Cierto, me disculpo por mi comentario, querida.
—No te preocupes –negó.
—Desde luego que me preocupo ¿Qué dirán de tu matrimonio si digo algo así?
—oOo—
Demelza paseó junto a Harry después de que Ginevra se disculpara, a pesar de ser un poco más accesible, se recluía todavía, tal vez la mejor opción es que regresaran a Londres y se olvidaran de todo el lío que ella había armado ahí.
—Hablaré con ella y le diré que si lo mejor para ella es que regresemos a casa.
— ¿Va a regresar a Londres? –la observó preocupado.
—Es lo mejor para ella, la involucré en algo demasiado grande, tendré que culparme de todo, más bien no tendré, me culparé de todo, porque ha sido únicamente mi culpa.
—Eso no solucionará para nada las cosas –contestó Harry.
—No interesa ya, tal vez en tres días volvamos a Londres.
—La peor noticia que he recibido en mucho tiempo –admitió Harry.
—Está invitado a cenar, le diré a mi tía que ha sido un placer pero que me he hartado de su hija y pienso tomar mis cosas, a mi amiga y volver a casa.
—Eso la animará, sin duda –admitió Harry.
Tal como lo había dicho Harry, cuando Demelza habló con Ginevra y le informó que volverían a Londres, su ánimo se incrementó y de la nada el aura que siempre tenía volvió, estaba alegre, silbaba, el brillo de sus ojos volvió, la antigua Ginevra había vuelto con una simple y sencilla noticia, partirían la mañana siguiente de vuelta a Londres.
—He invitado al señor Potter a cenar –informó Demelza –espero que no te moleste.
—Para nada –contestó la señora Greengrass –después de todo, es su despedida, ha sido una corta pero linda estadía –sonrió.
—Desde luego –sonrió Demelza ante la situación.
Ginevra Weasley se sintió de humor para arreglarse, estuvo incluso más que feliz cuando Demelza le informó que pediría que llevaran sus cosas después, para no perder más tiempo, mientras más pronto estuviesen de marcha a Londres, más rápido se olvidarían de toda esa situación, sabía que su amiga estaba haciendo todo eso sólo por ella, porque en realidad estaba interesada en Potter, y marcharse ahora sin duda, arruinaría todo el cortejo y posiblemente mataría el interés que el joven doctor tenía por ella, pero aun así, marcharía camino a Londres para que Ginevra recuperara la libertad que había perdido en ese lugar.
Le indicó a la mujer de servicio donde colocar las flores que la señora Greengrass había pedido, después de todo, no tenía nada que hacer, salvo esperar a que el invitado llegara, y Harry Potter tardaría media hora en llegar todavía.
La sonrisa de Ginny se desdibujó cuando escuchó una voz masculina completamente diferente a la de Harry Potter.
—Buenas tardes –dijo el hombre arrastrando las palabras.
