"Eres una Schnee, debes aparentar fortaleza en todo momento" recordó cuando escucho eso por primera vez, las palabras severas tenían a su padre como emisor. Lo recordaba a la perfección porque esto ocurrió el día que Winter escapo de casa para unirse al ejército, el mismo día que perdió a la única persona que podía verla por quien es realmente. Era aún muy pequeña, pero esa clase de dolor la marco por siempre. Sintió que la había abandonado, dejando solo la angustia de no saber si volverían a encontrarse.
Permanecía sujeta a Yang como si el mundo fuera a desmoronarse si la soltaba, y se dejó envolver en su calor, tan similar y diferente al de Winter; tan consolador, protector, hospitalario, amable y alentador.
- No creo que esto sea justo –confeso la chica de ojos lila. Weiss guardo silencio, mientras sentía como si alguien la hubiera encontrado y rescatado del abismo en su mente- siempre has dado lo mejor de ti, tu apellido no debería…
Yang no supo cómo continuar, igual no fue necesario que lo hiciera porque la chica que se refugiaba en sus brazos había entendido a que se refería. Al paso de un par de segundos Weiss supuso que debía decir algo para llenar el aire y evitar que el silencio fuera incómodo para Yang.
- Pero este mundo nunca fue el ideal.
Con esas palabras, una extraña y casi ajena sensación de melancolía cayó sobre Yang. No se había equivocado respecto a la chica: tan solo aparenta dureza porque siente que debe ser así, porque siente que no tiene opción y porque nadie se molestaría en averiguar quién es realmente. Algo surgió en su corazón, era un deseo o quizás algo como un instinto, no estaba segura, pero sabía que quería protegerla aunque estaba segura de que no podía hacer nada para ayudarla.
Sonó la campana que indicaba el fin del receso.
Yang apretó sus parpados tanto como frunció el ceño, no quería dejarla ir. Fue Weiss quien tuvo que empujarla un poco para poder escapar del abrazo y excusarse antes de ir a clases. La rubia no tuvo tiempo de preguntarle si podría ir a verla mañana, no supo que decirle realmente, solo se quedó en silencio, sentada en la silla, apenas viendo como la peliblanca se marchaba con prisa.
…
Yang regreso a la clase, donde Blake la esperaba con algo de intriga, la ávida lectora supo de inmediato que algo había pasado por la mirada sin ánimos que traía… Yang, ¡Sin ánimos! Eso era algo casi inaudito, ¡Tan raro, tan inusual!
- ¿Qué tienes? Parece que perdiste una pelea y por mucho –inquirió con calma. Yang se dejó caer sobre el asiento de su pupitre y suspiro con pesadez, mientras, pensaba en la manera de resumir la historia de forma que Blake no hiciera muchas preguntas.
- El problema es que alguien perdió una pelea en la que no participe, y ya sabes cómo detesto a los brabucones
- ¿Cardín y su banda volvieron a emboscar a Jaune?
- ¿Quién? –Se olvidó de su existencia por un momento, luego del cual se apresuró en corregirse- ¡Ah! No…
Blake miro a Yang con intriga, ya era extraño verla de humor tan cambiante: recién en la mañana estaba de un humor impecable y tan solo en el transcurso de una hora se había derrumbado por completo; además, es evidente que le está ocultando algo a ella: su mejor amiga, su compañera y cómplice. Mantuvo el silencio y solo la observo por un par de segundos, sabía que Yang entendía que no conseguiría engañarle.
- Yang…
- Después.
Por supuesto, entre ellas nunca hubo secreto que durara oculto mucho tiempo, en especial cuando Yang es tan fácil de leer. Una ligera sonrisa se dibujó en los labios de la lectora a medida que ella guardaba su libro, le traía paz saber que la confianza que Yang le tenía era absoluta.
Al terminar las clases, ambas partieron inmediatamente a la biblioteca, ya que nadie se asomaría por allí teniendo las vacaciones de verano tan cerca. Una vez que Blake escolto a su amiga hasta la sección más recóndita, se sentó en una de las sillas que había cerca y la invito a que tomara asiento en la silla de al lado, Yang obedeció como un niño que esta por tener una charla con un profesor: sabía que toda mentira que dijera sería inútil, pero tampoco creía saber las respuestas que se esperaban de ella. Blake noto la tensión en la que se encontraba la mente de Yang, pues la chica miraba al suelo, apoyando sus manos sobre sus rodillas y manteniendo la espalda recta. Coloco una mano sobre su hombro para poder encontrarse con esa mirada lila que parecía no entender algo.
- Yang… ¿Qué tienes?
- No lo sé… en estos últimos días han pasado cosas que no puedo explicar sin que parezca una locura –pauso por un momento, soltó una pequeña risa y luego agrego- ni siquiera sé porque me pone nerviosa hablar de esto contigo, te conozco de hace unos años y tú me conoces muy bien, pero aunque quiero contarte cada detalle, también es algo que me tiene intranquila.
- Entonces... ¿es seguro asumir que se trata de algo nuevo? Quizás inesperado. –creía tener la respuesta, después de todo, tenía pistas suficientes: aparece Weiss, le cambia el humor, habla de una posible nueva amistad y además hay algo que quiere contarle pero parece que también le trae muchas dudas. Sonrió cuando Yang volvió su mirada al suelo, con timidez.
- No es que fuera inesperado, si soy totalmente honesta te diré que… en realidad es algo que pensé que podría pasarme, pero… -tomo aire- el problema es que… lo que me hace sentir contrariada es la incertidumbre: me parece que es seguro pero después parece imposible y parece algo tan claro aunque en ocasiones es confuso, pienso que fue tan rápido y que no avanza tan pronto como quisiera, ¡Escucha lo que digo! No tiene sentido.
- Claro que lo tiene, yo solía sentirme así cuando conocí a Adam, aunque eso ya es historia. Amiga, ¿De quién se trata?
- No lo creerías, es tal vez la última persona de la que… bueno, la última persona que podría gustarme.
- ¿Weiss Schnee? –Pregunto con cierto humor, casi burlándose de lo fácil que era adivinarlo.
- Je, por supuesto que ya lo sabias. –Suspiro de tal forma, que todo rastro de nerviosismo y timidez abandono su cuerpo- Ella no es la persona que creí en un principio, es cierto que puede ser muy ruda a veces pero puedo entender porque busca alejar a las personas, ¿Sabes? Es toda una tsundere, no hemos hablado mucho pero sé que debajo de toda esa frialdad se esconde una chica de buen corazón, lo sé porque he visto como es cuando piensa que nadie la ve ni la escucha. En realidad solo trata de ocultar su fragilidad, su tremenda soledad…
La mirada de Yang volvió a perderse en algún punto del suelo, Blake no sabía lo que pasaba por su mente, lo más seguro es que fuera la imagen de una peliblanca solitaria e incomprendida. Estaba sorprendida, su amiga había salido antes, había tenido citas e incluso relaciones, pero nunca la escucho hablar de alguien de esta manera. Sabe cómo a veces no hace falta más que el intercambio de un par de palabras para sentir atracción hacia alguien, pero Yang claramente había pasado el punto de simple atracción hace mucho, ya que lo que ella describía no era superficial; no, era algo más profundo.
Estaba feliz de que Yang se interesara así por alguien, aunque ese alguien fuera el ser más inalcanzable que conoce. Invito a su amiga a que le contara cada detalle, sabía que tenía mucho que decir, y en efecto, Yang no desaprovechó la oportunidad, hablo con ella de todo: desde el momento que se topó con ella, el accidente con los instrumentos de química, se rio cuando le conto sobre el día que se quedó dormida en el salón del coro, escucho atenta cuando menciono la canción de Weiss y lo que reflejaba, también sobre la canción que tocaron juntas y la buena charla que tuvieron después... todo, cada pequeña duda, cada momento de alegría, cada palabra desde el principio hasta este momento.
- Si puedo ayudarte de alguna forma, no dudes en decirme -Por supuesto que sería su confidente, por supuesto que sería su pilar de apoyo.
Los ojos lila de Yang la miraron con esperanza y luego con un dejo de tristeza, había una pregunta en su mente, una que parece haber meditado mucho y cuya respuesta se le escapaba cual rata escurridiza.
- ¿Qué es? -Pregunto Blake, finalmente.
- ¿Tú crees...? -Volvió a mostrar la misma timidez de hace un momento, esta debía ser la pregunta clave, la razón por la que Yang no se animó a contarle de esto antes y el motivo por el cual no se la veía con la confianza de siempre.
- Lo que sea Yang, solo tienes que preguntar -Retiro su mano del hombro de Yang para posicionarla sobre una de sus manos, quería que supiera que contaba con todo su apoyo.
- Sé que salía con Nepturne hace no mucho –Suspiro- ¿Tú crees... que yo tenga oportunidad?
Ahora era Blake la que miraba al suelo, pensativa. No estaba segura de conocer a la chica tan bien como Yang, pero si lo que ella quería era la respuesta racional a la que no podía llegar su mente por sí sola, entonces debía tomarse su tiempo para analizar hasta el más mínimo de los detalles. Yang la observaba con cierta esperanza, el solo hecho de que no recibiera un NO inmediato ya le daba esperanzas, significaba que no era absolutamente imposible al punto de ser impensable o una locura.
- Puede que sí
- ¡Qué bien! -Casi salto de su asiento cuando de pronto abrazo a Blake. Tres palabras, eso fue suficiente para disipar cualquier rastro de duda, y ahora que sabía que tenía una oportunidad, la tomaría sin vacilar.
- Ahora, ve por ella -susurro en su oído, apartándola gentilmente.
- ¿Ahora?, ¿Esta aquí? -Pegó un brinco y se giró en todas direcciones, le apenaba que hubiese escuchado todo lo que había dicho. Blake no dejaba de reírse por lo bajo.
- Ya ha pasado una hora desde que terminaron las clases, a veces la he visto entrar en la biblioteca a estas horas, debería llegar en cualquier momento
- Pero... entonces no la dejaría estudiar y se metería en problemas
- En realidad estaba pensando que no te vendría mal estudiar con ella, tenemos los exámenes después de las vacaciones de verano y una vez en vacaciones no creo que quieras repasar las materias.
Yang tomo la mano de Blake entre las suyas y dijo dramáticamente- me conoces tan bien, ¿qué haría yo sin ti? -a lo que Blake sonrió.
- Repetir el año
En ese breve momento en que guardaron silencio, escucharon a la distancia como se abría la puerta de la biblioteca, el corazón de Yang latió con fuerza, puede que fuera Weiss o no. Sintió como la mano de Blake se escapaba de entre las suyas y volteo a verla.
- Ve -le dijo simplemente.
Yang tomo el libro que estuviera más cercano a ella y camino por los pasillos pretendiendo estar buscando un lugar para sentarse a leer. Descubrió que la persona que había entrado no era Weiss, sino Pyrrha.
- Hola de nuevo -saludo como ya era costumbre suya.
- Oh… hola Pyrrha ¿Cómo te va? -No quería sonar decepcionada pero ya era tarde para cambiar su tono.
- ¡Espléndidamente! -Exclamo en voz baja. Por suerte a la pelirroja no podría importarle menos el rastro de decepción en su voz, se notaba que quería hablar de algo y cuando la invito a sentarse al lado Yang acepto gustosa- Jaune compro un par de entradas para un concierto el fin de semana -era evidente que estaba en verdad feliz, había esperado algo como esto por mucho tiempo.
- ¡Qué bien! ¿Es decir que por fin te declaraste?
- Sinceramente... no -confeso cabizbaja.
- ¿Y por qué no? Ya te invito a salir. Mira, si no lo has hecho, aun podrías decírselo después del concierto, por favor, hazlo por ti.
- No lo sé Yang, la única razón por la que me invito al concierto fue porque Weiss lo rechazo, es decir que aún se interesa por ella y todo este tiempo he tratado de motivarlo para que se anime a confesarle lo que siente...
- Amiga, no sabes cuánto quisiera que escucharas lo que tú misma dices.
- Tú y medio mundo -dijo Blake, tomando asiento del otro lado de la mesa, frente a Yang, y acomodando un libro sobre la mesa para comenzar a leer- El seguirá persiguiendo a Weiss mientras que tú lo motives, y nunca tendrás oportunidad de estar con él a menos que le dejes saber lo que sientes.
- Tienen razón, yo sé que es así, pero después de lo que hemos pasado, que yo me confiese seria casi como una traición, además él no me ve de la misma manera, a él le interesa Weiss.
- De acuerdo -dijo Yang, con algo de molestia. Ya muchas veces habían tenido conversaciones similares y todas terminaron de la misma forma, si Pyrrha no hará nada entonces no lo hará- Por cierto ¿qué estudias?
- Química, una compañera de clase pidió que lo repasáramos juntas, pero veo que se le hizo tarde.
Yang y Blake intercambiaron miradas.
- ¿Ocurre algo? -Pregunto Pyrrha.
- Nada de qué preocuparse -respondió Blake antes de que Yang tuviera oportunidad, luego inclino su cabeza hacia un lado- es solo que posiblemente ella acabe de llegar -anuncio, señalando hacia la puerta con un gesto.
Efectivamente, la chica de cabellos blancos que cargaba montones de cuadernos y entraba con prisa no podía ser otra que Weiss, quien buscaba con la mirada a Pyrrha, mientras que la pelirroja y Yang se levantaban para ayudarle con su mochila y cuadernos.
- Hola compañera, deja que te ayudemos con esto -pidió Pyrrha, la heredera accedió de inmediato y luego noto que alguien la acompañaba.
- ¿Yang?
- Hola Weiss
- ¿Ya se conocen? Magnifico, igual permitan que las presente -dijo Pyrrha- Weiss, ella es Yang, hemos sido amigas por un tiempo; Yang, ella es Weiss, una querida compañera de clase.
- Un gusto re-conocerte -bromeo Yang, mostrando una sonrisa tan simpática como solo podía verse en ella.
- El gusto es mío.
Las tres caminaron hacia la mesa y dejaron los cuadernos sobre esta. Pyrrha se sentó primero, Yang a su derecha y Weiss pasó a sentarse a la izquierda de la pelirroja. Weiss no perdió el tiempo, de inmediato tomo los cuadernos y los puso frente a Pyrrha para que pudieran repasar, Blake le pregunto a Yang un par de cosas de química que no supo contestar y en respuesta Pyrrha inmediatamente la invito a que estudiara junto a ellas, y después de un leve instante en el que Yang fulmino a su mejor amiga con la mirada, acepto sin mucho ánimo.
habrán pasado cerca de 40 minutos así: las tres repasando y Blake leyendo una novela, hasta que llegado a cierto punto la cabeza de Yang no pudo retener ni procesar más información, no porque no fuera capaz sino porque las pocas ganas que tenia de repasar se esfumaron junto con su capacidad para poner atención. Pyrrha propuso cambiar la materia después de que Weiss le preguntara a Yang como hace para aprobar las materias, y casi sufriera un infarto cuando Yang le hablo sobre el promedio de sus notas.
Weiss estaba en verdad indignada, nunca supuso que Yang seria el tipo de personas que se conforman con reunir el mínimo de puntos necesarios para pasar las materias. Y estaba en mitad de un monologo sobre la importancia de los estudios cuando Blake sugirió que estudiaran juntas de vez en cuando. Esta vez Yang no fulmino a su amiga con la mirada, sino que secretamente le agradecía y la detestaba a la vez, la sola idea de estudiar más seguido le bajaba los ánimos, pero si era con Weiss...
La peliblanca dijo que eso podría resultar en una pérdida de tiempo para ella y que tal vez no valía el esfuerzo extra, además de que Yang no parecía estar de acuerdo con pasar una o varias horas repasando. Yang la contradijo al instante, pero el veredicto de Weiss era definitivo.
Sonó una alarma en el celular de Yang, este indicaba que era hora de recoger a su hermanita del curso de cocina para luego irse a casa. Blake estaba por levantarse para acompañarla cuando sorpresivamente Weiss se ofreció primero. Blake no levanto ni un pelo y de hecho detuvo a Pyrrha antes de que se ofreciera a ir con ellas, para ello simplemente le pregunto si querría ir al gimnasio y unirse a Ren a su práctica de artes marciales, con lo mucho que a Pyrrha le gustan las artes marciales, sabía que no se negaría.
Yang ayudo a Weiss con algunos de sus cuadernos, se despidieron y se fueron cada dúo por un camino separado. Weiss acompaño a Yang silenciosamente, y Yang no sabía bien como iniciar una conversación, pues en su mente aun trataba de descifrar como era posible que Weiss se ofreciera para acompañarla, cuando nadie se lo había pedido, cuando no era necesario, aun sabiendo que seguramente ella hubiera preferido pasar la tarde entera estudiando.
- Gracias por acompañarme, no tenías que -fue lo primero que atino a decir
- No hace falta que me agradezcas -luego dijo en voz muy baja, casi imperceptible- esto es nada comparado a lo que hiciste por mi esta la mañana.
- Perdón, no te escuche.
- Dije que no hace falta que me agradezcas -repitió con una pizca de fastidio.
- Vale, vale, de acuerdo. Solo que en verdad quería decir que lo aprecio mucho, sé que siempre estas corriendo contra el reloj.
- Lo sé... pero esto no es un inconveniente, sé administrar mi tiempo.
- Eso es obvio, no sé cómo es que lo haces, siempre parece que tienes todo bajo control.
- Bueno, es natural que uno aprenda más rápido cuando no tiene elección
- Cierto.
- Yang...
- ¿Si?
- Me preguntaba...
- ¡Yang! -La llamo Ruby, saludando desde la distancia y caminando hacia ellas.
- Oh, ¡Hey Ruby! -Respondió a su hermanita y luego volvió su vista a Weiss- ¿Que te preguntabas?
- Em... nada, olvídalo.
- Oh vamos, ahora tienes que decirme.
- ¡Yang! -Volvió a llamar su hermana- tenemos que irnos, ¡Rápido!
Ruby sujeto a su hermana del brazo y la llevo corriendo por los pasillos sin darle explicaciones ni tiempo para despedirse de Weiss, cuyos ojos azules permanecieron tan estáticos como su persona.
- ¡Ruby! Espera, ¿qué pasa? -Alcanzo a preguntar sin detenerse
- Cometí un error Yang, corre si quieres vivir
- ¿Pero de que estás hablando? ¡Para! -le ordeno, deteniéndose firmemente con una pisada fuerte. Ruby conservo el impulso que llevaba y casi pierde el equilibrio en el torpe proceso de frenado.
- ¡Los panqueques! -Confeso, esperando que su respuesta tuviera sentido para Yang.
- ¿Que tienen los jodidos panqueques?
- Que eran de Nora y tal vez... puede que los haya echado a perder... está furiosa
Su hermana mayor dejo escapar una carcajada, pues estábamos hablando de Yang Xiao Long, practicante de kickboxing, maestra en defensa personal y buena amiga de Nora, así que realmente no había motivo para echar a correr.
- Em... Yang...
- ¿Ahora que paso?, ¿Nos encontró Nora? -Preguntaba con humor
- Esos no son tus cuadernos, ¿O sí? -Señalo a los cuadernos que su hermana aun cargaba entre sus brazos
- ¡Cierto! Son de Weiss
- ¿Esa bruja te hizo cargar sus cuadernos? –Estaba claramente indignada y molesta.
- ¿Que? Por supuesto que no, yo la ayude porque quise hacerlo. Tú sigue, espérame en la parada del bus, yo regresare a devolverle los cuadernos.
- Muy bien, no tardes.
Yang camino a paso rápido de regreso por los corredores, se encontró a Nora de paso y después de un saludo rápido fingió ignorancia respecto a los panqueques, luego continúo a paso acelerado hasta el último lugar donde vio a Weiss. No estaba. Busco en los alrededores cercanos y tampoco encontró rastros de ella. Rendida, decidió que era mejor volver con su hermanita, puede que mañana pueda encontrar a Weiss a la hora del receso o dejarle los cuadernos a Pyrrha para que ella se los devolviera, cualquiera fuera el caso, ya lo solucionaría mañana.
Excepto que Weiss no llego al día siguiente, al menos no al receso. Yang volvió a acompañar a Blake a la biblioteca, sabía que no encontraría a Weiss allí porque antes hablo con Pyrrha, y tal parece que su compañera de ojos azules se reportó enferma. No pudo evitar tener el presentimiento de que algo no andaba bien, y aunque no tenía verdaderas razones para preocuparse, sospecho que era más posible que los padres de Weiss tuvieran algo que ver en esto, y eso no le gustaba.
Blake había retomado la novela de ayer, pero Yang estaba demasiado pensativa como para tomar la siesta que acostumbra tomar si es que acompaña a su amiga a la biblioteca. Finalmente, suspiro rendida y tomo uno de los dichosos cuadernos. La caligrafía de Weiss era impecable, todos los apuntes eran breves y precisos, todas las anotaciones extras estaban perfectamente organizadas y señaladas; le pareció... o más bien, casi podía imaginarla en clase, tomando su tiempo para asimilar lo que el profesor dice y anotando lo más importante en lugar de anotar palabra por palabra, luego en casa, repasaría las mismas notas cuantas veces fueran necesarias para cumplir con deberes y tener exámenes perfectos. Demasiado sacrificio, demasiada constancia, incalculables horas de esfuerzo puestas en algo que materialmente no tenía valor significativo.
Siguió pasando hojas, en las páginas de atrás, esas que todo el mundo raya, no encontró otra cosa que dibujos y lo que parecía ser la letra inconclusa de algunas canciones, cada una mencionaba algo de ella: desde sus pequeñas alegrías como encontrar tiempo para cantar, a injusticias del mundo y como todos debemos acoplarnos al rol con el que hemos nacido, también secreta rebeldía contra la aceptación de los roles, habían muchas canciones de soledad, y también... de la admiración que sentía hacia su hermana mayor: Winter, la hermana que partió a la guerra y más nunca regreso. No había nada de sus padres, ella sencillamente no hablaba de ellos a menos que fuera para rebelarse contra ellos.
Se posiciono en la primera página, en la parte interior de la pasta del cuaderno había una pequeña calcomanía que decía "Propiedad de Weiss Schnee, si encuentra esto llame al..." seguido aparecía un número de teléfono. Yang pasó de su posición relajada a sentarse correctamente en menos de un segundo.
- ¿Encontraste algo interesante? -Inquirió Blake
- Su número de teléfono -clara incredulidad escrita en su rostro.
- Bueno, eso sí que es interesante -admitió, dejando el libro por un lado- ¿Piensas anotarlo?
- Quiero... pero... ¿Y si es el número de su padre?
- Pregunte si lo anotarías, no si marcarias
- Ah... bueno... no estoy segura, preferiría que me lo diera ella, no me gustaría que piense que indague en sus cosas... aunque lo haya hecho -dijo apenada.
- No es necesario que la llames ni que sepa que tienes el número, pero tampoco es dañino que lo anotes. Quien sabe, un día algo podría pasar y podrías necesitarlo.
- De acuerdo, lo anotare, pero no hare más que eso
…
A/N: ¡Qué bueno que avance bastante con la historia antes de subirla! Ya sabía que no tendría muchos lectores y que eso me desanimaría, pero realmente no hay otra cosa que hacer más que subir la historia completa. Por favor, lector discreto, déjame saber de tu existencia de alguna forma, pues sé que al menos dos personas han leído esta historia y aunque eso hace que valiera la pena, igual la falta de respuesta hace que me pregunte si la historia es buena o si he fallado y esa es la razón por la que nadie me ha dicho nada aun.
Bueno, hasta la próxima, regresare al final del mes para narrar lo que pasa a continuación.
