Aun viajaba a altas velocidades cuando sintió una vibración en el bolcillo de su pantalón, sabía que no era del celular. Sin tiempo que perder, freno con fuerza para poder revisar el mensaje de Weiss y ya de paso también para probar los frenos.
Sus ojos se abrieron de par en par cuando vio la pregunta que Weiss le hacía, inmediatamente saco el teléfono del bolcillo en su chaqueta y llamo a su padre. Varias preguntas pasaron por su mente en el momento que escucho el tono de llamada, una de ellas era como explicarle a su padre que quería que su novia se quedara por un tiempo en su casa. Primero: debía explicarle que tenía novia, ya que hasta el momento no había tenido la oportunidad de presentarlos y tenía planeado darle la sorpresa entonces y no ahora; aunque sospechaba que su padre lo aceptaría sin ningún problema. Segundo: ¿Cuánto tiempo se quedaría Weiss? No pensó en preguntarle eso antes de marcar. Tercero...
- Hola solecito, ¿cómo estás?
- Ya no tengo 5 años, papá
- De acuerdo, y ¿Qué querías?
- Preguntar si estaría bien que alguien se quedara en la casa por un tiempo... -no era como quería pedir permiso pero así fue como lo formulo su mente.
- Depende, si es Qrow dile que no me gusta tenerlo en la casa por sus malos hábitos
- No es el, es...
- ¿Blake entonces? -Interrumpió- Por supuesto, cualquier amiga tuya es bienvenida.
- Entonces, ¿estaría bien si Weiss se queda un tiempo?
- Creo que tú y Ruby la han mencionado un par de veces, ¿Por qué quiere quedarse con nosotros?
- En pocas palabras, porque su padre es un tirano que la mando al extranjero por sacar una nota no perfecta pero ahora ella quiere volver y no tiene donde quedarse.
- Eso suena complicado, dile que si tiene donde quedarse.
- ¡Gracias! Se lo diré ahora mismo.
- Muy bien cielo, yo tengo que volver al trabajo.
Inmediatamente termino la llamada y escribió la respuesta que Weiss tanto esperaba: "Seguro, mi padre dice que está bien"
"¿El... en verdad dijo que estaba bien?, ¿Hablaste con él?, ¿Tan rápido?"
"Por supuesto que sí, no podía solo llevarte a casa y sorprender a mi padre con la noticia"
"Y... ¿Eso significa que ya sabe lo nuestro?"
"Pensé que tendría que explicárselo pero no fue necesario, ya se lo diré cuando estés aquí, pero de momento piensa que solo eres una amiga, y una muy buena en todo caso porque no es usual que Ruby hable bien de mis amigos... con algunas excepciones"
"¿Que dijo Ruby?"
"Aun no tuve tiempo de hablar con ella, pero supongo que estará feliz de volver a verte, ella ya te considera su mejor amiga aunque le hayas dicho lo contrario"
"Tan solo espero que no quiera que vayamos de compras, hacernos manicura y hablar de chicos"
Yang se rio a carcajadas. "Conociéndola, no lo creo."
"Tengo que irme, si todo sale bien nos veremos muy pronto"
"Cuídate mucho, princesa"
"Te veré al amanecer, mi sol"
Su mirada lila se perdió en las últimas dos palabras durante unos segundos, recordaba la última vez que Weiss pronuncio aquellas palabras.
Fue en el salón del coro, poco después de que consiguiera su número de teléfono y después de que Weiss le dijera "mi sol" en un mensaje, sabía que le había costado escribir esas dos palabras porque ella nunca se había dirigido a nadie por apodos o sobrenombres. Por eso mismo sintió que podía; no, que tenía que hacerle pronunciar esas mismas dos palabras, quería escucharlo para ya no tener que imaginarlo. Planeo ensayar parte del coro de una canción que tenía esa pequeña frase en la letra, y a la hora del almuerzo toco la melodía lo mejor que pudo aunque no había practicado lo suficiente, se equivocó intencionalmente en la letra para que Weiss le corrigiera y cantara "Mi sol" en un tono dulce y afectuoso. Ella no se dio cuenta de lo que había hecho hasta que vio la sonrisa brillante y soñadora de Yang, fue cuando su pálida piel se tiño de rojo y le dijo "Torpe" como hace cada vez que Ruby hace algo inocente que sale mal.
En este momento, ella tenía la misma sonrisa. Cuanto más lo pensaba, más se emocionaba, ¡Weiss viviría con ella por unos meses! Casi un semestre completo, esto era como un sueño, algo que jamás supuso que podría pasar tan pronto. Levanto sus brazos al aire y grito con tanto júbilo, que la única respuesta que recibió fue el ruido de la fauna que huía de ella hacia el interior del bosque. Dio media vuelta y condujo a toda velocidad de regreso a casa solo porque quería contarle a Ruby personalmente y llamar a Blake para decirle.
...
En el caso de que la comunicación con Yang hubiera resultado imposible, pensó que podía arreglar su retorno a eso de medio semestre, aunque sinceramente prefería tener su permiso en vez de llegar a su casa como un perro desamparado. Por suerte, todo estaba bien, excepto por el hecho de no poder expresar cuan entusiasmada se sentía en este momento, aunque si se detenía a pensarlo…
Libertad, un privilegio que siempre escapaba de ella, la carencia constante de aquel aire tan ligero que muchos podían respirar, aquella tranquilidad que venía atada al hecho de poder ser tú mismo sin importar absolutamente nada, todas aquellas cosas eran... o habían sido desconocidas para ella hasta que conoció a Yang y ella le presento un mundo nuevo, completamente opuesto al que conocía. ¿Cómo no enamorarse de alguien tan sincera y amable, tan madura y divertida, de semejante espíritu libre? Nunca conoció a nadie que pudiera entrar en una habitación e iluminarla con su sola presencia, que con la calidez de su persona y su sonrisa pudiera tocar su vida como los rayos del sol en primavera, los cuales la tocaban por primera vez desde el extenso invierno que había sido su vida antes de conocerla. ¿Cómo no quedar a su merced, si los helados muros que había levantado para protegerse del mundo cayeron con la calidez de un solo abrazo? Si ella misma nunca había sido muy expresiva respecto a lo que sentía pero ahora recibía los sentimientos desnudos de un corazón honesto, ¿Cómo podría su helado corazón resistirse a Yang? Si no tenía defensa alguna, si solo era consciente de los latidos de su corazón cuando ella estaba cerca, si solo podía sentirse ella misma cuando estaba con ella, si el mundo carecía de luz y color cuando estaba lejos de ella.
Aun no tenía idea de que había atraído a Yang, pero fuera lo que fuera, estaba agradecida de haber tenido ese algo que Yang estaba buscando, lo que fuera, incluso si el motivo de su atracción era algo tan superficial como su físico o tan complejo como su personalidad. Sabía que aquellos ojos lila la vieron primero igual que todos la habían visto, pero que la manera en la que la veía cambio completamente luego de que escuchara las canciones que dejaban mostrar su verdadera persona. ¿Habrá sido en ese momento?, ¿Se habrá acercado a ella por piedad? Conociendo su instinto protector, era probable, y aunque no era precisamente el mejor de los motivos, era también mucho mejor que los motivos que otros han encontrado para interesarse en ella.
¿Destino o coincidencia? Lo que fuera que llevara a Yang al salón del coro para descansar después de noches sin dormir por culpa de una película de terror, ¿Acaso importaba? Había llegado a ese salón específicamente, aun conociendo sus basta variedad de opciones, ¿Puede que cierta nostalgia por la banda que tuvo la llevara allí? Era probable, y si era cierto tampoco era descabellado pensar que le atrajo su talento, aunque también en sus canciones se dejó mostrar tal como era y Yang la acepto tal cual, ¿Era esa aceptación parte de su instinto protector o encontró en su persona algo que estaba buscando hace mucho?
¿Acaso importaban todas estas preguntas? Carecían de toda relevancia, aunque tampoco podía evitar pensar en ellas, en parte porque tenía curiosidad y en parte porque le traía dicha recordar aquellos momentos que incluso ahora no parecían tan lejanos. ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? Varios meses que parecían semanas, y cuando pueda estar junto a ella nuevamente, ¿Esos meses serán como años o como semanas también? Puede que duren tanto como dicte el reloj aunque sabía que su recuerdo prevalecería por mucho más tiempo y que posiblemente el momento como tal no dure tanto como quisiera.
Podía imaginar amanecer junto a ella, ver su rostro aun dormido y poder acariciar su cabello o mejilla antes de darle un beso de buenos días; aunque si no, entonces despertaría después que Yang y ¿cómo la encontraría? ¿Estaría ella viéndola o…? ¿Quién sabe? Lo más seguro era que no la encontrara al despertar porque sabe que se levanta muy temprano a hacer ejercicio, y siendo ese el caso entonces podría levantarse para que tenga el desayuno listo cuando regrese de entrenar.
Sonrió al pensar que también debería cocinar para Ruby, quien de alguna forma estaría en la situación. Mejor procurar que no le resulte incómodo.
..
Yang llego a su casa y tanto Ruby como Blake se encontraban en la sala, esperándola.
- H...Hola -saludo extrañada- ¿Esto es una intervención?
- No... -contesto su hermanita- aunque no sería muy diferente a eso.
- Tu hermanita está preocupada porque estas actuando extraño y sales a lugares sin decirle nada, además...
- Para ahí -le interrumpió Yang- no tienen por qué preocuparse, de hecho traigo buenas noticias.
...
Las horas pasaron contadamente, entre preparaciones y maquinaciones que conseguirían liberar temporalmente a la heredera del alcance de la dictadura de su padre. Casi podía imaginarlo como en las novelas antiguas en que la damisela debe escapar del castillo a media noche y atravesar un bosque oscuro con temor y valor, sabiendo que en algún lugar de estas tierras la esperaría un caballero en su caballo blanco y que al encontrarlo podrían cabalgar juntos hasta el amanecer, para comenzar de nuevo, para perderse en algún lugar de la inmensidad del mundo y ser completamente libres al fin. Las diferencias eran claras, visiblemente, no se trataba de una damisela escapando de un castillo sino de una alumna engañando al instituto con papeles de re-transferencia, tampoco debería atravesar un bosque tenebroso sino que debería abordar un avión y como consiguió burlar al sistema ni siquiera debía esconderse ni huir de nada, tampoco la esperaba un caballero en su caballo blanco sino que la esperaba Yang de brazos abiertos.
Ese momento fue como ningún otro. La chica de entusiasmada mirada lila salió de su casa hacia el aeropuerto tan rápido como se lo permitía el tráfico y llego incluso más temprano de lo que había anticipado, mientras tanto, la chica de cabellos blancos miraba a través de la ventana del avión, hacia abajo, sabía que estaba sobre territorio de Vale pero no podía ver más que nubes. Después de soltar un suspiro le llego un mensaje de Yang, decía que ya estaba esperando por ella tan cerca del avión como se lo permitían los guardias de seguridad, se rio al imaginarla siendo sujeta por un par de guardias para evitar que saliera a la pista de aterrizaje y así evitar que tome un carrito hacia donde se estacione la avioneta. Sabía que muy seguramente ella nunca haría algo tan loco, pero tampoco estaba muy segura de saber que la detendría.
Tres oportunidades, tres veces habría podido saltarse al personal de seguridad para correr un carrito que la llevara a donde sabía que estacionaria la avioneta donde iba Weiss, pero no lo haría, quería esperarla donde debía y evitar problemas que las separen aún más de lo que apenas soportaba. Estaba consciente de que lo único que realmente podía hacer era ver por la ventana y esperar a reconocer la avioneta de Weiss, no tenía opciones, no había nada más que pudiera hacer y eso comenzaba a enloquecerla progresivamente.
A la distancia, Weiss pudo finalmente ver tierra desde su ventana, lo que significaba que estaban descendiendo, comenzó a sentir algo de turbulencia aunque por un instante hubiera jurado que eran los latidos de su corazón. Yang veía desde tierra como se aproximaba la avioneta y ya no podía seguir esperando, si lo hacía era solo porque no tenía alternativa. La avioneta toco suelo luego de lo que a Yang le pareció una eternidad o dos, y ella inmediatamente dirigió su vista a la puerta por la que saldría Weiss.
Weiss tomo su maleta de mano y siguió a los demás hacia la salida. Camino rápidamente hacia Yang cuando la vio, ¿Y cómo no iba a notarla si su altura y color de pelo hacían que resaltara de entre la multitud? Y mientras Yang no podía hacer otra cosa que esperar detrás de la línea, era fácil ver cuán impaciente estaba, pero cuando Weiss al fin estuvo al alcance de sus brazos, fue atrapada por el cálido apretón de su amada, quien repitió varias veces lo feliz que le hacía verla y preguntando los detalles de este traslado, porque aún no le quedaba muy claro como era que su padre no se daría cuenta si volvió a ser transferida a Beacon. Estaba preocupada de que se enterara y el castigo fuera peor esta vez.
Weiss observaba los alrededores, parecía que el resto de los presentes estaban demasiado ocupados siendo bienvenidos como para prestarles atención a ambas, lo cual era bueno. Sencillamente dijo que también se alegraba de verla, pero que este no era un buen lugar para hablar de ello y que no debía preocuparse. Yang tomo su mano inmediatamente y la llevo hacia el estacionamiento, donde Freezerburn aguardaba, y beso rápidamente sus labios en un instante en que estuvo segura que nadie las veía, para después subirse a la moto y encender el motor mientras Weiss salía de su sorpresa para subirse también. Tenía prisa por sacarla de aquí, pues aquí había demasiados ojos y cámaras observándolas. Necesitaba recibirla como era debido, con las palabras que se moría por decirle, con las caricias que había guardado todo este tiempo, con la alegría que siente en estos momentos, fuera del alcance de los entrometidos.
Sintió como los brazos de Weiss rodeaban su cintura, como su cuerpo se recostaba sobre su espalda. Esa sensación era mejor que como lo había imaginado, porque podía sentir su calor, porque podía sentir como se aferraba a ella. Sonrió al pensar que quizás la apretaba tanto porque tuviera miedo, estaba yendo muy rápido en realidad. Casi podía imaginar su expresión, quizás iba con los ojos cerrados y el ceño fruncido con fuerza. Comenzó a desacelerar de a poco por si ese era el caso.
- ¿Por qué desaceleras? Esto no es demasiado rápido para mí.
Una sonrisa pícara se dibujó en el rostro de Yang, no solo había adivinado lo que pensaba sino que también le estaba dando un pase libre para correr, para dejar ir el acelerador. Tan pronto tuviera una calle recta y libre, así lo haría.
No quiso ir directamente a la casa porque Ruby aun la estaría preparando (limpiando), aunque tampoco sabía exactamente a donde llevarla, así que tan solo condujo, en estos momentos no le importaba si se perdían en la inmensidad del mundo. Weiss no le había dicho nada aun, era posible que supusiera que tenía algo preparado para su regreso y que la llevaba a ese lugar. Siguió pensando en posibles lugares a los que ir, aunque si no le importaba alejarse de todo, entonces había un solo lugar al cual ir... solo una carretera.
La llevo a través de la ciudad y hacia esta calle, que se apartaba de todo y se dirigía a donde nadie más iría. Se adentraba en un bosque espeso, verde y lleno de vida; corría al lado de un rio que rugía con tanta fuerza como el motor de Freezerburn debido a la velocidad de la corriente y las grandes rocas en su camino. Yang bajo la velocidad lo suficiente para que Weiss pudiera apreciar mejor la vista. Se sorprendió un poco cuando Weiss la soltó e irguió su espalda para apreciar mejor el panorama, luego inhalo el aire que no podía ser más fresco y puro, por un instante pareció que levantaría sus brazos al aire, pero no lo hizo, en cambio las dejo caer sobre sus piernas de manera muy relajada.
- No sé a dónde vamos, pero este lugar es hermoso.
- De hecho, es aquí a donde veníamos.
- Y... ¿Dónde es aquí exactamente?
- Donde vengo a correr, es como una pista de práctica.
- Yang... esto es hermoso, pero acabo de regresar de un largo viaje y francamente, estoy cansada de solo sentarme a admirar el paisaje.
- Lo sé, pero este camino tiene un pequeño secreto y dudo mucho que otra persona lo conozca, solo deja que te muestre.
Podría quejarse nuevamente, estaba cansada, lo único que realmente necesitaba después de volar a otro continente y varias noches de desvelo era algo de descanso, aunque ya se le hacía evidente que no lo tendría. Se preguntó qué clase de lugar seria ese del que Yang hablaba, sonaba personal, eso seguro, pero no le parecía del todo usual que un corredor se detuviera en algún punto específico de la calle en la que disfrutaba correr, y ¿Qué habría encontrado en ese punto determinado que le hiciera volver más de una vez?
- De acuerdo, pero después me gustaría ir a la casa y dormir un rato. -A lo que Yang se rio.
- Conociéndote Weiss, no será una siesta sino más bien hibernación.
- Nada me gustaría más. -Dijo de tal forma que era imposible asegurar si bromeaba o no.
- Te creo. Ya no falta mucho.
Yang redujo su velocidad y supo que habían llegado. Adentro la moto en un estrecho y escondido sendero del otro lado de la calle, de modo que se apartaba del rio, el viaje sobre tierra no duro mucho, puede que tan solo 3 minutos. No fue sino hasta ese momento que Weiss pudo comprender porque la había llevado a este lugar: era una pequeña laguna al lado de lo que parecía ser un rancho a medio armar, abandonado y en ruinas. Había una hamaca simple sujeta al tronco de dos árboles.
- Bienvenida a mi escondite, lo encontré hace un par de días mientras regresaba a casa y luego pensé en poner la hamaca, ni siquiera Ruby o Blake saben de esto, quería que lo vieras tú primero.
- Yang... -fue lo único que alcanzo a decir cuando se bajó de la moto.
- dentro del rancho hay un par de trajes de baño por si quieres nadar un rato antes de descansar.
Weiss considero aquella opción, pero sabía muy bien que no podría levantarse de a hamaca después de nadar, estaría demasiado cansada, su cuerpo ignoraría toda hasta que estuviera descansado.
- Detesto quejarme tanto, pero quizá podamos dejar eso para otro día, hoy no me siento con energía.
- Oh vamos, no es como que vayas a quedar inconsciente en medio de la laguna, confía en mí, esto es exactamente lo que necesitas.
- Pero luego no estaré... -las palabras que seguían eran "lo suficientemente despierta para el viaje de regreso, ¿Y si me caigo de la moto?" pero la mirada de Yang la detuvo e hizo que recapacitara- Estas determinada, ¿No es cierto?
- Si, y mucho.
Suspiro- De acuerdo.
Yang sonrió inmediatamente mientras la tomaba de la mano y la llevaba al rancho. De pronto se le ocurrió a Weiss que esto es algo que Yang debió anticipar desde hacía más tiempo del que supuso, porque pasaron horas desde que le dijo que podría quedarse en su casa, pero incluso tratándose de alguien tan veloz y practica como Yang, no era posible que pudiera comprar el traje de baño en ese lapso de tiempo, en especial porque sabía que debería decidir entre cada una de las opciones que ofrecía la tienda, si es que solo fue a una. Si no era posible que Yang comprara el traje de baño en unas pocas horas porque pasaría demasiado tiempo contemplando las opciones, entonces debió comprarlo tiempo atrás, pero ¿Por qué? Si sabe que Weiss tiene sus propios trajes de baño… si esa compra no tenía un fin practico… entonces, ¿Cuál podría ser su finalidad?, ¿Hace cuánto que lo tiene?
El rancho estaba limpio por dentro, los cuatro pilares que sostenían el techo se veían en buena forma aunque las paredes se dejaron todas inconclusas, ¿Por qué? Ni idea, pero estaba claro que Yang había cuidado que la maleza no naciera en el suelo de tierra, o si estuvo aquí entonces fue erradicado. Weiss observo todo esto sin saber exactamente como sentirse al respecto, estaba acostumbrada a los lujos, o cuando menos a las construcciones terminadas y no podía entender porque Yang parecía tan feliz en este lugar que no tenía nada realmente, pero parecía especial para Yang, quizás... únicamente por el hecho de que siente que le pertenece, aunque no sea el caso, pues tal parece que nadie es dueño de estas tierras. ¿Era un caso de "Yo estoy aquí y proclamo estas tierras"? No tenía forma de estar segura. Se dio cuenta de que Yang la veía divertida, seguramente porque veía todas estas expresiones de "no estoy segura de cómo me siento respecto a esto", seguidamente dejo escapar una risita nasal y se dirigió hacia una cajita de madera que tenía un candado nuevo, cosa muy sobresaliente en este lugar.
- ¿Compraste un cofre... para guardar un par de trajes de baño? -Más dudas, las incógnitas no hacían más que sumarse ante la inminente ausencia de respuestas.
- Ya verás -contesto con humor. Weiss la veía como quien no sabe si esperar algo bueno o malo, quería decir algo pero no tenía idea de que decir en estos momentos.
- ¿Yang? -Le pregunto con mucha intriga. La rubia no reparo en responderle, tan solo abrió el pequeño cofre y... bueno, bikinis no era lo único guardado allí- ¡Yang!
La aludida no pudo evitar echarse a reír de tal manera que le faltaba el aire. La cara de Weiss estaba completa y absolutamente roja.
