CAPITULO VI.
IMPOSIBLE DE IGNORAR.
Caminé de la forma más rápida posible, teniendo en cuenta que llevaba una bandeja llena de alimentos en mis manos. Algo parecido a vergüenza se asomaba en mis mejillas y es que sinceramente no sé bien que estaba sintiendo. Cuando Otoha me descubrió besando a Himeko me sentí expuesta y vulnerable, son tantas sensaciones nuevas que no se como canalizar.
En cosa de minutos me vi frente a la puerta de mi habitación, tuve que tomar la bandeja con una sola mano para poder girar la manecilla y dejar frente a mí la imagen oscura del lugar. Entré en silenció rogando porque Amaya ya estuviese dormida, al menos así no tendría que "cuidar" de ella.
Iba dejando la bandeja en una mesa cercana cuando un pequeño pero agudo grito me logró espantar un poco.
¡CHIKANE! - enseguida sentí como dos brazos asfixiaban mi cuello
Ey, ey. Amaya ten cuidado – pedí mientras me despojaba de la pesada bandeja para intentar apartar su cuerpo del mio sin mucho éxito.
¿Por qué te demoraste tanto? Ya no aguantaba un segundo más sin ti – comentó apoyando su cabeza en mi hombro.
Te traje comida, te hará sentir mejor – dije esperanzada de que esa idea le gustara más que estar aferrada a mí.
Hay algo que me haría sentir mucho mejor – insinuó cerca de mis labios con una sonrisa decidida. Supe que se comportaba así sólo por culpa del alcohol, de otra manera no sería capaz de decirme esas cosas.
Amaya me estás asfixiando – avisé molesta y tomando sus brazos con fuerza para despegarla de mí.
¿Quieres respiración boca a boca? - la miré más molesta aún al escuchar su desagradable propuesta y alcé una de mis cejas.
No, gracias – ésta vez la separé de mi con más fuerzas y dio resultado.
Cuando al fin me vi con la capacidad de no cargar con su cuerpo en mi cuello caminé rauda hasta alejarme unos cuantos metro y respiré profundo, intentando calmar mi genio. Toqué mi frente con la palma de mi mano pensando una y otra vez en como me había metido en este lió.
Sólo porque no quiero que te enojes voy a comer – indicó Amaya con su negada motricidad gruesa y fina.
Prenderé la luz, no quiero que manches la alfombra.
PERSPECTIVA DE HIMEKO.
Me tomó más de lo necesario poder mirar a la cara a Otoha, creo que nunca había deseado tanto algo como en ese momento desee tener un escondite y no salir jamás de ahí.
Al fin Otoha me dijo que no me complicara y que ella haría como si no hubiese visto nada, fue un pequeño monologo para cortar el vergonzoso momento, yo no le respondí nada pero a pesar de mi vergüenza distinguí un tono extraño en su voz, casi como un tono molesto … Seguramente no le gustó la idea de verme besando a Chikane cuando tengo una relación con Souma.
Ya en mi habitación repasaba una y otra vez el momento vivido y no lograba controlar mi corazón, ella sin saberlo me hizo sentir tantas emociones nuevas, es que no puedo creer que mi cuerpo se vuelva esclavo ante su presencia. Juro que intenté alejarme cuando ella me dio la oportunidad pero no pude, algo dentro de mí me obligaba a estar cerca de ella, de su cuerpo, de sus ojos, de sus … labios.
¿Himeko? ¿Himeko estás? - un susurro detrás de la puerta de entrada interrumpió mis evocaciones. Caminé curiosa hasta apegar mi cara a la madera.
¿Souma? - pregunté.
Sí princesa, ábrame – pidió con el mismo tono de voz bajo.
Suspiré no muy convencida y terminé por abrir la puerta. Él entro como un vendaval tomando mi cara entre sus manos y besando mis labios. Cerré la puerta mientras él se acomodo en mi cama con notorio cansancio. Yo lo observaba aún desde la puerta que servía como escudo para nuestro secreto.
¡Que día más agotador! - exclamó estirando su cuerpo – Me vas a creer que dos aspirantes a guardias reales se enfrascaron en una discusión que terminó a golpes en pleno comedor. No sabes como nos costó separarlos y claro, luego tuve que ser yo quien les diera el sermón.
Vaya … - musité ida en mis pensamientos.
Cada día se respeta menos el puesto … O quizás estos chicos no entienden el grado de importancia al que están aspirando. Ahora debo pensar en un castigo para ellos … creo que lo mejor será dejarlos de centinelas nocturnos por un mes completo, para que aprendan a soportarse – las palabras de Souma resbalaban por mis oídos. Mi alma estaba en un mundo muy lejano en ese momento, ubicado en el recuerdo de Chikane – la otra opción es mandarlos a limpiar los calabozos hasta que logren sacar todo el oxido de las rejas con un cepillo dental ¿Tú que opinas, Himeko? … … … ¿Himeko? ¿pasa algo?
Nada … - respondí al escuchar que ahora había dejado de contar su anécdota. El frunció levemente su ceño.
¿Entonces que opinas? - preguntó de nuevo y yo ni siquiera sabía que decir.
¿De qué?
Cómo que de qué … de lo que te consulté – él se levantó de la cama y caminó hacia mi - ¿me estabas escuchando? - consultó
Lo siento … no te puse atención – dije la verdad pues ya no me quedaba otra alternativa.
¿Qué es lo que te preocupa? - interpeló con cariño acariciando mi mejilla.
Estaba pensando en la coronación del Viernes – mentí con lo primero que se me vino a la cabeza, pues no podía decirle la verdadera razón de mi ausencia espiritual.
Himeko aún estás a tiempo de cancelarlo todo … puedes esperar, no es necesario que te apresures.
No, Souma. Ya lo decidí … contraeré matrimonio con Himemiya Chikane lo antes posible – mi cuerpo se estremeció al pronunciar esas palabras, pero ésta vez no fue de miedo sino de nervios … nervios de pensar que seré su esposa.
No me gusta que le digas así …
¿Cómo? … pero ese es su nombre – repliqué apresurada.
No, no me refiero a ella. No me gusta que le digas matrimonio a esa cosa, prefiero que lo nombres por coronación.
Ahhh … claro – dije comprendiendo su molestia. Sin darme cuenta que había obviado ese detalle.
¿Por qué no vamos a la tina y nos damos un baño? - propuso abrazando mi cintura
¿Ahora?
Sí, ahora – concluyó confundido por mi ausente entusiasmo.
No lo sé … creo que no tengo animo para nada
No me gusta verte así … me preocupo por ti y quisiera poder solucionar todos tus problemas
Lo sé Souma … no te preocupes – comenté cortando su contacto y escapando por primera vez de él, pues me sentía muy culpable como para mirarlo a los ojos.
Vamos amor, no decaigas ahora … piensa que nos queda un camino muy largo que recorrer aún – él ajeno a mi intención de evitarlo seguía buscando un contacto físico conmigo – Yo nunca te abandonare, siempre estaré para ti … al fin de cuentas sólo nos tenemos nosotros dos.
No digas eso, por favor – pedí sintiéndome peor.
¿Qué es lo que te pasa, Himeko? - cerré mis ojos al sentir su voz molesta, ya se había percatado que algo le ocultaba.
Nada …
No me mientas …
No quiero hablar, Souma
Tendrás que hacerlo de todos modos, no dejaré que te encierres en una depresión – él nuevamente me abrazó.
¡Souma por favor! - exclamé molesta alejándolo de mí, él me miró desorbitado.
Mejor me voy … - dijo y sin más lo vi marcharse de mi habitación.
Era la primera vez que rechazaba su compañía y sorprendentemente no me sentí mal. Es más, me sentí cómoda en mi soledad así podría pensar mejor las cosas y ordenar mi cabeza que era lo que más necesitaba. Dejé entrar un poco de aire fresco a mi habitación esperando que eso ayudara a que mis recuerdos se despegaran del beso que nos dimos con Chikane.
Apagué las luces y me tiré en la cama con la mirada fija en el techo pálido y, aunque intentara pensar en otra cosa no lo lograba. Cada palabra, cada detalle, cada sensación la repasaba una y otra vez y sin darme cuenta comencé a evocar todos los pocos momentos que he tenido con ella. El trágico día en que la conocí, el rechazó que me produjo, nuestras primeras palabras y nuestra primera discusión que terminó en un beso … ¿Acaso estoy sintiendo cosas por mi enemiga? ¿será que ella me gusta? … no puedo permitir que eso suceda, va contra mi moral y sería un escandalo si el reino se enterará … Yo la princesa heredera y encargada de conservar el liberalismo enamorada de una fundamentalista … sólo provocaría el caos en el parlamento.
PERSPECTIVA DE CHIKANE.
Amaya me estás colmando la paciencia – le advertí apretando mis puños. Luego de comer no ha hecho otra cosa que seguirme a todos lados del que ahora me parece un pequeño cuarto.
Tú no me entiendes – alegó – Yo te amo Chikane … y ya no puedo estar sin ti, te necesito – suspiré agotada de soportarla y jurándome a mi misma nunca más volver a darle vino.
Deja de decir estupideces y acuéstate de una vez … lo que tú necesitas es dormir.
¡NOOO! - gritó despavorida
No grites – le urgí acercándome para acallar su boca con mi mano, rogando porque Himeko no hubiese escuchado nada. Amaya por supuesto sonrió satisfecha del contacto.
Dame un beso, solo uno – pidió en un susurro.
Te prometo que si no fueras hija de Kento te asesinaría en este instante sin remordimiento – escupí con la mirada más asesina que pude, pero al parecer no logré provocarle una pizca de miedo aunque mis palabras eran absolutamente sinceras.
Ya me matas sólo con tu presencia.
¿Tú no conoces la palabra dignidad o es que no te das cuenta que no me interesas para nada? – musité apartándome nuevamente de ella.
Tú no sabes que es el amor, así que no me pidas dignidad – dijo en algo parecido a un puchero, supe que la herí con mis palabras y eso me hizo sentir mejor.
Acuéstate y regálame la paz de no oír tu angustiante voz, quieres – ordené mostrando la cama con mi mano …
Bien, ¿es eso lo que quieres?
Sí – dije secamente.
Lo haré … pero antes pasaré al baño – dijo desapareciendo un momento de mi vista.
Maldita loca – susurré mientras se marchaba.
Contemplé el cielo oscuro de Tokio y una hipótesis absurda pasó por mi cabeza … ¿Qué pasaría si hubiese sido Himeko la que me pidiera un beso y mi compañía? ¿Hubiese sido tan ruda con ella?¿O hubiese aceptado besarla y quizás algo más? … Sacudí mi cabeza suavemente despejando mis preguntas, simplemente estaba pensando estupideces y debía reprimirlas
Volví – anunció sin mucho animo.
Perfecto … ahora duérmete
Claro, como digas – dijo lanzándose a la cama y cerrando al fin los ojos.
La contemplé unos minutos esperando que su respiración me indicará que había entrado en un sueño profundo y me alegré cuando lo hizo, al fin podía descansar de ella. Miré mi reloj para calcular las horas que faltaban para el amanecer y me decidí a dormir, pues ya no podía hacer más.
Me acomodé en un sitial ubicado en una esquina de la habitación y cerré mis ojos perfectamente sentada, he dormido en peores condiciones así que esto no sería gran problema, al menos eso pensé … pero Himeko no me daba tregua, su rostro se paseaba por mi mente, su voz resonaba en mis oídos y su olor inundaba mi imaginación.
"Para de pensar en ella, Chikane" me ordené mentalmente y tomé una gran bocanada de aire para tranquilizarme … cinco minutos después el patrón se volvió a repetir. Un impulso casi insoportable me animaba a golpear la puerta de su cuarto con cualquier escusa sólo para verla. Barajé esa posibilidad e imaginé todos los posibles escenarios en que la iba a visitar y aunque sí quería hacerlo la timidez por primera vez pudo más …
Al fin y luego de mucho luchar contra las ansias de verla pude lentamente conciliar el sueño …
Escuchaba como a la distancia se celebraba una gran fiesta, alguna de sus luces se visualizaban pálidas en mi ubicación … pero yo no tenía intenciones de ser parte de ella. Había algo que reclamaba toda mi atención, me giré y lo vi … era el rey.
¡TRAIDORA! - gritó aferrado a la baranda del balcón.
Salte de una vez, majestad – pedí como un demonio llamando a la muerte.
El reino se enterará de todo esto y tú pagaras muy caro … te darán la pena de muerte – amenazó.
¿Piensa usted que le temo a la muerte? - pregunté con ironía mientras soltaba una risa ligera.
Eres un demonio – aseguró.
Tuvo el placer de conocer mi lado más oscuro, no cualquiera puede decir eso – la sensación de jugar con su miedo me satisfacía de gran manera. Mi instinto asesino se estaba acrecentando poco a poco al ver el miedo y sufrimiento en sus ojos.
Sufrirás, juro que sufrirás por esto … si es que tienes un corazón lo harás
La que sufrirá será su hija si es que no salta en este momento – sentencié empujándolo levemente a saltar.
Himeko … hija mía – se lamentó él
Ya mátate de una vez, maldita sea – dije harta de esperar. Él se paró con mucha dificultad por encima de la baranda y contemplo lo que sería su ultima noche
Te amo hija – murmuro. No esperé un segundó más y lo desequilibré haciendo que su cuerpo se precipitara al vacío, vi sus ojos horrorizados mientras caía y el sonido de su cuerpo chocar contra el concreto dibujó en mi una sonrisa.
Al fin – mencioné mirando hacia todos lados para cerciorarme de que todo estaba en orden – descansé en paz, alteza … - dije con ironía
Unos golpes me sacaron abruptamente de aquel sueño. Desperté agitada y desorientada. Había recordado como asesiné al padre de Himeko con mucho detalle, tenía la sensación de mi mano empujándolo al vació aún. Me llevé la palma de mi mano hasta mi frente y respiré profundo intentando calmarme … eso hasta que volví a sentir golpes y comprobé que alguien llamaba a mi puerta. Caminé aún somnolienta y la abrí … la sorpresa fue grande cuando vi parada a Himeko, cada molécula de mi cuerpo reacciono liberando adrenalina por mi sangre.
¿Princesa?! - exclamé sin disimular mi asombro.
¿Estabas durmiendo? - su voz sonó algo confundida.
Algo así … - mencione recordando mi sueño y evitando su mirada por el pequeño momento que duró el silencio.
Siento mucho molestarte a esta hora pero … - ella apretó sus labios claramente avergonzada - ¿Puedo pasar? - sentí que mi corazón se desbordaría de nervios por esa pregunta, me tomó más de un segundo reaccionar...
Emmm pues, claro – mencioné exaltada dejando un espacio para que ella pasara. Estaba a punto de traspasar la puerta cuando recordé que Amaya dormía en mi cama – Pensándolo bien … mejor no – me retracté apresurada y por supuesto desanimada. Vi en sus ojos como mi respuesta la hizo sentirse estúpida. - Pero dime ¿qué necesitas? – le animé a que hablara de todas maneras.
¿Todo va bien? ¿Estás algo pálida? - curioseo dubitativa
Si, todo en orden (…)
Que bien (…)
Estúpidamente nos quedamos una frente a la otra sin decir ni una sola palabra, sólo moviendo ligeramente nuestras cabezas denotando un claro gesto de nuestro momento engorroso.
¿Y qué es lo que necesitas hablar conmigo? - rompí el silencio.
Es algo complicado y … bueno no creo que el pasillo sea lugar para exponerlo.
Podemos ir a tu habitación … ¿si quieres? - propuse disimulando con todas mis fuerzas los nervios que surgían desde el centro de mi barriga.
¿Cual es el problema con la tuya? - al parecer Himeko comenzaba a demostrar un gran sentido de perspicacia ante mis mentiras.
¿La mía?
Sí, la tuya … hace unos segundos te comportaste muy exaltada antes de prohibirme el ingreso …
No lo hice, fue sólo tu imaginación – sonreí demostrando seguridad.
No me tomes por estúpida, ¿quieres? - alzó su ceja
Está desordenada y no entraras a ese lugar hasta que no sea apropiado para ti... eres la princesa y mereces respeto – comenté sinuosa y divertida.
¿Ahora me dices que te preocupa que vea tu habitación desordenada? - mencionó incrédula
Sí, es exactamente lo que quiero decir
( … ) De acuerdo, sígueme – pidió sin más, caminando hasta su habitación
Antes de salir completamente de mi cuarto me cercioré una vez más que Amaya estuviese durmiendo. Luego de eso seguí a Himeko con toda la seguridad que he tenido desde que tengo conciencia.
Bien, ya estamos aquí … ¿Qué es lo que quieres? - pregunté cerrando la puerta tras de mí. Ella me miró incauta unos momentos, luego suspiró y comenzó con su charla.
Hoy me he reunido con el ministro de relaciones exteriores y tuvimos una charla muy larga – la miré concentrada pues no sabía a donde quería llegar – Me dijo que muchos diplomáticos de reinos y estados le han llamado para darle su apoyo.
¿Apoyo? - inquirí curiosa.
Sí … Todos temen o presienten que ustedes, los fundamentalistas, harán algo en contra de la corona …
Claro … entiendo – dije divertida.
Sólo debes tener presente que si intentan un golpe de estado o cualquier cosa parecida se echarán a todo el mundo en contra.
¿Por qué me lo adviertes? No es algo que deberías decirme si piensas que yo formo parte de todo esto.
Tú formas parte de todo esto – aseguró con vehemencia – Y si te lo advierto es porque quiero dejar en claro que tienes todas las de perder.
Mi intención no es ganar nada así que nada puedo perder … - aclaré
Como sea … Lo único que realmente me importa es la seguridad de mi pueblo. Llegar a una guerra civil sería desastroso para ellos y yo estoy dispuesta a todo para evitarlo.
¿A todo? - desafié con mi voz intentando encontrar sus limites.
A todo – aseguró
¿Incluso eres capaz de aceptar el fundamentalismo como nueva forma de gobierno? - me atreví a preguntar lo que era políticamente prohibido, ella no tardó en desaprobar mi pregunta con su mirada.
Entonces asumes que esas son tus verdaderas intenciones
No, sólo es una simple pregunta con una simple respuestas; si o no.
No … eso no lo aceptaría. Todos los habitantes quedarían desprotegidos frente a los poderes totalitarios que ustedes adquirirían.
¿Prefieres que se derrame sangre inocente? - mi intención fue ponerla en una situación incomoda y divertirme a costa de ella.
Prefiero morir luchando que aceptar una injusticia como esa … Eso en caso de que se les ocurra atacar.
Debo decir que casi me has convencido … pero no, definitivamente traes una careta puesta. Tu alma no sirve para esto, Himeko – le informé.
¿A qué te refieres? - preguntó molesta.
Sólo mírate – la indiqué con mi mano – Eres frágil y delicada, bastaría que escucharas un arma dispararse para ceder ante la presión.
Creo que me estas subestimando, Chikane.
Y yo creo que esto será placentero … - ironicé.
¿Te parece gracioso todo esto? ¿O es acaso que no te importa que muera gente inocente?
De verdad quieres escuchar mis respuestas – advertí.
Por supuesto – me animó tomando una postura de altivez.
Sí, me parece divertido. Tus vanos intentos de llegar a una "conciliación" antes de declarada la guerra. Y, mi respuesta a tu segunda pregunta es muy sencilla. Me tiene sin cuidado que muera gente inocente, no importándome si son hombres, mujeres y hasta niños.
Eres un demonio … - la vi palidecer ante mi actitud, sin duda no se lo esperaba.
O quizás soy horriblemente sincera – levanté mis hombros relajada – no finjo preocupación …
Nunca te creí capaz de tanto. Pensé estúpidamente que sólo eras una persona incomprendida pero veo que me he equivocado.
No intentes conocerme, Himeko. Nunca lo lograras, ni mucho menos pienses en usar psicología barata conmigo, sólo te ridiculiza más.
Entonces así están las cosas … Tarde o temprano nos enfrentaremos sin caretas – mencionó pensativa.
Al parecer …
¿Por qué no acabas con todo ahora? Vamos, asesíname y así nos ahorraremos tiempo – cuando escuché sus palabras se detuvo mi corazón. Nunca esperé que Himeko tomará esa actitud, sólo supe que nunca podría hacerle daño - ¿Por qué no dices nada? Deja de mirarme como estúpida y hazlo de una vez. Estoy segura que ya has matado gente en el pasado.
Las cosas no son así …
¿Y cómo son?
Nunca lo entenderías.
¿No me matarás?
Nunca te haría daño, Himeko – hablé con impresionante sinceridad.
Mientes … ¿a cuanta gente has matado en el pasado? - quiso saber y sentí vergüenza de que ella se enterara.
Nunca he matado a nadie – mentí.
No te creo – sentenció.
¿Entonces por qué insistes en hablar conmigo? ¿Por qué permites que entre a tu cuarto? ¿Por qué respondes a mis besos? - solté esas preguntas como metralleta. Exaltada ante mis emociones y desesperada por escuchar algo bueno de mí en sus labios.
No lo sé … - musitó sorprendida – No entiendo por qué no puedo odiarte aunque me esfuerce.
Yo si lo sé – me acerqué a ella rompiendo la distancia – Yo te gusto, Himeko. Más de lo que tú misma crees y eso te carcome la cabeza. No puedes perdonarte a ti misma sentir algo por mí.
Estas equivocada – intentó defenderse con pocas habilidades.
No, sabes que no es así. Mírate, tiemblas cada vez que me vez y te mueres por besarme – no sabía muy bien por qué le decía todo eso a Himeko, tan sólo me dejé llevar.
Sólo en tus sueños …
Tú no me gustas, Himeko. Yo te gusto a ti y eso juega a mi favor … No podrás resistirte y me buscarás, arroparas, besaras, añoraras e incluso me intentaras proteger de todos los que me quieran hacer daño – ella me miraba atónita, mientras yo agarraba firmemente su barbilla.
Yo sí te gusto – aseguró con timidez – Puedes negarlo, pero tus ojos no me engañan. ¿crees que eres la única que puede jugar? - me espanté al oír sus palabras y sin darme cuenta retrocedí un par de pasos – Esto se acaba aquí y ahora. No dejaré que entres a mi mente y me manipules. Reconozco que eres bella y que sí me gustas, pero nunca sabrás como te detesto y contra eso no podrás hacer nada. Finges valentía cada vez que hablas e incluso en tu forma de caminar pero no eres más que una cobarde. Yo admito mis sentimientos y pensamientos y eso me hace más valiente que tú. No necesito tener una mirada asesina para intimidar a la gente, porque me respetan como soy … En el fondo no eres más que un cachorro asustado, Himemiya.
Claramente Himeko me sorprendió, pero también llegó muy profundo en mi corazón con todas sus palabras. Yo sabía que tenía razón, si soy valiente es porque no me queda otra alternativa pero por dentro me siento desamparada y confundida, temo hasta de mi propia existencia.
Me encanta que intentes defenderte, te hace ver atractiva. – ridiculicé la situación para menguar mi inagotable tristeza.
No seas estúpida – susurró desafiando mi cercanía – y reconoce tú debilidad. Eso te hará una verdadera mujer.
Nunca tuve alguna debilidad.
No eres una súper heroína o en tu caso, una súper villana. Eres un ser humano común y corriente que debe tener miedos y debilidades.
Tú … - dije a manera de confesión. De inmediato hubo un silencio en la habitación – Al parecer eres tú mi única debilidad – ella me miró desorientada unos segundos pero luego su rostro se torno oscuro.
Vete de mi habitación – ordenó enfurecida alejándose de mi. Yo la quedé viendo sorprendida - ¿No me has escuchado? ¡Quiero que te largues de mi cuarto! - su voz se volvió aguda a causa del grito.
De acuerdo … - caminé lentamente hacia la puerta – Si no estás preparada para las respuestas que buscas no hagas preguntas estúpidas – le aconsejé saliendo de su cuarto encolerizada.
No podía creer que me echara de esa manera tan sólo por decirle aquella palabra. ¿A qué se supone que estamos jugando? Nos podemos besar y hacer como que nada a pasado, pero si le hablo con sinceridad termina enfurecida conmigo … Definitivamente aún no encuentro el manual para comprender a Himeko, resalta de entre todas las personas y se me hace difícil poder doblegarla.
Cuando entré a mi habitación todo seguía tan cual excepto mi estado de animo. Una ansiedad presuntuosa comenzaba a carcomer mi alma. Quería salir de aquí y gritar con todas mis fuerzas, estaba llena de frustración y cólera pero debía tranquilizarme, nunca he sido alguien que se salga de sus casillas y no lo haré ahora por esa chica.
Me quedé parada junto al balcón mirando la intensa noche, pensé que había pasado mucho tiempo pero en realidad sólo habían sido unos pobres minutos. Aún mi corazón estaba cegado por el alboroto de mi alma y si no volvía junto a Himeko iba a reventar.
Al diablo con todo – mencione en un susurro mientras caminaba a toda prisa con sólo una dirección en mi mente … el cuarto de Himeko.
Salí tan rápido que hasta olvidé cerrar la puerta con precaución, apreté mis dientes al pensar en que pude haber despertado al bulto que dormía en mi cama. Espere unos segundos atenta a cualquier sonido proveniente desde el fondo de mi habitación y todo estaba en calma. Suspiré aliviada y volví mi vista al frente sólo para encontrarme con una figura conocida.
Tu conciencia no te deja dormir – comentó Souma mirándome atentamente. Maldije no haberme percatado que él estaba en el pasillo, pero la rabia ya había subido a mi cabeza y me hacía ser menos cauta.
¿Qué haces aquí? - interrogué con veneno. Él se confundió y no supo que responder – Vete de aquí y vuelve a tu trabajo – ordené caminando hasta el cuarto de Himeko.
¿Donde crees que vas tú? – me sujetó del antebrazo con desden y volteó mi cuerpo con fuerzas.
Clavé mi mirada en su mano que aún sostenía mi antebrazo y luego le miré a los ojos con aversión.
Suéltame – advertí con tono fuerte y homicida. Él me soltó de inmediato.
No te acerque a Himeko – previno amenazante. Yo mostré mi mejor sonrisa de burla.
¿O si no qué? - interpelé
Te arrepentirás de haber nacido
( … ) Eres asquerosamente estúpido – mofé con desaire – ¿De verdad piensas que un sirviente me hará tan siquiera replantearme mis acciones? - pregunté incrédula y vanidosa.
Agradece a tus dioses que eres mujer porque sino te mataría a golpes – escupió lleno de frustración.
Agradece tú que tengo educación y no que soy mujer. Necesito menos de cinco segundos para arrancar la cabeza de tu cuello.
Eres extremadamente imaginativa, Himemiya.
¡Vaya! El perro de Himeko es algo mmmm como decirlo ¿desubicado?. No olvides quien soy y cual es tu lugar.
Ni siquiera sabes cual es mi lugar en todo esto – él sonrió con aires superiores – Puede que para ti sea un simple sirviente pero la realidad no es esa.
La realidad – repetí entretenida con su estúpido actuar – Eres tan predecible que sólo verte me provoca sueño.
Tú no sabes nada. Y ni siquiera te imaginas la influencia que puedo tener sobre Himeko – lo miré triunfante de inmediato. El que la haya llamado por su nombre lo delataba completamente.
Vaya hasta que al fin actúas como un hombre valiente. ¿Cómo se siente llamar a tu amante por su propio nombre frente a otra persona? - le pregunté en un susurro. Él palideció de inmediato al verse descubierto y al entender que ya sabía su gran secreto.
¿Himeko te lo dijo? - preguntó incrédulo.
No, tú no eres tema para nosotras …
¿Cómo te enteraste entonces? - exigió saber.
Eso no importa. De todas formas no pienso decírselo a nadie. Tú puedes hacer lo que quieras con ella, tanto mejor para mi. Pero déjame en paz, por tu bien no te cruces por mi camino porque yo no doy segundas oportunidades – aconsejé.
¿Himeko sabe que tú …?
No, no lo sabe. Y si se lo llegas a decir te juro por su vida que la deshonrare frente a todo el reino.
¡¿Qué estas diciendo?! - exclamó
Lo que oíste. No quiero que le cuentes nada, claro a menos que su honra no te importe.
Claro que me importa, ella es lo más importante para mí – aseguró con fuego en su voz.
Perfecto, tú sigue teniendo sexo tranquilamente y a mí déjame en paz. Pero sobre todo no vuelvas a sublevarte conmigo ¿entendido?
¿Por qué no quieres que le cuente?
Eso no te importa …
Justo cuando iba a continuar el dialogo las puertas de la habitación de Himeko dejaron al descubierto su presencia. Noté que iba saliendo de manera empedernida de su cuarto hasta que se topó con nosotros. Nos miró asustada quizás pensando lo peor.
¿Qué sucede aquí? - preguntó cautelosa pero al mismo tiempo con dominio.
Hablábamos de lo importante que es tu seguridad, Himeko – ironicé sin preocupación.
Sí claro … - musitó incrédula - ¿Qué sucede, Souma? - ésta vez Himeko se dirigió a él intentando encontrar una respuesta sincera.
Nada, sólo venía a cerciorarme que no necesitara nada, alteza. Y de casualidad me encontré con la señorita en el corredor.
¿Y se pusieron a conversar como grandes amigos?
No exactamente. Estaba a punto de terminar mi amenaza cuando tú me interrumpiste – le sinceré dejándolos perplejos.
¿Qué amenaza? - ella se desesperó de inmediato, poniendo su cuerpo entre él y yo como un escudo.
Tranquila, no lo mataré …
Tampoco podrías – advirtió él.
¡Dejen de hablar estupideces! - exigió ella – Nadie matara a nadie aquí.
Tú y yo tenemos una conversación pendiente, Himeko – le recordé desafiante.
Yo no tengo nada que conversar contigo – aseguró.
¿Ah no? ¿Entonces a donde ibas tan apresurada? O me vas a negar que ibas directamente a mi cuarto.
¿De qué habla ella, alteza? - Souma sonó confundido.
Claro que no iba a verte – contestó enrojecida y sin tomar en cuenta la anterior pregunta.
No sabes mentir … - sonreí – pero cuando quieras yo te enseño, ya sabes donde queda mi cuarto – dije picándole un ojo.
¿Tú, enseñarme algo a mí? Por favor, no me hagas reír.
Princesa no se exalte. Es mejor que haga oídos sordos – Mientras Souma hablaba ella y yo nos mirábamos como si nadie más existiera. Pude sentir como nuestros corazones latían en sintonía a pesar del odio que demostraban nuestras palabras.
Podría partir enseñándote a cerrar la boca – comprobé en su rostro lo ofendida que quedó por mis últimas palabras, pero antes que vomitara todo su odio hacía mí la acallé con un beso, sin importar la presencia de Souma.
Sentí como sus músculos se tensaron por el contacto y como logré dejarla sin aliento y sin armas para defenderse. Su inexperiencia floreció en mis labios y me supe dueña de su vida en esos momentos, no fue capaz de separarse de mi aún sabiendo que su amante y gran amor estaba presenciando la escena en la mejor posición.
Cuando me alejé de ella la observé intocable y esperanzada, casi rogando por continuar el contacto y me sentí complacida. Ya no tenía duda, ella sentía algo por mi quizás tan fuerte como lo que yo siento por ella o al menos lo suficiente como para hacerla olvidar a Souma por unos segundos.
Buenas noches – dije con la voz seca y volví a la oscuridad de mi cuarto sin ulterior recurso.
PERSECTIVA DE HIMEKO.
"Maldita sea" , "Maldita sea", "Maldita sea", "Maldita sea", repetía una y otra vez al verme sorprendida por Souma. Es que nunca, pero nunca pensé que Chikane fuera capaz de besarme frente a otra persona y que esa persona sea precisamente él, el hombre que más amo en el mundo.
¿Me puedes explicar qué fue todo eso? - consultó enfurecido mientras me miraba lleno de celos.
No lo sé – dije acomplejada.
¡Le respondiste el maldito beso, Himeko! - gritó ahogado, sorprendido y dolido.
Souma, por favor déjame explicarte – supliqué
¿Qué me vas a explicar? Lo vi con mis propios ojos. ¡Te besaste con ella!
¡Ella me besó! - intenté defenderme inútilmente.
¿Y por qué lo hizo? - quiso saber.
No lo sé, estoy tan sorprendida como tú …
¿Ha pasado antes? ¿Ya te has besado con ella? - me quedé anonadada ante esas preguntas. Que se suponía que debía responder. Si le decía la verdad le haría daño y peor aún, podría perderle.
No, claro que no – mentí con descaro – Cómo piensas eso – tomé su rostro entre mis manos para aseverar mi afirmación – Yo no sería capaz de hacerte algo así – tan sólo decir aquellas mentiras me hacían sentir completamente desgraciada, nunca había mentido de esa manera a nadie.
Si no fuera por ti, hubiese matado a esa mujer – él me abrazó y comprendí que creyó fervientemente en todo lo que le dije. Al fin pude suspirar aliviada.
No, seguro lo hizo para provocarnos. Ella juega con nuestra paciencia – comenté excusando la situación.
¡Es una maldita hija de perra!
¡Souma! - exclamé sorprendida ante su improperio.
Lo siento, princesa. Es que ella saca lo peor de mí …
Tranquilo amor, tranquilo – lo acuné en mi cuello hasta que su respiración se calmó. Mientras yo seguía delirando por aquel beso.
Luego de unos minutos de estar abrazados él incorporó su cabeza para mirarme.
¿A dónde ibas? - quiso saber desconfiado.
A buscarte a ti – respondí apresurada. Pero la verdad es que iba en busca de Chikane. - Es que no podía dormir y tú te fuiste enojado de mi cuarto …
Ya tranquila, amor. No es necesario que me sigas explicando. Te creo – yo asentí con mi cabeza - ¿Dormimos juntos hoy? - consultó con cariño.
Claro – sonreí forzosamente y entré con él a mi cuarto.
CONTINUARA …
Disculpen la demora y lo poco de este capitulo, pero me dije a mi misma "mejor algo que nada" y decidí escribir un poco más de lo que ya llevaba para poder publicarlo. En principio obviamente tenía pensado hacerlo más largo, mi media es de 20 o más pag por cap y no suelo publicar si no la alcanzó, pero como tengo tanto que estudiar quizás para cuando pueda publicar de nuevo...
Por ahora les mando mis más sinceros agradecimientos y bueno una vez más . GRACIAS! JURO POR YISUS QUE LS AMOOOOOO! ustedes son increíbles y muy importantes para mí.
