¡El quinto capítulo del #TruPanWeek a su disposición! Ojalá lo disfruten.
Disclaimer: Como siempre, Dragon Ball en general no me pertenece.
Día 5º Familia: "Una vida en paz."
—¡Mamá, hazme caso!
Un niño de cabello negro y ojos azules jaló el brazo de su madre con fuerza, esperando su atención.
—¡Ya voy, pequeño! Si me sigues jalando tú cargarás a tu hermanita.
Ante la mirada divertida de la madre el niño se quedó quieto y se cruzó de brazos, con cierto aire ofendido que a la mujer le divirtió.
¿Podía caber tanta felicidad ahí en su pecho?
Vio a sus hijos, al pequeño, y a la niña de cabellos lilas quien dormitaba sobre su hombro y pudo confirmarlo.
Amaba a esos pequeños engendros (como ella solía llamarles) al igual que amaba a su esposo.
Su esposo.
Allí en la Montaña Paoz en donde, a diferencia de sus padres, había decidido vivir con su marido se respiraba paz.
Lo que menos buscaba y quería en su vida: Paz, ahora lo tenía y para qué negarlo, al menos le agradaba.
Aunque para sus adentros extrañaba la adrenalina. Tenía sangre Saiyajin y eso no podía evitarlo.
De pronto lo sintió. Su ki, no muy lejos de ellos.
Y al parecer el pequeño también se había dado cuenta.
—¡Má! ¡Papá ya viene, ya viene!
El niño de cabello negro dio unos saltos que eran imposibles para un chiquillo ordinario. Pero aquel joven no era para nada ordinario.
Era el hijo de dos personas con sangre Saiyajin, quizá la raza más poderosa del planeta.
Cuando el hombre aterrizó al suelo, la mujer se rió. Su cabello lila igual al de la retoña estaba despeinado a más no poder.
La mujer de cabellos negros se acercó y besó al hombre en los labios.
—Llegaste temprano.
Ella a pesar de todo sonrió.
—Ya quería verlos —besó a la bebé en la frente y alzó a su hijo, éste rió al sentir el abrazo de su padre.
Cuando llegaron a cocina del pequeño hogar de los Brief la bebé despertó.
Fue entonces que el hijo de Pan y Trunks la sostuvo en brazos.
Pan no pudo evitar recordar a Goten cuando jugaba con ella, entonces sonrió.
—¡Dios! Muero de hambre —el hombre de cabellos lilas abrazó a su mujer por detrás colocando sus brazos alrededor de los hombros y luego, besó suavemente la coronilla de ésta.
—Suenas como mi abuelo, Trunks —ella rió levemente, apoyando luego sus manos sobre los fuertes brazos de su marido.
Él rió, con cierta nostalgia.
—¿Lo extrañas?
—Siempre lo extraño —la mujer no quiso demostrar debilidad, respiró profundamente. —Vamos, la cena está casi lista.
Trunks sonrió levemente, sabía que su mujer no era una persona de demostrar abiertamente sus sentimientos, incluso cuando empezaron a tener sentimientos el uno por el otro fue ella la que más le costó aceptarlo. Más por sí misma que por los prejuicios y las miradas que le lanzaran los demás, o su propia familia.
Cuando finalmente de una lucha contra los propios sentimientos y demonios de cada uno había comenzado una relación, que fue incluso igual o más difícil que el comienzo. El problema siempre era el mismo: La diferencia de edad.
Ni siquiera importaban la relaciones entre sus dos familias, porque en ese sentido no eran el típico cliché a lo Romeo y Julieta.
Después de eso todo fue fácil, todo. Decidieron no vivir en la Capital del Oeste, para evitar el tumulto de la gente y la prensa en sí, después de todo él era el hijo de la gran científica Bulma y nieto del inventor de las cápsulas. Y Pan era la nieta de Mr. Satán. Demasiados famosos, difícil pasar desapercibido. Incluso su casamiento fue secreto y pequeño, sólo familiares y amigos íntimos.
Vio a su mujer quien luego de cenar todos juntos, se sentaba sobre la ventana viendo el jardín que tenían lleno de flores y plantas, llenos de vida mientras se ponía a leer un libro.
Y rió al ver a sus hijos flotar alrededor de ella, queriendo jugar mientras ella reía, y aceptaba al cabo de sus segundos, Pan hasta con sus hijos le gustaba hacerse rogar.
Pan entonces le miró, sonriendo feliz.
Ella jamás pensó que le encantaría estar casada y tener hijos tampoco, de pequeña y adolescente siempre pensó que eso no era algo para ella, ella cuando más joven siempre pensó en una vida distinta.
Y ahora era todo lo contrario, pero quizá lo que más le había gustado de armar una familia era no sólo estar casada con la persona que más amaba, sino más que nada sentirse querida y necesitada. Ya no se sentía como la niña pequeña a la que debían proteger. Sino todo lo contrario: Ella era la que velaba por la seguridad de esos niños.
En esos momentos pensó en lo tonta que fue de niña, no todas las mujeres querían casarse y tener hijos porque sí, por dinero, o por creer que debían cumplir con un mandato. Al menos en su caso era muy distinto, había amor, cariño, protección. Todas esas cursilerías que de niña no le gustaban ahora las apreciaba, y entendía mejor el cambio de actitud en su abuela y madre.
Sonrió al ver ahora a sus hijos molestar a su padre. Sin duda una de las cosas que jamás se arrepentiría era la de haber formado una familia con él.
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Notas de la Autora:
Este capítulo me salió más rápido y a la vez más corto, ojalá lo disfruten aunque no me dejen reviews, sé que me leen, eh (?) No quise ponerles nombre a los chicos, los nombres en Dragon Ball son tan ridículos y curiosos que tendría que pensarlo bien. Y decidí dejar lo de "Goku/Trunks/Vegeta/Pan/Videl/Milk Jr" porque cansa.
