Blake la miro, estática, porque si la intención de la menor era que el pastel fuera sorpresa, entonces fracasaría cuando comenzara a hornearse y todo el que estuviera en la casa pudiera sentir su aroma, cuando llegaran a almorzar o cuando entraran a saludarla, pero finalmente dijo "De acuerdo"

El sonido del motor se extinguió y para entonces Blake ya estaba abriendo la puerta.

- ¡Blake! –Le saludo Yang, con un abrazo de oso que casi le saca todo el aliento- ¡Ya llegamos! -Exclamo después para que su hermanita estuviera enterada.

- También te extrañe amiga -consiguió decir con el aliento que tenía.

- Hola Blake -saludo Weiss tranquilamente, feliz de verla.

- Hola... ya suéltame Yang.

- No hasta que cruja tu espalda

Sabía que Yang solo bromeo, lo que se confirmó cuando la dejo ir. Luego no tardó en ser rodeada por otros brazos, los de Weiss esta vez, más amable y breve.

- ¿Donde esta Ruby?, ¿Que huele tan bien? -Preguntaba la dueña de la curiosa mirada lila, oliendo y casi saboreando el aire.

- Esta en la cocina y lo que hueles es el almuerzo.

La escena que siguió fue una en la que Ruby literalmente tenía las manos sobre la masa. Yang entendió al instante sus intenciones y se ofreció para ayudarle, pero Ruby no quería que nadie más interfiriera en el proceso, cosa que despertó la curiosidad de su hermana e hizo que le preguntara porque quería hacerlo sola, Ruby no pudo más que mirar a Weiss por un instante y decir "por nada en particular" lo que provocó que las novias intercambiaran miradas. Weiss supuso que quizás Ruby no esperaba que alguien acostumbrado a lujos se 'degradara' a cocinar, así que de inmediato dijo "Yo también cocino, no es problema, también puedo ayudar si quieres" y eso dejo a Ruby en jaque. La timidez de la menor evitaba que dijera la verdad, así que en cambio tuvo que aceptar la ayuda de ambas. Blake miraba desde atrás, si no ayudaba era porque conocía las intenciones de Ruby, y sin embargo le parecía curioso que Ruby no opusiera resistencia tan determinante como hace un rato.

La hermana mayor puso a calentar el horno justo antes de que, con un rugido, su estómago le recordara que tenía hambre. "Bien, suficiente, he ayudado" dijo, antes de sentarse a comer. Weiss decidió que ayudaría con la masa de las galletas que son la firma de Ruby, quien la veía como si la heredera hubiera tomado algo valioso y lo manipulara entre sus manos: le ponía nerviosa, como si la pureza de las galletas estuviera en peligro, ahora sabía que no podría presumir la calidad de las galletas.

Las recién llegadas comieron en silencio, más por hambre y no porque no tuvieran temas de que conversar. Blake leyó en silencio mientras Ruby seguía poniendo todo su esfuerzo en aquel pastel. Pero ese silencio no podía durar mucho, porque había una pregunta y preocupación en la mente de la heredera, algo en lo que había pensado por mucho tiempo pero olvido en el momento de relajación que tuvo en la laguna; sin embargo, ahora que el tiempo se le agotaba era cuando dicha pregunta volvía a resonar en su mente. Trago lo que tenía en la boca y finalmente pronuncio:

- ¿Cómo es Taiyang?

Las dos hermanas voltearon a verla sorprendidas, como si pensaran que no era necesario hacer semejante pregunta.

- Él es un maestro en Sigma, intento enseñarme a pelear, tiene una forma de ver las cosas un tanto anticuadas pero siempre intenta mantener "la onda" con los más jóvenes. Oh, además es el mejor padre que pudimos haber tenido -contesto Ruby.

- No estés nerviosa, estoy segura de que le agradaras. Él no se parece en nada a tu padre.

- Eso lo sé... -decía Weiss, un tanto cabizbaja.

- ¿Pero? -Pregunto Blake antes que cualquiera.

- ¿Él sabe?

- Aun no le he dicho -sinceridad en las palabras de Yang- porque quería esperar a que pudieras conocerlo en persona, de forma similar a como paso con Klein... aunque eso no fuera planeado, siento que fue lo mejor porque él ya sabía de mi incluso sin conocerme, aunque yo no supiera nada de él, ocurre similar contigo y mi padre.

- ¿Quién es Klein? -Inquirió Ruby.

Yang miro a su hermanita, estupefacta, intentando recordar si hablo de él cuando regreso a casa luego de su primera cita con Weiss, ¡Creyó mencionarlo el mismo día en que ocurrió!

Le explico calmadamente de quien se trataba.

...

Comenzó a atardecer, las 4 chicas estaban teniendo una plática amena cuando se escuchó el sonido de unas llaves y luego el de la puerta al abrirse. El corazón de Weiss pasó por alto un latido para luego latir con fuerza, no podía imaginar cómo se habría sentido Yang cuando le presento a Klein el mero día de su primera cita.

- Ya volví chicas -anuncio Taiyang. Ruby se levantó inmediatamente para saludarlo, Yang se puso de pie para ir a saludarlo también, pero se detuvo, prefiriendo colocar una mano sobre el hombro de Weiss y sonreírle, a modo de calmarla y decirle que todo saldría bien, porque esperara aquí con ella y la presentara como es debido.

Ruby fue la primera en llegar a la entrada y abrazar a su padre, quien sintió el aroma del pastel en el horno e inmediatamente quiso investigar. Llegando a la cocina es que Blake lo saluda, aunque realmente lo primero que vieron los ojos del padre fue el brillante cabello blanco y tez pálida de la heredera, que resaltaba de entre los colores cálidos del cuarto.

- Mucho gusto -le saludo Weiss, parándose al verlo- soy Weiss Schnee.

Taiyang la miro extrañado por un instante, recordando que hoy llegaría una amiga de Yang a quedarse por unos meses. De manera desordenada, volvieron a él todas las cosas que había escuchado de esta chica, de esta Bruja y Ángel, la chica heredera sin mucha suerte que era tan fina y elegante en persona como había imaginado. Cuanto más lo había pensado, más insólito le parecía que alguien como ella pudiera llevarse bien con su primogénita, de todas las amistades en el mundo, esta debía ser una de las más inusuales.

- En esta casa las formalidades no son necesarias, -le sonrió- Yo soy Taiyang y vaya si he escuchado mucho de ti, no sé cómo le habrás hecho para que Yang mejorara sus notas pero deberíamos celebrarlo.

- Papá -se quejó Yang, en parte apenada porque sabía que era cierto: a él le tomo años hacer que ella se aplicara más a los estudios, pero al final si ella había mejorado era porque tenía interés en Weiss y pasaba mucho tiempo con ella.

- No dijo que no seas inteligente o que no puedas ser responsable...

- Tan solo necesitaba algo de inspiración -menciono Blake, en efecto, ella tuvo la osadía de decir algo como eso, razón por la cual, sus amigas la veían incrédulas y Yang luchaba por no sonrojarse o por disimularlo.

- Así que inspiración... ¿Qué exactamente? Porque lo intente de todo.

Weiss procuraba no sonrojarse mientras pensaba en alguna forma de decirlo sin sentirse apenada.

- Supongo que... -Hablaba mientras pensaba en la mejor manera de decirlo- la compañía de algunas personas puede sacar lo mejor en otras.

- Ah, fue como con Blake entonces. –Asocio con mucha naturalidad, ignorando que su primogénita comenzaba a sonrojarse- ¿Por qué no puedes escoger novios que sean tan intelectuales como tus amigas? Sería bonito que un día me presentaras a alguien que no me hiciera temer por tu futuro.

Ruby soltó una carcajada y las demás sonrieron.

- Oh no, ¿Quién es esta vez? Por favor dime que no es el hijo del dueño del bar, ese tal Junior, Ugh, incluso su nombre hace que quiera ponerle una orden de restricción.

- En realidad... -decía Weiss, dando un paso al frente.

Por alguna extraña suerte, el teléfono de Taiyang comenzó a sonar y él se disculpó en el acto, pues era una llamada que no podía ignorar. Seguidamente, sonó la campanita que indicaba que la masa ya estaba lista, así que Ruby acudió de inmediato. Blake observo como la pareja intercambiaba miradas y sonrisas a manera de decir silenciosamente que no creían lo cerca que había estado.

- Casi te me adelantas –menciono Yang.

- ¿Que esperabas? -Weiss la veía, cruzándose de brazos, ¿Qué más podría haber hecho en esa situación?- Pensé que era una buena oportunidad y que lo habían planeado de esa manera.

- En realidad no -admitió Blake- no pensé que una cosa llevara a la otra de esa manera.

Yang miro a Blake, parodiando la mirada que Blake hace cuando sabe que le mienten u ocultan algo. La pelinegra sonrió.

- Disculpen, era un padre molesto por las notas de su hijo, pero en fin, dejemos de lado las presentaciones, me da mucho gusto que seas parte de la familia.

- A mí también.

- Bueno, tengo algunos exámenes que calificar...

- ¡Ya está listo! -Anuncio Ruby desde la cocina.

- Pero primero es lo primero -dijo Taiyang, cambiando el orden de sus prioridades porque no se debe trabajar con el estómago vacío.

Los 4 se dirigieron a la cocina con las ansias con las que uno recibe un pastel. La cafetera ya estaba trabajando y los platos estaban siendo colocados sobre la mesa, Taiyang y Yang asistieron a la menor, cortando el pastel que se veía en verdad apetitoso. La cubierta de chocolate con base de fresa, y las galletas con chispas de chocolate al lado solo hacían que se viera mejor; no solo eso, las fresas colocadas sobre el pastel, de forma que parecían dibujar una rosa, solo contribuían a la idea de que en verdad había tenido que esmerarse mucho para hacer este postre.

- Espero que no estés a dieta, princesa -bromeo Yang- porque no creo que tengamos suficiente con un solo pedazo. Esto se ve increíble, Ruby.

Taiyang no podía esconder su asombro, permanecía boquiabierto y aun no podía pronunciar palabra, no porque no supiera que decir sino porque esta segundo de que ahora no sería un buen momento para poner a su hija a vender postres. Blake estaba más intrigada que asombrada, ya que si bien Ruby quería impresionar a Weiss, quizás esto era extralimitarse, en verdad debió afectarle que le dijeran todo aquello que la heredera le dijo, fuese lo que fuese.

Yang saco su celular del bolcillo y tomo una foto a la obra maestra de Ruby, porque sabía perfectamente que no duraría mucho. Luego de ayudar a su hermanita a cortar y repartir los pedazos, se sentaron en la mesa a comer y tener una conversación incomoda en un principio, pero muy amena después.

Taiyang no podía evitar hacer varias preguntas a la invitada especial, habían muchas cosas que le daban curiosidad, como: ¿cómo rayos fue que se conocieron? Porque Yang no figuraba nada al lado de la heredera de una de las compañías tan importante como la de la familia Schnee. Fue Weiss la que respondió esa pregunta, desde su perspectiva por supuesto, de paso tuvo que contar muchas cosas que le habían ocurrido años antes para que el padre de Yang pudiera estar en contexto. La relación con su familia, los años de soledad, la pérdida de su hermana, todas las responsabilidades que cargaba sobre sus hombros, incluyendo aunque no limitándose a los estudios y la empresa. No lo conto todo, pero hablo de todo un poco y de manera muy general, exponiendo la punta del iceberg de su vida.

En ese instante, Taiyang pudo intentar adivinar las razones por las que alguien como ella podría gustar pasar el tiempo con alguien que es su opuesto, y en ese momento sintió que debía tomar una de las manos de la heredera para decirle nuevamente que es bienvenida en esta casa... y que se la tratara como a un igual, porque eso es lo que es, tan solo una chica.

Weiss lo miro a los ojos. Sabía que frente a ella estaba Taiyang y no su padre, ella sabía perfectamente que él es el padre de Yang, también sabía perfectamente... que palabras como esas jamás saldrían de la boca de su propio padre, pues para él ella es un peón y no una hija. Su mente jugo en su contra por un leve instante y le hizo ver a su propio padre en el lugar de Taiyang, también tomándola de la mano y diciendo palabras similares. Su corazón no pudo concebir tal idea y entonces se dio cuenta de lo que se siente tener un buen padre: afectuoso, comprensivo, amable, cálido y protector. Tuvo que desviar la mirada cuando temió que las cualidades que veía en los ojos del padre de Yang provocaran que su corazón le hiciera soltar lágrimas.

- Gracias, en verdad lo aprecio mucho.

- No me lo agradezcas.

Yang, quien se hallaba sentada al lado de Weiss, coloco una mano sobre su hombro para que volteara a verla, quería decirle unas pocas palabras, algo como: "esta también es tu casa" y de esta manera, sin esperarlo, lo que consiguió fue que Weiss apoyara su cabeza sobre su hombro. Algo que Taiyang hubiera pasado por alto de no haber visto la expresión que tenía Ruby, que era como si estuviera viendo una novela. Blake permanecía casi inexpresiva, claro, pero ese tipo de mirada era inusual en la menor.

- Yin -Las miradas curiosas se posaban ahora sobre el padre, esperando a que continuara- ¡Eres el Yin de Yang! -Exclamo de pronto, sintiendo la emoción de haber resuelto un enigma- no importa como lo vea, ustedes dos no podrían ser más diferentes, y sin embargo coexisten en perfecta armonía

Nadie dijo nada por un momento, porque no sabían exactamente en qué contexto el decía esas palabras. Taiyang sintió que lo miraban como si acabara de contar un mal chiste.

- ¿Que? Es cierto.

- Técnicamente si... pero eso ya lo sabemos, capitán obvio -dijo Ruby en nombre de todas.

Capitán obvio luego se levantó a servir el café cuando estuvo listo y siguieron conversando.

Al terminar de comer, Taiyang fue inmediatamente a atender esos exámenes sin calificar, o al menos eso pensó que haría, hasta que se dio cuenta de un pequeño detalle.

- Ah, por cierto -se dirigía a la heredera- puedes quedarte en el cuarto de Ruby si quieres, la cama es más suave

- De hecho, ya mis cosas están en el cuarto de Yang.

- Oh, bueno, finge que no dije nada entonces. -Le tomo cerca de 3 segundos volver a asomar su cabeza por debajo del marco de la puerta de la cocina- pero pensaba que Blake no soporta los colchones suaves.

- Muy considerado, pero yo no me quedo esta noche, mi gato está muy travieso últimamente y no me siento tranquila dejándolo solo.

- Muy bien, de acuerdo

- Se honesto papá, -intervino la mayor de las hermanas- en realidad no quieres revisar los exámenes.

- No es posible que sea tan obvio o...

Por supuesto, si hace un momento él fue nombrado el capitán de la obviedad. La mirada en los rostros de las chicas a su alrededor se lo hacían aún más evidente. Asintió diciendo "claro" y luego se marchó, para luego regresar dos segundos después y agregar "Buenas noches, chicas" y recibir un "buenas noches" de las cuatro. Blake partió después de eso, no quería llegar demasiado tarde a su casa. Una vez que se fue, la pareja se giró para notar como Ruby las veía como si creyera adivinar lo que pasaría esta noche. La pareja en cuestión intercambio miradas un tanto sorprendidas de que fuera Ruby quien las viera de tal forma.

... O eso fue lo que pensaron, porque pronto descubrieron que la habían juzgado mal.

- ¡Aun no puedo creer que vayas a quedarte con nosotros! -Salto y abrazó a Weiss- ¡Esto será increíble! ¡Ya planee lo que haremos esta semana!

- Seguro que si… –Busco piadosamente la mirada de Yang, mostrando una pequeña sonrisa y devolviendo el abrazo a la menor, quizás con algo de miedo porque no quería pensar en lo que habría planeado. Escucho que la menor soltó un pequeño chillido de sorpresa y emoción, porque estaba claro que no esperaba que la abrazara. Seguidamente, observo como la menor la soltaba para correr fuera de la cocina, aunque no sin antes decirles:

- ¡Buenas noches!

- Buenas noches -respondió la pareja.

Fueron al cuarto de Yang, la puerta estaba abierta, como de costumbre.

Un nuevo sentimiento invadió a Weiss en el momento en que ella entro al cuarto, no porque no hubiera estado aquí antes sino porque por un largo tiempo este será su el lugar donde duerma, que esta casa será como un nuevo hogar para ella desde este momento y hasta que deba regresar a la mansión. Era agradable, una especie de tranquilidad cálida que se asemejaba mucho a la comodidad que muchas veces se describe como "el calor del hogar" y, que hasta ahora, no había logrado comprender del todo.

Nada en esta casa le pertenecía, excepto por lo que ella había traído consigo, ella tampoco se quedaría por demasiado tiempo pues era solo un huésped, sin embargo, esta casa se sentía más suya que su propia casa. Era algo que no lograría explicar, como algo tan ajeno pudiera sentirse tan propio, tan solo por las personas que se encuentran alrededor. A partir de mañana tendrá la misma rutina que Yang y Ruby: Se levantaran las tres a la misma hora, desayunaran lo mismo, caminaran juntas a la academia, tomarían la misma ruta de regreso a casa, podría convivir con ellas de la misma forma que una familia normal convive cuando ha pasado mucho desde que duermen bajo el mismo techo.

Era un sentimiento curioso que no podía explicar por completo.

Su novia la veía sin pronunciar palabra, adivinando lo que debía estar pasando por su mente, sin mencionar que también se sentía contenta de saber que podrán vivir juntas por una temporada, de no ser por la presencia de Ruby y la ocasional aparición de su padre, esto podría ser un modelo de cómo sería su convivencia unos años en el futuro. Ya no podía esperar, paso su brazo por detrás de su novia para posarla sobre su hombro, Weiss se apoyó en ella en respuesta, liberando un largo y relajado suspiro.

- Yo tampoco lo puedo creer, irónicamente tu padre nos hizo un favor. –Admitió la rubia.

- Nunca lo hubiera supuesto.

- Por cierto, ¿Cómo es que solo traes una maleta? Imagine que traerías más contigo -se aproximó a la maleta que estaba debajo del escritorio de la laptop, luego la saco con intención de abrirla. Sentía curiosidad por saber que era lo que Weiss consideraba absolutamente esencial.

- Tuve que irme tan rápido que no pude más que empacar mi ropa y mi cepillo de dientes. Klein me ayudó mucho con el papeleo, incluso desde tan lejos. No fue fácil.

En estos momentos la maleta ya se encontraba abierta sobre la cama de Yang, dicha rubia husmeaba lo que había dentro de esta. No le sorprendió encontrar que el contenido estaba ordenado y clasificado. La ropa solo debía ser colocada en el armario y la mudanza estaba completa.

Weiss observo callada como Yang desdoblaba la ropa y la ponía en cerchas para guardarlas en el armario, junto a su ropa. Que en cierta manera era como hacer oficial la mudanza: este era ahora cuarto de Weiss también.

Un par de brazos rodearon a Yang y luego sintió como el cuerpo de Weiss se juntaba a su espalda.

- Esto es perfecto -susurro.

- ¿Aunque ya no seas la princesa de un castillo?

- Por supuesto, ¿No el sueño de toda princesa es ser rescatada?

- Aww, Weiss...

Se dio la vuelta para besarle la frente y luego los labios. Besos que Weiss devolvió con tanta dulzura como la miel. No había distancia entre sus cuerpos, así como tampoco había distancia entre sus corazones. Solo se apartaron cuando necesitaron aire, entonces dedicaron un momento para verse a los ojos y sonreír, con la incredulidad de quien piensa que esto solo podría ser un sueño y, con la certeza de que no podía ser mentira. Entonces Weiss beso la nariz de su novia y ambas rieron.

Yang volvió a verla, con añoranza esta vez, volvió a acercarse por un beso y dejo que este fuera tan largo, lento y suave que a un caramelo podría disolver con su dulzura. La había esperado por demasiado tiempo, y también tenía un deseo acumulado, por las cosas que añoraba hacer pero no había podido. Sabía que su novia estaba cansada y que no era el momento, pero siguió besándola y acariciándola dulcemente, casi a manera de súplica, esperando que de pronto el cansancio de Weiss pareciera menos pesado.

La resistencia que Weiss oponía se deshizo como hielo al sol, sus palabras de protesta se agoraron entre besos; de pronto, su voluntad y sus deseos coincidieron con los de Yang, entonces mando sus protestas al rincón de su mente en que no les escucharía y rodeo el cuello de su novia, para besarla con la pasión que ahora la invadía.

. El fervor que sentía ahora que Weiss también reciprocaba su sentir no hacía más que alimentar la llama de pasión en Yang.

- Weiss... -le susurro al oído- ¿Que tan discreta puedes ser?

- No será de mí por quien debas preocuparte. -Devolvió pícaramente.

- Uy, ¿Sera una competencia? -Le mordió el labio- Aceptó.

Retrocedió un par de pasos sin quitar su vista de ella sonrió mientras movía la maleta al suelo, Weiss miraba un tanto pensativa, había algo que no decía pero que se reflejaba en el brillo de esos ojos azules, algo en aquella claridad, como si después de mucho tiempo finalmente hubiera decidido algo. Yang se acercó a ella, no dándole mucha importancia a lo que Weiss no decía, pensando que con lo directa que es la chica, si quisiera decir algo entonces ya lo habría hecho. Tomo a su chica por la cintura y se inclinó para besarla nuevamente, pero Weiss giro su cabeza y retrocedió, cruzándose de brazos

- ¿Qué pasa? -No entendía porque su actitud había cambiado tan repentinamente. Su única respuesta fue un leve sonrojo. No estuvo segura de cómo interpretar la situación y tampoco tenía pistas, lo que hizo de lo siguiente algo muy inesperado.

En lugar de responderle con palabras, Weiss la empujo hacia la cama. Yang cayó sorprendida y excitada, quiso decirle algo pero Weiss se colocó sobre ella antes de que tuviera la oportunidad, con su rodia muy cerca de su entrepierna y sus ojos azules a la altura de los ojos lila. Su rostro permanecía serio y Yang aun no comprendía del todo porqué, pero el ligero rubor que era visible incluso con la tenue luz que entraba por la ventana, le hacía saber que, como pasaba con muchas cosas, esto lo estaba tomando con seriedad, mucha más de la necesaria en una situación como esta. Pero quería darle algo de crédito, por tener la audacia de tomar la iniciativa esta vez y por tratar de dominarla... aunque aún no se ha resistido... todavía.

Yang se apoyó sobre sus codos para ganar más altura y conseguir que sus labios pudieran alcanzar a los de Weiss, quien luego la domino y la bajo nuevamente al nivel de la cama. Las manos de Yang se deslizaron por debajo de la camisa de Weiss la bajaron lo suficiente para que pudiera alcanzar su espalda y desabrochar su sostén, para luego deslizarse hasta sus pequeños y suaves pechos. Escucho la voz de Weiss en respuesta y siguió masajeándolos mientras su novia desocupaba sus labios para besar el cuello y la clavícula, Yang hizo lo mismo aunque una sonrisa le interrumpía cada vez que su novia dejaba escapar un corto y muy bajo gemido.

Fue interrumpida de pronto cuando Weiss se levantó, se despojó de su blusa y su sostén, quedando expuesta a la tenue luz de la habitación, que acentuaba la tonificación de su cuerpo y la blancura de su piel, todo para sacar las manos de Yang, que ahora se encontraban en sus muslos. Tomo las manos de Yang para sostenerlas por encima de la cabellera rubia, contra el colchón, sujetas por su mano derecha mientras la izquierda desabotonaba su camisa hábilmente. Solo libero las manos de Yang cuando quiso despojarla completamente del sostén para besar, chupar y hacer lo que quiso con sus pechos. Yang se dejó dominar con una sonrisa, arqueo su espalda para rozar el cuerpo de Weiss y levanto la rodilla que estaba dejaba de su novia para que rozara su área más sensible, así consiguiendo volver a escuchar su voz, reacción al contacto que le hizo curvarse y temblar un poco.

Permitió que Weiss tuviera el dominio durante esa noche, en que las caricias progresaban lentamente para que ningún oído entrometido pudiera enterarse.

Los rayos del sol comenzaban a iluminar la habitación a través de la pequeña ranura que la cortina no cubría, llegando a los ojos de Yang y molestándola de sobremanera, estuvo por levantarse para mover la cortina, cuando escucho que Ruby tocaba la puerta.

- Recuerden que hoy tenemos clases -les dijo.

- ¡Mierda! Es cierto, Weiss, despierta, se nos hará tarde.

- ¿Tarde? Yo nunca he llegado tarde -alcanzo a decir antes de bostezar, aunque se había sentado en la cama aun intentaba aclarar su vista. Tal parece que había dormido tan plácidamente que se resistía a la idea de levantarse. Luego de un instante, cuando se aclaró su vista y noto que este no era su cuarto, recordó cual era la verdad de su realidad.

- Pues corre si no quieres que sea la primera vez.

Para cuando Weiss dirigió su vista hacia Yang, ella se encontraba vistiendo su desnudo cuerpo, fue entonces que el pálido de sus mejillas desapareció, al hacer su vista hacia abajo pudo notar que ella también estaba desnuda… la sabana solo le cubría de la cadera para abajo.

Yang se preguntaba porque no había recibido ninguna respuesta, devolvió su mirada a Weiss y entonces pudo entender perfectamente porque.

- Ya te acostumbraras -le guiño el ojo- ahora, vamos, a prisa, no tenemos tiempo.

- Cierto.

Salto de la cama sin pensarlo y el frio de la mañana recordó que estaba expuesta, por lo que fue directamente a tomar su uniforme y vestirse tan rápido que no abotono bien su blusa. Yang soltó una breve risita y le ayudo a componerse.

Era curioso, después del susto inicial que había sentido cuando se dio cuenta de que no había dormido en su propio cuarto, le siguió... una extraña sensación de naturalidad, algo como una inmediata comodidad con la nueva situación, o quizás era una inmediata aceptación hacia esta nueva rutina. Si algo tenía en claro, si algo había decidido mientras se acercaba a sus zapatos y se los ponía, era que el tiempo que estaría aquí no parecía suficiente, sea porque durara unas semanas, unos meses o incluso años.

No pudo resistirse a componer la camisa de Yang, la cual lleva siempre de fuera, así que eso fue precisamente lo que hizo. Yang no opuso resistencia.

Después de turnarse para ocupar el baño y pelearse los peines para arreglarse el pelo, fueron al comedor, donde Ruby las esperaba con mucha ansia y huevos revueltos para desayunar. La menor no dejaba de quejarse por lo tarde que llegarían si no llegaban a la parada del bus a tiempo, pero Yang y Weiss no pudieron evitar reírse como si realmente no hubiera problema alguno. Weiss especialmente, siguió sonriendo tan relajada y contenta que... en verdad era como si no le importase llegar tarde por una vez en su vida. Hoy se sentía algo rebelde, por lo que no escuchaba a la voz que le decía que abandonara todo y corriera a la parada del bus en el acto, aun así, comía rápido porque Yang y Ruby la apresuraban.

Jamás imagino que se encontraría en esta situación, de pronto corriendo detrás de un bus que piadosamente se detuvo para que las tres pudieran abordar. El mundo tenía más color hoy, más brillo, parecía más alegre, en verdad tenía la impresión de que ya nada era tan frio ni oscuro. Mientras las hermanas discutían sobre a quién le caería la culpa por esta corrida, Weiss las observaba en silencio y observaba a los demás también, hoy era como uno de ellos, tan normal y tan libre. Hoy la influencia de su apellido era nula y pudo confirmar que nunca se había sentido tanto como tan solo ella misma: Weiss, sin la carga del "Schnee" pues ahora podía incluso olvidarse de su familia por unos meses.

Llegaron a la academia, era la primera vez que Weiss pasaba por su estación de buses, donde se encontraron con Blake y Pyrrha, quienes habían hecho una excepción en sus rutinas para poder recibirlas hoy. Luego de saludarse caminaron juntas hasta la entrada y luego cada quien fue a sus clases.

El aula era la misma, los compañeros de clase también eran los mismos, pero todo se sentía renovado, ella, se sentía renovada. Desde su pupitre observo por sobre las cabezas de los compañeros hacia el paisaje que se asomaba a través de la ventana.

No había nada que temer, en este momento, sabía que su futuro estaba asegurado.

Al lado de Yang.

Se reunió con ella durante el receso, en el salón del coro, por supuesto. El aula se encontraba vacía cuando llego, naturalmente, ya que el aula de Weiss queda más cerca era normal que llegara antes que Yang. Observo como el polvo había cubierto el teclado eléctrico como si hubieran pasado las estaciones mientras estuvo en Mistral, como si el resto de los estudiantes lo hubiese dejado en el olvido mientras ella no estuvo, casi como si este teclado le perteneciera a ella y fuera dejado a esperar su regreso. Sonrió con tristeza al recordar como este teclado muchas veces se sintió tan cercano como un amigo: al escuchar atentamente las notas y palabras que salían de su corazón, al acompañarla amablemente con el afinado sonido de sus notas. Se había convertido en confidente de su corazón, su compañero más cercano y querido... por desgracia, solo era un objeto; lo más cercano a ella en este mundo... era un objeto. Así como este cuarto iluminado se había convertido en una especie de santuario para ella, un lugar en el cual se refugiaba del mundo.

- ¿Te gustaría que tocáramos una canción? -Yang se encontraba apoyada en el marco de la puerta.

- Eso me encantaría.

Sin perder el tiempo, Yang fue directamente a la primera guitarra acústica que vio, y la cual era exactamente la misma que había tomado la primera vez que canto una canción con Weiss, quien tomo el pañuelo que llevaba en su bolsillo y lo uso para sacudir el polvo, Yang hizo lo mismo con su guitarra. Se sentaron de la misma forma en que lo habían hecho la primera vez que tocaron juntas, Yang volvió a mostrarle su mejor sonrisa, la cual era más brillante y menos nerviosa que la primera. Weiss correspondió esa sonrisa con una igualmente sincera. Sin necesidad de que lo hablaran, ambas sabían perfectamente que canción tocarían: será precisamente la primera que tocaron juntas.

Este era un día que recibía a la nostalgia de la buena.

Caer en la trampa de los recuerdos era muy fácil, más cuando las circunstancias han cambiado y cambiaran tanto que el instinto de refugiarse en lo conocido no hace más que aumentar. Esto era así, pues, ambas sabían perfectamente el que año siguiente, que es cuando ambas cumplen la mayoría de edad, sería también el año en que las cosas cambiarían radicalmente, así que mientras podían disfrutar de la nostalgia, ¿Por qué no hacerlo?

La canción, que ahora parecía pertenecerles a ellas únicamente, llego a su fin como era debido. Inmediatamente, Weiss soltó un suspiro y Yang... ella volvió a colocar su mano sobre las cuerdas, su expresión pereció ser más seria y, luego de un largo silencio, comenzó a tocar la melodía con la que pensaba presentarse al padre de Weiss. Había algo de temor en la azul mirada entristecida de la heredera, ya que aunque está segura de que su futuro será al lado de Yang... el costo... la posible pérdida de su apellido y honor familiar era algo para lo que no estaba preparada del todo. Aun nada estaba condenado al fracaso, también era cierto que habían altas posibilidades de que las cosas salieran como esperaba.

Despojo a Yang de la guitarra y la abrazo sin apretarla mucho, apenas rozándola. Yang devolvió el abrazo con un poco más seguridad.

- Lo que sea que venga, estaré contigo Weiss, aunque tu padre mueva todos sus recursos para alejarme, encontrare la manera de estar junto a ti.

- Y yo contigo Yang... –pauso por un momento, sintiendo como las palabras de Yang la reconfortaban. Había algo de lo que estaba segura y, aunque no contara con la certeza de un futuro planeado, tenía que decirlo para liberar a su corazón de esta confesión- porque yo… te amo. –Expreso finalmente y lágrimas de alegría se escurrieron por sus mejillas para caer sobre Yang.

- ¡Yo también te amo! –Respondió al instante, con toda la felicidad que ahora desbordaba su corazón.

El abrazo que hasta entonces había sido poco más de un roce, era ahora muy apretado, Weiss lloraba por la alegría de haber pronunciado esas palabras y reía por el deje de sorpresa que escucho en la respuesta de Yang, quien ahora la besaba con dulzura mientras derramaba sus propias lágrimas de alegría y sonreía entre besos.

~ Fin ~