CAPITULO IX.

Invasión de celos.

CHIKANE.

Hemos pasado con Amaya las dos últimas semanas encerradas en mi habitación. Le di ordenas claras a Otoha que cualquier alimento me sea entregado aquí, pues realmente las carpetas son interminables y absorbentes por lo horroroso.

A medida que nos sumergimos en la lectura nos hemos dado cuenta que estamos en presencia de uno de los experimentos más inhumanos del siglo y quizás de la historia.

Aquellos niños fueron, y no sé si aún siguen siendo, tratados como viles ratas de laboratorio, despojados de cualquier recuerdo verdadero, aislados del mundo, golpeados como si fueran criminales sin tener culpa alguna, y lo que es peor … manipulados hasta el punto de hacerlos perder su propia identidad.

Hay muchos extractos de lecturas que han quedado grabados en mi mente pero que al mismo tiempo me dan las energías necesarias para seguir adelante y acabar con todo lo que planean.

"Informe N°204:

Resolviendo inconvenientes que la junta ha creído y nos ha pedido tratar como una cuestión principal, tenemos el agrado de comunicar los positivos avances.

Abandonamos a los proyectos en una zona despoblada sin comida ni agua durante una semana, previamente se les hizo creer, mediante una inducción de psicotrópicos e imágenes falsas, que ellos habías sido despreciados por unos padres falsos y culpados por la muerte de centenares de personas.

Contemplamos gratamente que su comportamiento en todo momento fue calculador y sin remordimientos. Nunca cayeron en la desesperación y actuaron en equipo para poder sobrevivir.

Podemos concluir que hemos erradicado cualquier tipo de sentimientos parecidos a la culpa, dolor, pesadumbre o remordimiento.

Ahora sólo nos queda cerciorarnos de que ese comportamiento en "equipo" que llevaron no haya sido provocado por algún tipo de lazo fraternal imposible de prever entre los dos. Si eso fuese así, tomaremos cartas en el asunto"

"Informe N°523:

Tanto LN y LN2 han sido torturados por dos semanas consecutivas, dejando un lapso de tres horas diarias para su descanso, manera de asegurarnos que sobrevivieran.

Dentro de la gama de torturas que ustedes nos han solicitado, decidimos empezar por tapar los ojos de los proyectos y propiciarles golpes constantes imposibles de prever. Al principio y como era de esperar, ellos tensaron sus músculos, pues el instinto les avisaba que serían golpeados. Luego de cinco horas terminaron agotados y sólo recibían los golpes con sus cuerpos flácidos.

Esto ayudó a que el impacto no provocara tanto daño como en un principio. Nuestra meta es que ellos supriman el instinto de rigidez y puedan en todo momento mantener su cuerpo en tranquilidad. Así lograremos que cualquier daño que reciban sea disminuido casi en un 50 %"

"Informe N°526:

Nos hemos enfocado en LN, pues aún y a pesar de todos los años que llevamos trabajando sigue mostrando vestigios de sentimientos.

Sus dolores de cabeza aumentan y mantiene recurrentes pesadillas donde recuerda torturas y otro tipo de experimentos.

Pero lo que más nos mantiene alerta es su necesidad de mantener un contacto con su madre. Hemos hecho hasta o imposible por borrar toda su memoria, pero sigue teniendo vivo su retrato.

Puede, sin problema alguna, dibujar detalladamente su rostro y llora de manera intensa mientras lo hace.

Estos hechos nos llevan a la necesidad de pedir la participación de aquella madre, para que con el fin de menguar y si es posible extinguir cualquier lazo sentimental que siga teniendo la criatura, la mujer sea quien someta a constantes torturas al proyecto y lo llevé por un camino de confusión.

No hay nada que temer, pues luego de un tiempo borraremos todos esos episodios de torturas inducidos por la madre solamente para que el subconsciente del proyecto, por propia voluntad, repudie la idea de aquel vinculo que cree fundamental"

Esos informes solo han sido algunos de tantos otros mucho más horribles y desesperantes. Amaya aveces ha sido incapaz de seguir leyendo sin comenzar a llorar y la entiendo. Cuando leo cosas así un sentimiento de rechazo nace en mí y me sigue causando nauseas.

Pero hay algo que me tiene mucho más preocupada, o al menos me tuvo. Conforme iba avanzando en aquellas lecturas comencé a pensar que yo era uno de aquellos proyectos. Todo calzaba. Tengo pesadillas recurrentes, soy fría y malvada, aveces escasa de sensibilidad por el dolor ajeno. Puedo matar a un ser humano sin remordimientos y tengo episodios en que no recuerdo nada. Una, dos, tres y hasta cuatro semanas que parecieron ser arrebatadas de mi conciencia.

La sola idea de haber sido uno de aquellos niños me congela la sangre. Pero fue Amaya quien hace tan solo un día descubrió algo en sus lecturas que me ha hecho replantearme esa idea.

FLASH B.

Chikane, por favor mira esto – ella me extendió una carpeta con sus manos – Lee lo que dice ésta hoja, creo que son buenas noticias – dijo con un brillo de esperanza en sus ojos.

Yo pensé que nada en aquellos escritos podrían ser buenas noticias, pero claramente no fue una razón de peso para que no tomara el papel y comenzara a leer.

"Informe N°808:

Al fin hemos alcanzado el mayor objetivo. LN es incapaz de sentir amor por alguien y cualquier otro tipo de sentimiento parecido.

La ahora anciana niñera que han tenido durante los últimos 15 años por fin nos ha servido de algo. Como la junta lo previó desde un inicio, usamos a esta mujer para que criara en cierta manera nuestros proyectos. La anciana, por momentos se nos escapó de las manos y comenzó a tratar a los proyectos con amor. Sin perjuicio, cada vez que la sorprendimos en aquello la mujer fue castigada con forme se lo merecía.

Como todos saben, es LN nuestro proyecto estrella pero también el más difícil de controlar. Recordaran que hace ya casi 7 años LN seguía llorando la imagen de una madre, problema que tuvo pronta solución gracias a la ayuda de la misma. Pensamos que habíamos podido controlar la situación, pero lamentablemente notamos ciertos comportamientos del proyecto que nos indicaban un sutil apego por aquella anciana.

Tomamos la decisión de deshacernos de la mujer y le dimos la orden a LN que la matara de la manera más cruel posible. No le dimos razones para que lo hiciera, no pintamos en su cabeza un mundo donde esa anciana mereciera la muerte, tan solo fue una simple orden que el proyecto acató.

La asesinó a sangre fría aún cuando la anciana suplicaba clemencia.

Todos los científicos fuimos testigo de lo ocurrido y no dudó un momento.

Posteriormente fue entrevistada por nuestro psiquiatra a cargo de la operación y aquí hay un extracto de esa conversación.

¿Cómo te sientes LN?

Perfectamente.

¿Y tus dolores de cabeza? ¿Cómo vas con eso?.

Sé llevarlos.

Entiendo. Ahora dime ¿Qué pasó con tu niñera?

La he matado.

¿Por qué razón?

Porque me lo han ordenado.

¿Sabes quienes han sido?

No.

¿Te interesa saberlo?

No.

¿Sientes culpa?

¿Por qué?

Por haber dado muerte a una anciana.

No.

¿La querías?

No.

¿Quieres o extrañas a alguien?

No, son sentimientos estúpidos.

¿Recuerdas como le diste muerte?

Cada detalle es fresco en mi memoria.

Perfecto. Creo que es suficiente. Puedes ir a descansar.

Ciertamente hemos logrado crear maquinas humanas. De seguro con LN1 y LN2 llegaremos a tener grandes gratificaciones"

Esto es horrible, Amaya – comenté en un susurró bajo.

Lo sé... como todo lo que he leído. Pero piensa Chikane, estos niños fueron programados para no tener sentimientos … tu no puedes ser uno de ellos – dijo con una mueca de ilusión.

Pero soy un demonio, sabes perfectamente de lo que soy capaz.

Pero no eres tú uno de ellos. Y tampoco un demonio.

No me mientas. Nada de lo que me digas me puede hacer sentir mejor.

¡Vez, escúchate! Tienes remordimientos, esa es otra prueba más.

Amaya, he matado a mucha gente – le recordé.

Pero lo has hecho porque tú padre te ha criado así. Nunca vimos la otra cara de la moneda, porque nos fue prohibido.

No lo sé – decidí esquivar su mirada.

Si tu fueras uno de esos niños no podrías haberte enamorado – de inmediato mi corazón se estremeció.

¿De qué hablas? - me hice la desentendida.

De su majestad Himeko. ¿Crees que no me di cuenta?

Estas buscando desesperadamente una razón para creer que yo no soy uno de esos niños.

No Chikane. Las vi discutir hace unos días … Y supe enseguida que la amabas.

Eso no es así – negué con mi cabeza, pues algo no me permitía reconocer lo que siento.

Chikane, mírame – pidió – Yo no te conozco muy bien, pero si lo suficiente como para notar el gran cambió que ha tenido tu comportamiento. Tu la amas a ella y por lo que vi ella también te ama a ti.

En eso te equivocas – mencioné de inmediato – Ella está enamorada de un sirviente. Se llama Souma, creo que lo has tenido que haber visto.

Souma … - repitió pensativa – ¿No es ese chico guapo que siempre la acompaña?

Él mismo – aseguré con pesadez.

No lo sabía … Pero tu si la amas y esa es razón suficiente para mí.

Tienes razón … me enamoré – declaré al fin llena de prejuicios.

Te soy sincera. No me alegra del todo la noticia – comentó con una risa rendida – Sabes que yo te amo y el hecho que te hayas enamorado de alguien más me duele. Pero también me alegra … Tu no eres parte de ese proyecto – aseguró.

No sé que pensar … - apreté mis labios – Por un lado deseaba ser uno de esos niños – confesé sorprendiéndola – así por lo menos tendría una escusa para darle a Himeko cuando se enteré que yo asesiné a su padre. Pero por otro lado me alegra … es demasiado cruel todo esto, incluso para mí...

FIN FB.

Realmente esto ha sido muy agotador – comentó Amaya mirando las hojas repartidas por el suelo.

Sí, creo que deberíamos tomarnos un receso. ¿Quieres salir a caminar y a enterarnos qué pasa con el mundo allá afuera? - le pregunté, pues realmente yo si quería salir de mi cuarto.

Por supuesto. Para mi seria un honor caminar con la futura reina de Japón – apenas escuché esas palabras dichas en un ingenuo comentario no pude seguir ocultando la verdad.

Amaya, antes que vayamos a caminar debo decirte algo – previne justo cuando ella tomaba una chaqueta en sus manos. Me miró curiosa pero paciente – Sucede que … hace unas semanas Himeko decidió celebrar la ceremonia de coronación.

¡¿Qué? ! - exclamó sorprendida

Lo que oyes. Yo ya soy reina y aunque no lo parezca Himeko es mi esposa.

No sé que decir … yo, yo realmente no me lo esperaba – podía notar el dolor y confusión en su mirada.

Quiero y ahora más que nunca atrasar la noticia. No se en que momento Himeko decida contarle al mundo de que ya he llegado al trono, pero entre más tiempo gane será mejor para la seguridad de ella y su reino.

Estamos metidas en un gran lío, Chikane – ella mencionó de manera sepulcral – No solamente le hemos robado información valiosa a mi padre, sino que ahora resulta que eres la reina y no lo hemos dicho. Definitivamente, si no nos matan los liberales lo harán los propios fundamentalistas.

Tranquila Amaya. Yo te prometo que tu no morirás, no me preguntes que haré pero de alguna forma lograré que salgas ilesa de todo.

¿Piensas que eso es lo que quiero? - consultó con un gesto ilógico en sus cejas

Eso creo – dudé.

Chikane, o bueno majestad – yo solté una suave risa al escucharla – No me importa perder la vida, no si la pierdo por una causa justa y por tu nombre.

No es necesario que te sacrifiques.

Eso debiste haberlo pensado antes de invitarme a vivir contigo para investigar – pasó por mi lado y con la yema de su dedo acarició mi mejilla – las dos tenemos el barro hasta las rodillas y este es un viaje sin retorno. Uno que yo acepte por plena voluntad … Ahora majestad, ¿me haría el honor de caminar por su palacio de mi mano? - preguntó haciendo una sutil reverencia.

No es necesario que me trates así, me gusta más como suena mi nombre en tus labios – ni siquiera me di cuenta de lo que dije pero luego de decir aquellas palabras supe que había sido un error. Ella enrojeció de vergüenza y rogué porque no lo tomara como una señal encubierta.

Me apresuré a tomar su mano y salir con ella de mi habitación. No pude dejar de dedicarle una mirada al cuarto de Himeko y recordar la triste escena de hace algunas semanas. Yo sabía desde el primer día que ella y Souma se amaban, pero aún así fui lo suficientemente estúpida como para enamorarme.

HIMEKO.

Sinceramente nunca en mi vida sentí pasar el tiempo tal lento como estas últimas dos semanas. Chikane, en las pocas oportunidades que he tenido para verla, casi ni me habla y mucho menos me mira. Ella solamente tiene cabeza para aquella chica.

Confieso que ha sido dolorosa esta distancia obligada, no es que entre ella y yo haya habido alguna vez una cercanía, pero al menos discutíamos y eso, me doy cuenta ahora, me hacía feliz. Feliz, porque significaba que pasábamos algunos minutos juntas.

Ahora que he aceptado mis sentimientos hacía ella me he comido la cabeza intentando comprender cómo es que uno puede llegar a amar tanto a una persona en tan poco tiempo. Pensé haber amado a Souma y ahora me doy cuenta que eso no nunca fue así. El amor que siento por Chikane es completamente diferente, con ella no me proyecto una vida como lo hacía con Souma, con ella me proyecto seguir viviendo cada segundo sólo para volver a mirar sus ojos.

No tengo manera ni palabra para describir las sensaciones de mi cuerpo y mi corazón. Es tan extraño y ajeno … no, en realidad no es ajeno. He sentido esto, lo sé, pero no sé cuando.

Desde aquella noche en que Chikane me descubrió con Souma no he dejado de pensarla ni un solo segundo. Ahora me tomo todo el tiempo necesario para repasar los pocos momentos que hemos vivido y cada vez que recuerdo algo me encuentro con algún nuevo detalle, que no sé si existió o simplemente es un juego de mi cabeza.

Sueño casi cada dos o tres noches con ella, pero es un sueño muy peculiar. Me veo a mi misma entrando a una sala casi vacía, todo el lugar está con un tono anaranjado cálido de algún atardecer que yo no logro ver. En el fondo de la sala está Chikane, sentada y con su mirada fija en mi. Temo acercarme pero finalmente lo hago a paso lento, ella se pone de pie cuando ya estoy lo suficientemente cerca como para escucharla y me dice. "Himeko ¿Crees en vidas pasadas?"

Siempre me hace la misma pregunta y yo no sé que responder. La quedo viendo perpleja y siento como una corriente eléctrica me recorre el cuerpo.

Cuando despierto recuerdo aquella extraña conversación en la que me preguntó lo mismo hace algunas semanas en su cuarto y mi curiosa vivencia de la niñez. Pienso que sueño eso porque ha sido la única vez en que ella y yo nos hemos mirado por unos segundos sin mantenernos a la defensiva.

Y aunque mi cuerpo clama por buscarla no me atrevo. Ni siquiera se como mirarla a los ojos, sé que ella no siente nada por mi, pero yo la amo y no me puedo perdonar a mi misma por lo que hice.

Nadie me avisó que justamente ella sería mi verdadero amor, de haber sabido nunca hubiese empezado nada con Souma, pero en su tiempo creí amarle.

Él ya se ha dado cuenta que algo me pasa, pues si bien aún le permito dormir en mi cuarto ya no soporto estar en la misma cama con él. Lo evado todo lo posible, no respondo sus besos ni mucho menos sus caricias. Quisiera, egoístamente, pedirle que me dejará en paz y que se aleje de mi, al menos como un hombre busca a una mujer. Pero luego siento remordimientos y me pesa la conciencia, no encuentro el valor para decirle de frente que ya no siento amor o lo que sea que haya sentido por él. Mucho menos me da el coraje para confesarle de que me he enamorado de Chikane … Eso, aparte de ser un escandalo le rompería el corazón.

Hoy tengo la esperanza de verla aunque sea un momento y ojala no la vea junto a esa chica. Por lo visto es muy educada y cautelosa. Pero no deja de ser una fundamentalista y no puedo bajar la guardia.

He pesado muchas veces que Chikane está preparando una emboscada contra mí y eso me hace llorar. Es que no veo razón para que ella se mantenga tantas horas encerrada en su cuarto junto a esa mujer … Hay otra opción, pero esa prefiero desecharla enseguida.

Quizás realmente se aman, así como yo la amo a ella y viven su amor con intensidad …

Es absurdo, prefiero que Chikane me traicione intentando o planeando un golpe de estado a que … se acueste con ella a casa hora del día.

Majestad ¿Desea más té? - la voz suave de una de las sirvientas interrumpió mis pensamientos. La miré con paciencia y pensé un momento mi respuesta

No, gracias – dije al fin. Ni siquiera he sido capaz de acabar con el té que aún me queda en la taza.

De acuerdo, alteza.

Puedes retirarte – mencioné con cordialidad.

Cuando me vi nuevamente sola me puse de pie y caminé hasta la ventana más cercana. Abracé mis brazos y dejé escapar un gran suspiró. Sentía que la soledad se agigantaba en mi pecho.

De pronto algo llamó mi atención. Distinguí a la distancia un automóvil y supe que se trataba del primer ministro, seguramente ha venido para hablar conmigo personalmente de algún tema importante.

No esperé que me anunciaran su presencia y fui a recibirlo.

Lo vi con la mirada confundida, algo pensativo. Pero en cuanto me vio supo regalarme una sonrisa.

Majestad ¿Cómo ha estado? - preguntó besando sutilmente mi mano

Me encantaría decir perfectamente, pero temo que no es así – mencioné con algo de pesar.

¿Puedo ayudarle en algo?

No, no se preocupe. Es mi salud, creo que me resfriare – mentí para no soportar otra pregunta.

Entiendo. Espero que no sea así de todas formas.

Pero dígame ¿A que debo su visita? - consulté caminando con él hasta la sala donde me encontraba con anterioridad.

Vengo por su aprobación.

¿Aprobación? - repetí curiosa.

Sí. Como ya han pasado dos semanas pienso que es tiempo de que el mundo sepa que la ceremonia de coronación ha sido efectuada – yo asentí con mi cabeza al comprobar el conducto de la conversación.

¿Tenemos todo asegurado? - pregunté casi en un susurro.

Claro, alteza. Nuestros comandantes se encuentran en alerta. Cualquier cosa que intenten los fundamentalistas será reprimida por el reino.

Prefiero no subestimarlos – comenté preocupada.

Tenemos un plan B, si todo sale mal.

¿Qué plan?

No puedo comentárselo. Es por su propia seguridad – dijo algo apenado

Esta bien … Tiene mi aprobación. No sirve de nada dejar pasar más el tiempo. Ya creo que estamos lo suficientemente preparados para doblegar a los fundamentalistas.

Gracias alteza. Su confianza no será en vano.

Supe en seguida que esta visita no iba a durar más tiempo. Desde luego aquel hombre tenía muchas cosas que hacer, aún más que yo. Sinceramente poco y nada he hecho luego de la muerte de mi padre. Por propia seguridad he tenido que dejar de lado hasta los eventos de beneficencia.

Puede ir en paz, primer ministro – avisé para que no tuviera que buscar las palabras de despedida.

Que Dios la ampare, alteza – dijo dando media vuelta. Pero junto antes de retirarse se giró nuevamente hacía mí – Por cierto, alteza. Acabo de ver a la reina Himemiya paseando con una chica por los jardines del reino – cerré mis ojos por acto reflejo, como para recordarme a mi misma omitir los celos y el dolor - ¿Es alguna invitada de la corona?

No. Esa joven es hija de Kento Kan y es inquilina de Chikane …

¿Es una fundamentalista? - su voz se sorprendió.

Sí y al parecer llevan una relación amorosa – escupí con acidez.

Pero que descarada … - murmuro entre dientes, aun sabiendo que se dirigía a su reina. .

Tengo todo bajo control – mentí para no seguir con aquel tema incomodo y doloroso.

De acuerdo. De todas maneras hablaré con Souma para que esté más atento – suspiré entendiendo que no podía negarle eso. Al fin asentí con mi cabeza y espera hasta que se marchara.

Repasé unos minutos la confidencia del primer ministro y no dejé de imaginarlas paseando por todos lados felices de la vida, como las enamoradas más grandes de este mundo. Un nudo de cólera se formó en mi garganta que terminó como un pequeño chillido en mi boca.

Así que paseando por mis jardines – mencioné celosa e irritada.

¿A qué vino el primer ministro? - la voz firme de Chikane logró espantarme. Di un pequeño salto que me delató.

Pero más allá del susto mi sangre se asemejó a una montaña rusa que me hizo las rodillas tan delgadas que tuve que apoyarme en la cabecera de una silla y respirar profundamente para calmar mi corazón. La miré llena de nervios y su mirada me quemó la boca y adormeció mi alma.

"Hola Himeko" "¿Cómo has estado?" - interpreté con una voz irónica lo que pudo haber sido el inicio de nuestra conversación – Al menos ten la decencia de saludar – dije al fin con tono agrió.

No vengo a ser vida social contigo – respondió hiriente – Sólo quiero saber que quería ese tipo.

¿Por qué te interesa? - reclamé poniendo nuevamente todas las barreras entre mi amor y ella.

No me hagas perder más tiempo y dímelo de una vez – cruzó sus brazos rígidamente.

¿Tienes tantas cosas que hacer? Porque hasta donde yo sé, el tiempo te sobra.

Ni te imaginas como vale el tiempo para mí … así que habla.

¡Tu no me das ordenes! - le recordé enfurecida.

No querrás que te obligue a decirme las cosas – amenazó con mirada perversa.

No me das miedo – dije entre risas – Mejor vete que de mi no conseguirás nada – la invité a salir de manera poco ortodoxa – ¡Vamos, vete de una vez! No dejes sola a tu novia que quizás se desespere al no estar encerradas en ese maldito cuarto – ella frunció su ceño y crispó sutilmente su labio inferior.

Dime a que vino el primer ministro, por favor – esta vez su voz sonó calmada y mucho más respetuosa. No tuve razones para seguir discutiendo.

Vino a pedir mi autorización para dar a conocer nuestro matrimonio – le dije algo defraudada de tener que decirle todo. Eso significaba que pronto acabaría nuestra conversación.

¿Y se la has dado? - se apresuró en preguntar.

Por supuesto, porque he de negarla – respondí alzando mis hombros.

¡Maldita sea! ¿Himeko, por qué lo hiciste? - noté algo de desesperación en sus palabras.

No tengo razones para ocultarlo – Su mirada ¿asustada? Me confundió profundamente.

Llámalo y dile que has cambiado de opinión – ordenó urgiendo – Que aún no estás del todo segura.

¿Pasa algo que debería saber, Chikane? - mi voz sonó suave pero inquisitiva.

Mira, quizás esto es lo más absurdo que escuches de mi boca – ella sin previó aviso puso sus manos sobre mis hombros y comencé a temblar – Pero por favor Himeko, confía en mí – suplicó con mirada penetrante. Creo que olvidé respirar y caí hipnotizada ante ella.

Tal vez si me dieras una razón – mencioné en un susurró mirando sus ojos absurdamente enamorada.

Es por tu bien – susurró al igual que yo.

No te acerques así a mí, Chikane – supliqué suprimiendo con todas mis fuerzas las ganas de besarla. Al parecer a ella no le molestó que mi frase no tuviese que ver con el tema de nuestra conversación.

No te haré nada – quiso tranquilizarme.

"Hazme algo" - dije en mi mente – No es miedo – le reconocí.

¿Entonces?

No pude más, juro que no aguante con esas ganas de besarla. La aferre a mi boca con desesperación y nos besamos con rabia. Yo me culpaba internamente por lo que estaba haciendo, pero la grata sensación de mi cuerpo me impedía terminar con aquel beso. Fue cosa de segundos sentir como mi calor corporal subía hasta mis orejas y desee con todas mis fuerzas hacerla mía.

Detente – ordenó con voz de hielo y me empujó lo suficiente como para apartarme de su cuerpo. Sentí morir de tristeza por su rechazo, pero contuve mis lágrimas – No quiero que me vuelvas a besar. Tú en tu espacio y yo en el mio – recalcó con su mano.

Creo que me dejé llevar por un impulso – disimulé mi verdadera razón.

Pues guarda esos impulsos para otras personas. Yo no tengo ganas ni tiempo para besarte – escupió con recelo y amargura. De verdad que la amaba, no hay otra explicación para que sus palabras de dolieran tanto.

¿Pero para Amaya lo tienes todo? - dejé escapar esa preguntar sin pensar.

¿Qué pasa Himeko, te cuesta creer que no eres el centro de atención por una vez en tu vida? - ella comenzó a burlarse de mí, lo pude ver en su mirada.

No me interesa y nunca me ha interesado ser el centro de atención de nadie – rugí con pena – ¿Crees que yo elegí tener esta vida y ser hija de un rey?

No me interesa, Himeko. Nada de ti me importa … Si tienes problemas existenciales de seguro habrá una fila de personas que estén dispuestas a escucharte, pero yo no.

¿Cómo puedes ser tan cruel? - ahora mis ojos se empañaron, no pude evitarlo.

Mira, por el poco respeto que te tengo te daré un consejo. Ve con Souma y cuéntale a él tus problemas, dale a él tus impulsos y bueno … pídele a él lo que tu y yo sabemos que necesitas y él te entrega agradecido, pero a mí Himeko, a mí me dejas en paz – sentenció con la voz ronca y fría como la nieve de diciembre.

Tienes razón – dije con pesar – No has de ser tú quien escuche mis sentimientos. Disculpa por hacerte perder tu valioso tiempo con mis tonteras y mis absurdos impulsos. Llamaré al primer ministro y le diré que aplace la declaración … ¿Supongo que un par de semanas más te dejaran conforme? - pregunté con la voz temblorosa a causa de la pena.

Es perfecto – dijo ella sin ningún tipo de sensibilidad. Luego se marchó de la misma manera en que llegó.

Me quedé absorta, pensando mil cosas en un segundo. Reconozco que me sentí la persona más estúpida del mundo y que supo ella como herir mi orgullo propio. Pero la verdad era mucho más cruda. El verdadero afectado fue mi corazón, sentí como se desprendió de mi pecho por aquel beso y luego cayó al piso donde ella lo pateó sin compasión.

Estaba viviendo la película más absurda del mundo. Ningún camino se veía seguro y lo peor es que tampoco había retorno. Supe que hiciera lo que hiciera saldría lastimada.

Por un instante me consolé a mi misma diciéndome que esto pronto acabaría. Lo más seguro es que me desenamore de ella tan rápido como me enamore, pues nadie puede amar a alguien que no te trata bien. Fue un consuelo barato y sin sentido … Cerré mis ojos y comprendí que cura para este amor no hay, ni siquiera el tiempo.

Ella estaba enfurecida por mi beso, lo vi en sus ojos. Creí que la vería vomitar del asco que le provoqué pero gracias a Dios no lo hizo. Cada palabra que me pronunció me hizo añicos mi voluntad. Quise escapar y añoré que la tierra me tragara. Esto estaba recién empezando y ya no tenía fuerzas para verla a los ojos sin morir de amor.

Debes hacer algo Himeko … Es eso o morirás de sufrimiento – me recriminé a mi misma tapando mi rostro con mis manos e intentando calmar mi llanto – Pero si ella quiere herirme no lo conseguirá – dije pasando de la pena a la rabia – Por mucho que la ame, juró nunca confesarle mis sentimientos y actuaré como la mejor actriz. Haré lo imposible por matar este amor. En vez de alejarme me acercaré, no por masoquismo sino por estrategia. Ella ayudara más que nadie a convencerme que nunca la tendré...

Sentí unos pasos acercarse a lo lejos, así que limpie mis lágrimas e intenté poner la mejor cara posible. Poco después Otoha apareció frente a mí.

Majestad, la cena estará servida en una hora – avisó con sumo respeto.

De acuerdo – le dije fingiendo una sonrisa.

Su majestad la reina Himemiya estará presente – no demoré en palidecer.

¿Ella te lo dijo? - pregunté nerviosa.

Sí. Me acaba de pedir que ponga dos puestos. Para ella y su invitada – noté como la voz de Otoha despreciaba sus últimas palabras. Al parecer no era la única que moría de celos en ese lugar.

Esto está superando todos los limites – comenté hartada – Ella pretende que soporte la presencia de ¡su amante! En la misma mesa.

No sabía que era su amante – mencionó Otoha notoriamente afectada.

¡Claro que lo es! ¿Qué crees tú que hacen esas dos todos los días encerradas en la habitación?

Lo pensé, pero quise creer otra cosa …

¡Dile a esa mujer que al menos tenga la decencia de no hablarme en la cena! - ordené casi fuera de mis casillas.

Otoha al parecer entendió que lo mejor era dejarme a solas, antes de que yo estallara y arrasara con todo lo que estuviera a mi paso. Ahora estaba descubriendo mi lado más oscuro y me avergonzaba por ello.

Subí de prisa a mi habitación y concentré todos mis esfuerzos en calmarme y buscar mi centro. Luego de respirar profundamente cambié mi ropa y me puse algo más adecuado para la noche. Unos pantalones elegantes pero relajados y un cálido suéter blanco que dibujaba perfectamente mi torso.

No demoré en estar lista y supe que lo mejor sería estar sentada antes que ellas en la mesa. Así que decidí no darle más vueltas al asunto y bajé. Otoha junto a otras mujeres tenía todo perfectamente arreglado. Quien no tardó en aparecer fue Souma, que como cada noche y aún a pesar de mi distancia seguía acompañándome en mis solitarias cenas.

Déjennos a solas, por favor – les pedí a las mujeres con un tonó delicado. Ellas, incluida Otoha se retiraron lentamente.

Souma me miraba inquisitivo, él ya sabía que algo estaba pasando conmigo pero era lo suficientemente respetuoso como para no preguntar.

No es necesario que estés aquí. Puedes retirarte si es lo que quieres – mencioné mirando el plato vació frente a mí

No lo haré … Por mucho que estés lejana conmigo no dejaré de acompañarte en tus comidas – supe por el tono de su voz lo que estaba sufriendo.

Hoy no estaré sola – comenté

¿Ah no?

No. Chikane y su invitada estarán conmigo en la cena.

Mucho menos te dejaré sola con esos lobos – escupió aunque con mesura.

Souma … quiero pedirte perdón – él me miró confundido – Tu mereces saber que me pasa y te prometo que te lo contaré … Pero por ahora prométeme que no me odiaras

No me asustes Himeko – se apresuró a comentar - ¿Por qué te odiaría? Eso es imposible …

Créeme Souma, nada es imposible – dije a media voz recordando que me había enamorado de Chikane.

Conozco esa mirada, Himeko. Sé cuando algo te aqueja, te hace feliz, te entristece o peor aún, cuando algo te hace sufrir. Y por la forma en que agachas la mirada cuando alguien te mira puedo jurar que estas sufriendo y no quieres demostrarlo – quedé helada. Sus palabras dieron de tal manera en el clavó que llegué a sentirme expuesta. Si hay algo que Souma puede hacer es leerme como si fuera un libro … a él no puedo engañarle.

Sí … creo que tienes razón – nuevamente ese temblor en mi voz me avisaba que mis lágrimas querían salir.

Ya, ahora no te deprimas. Debes estar fuerte, no quiero que esa sinvergüenza te vea así – él se agazapó a mi lado y me acarició la mejilla con sutiliza. Yo asentí con mi cabeza y logré despejar mi mente del sufrimiento.

Souma se paró a mi lado derecho casi tocando la pared, cumpliendo con su función de guardia de manera perfecta. A los pocos minutos vi aparecer a Chikane junto con esa chica.

Me pregunté si lograría sobrevivir a esta cena y ese se convirtió en mi mas cercano objetivo.

Amaya venía colgada del brazo de Chikane y caminaban con paciencia. Las vi por el rabillo del ojo sonreír de manera confidencial, luego las dos se pararon frente a sus respectivos asientos.

Buenas noches, alteza – me saludó Amaya con una respetuosa reverencia.

Buenas noches – respondí con una fingida cordialidad – Por favor, tomen asiento – propuse con un gesto delicado de mi mano. Chikane apartó la silla de manera educada para que Amaya tomará asiento y posteriormente ella hizo lo mismo. Me sorprendí lo atenta que era con esa mujer.

Souma por favor, puedes decirle a Otoha que sirva la cena – dije con la voz apacible. Hasta el momento estaba fingiendo perfectamente.

Quería decirle, alteza. Que para mi es un honor cenar con usted esta noche – claramente esa chica estaba intentando distender el ambiente con sus halagos.

Es un sentimiento reciproco, señorita Kan – musité dedicándole una fugaz mirada.

Si quieres puedes decirle a Souma que tomé asiento junto a nosotras – el veneno que desprendió Chikane en sus palabras estremeció mi sangre. Me quedé pálida unos momentos por su falta de respeto, pero tenía que ser valiente.

No veo por qué él deba comer con nosotras – intenté sonar casual y luego bebí un poco de agua.

Vamos, no finjas. Amaya sabe perfectamente quien es él en tú vida – sonrió de manera perversa al comprobar que estaba logrando hacerme sentir incomoda en mi propio palacio.

Chikane, mi intención es llevar la cena con tranquilidad. Si quieres seguir con tu pequeña guerra puedes guardar energías para mañana, por hoy yo no seguiré tu juego – me sentí impresionada de mi autocontrol, pero sabía que pronto estallaría.

¿Mi juego? Himeko, por favor – ella echó sutilmente su cuerpo para atrás. Así permitió que las mujeres sirvieran la cena en su plato.

Chikane, no creo que debas hablarle así – le sugirió Amaya tomando su mano para controlarla. Apreté mi mandíbula por aquel gesto y quise gritar …

Hazle caso a tú invitada … - murmuré mirándola a los ojos.

Sí … tienes razón Amaya. Lo siento Himeko – pidió sin sinceridad. Pero al menos enfrió un poco el ambiente.

Luego de unos segundos el único ruido que se lograba escuchar era el chocar de los cubiertos con los finos platos que sostenían nuestros alimentos. Todo me era incomodo, comer, beber y hasta respirar. Dejé de sentirme en casa para pasar a ser una extranjera sin nadie a quien recurrir.

Chikane, ¿me alcanzas más agua por favor? - la suave voz de Amaya retumbó aquel silenció.

Mientras Chikane le servía un poco más de agua en su copa tomé el valor de contemplarla. Era una chica realmente bella. Sus ojos eran almendrados y de un miel intenso, tenía labios sugerentes y una impecable sonrisa. Su cuello era largo y firme, su vestido mantenía un escoté donde asomaban peligrosamente las lineas de sus pechos y sus manos eran finas y delicada.

No pude dejar de compararme con ella. Creó que solo había una cosa en que le ganaba y esa precisamente era el valor de nuestras joyas.

Toqué con suavidad mi frente y cerré los ojos suplicándome un poco más de fuerzas, ya quedaba menos.

¿Te sientes mal? - quiso saber Chikane. Supe que esa pregunta era para mí. Así que levanté la mirada inmediatamente.

No, sólo pensaba – me excusé.

¿Segura? Te vez algo pálida – dijo algo divertida.

Alteza, ¿Se encuentra bien? - urgió Souma preocupado. Lo último que necesitaba era que él mostrara preocupación por mi frente a Chikane.

Sí Souma, descuida – intenté sonar lo menos ruda que pude.

Vez, son una ternura – cuchicheó Chikane haciendo un amago de decírselo al oído. Esa fue la gota que rebalsó mi paciencia.

¡Ya basta! - acusé golpeando la mesa con las palmas de mis manos y poniéndome de pié – He intentado ser lo más cordial posible contigo y tu amante, pero si has bajado a comer sólo para hacerme más amarga la existencia yo no te daré ese placer – ambas mujeres me miraban directamente. Amaya con notoria vergüenza y Chikane sonriendo – Ahora con su permiso, que tengan buen provecho. En especial tú, Chikane.

Buenas noches – dijo mordaz mientras yo me retiraba .

Ojala y te atragantes – susurré entre dientes lo suficientemente fuerte para que ella lograra escuchar.

CHIKANE.

La cena fue un completo desastre. Por supuesto que mi intención nunca fue amargar la noche de Himeko, pero bastó que viera a Souma parado junto a ella para que los celos se apoderaran de mí. Sentía una rabia asfixiante. Por un lado quería arrancarle los ojos a ese idiota y por otro quería tomar a Himeko y llevarla lejos de ahí, a un lugar donde solo estuviéramos las dos … pero claro, eso de nada serviría, pues llevara donde la llevara ella nunca dejaría de amarlo.

Al parecer reconocer mis sentimientos hacia ella trajo problemas colaterales, como no poder soportar la idea de que sea besada por él. No puedo sacarme de la cabeza esa maldita imagen, me ronda como mi peor fantasma y no me deja en paz.

Ya ha pasado dos semana de aquello y mi actitud no ha cambiado. Sé que ya no tengo fuerzas para vivir alejada de Himeko y tampoco me puedo pasar la vida ofendiéndola. Al fin y al cabo no es su culpa el haberse enamorado. Aquí la única estúpida fui yo, siempre supe la verdad y aún así no fui capaz de echar a la basura éste sentimiento.

Chikane, tengo una mala noticia – Amaya entró al cuarto con tez pálida.

¿Qué sucede? - consulté preocupada, dejando a un lado la carpeta que tenía en mis manos.

Mi padre viene en camino.

¡¿Qué?! - eso no me lo esperaba.

Sí, te lo juró – dijo más nerviosa que nunca.

¿Cómo se enteró que estás acá?

No sé si sabe que estoy acá … Escuché como dos mucamas hablaban de que él vendría para hablar con la reina Himeko

¿Con Himeko? - fruncí mi ceño - ¿Qué puede querer tu padre con Himeko?

¡No lo sé! - ella entró en pánico – Pero si él no sabe que yo estoy aquí de todas maneras se enterará. No creo que Himeko omita el detalle de que yo estoy viviendo en su palacio.

¡Maldita sea! - escupí apretando mis puños – Debo hablar con Himeko … Y no sólo eso. Debo estar presente cuando ellos dos se reúnan.

Pero eso puede ser peligroso. Si mi padre ya está enterado de que le robamos sus carpetas, de seguro querrá matarte – me previno con un fuerte abrazó protector.

Con mayor razón. Nunca dejaría a Himeko a solas con él – la miré con algo de nervios por lo que estaba por venir – Tú no te muevas de aquí, por nada del mundo. Cierra la puerta con llave e intenta guardar todas estas carpetas …

De acuerdo – asintió temblorosa y con los ojos enrojecidos.

Yo caminé de manera rápida hasta la puerta.

Recuerda, no le habrás a nadie – le advertí antes de salir.

Solo tenía una cosa en la cabeza y esa era encontrar a Himeko. Como nunca el palacio se me hizo infernalmente grande, ni siquiera me percaté en que momento dejé de caminar para empezar a correr. A cada sirviente que vi le pregunté por Himeko, pero nadie sabia nada. ¡Maldita sea, nadie sabia nada!

Cuando ya pensé que no alcanzaría a dar con ella vi a Souma. Justamente tenía que ser él la persona que me ayudará, pero por Himeko sinceramente me creo capaz de rogarle a este tipo, eso y mucho más.

¡Oye tú! - le llamé con vehemencia, él no demoró en dirigir su mirada hacía mi.

Majestad – mencionó con ironía - ¿en que le puedo ayudar?

¿Donde está Himeko? - consulté

Ocupada. Tendrá una reunión.

No te pregunté que esta haciendo, imbécil. Te pregunte donde está – la cólera escapaba por mi voz.

No se lo diré, alteza

No tientes tu suerte – le amenacé – Esto es muy importante …

Ella no quiere verla – me aclaró.

¿Entiendes cuando te digo que es algo importante? - crispé mi ceño – Ahora habla.

Ya le dije, no hablaré – perdí el control por el miedo de saberla en peligro.

¡Ella está en peligro! ¡Así que dime donde esta maldito imbécil! - le grité mientras lo zamarreaba por el cuello de su camisa. Pude ver como su mirada se oscureció y al igual que yo comenzó a sentir miedo.

¿Qué estás diciendo? - preguntó fuera de todo protocolo.

Sólo dime antes que te mate en este momento – rugí perdida en mi desesperación.

Está en el despacho de su padre – fue todo lo que necesite para correr hacía ahí.

Sabía perfectamente donde estaba, pues fue el lugar donde yo misma asesiné al rey. Aún no entendía la razón por la cual el padre de Amaya solicitó una reunión con Himeko ni mucho menos por qué ella le dijo que sí. Pero sea como sea, yo no la dejaré a solas.

Sentía los pasos de Souma correr detrás de mí. Por un lado lo entendí. Yo haría lo mismo, así que permití que me siguiera al menos hasta la puerta del despacho.

Quédate aquí – le ordené – actúa normal y no digas nada. Sabrás enseguida si las cosas se complican.

Entiendo – dijo él. Agradecí ver que su formación militar era estricta, pues él entendió que lo mejor era hacerme caso.

Suspiré de manera rápida y entré dispuesta a todo. Incluso a dar muerte a ese hombre frente a los ojos de Himeko.

Vi como Himeko se ponía de pie, esperando seguramente ver a Kento. Pero apenas me vio entrar quedó paralizada. Con ese pequeño gesto supe que había llegado a tiempo, ella estaba sola y eso me daba unos minutos a mi favor.

Himeko ¿estás bien? - me lancé hacia ella sin pensar demasiado. Tan sólo llegué a su lado y la aferre a mi cuerpo sintiendo como el alma volvía a mi cuerpo.

¿Qué te sucede? - preguntó en un susurró con su cabeza apoyada a mi pecho por el lazo de mis brazos.

Mírame – tomé su cara entre mis manos y chequeé su rostro - ¿Todo bien? - consulté nuevamente.

Sí, Chikane – entendí que ella no sabía como reaccionar frente a mi forma de actuar.

¿Qué es lo que quiere Kento? - me animé a preguntar sin tapujos.

¿Cómo supiste que él vendría?

Eso no importa ahora…

Claro que importa. Tú me estás asustando con tu forma de actuar – aclaro ella alejándose de mí.

Es un hombre peligroso, Himeko – me vi obligada a revelarle aquello. Ella cerró sus ojos casi agotada de todo esto.

¿Qué tan peligroso? ¿Y cómo sabes tú que lo es? - preguntó con calma fingida.

Lo suficientemente peligroso como para no dejarte a solas con él … - mi silenció fue categórico con la segunda pregunta, pues nunca se la respondería.

Estoy en mi palacio, él no me hará nada – dijo con tono agrio.

No me arriesgaré …

¿A ti qué te importa lo que me pase? Me has dejado en claro que todo de mí te resbala – me odie a mi misma por haberle dicho esas palabras.

Himeko … no me importa lo que pienses pero yo no te dejaré a solas con él.

Yo quiero hablar a solas con él.

No es el momento para discutir – rogué.

No estoy discutiendo, Chikane. Quiero que salgas de aquí en este momento.

No lo haré – afirmé con el alma.

Me veré obligada a sacarte de aquí – amenazó.

Hazlo. Mataré a quien intente hacerlo.

No digas esas cosas – pidió furiosa.

Nadie sacará a la reina Himemiya de este lugar – la voz gruesa de Souma nos dejó atónita. Él había escuchado cada palabra de nuestra conversación.

¿Qué haces aquí Souma? - le interrogó Himeko totalmente sorprendida.

Himeko, es por tu seguridad.

¿Qué sabes tú de todo esto? - por un momento vi desilusión en los ojos de Himeko.

Nada. Tanto o menos que tú. Pero me basta con saber que estas en peligro y no me preguntes por qué, pero en este momento confió en que su alteza – él me indicó a mi – puede ayudar a tu seguridad.

De acuerdo. Te quedas Chikane. Pero no quiero que hagas o digas alguna estupidez – me informó doblegada por las circunstancias.

Al cabo de unos minutos ya estaba más calmada. Tenía a Himeko justo frente a mis ojos y Souma aguardaba en la puerta. Kento al parecer tuvo un inconveniente pues estaba atrasado.

Si bien Himeko no me volvió a dirigir la palabra, nos mirábamos cada cierto tiempo. Mi corazón latía a mil por hora, hoy se veía realmente hermosa.

Himeko … otra cosa – dije a media voz.

¿Qué quieres ahora? - consultó cruzando sus brazos.

No le menciones a Kento que su hija vive conmigo – ella no demoró en enrojecer de rabia.

¿Has venido hasta aquí y has inventado que estoy en peligro sólo para cerciorarte de que yo no le comentara a Kento donde esta su querido angelito?

No Himeko, estas confundiendo las cosas – intenté explicar pero fue demasiado tarde pues unos golpes en la puerta me avisaron que la mal esperada visita había llegado.

Himeko me miró con desaprobación unos segundos, luego tomó asiento donde meses antes estuvo su padre y permitió el ingreso de Kento con una voz fuerte pero hermosa a mis oídos.

Yo me apoyé en un costado de la pared. Ubicada en una posición estratégica, así si ese desgraciado intenta hacerle daño a Himeko su cuello terminara cortado en menos de tres segundos.

Kento entró sonriente hasta que me vio en aquel lugar. Los dos nos sostuvimos la mirada más de lo necesario, gesto suficiente para comprender que su visita no era cordialidad. Él quería conseguir algo.

Majestad – tomó la mano de Himeko y la besó sutilmente.

Señor Kento, que honor – saludó Himeko fingiendo perfecta tranquilidad.

Que gusto verte Chikane. No has ido a ver a tu padre, deberías ir a visitarlo.

Podrá sobrevivir sin mí – dije alejada de toda cordialidad.

Majestad, me gustaría tener esta reunión a solas con usted – justo cuando iba a negarme a salir, Himeko habló.

Eso no será posible. He decidido que Chikane esté presente. No veo por qué ha de incomodarle la presencia de una fundamentalista tan arraigada como usted – Respiré profundo y orgullosa de sus palabras.

¡Que curioso! … Usted dispuesta a la compañía de Chikane – él era un hombre muy astuto. Seguramente se dio cuenta de que Himeko fue advertida por mi.

No vino a conversar de las curiosidades de la vida ¿O me equivoco? - continuó Himeko suspicaz.

No se equivoca, alteza. Mi razón es otra.

Por favor lo escuchó – le animó.

Será un poco incomodo tener que decir esto precisamente frente a la afectada, pero no me deja otra opción – fruncí mi ceño pues supe que se refería a mi

Que planeas, estúpido - pensé apretando mis dientes.

Se puede explicar mejor – pidió Himeko interesada.

Vengo en nombre del padre de Chikane, majestad – Himeko me regaló una fugaz mirada, quizás intentando comprender que estaba sucediendo.

¿Y qué es lo que quiere mi padre? - me apresuré a preguntar.

Que va ser Chikane, cuidar de ti – mencionó como si fuera lo más lógico del mundo.

Cuidar de mi – ridiculicé con una media sonrisa

Majestad, pienso que usted se habrá dado cuenta ya de que Chikane no esta completamente sana – entendí de inmediato donde iba la conversación, pero debía mantener la sangre fría – ella necesita urgentemente atención especializada.

¿A que se refiere el señor Kento, Chikane? - preguntó preocupada.

Está exagerando – aseguré algo complicada.

No majestad, no es así. Chikane sabe perfectamente que no puede interrumpir su tratamiento y el pobre padre ya no sabe que hacer para convencerla de que continué con el.

Eso es mentira, Himeko.

No lo interrumpas, Chikane – ordenó ella.

Gracias, alteza. Sucede que Chikane sufre de una extraña enfermedad, una que puede llevarla a la muerte si no recibe los medicamentos adecuados.

¿Qué esta diciendo? - noté como los ojos de Himeko se tornaron tristes y llenos de desesperación.

No seas absurdo, mi vida no está en peligro – él estaba mintiendo descaradamente y yo no podía amenazarle frente a ella.

Vamos Chikane que no te de vergüenza … Sé que su alteza entenderá que necesitas ir por ese tratamiento.

¿Qué tipo de tratamiento es? - quiso saber Himeko.

Uno muy complejo, alteza. Sólo un médico lo practica en este país.

Himeko escúchame … Eso es mentira, yo estoy bien mírame – le pedí disimulando tranquilidad.

No lo sé Chikane … Yo misma he visto como has sufrido por tus dolores de cabeza – maldita la hora en que Himeko comenzó a mostrar preocupación por mi - ¿Qué sugiere usted señor Kento?

Himeko, no lo escuches – le rogué. Ella con su dedo extendido me ordenó guardar silencio. No pude hacer nada más que callar.

Sugiero que me ayude a convencer a la señorita Himemiya para que vuelva conmigo.

¿Qué? - pregunté, Himeko se mantuvo tranquila esperando que él siguiera con la explicación.

No creo que usted tenga problema en que ella se ausente por unas semanas. Será por su salud.

Por supuesto – mencionó rápidamente Himeko – todo sea por la salud de Chikane, pero hay un detalle – mi arrebato impidió que Himeko siguiese hablando.

Yo no iré a ningún lado – avisé enseguida – No soy una niña para que decidan por mí. Y con todo respeto Kento, pero tú para mi no eres nada más que un político fracasado, dependiente y sometido a las ordenes de mi padre. Si él está tan preocupado como dices, dile que me busqué con gusto me reuniré con él. Pero ni tu ni ningún fundamentalista volverá a pisar este palacio – las palabras fluyeron de mi boca y sentí como por primera vez en mi vida descargue un poco de peso de aquella mochila invisible que siempre he cargado.

Vi por el rabillo del ojo como Himeko sonrió cuando ofendí a Kento y le prohibía su ingreso a este lugar. Pero el rostro de Kento fue el más gratificante. Supuse que nadie lo había ofendido tanto como yo en ese momento, y menos delante de una persona tan importante como lo es Himeko.

Ay muchacha, pecas de petulante muchas veces – dijo apenas se recompuso de mi humillación.

Señor Kento – está vez habló Himeko – Le agradezco la preocupación por mi prometida, pero realmente si quiere ayudar dígale al médico de Chikane que se comunique con mi doctor. Pues mi intención es contribuir en su salud, pero no dejaré que la alejen de mi lado – la miré impresionada por sus palabras … al parecer ella también quedó sorprendida pues tuvo que corregir lo que dijo – me refiero a que no veo la necesidad de que se ausente del palacio.

Entiendo alteza. Tú Chikane, replantea esa actitud … no vaya a ser que una de estas noches te ataque un dolor tan insoportable que vegas a rogarnos por tu tratamiento – dijo ofendido pero pude ver entre lineas una cierta amenaza.

Adiós Kento – mencioné abriendo la puerta y echándolo del lugar.

Ah … antes que se me olvide ¿De casualidad has sabido algo de mi hija? - preguntó con ira en su mirada. Miré a Himeko y temí que me delatara.

No … y no me importa tus problemas familiares.

Claro, eso pensé. - sin decir más se marchó del lugar.

No tuve idea cual fue su verdadera intención. Claramente el quería estar a solas con Himeko y al verme ahí parada no dio rienda suelta a su plan. Tuvo que rebuscar una escusa barata para poder fundamentar su presencia en el palacio. Pero sea como sea, no bajare la guardia.

¿Me puedes explicar que fue todo eso? - preguntó nuevamente furiosa, Himeko.

Un hombre con demencia senil – respondí con calma pero bromeando.

Ahora mismo me dirás a que se refería con eso de que tu vida corre peligro.

Te estaba mintiendo, Himeko.

¿Qué gana él mintiendo con algo así?

No lo sé, pero lo voy a averiguar.

No me mientas Chikane, yo necesito saber que pasa con tu salud.

¿Te estás preocupando por mí? - pregunté desafiante.

¡Sí! ¡Me estoy preocupando por ti! - respondió desesperada – Yo no quiero una muerte más en este palacio.

Gracias por mentir, pero descuida. Ya te dije que no pasa nada.

Como sea, estés o no enferma aquí hay algo muy extraño. Ese hombre te amenazó, casi sentí que te tratara como si fueras de su propiedad.

Tu lo dijiste una vez Himeko. Soy una perra con diferentes amos … o al menos lo era.

Si tienes algo que contarme te recomiendo que lo hagas ahora – aconsejó ella

No hay nada que tengas que saber … Gracias por no delatar a Amaya, me has hecho un gran favor – le dije dispuesta a retirarme.

No me agradezcas nada. Pero escúchame, con o sin tu ayuda llegaré al fondo de todo esto. Me ha quedado más que claro que tu lazo con los fundamentalistas está roto, pero eso no nos convierte en aliadas. Así que investigaré a tu padre y también a ti.

Haz lo que quieras, ve y piérdete en un suburbio japones si lo deseas yo no te lo impediré – quise sonar lo más desapegada posible.

Claro, seguramente te da lo mismo.

Claro que me da lo mismo

¿No te importo cierto? - preguntó algo divertida, sin creer en mis palabras.

Para nada – aseguré.

Al parecer la falta de sueño está haciendo estragos en mi percepción. Juré haberte visto temblar hace unos momentos por creerme en peligro, pero tuvo que haber sido mi imaginación – dijo pasando por mi lado con una mueca de sarcasmo en su rostro. Claramente ella se dio cuenta de mi desesperación y no dejó de restregarlo en mi cara.

HIMEKO.

Apenas salí del despacho de mi padre Souma me abordó con la mirada aterrada.

Dime que estás bien – pidió aferrándome a su cuerpo con la misma desesperación que lo hizo Chikane momentos atrás.

Lo estoy, Souma – musité para tranquilizarlo.

¿Qué es lo que quería ese hombre?

No lo sé. Al parecer quería mi permiso para que Chikane se ausentara por unas semanas .. aunque no estoy segura que sea la verdadera razón de su visita – me quedé algo pensativa.

¿Ausentarse? ¿Para qué?

Eso no importa … - no estaba dispuesta a contarle nada sobre la supuesta enfermedad de Chikane. Sea o no verdad no lo divulgaría.

Como sea. Tú estas bien y con eso me conformo – besó mi frente por algunos segundos hasta que escuchamos como Chikane aclaraba su garganta.

Veo que el amor no se puede contener – mencionó con ironía. Souma se alejó de mi sin que yo se lo pidiera.

Di lo que quieras – dije y comencé a caminar, pero ella no tardó en seguirme.

No tienes que disimular conmigo, Himeko. Puedes amarlo libremente – comentó apenas alcanzó mis pasos.

Lo tendré presente – dije sin una cuota de entusiasmo.

No te ves feliz … ¿Te aqueja algo? - quiso saber curiosa.

No tengo una vida perfecta, Chikane …

Pero tienes lo fundamental para ser feliz – declaró como si sus palabras guardaran una verdad absoluta.

Cuanto te equivocas. Ni si quiera yo que soy reina tengo lo que más añoro – me detuve sólo para mirarla a los ojos.

¿Y qué es lo que más añoras? - quiso saber concentrada en mi mirada.

No te lo diré … es algo absurdo – enrojecí de vergüenza sólo por la idea de decirle la verdad.

Quizás yo te puedo ayudar a conseguirlo – sugirió de manera transparente.

¿Tú haciendo algo por mi? - escupí entre risas – Hoy has estado muy graciosa, debo admitirlo.

Lo digo de corazón, Himeko – insistió.

Aveces eres tan ocurrente … Pero es algo que me agrada, claro mientras no me hieras …

Disculpa si te he herido en algunas ocasiones, te juró que no ha sido mi intención – la miré completamente sorprendida.

Sabes Chikane, no sé si me estas tomando por estúpida o estas siendo sincera – tuve que confesar mi confusión.

Tú no eres estúpida. Reconozco que al principio te subestime, pero te lo aseguro, fui yo quien salió perdiendo por eso.

¿Y qué perdiste? - no pude dejar de preguntar.

Bueno, perdí algo pero también gané otra cosa.

¿Qué cosa? - ella suspiró notoriamente acomplejada.

Perdí cordura pero gané un …

¿Un qué? - maldita sea estaba desesperada por oírla. Mi corazón se ilusionó tanto que pensé desmayar.

Un corazón … - susurró como si fuera un secreto muy peligroso. Pero ese secreto fue miel para mis oídos. Seguramente no pude dejar de mirarla como una enamorada y sin darme cuenta acaricié su mejilla con el lomo de mi mano.

¿Y eso es malo? - pregunté acercándome con cautela a su boca.

Si me hace mas vulnerable lo es – habló herida en su orgullo. La noté tensa como si esta conversación la estuviera incomodando.

No le tengas miedo a sentir … Es lo más humano que nos queda …

Lo sé – de pronto su mirada cambió y se torno dura nuevamente – De todos modos Amaya nunca me haría daño – apenas escuché su confesión corte el contacto. Aparté mi mano de su mejilla y mis ojos de sus ojos.

Que estúpida eres, Himeko - me recriminé mentalmente – Amaya, claro – susurré abatida y volviendo a caminar.

¿Cómo vas con Souma? - sentí que quiso poner el peso de la conversación sobre mis hombros, pero ya no estaba dispuesta a seguir con está farsa. Si bien esto me sirvió para convencerme de no confesarle mis sentimientos ya no tenía motivos para que ella siguiera pensando que yo amo a ese hombre.

Depende de que modo lo mires – comenté con la mirada fija en el camino.

¿De qué lado lo miras tú? …

Por un lado bueno. Viví momentos muy lindo con él …

Eso lo tengo más que claro – rugió con odio nuevamente. Yo la miré con desaprobación por su interrupción.

Sí claro, Chikane. Pero todo se acaba …

¿Cómo? - sonó muy interesada.

Ya no lo amo – reconocerle eso me hizo sentir libre de cierta manera – Y ahora sólo lo puedo ver como una especie de "amigo"

Nadie deja de amar de la noche a la mañana – al parecer estaba incrédula de mis palabras.

Me di cuenta que nunca lo amé de verdad … Pensé que era amor, pero ahora me doy cuenta que cuando te enamoras los sentimientos son completamente distintos – aclaré con opacidad por saber que este gran amor no era correspondido – Pero tú debes entender a que me refiero. Piensa un poco como te hace sentir Amaya y como te hago sentir yo – la vi palidecer ante mi sugerencia. Yo sabía que esto me dolería pero tenía que comprender que era lo mejor para mí.

No te entiendo – comentó deteniendo nuevamente el paso.

Yo sé que te gusto o te gusté en un momento – no fui capaz de mirarla a los ojos mientras hablaba – Pero no hay comparación entre lo que sientes por ella y lo que sientes por mi. Si es que por mi hay algún sentimiento, cosa que sinceramente dudo – entristecí como el cielo de invierno en el anochecer – Algo parecido me pasó a mí. Lo que soy yo para ti es Souma para mí y lo que es Amaya para ti … es alguien que sigo buscando – dije pues no estaba dispuesta a recibir más preguntas de su parte.

Ya veo … Así que no lo amas

No.

¿Hay alguien más? - curioseo dubitativa.

No. - volví a mentir.

No te creo … Por alguna razón te diste cuenta de que no era amor lo que sentías por él.

Sí, tienes razón. Pero no te lo diré, forma parte de mi vida privada … Ahora me despido, Chikane. Necesito despejar mi mente. Ve con Amaya, que de seguro te esta buscando enloquecida – sin esperar respuesta de su parte me alejé de ella. Había un lugar al que quería ir.


Hola, primero que todo mil disculpas por la demora. El cap 9 lo tuve listo al día siguiente a que publicará el n° 8 pero decidí no subirlo pues no estaba conforme con él. Luego la universidad me exprimió todo el tiempo y hasta el alma XD

Al fin de cuentas, ayer salí de vacaciones y nada ... hoy he jugado todo el día ps3, al punto de olvidar que tenia que subir el cap y como no quiero hacerls esperar más lo subiré tal cual lo cree hace ya varias semanas o dos semanas... ni siquiera se cuanto tiempo ha pasado.

Gracias a tods por sus palabras de apoyo y sus críticas, las valoro mucho. Gracias también a mi Irmita quien me dio unos consejos para este cap pero como se dara cuenta no cambie nada de él jajajjajajjaja y Gracias, pero muchas gracias por esos extractos de poemas bridec972, son hermosos.

Ahora me despido porque estoy jugando online y nada, me están esperando jajajjajaja

Gigantescos abrazos psicologicos :D