Entro tarde a clase, la profesora Goodwitch le llamo la atención por eso, pero poco le importo, acepto la penitencia de quedarse después de clases a limpiar y se sentó al lado de Blake, quien la miraba como quien entiende exactamente que había tenido que pasar. "Después me cuentas" fue todo lo que le dijo y Yang asintió entusiasmadamente.

Weiss, por su parte, había regresado a clases apenas a tiempo, el profesor estaba sorprendido de ver que casi se le hiciera tarde. Weiss se disculpó de todas formas y se sentó en su lugar. Pyrrha le hizo un gesto desde su pupitre, como preguntando qué había pasado, "después" fue su única respuesta, aunque eso de por sí solo ya lo decía todo.

Llego la noche.

Weiss recibió una llamada de Yang, procuraba ser tan breve como siempre para que no llamara el interés de nadie. Le conto que el sábado se reunirían de nuevo, esta vez Nora, Ren, Jaune y Pyrrha estarían ahí también, pero ese día pensaba ir a ojear una moto que estaba siendo vendida como una ganga, al menos esa era la mentira, claro. Porque Yang en realidad quería llevarla a una cita y debía ser mañana porque su padre regresaría el domingo después de un largo viaje y ya habían planeado una gran bienvenida.

Weiss acepto luego de considerarlo por un momento. La razón: tenía que pensar en una excusa para salir mañana.

Al amanecer, después del desayuno, le conto a Klein cuales eran sus verdaderos planes y él accedió a llevarla con gusto a la parada de bus que Yang había mencionado. Durante el viaje en carro, Weiss aprovecho para colocarse una peluca negra que se asemejaba a su pelo suelto, que sirviera para evadir atenciones no deseadas. No había nadie más en la parada donde la dejaron, y espero, aun no pudiendo creer que esto fuera real. Yang llego en el bus, estaba sentada del lado de la ventara que sabía que Weiss podría ver y con señas le dijo que subiera. No era la primera vez que la heredera usaba el transporte público, pero había pasado tanto tiempo que apenas recordaba cómo era. Se sentó al lado de Yang y se saludaron con un beso en la mejilla. Yang estaba entusiasmada y Weiss solo no sabía que esperar de todo esto, ni a qué clase de lugar la llevaría.

- Me gusta tu pelo.

- Gracias, pensé que sería lo mejor.

- ¡Lo es! Y también queda bien con la sudadera negra, aunque nunca te vi usando pantalones.

- Esa es la idea.

- Me gusta que sean del mismo color que tus ojos -y con esto, consiguió que se sonrojara.

- Aunque lo dices como si fuera algo fuera de lo común, cuando no lo es.

No lo decía de menos, Weiss vestía una blusa blanca simple, un sudadero negro, jeans azules y sneaker negros; mientras que Yang vestía vaqueros negros, botas altas, una camisa naranja con un diseño rocanrolero y una chaqueta de cuero simple del mismo tono café claro de las botas.

Se bajaron en la parada que correspondía y caminaron hacia el parque central, fue entonces que Yang pregunto si debían comer primero o si quería dar una vuelta por los alrededores. Primero lo primero: era mejor comer antes. Así que Yang guio a la pelinegra hacia un restaurante japonés del que había escuchado mucho, el plato especial del día era ramen así que eso fue lo que ordenaron.

La ambientación era relajante, con el sonido de flautas de fondo y varias decoraciones de estilo tradicional, que hacían fácil tener la sensación de estar del otro lado del mundo, donde sus problemas cotidianos y sus rutinas no existían. Hablaron por largo rato de varias cosas y ninguna a la vez. Luego de algunas risas y un excelente almuerzo, fue momento de que hablaran de algo que se debía conversar en algún momento.

- Weiss... -dijo con un tono ligeramente serio y quizás algo esperanzado, mientras tomaba una de sus manos- no sé si sea muy pronto para decir esto, pero me gustaría salir más contigo, así. Y no tiene que ser público pero... me preguntaba... si te gustaría ser mi novia.

Weiss sostuvo su aire por un par de segundos, mientras pensaba en lo que ocurriría inevitablemente según sus dos opciones. Claramente, ya lo había pensado, pero no había decidido aún como proseguirían a partir de este punto, en verdad esperaba que esta pregunta llegara un par de días después, incluso pensó que sería ella quien preguntara antes que Yang.

- Si Yang, me alegraría mucho ser tu novia. -Expreso con dulzura.

Yang sonrió inmediatamente, aunque esa sonrisa se extinguió cuando Weiss no mostro signos de estar del todo contenta. Le daba la impresión de que algo la preocupaba.

- ¿Pero...?

- Sin peros, quiero ser tu novia... tan solo… solo quiero que sepas que eso podría no ser fácil.

- Je, eso ya lo sé... ¿Es por tus padres?

- Precisamente, mi padre quiere que me case con alguien que beneficie a la compañía o a nuestro nombre, y... que asegure a las futuras generaciones.

- Y... yo no puedo darte nada de eso -suspiro con tristeza.

- El problema, lo que mi padre no sabe, es que nunca me interesaron los chicos. -Sonrió por un lado- y quiero estar contigo.

- Y yo contigo.

Guardaron silencio por un rato, pensativas. Weiss estaba agradecida de que Yang estuviera dispuesta a luchar por ella, porque había sospechado que cualquier otra persona habría cambiado de opinión al ver que sería difícil y complicado, además que ella dejo en claro, sutilmente, que quería una relación seria.

Yang estaba agradecida de que Weiss estuviera dispuesta a darle una oportunidad, porque había sospechado que su familia podría ser un problema muy grande y que seguramente Weiss no se rebelaría contra sus deseos; sabía que sería difícil, lo supo desde mucho antes de poder decir que era amiga de Weiss, tan solo encontrar una excusa para pasar tiempo con ella fue complicado, pero quería intentarlo, porque la quería de tal manera que le hacía pensar que las relaciones anteriores eran juegos solamente.

- ¿Recuerdas la canción que estaba componiendo? -Pregunto Yang, de pronto, consiguiendo sacar a Weiss de sus pensamientos.

- Si... ¿Por qué? -Estaba curiosa.

- Porque quiero cantarla frente a tu padre el día que quieras contarle lo nuestro. -Le guiño el ojo. Weiss la miro sorprendida, notando cuan en serio iba.- Quiero que se entere de lo mucho que significas para mí y que no quepa duda en su cabezota.

Weiss se rio, no esperaba que hablara así de su padre y eso sirvió bien para acabar con la atmosfera tensa que se había creado.

- Por cierto, ¿Hay alguien que ya sepa o sospeche? -Inquirió la pelinegra.

- Blake es demasiado lista como para que la engañe, y sé que no me ha dicho nada directamente pero puede que Ruby se esté haciendo preguntas.

- Bien, pero sabemos que son personas de confianza así que no hay problema. Por mi parte, las únicas personas al tanto son Pyrrha y Klein.

- ¿Klein?

- El mayordomo, es más como un padre que mi propio padre.

- Suena a que es un gran hombre, me gustaría conocerlo un día.

- Podría ser hoy mismo si quieres, recuerda que el vendrá a recogerme.

- Me encantaría.

El tiempo transcurrió, ordenaron una taza de té y siguieron conversando. Yang le hablo de su familia y la razón por la que Ruby Tania una madre diferente: la madre de Yang los abandono cuando era aún muy pequeña y aunque la busco, nunca pudo encontrarla ni entender porque se había ido; además, su padre jamás le conto la razón por la que se habían divorciado. Luego su padre se enamoró de quien sería la madre de Ruby, pero ella murió al darle luz. Su padre nunca fue el mismo desde entonces y decidió que nunca volvería a casarse. Le confeso a Weiss que durante esas fechas era difícil para ella haber perdido a una segunda madre y que le afecto tanto que perdió dirección en la vida, aunque luego pasaría a usar eso como excusa para enojarse con el mundo y buscar problemas.

- Es una fase de la que no salí hasta hace poco. –Confeso.

- Yang... nunca lo hubiera imaginado.

- Y no te culpo. Cuando la mayoría me ve por primera vez, tan solo ven a una buscapleitos, fiestera y a una rebelde sin causa, y está bien porque sí, soy todas esas cosas, es natural que muy pocas personas se queden lo suficiente para descubrir el porqué, lo cual está bien.

- Creo que la opinión que todos tienen de mi es muy dividida y varía según que tanto realmente me conozcan.

Luego menciono que desde muy pequeña se le había considerado "señorita perfección" ya que tenía mucho talento, y se llegó a pensar que podría dominar cualquier cosa a la que dedicara suficiente interés, también que eso le parecía bien: estaba conforme siendo especial por su apellido y que todos sus talentos fueran justificados debido a eso; pero un día llego su hermana, Winter, y le demostró de forma definitiva que en realidad ella no era nada sin el apellido y que la satisfacción que sentía era artificial, una ilusión que alimentaba y hacia más seguros los planes que su padre tenía para ella. Aun piensa heredar la compañía pero no seguirá las reglas de su padre ni tomara el rumbo que él quiere para la empresa, quiere que las cosas sean mejores y quiere que sea debido a ella: a sus decisiones, sus métodos, su ingenio. Sabía que no sería fácil, muchos Schnee han caído a manos de asesinos a sueldo, pero quería hacerlo.

Yang no sabía cómo podría ayudarla si no era siendo su apoyo moral, pero ya pensaría en eso después, primero debía ser lo primero: ¿Era tan siquiera posible que su padre no le quitara la herencia si Weiss planeaba rebelarse de tal forma? No estaba segura, aunque Weiss ya había contemplado la posibilidad y dijo que como plan B siempre podría comenzar de cero, por su cuenta, y que luego de pensarlo a fondo varias veces le parece que esa podría ser la mejor opción si quisiera una vida tranquila, aunque no es lo primero que quiere intentar.

Yang dijo que si todo falla, siempre podría ser su representante cuando entre al mundo de las carreras. Weiss le sonrió, eso parecía tan simple y perfecto.

Salieron al parque para disfrutar del día mientras el sol permaneciera sobre ellas. Caminaron mientras hablaban de cualquier cosa que cruzara por sus mentes, tan solo pasándola bien, y Yang no desaprovechaba oportunidad para contar alguna broma que le sacara una sonrisa o una carcajada a Weiss. Comenzaron a hablar de su infancia y de las cosas que les gustaban cuando tenían esa edad, entre la resumida lista de cosas que ambas habían disfrutado se encontraban algunos animes. No pudieron resistirse, tuvieron que cantar un par de openings, y por suerte nadie alrededor parecía saber de las canciones, igual les aplaudieron conforme al ritmo de la canción, para animarlas y para mostrar que les gustaba su interpretación.

Había algo que Weiss no sabía explicar, y era como no le importaba si a veces podría estar haciendo el ridículo con Yang, ella es tan carismática que realmente no podría decir que está haciendo algo vergonzoso, sino... que simplemente la estaba pasando bien, y las demás personas también la pasaban bien con las cosas que ella hacía, sin que pareciera un payaso o un bufón, para nada, Yang seguía siendo genial y absolutamente nadie se atrevería a decir lo contrario.

El camino las llevo a un área en la que había una considerable concentración de árboles y decoraciones varias, muchas flores de colores cálidos y el hermoso sendero más adelante llevaba a una fuente. Se detuvieron a la sombra de un cerezo japonés y admiraron el panorama desde allí, frente a ellas había suficiente terreno libre como para que los dueños de perros pudieran jugar con ellos y los ciclistas pudieran competir. Era hermoso y todas las personas parecían tan distantes que verdaderamente lo único que se podía escuchar de ellos eran sus voces de alegría, a esta distancia ninguna palabra podía ser distinguida.

Weiss pasó una mano por detrás de Yang y le tomo por la cintura, Yang hizo lo mismo pero tomando su hombro. Se quedaron así un tiempo indefinido y luego Yang le beso la cabeza, a lo que Weiss rio dulcemente, girándose para encontrarse con sus labios.

Pocas cosas eran mejor que los besos para llenar un silencio.

Por desgracia, los buenos momentos deben llegar a su fin para que la vida pueda continuar. Sonó una alarma que Weiss había preparado para llamar a Klein y decirle donde se encontraba, él les dijo que tardaría unos 20 minutos en llegar, 20 minutos que Weiss y Yang aprovecharían a gusto.

Finalmente, el chofer llego.

- Señorita, Weiss, que gusto verla, y también veo que trae compañía -menciono mientras salía del auto negro.

- Klein, quiero presentarte a Yang... ella… es mi novia. -Dijo con cierta timidez y nerviosismo, aunque una vez dicho, sonrió contenta.

Klein sintió como si todo ocurriera en cámara lenta desde que escucho esas últimas dos palabras. Estaba asombrado, estupefacto; observo la sonrisa de Weiss y luego su vista se posó sobre la rubia, quien daba un paso al frente y le extendía la mano diciendo: "Un gusto en conocerlo" y mostrando una sonrisa tan brillante como el sol, ni siquiera había escuchado cuando Weiss lo presento, tan solo pudo reparar en mostrar su alegría a través de una sonrisa repentina y extendiéndole el brazo a Yang.

- ¡El gusto es todo mío! -Declaro, tomando y sacudiendo su mano con entusiasmo- ¡La señorita me ha hablado tanto de usted! Que dicha conocerla al fin. -Dijo soltando su mano.

- También he escuchado muy buenas cosas de ti, me tranquiliza saber que usted cuida de ella.

- Pero ya no solo, ahora somos usted y yo -luego dirigió su mirada a Weiss- pero temo que el tiempo es corto y debemos partir en seguida -luego regreso su mirada a Yang- pero si gusta podría pasar dejándola a su casa, me queda en el camino.

Yang acepto gustosa, en parte porque sabía que no podía rechazar la oferta, y se subió al carro. Aprovecharon el corto viaje a casa de Yang para hablar un poco, la pareja principalmente, porque Klein tenía muchas preguntas.

Yang se bajó frente a su casa y entonces noto que Blake la estaba esperando en la entrada, ella saludo a Weiss y Klein con la mano mientras Yang salía y cerraba la puerta para que pudieran irse.

- Otro día nos saludaremos con tiempo –le dijo Klein a Blake, antes de poner el carro en marcha- Feliz día.

- ¡Blake! ¡No lo creerás, tengo tanto que contarte! –Exclamo con obvio entusiasmo y alegría.

Entonces apareció Ruby en escena y la sonrisa de Yang se congelo por un instante.

- ¿Era buena la oferta? -Pregunto Blake, ayudándole a recordar que había ido a ver una moto que estaba a un precio de ganga.

- No... -pensó rápido- … pero fui a comer a un restaurante japonés, y no creerás a quien encontré allí.

Las tres entraron y Yang improviso sobre la moto y dio detalles técnicos que explicaban porque no le convenía comprarla. Ruby creyó cada palabra... y eso hería el corazón de Yang. Sabía que ahora debía hablar de su encuentro con Weiss en el restaurante, originalmente había pensado en describir un encuentro amistoso, pero saber que eso sería mentirle descaradamente a su hermanita hizo que recapacitara.

- Por cierto, Ruby, sé que nunca se te dieron bien los secretos... pero hay algo que quisiera contarles a ambas y necesito que permanezca en secreto por un tiempo.

- Yang, ¿En qué problema te metiste ahora? -Pregunto su hermanita. Blake sonrió.

- No tienes idea -dijo Blake- a tu hermana nunca le gusto lo fácil.

- ¿Yang? -Volvió a preguntar, mientras Yang contemplaba la mejor manera de decirlo.

- Nunca fui de rodeos así que lo diré directa y llanamente: tengo novia

Ruby proceso sus palabras por un instante, creía haber escuchado mal- ¿Otro novio?, ¿Y por qué tiene que ser secreto?

- No Ruby -se apresuró en corregir- estoy saliendo con Weiss.

- ¡Lo sabía! -grito de pronto. Yang y Blake intercambiaron miradas y le preguntaron al unísono:

- ¿Lo sabias?

- Claro... bueno, no realmente. Sabía que habías conocido a alguien pero no pensé que... -pauso, encajando todas las piezas en su mente- así que ese alguien era Weiss... y –se detuvo nuevamente, preguntándose- ¿Por qué tiene que ser un secreto?

- Porque sabemos que su familia no estará de acuerdo.

Le conto a su hermanita cada detalle y luego pidió disculpas por mentirle hace un momento antes de contar lo que había pasado hoy, ambas la felicitaron pero estaban preocupadas por su futuro, no porque fuera con Weiss, sino porque las cosas eran complicadas e inciertas... ¿Y qué pasaba si terminaban por algún motivo?, ¿Qué pasa si su relación era tan imposible como parecía a simple vista? El problema era que Yang iba en serio, y si todo iba mal entonces su corazón también se rompería en serio.

Cayo la noche, Yang no podía irse a dormir sin antes mandarle un mensaje a Weiss, no porque tuviera que, sino porque quería. "Buenas noches princesa." Dejo el teléfono por un lado y se envolvió en las sabanas, ya en paz.

Hasta que un par de minutos después escucho una notificación. Era un mensaje de Weiss: "Buenas noches, mi sol." Y tuvo que cubrirse la boca para no decir nada y no dejar escapar ni siquiera un chillido de emoción.

Llego el último lunes antes de las vacaciones.

La primera sorpresa del día fue enterarse que Pyrrha se había declarado a Jaune después del concierto, tal parece que la respuesta de Jaune fue que no estaba muy seguro porque habían sido amigos por mucho tiempo, pero que quería darles una oportunidad. Pyrrha estaba más feliz de lo que se la había visto en mucho tiempo y todos la felicitaron, aunque tampoco falto el que dijera "¡Hasta que al fin te confesaste!"

La segunda sorpresa llego en forma de un mensaje matutino, poco antes del receso, Weiss le dijo a Yang que no la esperara en el salón del coro porque desde hoy comenzara a ocupar ese rato "libre" a las tareas de los cursos extracurriculares que lleva. Yang propuso encontrarse en la biblioteca después de clases para trabajar en la tarea junto con Blake, ya que ambas se habían puesto de acuerdo cuando comenzaron a ver las tareas caer como lluvia, Weiss acepto.

La semana podría fácilmente ser resumida de esa forma: reuniones en la biblioteca después de clases para trabajar en la tarea. Yang comenzaba a extrañar el tiempo a solas con Weiss, porque poder verla todos los días al menos por una o dos horas era maravilloso, pero estudiar en la biblioteca definitivamente no era como perder el tiempo en el salón del coro, ni tampoco tan permisivo. De vez en cuando tenían un par de minutos para ellas cuando Blake se levantaba a traer algo de la maquina dispensadora que estaba en algún punto del pasillo que llevaba a la biblioteca, pero no era lo mismo, y Yang nunca pudo convencer a Weiss de pasar un receso en el salón del coro.

Yang comenzó a extrañar la cercanía que tenía con Weiss en aquel salón, entendía porque debía concentrarse en los estudios y porque eran importantes para ella, esa era la razón por la cual le ayudaba, ¡E incluso puede que mejoren sus notas en el proceso! Pero con los días descubrió que al sentimiento de extrañar su cercanía también se le añadía un instinto por acercarse más que nunca. Supo que Weiss también deseaba lo mismo cuando sus besos se hicieron más intensos e íntimos, por como reaccionaba cuando paseaba la punta de sus dedos por su espalda, mientras que ella acariciaba su rodilla y de vez en cuando tentaba con mover su mano hacia su entrepierna. Oh, como odiaba estos juegos, pero como los necesitaba.

Se reunieron el sábado con Blake, Pyrrha, Jaune, Nora, Ren y Ruby obviamente. La mayoría de los invitados no podía quedarse más de 3 horas debido a los planes que ya habían hecho, pero no se verían de nuevo hasta el regreso a clases así que querían pasar este tiempo juntos, aprovechando que sería la última vez en dos meses también le celebraron los cumpleaños a quienes los cumplirían durante las vacaciones. Fue una reunión agradable con buena música, comida, juegos y compañía. Finalmente todos los invitados se habían ido, menos Weiss... por el momento.

-Yo también debería irme -decía mientras le daba un abrazo de despedida a Ruby, quien le devolvió el abrazo el doble de apretado. Luego miro a Yang- pero hay algo de lo que quisiera hablar contigo.