Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, bueno, cada vez falta menos, para el final de la historia, me siento tan feliz de por fin terminarla, espero que sea de su agrado el capítulo, y la historia en general, agradezco mucho sus reviews, sus favoritos, sus follows, muchas gracias desde mi humilde y oscurito corazón.

caro, muchísimas gracias por tu review, me encantaría explayarme más respondiendo tu teoría, sí, sí, se responderán prontamente en la trama, pero no puedo decir nada porque no quiero dar spoilers, sólo puedo decirte que estás en lo cierto, y no, al mismo tiempo, es complicado, muchas gracias por compartir tu teoría :)

Cualquier error que encuentren no duden en decirlo.


Capítulo 16: El Contador de Secretos.

El sabor dulce de los labios de Ginevra le dieron un subidón de energía a Draco, que la besaba con desesperación, un mes y medio había pasado desde la última vez que habían estado de esa manera, y vaya que necesitaba tenerla con él, se adentró en ella tan rápido como pudo, sentía que en cualquier momento tendría que abrir los ojos y darse cuenta que el placer que sentía era brindado por su mano derecha y su brillante memoria, había dibujado en su imaginación, en sus recuerdos, cada detalle de la pelirroja, su aroma, su risa, la forma en la que quedaba sobre el suelo o la cama, dependiendo de dónde lo hicieran, en la que su cuerpo se quedaba al permanecer recostada, observándole a él arreglarse, esperar un largo par de segundos, antes de comenzar a hacer lo mismo, por fortuna, había memorizado también la forma en la que llevaba arreglado el vestido, para que nadie sospechara a causa de los detalles.

El diablo estaba en los detalles, solía decir su tío Rodolphus, y él había aprendido eso, entre muchas otras cosas.

Se quedó un momento, albergado en ella, empujándose todo lo posible en ella, que había echado la cabeza hacia atrás, y tenía los labios hinchados y separados, mientras soltaba un suave gemido, Draco volvió a moverse en ella, saliendo y entrando del cuerpo esbelto de la mujer, hasta que salió por completo, esparciendo su semilla en el interior del muslo de la chica.

—Le amo –informó, mirándole a los ojos, rozando sus labios.

—Se ve que me ha extrañado –sonrió ella –acariciándole el rostro.

—Extrañarle es poco, mi señora, he estado a punto de perder mi cordura si no le veía, si no le besaba, si no la tomaba.

—Tendrá que aprender a hacerlo, mi señor, a estar sin mí, sin duda encontrar a alguien con quién hacer esto no le será complicado.

—Desde luego que puedo encontrar a alguien a quién fornicar, mi señora, pero no quiero a otra, la quiero a usted.

—Eso no será posible –sonrió bajando el rostro, mientras se acomodaba el vestido.

—Le ayudaré.

Besó la espalda desnuda de la mujer mientras le ayudaba a vestirse, la giró en sus brazos cuando terminó y la besó, suavemente, hasta que se le olvidara la tonta idea de que él buscaría a alguien más.

—El señor Corner ha hablado con mi padre sobre… permitirle cortejarme –le informó, abrazándose a sí misma, temerosa de como actuaría.

—Demelza me contó que…

—A mi padre no le agrada, es cierto, pero mi hermano Bill ha intercedido a su favor, lo ha permitido –musitó, negándose a verlo.

—Recházalo tú –pidió.

—No puedo, hasta hace unos meses… yo… le suplicaba a mi padre que me permitiera verlo, ahora… él –negó –no puedo rechazarlo sin que mi padre sospeche la razón.

Draco se alejó, completamente fuera de sí, tenía dos opciones, se alejaba de Ginevra y le permitía seguir con su vida o hablaba con su padre sobre sus sentimientos al respecto de la mujer; no tenía opción, las manos le sudaron y sus piernas temblaron un poco al si quiera pensar en decirle a su padre sobre Ginevra.

—Es su elección, mi señora –musitó serio –no puedo obligarla a nada.

—Sé lo de su compromiso con la señorita Astoria –le observó por primera vez.

—No –soltó –eso no es…

— ¿Oficial? –Se burló –su padre se lo confirmó al señor Robins.

—Mi padre me prometió que…

—Es un adiós, mi señor –se puso de puntitas para besarlo suavemente y se alejó, saliendo del lugar.

Estaba odiando a su padre en ese momento, todo el mundo parecía saber su vida, menos él, ¿qué clase de juego era ese? Él había prometido no oponerse a la mujer que le pusiera de esposa, siempre y cuando, le permitiera disfrutar un poco más la soltería, o era acaso que ¿se había enterado de su relación con la pelirroja?

Se acomodó su ropa, salió del lugar y se dirigió al despacho de su padre, el hombre le sonrió, se puso de pie y lo dirigió a la salida, caminaron por el pasillo junto a los jardines, al parecer, su padre estaba de un muy buen humor.

—Me enteré que me comprometiste con Astoria –soltó sin tapujos.

—Así es, llegamos a un acuerdo los Greengrass y yo, te ofrecen una mujer defectuosa, con una fortuna buena –sonrió encantado –después podrás volver a casarte con quien tú quieras –se encogió de hombros.

—Sin importar quien sea ¿cierto?

—Bueno, tiene que ser soltera –se burló Lucius.

—Es bueno que tomes el tema de "la mujer que quiera" para mi segunda esposa, porque pensé que me dejarías disfrutar un poco antes de obligarme a casarme.

— ¿Ya estás casado? Claro que no –se burló –sólo arreglé el compromiso, te casarás en un año o dos, disfrutarás de tu soltería… limitadamente, claro.

—Papá –lo detuvo –dime ¿elegiste a mi madre para ser tu esposa?

—Desde luego, era la mejor candidata de todas, hermosa, con buena fortuna, buen apellido ¿por qué?

—Sé que te prometí que me casaría con la mujer que quisieras, pero… en mi viaje a ver a Kingsley…

—Esa estadía innecesaria ¿cierto? –Draco asintió.

—Encontré una mujer ahí, y yo…

— ¿Le prometiste matrimonio? –Lucius le observó de reojo, el chico negó –bien.

—Me enamoré de ella –contestó, tragando saliva, mientras se secaba el sudor de las manos ¿dónde había sacado tanto valor para decirle eso a su padre?

— ¿Es de buena familia?

—No, es la compañía de… una joven rica –se encogió de hombros ante la atenta mirada de su padre.

En un movimiento rápido de muñeca del jefe de la familia Malfoy, dejó de apoyarse en su bastón, sosteniéndole por la mitad, y después, golpear a su hijo sin piedad un par de veces.

— ¿Cuántas veces tengo que decírtelo, Draco? –Gruñó –encogerse de hombros es una grosería y es sinónimo de mala educación –bufó, acomodándose el cabello despeinado.

—Lo siento –se disculpó.

—En cuanto a esa mujer, dime ¿la desvirgaste? –cuestionó tranquilo.

— ¿Qué? –interrogó sorprendido ¿de esa pregunta dependía su aceptación?

—Yaciste con ella, ¿fuiste el primero o es una mujer fácil?

—No, no he yacido con ella –contestó, temiendo que su respuesta no fuera la correcta –tampoco es una mujer fácil.

—Ya veo ¿qué tanto le amas? –entrecerró sus ojos.

—Padre, de no amarle lo suficiente ¿estaría hablando con usted sobre dejarme casar con ella? –Lucius sonrió divertido.

—Mala decisión, hijo mío –se giró.

—Lucius –Draco se giró hasta la voz del hombre junto a él –me pediste que viniera.

—Rodolphus –sonrió –tu aparición es precisa, creo que necesitaré solucionar un pequeño detalle de mi hijo.

—Ya veo –el varón observó al rubio y negó con una sonrisa divertida.

—No –soltó, sujetando a su padre del brazo.

—Verás, hijo mío, si tú me hubieses dicho, que tus sentimientos por esa mujer, eran… los normales, ya sabes, sexuales, te habría permitido desvirgarla, y mantenerla bajo nuestra yaga, para que pudieses fornicarla hasta que te cansaras de ella, pero, tus palabras han sido "Le amo" y no hay nada más peligroso que un idiota enamorado, esa mujer sería capaz de manejarte como si fueses un perrillo vagabundo y siempre hambriento, y no permitiré eso, vas a casarte con Astoria Greengrass.

—Si yo… si yo dejo de verla ¿me juras por tu linaje que no la dañarás en lo más mínimo?

—Dime su nombre, y te lo juraré.

Rodolphus Lestrange negó para Draco, advirtiéndole que no lo hiciera. —Ginevra, Ginevra Weasley.

—Bien –sonrió y se giró a su cuñado –ya sabes de quién deshacerte.

— ¡Padre! –gritó Draco.

—Acércate a ella, y te juro que serás lo último que ella verá –murmuró –ven conmigo, Rodolphus, tengo un asunto sobre Frank Longbottom que necesito que arregles.

No tenía de que preocuparse, Ginevra ya había dado por terminado lo que tenían ¿no es cierto? Ya no podría verla porque ella estaba siendo pretendida por un idiota jardinero, y si lo hacía, si se acercaba a ella, no quería que su padre cumpliera su amenaza, no lo soportaría.

Su respiración se agitó y se llevó las manos a la cabeza, había sido un estúpido por haberle confesado eso a su padre.

—oOo—

Acompañó a Potter en su noche antes de su boda, había tenido demasiada buena suerte, porque tanto él como Ginevra no estaban listos para dejar eso ir, su padre al parecer, no sospechaba de que seguía viéndola, siempre le veían ocupado, y por las madrugadas, nadie le seguía, se había asegurado de eso.

—Hola –Draco se giró, para su mala suerte, Astoria Greengrass estaba en Londres –veo que no te agrada verme –negó.

—Bueno…

—Vaya que me sorprendió demasiado la noticia de que no estás casado con esa… simple acompañante –se burló.

—Ya, vas a echarlo en cara ¿no? Se te da muy bien, dime ¿normalmente eres así por enojo a poder morir si te embarazan?

El rostro de la chica fue una mueca de confusión. —Mi hermana.

—Mi padre y tu cuñado también –se encogió de hombros –veamos el lado positivo, más tardaremos en casarnos, que en asegurarme en preñarte y adiós, adiós Astoria –soltó divertido.

— ¿Y cuál es tu excusa para ser un bastardo cruel?

—Que tendré que casarme contigo, en lugar de "Esa simple acompañante" como la llamaste –soltó enfadado.

—Te enamoraste de ella.

—Sí, lo hice, y antes de que me digas algo, mi padre está al tanto.

—Le dijiste que la amas –se burló.

—Algo que jamás diré de ti.

— ¿Y ella de ti? ¿Está enamorada? –se pavoneó.

La mirada de Draco y Astoria fue hasta la pelirroja que acababa de entrar al salón, se quedó quieta, un tanto tensa, la morena sonrió y avanzó hasta ella.

—Así que la señora Malfoy, terminó siendo un fraude y… una simple sirvienta –rió divertida –son tan… adorables, ya los imagino en las bocas de todos.

—Hazlo –murmuró Draco –así el mundo sabrá que incluso una sirvienta puede ser la señora Malfoy, así, que no será lo que siempre soñaste –sonrió.

—El señor Potter manda decir que tardará un poco, que lo disculpe, mi señor, con permiso.

—Hey –la detuvo Astoria –nadie te ha dicho que te marches –observó a Draco y sonrió –me apetece humillarte un poco más.

—Demelza…

—Me importa un pedazo de estiércol –bufó –dime, tú ¿Qué prefieres? ¿Humillarte ante mí o ser la comidilla de todo Londres?

— ¿Qué es lo que se le ofrece que haga, señorita Greengrass?

—Ginevra –la reprendió Draco.

—Aquí sólo es una sirvienta, no tu esposa, querido –sonrió, ven aquí –ordenó.

Ginevra no le dedicó ninguna mirada, hizo todo lo que Astoria le pidió sin chistar, provocando su furia.

—Hablé con mi padre –murmuró el rubio, cuidando que nadie los viera –lamento no poder hacer nada, no lo aprobó…

—No se preocupe, mi señor –le sonrió –si necesita que alguien luche por nosotros lo haré yo –sonrió, aunque sus labios temblaron augurando un llanto imparable, así que la abrazó sin más –yo lucharé para defender nuestro amor.

—Ginevra –besó su coronilla, mientras la estrujaba aún más.

—Aunque eso signifique que no podamos seguir viéndonos como lo hacemos –sonrió –mi señor –le hizo una reverencia cuando pasó alguien de la servidumbre.

Draco la observó alejarse, sin decir nada ¿Qué había hecho para merecer que alguien como ella le amara de forma tan incondicional? Y más, porque la conocía, era tan tonta y valiente, como para cumplir su palabra, no iban a estar juntos como siempre quisieron, pero al menos, ella estaría alrededor, manteniendo vivo todo ese amor.

—Perdón la tardanza –soltó Harry –es que la boda me tiene vuelto literalmente loco y…

—Lo comprendo.

—Supongo que se encontró con Astoria, el señor Robins les envió una invitación, no pude negarme.

—Lo comprendo, no tiene que disculparse.

—Demelza está hecha una fiera, y está planeando que hacer si se les ocurre abrir la boca.

—Creo que por el momento tenemos controlada la boca de Astoria –argumentó Draco –y gracias por tardar, me permitió charlar con ella.

—Me enteré de los planes de su padre, de impedir que se vean de forma diferente a señor y servidumbre.

—Así es él –se burló.

Salieron de la mansión Robinson, rumbo a distraerse un poco con los "amigos" ocasionales, Harry esperaba que no lo embriagaran demasiado como para quedarse dormido y no aparecer el día de su boda, si eso pasaba, el señor Robins era capaz de castrarlo y ahorcarlo con su propio miembro.

La velada, a pesar de lo que pensó fue divertida, todas las anécdotas eran divertidas, y no bebió lo suficiente ya que Draco le dedicaba una mirada severa, sonrió, casi olvidaba lo mucho que se llevaba con Demelza.

—Así que dígame, Malfoy ¿cómo es que se hicieron amigos usted y mi esposa? –Harry se tambaleó un poco.

—Éramos unos niños –contó.

—Pero ¿por qué?

—Ella me defendió de muchas cosas en mi juventud, siempre ha sido más valiente que cualquier varón.

—Dígamelo a mí –se burló –pero…

—Yo vivía con mi abuelo, aquí, en Londres, mientras mis padres estaban en Wiltshire, Abraxas Malfoy era un hombre bastante… estricto, por llamarlo de alguna forma.

—Sí, la mayoría de las personas lo llaman un bastardo bien hecho.

—Le gustaba golpearme –comentó, mientras observaba a la nada –era su pasatiempo favorito, para ser honestos, viví con él desde que tenía un año y medio hasta que cumplí los trece –apretó los puños.

— ¿Siempre lo golpeó?

—Era su deporte favorito ¿y que se hace con el deporte favorito? –sonrió –sin duda se practica, y se volvió muy inventivo, Demelza se la pasaba cubriendo mis idioteces, así que ya no me golpeaba, sólo porque ella se culpaba, nos juramos lealtad, yo protegía sus secretos, y ella protegía los míos –se encogió de hombros –le supliqué a mi padre que me permitiera volver con ellos, que haría todo, lo que ellos me ordenaran sin chistar, le tomó un tiempo meditarlo, pero al final, me llevaron con ellos a Wiltshire, alejándome de mi abuelo.

—A eso se refiere Demelza a que usted jamás desobedecería a su padre.

—Es por eso que no lucho por Ginevra –admitió serio –mi padre me salvó de los golpes de mi abuelo y… es lo menos que le debo, ese hombre estuvo bastante cerca de matarme, así que… fue volver a nacer cuando llegué a Wiltshire.

Harry no dijo nada, en su forma de ver, y pensar, Lucius Malfoy no le había salvado a Draco de nada, porque desde un inicio, fue el que lo dejó en manos de su padre, así que él sólo era un cómplice más de todo aquello, pero no podía decirle nada, sería como derrumbar su mundo y sus creencias.

—Es mejor que nos marchemos –murmuró Harry –en unas horas tengo una boda y soy el invitado principal.

—El segundo principal, si dices eso delante de Demelza, puede que cancele la boda.

—Cierto, no quiero eso, aunque… ya estamos casados –se encogió de hombros y sonrió.

Potter entró a la mansión Robins tarareando alegre, mientras él salía de la propiedad, ya que habían estado sentados en un banco del jardín, charlando, el rubio avanzó pensativo, jamás le había contado lo que ocurría con su abuelo a alguien ajeno a su familia, y claro, nadie más que Demelza Robins lo sabía, y podía jurar que nunca había dicho algo de más respecto a todo eso.

Se dejó caer sobre su cama sin cambiarse, cerró los ojos, atrayendo de sus recuerdos la imagen de la pelirroja, sonrió, su padre podía alejarlos, pero jamás le quitaría todo aquello que habían vivido juntos, y tenerla cerca, verla, controlaría sus demonios.

Suspiró, girándose sobre su costado, jalando una de sus almohadas y dejándose llevar por la tranquilidad del sonido distante de las cigarras.

Se perdió en sus sueños, no importaba lo que dijera o hiciera Lucius Malfoy, él y Ginevra jamás se separarían.

—oOo—

Su padre lo obligo a asistir a la boda de Potter y Demelza con Astoria de su brazo, y pudo verlo durante toda la ceremonia observando a la pelirroja, que Draco se había visto obligado a observar de reojo, se veía completamente hermosa, y odiaba a su padre, porque él pudiese verle sin tapujos, y él, no.

Draco agradeció tener un apellido importante, ya que eso les permitió salir pronto del atiborrado lugar, escuchaba a su madre diciendo como la boda de ellos sería incluso más grande, y triplicarían los invitados, Astoria charlaba alegre con su futura suegra, mientras que él y su padre tenían un rostro claro de fastidio, eran demasiado parecidos, aunque Lucius se negara a verlo.

—Puedo ver que le viste –admitió para su hijo –es una mujer bastante atractiva… pero bastante joven.

—No quiero hablar de ello.

—Bueno, no lo hagas, posiblemente haga con ella lo que no te atreviste a hacer –sonrió divertido –así, posiblemente se te quite ese absurdo enamoramiento, si se mete conmigo, anda detrás de tu dinero, no de ti.

—Ella no yacería contigo –bramó.

— ¿Por qué no lo hizo contigo? No te preocupes, tal vez me agrade tanto tu amorcito, que por tenerle cerca, te deje casarte con ella.

Lo estaba provocando, lo sabía, quería saber si realmente no había yacido con ella, y tomó todo de él, seguirle mintiendo, por fortuna, a él se le daba bastante bien ese arte, su padre no iba a saber que seguía teniéndole por las madrugadas algunos días por semana.

—XxX—

Odiaba todas las formalidades que había, no poder acercarse ni aunque fuera discretamente a la pelirroja que estaba a unos pasos de él, era algo más allá de una tortura, los ojos de su padre y su tío Rodolphus estaban en él la mayoría del tiempo, así que hacer un movimiento en falso, le traería muchos problemas.

—Tú y yo tendríamos que estar juntos ¿no lo crees? –se burló Astoria, colgándose de su brazo.

—En realidad no, no lo creo.

—Entonces ve con ella y declárale tu amor ante los ojos de todo el mundo –se burló.

—Sí que la muerte vuelve a las personas en…

—No culpes a la muerte, más bien tus acciones, fue ella la que se pavoneaba delante de todo el pueblo como la "Gran y Asombrosa Señora Malfoy", que sea una mentirosa, no es mi culpa, voy a aprovechar la oportunidad.

—Más te vale que…

—Ya no tienes el poder sobre esto, Draco, lo has perdido, y no sólo ella saldrá afectada si todos se enteran de esa boda falsa –sonrió –piensa antes de amenazar la próxima vez –le besó la comisura de los labios y se alejó, con una sonrisa amplia.

—XxX—

Ginevra se alejó de la escena de Astoria siendo atenta con Draco, por supuesto que le molestaba que el rubio tuviese que comportarse como lo que era, el prometido de esa mujer, no podía hacer nada al respecto, y su apellido desconocido y su condición económica se lo recordaba continuamente, aun así, no renegaba de la familia en la que había nacido.

Avanzó tranquila, alejándose del bullicio para tomar un poco de aire, sin embargo se detuvo abruptamente cuando un varón interrumpió su camino, levantó la mirada, para toparse con el rostro aristocrático, con una mueca de fastidio al verla, ella le hizo una pequeña reverencia al padre de Draco e intentó pasar a su lado, claro que la intención del Pater Familias Malfoy, no iba a permitir que se alejara, había estado esperando el momento adecuado para tener «una breve charla» con la mujer que tenía loco a su hijo.

—Ginevra, si mal no recuerdo –soltó en un tono suave, arrastrando las palabras, casi tanto como su hijo, pero a él no le sonaban para nada atractivas.

—Mi señor –volvió a hacer una reverencia, por Demelza y Draco sabía, lo mucho que ese hombre amaba ser adorado, y visto como lo mejor del mundo.

—Me preguntaba si tendrá unos minutos para mí.

—Yo…

—No se preocupe, no intentaré nada, con la mujer de mi hijo –la mirada de Ginny se posó en la mueca de una diminuta sonrisa, como si esa expresión de ella, fuese todo lo que había estado esperando por obtener.

—Bien –musitó y siguió al Lord.

Lucius Malfoy entró a una amplia habitación que estaba vacía, la pelirroja cerró a sus espaldas la puerta, y se mantuvo ahí, por si en algún momento tuviese que huir, pudiese hacerlo.

—Eres cuidadosa, ahora veo porque no sospeché de ti y mi hijo cuando te conocí.

—Mi señor, yo…

—No me importa de qué burdel o basurero saliste, chiquilla idiota –soltó, avanzando decidido a ella –lo único que tienes que saber, es que no vas a ser parte de «mi» familia, Draco va a casarse con Astoria Greengrass, y tú…

—Yo amo a su hijo, señor, no a su familia –soltó enfadada, avanzando también hasta Lucius, logrando que éste echara un poco atrás la cabeza, mientras entrecerraba los ojos un poco.

—Tu amor por el dinero de los Malfoy tiene que ser grande ¿no lo crees? Para hablarme de esa forma.

—No me interesa ni su dinero ni su familia, lo único que me interesa es Draco.

—Draco es mi familia, querida –se burló el hombre –y tampoco lo tendrás, así que lo mejor que puedes hacer, es alejarte de él.

—Él y yo no estamos juntos –soltó –usted se encargó de eso ¿lo recuerda?

—Ahora veo porque te llevas tan bien con Demelza –negó –pero tus padres no son como los de ella, si me colmas la paciencia, niña, terminarás viendo crecer las plantas en tus entrañas.

—No le tengo miedo, posiblemente Draco lo haga, pero yo no, y no voy a dejar que usted nos aleje.

—Posiblemente… te ponga de su sirvienta –sonrió –y si piensas que yacer con él, será más fácil, es mejor que lo pienses dos veces, porque tal vez no te interesa mi familia, pero supongo que la tuya sí te importa ¿no es así? –acarició el rostro de la chica, cuando tragó saliva, Lucius sonrió.

—Padre, yo…

—Piensa mi propuesta –besó la comisura de los labios de Ginny, le sonrió de forma maliciosa a su hijo y salió del lugar –tienes cinco minutos para salir de aquí.

Draco avanzó hasta la pelirroja que se había quedado pegada al piso, y malgastó tres de sus cinco minutos, simplemente observándola, la sujetó de las mejillas, para hacer que lo observara.

—Dime que fue lo que te dijo.

—Nada –murmuró seria, tomando las manos de Draco y haciendo que la soltara.

— ¿Te propuso yacer con él? –apretó los puños, pero la pelirroja negó, relajándolo un poco.

—Se ha terminado su tiempo –informó Rodolphus Lestrange, Ginny lo observó, y se alejó del rubio sin decir nada más.

—Tenías que decirle que era ella ¿cierto? –soltó su tío.

—Yo sólo quería que la dejara en paz.

—Sabes que yo podría darle la paz eterna ¿no es así?

—Parece que disfrutas ser el matón de mi padre –soltó enfadado Draco.

—Hay cierto poder, en decidir acabar con la vida de alguien, Draco, pero, tendrías que agradecerme más a menudo por ser el matón de tu padre.

— ¿Por qué lo haría?

—Por qué fui yo, el que envió a tu abuelo al infierno –un escalofrío recorrió el cuerpo del chico –no, no lo agradezcas –sonrió Lestrange –sólo espero, que si llegas a tener un bonito niño, como el que solías ser… tu padre no heredara ese gusto –negó –mientras tanto, te libré de las caricias del abuelo Abraxas.

Draco sacudió la cabeza, alejando todos los recuerdos, una vez que Rodolphus hubiese abandonado el lugar, sabiendo eso, las cosas cambiaban, comenzaba a agradarle su tío mucho.

Salió del lugar, ubicó a Ginny con los Potter, charlaba tranquilamente con Demelza, cuando sus ojos chocolates se posaron en él, y éste le indicó con un movimiento de cabeza que se encontraran, ella lo ignoró por completo, y supuso que era por la mirada de su padre en ellos, así que suspiró.

El resto de la velada fue aburrida, sin poder hablar con ella.

—oOo—

Rodolphus Lestrange estaba recargado en la barda junto a la puerta, en la habitación que le habían dado a Ginevra, donde pasaría la noche, se aclaró la garganta cuando ella pasó a su lado sin observarlo.

—Me asustó –se llevó la mano al corazón –pero ¿qué está haciendo aquí?

—Dime algo, ¿ya yaciste con él? –sonrió.

Una pregunta directa, ella jamás podía evadir preguntas directas, odiaba su incapacidad para mentir, era muy transparente, de cualquier forma, por la sonrisa que enmarcaba el rostro duro y cruel del varón, ya conocía la verdad, si estaba ahí, queriendo escuchar eso, posiblemente Lucius Malfoy había decidido cumplir su promesa y matarla, antes de que Draco hiciera algo estúpido.

—Sí –musitó un poco asustada.

—Eres muy estúpida –el brillo en la delgada daga en la mano derecha de Lestrange la hicieron contener el aliento.

—Oh, no estoy aquí para matarte –mostró la fina hoja de metal –por el momento –admitió –aunque supongo que sabes que Draco fue honesto con su padre respecto a ti, claro que negó haberse acostado contigo.

— ¿Por qué me está diciendo esto?

—Porque mi sobrino me agrada, y no quiero que se sienta culpable cuando termines muerta ¿comprendes?

—Yo le prometí que lucharía por lo nuestro…

—Sí, sí, todas esas ridiculeces ¿no es cierto?

—No voy a rendirme, lo amo…

—También sé eso –admitió –pero eres más inteligente que eso, no te dejes llevar por las hormonas y lo bonito que tienes entre las piernas, niña, sabes que te enamoraste de la persona equivocada, es mejor que dejes de insistir, y si lo amas, mejor deja que vaya en dirección al altar con Astoria Greengrass.

—Pero…

—Es lo mejor para ti, y tu familia, y para él, sólo te lo digo, tengo órdenes expresas de Lucius, de quemar tu casa si insistes en meterte con su hijo.

—Sólo una vez más –pidió –quiero hablar con él –murmuró.

— ¿Me crees tan idiota?

—No voy a decirle nada.

—Claro ¿y qué pasará si te pregunta?

—Voy a mentirle –soltó –le diré… que… tomemos esto con calma, Demelza habló conmigo sobre ir con ellos a París, como su ama de llaves, aceptaré, sólo… por favor –suplicó.

—Bien –admitió –si estas mintiéndome, voy a matarte ¿comprendes?

—Totalmente –asintió.

—Lo enviaré hacia acá, cubriré su desaparición –asintió y Ginny sonrió agradecida.

Suspiró cuando el hombre salió en busca de Draco, y se limpió las lágrimas.