Capitulo V

SECRETOS

PERSPECTIVA DE CHIKANE.

"Se supone que estuve una semana comportándome como una completa idiota y de eso nada recuerdo. Claramente hay algo que esta pasando con mi vida y debo averiguarlo.

No puedo suponer que mi padre me será sincero, pues nunca lo ha sido, pero algo debo obtener de él, lo que sea que me ayude a comprender mi propia vida y esos sueños tan extraños"

Las sombras que provocaban la arboleda que acorralaba la carretera pasaban fugaces por sobre el parabrisas de mi automóvil, estaba demasiado ansiosa por obtener respuestas y esa motivación en parte se la debía a Himeko. Ella sin saberlo a causado una especie de interés por mi propia existencia, siento que debo aprender de mí para luego entender que me pasa con esa chica, porque definitivamente algo me está pasando con ella.

No demoré mucho en llegar a destino. Apenas divise la casona familiar me pregunté si de verdad yo pertenecía ahí … no hay lugar en el mundo al que pueda llamar hogar, ni siquiera conozco que es eso. Sólo las paredes heladas de éste lugar se me vienen a la cabeza cuando intento responder esa especie de pregunta errante.

Bajé con simpleza del automóvil y respiré profundo. Miré con atención cada pequeño detalle de los jardines frontales y laterales, algunas flores abrazaban con agrado el calor del sol y otras simplemente no alcanzaban a recibirlo por las sombras de los arboles. El aire era puro y exaltaba mi precaria sensibilidad.

Caminé con sigilo hasta entrar a la casona, en completo silencio agudicé mi sentido del oído para intentar percatarme si mi padre se encontraba en el lugar … pero nada se oía. Así que recorrí los lugares en los que seguramente estaría él, pero para mi destruida fortuna definitivamente no se encontraba.

Suspiré abatida y cansada mentalmente. Estaba a punto de volver al palacio cuando me detuve de improviso … esta era mi oportunidad, sabia que mi padre en su despacho guardaba documentos importantes y una especie de instinto me guió hasta allí.

De todos los años que viví en este lugar tan sólo recuerdo un par de veces haber entrado en esta habitación prohibida y mi permanencia aquí nunca duró más de tres minutos.

Me acerqué hasta el gran escritorio que se hallaba en el centro del lugar, su decoración estaba completamente adecuada a la posición de duque con la que cuenta. Todo estaba prolijamente ordenado, hasta la misma alfombra rubí del suelo se encontraba sincronizada con las patas de las sillas.

Me senté frente al escritorio y miré unos segundos la puerta de entrada luego de eso me fui directamente hasta la caja fuerte. Dar con la clave no me demoró más de un minuto, mi padre es un hombre muy predecible, al menos para mi. En su interior encontré dinero en efectivo, algunos relojes valiosos y una carpeta color violeta, fue eso último lo que llamó mi atención. La saqué con mucho cuidado, memorizando la posición exacta en la que estaba para después dejarla en su lugar.

En el exterior la carpeta llevaba el nombre de "lirio negro" con letras rojas, no demoré en fruncir el ceño. No parecía que fueran documentos del trabajo. La abrí con rapidez y comencé a leer lo que a simple vista parecía un informe.

"Proyecto LIRIO NEGRO.

Conforme los últimos estudios realizados por los científicos a cargo, hemos descubierto que el proyecto "LIRIO NEGRO" – en adelante sólo "LN" – adolece de ciertas deficiencias imposibles de corregir hasta ahora.

Se nos ha hecho inviable alcanzar los resultados requeridos por los excelentísimos miembros de la organización lirio negro y estamos trabajando arduamente por encontrar nuevas y prontas soluciones.

Entendemos que es un asunto delicado y confidencial, por lo cual pedimos vuestra autorización para proceder en el llamamiento, que creemos necesario para los avances específicos, de los científicos ofrecidos por la monarquía China. Estamos al tanto de que ellos cuentan con un proyecto parecido en harás de lograr el perfecto desempeño y resguardo del reino mencionado.

De igual manera le pedimos al consejo de la congregación mantener a sus informantes alerta. Tenemos serías y fundadas sospechas de que los americanos saben del proyecto "LN" y las intenciones futuras que tenemos para Japón.

Si nuestras sospechas son ciertas, corremos el riesgo de tener infiltrados en nuestro equipo de especialistas y hasta me atrevería a decir que el mismo proyecto "LN" estaría en un grave peligro, ya que nuestros ideales políticos y estratégicos se confrontan con los suyos.

A continuación desarrollaremos en profundidad las ideas principales que tenemos en cuenta para dar una solución al proyecto "LN", entregando las copias respectivas a cada uno de los cinco integrantes del consejo …

El sonido de un automóvil estacionándose me apartó de aquel extraño documento, lo que me impidió seguir indagando en ello. Con agilidad devolví todo a su sitio y me alejé lo que más pude de aquel despacho, teniendo en mi cabeza muchas más dudas de las que tenía hace menos de cinco minutos.

Miré por la ventana más cercana que encontré para comprobar de quien se trataba. Era mi padre junto con unos de sus secuaces y con él su única hija, Amaya. Tomé asiento de forma relajada, para disimular haber estado esperando por su llegada en un mismo lugar. De seguro él ya sabía de mi presencia, pues mi automóvil permanecía aparcado a plena vista.

Escuché como ellos venían platicando asuntos del congreso de manera muy animada y fue cosa de segundos tenerlos frente a mí. Mi padre al verme me sonrió abiertamente fingiendo felicidad por mi presencia.

¡Hija mía, que grata sorpresa verte aquí! - exclamó con energía. De inmediato me puse de pie.

Buenos días padre … - miré a sus acompañantes sin mucho interés – Buenos días – les salude.

¿Llegaste hace mucho? - preguntó él.

No, tan sólo unos minutos

Lo supuse … Y cuéntame ¿Qué haces aquí? - preguntó inquisitivo.

Acaso no puedo visitar a mi padre de vez en cuando – el hombre que lo acompañaba le susurró unas palabras al oído antes de que él pudiera contestar a mi pregunta.

Claro que sí, justamente ahora veníamos hablando de ti y del buen trabajo que has hecho.

Señorita Himemiya, permítame felicitarla por su gran labor – aquel hombre por primera vez se dirigía a mi – No pude estar presente el día en que usted prometió en el parlamento, pero me comentaron que todo salió a la perfección – le clavé la mirada sin poder aguantar sentir un rechazo hacia él y sus palabras pero si algo se hacer bien es disimular.

Lastima que no recuerde mucho de ese día, sino yo misma le daría detalles – ahora mi mirada estaba sobre mi padre quien de inmediato comprendió el motivo de mi visita.

Chikane, no llegas en un buen momento – su voz ésta vez sonó agria – Comenzaremos una reunión con el señor Kento y no lo puedo hacer esperar, tú comprendes.

Por mi no te preocupes, puedo esperar por ti todo el día si es necesario – mencioné para su desagrado.

Lo más seguro es que demoremos – advirtió Kento, intentando respaldar las palabras de mi padre.

No me molesta esperar – insistí.

Sabes, tengo una idea. Que tal si mientras yo mantengo mi reunión tú llevas a la hija del señor Kento a conocer el palacio – mi rostro no demostraba ilusión por sus palabras, pero vi de reojo como Amaya se sonrojaba.

¿No lo conoces ya? - le hablé a esa chica que parecía estar de adorno en el lugar, pues con suerte respiraba.

Sí, … ya lo conozco – respondió sumamente incomoda al notar la pesadez de mi voz.

Pero de seguro no lo conoce como tú. Ve con ella y vuelvan más tarde – las palabras de mi padre fueron una clara orden y por el bien de mis futuros anhelos decidí hacerle caso. Ya luego volvería por él y no aceptaría otra excusa de su parte para evadirme.

De acuerdo … - crucé mis brazos y caminé lentamente hasta quedar a las espaldas de todos los presentes - ¿No vienes? - le animé a Amaya antes de salir con un tonó apresurado y fastidiado. Luego sentí sus temblorosos pasos tras de mí.

Me devolví con toda la frustración en los dientes, una vez más mi padre se creaba una escusa para eludir mis interrogaciones. Como estaba tan frustrada no medí la fuerza que utilicé al cerrar la puerta de mi automóvil, sólo me percate de que Amaya permanecía petrificada frente al capó sin ningún indicio de querer acercarse a mí. La miré fijamente a través del parabrisas, deposité una de mis manos en la parte superior del volante e incliné mi cuerpo sutilmente hacía bajo para poder mirarla mejor, ella descifró que mi paciencia se agotaba y no le quedó más remedio que subir de manera atrofiada a mi automóvil.

Era capaz de oler su timidez ya que apegaba su cuerpo todo lo posible a la puerta, si en sus manos estuviera de seguro hubiese puesto un muro de cementó entre las dos.

Como no tenía intención de hablarle tan sólo eche a andar el motor de automóvil, mirando por el espejo retrovisor mientras giraba la carrocería para posicionarme de frente a la salida, el ruido de las ruedas presionando las piedresillas era lo único audible en ese momento.

A pesar de la frustración que traía conmigo supe que no me iba con las manos vacías. Ahora sé algo que antes no sabía, aunque no lo comprendo pero me juré averiguarlo. Debo saber que era ese informe que vi en aquella carpeta. Puedo inferir que mi padre es parte de alguna organización secreta, tan secreta que yo nunca la he escuchado y que aquella organización intentó o logró hacer un proyecto llamado Lirio Negro, del cual parece, tanto China como EEUU están al tanto …

Es algo inquietante la verdad. Repaso una y otra vez las pocas palabras que alcancé a leer, que para mi desgracia no decían mucho. Pero el hecho de que EEUU intentara interferir significa que es algo importante y muy peligroso para ellos. ¿Pero qué puede ser? ¿Qué es ese proyecto Lirio Negro? …

No es necesario que me lleves al palacio, puedes dejarme por aquí si quieres – una voz temblorosa me sacó de mis pensamientos.

No – fue mi única respuesta, ni siquiera la miré. Seguí con la vista puesta en la carretera.

Tenerla a mi lado me serviría como excusa para volver más tarde junto a mi padre e intentar recabar la mayor cantidad de información posible.

Cuando llegamos al palacio tomé la precaución de aparcar mi automóvil lo más cerca de la puerta de entrada, sabia perfectamente donde pasaría la tarde junto a Amaya. La llevaría a mi cuarto y no porque esa idea me motivara sino porque la ocuparía para mi favor. Se perfectamente que mi presencia la abruma, puedo sentir como tiembla de nervios cuando la miró y si ese sentimiento es tan fuerte como espero ella me podría ser muy útil. Su padre es tan influyente como el mio y de seguro él debe saber acerca de ese congregación, si es que él no es parte de ella.

Se bajó al mismo tiempo que yo lo hice y me siguió sin decir una sola palabra, eso hasta que yo me detuve en medio del largo pasillo de entrada.

Iremos hasta mi cuarto – le advertí mirándola por primera vez a los ojos en todo el camino.

¿A tu cuarto? - repitió sorprendida y ruborizada

Sí, me gustaría platicar contigo a solas – miré a mi alrededor rápidamente sin ver a nadie cerca - ¿No te molesta? - pregunté sonando cortes

Eh … - ella no hallaba que responder.

Bueno, si no quieres no hay problema

No te preocupes. Claro que quiero, es sólo que me tomaste por sorpresa – se excusó

Bien, sígueme – la animé.

PERSPECTIVA DE AMAYA.

No podía creer lo que estaba pasando, yo y Himemiya Chikane caminábamos directamente hasta su cuarto, ahí estaríamos las dos a solas, ni siquiera en mis mejores sueños hubiese pasado algo así.

Mi corazón estaba tan alocado que mis piernas tambaleaban con cada paso que daba y aunque luchaba con mi propia mente no lograba impedir imaginarme junto a ella … Esa maldita ilusión que entiendo me hará más daño de lo que pueda pensar.

Adelante, por favor – me invitó a pasar mientras sostenía la manija de la puerta.

Permiso – murmuré sin mirarla y entré con la cabeza agachas.

El interior del lugar estaba impregnado con su olor lo que me produjo una especie de desenfreno en mi pecho, respiré lo más profundo que podía para guardar este momento por siempre en mi memoria. Como no sabía donde ubicarme me quedé parada en medio de la habitación tomando mis manos con temor de arruinarlo todo.

Toma asiento, no te quedes parada ahí – comentó sentándose en su cama y ofreciéndome un lugar en ella. Hice lo que me pedía y me senté intentando mirar cualquier cosa que no fuera su rostro - ¿Gustas algo de comer o beber?

No …

Te noto tensa … ¿segura que quieres estar aquí? - su voz demostraba algo de inquietud mesurada por mi, lo que aumentaba mi alegría.

Estoy nerviosa, Chikane – le confesé haciendo que ella soltara una débil risa de empatía.

Pues sólo relájate. Yo no te haré nada, lo prometo – apenas terminó de decir esas palabras se puso de pie y caminó lentamente sin rumbo fijo por su habitación.

¿Ya te has acostumbrado a vivir aquí? - curiosee para matar el incomodo silencio

Sinceramente no. Es muy agotador tener que aguantar a la princesa, te prometo que su humor no es apacible – casi juré que su voz tomó un tono de broma, un ritmo que nunca había sentido en ella.

Bueno, ponte en su lugar. No creo que su vida sea muy fácil

No sabia que la admiraras – ella me miró inquisitiva al pronunciar ese comentario lleno de ironía.

No es que la admire, pero solamente me pongo en su lugar – balbucee frotando mis rodillas.

Es algo apreciable de tú parte.

Nuevamente nos quedamos en silencio, ella parecía estar extremadamente relajada aunque sabía perfectamente que por su mente deberían estar pasando millones de cosas.

¿Tú cómo has estado? - preguntó de pronto. No oculté mi sorpresa.

Bien … supongo

Realmente estas nerviosa ¿eh? - musitó sonriendo de mi carácter – haremos algo. Traeré un trago, eso ayudara a relajar tus nervios – ella se acercó a la puerta y salió sin siquiera darme la oportunidad de opinar ante su idea.

Apenas me vi sola en su habitación grité en silenció, soltando toda la adrenalina que corría por mi cuerpo. Es que sencillamente aún no podía creer que yo, precisamente yo estuviese en este lugar y más aún que Chikane se comportara tan amable conmigo, si hasta hace una hora parecía que yo no existiera para ella.

Fui de manera rápida hasta su cuarto de baño, donde me miré al espejo intentando arreglar cualquier detalle indeseado. Chequeé mi cabellos y estaba en orden, el labial perfectamente alineado a mis labios y mis ojos bien delineados. No dejaba de sonreír aunque quisiera.

PERSPECTIVA DE HIMEKO.

Toda la mañana me ha rondado la misma pregunta "¿Será que Chikane realmente no recuerda nada?"

Es que si fuera por actuación yo le creo todo, pero se que no puedo confiar en ella. Debe existir una razón para que se haga la desmemoriada, algo debe sacar de todo esto.

¿Princesa? - dos golpes suaves en la pared me aterrizaron al tiempo real

Otoha, dime ¿pasó algo? - pregunté amable

Siento mucho molestarla, majestad. Sé que me pidió que nadie la molestara, pero resulta que el ministro de relaciones exteriores insiste en hablar con usted.

¿No ha dejado de llamar? - intuí sin animo

No … - ella movió sutilmente su cabeza de un lado a otro

Bueno, no tengo más alternativa que ir hasta el ministerio … - Miré desde la ventana que estaba junto a mi y comprobé que el automóvil de Chikane estaba estacionado. De inmediato algo extraño se retorció en mi pecho - ¿Donde está Chikane? - pregunté sin pensar.

Comprendo que ella salió esta mañana, alteza.

Su automóvil está estacionado justo enfrente – le advertí sin dejar de mirarlo. Ella se acercó a mí para comprobarlo con su mirada.

Yo no la he visto llegar, pero si desea alteza puedo ir hasta su cuarto para comprobar su presencia – comentó Otoha. Me quedé pensando un momento en su propuesta pero luego rechacé la idea, no tenía escusas para ir en su búsqueda.

No Otoha, ya no importa. Mejor ve por Souma y dile que saldremos en unos minutos – ordené con sutileza

Enseguida – dijo haciendo una sutil reverencia.

La observé unos momentos mientras se retiraba en la búsqueda de aquel hombre que llena mi vida de alegría, sumergida en una extraña embriaguez de ansiedad. Luego volví la vista hasta aquel automóvil y no pude evitar pensar en Chikane.

Comencé a recordar aquella noche en que la besé estando ella inconsciente. Lo envolvente de su rostro y la perfección de sus labios, su hipnotizante aroma que llenaba cada poro de mi cuerpo …

Rocé mis labios y entrecerré mis ojos casi sintiendo la suavidad de los suyos y su aliento agónico, sin poder luchar contra lo que realmente estaba pensando pero que prefería enterrarlo muy adentro de mi subconsciente.

Me obligué a pensar en otra cosa, no puedo darme el lujo de ser vulnerable con ella. Es mi enemiga, quizás el más peligroso de todos los seres humanos que conozco y debo mantenerla alejada de mí dentro de lo posible.

Me senté a esperar por la llegada de mi verdadero amor y agradecí que él no demorara. Vi su silueta acercarse a pasos seguros y una sonrisa transparente y enamorada se formó en mi boca.

Princesa – mencionó como saludo al tiempo en que su mano derecha cruzaba su pecho y se reverenciaba

Al fin llegas – dije comprobando con la mirada que no hubiese nadie cerca. Una vez tuve la seguridad de estar en "intimidad" me aferré a su cuello y besé sus labios tiernamente. Él aprisionó mi cuerpo contra su fortificado cuerpo y me llenó de nuevas energías.

¿Me extrañabas? - preguntó apenas lo dejé respirar.

Con el alma – respondí aún en su cuello.

Te amo – susurró en mi oído erizando cada vello de mi cuerpo.

Estaría todo una vida abrazada a ti, lo juro – musité

Lo sé amor, pero debemos ir ya – me recordó sin mucho entusiasmo.

Claro, solamente acompáñame hasta la cocina. Necesito un baso de agua – dije tomando su mano y dirigiéndolo hasta ahí.

Mientras caminábamos soñé con que él fuera mi esposo y rey, sin tener que ocultar este maravilloso amor. Por eso no solté su mano, sin importar las miradas de algunos sirvientes que se cruzaron en nuestro camino. Lo noté sorprendido por mi comportamiento, pero más allá de su impresión él no soltó mi mano, simplemente la entrelazó con más amor. Y como un chiste que sólo él y yo entendemos nos pusimos a reír sin decir nada, paulatinamente comenzamos a carcajear y trotar como dos adolescentes, eso hasta que me encontré de improviso con la espalda de Chikane, quien estaba inesperadamente en la cocina buscando algo con mucha concentración. Por acto reflejo corté el contacto con Souma y me separé de él a casi dos metros, agradecí que ella no se haya girado a pesar de nuestras risas que ya habían muerto, claramente.

¿Qué haces aquí? - pregunté exaltada y molesta por arruinarme el momento.

Ella siguió concentrada en su trabajo de buscar algo, sin siquiera tomarse la molestia de contestar

Te hice una pregunta, bestia – insistí con más acidez logrando al fin tomar algo de su atención.

Y la he escuchado … princesa – respondió con tranquilidad mirando intercaladamente a Souma y a mí.

Entonces responde la pregunta de su alteza – le regañó mi chico.

Tú limítate a guardar silencio – amenazó Chikane con amargura en su voz.

Miré a Souma de manera ruda, esperando que con eso él no volviese a entrometerse.

¿Qué es lo que quieres? - le pregunté cruzando mis brazos.

Que querría una bestia como yo, majestad – ella mostró una botella de vino tinto – solamente un buen trago.

¿Bebes? - expulsé sorprendida.

No, sólo colecciono botellas – respondió con causticidad.

No te hagas la graciosa, sabes que no te queda – le recordé – Y no deberías estar bebiendo, no si sufres de esas jaquecas tan poderosas – repasé mis propias palabras mentalmente rogando porque no hubiesen sonado a preocupación.

¡No me digas lo que tengo que hacer! - sentenció mordaz y ofendida. Sentí un ligero pinchazo en mi corazón al escuchar como me habló.

Vete al demonio – respondí dolida y cansada.

Un silenció tenso se formó en el ambiente, yo pasé por su lado con prepotencia en busca de un vaso con agua, el cual bebí rápidamente rogando calmar mi … ¿pena?

¿Hablaste al fin con tu padre? - interpelé una vez que compuse mi voluntad

No pude … pero descuida, está misma tarde le diré que entierre sus esperanzas de vivir en el palacio. De todos formas yo nunca dejaría que el estuviese cerca de ti – le clavé la mirada tan rápido como escuche esas palabras. La noté sorprendida de ella misma y algo expuesta ante Souma y yo. Mi corazón latió lento pero furioso – Lo digo porque no pretendo ser yo quien tenga que aguantar tu humor – se excusó de inmediato.

Claro … - dije ligeramente. Algo en el fondo de mi corazón me decía que esa no era la verdadera razón y eso me hizo sentir feliz – Yo voy saliendo en este momento – le avisé – tendré que soportar tu presencia en la cena, supongo – alcé mi ceja.

No lo sé alteza, quizás le de una grata sorpresa no estando aquí. Le recuerdo una vez más que pienso ir donde mi padre – mencionó con fastidiada cortesía.

Por un momento nos quedamos viendo fijamente y sentí como esos ojos azules me desnudaban el alma y me mostraban a gritos algo oculto en ellos.

¿Nos vamos majestad? - irrumpió Souma tocando sutilmente mi brazo. A regañadientes corté el contacto con Chikane y asentí con la cabeza, dejándola sola en aquel lugar.

PERSPECTIVA DE CHIKANE.

Estúpido … - escupí por lo bajo al ver como se alejaba con Himeko.

Luego volví la vista hacía la botella que estaba en mis manos e hice una mueca con mi boca. Ya era hora de volver a mi habitación junto a Amaya para intentar sacar la mayor cantidad de información posible. Busqué de manera rápida una copa de cristal y subí a toda prisa.

Disculpa la demora – me excusé apenas entré a mi habitación. Ella estaba parada en uno de los balcones tan nerviosa como la recordaba.

Descuida, no hay problema.

Te traje vino, espero haber acertado – mencioné mostrando el alcohol en mi mano junto a la copa.

Para ser sincera no bebo, Chikane – me corrigió con algo de vergüenza y simpatía mezclada, mientras rozaba su antebrazo.

Oh, pero que despistada soy. Ni siquiera te pregunté si querías una copa de vino – fingí regañarme ante ella

Pero no te preocupes, claro que tomaré – ella se acercó atolondradamente hasta tomar la botella entre sus manos – No puedo decir que no si fuiste especialmente a buscarla para mí – comentó retraída.

Se sirvió un poco de vino con mucha rapidez y lo llevó hasta su boca. Vi como su rostro cambiaba conforme el trago iba pasando por su garganta, definitivamente beber no era lo suyo. Pero por orgullo o vergüenza simuló una sonrisa de agrado y buen gusto por aquel liquido rojo.

Y dime Amaya, ¿Qué hacías hoy con tú padre? - comencé lentamente a introducirme en la zona que me interesaba. Escondí mis verdaderas intenciones tomando un libro que estaba en una estantería el cual comencé a ojeas sin poner atención, eso haría ver mi pregunta casual.

Él me pidió que le acompañara esta mañana – contestó llana y trasparente.

¿Suele pedir tú compañía?

Al menos una vez a la semana – se sinceró – Creo que lo hace porque se siente culpable ….

¿Culpable dices? - repetí sonando interesada.

Sí, lo que pasa es que mi padre (…) - hizo una pausa algo pensativa, yo sólo la miré intensamente – Bueno tú debes saber. Él es un hombre muy ocupado y por eso no podemos pasar mucho tiempo juntos. Pienso que intenta recompensarlo de ésta manera.

Claro … te entiendo. Toda mi vida he visto a mi padre trabajar – comenté para verme carismática.

Pero tú padre y el mío son muy diferentes – noté como dejó escapar esas palabras de su boca. De inmediato se bebió todo lo que le quedaba en el vaso por la incomodidad.

En teoría – le informé – Creo que tú padre al menos tiene conciencia de que tú existes – me concentré en su mirada al escuchar mis palabras y supe que había dado en el clavo. Tomar el papel de hija abandonada me serviría aún más.

No digas eso … de seguro tú padre te ama de una manera diferente.

¿Estas proponiendo que existen diferentes formas de amar? - declaré divertida.

Claro que sí. Yo no amo a mi padre de la misma forma en la que … amo a otra persona – soltó enrojecida y desviando la mirada.

Pero, el amor es el amor … No debería ser sinónimo de preocupación por el ser amado al menos.

Creo que el amor es uno sólo, Chikane … en eso te puedo apoyar. Pero la manera de expresarlo varía según el carácter de la persona.

Háblame más de tu hipótesis – pedí interesada. Sorprendentemente en la única persona que pensaba en ese momento era en Himeko.

¿Osea que el amor que se tienen tus padres es el mismo que hay entre tú y ellos?

No, no … No me logras entender – ella pensó en una respuesta.

Sinceramente yo no lograba entender y por una simple razón. Yo nunca he sentido amor por nadie, ni siquiera un poco de cariño. Entonces, cómo ella podría explicarme algo incorpóreo si ni siquiera lo conozco.

Tú dices que el amor debe ser uno sólo y yo dije que apoyaba eso, pero hay clases de amor, más allá que en el fondo sea lo mismo – noté como se complicaba al no poder explicarlo bien – El amor, el verdadero amor se compone siempre del mismo verbo.

¿Cuál verbo? - urgí dejando de lado aquel libro y sentándome a su lado.

Entregar – respondió de manera sencilla.

¿Entregar? ¿Qué cosa? - levanté mis hombros. Ella se sirvió más vino y mientras lo hacía prosiguió.

Todo, Chikane. Todo lo que se pueda entregar a alguien más.

Cualquier persona puede entregarle algo a otra. Muchas dan limosna.

Y muchas de ellas lo hacen por amor al prójimo – refutó.

Otras, sólo lo hacen por interés.

Pero no pienses en ello ahora. Siempre encontraras personas falsas en la vida, todos somos falsos de alguna u otra manera – pensé en ese momento que yo pertenecía a esa categoría de ser humano.

¿Entonces que entregas? - quería una respuesta más exacta.

Tu tiempo, tu alegría, tus secretos, tu corazón … hasta tu vida si es necesario

¿La propia vida? - murmuré sorprendida.

Sí y todo sin pedir nada a cambió. Ese es el amor verdadero, difícil de encontrar por supuesto pero no imposible.

No creo que alguien pueda amar de esa manera, es algo imposible – objeté

Una madre ama de esa manera a un hijo

No fue mi caso – dije rápidamente. Ella no supo que responder, sólo se quedó viéndome estupefacta - ¿Tú has amado así? - pregunté para seguir el tema.

Sí … y no sólo a mis padres. Quiero tanto a una persona que vivo intranquila

Entonces el amor no es bueno, no si te hace estar de esa manera …

¿Nunca has sentido amor, cierto? - sonrió al ver mi negativa. Yo la despojé de su copa y bebí un poco de ella.

No, nunca he sentido amor …

Cuando sientas amor, sabrás de lo que te hablo

¿Y cómo saber que estoy enamorada?

Lo sabrás, eso no lo dudes. De todas formas el amor eros nunca lo encontraras en estado puro, si esa es tu inquietud.

¿Por qué? - quise saber.

Porque en ese amor siempre debe existir el ego … eso que a todos nos hace cometer errores – le devolví la copa de vino para que ella tomara ésta vez.

¿Y que se siente querer sin que te quieran?

Duele mucho – ella llevó su mano hasta su pecho y divago – es como si te apalearan el corazón.

Creo que nunca me enamoraré – aclaré divertida de pensar que yo alguna vez pudiese sentir semejante estupidez.

Puede ser, en tu caso no lo veo imposible – sonrió aceptante.

No me di cuenta en que momento la conversación se desvirtuó tanto. Por supuesto que el tema del amor no estaba en mis planes, pero debo reconocer que me inquieto demasiado saber más de ello.

Pero ahora debía retomar el rumbo y no seguir perdiendo tiempo.

Y cuando tu padre no esta trabajando ¿qué hace? - ella nuevamente bebió algo de vino antes de responder.

No lo sé … siempre lo veo ocupado o pegado a su teléfono móvil. Creo que es el precio por ocupar un puesto en el parlamento.

¿Y qué piensas del golpe a la corona?

Soy hija de una familia fundamentalista, obviamente apoyo sus intereses.

Nuestros intereses – le corregí, recordando que yo también lo era. Aunque en el fondo nunca he tenido una razón para cumplir mi tarea.

Claro … nuestros intereses. Es agradable saber que coincidimos en algo.

No suelo hablar mucho con las personas – comenté de la nada

Me he dado cuenta de ello.

Tu me has sorprendido gratamente – le informé. En realidad nada de ella me interesaba pero debía seguir fingiendo para ganarme su confianza.

¿Es enserio? - se ilusionó

Claro. Es primera vez que converso con alguien de esta forma – miré la copa de vino en sus manos para dar a entender con mayor claridad mis palabras.

Luego de eso seguimos conversando cosas vanas, no quería ser evidente con ella. Si algo he aprendido es que nunca debo subestimar a nadie, ni siquiera a una chica como Amaya. Entre palabras y palabras ella terminó bebiendo más de la cuenta y supe que debía aprovechar la situación.

¿Sabes lo que iban a hablar nuestros padres? - consulté de pronto mirando la hora y comprobando que ya casi eran las cinco de la tarde.

No, pero te aseguro que no era nada del parlamento – respondió embriagada.

¿Y de qué hablarían si no? - me hice la desentendida

¿Puedo confiar en ti? - indicó mi cuerpo con su dedo mientras se mecía de un lado a otro.

Claro – animé

Sospecho que ellos nos ocultan algo … Estoy segura que no sabemos todo lo que deberíamos saber sobre sus planes – le serví más vino para aflojar su lengua – Hace unos días escuché a mi padre hablar por teléfono y él se presentaba con otro nombre.

¿Otro nombre? ¿Qué nombre?

Oh …. no – exclamó mesuradamente apenada

¿Qué sucede? - quise saber no entendiendo su reacción.

Mira la botella … ya no le queda más vino – dijo riendo alborotada – quiero más – exigió divertida

Pero primero dime como se presentó tu padre – pedí.

Como el señor Lirio Negro …

¡Bingo! … mis sospechas no estaban erradas. Amaya me acababa de confesar algo que yo ya sabía. Su padre es parte de aquella organización secreta al igual que el mio y eso me ínsita mucho más para llegar al fondo de todo esto. Si él es el señor Lirio Negro, lo más seguro es que sea el cabecillas de todo esto, así que por ahora mantener la amistad de Amaya será primordial. Ella será el instrumento para llegar a su padre.

¿Me traes más? por favor - pidió algo coqueta mostrando su copa.

Claro... No te muevas de aquí.

Fui por otra botella de vino a la cocina sin dejar de pensar en esa organización. Primero que todo debo ir nuevamente hasta la casa de mi padre y tomar fotografías de esa carpeta. Esa será la mejor forma de poder analizarla con posterioridad, si la robó mi padre sabrá que fui yo. No quiero ser parte de un juego si no se ha quienes me enfrento...

PERSPECTIVA DE HIMEKO.

No creí que fuera tan agotador reunirme con el ministro de relaciones exteriores, pero no me arrepiento de mi decisión. Tenía importante información que entregarme. Me dijo que embajadores de muchos reinos han mandado cartas diplomáticas demostrando todo su apoyo a la corona y repudiando cualquier ataque terrorista o fundamentalista que pueda existir. Eso me deja saber que el mundo esta de nuestro lado, claro excepto el reino de China, ellos sólo desean ver a Japón bajo las manos de … prefiero no nombrarlos.

Ahora hay algo que me inquieta mucho más y es que debo poner una fecha para la boda con Himemiya Chikane. He comprendido que si espero a que ella me lo recuerde le estaré dando tiempo para que los fundamentalistas estén preparados para una emboscada, en cambió si soy yo quien mueva primero la pieza de ajedrez los tomaré por sorpresa.

Souma, llévame con el cardenal … por favor – le pedí mientras el iba manejando

¿Por qué quieres ir a verlo? - quiso saber clavándome su mirada por el espejo retrovisor. Supe que le dolería saber la verdad, pero a él no quería mentirle.

Quiero poner fecha para mi coronación – intenté buscar las palabras más adecuadas al caso. Pero él sabía perfectamente que aquella frase era sinónimo de boda.

¡¿Qué?! ¿Tan pronto? - soltó sorprendido y confundido

Sí … debo hacerlo de una vez por todas

Pero Himeko, no lo apresures … entre más tiempo dejes pasar será mejor

¿Mejor para qué? - quise saber aburrida de que me diera esperanzas falsas de escapar de mi destino.

Bueno, puede que yo encuentre una solución

¿Tú?

¿No confías en mí? - quiso saber

Eres en quien más confío, pero no entiendo que puedes hacer en este caso – me sinceré

Todo porque soy un simple sirviente, ¿no es así?

No Souma, yo nunca he dicho eso … - dije rápidamente – Ni siquiera yo puedo hacer algo.

Puedo matarla por ti, princesa – susurró seriamente. Un liquido helado recorrió cada parte de mi cuerpo al escuchar sus palabras – Lo he pensado mucho, cada noche, cada día, cada segundo y he llegado a la conclusión de que por ti soy capaz de eso y más

¿Hablas de matar a Himemiya Chikane? - mencioné casi sin aliento

Sí. Sería la forma de alejarte de ella para siempre y en vista de que nadie puede asumir el trono contigo lo harás sola.

Souma … - hablé sorprendida sin dar crédito a sus palabras.

Himeko solo necesito un sí … nada más. En tus manos está nuestro destino

No estas hablando enserio, ¿verdad? - solté incrédula.

Ella es un demonio, Himeko. Sólo le haría un favor a la sociedad …

No podía creer que el hombre que amara con tanta locura me estuviese ofreciendo matar a una persona. Él no es un asesino, esto está mal … Sin darme cuenta comencé a derramar lágrimas.

No, Souma. Tú no mataras a nadie – dije horrorizada con tan sólo decir esas palabras en voz alta.

No me mires así, por favor – pidió avergonzado – entiéndeme. No sabes lo que siento cada vez que hacemos el amor y pienso en que deberás estar con ella … lejos de mi. No creo que pueda ser capaz de vivir un segundo sabiendo que ella será tu esposa – él también comenzó a llorar y comprendí que sus palabras sólo las dijo desde su desesperación. Por un momento lo comprendí, los dos somos los que más perdimos en esta historia y a nadie le importa cuanto nos amamos. Una remota parte de mi conciencia quiso decirle que lo hiciera, que matara a Himemiya Chikane y que nos escapáramos juntos lejos de todo esto … pero yo nunca dejaría a mi reino en manos de los fundamentalistas. Es obvio que si esa mujer muere, su padre sabrá que fue un atentado y eso nos llevaría irrevocablemente a una guerra civil.

Souma … Yo todo el tiempo te perteneceré a ti, siempre – comencé a hablarle con amor – Nunca podrán apartarte de mi corazón. Viva lo que viva, haga lo que haga, siempre serás tú esa luz que me invita a seguir adelante. Y te prometo que nadie nos separara – él no me dijo nada, pero negó mis palabras con su cabeza – Ya lo he decidido. Le daré condiciones a Himemiya Chikane y ella las aceptara.

¿Que condiciones? - quiso saber.

Nunca dormir en un mismo cuarto, nunca besarnos ni siquiera en publico, nunca hacer nada que tenga que ver con el matrimonio …

¿Y si no acepta?

Aceptará, te lo aseguró. De eso me encargaré yo.

¿Y qué ganamos?

Todo amor – lo abracé como siempre suelo hacerlo en el automóvil, por detrás – Tú seguirás durmiendo cada noche a mi lado y viviremos nuestro amor … a escondidas pero juntos.

Osea que deberé trepar tu balcón cada noche – mencionó divertido a pesar de la pena.

Claro que no. Diré que serás mi guardia personal y que por miedo a cualquier atentado siempre te mantendrás a mi lado, hasta en las horas de vigilia. A cambió tú sólo debes mantenerte al margen, no quiero que la confrontes … de solo pensar que puede hacerte algo siento que entró en pánico.

Yo no le temo, ni a ella ni a su manga de asesinos – escupió orgullos.

Lo sé, pero entiende que es mejor no provocarla …

Está bien … como tú digas. Al fin soy tu esclavo, Himeko.

No eres mi esclavo, eres el hombre que amo – le corregí besando su mejilla – mi verdadero príncipe azul.

Un príncipe que ahora mismo te lleva a programar tu boda con la bestia que debería derrotar - sonrió conforme con todo lo que yo le dije.

Por fuera intentaba demostrar tranquilidad, pero por dentro estaba muriendo. Sabía que estaba golpeando las puertas de una pesadilla y que apenas me adentrara en ella encontraría mucho más sufrimiento del que puedo imaginar, pero no me queda otra opción, debo ser fuerte por mi reino y por Souma.

El cardenal se mostró sorprendido por mi presencia inesperada pero como era de esperarse no se negó a recibirme, después de todo yo era su princesa y futura reina.

Me invitó a pasar hasta su despacho personal, una joven asistente religiosa nos llevó algo de té para menguar la platica, mientras Souma como siempre esperaba por mi a sólo dos metros de distancia.

Creo saber el motivo de su presencia, majestad – intuyó él con tranquilidad.

Vengo para programar la fecha de coronación – aclaré de todas formas.

Esos fundamentalistas no han esperado nada para sacar sus garras. ¿Ya la han presionado?

Para ser sincera no. - él demostró sorpresa – No he recibido de ellos ningún mensaje que me haga sentir presionada por poner una fecha y es eso lo que me preocupa.

Si pudiese ser más clara, alteza – pidió con mesura aquel hombre.

Lo he pensado mucho y creo fervientemente que ellos están esperando el mejor momento para insistir por una fecha, un momento en que ellos estén listos para un posible boicot

Claro, nunca lo había pensado. Es usted muy inteligente, alteza.

Muchas gracias. Así que decidí ser yo quien pusiera la fecha, con eso espero tomarlos desprevenidos.

Y qué tal la chica Himemiya, la hija del duque. ¿Cómo la ha tratado, majestad? - preguntó preocupado.

Es sorprendente ver que tiene modales – reconocí sacándole una sonrisa al cardenal

¿Para cuando quiere agendar la ceremonia?

Para tres días más, si es posible – vi como él abría sus ojos espantado.

Eso si es apresurado … majestad

¿Es posible hacerlo? - quise saber

Todo es posible, pero está segura de eso …

Sí … mi plan es sólo avisarle a Himemiya Chikane un día antes de realizar la ceremonia o quizás el mismo día. Dado que las circunstancias de que ella pueda desposarme no son honoríficas, supongo que no le molestara que la ceremonia se realice en completo hermetismo.

Podría ser más precisa en cuanto a su "completo hermetismo" - suplicó

No quiero que ningún fundamentalista esté en el palacio, ni siquiera el congreso lo sabrá. Ella ya juró para ellos así que no veo la razón para hacer de esto un circo. Mi padre murió hace muy poco tiempo, no tengo animo para nada

Entiendo. Pero está consciente de las consecuencias políticas que puede tener está acción

Sí y no me importa. Sólo hombres de mi plena confianza estarán en el lugar.

Muy bien alteza. Dispondré todo para … - él miró su agenda – el día Viernes. Las cosas se harán como usted decida.

Muchas gracias por su comprensión – me paré lentamente y le ofrecí mi mano. Él la tomó y amagó besarla con sus labios antes de darme una bendición.

Al fin había dado el paso y tirado mis cartas a la mesa. Sabía que era lo mejor dentro de lo peor y pase lo que pase no me arrepentiría de esto, porque es mi propio corazón el que me impulsa a realizarlo.

De regreso al palacio tanto Souma como yo íbamos en completo silencio, podía ver la pena en sus ojos y por ello no insistí en el tema. La noche ya cubría el cielo de Tokio y dejaba ver una que otra estrella.

PERSPECTIVA DE CHIKANE.

Amaya deja eso – dije apestada de su presencia, mientras le quitaba la copa de vino de sus manos.

Al fin tenía lo que esperaba conseguir, osea un poco más de información pero nunca pensé que el precio por ello era soportar a una borracha en mi habitación. Ni siquiera puedo sacarla del palacio, estoy segura que no pasaría desapercibida con su caminar atolondrado y cara embriagada.

¿Estás enojada conmigo, Chikane? - preguntó lanzándose a la cama como cuerpo muerto. Mientras yo la observaba sin saber que hacer desde uno de los balcones - ¿Por qué no me respondes?

Solo mantén silencio, por favor – pedí suplicando porque nadie nos encontrara

Tengo hambre – acusó como pequeña y tocando su barriga.

Lo que me faltaba … - dije por lo bajo acercándome a ella de manera desagradable – Iré por algo de comida, no te muevas de aquí.

Claro, te esperaré – mencionó picándome un ojo.

Caminé hasta la puerta y una vez la cerré solté un suspiro de fastidió.

Está loca – murmuré.

¿Quien está loca? - la voz de Himeko me dejó perpleja y absorta. No la vi llegar desde el balcón y mucho menos me percate de que estaba parada justo frente a mí.

¿Qué haces aquí? - pregunté disimulando mi sorpresa.

Vine a mi cuarto y aproveché de pasar al tuyo para avisarte que van a servir la cena – dijo mientras observaba mi reacción, como si intuyera que algo le oculto.

Pudiste haber mandado a una sirvienta … no será que las ganas de verme ya no las soportas – sabía que diciendo esas palabras la haría sentir incomoda.

No te ilusiones, Chikane … Sólo quería comprobar que no estuvieses matando a nadie – vi en sus ojos un desafío imponente.

¿Crees que soy una asesina?

Para mi eres una bestia … - corrigió pero sonó a una aceptación

Hoy cenaré en mi cuarto … Pero gracias por vigilarme – pasé por su lado sin tomarla en cuenta.

Cuando llegué a la cocina tomé toda la comida posible y la fui dejando en una bandeja, quería ser rápida. Dejar a Amaya sola en mi cuarto era muy peligroso, ella podría escapar de ahí en cualquier momento y eso me comprometería en demasía.

¿Qué me estás ocultando, Chikane? - Himeko nuevamente apareció de improviso, al parecer no se cansa.

Puedes dejar de seguirme, por favor – respondí alterada.

Si que tienes un apetito de bestia – comentó mirando la bandeja. Claro calculé comida para dos personas y una de ellas estaba borracha.

Déjame en paz …

¿Conoces esa palabra? - ironizó

Es mi imaginación o la pequeña princesa está sacando sus garras – respondí mientras la observaba. Era impresionante la belleza de su rostro, cada vez que la miraba encontraba algo nuevo.

Quien no lo haría con alguien como tú … - ella entrecerró sus ojos esperando mi respuesta.

Hoy estás más a la defensiva de lo normal … ¿Qué te sucedió? - quise saber

¿Qué te hace pensar eso?

Me miras con más odio de lo normal – dije segura.

Eres alguien odiable – caricaturizó

Entonces no pierdas tú tiempo conmigo … de seguro tienes con quien más perderlo.

En eso estás equivocada – la miré interesada por lo que pudiese decir – Con la otra persona yo no pierdo mi tiempo, lo aprovechó muy bien – dijo sinuosa y evocativa.

Te refieres a la persona que amas

Sí … - nuevamente nos quedamos viendo fijamente y en forma de desafío.

Bueno con él lo aprovechas y conmigo lo pierdes, es buena forma de mantener el equilibrio en la vida. - respondí sonriendo.

No seas ilusa …

Y dime ¿a el o ella también lo besas como a mí? - sus mejillas no demoraron en enrojecer y supe que su cuerpo tembló ante mi pregunta. También mi cuerpo tembló con sólo recordar sus labios.

Yo nunca te he besado …. - recordó mirando a su alrededor notoriamente afectada.

No has sido tú quien parte, pero si me haz respondido. ¿crees que no me di cuenta? - está conversación me hacía sentir viva y al mismo tiempo temblaba de miedo.

Son ilusiones tuyas … - aseguró. Sin poder evitarlo caminé hasta las grandes puertas de la cocina y las cerré, para cuidar que nadie entrara - ¿Qué haces? - preguntó asustada.

Sólo quiero comprobar lo que me dices …

Me acerqué a ella lentamente quería darle la oportunidad de alejarse de mi, pero ella se quedó mirándome ensimismada y eso sólo me avivaba más el alma.

Aléjate de mi – pidió sin convicción en un susurró

¿Qué pasa si te digo que ya no puedo alejarme de ti? - pregunté sin pensarlo, sólo sintiendo.

¿Por qué ya no puedes alejarte de mi? - sonó interesada manteniendo su bajo tono de voz.

Es lo que quiero averiguar – le susurré bajando mis labios a la altura de los suyos.

No la besé de inmediato, aunque mis labios quemaban por su contacto. Quería analizarla, ver su reacción pero no lo lograba. Las emociones de mi cuerpo eran múltiples y esclavizaban mi racionalidad. Acaricié sus brazos con mis manos lentamente impresionándome con su suavidad y agradecí estar respirando el mismo aliento.

Ella de improvisó rompió el pequeño espacio entre las dos, confrontando nuestras frentes. Momento justo para mirarla como nunca pensé mirar a nadie más. Sus intensos ojos amatistas brillaban más que el mismo sol y parecía estar disfrutando a pesar de sus culpas. Oro y diamante, eso es lo que vi en ese momento … su cabello de oro y sus labios diamantes que me incitaban a probar una vez más esos venenosos labios que me dan vida.

¿Qué estamos haciendo? - preguntó en un susurró. Mientras yo tragaba aire por mi garganta e intentaba pensar en una respuesta.

No lo sé … - musité con sinceridad. No había un porque a esto, simplemente me nacía y disfrutaba de ello.

No podrás conmigo, Chikane – me advirtió aún apegada a mi frente.

Eso ya lo sé …

Luego de eso la besé y agradecí volver a vivir esta sensación. Olvido completamente la soledad en la que he vivido por siempre y me dan ganas de aferrarme a estos segundos pero entiendo que al igual que la muerte es inevitable que esto acabé … Sentir como sus pequeñas manos reclaman por un espació en mi cuello es otro gesto que nunca olvidaré, las sensaciones de mi cuerpo parecen ilimitadas cada vez que ella se lo propone …

Y de la suavidad pasamos a la furia en nuestro beso, era como si cada una reclamara algo que siempre le ha pertenecido pero estuviese luchando con su propia conciencia para ello, sentí que desbordaríamos en locura en cualquier momento, eso hasta que alguien nos descubrió. Lo supe pues las puertas se abrieron abruptamente dejando un silencio infernal.

De inmediato Himeko me alejó de su lado con un certero impulsó de sus manos en mis hombros y comprobé de quien se trataba.

¡Ohota! No es lo que piensas – se excuso de inmediato Himeko caminando hacía ella

Yo no he visto nada, alteza – dijo ella mirando el suelo, pero podía notar su desconcierto.

Yo la besé a la fuerza – dije sin pensar. De pronto me pregunté en que momento me preocupaba por defender la imagen de la princesa. Himeko me quedó viendo más descolocada aún.

Yo me retiró – dijo Otoha sin poder levantar cabeza.

No, soy yo quien se va – mencioné tomando la bandeja en mis manos y saliendo a toda prisa del lugar, pues aún tenía una borracha que cuidar y no quería más problemas …

CONTINUARA...


Hola! primero que todo siento mucho la demora y al mismo tiempo agradezco a las personas que me tienen la paciencia necesaria como para esperar y seguir la historia.

Muchas gracias por sus comentarios o por simplemente leerme, para mí eso es algo extremadamente valioso y ya no sé que más palabras inventar para que puedan dimensionar lo gratificada y agradecida que estoy...

Espero no demorar tanto esta vez, pero no me comprometo. Tengo más de un capitulo terminado en mi cabeza pero el problema es que son capítulos muy avanzados para lo que va de historia, así que ahora debo arreglármelas para que todo calcé y me llevé directamente hasta donde quiero llegar. En fin, no les quito más el tiempo.

Cariños a la distancia y gracias totales como decía Cerati T.T