Pyrrha le había dicho que ella se encargaba de pasarle las tareas a Weiss, y así Yang le pidió favor de que también devolviera los cuadernos. Sabía que Weiss estaba enferma ya que ahora Pyrrha lo había confirmado y eso de alguna forma hacia que se sintiera menos tranquila, pues había esperado que su madre, en un arrebato, le prohibiera salir incluso a la academia; pero no, esto era diferente y potencialmente peor. Pasaron un par de días, la angustia de Yang no hacía más que aumentar
Quería hablar con ella, de alguna forma.
Se dejó caer sobre su cama hace una hora aproximadamente, veía la pantalla de su celular, o más específicamente: el número de Weiss, quería saber cómo estaba ella, quería saber de ella, hablar con ella, perder el tiempo juntas.
...
Weiss veía las notas de las tareas que tendría que hacer cuando se recupere. Suspiro fastidiada y rendida, al salir de la cama no tendría tiempo ni para almorzar. Siguió revisando las notas y entre ellas había un papelito, Pyrrha había dejado anotado su número y el de Blake para que pudiera llamarlas en caso de que tuviera una duda o quisiera consultar algo.
Miro detenidamente el número de Blake, pensando en Yang y en alguna excusa que pudiera tener para preguntar sobre ella.
No pudo pensar en nada, pero quería hablarle, la había pasado bien con ella y ahora que tenía tiempo de sobra, se sentía sola.
Estudios, eso era lo único que llenaba su vida, si no estaba ocupada estudiando, con tareas o proyectos, entonces sentía como el vórtice de la nada la absorbía, y no era por otra razón sino esa: su vida estaba vacía, realmente no le pertenecía a ella sino al condicionamiento que fue determinado por su apellido, tal como una maldición. Las únicas personas que podían traerla de regreso eran Yang y Pyrrha, las únicas amigas que tenía, aunque el trato con la pelirroja siempre fue de compañeras de clase igual sabía que contaba con ella como una amiga. Después, claro, esta Yang. Ya había decidido que no era como los buitres que se acercaban a ella por su apellido, con tal de ganar favores. Sin embargo, cada vez que pensaba en ella le hablaban dos voces: la primera, que era reflejo de experiencias anteriores, le repetía constantemente que fuera cauta; la segunda... esa quería confiar en Yang plenamente.
No había forma de explicar lo que sentía, o lo que le hacía sentir. Parte de ella supuso que se trataba del familiar sentimiento de comprensión y protección que le hacía sentir su hermana antes de que partiera. Pero debía haber algo más, era diferente aunque no supiera explicar porque. A penas puede decir que la conoce, sin embargo, también tenía la sensación de haberse encontrado con ella antes, o quizás, de haberla esperado.
¿Puede que fuera eso?, ¿Que la hubiera esperado todo este tiempo?, ¿Era tan siquiera posible? Parecía descabellado...
¿Era realmente una locura? Yang había llegado de la nada y había mostrado algo que nadie más: comprensión, o ¿Puede que fuera piedad? No estaba segura, pero sea lo que fuese... era lo que necesitaba... pero debía ser cauta.
Se levantó de la cama aunque se le había dicho que no debía hacerlo, camino hasta la cocina con la intención de preparase un emparedado aunque el enfermero era muy estricto respecto a su dieta, casi tan estricto como sus padres con su vida. Una vez en la cocina, tomo todos los ingredientes que necesito y de muy mala gana comenzó a preparar el emparedado. En ese momento estaba fastidiada con todo y quería rebelarse contra algo, aunque fueran pequeñeces.
Observo el papelito que había traído consigo, el que contenía el número de teléfono de Blake. Contemplaba sus opciones.
Siguiendo el mismo acto de rebeldía, tomo su celular y marco el número de Blake sin estar segura de que decirle. Su corazón tembló de ansiedad cuando comenzó a escuchar el tono de llamada, ese tono prolongado y repetitivo que le hacía pensar desesperadamente en alguna excusa para justificar su llamada. Blake contesto el teléfono finalmente, la voz de Weiss sonó un poco dudosa al principio cuando le saludo, pero se compuso casi de inmediato.
- Ho... hola Blake, disculpa que te llame a esta hora
- Un gusto Weiss, descuida. ¿Es correcto asumir que tienes alguna duda sobre las clases?
Esa pregunta tan simple le concedió gran alivio a la heredera, pues significa que una llamada había estado anticipada y no era necesario que se excusara.
- Es correcto, tan solo me preguntaba si el coro tenía programada alguna actividad para esta semana. –Fue lo primero que pudo pensar.
- Mm... No estoy segura, pero es posible que Yang sepa, ella ha estado al tanto del coro desde hace no mucho
- ¿En serio? -No disimulo su sorpresa.
- Seguro, puede que extrañe la banda de rock que tenía. En fin, le llamare para preguntarle, ya te digo.
- De acuerdo.
Se terminó la llamada, pero Weiss aún no podía sentirse tranquila, ahora no tenía más opción que esperar a que la llamen, y ya después podría golpearse la frente por permitirse hacer algo como esto... su teléfono comenzó a sonar, espero dos segundos antes de responder.
- Blake aquí, lo siento pero es posible que Yang este en el baño o algo, porque no me responde.
- No te preocupes, está bien.
- ¿Sabes? te dejare su número para que puedas llamarla y preguntarle tu misma, ¿Te parece?
- Por supuesto, eso sería perfecto.
- Bien... -seguidamente le entrego su número, el cual Weiss anoto en una rodaja de pan usando la salsa dulce ya que no tenía nada más a la mano- de acuerdo, te dejare descansar. Buenas noches.
- Buenas noches y gracias.
Una vez concluida la llamada, guardo el número de contacto de Yang y término de prepararse el emparedado. Le parecía cómico pensar que había venido por un emparedado y de alguna forma eso le hizo conseguir el número de Yang. Antes de llamar, comió, pero no en paz, porque sabía que Yang llamaría a Blake cuando viera que tenía una llamada perdida y entonces Blake le contaría para que le llamo, lo que dejaría a Yang esperando una llamada suya. Ahora que lo pensaba, puede que Blake complicara todo innecesariamente al darle el número de Yang, eso le parecía curioso.
Observo su celular.
Un extraño e inexplicable nerviosismo la invadió de pronto; no lo entendía, pues este nerviosismo no era como el temor que siente cuando esta por llamar a su padre, tampoco la desenfrenada alegría que sentía cuando aún podía llamar a su hermana, era una sensación que tocaba tierra neutral entre ambos extremos.
...
Yang seguía contemplando la posibilidad de llamar a Weiss para preguntar cómo se encuentra, aun se encontraba acostada en su cama, pero había dejado el celular por un lado para distraerse con videojuegos.
Escucho el sonido que indicaba que ha recibido un mensaje, alguna especie de instinto le hizo pausar el juego inmediatamente y prácticamente saltar al celular para ver de qué se trataba, sabía que no podría ser Weiss, pero había estado tan pendiente del teléfono que su subconsciente siguió aguardando, esperando que el artefacto hiciera algo.
Era un mensaje de Blake: "Weiss acaba de llamarme para preguntar por las actividades del Coro," a continuación explicaba porque Weiss tenía su número y también le explico cuáles serían las actividades del coro, dejando muy en claro que Weiss podría llamarla en cualquier momento, y como cierre le deseo la mejor de las suertes. El corazón de Yang se congelo y luego pego un latido bastante fuerte. Blake le había conseguido una oportunidad de oro.
"¡Gracias Blake! Eres la mejor amiga en el mundo entero, te debo una y grande, dime cómo puedo agradecerte como es debido" le escribió.
"Solo procura no echarlo a perder" luego de lo cual añadió, "y uno de esos emparedados de atún no estaría nada mal"
"¡Jajá, a la orden!"
Estaba por hacer una broma respecto a su amor por el atún cundo el celular comenzó a sonar. Era Weiss. Curiosamente, el número del que llamaba no era el que estaba anotado en el cuaderno, pero eso no importaba ahora. Yang permaneció inmóvil por un par de segundos en lo que asimilaba lo que ocurría y calmaba su corazón. Era Weiss, realmente la estaba llamando. Cuando reacciono, contesto la llamada.
- Hola Weiss, ¡Que sorpresa! Blake dijo que llamarías pero no pensé que fueras a hacerlo. –Saludo con entusiasmo y disimulado nerviosismo.
- Hola… vaya, ¿Cómo supiste que era yo?
- Bueno... -pauso un segundo- porque nadie más me llamaría a esta hora, ya es algo tarde, je, je.
- Oh, cierto, disculpa, debí llamarte mañana.
- ¡No! No, está bien, de todas formas pensaba quedarme hasta tarde jugando en la consola. -escucho que Weiss rio ligera y brevemente.
- Suena divertido.
- Lo es, aunque últimamente ya no lo estoy haciendo tan seguido, Blake y Ruby insisten en que esa es la razón por la que después no puedo poner suficiente atención en clase.
- Y no creo que se equivoquen, aunque yo similarmente me desvelo haciendo deberes y después se me dificulta mucho prestar atención.
- Supongo que es de esperarse -después de eso guardaron silencio por un breve momento.
- ¿Cómo estas Weiss?, ¿Te sientes mejor?
- Si, me encuentro mejor, gracias. La fiebre ya está pasando y no me siento tan débil como para seguir en la cama.
- Me alegra escucharlo, oye, ¿Siempre te da gripe así de fuerte? Yo no recuerdo la última vez que me tumbo por días.
- Oh no, generalmente no es así, si estoy así es por mi torpeza.
- ¿Tu?, ¿Torpe? Mira, lo creería si lo dijera Ruby pero ¿Tu Weiss? No es posible
- Te sorprenderías
- A ver, cuéntame, ¿Que paso?
- No... Fue nada especial a decir verdad, tan solo me quede fuera de casa para repasar apuntes en el patio... -decía con dificultad- puede que me tropezara, cayera sobre un charco y olvidara llevar conmigo las llaves de la casa.
Muchas cosas estaban fuera de lugar, algo andaba mal y Yang lo sabía, aunque no pudiera adivinar porque Weiss le mentía tan súbitamente. Quizás, se debía a ese conjunto de cosas que aún se negaba a compartir con cualquiera. Lo único cierto, es que ese mal intento de mentira le decía claramente que no le confiaba tal información, y que quería dejarlo en claro para que no preguntara más.
- Por favor, dime que no fue tu madre otra vez –Por supuesto, Yang no se quedaría tranquila hasta tener una respuesta clara y coherente.
Hubo silencio un momento. Era obvio que Weiss contemplaba su respuesta.
- Yang... no tienes de que preocuparte. Estaré bien.
Palabras que hieren como puñales jamás servirán para calmar la mente y corazón de alguien que se preocupa.
- ¿Que te hizo o que te hizo hacer?, ¿Por qué? No lo entiendo.
- Estas exagerando, no fue nada de eso. Ya te dije que estoy bien.
- De acuerdo -aceptó derrotada.- Bueno... espero que puedas recuperarte pronto.
- Así lo hare
- Por cierto, ¿qué me querías preguntar el otro día?
- Nada importante, -pauso un momento- perdona que tomara tanto de tu tiempo, solo llamaba para preguntar sobre las actividades del coro.
- No, tú discúlpame, sé que indago demasiado.
Yang le dijo todo lo que haría el coro en los siguientes días y la conversación no paso de eso. Al terminar la llamada, Yang se rascaba la cabeza con ambas manos, regañándose mentalmente por haber desperdiciado una oportunidad así.
Como era de esperarse, Weiss no llego a clases el día siguiente, que era viernes.
…
Si de algo estaba segura la chica de ojos lila, era que nunca se había quejado de que un fin de semana se sintiera demasiado largo, la sola idea parecía inaudita. Pero ya no lo soportaba, quería volver a ver a la peliblanca, y también quería comprobar si efectivamente había tirado a la basura la única oportunidad que tenia de estar con ella… por preocuparse mucho, por ser entrometida en cierta forma. No lo podía creer, ¿Puede que sus temores estén justificados? No lo sabía, pero la espera era leña que alimentaba la llama de sus pensamientos y dudas.
Para bien o mal, llego el lunes.
Desde que se despertó y durante toda la mañana, una pregunta hacía eco en la mente de Yang: ¿La esperaría en salón del coro? Porque estaba casi segura de que había cruzado alguna línea cuando hablo con Weiss por teléfono, y como respaldo a esta idea, tenía el hecho de que ella no volvió a llamarla; siendo el caso, entonces lo mejor sería no ir al salón del coro… aunque parte de ella quería ir tan solo para probar su suerte.
Decidió que no iría.
Ese día, al llegar la hora del receso acompaño a Blake y comió en silencio junto a ella. Por supuesto que Blake hizo preguntas e intento motivarla, pero nada de lo que dijera podía cambiar la opinión de Yang, porque ella es del tipo de personas que no ceden una vez que han decidido algo.
Aquel lunes fue más largo y pesado que cualquier otro lunes que haya vivido. Tuvo la sensación de que pudo haber envejecido 5 meses en la clase de historia, pero al menos después de esa clase fue libre para regresar a casa junto con Ruby.
Su hermanita la veía con mucha curiosidad, sabía que algo le pasaba a su hermana mayor y que probablemente no quería hablar de eso.
-... ¿Yang? Sé que te pasa algo, ¿Quieres hablar de eso? -Pregunto de todas maneras, por supuesto que no podía ignorarlo.
- No es nada hermanita, no te preocupes -a lo que Ruby se burló.
- Sabes que no me puedes pedir eso, siempre me preocupare si algo te pasa, porque te quiero ¿Recuerdas?
- Ja, ja, ¿Cómo quieres que lo olvide si siempre me lo recuerdas? -Le dijo mientras la abrazaba.
Sin que fuera su intención, Ruby dijo algo que permanecería en los pensamientos de Yang durante las siguientes horas: "siempre me preocupare, porque te quiero" ya que, ahora se cuestionaba si más que gustarle, tal vez era posible que sus sentimientos hacia la chica de ojos azules fueran un tanto más intensos. Siguió cuestionándose varias cosas hasta que cayó la noche e incluso después de la hora de la cena. Volvió a tenderse sobre su cama y observar el celular que se encontraba a un lado de ella, esperando.
Al fin decidió tomarlo y enviarle un mensaje a Weiss: "Hola, soy Yang, escuche que el coro tendrá un evento mañana. Mucha suerte." Presiono enviar e inmediatamente las dudas inundaron su mente.
Un par de minutos después, su teléfono vibro. Lo tomo inmediatamente y para su sorpresa, en verdad era Weiss. "Agradezco tu apoyo, pero temo que yo no participare mañana, tengo demasiado que hacer"
"Entonces, apropiémonos del salón del coro ya que ellos no estarán, podría ayudarte a ponerte al día con las tareas si así lo quieres"
"Eso sería estupendo, muchas gracias."
"No tienes por qué agradecerme, duerme tranquila"
"Igualmente"
Fue una conversación simple y espontanea que no tenía nada extraordinario, sin embargo, había sido suficiente para alegarle el corazón a Yang y devolverle su sonrisa.
Ahora el tiempo pasaba lentamente, pero por razones diferentes. Ahora ya no podía esperar a que fuera mañana y eso, por supuesto, fue algo que Ruby noto al levantarse; por un segundo estuvo a punto de preguntarle si estaba en sus días pero decidió que el riesgo no valía la pena, en su lugar opto por bromear al respecto.
- ¿Quién eres tú y que le has hecho al doble deprimido de mi hermana? -A lo que Yang se rio.
- ¿Por qué lo preguntas como si la prefirieras a ella?
Llegaron a tiempo a clases, y de más está mencionar que Blake también noto que el aura negativa había abandonado los ojos lila de la amiga que se sentaba al lado. Sonrió para sí misma, tenía la impresión de que no la vería durante el receso.
Llego la tan esperada hora, cierta chica de largo cabello rubio caminaba a paso acelerado cargando su mochila a espaldas. Jamás hubiera pensado que llevaría los cuadernos consigo a la hora en la que se supone que debería comer y relajarse. No habrían pasado ni dos minutos cuando finalmente llego.
Para su sorpresa, Weiss ya estaba allí, con la mirada sumergida en las hojas que habían sido desparramadas sobre el escritorio del profesor.
La escena le provocó una sonrisa, le conmovía encontrarla así: absorta en su propio mundo, con la luz del sol iluminándola desde un lado y creando la impresión de que el tiempo se ha congelado. Esta habitación tenía algo, o puede que quizás fuera la sola presencia de Weiss, porque cuando se encontraba aquí, con ella, el tiempo verdaderamente parecía una ilusión.
Se acercó con el cuidado de no asustarla porque eso era lo último que deseaba. Pero sus pasos, tan firmes y soberbios, hicieron que su presencia fuera anunciada nuevamente.
- ¿Sabes? Creo que cuando crearon el Receso lo hicieron con el descanso como idea principal. -Menciono
- El descanso es para los que no tienen pendientes y yo estoy muy atrasada.
- Así me han dicho -dijo con una sonrisa- ¿Qué quieres que veamos primero? -Pregunto al tiempo que se quitaba la mochila y se acercaba a dejar la pila de cuadernos en una esquina del escritorio.
Pudo notar como la mirada de Weiss decaía frente esa pila, sin saber que Yang dejo ahí todos sus cuadernos, incluso en los que no había ninguna tarea que Weiss tuviera que hacer. Volvió a sonreírle y luego le conto su pequeña broma. No hace falta decir que la mirada azul ardía con tal rabia que sintió como si la hubiera fulminado por un par de segundos.
Pasaron la siguiente hora repasando las notas de Yang y haciendo la tarea acumulada de Weiss, aprovecharon también para corregir algunas cosas en los apuntes de la rubia. Eso fue todo, sin importar como se lo viera, ese día la interacción entre ambas no tuvo nada de especial. Sin embargo, eso no hizo que la pasara menos bien que antes. Muy por el contrario, estaba agradecida de poder compartir este tiempo con ella, aunque fuera tan sencillo, ordinario y nada trascendental.
Terminado el receso, Weiss pregunto si podían continuar después de clases, Yang estaba agotada pero no se negó.
Terminando las clases, se reunieron en la biblioteca junto con Blake ya que ella también quería ayudar. Entre tres personas, el trabajo se redujo a un tercio y lo que le hubiera tomado a la heredera al menos dos días de trabajo arduo, pudo hacerse en un par de horas con la ayuda de quienes ya sabían cómo hacer las tareas o directamente las copiaban (siempre con algunos ajustes para que no fuera obvio).
Yang, en un momento de audacia, invito a Weiss a su casa para que vieran una película cómica junto con Blake y Ruby, La pelinegra obviamente respaldo esta idea y entre ambas convencieron a Weiss, aunque no fue nada fácil.
Se despidieron y hubo un par de momentos en los que Yang no podía ocultar esa brillante sonrisa de anticipación y dicha.
Ruby no fue precisamente partidaria de la idea de que Weiss fuera a llegar el sábado, pues ante sus ojos la heredera aún era sinónimo de bruja, pero con algo de la persuasión de Yang y Blake, Ruby finalmente decidió que le daría una oportunidad, aunque escuchar que ella pudiera ser una persona amable y educada como su hermana y Blake decían, eso, casi le parecía insólito.
El día finalmente llego.
Habían quedado de reunirse a eso de las 10 am porque, además de la peli, planeaban celebrar que las vacaciones estuvieran próximas, y debía ser ahora porque sabían perfectamente que en la última semana de clases recibirían montañas de tareas, y luego tendrían que estudiar para los exámenes que se avecinan.
Weiss llegó temprano, como era de esperarse, precisamente 5 minutos antes de las 10 y Blake no llego mucho después. Ruby puso a calentar el queso para nachos y colocó el VHS en el aparato. Así es, nada de tecnología moderna en esta casa, posiblemente lo más avanzado que tienen son sus celulares y lo demás se quedó resignado en el pasado, principalmente porque su padre así lo prefería, y si de él dependiera, en realidad vivirían en una cabaña en medio de algún bosque o algún lugar indeterminado y aislado.
Era cómico ver a Weiss intentar recordar cómo era usar estos aparatos, aunque la mayoría se había creado años y tal vez décadas antes de que ella naciera, era natural que no recordara o supiera como usarlos.
Empezaron a ver la película y de inmediato comenzaron a reír, no porque fuera una buena comedia, sino porque era tan mala que resultaba muy divertido burlarse de esta. Entre risas, nachos y buena compañía, las horas volaron pero con ellas no se fueron las sonrisas. Después de la desastrosa comedia, se propusieron jugar un juego de mesa, a petición de Ruby. En un momento determinado, pareció que Weiss ganaría la primera partida de un juego del que no sabía nada apenas unas horas atrás, ya estaba celebrando cuando Yang, con una sonrisa pícara, destrozo su jugada y la condeno al segundo lugar.
Se pudo apreciar como la opinión que Ruby tenía sobre la peliblanca había cambiado, precisamente en el momento que la abrazo como recibimiento al bando de los perdedores.
La estaban pasando de maravilla hasta que Weiss recibió una llamada, era su padre. Quería que estuviera en la casa antes del almuerzo.
Con gran pesar, la heredera miro a sus nuevas amigas y se despidió de ellas con un abrazo. Luego, durante el viaje de regreso, no podo dejar de repasar en su mente lo último que Yang le dijo: "nos reunimos casi todos los sábados, si quieres venir, siempre serás bienvenida" seguido de lo que dijo Ruby: "No solo los sábados, ven cuando quieras, con o sin invitación"
...
Al principio, no comprendía a Yang ni mucho menos su forma de ser tan espontánea y despreocupada, pero después de haber pasado una tarde en su casa podía comprenderla mejor. No, más que eso, ahora tenía una idea de lo que se sentía vivir como ella: sin altas responsabilidades, sin necesidad de sobrecargarse con preocupaciones innecesarias y siempre en buena compañía.
Aquí comprendió cuan diferentes eran. Usualmente, sería normal tener envidia del estilo de vida que lleva otra persona, pero aunque Weiss sabia esto, no era envidia lo que sentía hacia su amiga rubia, no. Se sentía feliz, contenta de poder ser parte de su mundo y de poder compartir algunas experiencias con ella, estaba feliz porque su amistad había iluminado su existencia, y no con un faro frio como su propio apellido, sino uno cálido, como la luz del sol. Casi se río al pensarlo, porque Yang Xiao Long quiere decir "pequeño dragón del sol" y raras veces uno encuentra que el nombre de la persona coincide con su personalidad o forma de ser.
Ya no quería apartarse de ella.
