CAPITULO 4
¿Tenemos un trato?
POV's Jane
Me hubiera encantado poder ver la cara de Maura Isles cuando su madre le contó las buenas nuevas.
Ya se que estuvo mal de mi parte proponerle eso a Constance, pero estaba muy aburrida, además quiero terminar cuanto antes con este asunto.
Obviamente no aceptarán semejante cosa, al menos yo si estuviera en su lugar no lo haría, soy muy orgullosa y preferiría quedarme en la calle que aceptar una propuesta tan absurda.
Mañana temprano seguramente me dirán que estoy loca y que prefieren perder la hacienda, por fin podré irme de aquí. No aguanto más este sitio, además tengo cosas más importantes que requieren mi atención en la ciudad.
El sonido de mi celular me saca de mis pensamientos, vaya es Constance, que rápido decidieron rechazar mi oferta, bueno mejor para mí.
J: Hola Constance ¿qué se te ofrece?
C: Tú lo sabes muy bien, te aviso que Maura va a donde te estás hospedando, quiere darte la respuesta a lo que me propusiste hace un rato.
J: ¿En serio? Entonces aquí la espero encantada, no te preocupes no le haré nada.
C: No estoy preocupada por ti querida, sino por Maura, mi hija tiene un carácter explosivo, así que no te sorprendas si te dice un par de insultos a la cara, tú te los buscaste.
J: No le tengo miedo a nada Constance, eso incluye a tu princesita, lo único que quiero es llegar a un acuerdo y regresar a la ciudad.
C: Pobre Jane, no sabes la que te espera, luego no digas que no te lo advertí.
J: vale, agradezco tu consideración, hasta luego.
No me lo puedo creer, estas mujeres claramente no saben con quién están tratando, creen que con algunos improperios lograrán disuadirme, están muy equivocadas.
Hoy tendrán una pequeña prueba de lo que soy capaz, si la princesa quiere guerra, la tendrá.
Suena el timbre
Me asomo por la mirilla, hablando de la reina y su hija, la princesa ya está aquí, ok vamos Jane tú puedes, demuéstrale de que estas hecha.
M: ¿Me puedes explicar tú de que vas? ¿Qué clase de mujer eres?
J: Momento, si piensas tratar conmigo a gritos, ya puedes irte por dónde has venido, no tengo porque soportarte Maura.
M: Esta bien, hablemos como personas civilizadas, aunque tú con tus ideas absurdas no lo parezcas mucho ¿me dejas pasar? No creo que sea buena idea hablar de esto en el pasillo.
J: Así está mejor, y claro que puedes pasar, es más, siéntate.
M: ¡Uy, cuanta amabilidad!
J: Ok, si ya estas cómoda vayamos directo al punto.
M: Si vieras, estoy la mar de cómoda, tan fresca como tú.
J: Dejemos el sarcasmo a un lado ¿quieres?, imagino que estas aquí a decirme que me vaya a la mierda con todo y los papeles de la hacienda.
M: ¡Ajá! Eso es lo que tú quisieras, que nos rindamos así de fácil, pues no Rizzoli con nosotras te estas equivocando.
J: ¿Cómo? ¿Qué estás tratando de decirme Maura?
M: No puedo creer que seas tan insensible, además de arrogante, intolerante, desdichada, tienes tan poca mad...
J: ¡Hey, alto ahí! Cuidado con lo que dices o no respondo.
M: No te tengo miedo, lo que me provocas es...
J: ¿Sí? ¡Dime! ¿Qué provoco en ti? ¿Te gusto? Es eso ¿verdad?
M: Estas completamente LOCA, claro que no me gustas, lo que me provocas es asco, repulsión, y hasta un poco de pena.
Auch, eso dolió ¿porque me importa lo que piense o sienta por mí?
La acabo de conocer por amor de Dios, pero me gusta, me encanta, es preciosa, con cara de ángel y carácter de fuego, lo que daría por quemarme por ella, con ella.
J: ¡Vale! Ya me quedo claro, me detestas, así que ¿cómo quedamos? Como veo que no van a aceptar la opción que les di, quiero que hoy mismo se vayan de la hacienda.
M: ¿Qué? Estas equivocada, veo que no entendiste aquello de que no nos daremos por vencidas sin luchar. La respuesta a tu propuesta es si, acepto casarme contigo.
J: ¿Estás segura princesita? Nunca imagine que te rebajarías tanto por una hacienda ¿no tienes dignidad?
M: A ver Rizzoli, no te me confundas, no soy un objeto, haré por mi madre, por las familias que trabajan para nosotros, pero sobre todo lo haré por la memoria de mi padre. No voy a permitir que el lugar que construyo con tanto esfuerzo quede en manos de alguien como tú.
J: Ok, digamos que entiendo tus razones, ahora dime ¿ cómo crees que soy?
M: Ya te lo dije, eres un ser detestable, una mujer sin sentimientos, así que aunque se me parta el corazón al aceptar tu estúpido trato, lo haré.
Doble auch...
J: ¡Cuanta emotividad! Esta bien Maura, entonces mañana nos vamos a la ciudad, allá nos casaremos y tendremos nuestra 'luna de miel' mi amor.
M: Un momento, 'cariño' acepto el trato, pero tengo algunas condiciones.
J: Por favor Maura, no estás en posición de pedir nada, pero para veas que no soy un ser tan terrible, escucharé tus peticiones.
M: Vaya, eso si que me sorprende viniendo de ti.
J: Ojo fiera, dije que te escucharé no que aceptaré todo lo que digas.
M: No si ya se me hacia de lo más raro.
J: Al grano, no me saques de quicio.
M: Vale, pues verás tengo tres condiciones, la primera y más importante, me casaré contigo pero no me acostaré contigo, jamás seré tu mujer.
Vamos tan mal Maura ¿tanto asco me tienes? Y yo que ya te imaginaba en mis brazos, mi cuerpo pegado al tuyo... Pero si no quieres no podré obligarte, aunque me muera de ganas.
J: Mmm bueno, no tienes que preocuparte por eso, si te deseará en mi cama te lo hubiera pedido en lugar de casarnos.
M: Uf, me has quitado un peso de encima, prefiero morir antes que tener relaciones contigo. No sé porque quieres casarte conmigo pero como no tengo de otra ahí te va la segunda condición.
J: No tan rápido, las razones por las que quiero casarme contigo no te incumben, yo sé mi cuento, y en cuanto a lo otro, tú serás mi esposa de nombre, pero yo podré salir y acostarme con la mujer que se me de la gana ¿te queda claro?
M: Cristalino, prefiero que me llamen cornuda, a sentir tus manos en mi cuerpo.
Triple auch ¿porqué tan triste Jane?...
J: Bueno, ¿cuáles son las otras condiciones 'mi vida'?
M: La segunda condición es que pueda venir a visitar a mi madre a la hacienda las veces que yo quiera.
J: Podrás visitarla, pero cuando yo lo diga, y ya dime la última condición, porque tengo que arreglar el viaje de regreso a la ciudad.
M: De acuerdo, nuestro matrimonio tiene que tener una fecha de caducidad.
J: ¿Cómo?
M: Como escuchaste, hay que hacer un contrato en el que establezca un plazo para nuestro matrimonio, porque no se tú pero yo no quiero pasar toda la vida en una 'relación' sin amor.
J: ¡Que sensible me saliste! No me digas que ¿estás esperando al amor de tu vida?
M: Eso no te importa, entonces ¿que dices? ¿cuanto tiempo estaremos casadas? Yo digo que sean 6 meses.
J: Eso es muy poco, serán dos años.
M: No, Rizzoli eso es demasiado tiempo, que sean 8 meses.
J: Entonces estaremos casadas durante un año y punto, no acepto más condiciones.
M: Eres tan exasperante... Pero bueno, es mejor un año que dos. ¿Tenemos un trato?
J: Lo tenemos.
M: Bien, entonces ya me voy tengo que hablar con mi madre, y despedirme.
J: Me parece bien, de una vez prepara tus maletas que nos vamos mañana temprano.
M: Como ordene su majestad.
J: ¡Espera un momento!
M: ¿Ahora qué es lo que quieres?
J: Que cerremos nuestro trato diosa.
M: No me digas así, además pensé que ya lo habíamos cerrado al aceptar los términos y condiciones.
J: Yo los tratos con las mujeres hermosas, los cierro de forma especial...
M: ¿De que manera los cierras?
J: Pues mira, los tratos se cierran así.
La tomé del cuello y la acerque hacía a mi, Dios la estoy besando, y de que manera.
El beso inicio tierno, pero su aroma me embriago ¿quién podría culparme? Su boca es deliciosa, al principio ella no reacciono, pero ahora su lengua esta batallando contra la mía.
¡Que manera de besar! Me encantan las mujeres así con carácter, hasta para no dejarse dominar un beso.
Me alejo un poco para tomar aire, pero sus ojos de fuego y su boca entreabierta me vuelve a invitar a entrar, y me pierdo profundamente en su interior.
Esta mujer me esta volviendo loca.
Continuará...
