Cora-san! T^T ¿Solo yo sigo llorando su muerte? Bueno, una pequeña aclaración, si se refieren a Luffy como "él" es debido a que a muchos se le olvidan que es una niña por como se comporta. Y hay quienes no solo saben aún *cof cof Ace, Sabo y Law cof cof*
Espero que el cap les agrade :3
Capítulo dos: Con el pie izquierdo.
Se encontraba pálido, con la respiración pausada y pesada, además de tener una segura fiebre podía imaginarse que por cómo se removía, estaría teniendo alguna pesadilla. Eso le quedaba más claro que el agua, puesto que, este hacía muecas constantemente.
— Oye, ¡Despierta! — se quejó, sin embargo, era imposible que le respondieran.
Nuevamente, por obvias razones, hizo un puchero mientras se cruzaba de brazos y sentaba en el suelo. ¿Por qué todos parecían ignorare de cierta forma? Primero Shanks, aquel pelirrojo que le sacaba de quicio, el cual todo el tiempo se burlaba de todo lo que hacía. Luego Ace que, por alguna razón, jamás lograba darle alcance.
— Tengo hambre~ — se quejó mientras se dejaba caer de espaldas al suelo con los brazos extendidos.
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"Nos veremos en la próxima isla… Law, te quiero~"
Abrió los ojos de golpe, mientras de la misma forma, se incorporaba dando un grito. Pasaron un par de minutos, hasta que, pudo calmarse en cierta medida. Miró a su alrededor, no sabía en dónde estaba, pero por lo menos tenía conocimiento de que ya iba a obscurecer.
— ¿Dónde…? — de inmediato, se arrepintió de plantearse aquella pregunta.
Recordó vagamente, como llegó al bote de pesca que, para esos momentos, se encontraba destrozado en aquella desierta playa desconocida. Rechinó los dientes, apretó los puños e hizo su mejor esfuerzo por no soltar algún berrido, estuviese o no solo. De nuevo, quizá porque el destino lo odiase, había perdido a alguien especial para él.
— "Cora-san…" — pensó tras acostarse en el lugar en que estaba sentado.
No solamente lo había hecho por lo mal que se sentía emocionalmente, sino, que también por su malestar físico. Ya había pasado alrededor de 2 semanas, en las cuales, había comenzado a tratar su enfermedad lo mejor que era posible. Sin embargo, pese a tener la fruta del diablo, aún no podía curarse. No del todo.
Cerró los ojos mientras cubría estos con su antebrazo, ¿Qué iba a hacer ahora? No dejaría que todo el sacrificio de Cora-san fuese en vano. Sin embargo, fuese al lugar que fuese, mientras conservara esas manchas en su piel todo sería más complicado de lo que ya era. Quizá jamás lo admitiría en voz alta, pero además tenerle una gran estima, necesitaba que Cora-san estuviese ahí con él…y le consolara…
— ¿Estás despierto? — se escuchó de pronto una voz infantil muy cerca, demasiado cerca, para el gusto de Law —¡AAH, ESO DUELE! — se quejó, puesto que, debido a su sorpresiva aparición el pelinegro se asustó y quiso levantarse de golpe — ¡No te levantes así, cabrón!
— ¡Pues tú no te aparezcas así, idiota! — gruñó Law, sobándose la frente, al igual que el desconocido.
Inevitablemente, terminaron golpeándose, gracias a la invasión de espacio personal que Luffy había hecho. Ambos se miraron, con cierta molestia por el golpe, sin embargo, ese enojo no perduró más que unos cuantos segundos. O, por lo menos, así fue en el caso del "niño" con tal peculiar cicatriz.
— Mi nombre es Luffy, ¿Quién demonios eres? — se presentó, irrespetuosamente, aunque de manera amistosa.
— No tengo por qué decírtelo — comentó de manera fría, intentó ponerse de pie, pero por poco se iba de lleno al suelo — ¿Qué haces? ¡Suéltame! — exigió, si se salvó de ese golpe, fue debido a los reflejos del otro.
— ¿Eh~? ¡Ni siquiera puedes estar de pie! — se quejó.
— Claro que puedo, no necesito…tu ayuda — dijo soltándose bruscamente, a pesar de sus palabras, pasó a caerse de nuevo.
— ¡Mentiroso! — replicó — ¡Incluso tienes fiebre!
— ¡Qué me sueltes!
— ¡No quiero!
— ¡Déjame en paz!
— ¡No! — se negó.
Mientras que Luffy intentaba ayudar al chico, sin importar las protestas de este, Law se mantenía intrigado. ¿Por qué le ayudaba? No sabía dónde se encontraba, no le interesaba demasiado realmente, siempre y cuando no estuviese en territorio de la familia Donquixote. Cosa poco posible, según recordaba, ya no estaba en el North Blue y para aquellos piratas en ese mar ya no había nada que hacer.
— ¿Por qué no quieres dejar que te ayude? — chilló, en un intento de soltarse, le empujaron y cayó de sentón.
— ¡Porque ya tuve suficiente! — gruñó exasperado — "Si Cora-san no me hubiese ayudado…"
— ¡Deja que te ayude! — pidió persistentemente — No te encuentras bien, vamos a la Montaña Corvo, Dogra o Magra podrán atenderte.
— ¡No! — esta vez, no fue un gruñido, fue un chillido.
— ¿Por qué no? ¿Le temes a los médicos? — cuestionó inocentemente.
En ese momento, cada fibra de su ser, casi le hace decir un "¡Claro que no! Si yo estoy estudiando para médico" Sin embargo, sólo frunció el ceño y clavó la vista al piso. Más que temerles a los médicos, lo que realmente temía, era que al reconocer su enfermedad diesen aviso al gobierno mundial y consecuentemente Doflamingo se enterase de su paradero.
— Solamente déjame en paz — pidió tranquilamente — Lo que tengo no es algo que ellos puedan tratar.
Con esas palabras, Luffy, vio como aquel extraño y sombrío niño desaparecía de esa zona y se iba hacia el bosque. Con ello, simplemente infló los mofletes y se fue a paso pesado hacia la casa de Dadan ¿Molesto? Oh, claro que no… ¡Estaba furioso! Intentó hacer algo bueno, sin embargo, terminaron incluso empujándole.
— ¿Qué le pasa a Luffy? — cuestionó Magra, extrañado, "el niño" se veía de mal humor.
— Quizá fuese lo mismo de siempre — mencionó Dogra.
Todos los demás asintieron, es más, no hacía falta mencionar nada más. Todos sabían que, habitualmente, si Luffy regresaba de tan malhumor era por la eterna razón de que…no había podido alcanzar a Ace.
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¿Por qué? Era la pregunta recurrente que él tenía, ¿Por qué ese niño raro intentó ayudarle? Quizá por curiosidad, fuera lo que fuera, esperaba que no le dijera a nadie que lo había visto. No, más precisamente, que no dijera nada sobre su aspecto. De lo contrario, los padres de ese crío, podrían reconocer las manchas blancas en su cuerpo.
— ¿Dónde se metió…ese tipo? — murmuró un tanto enojado — Bueno, eso…no importa mucho…por ahora…
Terminó recostándose contra un árbol, veía borroso y se sentía cansado por la fiebre, su rostro pálido con las mejillas enrojecidas lo evidenciaban. Su respiración se volvía más pesada, le costaba un poco respirar, la consciencia…comenzaba a abandonarle de nuevo
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— Capitán — Makino sonrió al verle entrar — ¿Cómo se encuentra? ¿Hace rato despertó?
— Hola, Makino — Shanks le regresó la sonrisa — Ya estoy mejor, no te preocupes, ¿Luffy cómo está? — contestó un tanto apenado, para ponerse serio.
— Véalo usted mismo — señaló la peli-verde hacia la puerta del bar.
— ¡Shanks! — chilló Luffy, entrando velozmente al bar — ¡Ya despertaste, me alegro mucho~! — comentó llorando exageradamente.
— ¿Dónde quedó eso de ser un valiente guerrero de mar? ¡No llores hombre, solamente era un brazo! Me alegro que tú estés bien — respondió Shanks, inicialmente en un tono burlón, para finalizar con una cálida sonrisa.
— Capitán…— le llamó Makino, intentando corregirle cierto error, pero desistió sabiendo que no le harían ni el más mínimo caso.
Aunque, ella debía recalcar que, también estaba feliz de que Luffy se encontrara bien. Sin embargo, estaba triste y furiosa con aquellos Bandidos del otro día, casi mataban a Luffy y…Shanks había perdido su brazo. No obstante, pasara lo que pasara, por alguna razón su admiración al pelirrojo crecía aún más.
Poco a poco, los piratas Akagami, fueron llenando el bar. A pesar de que su capitán hubiese perdido el brazo, seguían siendo los mismos de siempre, incluido las bromas que le jugaban a Shanks y viceversa. Tenía en claro que nada les bajaría los ánimos a esos piratas, ni por un segundo, bueno…casi nada.
— Oye, Makino — preguntó Luffy, mientras mordía un pedazo de carne.
— ¿Qué pasa? — que Luffy se quedase en silencio llamó la atención de la mayoría, seguían festejando, pero atentos a los que pasara.
Luffy siguió masticando su comida, comiendo el resto de carne que quedaba en el trozo que le tocó, para después dejar el hueso en el plato. Tomó un poco del zumo de naranja que Shanks le había invitado, claro que después de haberse burlado un poco de su sueño, para hablar.
— ¿Cómo puedo ayudar a alguien que no quiere dejar que lo ayude? — cuestionó con su voz infantil.
— Bueno, pues…— esa pregunta la tomó desprevenida.
— ¡Atadle para que no se oponga! — chilló uno de los piratas Akagami, para después, los demás dar ideas similares.
— No, en definitiva, no — Makino cruzó dedos índices formando una tachita e hizo un puchero — Primero deberías saber sus motivos, por ejemplo, quizá le tenga miedo a algo. Una vez que sepas sus razones, podrás entenderle y mostrarle que no le harás daño, quizá así se deje ayudar — respondió suavemente.
— Creo que lo entiendo — sonrió ampliamente.
— Oye, Luffy ¿Por qué lo preguntas? — comentó Shanks, igual de sonriente que el menor — ¿Acaso pasó algo con Dadan? — cuestionó, sabiendo que, Luffy vivía con los "graciosos" bandidos de la Montaña Corvo.
— ¿Qué pasa con ella? — cuestionó ladeando la cabeza — Bueno, nos vemos ¡Gracias, Makino!
Tras esa breve platica, le vieron irse corriendo de ahí, directo hacia la Montaña Corvo. O, bueno, eso suponían. La verdad, era que realmente, Luffy había decidido revisar el bosque en busca de aquel niño apático. Por alguna u otra razón, le interesaba, ¿Por qué quería buscarle? De pronto cayó en cuenta, riendo y sonriendo aún más, ¡Podría pedirle que fuese su nakama!
— Ah, no sabía que Luffy ya tendría algún pretendiente — comentó Yasopp.
— ¿Pretendiente? — Shanks volteó a verle, sin entender.
— Sí, ya sabes capitán…alguien que quiera ser su pareja — comentó y aclaró al ver que su capitán no comprendía — Aunque aún es muy joven, bueno ¿Qué más da? ¡Incluso dice que va a encontrar el One Piece! — con esto todos empezaron a reír, menos el Akagami, la tripulación sabía que el "niño" de goma llegaría muy lejos.
— ¿Su pareja…? — al parecer, finalmente lo captó, dejó repentinamente su bebida en la barra y se puso abruptamente de pie — ¡AAAH!
Al parecer, aunque tardó, Shanks fue capaz de hilar cierto comentario por su cuenta. Y vaya que, aunque fuera algo extremista lo que llegó a captar, hubiese sido mejor si no hubiera caído en cuenta. Eso, Yasopp, lo supo con el chillido que pegó ¿Otra vez…?
— Capitán ¿Qué le pasa? — cuestionó una preocupada Makino al ver el rostro de pánico de Shanks, cabe recalcar, que parecía algo exagerado.
— ¿¡QUÉ VAMOS A HACER!? — chilló, llevando su única mano a su cabello — ¿¡QUÉ VAMOS A HACER!? ¡LUFFY, NO TE PREOCUPES… YO PROTEGERÉ TU INOCENCIA Y ALEJARÉ A TODOS LOS PERVERTIDOS QUE QUIERAN LASTIMARTE! — con o sin la ausencia de su otro brazo, como de costumbre cuando se ponía así, Yasopp lo sostenía por al abdomen y Lucky Roo lo sujetaba de la camisa mientras comía un trozo de carne.
— Capitán, contrólese — pidió Beckman, sin darle mucha importancia al asunto, le vio calmadamente — ¿No cree que está siendo un poco paranoico?
— ¡Pero solamente tiene 7 años! — chilló el dramático pelirrojo — ¿¡Cómo quieres que no lo proteja!? ¡Él ni siquiera sabía nadar!
— Ella — corrigió finalmente Makino.
Todo mundo calló, ¿Ella? Eso sacó de honda a la mayoría de los piratas Akagami, sin embargo, Shanks parpadeó perplejo un par de veces. ¡Oh, sí! Luffy era… El pelirrojo, en cierta medida se sentía un poco estúpido, ese "pequeño detallito" casi se le olvidaba…de nuevo.
— ¡Ella ni siquiera se sabe defender! — continuó con su melodrama.
— ¿Y cómo piensa cuidarla…si dentro de breve zarpamos? — cuestionó Beckman.
— ¡Es cierto! ¿¡QUÉ VAMOS A HACER!? — casi podían verle con lagrimones en los ojos, mortificándose, por lo que todos miraron ver mal a Benn Beckman. No tenía que habérselo recordado, no aún.
¿Quien ya venía venir que Shanks sería como un padre sobreprotector? Dios, quien sabe lo que pasará cuando conozca a Law XD
