¡Tercer capítulo del #TruPanWeek! Un poco más tarde que los anteriores.
Disclaimer: Todo el universo de Dragon Ball pertenece a sus respectivos autores.
Día 3º Nave: "Viajar al espacio."
No faltaba mucho para los últimos retoques para la nave en donde hacia un par de años había viajado con Goku y la nieta de éste: Pan o como él solía llamarle "La niña caprichosa".
Sabía que Pan le encantaba montarse y manejar la nave cuando era niña, incluso después de que su abuelo decidiera...sacrificarse (como ella bien decía).
Recordó que por aquellos tiempos Pan había cambiado, nunca supo con exactitud si para bien o para mal, pero se había enfocado más en sus estudios y menos en los entrenamientos. Ni tampoco saber nada de la nave, ni montarse en ella, podía como mucho verla y chasquear la lengua, preguntando por qué no se deshacían de ella de forma irónica.
La vio recostada en una tumbona, con sus piernas flexionadas mientras leía una revista científica (o eso creía él), llevaba el ceño completamente fruncido de concentración.
—Pan —la llamó en voz baja, paciente. Era curioso que él se mostrara más suave con ella que con su propia hermana.
La susodicha ante el llamado levantó la mirada y le vio, con una ceja en alto.
—¿Te vas a quedar todo el día sentada ahí leyendo?
—¿Cómo adivinaste mis planes? —contestó la morena con aire irónico.
El mayor sonrió, luego de suspirar y se acercó a ella.
Ignoró que la chica se puso casi a la defensiva cuando él se sentó en la misma tumbera donde ella estaba recostada.
—¿Cómo ha ido tu día? —bien, Trunks nunca fue muy bueno para iniciar conversaciones o tratar con las mujeres; algo de lo que Goten gozaba mucho para poder reírse.
Ciertamente con la menor de los Son no había servido pues ella mantuvo ese semblante fastidiado.
—¿Qué es lo que quieres, Trunks?
El hombre se quedó pensativo, realmente no sabía qué era lo que quería de la menor. Miró el cielo azul. El día estaba sin duda fantástico y agradable allí en los jardines de su casa en la Capital del Oeste.
En aquellos momentos veía fijamente a la joven, sus cabellos negros ya no llegaban a los hombros sino que sobrepasaban la zona del busto y su expresión ya se veía más madura, sin embargo también la notaba más fría.
—¿Quieres hablar?
Ella frunció más el ceño.
—Estás raro —y dicho aquello como si nada, volvió a su lectura.
Trunks, ciertamente frustrado le arrebató la revista.
—¡Con un demonio! ¡Devuélvemelo! —gritó la chica mientras se levantaba de su lugar.
Trunks al darse cuenta de ello levitó alejándose de ella sabiendo que lo seguiría. Voló finalmente hasta su nave para subirse en el techo de la misma.
—¿Por qué te quedaste aquí? —la joven parecía más calmada, o eso creyó Trunks.
Ante la mirada de Pan el hombre de cabellos lilas sonrió.
—Estaba pensando —y dicho aquello se recostó sobre el techo, dejando la revista a un lado. —Que sería bueno que fuéramos a viajar, como antes. En la antigua nave.
Mientras él hablaba Pan se había recostado a su lado pero de manera invertida.
—No sería lo mismo sin mi abuelo —ella le dio la espalda al decir aquello y él suspiró.
—Eh, ese rechazo duele —y aunque no la hubiera podido ver ella había sonreído, al menos un poco.
Ella suspiró volviendo a acomodarse con la mirada al cielo, que de a poco comenzaba a oscurecer y a verse algunos brillos blancos.
Ella estiró ambas manos, como si quisiera tomar una de las pequeñas estrellas que empezaban a mostrarse.
—¿Crees que él me estará viendo de aquí, a todos nosotros digo?
La pregunta, formulada con cierta vergüenza y timidez enterneció a Trunks.
—Eso puedo asegurarlo, Pan. Seguro él se siente muy orgulloso de ti.
—Bien, eso último sonó como mi padre —y finalmente ella mostró una pequeña sonrisa. —Lo extraño mucho, a pesar de lo poco que estuvo aquí.
Trunks apoyó sus manos sobre el techo de la nave y estiró el cuello. Realmente no era un tema del que Pan solía abrirse, era un aspecto en el que era más parecida a su madre Videl.
—Sé que no soy muy bueno para estos temas, Pan. Antes de que me contradigas —el mayor levantó la mano, con cierta diversión. —Pero como el mayor de los dos te puedo asegurar tu abuelo Goku está bien, que nos está cuidando siendo el Guardián de las Esferas del Dragón, y que gracias a él, viviremos en paz. No habrá nadie queriendo apoderarse de la Tierra, queriendo conquistar universos, ningún Freezer, Cell, Majin Buu, ni siquiera los inútiles de Pilaf y sus secuaces que han sido puestos tras las rejas.
Pan rió a lo último, Trunks sonrió al notarla de mejor humor.
—Supongo que tienes razón, quizás estoy siendo algo egoísta, me falta como abuelo.
—Tienes a Mr. Satán —él se encogió como toda respuesta.
Pan torció la boca. Su abuelo materno parecía querer actuar más como el típico "Tío Rico" que otra cosa, ese hombre no quería aceptar que estaba envejeciendo algunas ocasiones; y estaba muy en contra de que siquiera buscando mujeres por ahí. Al menos su abuelo Goku fue fiel a Milk, aún con todos los problemas que había en medio y cómo era él. Aunque realmente su abuelo paterno no sabría de matrimonio como no sabría de engaños e infidelidad. Eso siempre la dejó con el pensamiento tranquilo, quería tener algo así como sus abuelos, más que como sus padres. Un matrimonio fiel a pesar de todas las adversidades.
Fue entonces que Pan miró el cielo, y luego, hacia abajo. Observó fijamente cómo sus pasos se deslizaban lentamente por el techo de la nave.
—Trunks, sí quiero ir en la nave. Quiero de nuevo viajar al espacio.
Y entonces Trunks abrazó a Pan llegando hasta alzarla, agradecido y feliz por las palabras de ella.
Desde hacia mucho tiempo que Pan evitaba viajar en la nave, y que finalmente se decidiera a subir en ella y por un año recorrer planetas con él lo alegraba. Asimismo él deseaba poder desprenderse por un tiempo de las obligaciones y descansar, ¿y qué mejor que hacerlo con la persona que quieres?
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Notas de la Autora:
Este capítulo me quedó más corto que el anterior, pero más largo que el primero, así que no me quejo. Es un relato que parece más concentrado en la saga GT, por supuesto, quedaba bien con la palabra Nave.
Ojalá les haya gustado.
