CAPITULO VIII.
Amor, lujuria, un libro y revelaciones.
CHIKANE.
Himeko ni siquiera me dio tiempo de responder, tan solo puso la toalla en mi nariz y ocupando su otra mano afirmó mi cabeza. Yo podía sentir como la sangre aún escurría por mis fosas nasales mientras el tortuoso dolor estaba presente.
No es normal lo que te está pasando – comentó con voz moderada mirando atentamente la toalla que ya estaba repleta de sangre.
Siempre me pasa – dije algo mareada, agradecí estar sentada en la cama.
Con mayor razón. Creo que lo mejor es que llamé a un médico.
¡No! - musité enseguida – no confió en ellos. Nunca han hecho nada por mí ¿Qué podrían hacer ahora?
¿Entonces ni siquiera sabes si sufres de alguna enfermedad? - preguntó sorprendida y preocupada.
No y realmente no me importa. ¿A ti te importa? - pregunté
¿De qué hablas? - clavó su mirada en mis ojos al verse en parte sorprendida.
¿Por qué estás acá? De seguro tienes cosas mejores en que perder tu tiempo.
Por supuesto que hay un sin fin de cosas mejores que hacer que estar aquí …
Entonteces vete – la animé con calma.
No … Me quedaré hasta que se me pegue la gana – insistió.
Yo quiero estar sola, Himeko.
Nadie me asegura que no llamarás a tú padre – apenas escuché esas palabras me paré de la cama y con ello me alejé de Himeko.
¿Crees que estoy en condiciones de llamar a mi padre? - pregunté ofendida manteniendo el lomo de mi mano en mi nariz.
No quiero arriesgarme – mencionó confundida.
La sangre ya está parando – comenté agotada. Luego me giré y caminé hasta el baño para mirarme al espejo. Vi como parte de mi rostro tenía sangre seca así que lavé mi cara con agua helada. Himeko no demoró en seguirme hasta allí.
No te mojes la cara, eso hará que la sangre vuelva a salir – aconsejó apoyada en el lumbral de la puerta.
Gracias mamá, pero se lo que hago – dije con ironía.
Eres testaruda …
¿De verdad tendré que soportar tu presencia hasta que se te pegue la gana?
Sí – respondió rápidamente.
Himeko, en serio quiero descansar – comenté sin animo.
Duerme, por mi no hay problema.
¿Contigo aquí? No me arriesgaré.
Yo no soy como tú, puedes dormir tranquila.
Estoy pensando que quieres estar cerca de mí – dije a medio reír.
Sólo en tus sueños.
Estás celosa – aseguré.
Definitivamente te has vuelto loca – ella se apartó del baño para ir al centro de la habitación. Esta vez fui yo quien la siguió.
¿Segura? - pregunté acorralándola lentamente contra la pared.
Ella retrocedió a mi compás sin dejar de mirarme a los ojos. Pude notar un sutil movimiento que hizo con su boca antes de terminar con mi cuerpo casi pegado al suyo.
¿Qué estás haciendo? - su voz sonó entrecortada y nerviosa. Yo apoyé mi brazo en la pared para no dejarle escapatoria.
Sabes que podría besarte en este momento – susurré en sus labios. Ella depositó sus manos en mis hombros pero no me apartó de ella – Pero no lo voy hacer … Me desagradas – dije con rechazó y me aparté de ella con tranquilidad.
¡Eres una estúpida! - escupió furiosa y me empujó levemente - ¿Piensas que puedes besarme cuando quieras? ¡Yo no soy de tú propiedad!
No grites, aún me duele la cabeza – le avisé divertida de verla perder la paciencia.
¿Te gusta jugar conmigo cierto? Es parte de tu plan
¿De qué hablas? - fruncí mi ceño.
Quieres destruirme por completo y empezaras por mi cabeza.
No sabes de lo que hablas.
Sí, se muy bien de lo que habló. Tu plan es enamorarme para luego acabar conmigo lentamente. ¿Pero que crees? Has elegido muy mal. Yo ya estoy enamorada de alguien más – recalcó.
Ya me lo habías dicho, pero gracias de todos modos por recordármelo – crucé mis brazos a la altura de mi pecho – Y no quiero destruirte. Créeme que si ese fuera mi plan ya lo habría llevado a cabo.
¿Entonces qué es lo que buscas con besarme o acercarte a mí de esa manera? - consultó sin tapujos y me dejó completamente acorralada en mi propio juego.
Diversión … ¿Qué más? - respondí holgada, como si fuera realmente la verdad.
Diversión – repitió ella meditando mi respuesta.
Sí, diversión – profundicé. Ella apretó sus labios como planeando algo.
Pues sabes, creo que también me quiero divertir – dijo sinuosa y caminó hacía hacía mí con agilidad. Yo la quedé viendo paciente pero nerviosa.
¿Y cómo pretendes divertirte? - quise saber.
¡Así!
Sorprendentemente tomó mi rostro entre sus manos y me besó sin dejarme ni un segundo de respuesta. Sentí como su lengua buscaba el contacto de la mía y todo mi cuerpo recibió con ella una descarga eléctrica.
Mi corazón viajó por cada rincón de mis venas avisando de que algo increíble estaba sucediendo en mi boca.
Pensé en apartarla de mi lado pero el cuerpo no me respondió. Era como si en sus labios hubiese una especie de droga que no me permitía razonar. La tomé por la cintura y relajé mis músculos dejándome llevar completamente por ella. Lentamente fuimos cayendo a la cama, sin apartar ni un segundo nuestros labios, mis ojos permanecían cerrados para apreciar el momento en todo su esplendor.
Todo de ella me inundó en ese momento. Su suavidad, su peso corporal sobre mi cuerpo, su respiración, la calidez y firmeza de sus pechos, sus cabellos sobre mi rostro, el olor que desprendía su piel …
Enredó sus dedos en mi pelo y afianzó con más ímpetu nuestro beso. Ya no me cabía duda, me había enamorado de ella. No sé cuándo ni cómo, pero me enamoré. Esas miles de sensaciones que logró provocarme. Fue el momento más feliz de mi penosa existencia.
Separó lentamente nuestros labios y noté como las dos manteníamos una respiración agitada. Aún montada en horcajadas sobre mí, con nuestras frentes pegadas soltó una tentadora sonrisa que hizo golpear su aliento en mis labios. Abrí mis ojos para verla, pero ella seguía con sus ojos cerrados y ladeaba tenuemente su cabeza como si algo le pareciera ilógico.
Vez – dijo por fin, ahora cerrando con fuerzas su puño y amarrando aún más mis cabellos – Yo también me puedo divertir – fue sólo ahí que abrió sus ojos y me clavó una mirada desafiante, como si hubiese sabido que mis ojos la miraban.
Sin decir nada más se puso de pie mientras yo la contemplaba absorta tirada en la cama.
Ahora veamos quien es la primera en perder este juego – caminó hasta la puerta de salida – Pero al parecer parece que esa seras tú – dijo segura de si misma y se marchó.
No podía creer lo que acababa de vivir. Himeko, la Himeko que yo creo conocer nunca se hubiese atrevido a hacer algo como eso. Sin lugar a dudas me delate frente a ella, tendría que ser muy ciega o muy estúpida como para que no se hubiese dado cuenta que en aquel beso le entregue amor.
Pero su beso también fue intenso. No es el tipo de beso que le das a alguien que no te importa... o eso creo.
Ya no sé si me miento a mi misma o si lo que mi corazón me dice es la verdad. Es que sus labios me transmitieron muchas cosas, su forma de tomar mi pelo, su manera de rozar mi lengua, su respiración … todo me indica que ella sintió y entrego tanto como yo.
HIMEKO.
¡Dios! "no puedo creer lo que acabo de hacer" ¡Y peor aún! Lo que estuve apunto de hacer. Agradezco a todos los santos que la cordura o al menos un atisbo de ella haya llegado a mí en el momento indicado.
Aún tengo la sensación de su cuerpo bajo el mio. De su forma de besar, de sus manos en mi cintura … Me arde la sangre por ir nuevamente a su cuarto y seguir besándola hasta no tener más fuerzas.
¡No entiendo qué me pasa! Estoy siendo una estúpida. No puedo dejarme llevar así, ella es mi enemiga ¿Cuándo lo voy a entender?
Siento que estoy perdiendo vertiginosamente mi cabeza por ella. No hay minuto en que no la piense, la busco con la mirada, recuerdo cada una de sus palabras, las veces que me ha besado … Su olor, su maldito olor insoportablemente agradable. Su belleza, esos ojos faltos de humanidad pero hermosos como el firmamento del crepúsculo.
¡No me puedo estar enamorando! ¡Yo amo a Souma!
Llegué a mi habitación y me di una ducha helada, lo más helada que pude para bajar la temperatura de mi cuerpo. Morí de vergüenza e impotencia al tener que reconocer a mi propia conciencia que llegué a la excitación por de tan sólo un beso...
ESTADOS UNIDOS.
Los he reunido porque tengo información importante – dijo uno de los cuatro hombres vestidos de etiqueta rodeando una mesa.
¿Qué ha sucedido? - preguntó un anciano.
Se ha celebrado la ceremonia de coronación en Japón – de inmediato las expresiones de aquellos hombres dejó notar su desconcierto.
¿Qué han dicho los fundamentalistas? - preguntó uno de ellos
Aún no saben nada …
Esto es muy peligroso. No me gusta como se están dando las cosas.
Lo más probable es que la guerra civil se desate en cualquier momento.
Si eso llegará a pasar no nos quedaría más remedio que activar completamente nuestro proyecto.
Eso sería muy peligroso. Si los fundamentalistas se enteran que hemos intervenido en su propio proyecto no sólo pondríamos en riesgo toda la operación, sino que también la estabilidad mundial – aseguró el más joven.
Ni siquiera el sector más liberal de Japón nos perdonaría tanto. Ellos matarían a los Japoneses involucrados. ¿Pero a nosotros? ¿Cómo nos harán pagar por ofenderlos de esa manera?
Tenemos la protección de Estados Unidos.
Lo sabemos … - aseguró uno de ellos
¿Hasta que punto tenemos la protección? Nunca se arriesgarían a una guerra por cuatro simples vidas.
¡Somos los mejores científicos de América! Valemos más que millones de personas – aclaró uno de ellos en lo que era un ambiente muy hostil.
Debemos actuar aún a escondidas del propio gobierno.
Ellos querrán nuestro informe. Tampoco tenemos los medios para subsistir por nosotros mismos.
Lo mejor será que nos calmemos – mencionó el anciano – Aún no hay guerra, así que no mojen sus pantalones. Y dudo mucho que nuestro proyecto salga a la luz, lo tenemos controlado.
Quizás deberíamos decirle al espía que mantiene el gobierno allá en Japón que haga algunos cambios – de inmediato todos se miraron.
¿Cómo qué cambios estas sugiriendo? - preguntó uno.
Algo que nos aseguré completa inmunidad.
¿Estas sugiriendo borrar toda la información?
Sí, eso es exactamente lo que quiero decir. Así si esto estalla, y créanme que eso pasará, nosotros nos lavaremos las manos.
No podemos hacer eso. Todos se darían cuenta de que faltaría un eslabón en la historia.
Matemos al cordero y los lobos dejaran de perseguir …
HIMEKO.
Al parecer la ducha helada no había ayudado mucho a mi causa. Aún sentía la sangre arder bajo mi piel y el extraño y fuerte hormigueo en mi zona intima.
Paseando en bata de baño por mi habitación busqué la claridad del destelló solar que se colaba por mis balcones. Inspiré hondo y boté algo del peso que sentía en mi pecho.
Pensé mucho lo que me estaba sucediendo, porque ya era claro, algo me estaba ocurriendo con Chikane y no era sólo odio.
Llegué a la única conclusión "lógica" que encontré. Era la más fácil de reconoce y sinceramente la que me acomodaba y tranquilizaba más.
Soy una adolescente que encontró al amor de su vida hace algunos años, pero que las hormonas de la edad han sabido superar. Ella es una chica extremadamente hermosa y contraría a mí. Es ese fruto prohibido en medio de mi propio paraíso. Es esa amenaza constante de destrucción y violencia, de una vida llena de vacíos y esclavitud a su merced. La razón humana dice que debemos odiarnos por naturaleza, pero los polos opuestos se atraen y la química hace estragos en mi organismo. Así que está es mi conclusión … Como cual niña caprichosa yo me encapriche con mi enemiga, me provoca deseo y lujuria. Algo muy difícil de aceptar, por lo demás. Pero eso es, sólo pasión hormonal. Su mirada aviva en mi uno de los instintos más primitivos de la raza humana. Vulgarmente quiero llevarla a la cama y tener sexo con ella... Quizás teniéndola la dejé de lado. Saciaría mi sed para salir de dudas pero no. Por muy jugosa que se vea aquella manzana en mi edén aquí tengo algo que no quiero perder y él es Souma.
Así que la solución a este teorema de "Amor" queda así en mi cabeza:
Souma = Amor.
Chikane = Lujuria.
Y, por supuesto que eso no cambiará ni en un millón de años.
AMAYA.
No he dejado de pensar en el ridículo que hice la otra vez frente a Chikane. Siento que la vergüenza me carcome el alma y que todo el mundo sabe de mi secreto. No soy capaz ni de mirar a los ojos a los demás.
Maldito alcohol y su inhibición. Seguramente Chikane piensa que soy una loca maniática compulsiva por ella...
¿Cómo fui tan destupida? Fue el regalo más hermoso que me haya dado el destino y yo lo arruiné. ¿Cuándo volveré a tener una noche a solas con ella? Es más probable que ella se enamore de mi padre a que algo así vuelva a ocurrir.
Y, hablando de mi padre. Como algo recuerdo de aquella noche junto a Chikane he comenzado a investigar algunos archivos en su despacho. Todos son, o la mayoría de ellos, con contenido político. Pero hubo uno que llamó mi atención.
Es un archivador oculto entre todas sus cosas que cuenta con numerosas carpetas, todas tituladas "Proyecto Lirio Negro". Puede sonar estúpido, pero no me he atrevido ni siquiera ha leer alguna de esas carpetas, es que hay un aura malvada impregnada en sus hojas.
Chikane no tendría miedo como yo, sé que ella lo leería aunque supiera que le está robando al mismo demonio … Para mí es la mujer más valiente y hermosa que pisa está tierra.
Así que hoy tomaré una de aquellas carpetas al azar y se la llevaré a ella, esperando que me reciba y que mi padre no noté su ausencia.
Si todo sale como quiero, me armaré de valor y le pediré disculpas por lo de la otra noche. Muero de vergüenza pensar tan siquiera en iniciar una conversación, pero necesito hacerlo para quedar en paz conmigo misma.
CHIKANE.
Tuve que tomar más tiempo de lo necesario en la meditación para poder volver a mi estado normal.
Himeko había logrado arrebatarme el alma con su comportamiento y sinceramente me costó encontrarla y convencerla de que volviera a la realidad.
Sabía que si me quedaba en el cuarto terminaría dedicándole cada segundo de mi día a aquel recuerdo tan fresco de su cuerpo sobre el mio, así que decidí dar un paseo por el palacio. De todas formas es muy grande y caminar siempre ayuda.
Alguno de los empleados me miraban curiosos y otros tanto con desaprobación. Era obvio que mi presencia era desagradable para todos ahí, menos para Otoha. ¿Me preguntó dónde estará?
Sin darme cuenta llegué a una gran puerta que separaba al parecer dos ambientes. Como era de esperarse entré para curiosear y lo que vi frente a mis ojos fue una inmensa biblioteca perfectamente ordenada por autor, temática y siglos de edición.
Wuau – exclamé en un susurró sorprendida girando sobre mis talones para apreciar todos los rincones de ese lugar – Esto es impresionante ¿De quien será? - pregunté al viento mientras sostenía un libro empolvado en mis manos.
Soplé su tapa con suavidad y ayudé a que mis dedos botaran el polvo que aún impedían leer su titulo. Con mis ojos a medio cerrar leí : "Cada vez más" Rhito Okun. Fruncí mi ceño intentando recordar si alguna vez había oído de aquel autor, pero no, está era la primera vez que leia su nombre.
Abrí la tapa y leí la primera hoja. Salía la editorial y por supuesto el año de edición. Año 2158, Tokio Japón.
Como lo sospeché, era un libro de algunos siglos atrás. No tan antiguos como los que realmente me gustan pero lo suficiente como para hacerme pensar que entre tantos libros o mentes perpetuas en papel podía encontrar algo que llamará mi atención.
Como ya el dolor de cabeza había quedado en el olvido me sentí con el animo de hurguetear en ese lugar. Uno tras uno iban pasando los libros por mis manos, algunos llamaban realmente mi atención pero pensaba que el próximo podía ser mucho más intrigante, así que lo desechaba para seguir con mi búsqueda. Habían tantos que no sabía muy bien cuanto tiempo transcurrió hasta que al fin encontré uno que no quise soltar más. Su autor era anónimo y no se trataba de una obra literaria personal, sino que era una recopilación de escritos de diferentes autores de muchos siglos pasados. Lo tomé con sumo cuidado para no dañar más su lomo que había sufrido los estragos del tiempo.
Intenté dejar todo en su lagar entes de retirarme, lo que me tomó otro tiempo más. Estaba ansiosa por llegar a mi habitación y leer un poco de sus hojas. Al salir de aquella biblioteca escondida me di cuenta que ya casi anochecía. Es impresionante como pasa el tiempo cuando te diviertes o estas concentrada en algo.
Caminé de vuelta por el mismo caminó en el cual llegué, pero justo al doblar en una esquina me encontré con Otoha. Chocamos levemente y ella no tardó en enrojecer al percatarse que era yo quien la sostuvo para que no cayera al suelo.
Majestad – mencionó en forma de escusa.
Hola – saludé con sinceridad - ¿Estas bien?
Sí – dijo esquivando mi mirada …
¿Qué te sucede? - pregunté curiosa aún afirmando sus hombros.
Quería pedirle disculpas por lo de esta mañana. Mi intención nunca fue causarle algún problema con la reina Himeko.
Ey, tranquila. Nada fue tu culpa – la consolé – Aparte me gusta saber que cuento con una persona sincera. - sonaban algo ilógicas esas palabras viniendo de mi.
De todas formas, creo que decirle mis sentimientos fue una falta de respeto casi imperdonable – la sumisión en sus ojos delataba toda la frustración de su alma.
Tú no me has faltado el respeto. Fui yo quien lo hizo al besarte – cuando recordé ese pequeño detalle ella no demoró en enrojecer.
Para mí no fue una falta de respeto, majestad. Al contrarió, quizás nunca sepa lo feliz que me hizo – no supe que decir. Sinceramente había algo en ella que me provocaba ternura y por eso mismo no quería herirla – No quiero que se sienta culpable de algo así – pidió presintiendo mis pensamientos.
Eres una mujer increible – comenté para luego besar su frente – Sólo quédate tranquila y no comentes nada a nadie.
Por supuesto que no – se apuró en mencionar.
Será nuestro secreto – mencioné en forma de despedida y seguí avanzando. Sintiendo su mirada en mi espalda.
Cuando al fin llegué a mi cuarto los recuerdos de Himeko me inundaron por completo. Una nerviosa sonrisa nació en mis labios y tuve que contener las ganas de ir en su búsqueda, aunque sea para discutir.
Tomé asiento cerca del balcón y con trabajada paciencia abrí las paginas de aquel libro y comencé a leer. Se trataba de poemas y pensamientos de diferente autores muy antiguos, olvidados y enterrados por el hombre. Todos eran hermosos, me sumergieron en sus letras y calmaron mi ansiedad por Himeko, aunque muchos de ellos me la recordaban.
Pase de ser un demonio asesino a leer románticos escritos de amores inconmensurables.
Iba leyendo entre tantos estratos cuando uno llamó mi atención, no era para nada romántico pero tenía una mística que comprimió mi alma más allá de mi corazón.
"Siempre había tenido la sensación de que mi vida, tal como la viví, era una historia sin principio ni final. Me sentía como un fragmento histórico, un pasaje aislado, al que no precede ni sigue ningún texto. Podía imaginarme perfectamente que tal vez había vivido en siglos anteriores y me había hecho preguntas que todavía no era capaz de responder; que tenía que volver a nacer porque no había cumplido la tarea que se me había asignado".
CARL JUNG.
Algo parecido a nostalgia inundo mis ojos. El latir de mi corazón se volvió lento y añoré una tarde de sol tirada en un césped verde. Fue el sentimiento mas vivido y extraño que he tenido en mi vida. Pensé que quizás se debía a mis constantes sueños y mi errante existencia en este mundo. Pero no, esto iba mucho más allá de cualquier análisis, era un presagio del pasado algo contradictorio.
Vidas pasadas – murmuré mirando la nada, inquieta por dejar de sentir lo que mi alma me gritaba pero yo era capaz de entender. Su idioma y el mio no congeniaban.
Revolví mi cabeza y di vuelta la pagina para seguir leyendo lo que aquel libro me ofrecía. Había muchos pensamientos profundos y poemas de diferentes índoles. Ya, ese sentimiento nostálgico había desaparecido y con ello mi concentración se profundizó en el presente.
Di con una frase, una que me gustó y que al mimo tiempo me hizo pensar.
"Quien tiene algo por que vivir, es capaz de soportar cualquier como."
Friedrich Nietzsche.
Gran pensamiento de un gran filosofo alemán. Pensé, pues en mis constantes estudios leí de niña una de sus obras más famosas, pero que las personas de mi época ya han olvidado. Los libros hace muchos siglos dejaron de ser buen negocio, todo funciona digital.
¿Y cuál es mi razón para vivir? - me pregunté.
Por supuesto que ninguna, por eso el como vivo me carcome el alma y la cabeza. No tengo motivos para luchar y soportar mi malgastada existencia … Quizás si algún día logro encontrar esa razón el como viva sea más soportable y menos infernal.
Marqué con el dedo la pagina en la que iba y medio cerré el libro para dejar mi mente vagar, pues mi cuerpo me exigía una dosis de Himeko.
Recordé la primera vez que cruzamos palabra. Ella estaba absorta mirando a Souma y no me tomó atención hasta que su padre la sacó de aquel transé. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron supe que ella era diferente a todas las personas de este mundo pero nunca pensé que terminaría enamorada.
Siempre pensé que ese sentimiento estaba vedado para mí. Ni siquiera lo sentí por mis padres y paradójicamente en menos de un mes ella, sin desearlo por supuesto, lo hizo nacer en mí.
Pero es triste, muy triste. Comprendo que es imposible que ella me amé y aún si lo llegase a ser es imposible que pueda crear un mundo para las dos, por mucho que lo desee. Yo asesine a su padre, yo soy la herramienta de los fundamentalistas para arruinar su reino. Si ya me odia no quiero ni pensar que sentirá por mi si todo llegase a descubrirse.
Estoy condenada, nada me puede salvar. Por eso lo más sensato es parar con todo esto, no me dejaré llevar por mi corazón. Lo suprimiré y echare a la basura que para eso soy experta.
Solté un suspiro y continué con la lectura intrigante de aquel fabuloso libro. Eso hasta que sentí como las puertas de mi habitación se abrían sin previo aviso, no tuve que desviar mi mirada de aquellas hojas para saber de quien se trataba, pues sólo hay una persona que entra sin avisar a mi cuarto y huele tan bien.
Hola Himeko – dije presintiendo su presencia.
¿Donde has estado? - quiso saber enfurecida.
¿Me has estado buscando? - pregunté sorprendida.
Algo así … Como estabas enferma supuse que no te moverías de tu habitación – comentó con un acentuado orgullo en sus palabras.
Pero su presencia me trajo a la mente una pregunta que no pude evitar mencionar. Lentamente me fui poniendo de pie y dejé aquel libro en el asiento. Ella me miró a los ojos y la vi temblar, pero no de miedo.
¿Crees en vidas pasadas? - pregunté sin más. No demoró en fruncir su ceño.
¿De qué hablas? - curioseo confundida.
Dime, ¿alguna vez has pensado que esta no es la primera vez que estas en esta tierra? - no sabía muy bien por qué, pero el preguntarle eso a ella me revolvía el alma.
No entiendo tu pregunta, pero es estúpida como todo lo que puede salir de tu boca – respondió a la defensiva. Como si estuviese pensando que algo me traía entre manos.
Para mi no lo es – dije rápidamente y me hundí nuevamente en un sentimiento nostálgico – Creo que he vivido antes, quizás con otro nombre y otro cuerpo.
Ella me contempló de manera diferente, como si al parecer un sentimiento de reminiscencia también la embargara.
Puede que sí (…) - susurró esta vez de manera más cálida – Recuerdo que una vez, cuando era niña, viaje con mi padre hasta un pueblo apartado. En el había un lugar en especial que erizó todo mi cuerpo y me produjo una especie de sentimiento familiar, aunque nunca estuve ahí antes – confesó casi divagando.
¿Loco no? - pregunté en forma de comentario alzando mis cejas sin brusquedad – Los misterios de la vida …
¿Por qué me preguntas eso?
Sólo quería saber si alguien más pensaba como yo.
Te aseguro que yo no pienso como tú – contesto nuevamente ruda.
Claro – desvié mi mirada pues prefería obviar su odio hacia mi - ¿Para qué me buscabas? - quise saber cambiando rápidamente mi postura por una más enérgica.
Quería aclarar lo que pasó esta mañana – la firmeza en su voz presagiaba lo que venia.
No recuerdo que haya pasado nada – me hice la desmemoriada. Claramente no he podido sacar de mi cabeza aquel beso que me dio, pero no se lo diría.
¿Ah no? - consultó ofendida.
No.
Perfecto, nada más que hablar entonces – mencionó caminando hacia la salida.
HIMEKO.
Como cada vez que la veía mi cuerpo termino invadido en irritación. No se porque soy tan vulnerable al enojo frente a ella y claro también a otras sensaciones que prefiero no mencionar.
Debo reconocer que su pregunta me dejó pensativa y algo sorprendida. Es que no es normal que un demonio tenga pensamientos tan profundos, pero como siempre ella se las ingenia para provocar en mi algo de asombro.
Por otro lado ya estaba más tranquila, la vi y eso me hizo en parte calmar la ansiedad de saber donde estaba. La busque toda la tarde por el palacio pero no la divise, incluso tuve que preguntarle a Otoha si la había visto. Claro que no fue una conversación agradable, sólo recordar la escena en que las vi me hacia hervir la sangre.
Iba saliendo de su cuarto cuando me encuentro con Otoha quien estaba a punto de llamar a la puerta. A su lado estaba una chica tan joven como yo, hermosa y algo nerviosa con una carpeta en sus manos. Me quedó viendo extrañada y supe que la había visto antes en algún lugar.
Alteza – mencionó Otoha reverenciandose.
¿Quien eres tú? - le pregunté a la chica con tono seco.
Majestad, soy Amaya Kan, hija de Kento Kan – de inmediato recordé donde y cuando la había visto. Era en más de una ocasión y por supuesto que conocía muy bien a su padre, ella se trataba de una fundamentalista razón suficiente para quererla lejos de mi palacio.
¿Y qué hace aquí señorita y a estas horas? - quise saber intentando guardar compostura en mi voz.
Necesito ver a la señorita Himemiya – colmando mi poca paciencia se acrecentó mi mala suerte. ¡Es que en todo tiene que estar metida Chikane!
¿Y para qué? - interrogué muy poco amigable. Ella desvío su mirada al suelo algo avergonzada.
Cosas personales – susurró complicada. Yo alcé mi ceja y cuestione lo que comenzaba a surgir en mi cabeza.
¿Qué cosas personales puede tener Chikane con esta chica, mas para que venga a estas horas y se presente en su cuarto?.
¿Por qué la has dejado pasar, Otoha? - pregunté mordaz. Para mí ella debería estar en alguna sala esperando por Chikane y no frente a su cuarto.
Como la señorita Himemiya ha estado algo enferma pensé que lo mejor sería encaminarla hasta su cuarto – respondió mirándola casi de la misma manera sospechosa que yo la miraba.
¿Enferma? ¿Qué le sucede? - quiso saber desesperada la joven.
Demasiada preocupación de tu parte – no pude evitar comentar esas palabras - ¿Acaso ustedes tienen algo? - si pensaba que la imagen de Otoha junto con Chikane me había molestado, la idea de que Amaya y ella tuvieran algo superó cualquier limite razonable.
Sólo amistad, majestad – respondió con cuidado – Con todo respeto, ¿puedo llamarle? - pensé un momento mi respuesta y al fin me dejé llevar por mi instinto.
No, espera aquí. Yo le avisaré que la estas buscando – dije entrando de nuevo a la habitación de Chikane, sólo con la meta de averiguar que había entre las dos.
Encontré a Chikane nuevamente sentada en el mismo lugar donde la encontré. Ella no demoró en hablar.
¿Se te ha olvidado algo? - preguntó con paciencia pero indiferente.
A mí nada ¿y a ti? - pregunté molesta. Ella se paró y me miró curiosa.
Nada que yo recuerde – contestó intrigada.
Nada – dije con ironía alzando mis cejas – Pues yo creo que sí.
¿Y qué es?
Se te olvidó que cualquier fundamentalista tiene prohibido el ingreso a mí palacio – escupí con ardor.
¿Acaso quieres que me vaya? - preguntó lejana a la realidad.
¡No hablo de ti! - solté un pequeño grito desesperado – Hablo de la chica que esta afuera de tu cuarto – de inmediato Chikane crispo su ceño confundida.
¿Qué chica? - preguntó curiosa pasando por mi lado, con toda la intención de abrir aquella puerta. Pero yo se lo impedí tomándola por el brazo.
Amaya Kan, ¿Te suena? - mencioné hartada.
¡Amaya! ¿Qué hace acá? - susurró para si misma.
Es lo que yo quiero saber – le indiqué.
Bueno, si me sueltas el brazo y me permites abrir la puerta puede que mañana te cuente que es lo que quiere – comentó molesta.
¿Mañana? - mascullé - ¿La vas a dejar entrar a tu habitación?
Si quieres la llevó a la tuya – sugirió presuntuosa.
¡Por supuesto que no!
Entonces... Veté de mi cuarto y déjame recibir a mi visita.
Ella no es bienvenida en mi palacio – le recordé.
Perfecto – Chikane caminó hasta alcanzar un abrigo negro que descansaba en un perchero de pie – Entonces la llevaré a un lugar donde nadie me moleste.
¡¿Qué?! - exclamé sorprendida – Tú no saldrás de aquí y mucho menos con ella – rugí llena de ¿celos?.
¿Por qué no? ¿Acaso te molesta que pase la noche con ella?
¿Pasar la noche? - repetí y sentí que mi corazón comenzaba a agrietarse – ¿Es ella acaso la mujer de quien te estas enamorando? - le pregunté llena de temor. Ella me miró de manera penetrante, como pensando un momento su respuesta.
No creo que mis temas sentimentales te importen mucho – comentó entretenida.
Claro que no me importa con quien pases las noches o los días – mencioné dándole la espalda.
Que lastima … yo me comencé a ilusionar – dijo tomando mi cintura entre sus brazos y apegándome hacia ella.
Depositó su mentón en mi hombro y colocó su boca cerca de mi oreja. Mientras nuevamente mi cuerpo estallaba en deseos por la cercanía. Sentir sus firmes pechos en mi espalda fue algo difícil de describir.
Pero si te molesta que pase la noche con ella eso tiene arreglo – susurró con voz indescifrable – Podemos pasar la noche juntas solas tu y yo – sin previo aviso besó mi cuello lentamente. Yo mordí mis labios y cerré mis ojos intentando no excitarme más de lo que su voz lo hacía.
Me retorcí de placer en sus brazos al entender que sus besos no paraban y con ello comenzaba a generar latidos desbocados en mi pecho. Sin darme cuenta me giré lentamente hasta alcanzar su boca y comenzamos a besarnos.
Sabía que acababa de pasar una linea muy peligrosa, una que quizás no me llevaría a ningún sitio bueno, pero que podía hacer. Está vez la pasión pudo más y sometió mi cuerpo.
El beso era lento y apasionado. Mi sangre se llenó de una energía nueva una que ni Souma me ha sabido provocar. Acaricié con profundidad su rostro y comprendí que esa piel era mucho más que suave y perfecta. Había algo en su forma de besar que me hacía caer a sus pies, olvidé por completo todo lo que nos separaba y recé … sí, recé porque el tiempo no pasará y con ello el beso y el momento fuera eterno.
Había una frase en mi mente que quería ser expulsada por mi boca … "Te quiero" … Mis labios me quemaban por decírselo pero no lo hice, porque ella aumento la fuerza del beso y definitivamente olvidé hasta mi propio nombre.
Levantó mi cuerpo hasta despegarlo unos sentimientos del suelo y me condujo a la cama. Está vez fui yo quien sintió su peso sobre mí y por Dios que no me desagrado. Tomó mi mandíbula con una de sus manos y con sus labios recorrió mi cuello bajando lentamente hasta la anchura de mis pechos que por la excitación ya estaban más grandes y duros.
La electricidad de mi vientre redundaba en espasmos ligeros de mis extremidades, un instinto animal me hizo presionar mi intimidad a la de ella y gemí entre dientes de placer. Ella continuó descendiendo hasta llegar a mis pantalones, abrí mis ojos y contemple la escena completamente extasiada queriendo más y más.
Lograba sentir la humedad de mi alma y mi cuerpo, quería desatar todo mi deseo sobre su cuerpo pero ella con su curiosa boca no me lo permitía. Escuché como bajaba lentamente el cierre de mi pantalón y yo moldeaba un movimiento infernal con mis caderas, segura que estaba a punto de vivir la experiencia más fogosa de mi vida cuando dos golpes en la puerta me hicieron recobrar esa cordura que nunca debí haber olvidado.
Con un fuerte movimiento la aparte de encima y me puse de pie sin poder creer lo que acababa de pasar. Mi pecho delataba lo acelerado de mi respiración y seguramente mis mejillas delataban el sentimiento que existía en mi corazón. Puse mi antebrazo en la boca y me quedé paralizada sin saber que decir o hacer.
Ella estaba en la cama casi tan sorprendida como yo, no me miraba pero se notaba confundida y algo excitada todavía. Nuevamente los golpes en la puerta resonaron en la habitación.
Creo que atenderé a Amaya – mencionó Chikane poniéndose de pie.
Si, creo que es lo mejor – dije evitando su mirada.
La haré pasar a menos que quieras que la lleve a otro lado – consulto casi pidiendo mi consentimiento.
Hazla pasar – dije rápidamente – me iré a mi habitación – mencioné caminando con ella a la puerta.
Himeko – mencionó mi nombre antes de abrir.
¿Dime? - estaba tan nerviosa que no sabía si mi voz era la normal.
Quisiera hablar contigo más tarde – comentó con cuidado. Sentí dos grandes cosas. Por un lado me ilusioné, eso significaba que no pasaría la noche con Amaya, pero por otro lado me asusté … ¿Quién sabe lo que quiera decir?
De acuerdo – dije esperanzada con salir lo antes posible de ahí.
Sin más Chikane abrió la puerta y de inmediato nos encontramos con las miradas inquisitivas de Otoha y Amaya. Tuve ganas de decirles que se fueran y volver al cuarto con Chikane, pero si no controlaba este instinto animal que ella me provoca podría terminar en una tragedia para mi.
¡Amaya que sorpresa! - exclamó Chikane al verla aunque con algo de falsedad en sus palabras. Vi como los ojos de aquella mujer comenzaban a brillar y supe enseguida que estaba enamorada de Chikane.
Chikane, tengo o más bien tenemos que conversar. Es algo muy importante – le comentó con sus mejillas enrojecidas. Mientras yo mordía mis dientes sin derecho a protesta.
Que pasen linda velada – dije con ironía antes de retirarme, así no tendría que seguir soportando aquella escena.
Llegué echa una tormenta a mi habitación. Sentía ganas de lanzar las cosas por el aire, de golpear las murallas pero sabía que eso no ayudaría demasiado. Por segunda vez en el día estuve a punto de tener sexo con mi enemiga y esto ya se convertía en un caso de extrema peligrosidad.
¿Y ahora qué hago? Me pregunté sabiendo que Chikane ya debería estar a solas con aquella mujer. Me imaginé a Chikane haciéndole lo que hace unos momentos me estaba haciendo a mí y no pude contener un grito ahogado lleno de desesperación.
¡Eres una estúpida Himemiya Chikane, una estúpida! - rugí lanzando mi almohada contra la pared. Mis ojos se humedecieron y sin saber muy bien por qué comencé a llorar. Rabia, celos, pena, angustia, desesperación y mucha confusión boté en esas lágrimas amargas.
Mas estúpida eres tú Himeko Kurusugawa … que te dejas enamorar por ella – me recriminé aceptando mi verdad. Esto no era solamente pasión, aquí había algo más grande que mi deseo carnal comprometido, aquí estaba mi corazón...
CHIKANE.
Luego de pedirle a Otoha que nos dejara a solas entré con Amaya a mi habitación. Ella comenzó a decirme algunas palabras pero yo estaba muy lejana. Mi mente estaba invadida por las imágenes de Himeko, por la delicadeza y calor de su piel, por su respiración agitada, por ese gemido entre dientes lleno de excitación que me hizo perder todos los sentidos. Recuerdo cuando pegó su femineidad contra la mía en un arrebato de lujuria y no se si pueda aguantar quedarme aquí y no ir tras ella.
¿Chikane?, ¿Chikane? ¿Me estás escuchando? - la voz de Amaya me obligó a calmar mis emociones y retorné a la fría realidad de estar alejada del cuerpo de Himeko.
¿Decías? - consulté con la sangre hirviendo en pasión.
Te he dicho que encontré esto en las cosas de mi padre – me mostró una carpeta. En ella aquel nombre "Proyecto Lirio Negro" congeló de inmediato mi sangre y me llenó de racionalidad – Estaba en un gran archivador, había muchas parecidas así que elegí una al azar y te la traje con la esperanza de ayudarte en algo – mencionó nerviosa.
¡Eres increible! - dije con entusiasmo tomando aquella carpeta entre mis manos. Ella sonrió alegre de mi alago.
Espero que mi padre no se de cuenta de su ausencia – comentó con algo de preocupación.
No te preocupes, hoy mismo leeré esto y te prometo que estará de vuelta en casa antes de que él se de cuenta – me comprometí.
Muchas gracias Chikane.
No, muchas gracias a ti Amaya – mencioné ojeando sus papeles.
Ah, Chikane. También me gustaría pedirte disculpas por lo de la otra noche (…) Me comporté como una estúpida – dijo apenada. Por supuesto que se comportó como una estúpida desquiciada pero no le diría eso, tengo algo de cortesía y mucha educación.
Descuida, esta olvidado – hablé no poniendo mucho énfasis en mis palabras. Pues la carpeta llamaba toda mi atención.
Fue culpa del alcohol. Yo no bebo pero esa noche … bueno los nervios de estar cerca de ti – lograba sentir lo difícil que era para Amaya tocar el tema.
Ya te dije Amaya, todo olvidado – insistí dándole una fugaz mirada. Ella asintió con su cabeza de manera rápida – Toma asiento – la invité mientras yo me acomodaba para echar una ojeada profunda a aquella carpeta.
Me tomó casi dos horas leerla completa, se trataba de un informe que en resumidas cuentas hablaba de un proyecto muy importante para los fundamentalistas y por supuesto que secreto. Hablaban de dos niños que estaban siendo sometidos a exámenes y diferentes pruebas para lograr hacer de ellos una especie de maquinas. Todo era tenebroso, la manera en que describían las sesiones donde les impedían dormir por mas de tres días, para luego inyectarles adrenalina en sus sangres y ver su comportamiento.
Hubo una parte que me dejó perpleja y sometida a una rabia tremenda, ni siquiera yo que tengo escasees de humanidad pude soportar imaginar lo que leí.
"Hemos sometido a los niños a una prueba de dolor. La idea es lograr inhibir su sufrimiento, tanto mental como físico.
La primera prueba se basaba en escarmientos de golpes de puños directos a sus rostros, hasta lograr dejarlos inconscientes. Luego eran despertados con medicamentos y obligados a estar conscientes mientras se les obligaba a ver escenas de asesinatos a sangre fría.
La segunda prueba fue subiendo de nivel. Los golpes está vez eran proporcionados por elementos contundentes en todo el cuerpo, sin dejar mucho tiempo entre uno y otro. Seguido de las mismas imágenes anteriores.
En la tercera prueba los sometimos a tortuosos interrogatorios prohibidos por las leyes de todo el mundo. La intensión es que ellos no dijesen nada de las imágenes que les habíamos mostrado.
Nos tomó más de un año lograr que los niños no sucumbieran al tercer nivel pero al fin lo hemos logrado.
Gratamente hemos hecho que su tolerancia al dolor físico sea casi la de un soldado entrenado durante años. En cuanto al dolor emocional se nos ha dado un poco más complejo. Sobretodo con el proyecto LN. Sigue mostrando rasgos de ansiedad y vulnerabilidad. Por las noches no deja de llamar a su madre y llorar. Hemos decidido intensificar las pruebas con aquel proyecto.
Les recomendamos a ustedes que nos tengan paciencia y sigan creyendo en nosotros. Sigue siendo "LN" nuestra mejor carta, sus capacidades mentales esta muy por sobre la media y logra resolver los acertijos en menos de dos minutos. LN2, sin embargo, demora cerca de quince minutos y eso nos deja en claro muchas cosas.
Aunque aun nos quedan muchos años más de investigación, tenemos nuestras esperanzas que LN y LN2 serán sin duda alguna nuestro mayor orgullo".
No cabía en mi mente que aquellas palabras fueran verdad. Hablaban de dos niños como si se trataran de perros y no les interesaba. Sentí ganas de vomitar pero las reprimí.
Mi padre, el padre de Amaya y todos los malditos que tengan que ver con estos son los verdaderos demonios.
Amaya … ¿tú has leído esto? - pregunté sumergida en una mezcla de sentimientos.
No Chikane... Me da miedo saber de que se trata – dijo con sinceridad.
No quiero que lo leas pero quiero que te alejes de tu padre – dije inmediatamente
¿Qué? ¿Por qué? - preguntó sorprendida.
Es un hombre muy peligroso – escupí – Mucho más inhumanos que yo – le declaré.
Tú no eres inhumana – dijo ella acercándose a mí.
Amaya por favor. Frente a ti no debo fingir. Tu sabes muy bien todo lo que yo he hecho – le recordé.
Pero lo haces por ordenes de tu padre … Nunca he visto en tus ojos verdadera maldad – ella me abrazó sin previó aviso - ¿Qué es lo que has leído? - preguntó asustada.
Algo muy horrible e imperdonable … - comenté aún incrédula de lo que acababa de leer.
¿Qué vas a hacer?
Seguiré investigando – dije con firmeza – llegaré al fondo de todo esto hasta unir el último eslabón. Y si ellos son tan horribles como creo que lo son – tomé un tiempo en silencio por lo que estaba a punto de decir – perdóname Amaya, pero yo misma los mataré – vi como la chica palidecía y se alejaba de mi unos pasos.
Estas hablando de mi padre – tartamudeó
Y del mió también. Pero prefiero librar al mundo de personas como esas.
¿Qué hizo mi padre? - esta vez su pregunta sonó casi a una interrogación forzada.
Si quieres saberlo es cosa que leas la carpeta, pero no te recomiendo que lo hagas.
Claro que lo haré – ella arrebató los papeles de mi mano y comenzó a leer la misma hoja que me dejó perpleja. Fue cosa de esperar para ver como el mundo se le derrumbaba ante sus ojos – No puedo creerlo – mascullo en llantos ahogados.
Vete lejos de Japón junto a tu madre, algo me dice que esto terminara muy mal.
No puedo creer que mi padre sea capaz de algo como eso … Es imposible.
Amaya, debes llevarme a tu casa e indicarme donde esta aquel archivador. De seguro si obtengo todas las carpetas completare esta historia.
Eso es peligroso … Si mi padre es capaz de eso no dudaría en asesinarte aunque eso acarree una pelea con tu padre.
Debo hacerlo, yo no me quedaré un segundo más aquí sin conocer la verdad. Y mucho menos seguiré defendiendo los ideales de esos estúpidos! - me sentí tan manipulada y estúpida. Himeko tenia razón al decir que yo era una perra con diferentes amos. La falta de amor por el mundo nunca me hizo preguntarme si de verdad la postura política de mi padre era la adecuada. Todas las personas que maté bajo sus ordenes, el padre de Himeko … ¡Maldita sea! Fui una estúpida que me dejé llevar por pensar que esa era la razón de mi existencia.
Yo te ayudaré – la voz de Amaya aunque dolorosa sonó decidida – No puedo ni quiero dejar algo así en la impunidad.
No debes arriesgarte – le informé.
Tú no podrás sola con todos ellos – me recordó – Por muy astuta que seas, ellos lo son el doble.
¿Y qué sugieres?
Yo misma traeré ese archivador hasta aquí. Y entre las dos los analizaremos. Pienso que el último lugar donde mi padre me buscaría sería aquí en el palacio.
Eso suena bien. Aparte no creo que les de el coraje de presentarse aquí. Ilógicamente la guarida de quienes creíamos nuestros enemigos se ha y transformado en nuestro mejor refugió.
Bueno, no perdamos más el tiempo. Ahora mismo iré a mi casa y traeré ese archivador. Debo aprovechar que mis padres no están.
Iré contigo – dije poniéndome de pie.
Las dos salimos de mi cuarto con la cabeza hecha un lió. Acabábamos de leer algo que solo una mente enferma podría soportar y sin nos quedábamos sin hacer nada de alguna manera seríamos cómplices pasivos de todo lo que sucedió o esta sucediendo. Debo reconocer que en cierta medida esto me asustó, sobre todo no saber en que podíamos terminar.
Espera un momento – dijo Amaya como recordando algo justo cuando íbamos caminando por el pasillo.
¿Qué sucede?
Debo ir sola
No estás loca – dije de inmediato.
Chikane, mi padre tiene cámaras de seguridad. Sabrá que fui yo quien le robó. Si te ve a ti conmigo el palacio dejara de ser seguro, de alguna manera se las arreglaran para venir por nosotras. Es preferible que no sepa a ciencia cierta donde estoy.
En eso tienes razón – admití.
No me demorare nada, te lo prometo – me abrazó con fuerzas y luego corrió decidida alejándose de mí...
Me apoyé en la pared intentado digerir toda esta nueva información, pero mi estomago no dejaba de revolverse. Supe que si no hacía algo por acabar con todos ellos nunca me perdonaría haber sido su títere. Ahora debía ser muy fuerte e inteligente, de seguro la información que leería cuando Amaya llegara sería mucho más fuerte y abrumadora.
Iba de regreso a mi cuarto y me quedé viendo la habitación de Himeko. Ahora todo era diferente, yo estaba enamorada de ella y quería asesinar a mi padre … parecía una locura.
Una luz se asomó por mi cabeza y pensé que lo mejor sería decirle a Himeko que Amaya vivirá conmigo, ¿pero que escusa le puedo dar? Odia a los fundamentalistas y temo que se niegue.
HIMEKO
Los besos de Souma comenzaba a recorrer mi torso desnudo. Podía sentir la rudeza y firmeza de sus brazos tan diferentes a los de Chikane. No pude hacer nada por evitar este momento, pero mis besos eran tan confundidos como mi corazón.
Acababa de reconocer que me había enamorado de mi enemiga pero debía seguir estando con mi supuesto gran amor, no podía ni quería arriesgar lo poco que tengo por ella.
Por otro lado Souma no se merecía una cosa como esa, qué culpa tiene él de que mi amor le fallara a la primera, luego de todos los juramentos que le hice.
Lloré en silenció por saber que le estaba haciendo daño siguiendo con esta mentira, si bien aún lo quería ya no le pertenecía completamente a él y se que el no me querrá compartir.
Te amo Himeko – susurró en mis labios mientras me sentaba con fuerzas sobre él. Pude sentir como la excitación se acumulaba entre sus piernas y lo que antes me gustaba ahora comenzó a incomodarme.
Yo también – dije con pesar dejando que el besara mis pechos y mordiera levemente mis pezones.
Se paró lentamente y me llevó con él sin esfuerzos. A su lado mi cuerpo parecía una pluma. Comenzó a desprenderme de mis pantalones hasta dejarme solamente con las bragas puestas.
Eres la mujer más hermosa de esta tierra – dijo llenó de lujuria mientras él se desprendía de sus pantalones y su ramera.
Me acorraló contra la pared y suavemente y por encima de nuestra ropa interior comenzó a jugar con su mayor expresión de masculinidad en mi intimidad. Tomó uno de mis muslos para darle más espacio a su lujurioso juego, que debo admitir no supo lograr causar en mí nada más que remordimientos. Pero ya estaba ahí y le quería, no daría marcha atrás.
¿Te gusta? - quiso saber.
Sí – disimulé una voz ronca para la ocasión.
Ya no aguanto más – comentó envuelto el pasión.
Desprendió mi ropa interior y la suya, acomodó sus fuertes piernas y dejó expuesto todo mi centro asciendo sus muslos sostuvieran los mios y la pared siguiera afirmando mi espalda. Me envistió sólo con la suavidad que él sabe, pero que ya no era la misma para mí. Una y otra vez los movimientos se repetían y lo hacían jadear en mi boca. Yo cerraba mis ojos esperando que todo acabará para dejar de fingir. Mi cuerpo estaba empapado por el sudor de su cuerpo y agradecí que sus movimientos fueran más rápidos, eso era una señal que ya quedaba poco.
Me sentía la mas cruel de todas las personas fingiendo de esa manera y sin saber porque en ese mismo momento decidí que nunca más volvería a pasar esto entre él y yo. Souma no se lo merecía ni yo tampoco debía ganarme este vacío que estaba naciendo en mi corazón.
Los ojos de Chikane relampagueaban por mi cabeza e inundaban mis emociones, tan solo el pensarla me hacia sentir sucia y cobarde por lo que estaba haciendo.
Himeko, Himeko – escuché su suave voz llamándome y no pude creer el nivel de delirio que estaba alcanzando - ¿Himeko, puedo pasar? - abro mis ojos con el alma estrujada. No estaba alucinando, Chikane estaba llamando a mi puerta y si llegaba a entrar me vería en estas condiciones con Souma.
Con fuerzas inhumanas aparte a Souma de mi lado que debido al placer no era capaz de escuchar otra cosa que no fueran sus rugidos.
Vete a esconder – le susurré mientras corría por una bata que tapara mi cuerpo
No me puedes dejar así – comentó sufriendo por el placer que aún yacía en su sangre.
¿Himeko? - nuevamente Chikane – Perdón por lo que hice, pero por favor hablemos – me giré a la puerta y olvide todo. Por primera vez escuche en la voz de Chikane pesar y eso me preocupó. Su voz, algo había cambiado en ella.
Chikane … - susurré absorta.
Dile que depuse hablan – me ordenó Souma volviendo a tocar mi cuerpo.
¡Suéltame! - dije sin pensar como si se tratara de un extrañó que quería incursionar bajo mi bata – ve a esconderte por favor – él me miró confundido pero al fin se escondió en el cuarto de baño.
Arreglé un poco mi cabello y con el corazón alborotado fui a abrir la puerta. La vi diferente tal como su voz me lo indicaba. Creo que sus ojos estaban sufriendo aunque no se humedecieran, y casi puedo jurar que ella estaba algo errante.
¿Qué quieres? - pregunté soltando mi tono mordaz. Debía disimular, no porque Souma estuviera, sino porque no me sentía confiada de entregarle mi corazón.
Necesito que hablemos …
Pues habla …
Ella escarbó con la mirada mi habitación y vi como su rostro oscureció.
¿Estas ocupada? - preguntó rugiendo. Yo no demoré en ponerme nerviosa.
No, habla de una vez – disimulé mientras rogaba porque ella no sacara sus conclusiones.
¿Con quien estás? - preguntó entrecortado.
Con nadie – dije rápidamente.
¡No me mientas! - se enfureció y pasó a mi habitación sin previo permiso.
¿Qué derecho tienes a entrar así a mi habitación? - la encaré desesperada por que se fuera luego.
Tú entras a la mía sin pedir permiso, no veo porque debo hacer lo mismo – dijo mirando todos los rincones de mi cuarto.
Es mi palacio, no el tuyo – le recordé.
Y tú eres mi esposa – afirmó mi brazo con rudeza y me pegó a su cuerpo haciendo con ese pequeño gesto que la boca se me volviera agua – Creo que tengo el derecho de entrar a tu cuarto y preguntar con quien estas – podía notar la ira en sus ojos.
Sabes que nuestro matrimonio es una farsa, así que no me vengas con cuentos – mis ojos comenzaron a humedecer sin saber muy bien por qué
Claro … Soy una estúpida – dijo caminando con furia hacia la salida y dado un portazo que quebró mi alma. De verdad quería ir tras ella y preguntarle qué era lo que le pasaba. Ese dolor en sus ojos, había algo ahí que me inquieto.
¿Al fin se fue? - Souma salio del baño tan excitado como entró.
Por favor, vístete. No tengo ánimos de seguir – le dije casi sin mirarlo.
¿De qué hablas Himeko? ¿Vas a permitir que esa mujer nos arruine los momentos en que estamos juntos? - preguntó iluso acercándose a mi boca.
Souma, por favor … apártate – le dije cansada.
Mira como me tienes – llevó mi mano a su expresión masculina pero yo evité el contacto
Ahora no, Souma – insistí mal humorada mirandolo con firmeza a los ojos
De pronto el golpear de las puertas de mi habitación chocando con las paredes me dejó helada... sabía de quien se trataba.
Se me olvidó decirte … algo – la voz de Chikane había sonado ruda hasta que vio la escena frente a sus ojos.
Nos contempló con una mirada indescifrable y yo sentí que el tiempo no pasaba. Souma desnudo frente a mi y yo cubierta sólo por una bata de baño … ya no había escusas …
Chikane – susurré su nombre sin poder dejar de mirarla.
Maldita sea – masculló Souma tomando su pantalón rápidamente.
Sí estabas con alguien – concluyó ella sin apartar su mirada de mis ojos. Yo no sabía que decir, en realidad sí. Quería decirle que me había enamorado de ella, que no sé cómo pera ya la amaba con toda mi alma, pero obviamente éste no era el momento indicado – Vete de aquí, Souma – le ordenó ella sin mirarlo.
Majestad, no es necesario que haga un escandalo …
Cierra la boca y vete – rugió con el alma y sus azules ojos parecían botar chispas.
Himeko … - Souma iba a decir algo pero esta vez yo se lo impedí.
Vete Souma – dije con un nudo en la garganta.
Él demoró en tomar sus cosas y supe que no quería abandonarme sin saber en realidad que yo moría por rogarle a Chikane que dejara de mirarme como lo estaba haciendo.
Majestad, con todo el respeto que ahora merece … Si le llega a tocar un solo pelo a Himeko, juro que la mataré – le dijo parándose frente a ella antes de salir.
Souma, con todo el respeto que se merece Himeko … No me interesa tocarle nada, mucho menos ahora – escupió con desprecio haciendo que definitivamente me quebrará en llantos.
Mi antiguo amor abandonaba la habitación mientras mi increíblemente nuevo amor me azotaba solo con su mirada.
Pudiste haberme dicho que estabas ocupada, así me ahorrabas la desgracia de ver aquella imagen – comentó con los puños apretados.
No podía decírtelo – susurré con la voz sumisa.
Claro, piensas que ahora voy a matar a tu amante porque le estaba haciendo el amor a mi falsa esposa … - dijo colérica pero centrada en su rabia.
No lo entenderías Chikane – cerré mis ojos y no fue capaz de seguir hablando. El llanto me cortaba el aliento.
La bestia de Chikane nunca entiende nada ¿Cierto?
No … por favor – supliqué sin saber bien que suplicaba.
¿Por qué lloras, Himeko? - preguntó con causticidad – No me digas que ahora me odias por cortar tu momento tan mmmm como decirlo ¿apasionado?
No entiendes nada … ¿Cómo eres tan ciega? - era estúpida mi pregunta. Pues como pretendía yo que Chikane supiera lo que siento por ella si lo único que he hecho es ofenderla.
Ya no importa, Himeko. - ella miró un punto muerto en la habitación y desee con todas mis fuerzas saber que era lo que pasaba por su cabeza – Yo vine a informarte que Amaya se vendrá a vivir conmigo, ¿supongo que no pondrás problemas? - pensé que no podría estar sufriendo más hasta que escuché esas palabras. Ya no me cabía duda. Ella era la mujer de la que Chikane me habló ese día en el establo y yo estúpidamente me enamoré de ella.
No la quiero en mi palacio – dije más con orgullo que con decisión.
Haremos un trato ¿si?. Yo te dejó en paz con Souma y tu me dejas en paz con Amaya, así cada una vivirá "feliz"
¿Es lo que quieres? - pregunté desesperada por ir y besarla.
Sí, es lo que quiero.
Perfecto, haz lo que quieras …
Hola!
Me siento feliz porque he actualizado rápido, espero que ustedes disfruten del cap y nada que me tengan paciencia. Hoy la inspiración me agarró y aún no me suelta, sigo escribiendo el cap 9 pero no quiero hacer ilusiones, quizás me demore en publicarlo pero al menos haré el intento xD
Ya sé que siempre digo lo mismo pero GRACIAS por leer. Comparto con ustedes una pasión que le es secreta a todos mis cercanos.
Hasta pronto y cariños a la distancia.
