La menor, Ruby, adivinando que debía dejarlas solas, se despidió y fue hacia la cocina por un pedazo extra de pastel.

- ¿Ocurre algo? -Pregunto Yang, procurando que no se notara el golpe de preocupación en su tono de voz. El "tenemos que hablar" de un Schnee era algo que nunca supuso que pudiera ser tan… devastador para el espíritu.

- Sé que teníamos planes para estas vacaciones -se detuvo un instante, sintiendo un gran pesar por lo que estaba por decirle- pero mi padre hablo conmigo esta mañana, quiere que lo acompañe a un viaje de negocios que durara mes y medio.

Yang guardo silencio por un momento, sabía que este viaje ayudaría mucho a Weiss y que no podía decirle que no a su padre. Mes y medio no podía ser demasiado tiempo ¿O sí? Pero… aunque su lado racional le decía todo esto… el pesar con el que latía su corazón hizo que mantuviera la mirada clavada en el suelo. En algún momento sintió la mirada paciente de Weiss, que aguardaba alguna respuesta. No sabía que podría decirle. Camino la corta distancia que había entre ambas para abrazarla firme y cálidamente. No quería pensar demasiado las cosas, ni dejar a su novia esperando demasiado por unas palabras que, muy a su pesar, eran las únicas con las que contaba su mente en estos momentos.

- Es en verdad una excelente oportunidad para ti… -suspiro- impresiónalo tanto que se le caiga la quijada al suelo y se pregunte porque aún no encabezas la empresa.

- No es necesario que me lo digas, es lo que pienso hacer –afirmo con seguridad y tristeza- También te extrañare –confeso, envolviéndola en sus brazos y devolviendo el abrazo con la misma fuerza- será solo mes y medio, volveremos a vernos antes de que nos demos cuenta.

- Eso espero. -Le susurro, teniendo la sensación de que una lagrima se le escaparía si la abrazaba mas tiempo.

Escucharon como Klein se acercaba debido al sonido del motor, relajaron sus brazos hasta que se hayo roto el abrazo y se vieron por un momento a los ojos, Weiss limpio el rastro de la lágrima que Yang había dejado ir y se acercaron lentamente para darse un beso de despedida muy lento y suave.

La bocina sonó, Yang la dejo ir.

La sala estaba tan silenciosa que cuando Weiss se fue lo único que se escucho fue el sonido de la puerta al cerrarse... seguido por un suspiro de Yang.

- Lo siento -dijo Ruby, regresando de la cocina con un pedazo extra de pastel para Yang.

- Gracias Ruby. –No pudo evitar sonreírle, tuvo la sensación de que quizás su hermanita era tan dulce como el pedazo de pastel que recibía de ella.

Ambas comieron juntas, mientras Yang tenía el presentimiento que el mes siguiente sería tan extenso como el repentino vacío que sentía ahora. Decidió ir a su cuarto y jugar en la consola para no pensar en esto. Paso un buen rato en los juegos, pero cuando volteo a ver el reloj descubrió que tan solo habían pasado dos horas. Esto sería eterno... lo mejor sería no pensar en esto, de alguna forma olvidarse completamente de la ausencia de Weiss.

Pensó que lo primero que debía resolver era tener alguna forma de comunicarse, supuso que siempre podría usar el celular para enviarle mensajes, porque si va a un viaje de negocios entonces las llamadas estaban fuera de discusión. Tomo su celular para enviarle un mensaje preguntando si era buena idea que se comunicaran de esa forma, Weiss le dijo que solo podría responder a esos mensajes entre las 9 y 10 de la noche, porque antes de eso estaría ocupada y después de eso... bueno, tiene que dormir.

"Es perfecto" respondió Yang, "¿Estas nerviosa por el viaje?"

"No sería la primera vez que voy, aunque si es la primera vez que lo acompañare para aprender sobre estas cosas, en lugar de que solo me presente a los hijos de sus socios"

"Debió ser una pesadilla, no me sorprendería si de hecho los hubiera alineado frente a ti para que escogieras al mejor" Se burló.

"Espero que no ocurra esta vez, porque yo ya elegí" Esa simple respuesta de Weiss consiguió que el rosa tiñera las mejillas de Yang.

"... W-Weiss… pero yo no me forme en ninguna línea"

"Porque tú y yo estábamos tocando juntas ese día"

"Espera, ¿Eso paso el día que nos encontramos en el salón del coro?"

"No. Nunca hubo una línea…" espero unos segundos para continuar esa frase, "pero fue cuando decidí que quería pasar tiempo contigo… y conocerte"

Es posible… que el mundo entero se detuviera en ese momento, junto con el corazón de la dueña de la mirada lila. No tenía idea que fue ese el día, el momento, en que Weiss se decidió a pasar tiempo con ella. ¿Puede que fuera por esto que acepto el abrazo que le tendió cuando ella se encontraba rendida sobre el teclado?, ¿Puede que hubiera esperado secretamente ese acercamiento?

Antes de que Yang pudiera responderle, la heredera sonrió contenta y se excusó "Me gustaría seguir hablando contigo, pero ya se está haciendo tarde y será mejor que ayude a Klein con las maletas."

"Oh, adelante, espero que podamos hablar pronto. Envíame un mensaje cuando llegues"

"Así lo haré"

Yang había conseguido un empleo de vacaciones para seguir juntando ahorros para la moto que quería, y dejo que el tiempo se le fuera en eso, lo cual fue fácil durante los primeros días pues aún estaba aprendiendo todo lo que se debía hacer en su puesto y toda su concentración debía estar en ello, pero conforme pasaron los días, más difícil le resultaba esperar con paciencia a que llegara la hora para chatear con Weiss...

Comenzó a extrañar su voz, la calidez de sus abrazos y de sus besos, pasar tiempo con ella, escuchar su risa, echaba de menos poder ver sus mejillas sonrojadas... y Weiss la extrañaba también, se lo decía ocasionalmente, no tan seguido como para cansarla con eso, pero si lo suficiente como para dejarlo claro.

Varias veces pensó en que debía haber otra forma, debía haber algo que pudiera hacer para verla, pero su padre la tenía bajo un control tan rígido que la mayoría de las opciones que creían tener se fueron descartando, hasta que solo quedaron estos textos, la palabra escrita que por alguna razón continuaba siendo su única alternativa.

Yang le contaba de sus días y Weiss de los suyos, en algún momento Weiss le pregunto cómo hacía para reunir dinero cuando no trabajaba y Yang simplemente respondió "clases de defensa personal" tan simple y practico como sonaba.

Comenzaron a pasar de una en una las semanas, que se sintieron como estaciones. Yang aún tenía tiempo para reunirse con amigos los fines de semana, aunque como la mayoría estaba de viaje, la lista verdaderamente se limitaba a Blake, quien decidió pasar las vacaciones en casa para ocuparse de sus pasatiempos: leer y escribir. Un par de ocasiones habrán salido junto a Blake y su hermanita a un parque acuático o algo por el estilo.

Podrían haber pasado mil cosas, la lista de todo lo que hizo pudo seguir en aumento, pero lo único que ella estaba esperando era volver a ver a Weiss. Inevitablemente, se preguntó sobre el futuro, pues estos viajes de negocios serán comunes si ella consigue heredar la compañía de su padre, entonces estas esperas serian frecuentes también. Sin embargo, si todo salía bien, Yang estaría en alguna competencia corriendo contra los mejores, ¿No sería eso lo mismo? Weiss no podría estar allí para verla ¿O sí?

Ya Weiss le había dicho que no sería fácil, no se trataba de una de las historias en las que los dos personajes principales se enamoran y todo queda perfecto para ellos, incluso si no debería funcionar.

Se preguntó qué habría pasado con las parejas anteriores de Weiss, si es que acaso las había tenido, porque ahora que lo piensa, eso es algo que no le ha preguntado aun, en parte porque no quería sentirse diminuta al compararse, inevitablemente, con personas de gran poder económico y/o político. Lo único que sabe es que si Weiss estuvo con alguien antes, no como Nepturne sino... si ella alguna vez fue en serio con alguien, lo innegable es que las cosas no resultaron. Se preguntó cuál habría sido el problema y si era algo de lo que debía preocuparse.

Tenía demasiado tiempo para pensar últimamente, era por eso mismo que no siempre podía sentirse tranquila, tenía demasiadas preguntas, pensaba demasiado en el futuro y en el pasado.

Uso cada minuto de tiempo libre que tuviera para hacer las tareas y ponerse a estudiar, ahora entendía mejor como era posible que Weiss se refugiara en estas cosas. Mantener la mente ocupada para evitar hacerse preguntas, para evitar pensar en todas las posibles respuestas.

La espera continuaba, y eso comenzaba a desesperarla, quería que Weiss regresara de inmediato, quería poder abrazarla otra vez y ya no dejarla ir. Volvieron todas las dudas que tenía sobre su futuro, aun no descubría como descifrar tantas cosas...

La espera era insufrible.

Blake la llamo un día, pregunto si se podrían reunir en su casa como ya lo habían hecho antes, Yang acepto y Ruby se anotó en seguida. Alistaron los ingredientes que Blake les había pedido para tener una parrillada y partieron ese sábado. El tiempo transcurrió entre risas y algunos percances, como que la carne fuera robada por el gato de Blake... ¡Pues parrillada sin carne será! Y ya de paso a nadie sorprendió que Ruby olvidara la gaseosa en casa... ¡Pues almuerzo sin bebida será!

Se cumplieron varias cosas en la lista de 'esto podría salir mal' que se encontraba en la sección de las posibilidades, lo cual ofreció una tarde como la que Yang no había tenido en mucho tiempo. Era fácil reírse de todo lo que saliera mal desde el robo del gato ninja.

Sonó el timbre de pronto, Blake fue a la puerta para ver de quien se trataba y al ver una cara familiar abrió la puerta sin más. Era Pyrrha, ¡La salvadora! Que trajo bebida para la sed y carne para que el almuerzo fuera lo que debía ser. Aunque Pyrrha no podía dejar de disculparse por llegar tarde, eso a nadie le importo y las tres estuvieron por recibirla con los brazos abiertos, cuando la pelirroja menciono…

- Siento no haber llegado a tiempo, pero pase recogiendo a alguien en la parada del bus y puede que nos perdiéramos un poco.

Inmediatamente, todas dirigieron su vista hacia el panorama detrás de Pyrrha, esperando ver a alguien más, este 5to. Invitado sin nombre aun.

- No, yo lo siento, en realidad fue mi culpa. -Dijo una voz familiar, inconfundible.

Yang corrió inmediatamente hacia la figura de la chica que recién estaba asomándose bajo el marco de la puerta.

- ¡Weiss! -Grito de alegría, abrazando a su novia en el acto. Las bolsas que cargaba Weiss cayeron al suelo por el repentino impacto de su abrazo, pero no importo.

- Yo también te eche de menos -le susurró al oído, devolviéndole el abrazo.

Se habrían quedado así un rato si de ellas dependiera, pero un pequeño tropiezo de Ruby les hizo recordar que no estaban solas. Se separaron inmediatamente.

- Hola Yang -saludo Pyrrha, lo que hizo que su amiga saltara.

- ¡Hola! Perdona, no te salude -comenzó a decir exaltada hasta que Pyrrha la tomo de los hombros.

- Esta bien -rio levemente- no hace falta que te disculpes.

Weiss veía todo aquello ligeramente apenada aunque bastante divertida, luego saludo a las demás y cocinaron la carne finalmente.

Tuvieron una amena conversación, todas tenían prisa por saber que había pasado en su vida durante semanas de vacaciones. Yanga sorprendió a todas con la noticia de haber juntado suficiente para comprarse la moto que quería, e incluso había juntado suficiente para comprarse un traje protector, por si acaso. Seguidamente confeso que había pasado demasiado tiempo desde que había conducido una moto, porque la última vez fue con la moto que su padre pensaba heredarle pero se averió hace ya muchos años, y obviamente su licencia había expirado también.

Ruby y Blake se ofrecieron instantáneamente para ayudarle, Ruby quería darle apoyo moral y Blake pensaba enseñarle todas las normas de tránsito, más lo que pudo haber olvidado al respecto. Weiss quería ayudarle de alguna forma, pero estas últimas dos semanas de vacaciones debía aprovecharlas para hacer todas las tareas que no había hecho y estudiar todas las materias para los exámenes que se aproximaban, no tendría tiempo ni para respirar tranquila.

Los ojos de Yang brillaban como gemas, estaba cada vez más cerca de cumplir su sueño y sentía que nada podría detenerla ahora. De alguna forma esta alegría había sido opacada por la sombra de la ausencia de Weiss, pero ahora que ella se encontraba aquí sentía que no había límites para lo que podía hacer.

Además, si se permitía ser honesta, pensar en la motocicleta le ayudaba a abstenerse de arrojarse a los brazos de su novia y ser demasiado cursi para las demás.

Después de almorzar fueron a casa de Yang y tomaron la moto, la llevaron a un terreno baldío que había no muy lejos de allí y la encendieron por primera vez, el motor rugió con la furia que se esperaría de una maquina así, Yang se puso el chaleco y el casco antes de subirse al aparato deportivo y reviso que todo estuviera en orden antes de intentar moverla. El terreno le preocupaba a Ruby porque era completamente de tierra, con secciones llenas de monte y en general terriblemente irregular, pero sabía que no podría detener a su hermana ahora. Yang coloco sus manos sobre el volante y permitió que un sentimiento de nostalgia la llenara completamente.

Recordó la primera vez que su padre la subió a su moto, ella era aún muy pequeña, puede que aquello ocurriera uno o dos años después de que su madre la abandonara. A Yang siempre le había fascinado aquella gran máquina de nombre Bumblebee que su padre conducía con orgullo y habilidad. Le mostro los controles y le explico exactamente lo que hacían, incluso encendió el motor y dejo que Yang acelerara la moto un poco, para que sintiera el rugir del motor, su fuerza, aquel poder y la promesa de libertad, ella controlaría esta bestia e iría a donde quisiera, eso era lo que le gustaba: la promesa de libertad, como la que un vaquero siete cuando domina a una bestia majestuosa y poderosa para galopar por el rumbo que decidiera tomar. Luego, por supuesto, está la sensación de velocidad que no puede comprarse con ninguna otra cosa que haya experimentado antes.

Abrió los ojos y acelero la moto sin meter marcha, el motor rugió y el suelo vibro. Se sentía bien.

Metió la primera marcha y acelero la moto un poco, solo suficiente para que comenzara a caminar y Yang pudiera recordarle a su sentido del equilibrio como era montar estos vehículos. Luego comenzó a acelerar, no podía ser mucho debido a la irregularidad del terreno, pero eso no hacía que el viaje se sintiera menos satisfactorio. Dio un par de vueltas y finalmente decidió que quería probar la máxima capacidad del motor, quería llevarlo tan lejos como pudiera, tan rápido como se lo permitiera, pero para ello necesitaba la licencia, para así poder sacarla a la calle y practicar en una calle que lleva a un pueblo fantasma y que por consiguiente ya nadie recorre. Ese era el plan, pero por hoy, por hoy ya había gozado lo suficiente. Se detuvo, solo entonces noto que las demás estaban boquiabiertas y tuvo una extraña sensación, tenía el presentimiento de que ellas miraban tanto la Yang que esta frente a ellas, como a una versión futura de Yang que ha ganado alguna carrera. Les sonrió, quería cumplir esa ilusión.

- ¿Como la llamaras? -Le pregunto Weiss.

- ¡Oh! Cierto -exclamo Ruby- necesitara un nombre.

Yang observo la moto por un momento, era amarilla y naranja con detalles en celeste, podía rugir con fuerza, pero incluso si dio unas cuantas vueltas el exterior seguía tan frio como cuando la saco de casa.

- Creo que la llamare... -aquí se detuvo para pensarlo nuevamente y repasar las posibilidades- la llamare Freezerburn.

- Le queda perfecto -opinó Blake.

- Mañana mismo sacare la licencia -decidió Yang, con entusiasmo y una amplia sonrisa.

-Enconches solo debes estudiar el manual que deje en tu casa, no deberías tener ningún problema, las normas no han cambiado desde que sacaste tu primera licencia-aseguro Blake.

- Perfecto, no perderé el tiempo -apago la moto y se bajó de ella para mover manualmente, ya que no tenía licencia para conducirla y se metería en problemas innecesarios si la paraba la policía.

- Esto es espléndido, estas varios pasos más cerca de cumplir tu sueño, estoy muy feliz por ti –exclamo Pyrrha.

- Tú y todo el mundo -dijo Blake con humor.

- Aunque debería irme ya, es una lástima, quisiera quedarme un rato mas pero debería comenzar a hacer el trabajo grupal con Jaune, Nora y Ren. Nos vemos otro día -se despidió Pyrrha- espero verlas pronto.

- Y nosotras a ti -le dijo Weiss.

- Ruby, nosotras deberíamos pasar a comprar los ingredientes para la pizza que querías hacer –señaló Blake.

- Pero yo no... Oh, claro. Aunque tú solo quieres asegurarte de que lleve atún en alguna parte.

Los ojos de Blake brillaron como los de su gato cuando ve tocino y entonces Ruby supo que estaba en lo correcto. Yang se rio.

- Bueno, dicen que el pescado es bueno para el cerebro -comento.

- Eso explicaría mucho -dijo su hermanita- Bueno, ya las veremos después, adiós.

Se despidieron y Weiss se quedó a solas con Yang, por primera vez en mucho tiempo. Se voltearon a ver y sonrieron, comunicando con ese gesto lo felices que se sentían por tener un momento a solas finalmente, luego del cual surgió un brillo de decisión en la mirada azul de la heredera.

- Tendrás que disculpar mi urgencia, Yang, pero hay algo que he querido hacer hace mucho tiempo y ya no puedo esperar. -Declaro mientras avanzaba hacia ella.

Casi ni le dio tiempo a Yang para apoyar la patita de la moto para que se sostuviera sola, no, antes de que pudiera soltar su moto los brazos de Weiss ya rodeaban su cuello y sus labios ya se habían encontrado con los suyos, presionando con mucha necesidad y anhelo. Yang no se quedó atrás y la tomo por la cintura, sujetándola con gentileza… hasta que algo surgió en ella al sentir el calor y los besos de Weiss… sentía que marchaba sin frenos, dejándose llevar por la necesidad de recuperar el tiempo perdido, y el abrazo en que sostenía a la heredera comenzó a ajustarse, con la misma fuerza que aplicaría a uno de sus famosos abrazos de oso, y sus manos recorrían la espalda al tiempo que decidió explorar la boca de Weiss con su lengua. El pequeño quejido que escucho de ella se esfumo casi de inmediato, pues Weiss… ella también se encontraba bajo el mismo hechizo.

Fueron absorbidas por una nueva ansia, algo que pedía más, mucho más. Pero tendrían que dejarlo de lado por el momento, porque alguien acaba de recordar una cosa.

Weiss se separó de Yang abruptamente, roja por la pena que ahora abarcaba sus pensamientos y la vergüenza que sentía hacia sí misma. Yang la veía asustada y confundida, con la impresión de tener que disculparse por cruzar una o varias líneas.

- Hoy ni siquiera tengo la peluca -dijo de pronto, Yang entendió en seguida lo que había pasado.

- Mierda, cierto.

Yang se giró en todas direcciones para comprobar si alguien las había visto, por suerte, parecía que el lugar estaba desierto por el momento. Pero eso no hizo que Weiss dejara de reprenderse mentalmente por haber tomado una decisión tan insensata. Aún era demasiado pronto para que su padre se enterara, aún no había conseguido terminar de planear la estrategia para quedarse con la compañía, y si de algo estaba segura es que si alguien llegaba a enterarse entonces podría despedirse de la compañía y posiblemente de su apellido también.

Yang se arrepentía por no haberla detenido... aunque no podía decir que estaba arrepentida de haberle dejado tomar la iniciativa.

- Vamos a casa -sugirió Yang, impidiendo que Weiss siguiera maltratándose mentalmente- dudo mucho que alguien nos hubiera visto, casi nadie pasa por aquí ni conoce este lugar.

- De acuerdo, es mejor esperar que así sea, pero no puedo evitar preocuparme.

Yang retiro la patilla de la moto y comenzó a caminar de regreso a su casa, estaba deseando tener el rectángulo de plástico que le permitiría la moto con Weiss en ella, pero eso no era posible de momento, en su lugar debía camíbar junto a ella con aquella sensación incomoda de no saber si alguien las habría visto y no tener forma de apaciguar los pensamientos de su novia.

Llegaron eventualmente.

La moto fue guardada en el vacío garaje de la casa. Yang anuncio "Ya regresamos" cuando entro a la casa, pensando que su padre estaría allí, pero después de llamarlo y no recibir respuesta siguió buscándolo por la casa. Encontró una nota en la mesa del comedor "Salí a tomar unos tragón con su tío Qrow, llegare tarde seguramente. Las amo. Taiyang"

- Vaya, y yo que pensaba presentarlos hoy.

Hubo un extraño silencio por un tiempo. Yang pensaba en Ruby, conocía a su hermanita y sabía que siempre se tardaba varias horas cuando iba a comprar algo, no le preocupaba que pudiera llegar tarde porque está junto a Blake, y a ella le cenceño todo lo que sabe de defensa personal, además de que este vecindario es realmente tranquilo y era extremadamente improbable que les pasara algo. Por alguna razón el silencio se tornó incomodo, aunque se trataba de una incomodidad nueva, porque sabía que estarían solas en casa por varias horas, y en estos momento sabe que muy posiblemente tanto ella como Weiss están pensando en lo mismo. Esto que la había privado temporalmente de todo uso de la razón… tan solo recordarlo teñía de rojo las mejillas de Yang, ¿Era esto lo que surge cuando… la atracción y sentimientos mutuos convergen en un solo anhelo?

Podría jurar que su corazón latía a más revoluciones que el motor de Freezerburn.

Yang estuvo por sugerir que jugaran uno de los juegos de mesa que se dejaron en la sala, cuando sintió la cabeza de Weiss apoyada en su espalda y sus brazos rodeándole la cintura... pegándose mucho a ella.

- ... ¿Weiss? –Exclamo, absolutamente sorprendida.

- Estoy orgullosa de ti -dijo dulcemente- llegaras muy lejos, lo sé.

Se permitió esbozar una sonrisa- Gracias, princesa -le decía con la misma dulzura mientras tomaba sus manos, apartándolos gentilmente para tener espacio para girarse y abrazarla también. Con algo tan simple, la intranquilidad que sintió hace un momento se desvaneció.- Estoy segura de que también lograras lo que te propongas. Mientras tanto, ¿Te gustaría jugar a conquistar Remnant? Quizás esta vez te deje dominar el mundo.

Weiss se rio antes de responderle- Eso suena bien, pero quiero conquistar al mundo por mi cuenta, no necesito tu caridad.

Se dirigieron a la sala para buscar el juego en cuestión y sentarse a luchar por el control mundial, o al menos ese era el plan original, porque después de unos minutos buscando, se dieron cuenta de que el juego no estaba por ningún lado. Era tiempo del plan B: tirarse en el sofá y ver si estaban pasando algo bueno en la Tv.

Weiss se sentó mientras Yang tomaba el control remoto, que por algún motivo se encontraba dentro de un tazón abandonado sobre uno de los sillones, y luego se sentó al lado de Weiss pasando una mano por detrás de ella y posándola en su hombro. Encontraron una película de horror bastante vieja y decidieron que querían saber cómo era el horror de antes.

Al paso de media hora, la película había llegado a su fin, Yang dejo salir un bostezo bastante lento debido al aburrimiento, sinceramente esperaba algo un tanto más memorable. Estuvo a un instante de preguntarle qué le había parecido a Weiss, pero decidió voltear a verla primero y descubrió que se había dormido, recostada sobre ella. No pudo resistirse a la idea de hacer el cabello de su fleco a un lado y besar su frente, así que eso fue lo que hizo.

Por supuesto que Weiss estaba cansada, recién había regresado de un largo viaje de negocios, y había tenido que soportar a todo tipo de gente insufrible para pasar quien sabe cuántas horas en el viaje de regreso, probablemente sin comer nada porque quería asegurarse de llegar con el estómago dispuesto para la parrillada. Había sido un día largo y cansado para ella, razón por la que realmente quería dejarla dormir sobre ella hasta que despertara, pero también quería dejarla en una posición más cómoda, aunque temía despertarla si se movía. Decidió que intentaría reacomodarla si no se despertaba en los siguientes minutos, tomo el control para cambiar el canal y comenzó a acariciarle la cabeza a Weiss con la mano con la que la rodeaba.

- Dulces sueños.

...

Blake y Ruby habían comprado suficientes ingredientes para hacer más que la pizza que realmente no habían planeado, pero que ahora podrían disfrutar gracias a la mentira blanca de Blake.

- No puedo creer que me convencieras de preparar una pizza que tiene una parte de atún -admitió Ruby

- Quedara bien, ya lo probé antes.

- ¿Ya lo has...? -La miro un instante, buscando la respuesta en su mirada, Blake sonreía contenta- por supuesto que ya lo has hecho

Llegaron a la entrada de la casa antes de siquiera darse cuenta, Blake saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta.

Hace mucho que se le dio a Blake una copia de las llaves, hacía mucho que conocía a las hermanas y llego a ser usual que se quedara a pasar la noche. Darle sus llaves era normal a estas alturas, ya se le consideraba parte de la familia. A veces le parecía irónico como la familia de sus compañeras era más cercana que su propia familia, a la que no veía desde hacía mucho tiempo debido a marcadas diferencias ideologías y fuertes desacuerdos.

Se había mudado con su abuelo hacía ya mucho tiempo, él siempre la apoyaba en todo lo que pudiera, pero por desgracia el falleció hace unos años y Blake se quedó sola en esa casa. Adoptó un gato y comenzó a trabajar medio tiempo para pagar las cuentas. Su abuelo le había dejado todo lo que tenía, a veces aun no podía asimilarlo. Su vida llego a ser un desastre y ella estaba siempre atormentada entre los estudios y el trabajo, o así fue hasta que conoció a Yang y ella le ayudara con las cosas que le pesaban… puede que de no ser por ella, los colores de la vida se hubiesen perdido en el gris de su panorama.

Así mismo, Blake también estaba consciente del cambio positivo que su amistad provoco en Yang.

Llegaron a ser cercanas muy rápidamente... quizás más cercanas de lo que hubiera supuesto. En aquel entonces no tenía idea de lo que estaba pasando, solo sabía que estaba confundida por la forma en la que llego a sentirse por Yang. Había despertado la curiosidad en ambas y cuando comenzaron los jugueteos las cosas no hicieron más que confundirse más, se complicaron más, los limites que definen una amistad se nublaban conforme la situación se… tornaba más permisiva.

Pero aquello no era para Blake. Sí que le tenía alta estima a Yang, pero a pesar de todo no podía dejar de verla como a una amiga solamente, y eso estaba bien. Pensó que también ese sería el caso de Yang, pero desde la llegada de Weiss teme que quizás haya herido a su amiga en el pasado.

Blake abrió la puerta de forma agresiva para hacer ruido y que la pareja supiera que ya no estaban solas. Espero alguna respuesta pero lo único que le siguió al sonido de la puerta fue la voz de Ruby anunciando que ya habían regresado. Dejaron las bolsas en la cocina y luego escucharon el sonido del Tv encendido. Lentamente, se asomaron a la sala y descubrieron que Yang estaba acostada en el sillón y que Weiss estaba dormida sobre ella. No tenían idea de cómo habían terminado así pero si había algo que sabían era que debían tomar una foto.

Por suerte, parece que sus víctimas tienen el sueño pesado, por lo que no se despertaron cuando Ruby intento acercarse pero tropezó y cayó al suelo. Se levantó casi inmediatamente, a tiempo para ver como Blake se llevaba la mano a la frente, y tomo la foto antes de que despertaran. Aunque cometió el error de apagar el Tv cuando estuvo dispuesta a salir de la sala.

- Yo estaba viendo eso –protesto su hermana con humor y somnolencia.

- Claro, tal vez en tus sueños -respondió su hermanita.

- ¿Y Weiss? –Pregunto de golpe, sentándose al instante y despertando a la heredera en el acto.

- ¿Que?, ¿Donde? -inquiría Weiss mientras su cerebro lentamente la sacaba de sueños y la regresaba al presente.

- ¡Perdón! No te vi.

Ruby y Blake soltaron una carcajada y Weiss en seguida volteo a verlas, exaltada, su cerebro parecía aun no comprender la existencia Ruby y Blake.

- Tranquila Weiss -dijo Blake- por cierto, ¿Van a querer pizza como cena o la preparamos mañana?

- Dudo mucho poder venir mañana -respondió la heredera.

- De acuerdo, entonces está decidido.

Blake y Ruby volvieron a la cocina, Weiss y Yang intercambiaron miradas y fueron a lavarse las manos para ayudarlas. Entre las cuatro prepararon lo que sería su cena y la dejaron en el horno, fue entonces que el celular de Weiss comenzó a sonar, era su padre. La mirada de horror en su rostro empalidecido le hizo saber a todas que esto no iba a terminar bien.

Su padre, ¿Cómo había podido olvidarse de él?

Weiss salió al patio trasero y tomo aire antes de responder la llamada. Sabía que él estaría molesto, lo conocía demasiado bien. Podía sentir sus gritos hacer eco en su oído incluso antes de presionar el botón verde en el teléfono.

- ¡WEISS SCHNEE!

A/N: Ouh… tal parece que alguien está en problemas… y curiosamente no es Yang.

Ya podremos ver como siguen las cosas en 15 días más o menos, mientras tanto quisiera volver a decir que todo comentario es bien recibido. Ya hemos llegado a la mitad de la historia, y no escuchar ni el sonido de un grillo me tiene con los nervios de punta.

Espero que la historia este teniendo un desarrollo interesante… porque las cosas están por tornarse más interesantes.

Por cierto... Ejem… YA SE ESTRENO EL VOLUMEN 5! QUE EMOCION!

¡Hasta la próxima!