El primer Bonus del #TruPanWeek, ¡aquí!

Disclaimer: Dragon Ball, y todo lo referente a Dragon Ball pertenece a sus respectivos creadores.


Día 1) Lemon/Lime: "¿Amor, deseo o capricho?"


Estaba harto, discutir con la hija de los Son era realmente agotador.

Peor fue que su abuelo los haya visto. Sabía que no era bueno disimulando que algo le pasaba con la sobrina de su amigo, para nada pero su intención tampoco era aquella; quería con todas sus fuerzas evitar aquellas peleas con ella.

Pero mierda, era imposible. ¿Y lo peor de todo aquello? Le gustaba, joder. Le gustaba enojarse y discutir, con ella. Todo por ella.

Era ciertamente adictivo. Era como luchar.

Era como golpear a alguien con todas sus fuerzas y sentir la adrenalina correr por sus venas.

Y aún más con ella, llegaba al punto de querer golpearla y besarla, sin importar el orden; o aún más hacerlo al mismo tiempo.

Mierda. Se sentía un maldito enfermo.

Ella era jodidamente joven, carajo. Ni aún tenía veinte años y ya la deseaba.

¿Y cómo no iba a hacerlo con el cuerpo que la pendeja había desarrollado? Dejó ese cuerpo de niña marimacho hace mucho tiempo.

Y aún más, con ese maldito uniforme de quinceañera con sus coletas.

Sin poder evitarlo comenzaba a sentirse asfixiado, acalorado. Llevó su poderosa mano a su cuello quitándose con suma facilidad la corbata y desabrochándose los primeros botones.

Dentro de las paredes de su dormitorio, sólo podría meditar tranquilamente. Nada más necesitaba estar solo, o quien le molestase en aquellos momentos sería arrojado por la ventana sin ningún miramiento.

Mierda, qué maldito enfermo pervertido se sentía, y aún en el fondo le gustaba sentirse de esa forma.

-o-

Gritó, gritó con todas sus fuerzas en un lugar alejado de todo el tumulto de gente. Había decidido ir hasta el bosque en donde de niña solía pasar tiempo con su abuelo Goku.

¿Cómo? ¿Cómo es que el viejo idiota de Trunks se atrevía a cuestionar SU vida personal?

Dejó su cuerpo caer al césped, sobre la tierra. Sin importarle si su ropa blanca se manchaba, estaba tan frustrada y enojada que hasta su pecho dolía.

¿Por qué? ¿Por qué le era tan fácil enojarse con él? ¡Ni siquiera cuando su tío Goten con apodos tontos podía hacerlo!

¿Por qué, por qué esa facilidad de enrabiarse con él? ¿De querer propinarle un golpe en su rostro cuando la quería molestar?

Estiró sus piernas, contrayéndolas luego. Queriendo encontrar respuestas a la actitud fastidiosa de Trunks para con ella.

Lo más horrible, lo peor fue que sabía por qué Trunks empezó a actuar de esa forma.

Había evitado, con todas sus fuerzas, olvidar aquel fatídico día. Cuando él se dio cuenta que ya no era una niña, cuando la vio con alguien más.

Al principio creyó que Trunks simplemente estaba actuando como un hermano mayor, hasta ir ascendiendo a una escala terrible.

¿Qué era lo que le sucedía? ¿Por qué no la delataba frente a sus padres?

Frunció el ceño, merecía y obtendría respuesta del hijo del Príncipe de los Saiyajines, a como diera lugar. Le importaba un bledo si el mayor estaba ocupado o no; había arruinado todo desde que se inmiscuyó en sus relaciones.

-o-

Le importó nada andar con el uniforme de colegio medio desecho, ni a entrar a la casa de los amigos de su familia a tales horas de la noche, a fin de cuentas por obligación de la Matriarca Panchy solían al menos los mayores a ir a un restaurante quedando solamente Bura y Trunks, por lo que era el momento de llegar.

Ni siquiera entró por la puerta principal, si bien el hogar de los Brief estaba programada con la más alta tecnología ella al ser alguien de confianza para ellos podía entrar sin problemas, además ninguna máquina podría detenerla. No al menos en aquellos momentos.

Sus manos levantaron sin problemas la ventana de la habitación donde sabía que dormía Trunks, podía sentir su ki cerca, aunque él se sentía extraño.

¿Cómo podía saber aquello? No lo pensó más y rápidamente entró al dormitorio. Se quitó los zapatos para no hacer más ruido, y ya por mera costumbre nipona.

Lo primero que notó era que todo estaba a oscuras, de pronto vio a su dolor de cabeza salir de una puerta.

Pan se apretó los labios con fuerza, el hombre salía con un pantalón oscuro de traje y los pies descalzos, sin ninguna camiseta ni nada cubriendo el torso. Nada más una toalla alrededor de su cuello mientras las gotas transparentes descendía de su cabello.

Trunks estaba tan distraído que no la había notado, hasta que sus ojos azules se cruzaron con los negros de ella.

Los ojos azules se afilaron más de lo acostumbrado al verla ahí, parada delante suyo, con sus manos en sus caderas y una posición retadora.

—¿Qué haces aquí, Pan? Vete a tu casa —le ordenó, sin mirarla. Cosa que enfureció a la muchacha.

—¿Qué demonios? ¿Así es tu forma de tratar a tus invitados? —preguntó ella de forma irónica, acercándose lentamente a él.

—¿Invitados? Si entraste por la ventana no creo que eso sea la forma en que llega uno.

—Era mi forma original de llegar. Además tengo razones para estar aquí —cada palabra que decía Pan iba acercándose, hasta que tuvo al hombre de cabellos lilas a pocos pasos de ella. —Y tú eres una de ellas. Bueno, la única —había puesto su dedo índice sobre su pecho que el mayor tuvo que apretarse los labios con fuerza.

La vio ahí, con su mano sobre su pecho, aquella expresión desafiante y esa maldita ropa, de pronto notó que llevaba el uniforme blanco ligeramente sucio de tierra y hojas, mierda. Debía limpiarse.

Y, sin pensarlo siquiera tomó a la chica de la cintura y la alzó, casi como si la chica fuera una bolsa de papas y no una persona, le dio igual las patadas y golpes que le daba a su cuerpo, hacía acopio de fuerza y paciencia para aguantarla. Caminó hasta el baño del dormitorio y la depositó allí, con poca delicadeza sobre el frío y mojado suelo de la ducha y abrió el grifo del agua fría haciendo caso omiso de los gritos, insultos e intentos de patadas y golpes de la menor.

—¡¿Q-Qué mierda te pasa?! —le gritó la morena con fuerza. Levantándose rápidamente del suelo, sin siquiera pensarlo se acercó al mayor y le propinó un puñetazo en el rostro que lo hizo tambalear y caerse.

Una vez en el suelo Trunks se percató de la situación, sobretodo al sentir el líquido escarlata que salió de sus labios.

Fue en ese momento que todo su raciocinio se fue completamente a la mierda, y cuando tuvo a Pan sobre él dispuesta a golpearlo la tomó con una sola mano las dos coletas, acercándola a su rostro.

Lo primero que hizo fue morderle el labio para lastimárselo, como ella le lastimó y de pronto la besó, y probó el sabor a sangre de aquellos labios rosas.

Pan abrió los ojos al sentir el beso, con sus manos sobre la mano de Trunks, y de mala gana le mordió el labio inferior con fuerza, a modo de protesta. El mayor ante ese gesto la tomó con más presión, logrando que la menor terminara recostada sobre su cuerpo.

La morena gimió de sorpresa al quedar a horcajadas sobre el cuerpo del mayor y sin poder evitarlo movió sus caderas hacia delante, pegando su cuerpo contra el de él. Él al sentir aquello comenzó a sentirse más, más duro que antes.

Fue ese momento que ya dejaron los golpes y las patadas.

Sin saber si se sentía más calmado, o más deseoso Trunks siguió con su mano sobre el cabello de ella, mientras la otra comenzaba a recorrer su torso, podía fácilmente desprender los botones de su camisa con la otra.

Fue así que lenta y tortuosamente fue desabrochando los botones de la camisa ya mojada de ella, pudo comprobar que al estar tan translúcida la tela que ella usaba un sostén blanco.

Al cabo de unos segundos soltó su cabello y su mano derecha fue recorriendo sus muslos, apretando su piel, explorando lo suave y tersa que era, opuesta a su forma de ser.

Pero joder, Pan no se quedaba atrás. Mientras movía sus caderas sobre su jodida e

rección podía sentirla humedecida, notar cómo su espalda se encorvaba hacia atrás, y cómo gemía. Como por momentos sobre su oído decía que literalmente, dejara de jugar y la follara, si es que era tan hábil para decirle las mil y una mierda la hiciera suya allí mismo, provocándole de mil formas.

Pan no dudaba en usar sus uñas, arañándole la espalda mientras Trunks ya no tuve reparos y había levantado su sostén, sin quitárselo. La morena apoyó sus manos a los costados de su cuerpo permitiendo así al mayor llevar su cometido.

Los labios de Trunks atraparon uno de los pezones rosados de ella y lo succionó levemente, mientras el otro era acariciado con su pulgar. La menor había apoyado sus brazos alrededor de los fuertes y masculinos hombros, disfrutando de la atención recibida en su cuerpo.

La excitación ya no cabía más en su cuerpo, ¿Cuántas veces había pensando en aquel momento, cuántas veces había deseado hacerlo?

Sin embargo se detuvo, y ella frunció el ceño ante ello.

—¿Por qué paras? ¿Te acobardaste?

La respiración de ella ya se había vuelto errática, sin aire. No se sabía si por el éxtasis, el calor o la frustración de que el mayor se hubiera detenido.

—Obvio que no —dicho aquello la apretó más contra su cuerpo mientras se levantaba con facilidad, ella abrazó su cintura con sus piernas para sostenerse, aún estaba no sólo húmeda por la situación sino mojada por el agua de la ducha. —Pero estaríamos más cómodos en mi cama, te podría complacer mejor —dicho aquello el mayor respiró sobre el cuello de ella, podía sentir no sólo el olor a la lluvia, sino un suave olor a cerezas que lo volvería loco.

Fue así que lentamente, y más calmados los besos no fueron agresivos, Trunks más calmado le dio pequeños y fue en esos momentos que recordó que la morena podía ser incluso tierna y dulce cuando se lo proponía; ya no le jalaba el cabello, lo arañaba o intentaba golpearlo.

Depositó lentamente el cuerpo de la menor mientras debajo del suyo y ella le miró fijamente.

—¿Estás seguro de ésto? —preguntó ella, dudosa.

Trunks sonrió, enternecido por la actitud de ella. Joder, ¿cómo podía ser agresiva y dulce al mismo tiempo?

—Sölo si tú lo estás —ella asintió como toda respuesta.

El joven Brief tomó con sus manos el rostro de la menor mientras su cuerpo se apretaba con fuerza contra el de ella, la miró fijamente a los ojos y sus labios se encontraron finalmente.

Era un beso tan distinto a los anteriores, más profundo. El sabor a metálico había desaparecido y Trunks pudo degustar el suave sabor de su boca, su lengua lentamente fue apoderándose mientras ella le correspondía en todo momento.

Pudo notar hace rato que Pan sabía realmente lo que hacía, y quizá en otro momento aquello lo hubiera molestado. Pudo sentir las pequeñas y cálidas manos de la muchacha acariciar su espalda, ya sin ser agresiva.

Pan entonces movió nuevamente sus caderas y lo abrazó con sus piernas, logrando que sus sexos se rozaran a pesar de que aún la tela de sus ropas se interponían, ya sin meditar sus acciones el hombre apoyó sus manos a cada lado de los costados de la cabeza de ella, recargó suavemente su frente contra la de ella, sintiendo el cálido aliento chocar contra el suyo.

Movió sus caderas junto con los movimientos de ella, yendo ambos al compás a la par en que ella abrazó su cuerpo con sus brazos y lo besó.

En aquellos momentos con cierta dificultad debido al deseo de no alejarse Trunks se alejó de ella, la vio cómo se mordía su labio inferior, presa del deseo. Sus fuertes manos fueron directamente a su falda y con ayuda de ella se la quitó.

Pudo verla finalmente en ropa interior, su piel blanca, igual que aquel conjunto blanco con detalles lilas, rió al verla. ¿Podía desearla más? Nuevamente sus manos llegaron hasta sus pechos, ella sonrió con picardía mientras movía ligeramente su cuerpo, permitiendo que se deshiciera de su sostén.

Lentamente el mayor comenzó como antes por sus labios, besándolos, llegando hasta su clavícula, mordió su blanca piel dejándole marcas, la mordida no fue lo único que dejó, ¿por qué no aprovechar para dejarles unos chupones sobre el cuello y que ella luego tratase de ocultar inútilmente en verano?

Fue descendiendo cada vez más hasta llegar a su pechos, donde nuevamente se dedicó a ellos, podía escuchar los gemidos ahogados de ella, pidiéndole que no se detuviera al compás de sus sensuales movimientos, sentir cómo la jalaba el cabello producto de la excitación; y él acariciando, lamiendo, succionando e incluso apretando y mordiendo sus pechos, quería satisfacerse lo más posible de ella.

Una vez se hubo saciado de aquella parte siguió su recorrido, no dejó de besar su dulce piel, lamiendo las pequeñas gotas de agua que quedaron, siendo reemplazadas por el sudor. Besó su vientre, y su mano, decidida a seguir la tarea acarició su intimidad por encima de la ropa, arrancándole un gemido de placer a ella.

Despacio, tan despacio para joder a la chica fue acariciando su cuerpo, sus muslos y sus caderas hasta que finalmente volvió hasta su zona íntima; lentamente metió una de sus manos dentro de su ropa interior, comenzando a masturbarla.

Y antes de escucharla se acomodó sobre ella para tomar sus labios con los suyos, logrando que gimiera contra su boca.

Se colocó de tal forma que una de sus manos estaba aún acariciaba por encima su intimidad, antes de meter un dedo. Con la otra mano agarraba uno de sus pechos. Y, su miembro, aún oculto por sus ropas, se frotaba sin ningún decoro contra los muslos y más arriba de ella, aún besándola, sintiéndola gemir contra su boca.

Joder, se iba a correr si seguía con aquel endemoniado vaivén.

Fue despojando a la chica, como podía, de su última prenda interior y volvió a ponerla debajo de él, viéndola completamente desnuda. Respiró con fuerza al verla ahí. Completamente sumisa para él.

Mierda, cómo deseaba domarla, dominarla como si fuese un enfermo cazador y ella la difícil presa que escapaba de sus garras al último momento.

Y ahora tenía a aquella presa totalmente a su disposición, con su respiración agitada, su pecho subiendo y bajando y su rostro en un delicioso carmín.

No esperó más y aprovechando que Pan había flexionado las piernas acarició y lamió una de ellas por dentro, con calma fue besando y chupó su piel hasta que llegó a su zona más prohibida, ya había metido sus dedos así que aquella zona estaba húmeda por lo que con una mano acarició por encima y su lengua pausadamente recorrió aquella zona, pudo sentir el suave sabor, dulce en su paladar y lo disfrutó.

Empezó despacio, lamiendo superficialmente hasta que su lengua comenzó a penetrarla, igual que los dedos que estaba usando, sintiéndola más entregada a él. Pan se acariciaba con más deseo sus pechos, pidiendo más. Entonces el mayor repetidamente metió y sacó su lengua y dedicó especial atención a su clítoris cuando ella apretó suavemente su cabeza con las piernas.

Una vez aquello se lamió lentamente mientras la miraba, el calor cada vez era más asfixiante pero no por ello menos placentero.

—A-Ahora es mi turno…

Trunks, sin procesar aquello, y sin tener tiempo fue empujado por la menor quien se sentó a horcajadas sobre él.

Divertido y curioso miró a la morena y ésta pasó lentamente su lengua por su oreja, mordiéndolo suavemente.

—Ahora viene mi venganza —le susurró al oído, y él pudo sentir que se estremecía, soltando un gruñido.

Las manos de Pan se movían sin ninguna timidez por el cuerpo del mayor, y desvergonzadamente movía sus caderas sobre él.

Besó su cuello y lo mordió, provocando que Trunks ocultara aquella risilla que quería escapar de sus labios, especialmente por sus largos cabellos negros rozar su piel.

Sus labios acariciaron su pecho y pasó su lengua a lo largo, hasta bajar a su ombligo, Trunks movió levemente su cuerpo para poder verla, sintiéndose presa de la curiosidad y el ansía.

Mientras Pan besaba por encima de su vientre una de sus manos pasaba por encima de su pantalón, jugueteando. Él gruñó ante tal provocación, y ella en cambio rió.

—¿Ansioso, señor Brief?

Trunks no contestó aquello sino que movió levemente sus caderas.

—No juegues conmigo, Pan —la forma en que lo dijo, con la voz ronca por la excitación logró que Pan se mordiera el labio inferior, aquello le había gustado.

Con lentitud fue despojándolos de sus pantalones, notando que llevaba unos bóxer oscuros. Besó nuevamente su ombligo a la par que los bajaba con lentitud y dejó finalmente su miembro fuera.

Lejos de ponerse tímida Pan tomó con descaro su miembro y lo acarició con suavidad, lamiendo lentamente la punta.

Trunks contuvo el gemido de placer que quiso escapar de su boca ante dicha acción.

Y Pan, con una sonrisa de medio lado se acomodó de tal forma que empezó con su mano a frotar su miembro, de arriba a abajo, queriendo sentirlo nuevamente duro como minutos atrás.

—Joder —exclamó Trunks con los ojos fruncidos, su vista comenzaba a nublarse por el éxtasis.

¿Cómo debía sentirse que aquella chica con aquel provocador cuerpo y actitud, y para colmo siendo como una hermanita para él estuviera jugando con su miembro de aquella forma?

No tuvo ninguna respuesta, mucho menos en el momento en que la morena comenzó a lamer la punta con más entusiasmo.

Sin poder evitarlo la tomó de su cabeza y movió sus caderas, queriendo más, que metiera más su boca en su jodida polla. Maldita sea, aquella felación lo iba a volver loco, si es que no lo estaba ya.

Pan metió repetidas veces su boca sobre su falo, disfrutando de la textura, podía sentirlo caliente, podía sentir el líquido caliente, ligeramente viscoso por su boca. Pero se detuvo.

Él la miró con el ceño fruncido nuevamente, como si deseara matarla. Ella nuevamente divertida lo empujó entretenida. Trunks, confuso pero curioso la miró desde su posición. Él abajo, ella arriba, queriendo dominarle. Pan manteniendo esa sonrisa ladina tomó su miembro y frotó superficialmente su intimidad de aquella forma, sin penetración aún. Él arqueó su espalda y la sostuvo de las caderas mientras sus sexos se frotaban con más deseo. Las manos de Pan estaban sobre su pecho, apretando su piel, y las de él, de igual forma, dejándole marcas en los costados de sus caderas.

Pero, como si la realidad golpeara el raciocinio del mayor se movió de tal forma que buscó entre su mesa de luz algo, un preservativo, cuando lo halló Pan también se detuvo, respiró profundamente mientras éste se colocaba aquel condón.

Y ella volvió a besarle, correspondida en el acto, las manos del mayor su trasero y la tomó de la cintura, sentándola a horcajadas sobre él. Ella acomodó su cuerpo, siendo penetrada de aquella manera. La muchacha arqueó su espalda al sentir su interior ser llenada por el miembro viril del mayor. El adulto entre los dos acarició su cuerpo hasta que sus manos quedaron apoyadas sobre sus pechos, acariciándolos.

Los movimientos fueron cada vez más, más rápidos, y el calor volvía a sentirse alrededor de ellos, los gemidos de placer fueron más incontrolables, fue en esos momentos que Trunks pensó…¿la chica sintió todo aquello al estar con aquel tipo cuando los vio? ¿Qué sentía ahora? ¿Lo estaba deseando tanto como él a ella?

Con su cuerpo mejor acomodado la tomó en brazos, siendo correspondida. Sus figuras se movían al compás mientras las manos de Pan volvían a arañar su piel. Ella pedía más, mucho más. La embestía cada vez más, con más energía, fuerza y rapidez. Sus instintos controlándolo.

—Tru-Trunks, si-sigue —la pudo escuchar decir sobre su oído en un susurro, con la respiración entrecortada.

Y él cumplió, complaciéndola.

El abrazo entre ambos podía sentir no sólo el calor, sus cuerpos rozándose, los pezones erectos de ella acariciando su pecho mientras el vaivén comenzaba a ser más lento él fue más dulce, ya no tan salvaje como minutos atrás sino que nuevamente se besaron hasta que...culminó todo.

Pan se sintió venir, y Trunks llegó después, corriéndose.

Quedaron recostados uno al lado del otro, mientras sus respiraciones comenzaba a normalizarse, el sudor y el calor presentes en ellos pero ya no les importaba.

Minutos después Pan fue levantándose para sorpresa de Trunks, y vistiéndose.

—Tengo que irme, sino tendré problemas. Y debía salir con —no terminó de decir aquello. —Debería tomarme luego una ducha —vio que esta vez se dejaba el cabello en una sola coleta alta mientras buscaba su falda, una de las prendas que le faltaba.

Trunks, desde su cama, habló.

—¿Sabes lo que hicimos, no?

Ella lo miró fijamente, en silencio.

—¿Podemos hablar de ésto más tarde, cierto? Es realmente incómodo. Además tú tienes trabajo y yo mañana voy a la Universidad. Ésto puede quedar en...un polvo de una noche y ya, no te voy a presionar para nada, si eso crees.

Trunks abrió la boca para decir algo pero sólo atinó a levantarse completamente desnudo, ya sin el pudor que le solía tener, y la tomó de los hombros.

—Joder, mierda. Follamos. Te deseo hace meses, ¿y tú lo ves como un puto polvo de una sola noche? ¿O es que tú no me deseas de la misma forma?

Pan se apretó los labios, avergonzada, con el rubor en sus mejillas extendiéndose hasta por sus orejas.

—Claro que sí, ¿pero amor ésto? ¿Amor, deseo o capricho? —ella rió con cierta bronca saliendo de su boca. —¿Qué es ésto? Mi intención aquí fue pararte el carro para que dejaras de ser un idiota conmigo.

Trunks suspiró pesadamente y apoyó su mano sobre el puente de su nariz.

—Sí, mejor hablemos de ésto más tarde. Ahora tú debes descansar que debes irte a la universidad, y yo a trabajar.

Ella asintió. —Tienes razón —suspiró con fuerza mientras lo miraba.

—Nos vemos después, te amo.

—Seguro, yo también.

Y sin darse cuenta de lo que se dijeron se besaron y pronto Pan se marchó.

Cuando, en pleno vuelo Pan recordó lo que había pasado, se detuvo en cerca.

—¡Qué demonios fue eso! —gritó con su mano sobre sus labios.

Por otra parte, Trunks estaba peor que ella, con la toalla de antes sobre su cuerpo y su rostro enterrado entre sus brazos.

Joder, si alguien hubiera visto su rostro colorado se le hubiera reído en la cara.

Habían actuado como un matrimonio, ¿a qué demonios iba eso?

Decidió que lo mejor era darse una ducha de agua fría, y directamente no pensar. Ni hacer nada.


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Notas de la Autora:

Creo que es el más largo, sin duda. Advierto, nunca he escrito un lemon como tal, así que ya se imaginan, ésto no es lo mío. Está sería la continuación del Día 3º. Fue incómodo terminarlo, me cuesta, encima con gente, sabiendo que debía dormir hace horas, sean buena gente.