Estamos aproximandonos al final de este relato. Dentro de los confines de mi mente pensaba en secuestros, sangre y un posible desenlace trágico pero al final no quiero que la mujer mas bella del mundo (Nico) y la mujer mas sexy del mundo (Maki) murieran, no se, he leído en otros fanfics la oportunidad de hacer algo mas y anexar un "final B", aunque eso solo el tiempo lo dirá, acepto todos sus comentarios y sugerencias, de hecho mi beta tester mencionó que quería saber que mas pasaba y me respondí a mi mismo en la mente "pues... es que, solo hasta acá imaginé, no hay mas de hecho :')". Pero quizás, algún día...
Momento 5
"3997, 3998, 3999, 4000 dólares" Un hombre contaba el dinero lentamente mientras Nico tragaba pesado. "¿Quién imaginaría que un montón de papeles con el rostro de un idiota que ni siquiera conozco tendría más valor que la vida misma?" Pensaba Nico. Así pues ella se veía pagando lo último de su deuda, una cadena que le ataba en parte al trabajo que había tenido y ahora… quería olvidar.
¿Que le había ocurrido? Hacía tiempo que venía escuchando a su clienta, a su visitante que cada viernes sin falta venia a buscar consuelo con ella que sin ser una santa, le proporcionaba confort y paz a su atrofiada alma, Nico veía como las palabras iban y venían, cual hormigas pequeñas de la boca de Maki y esta solía mirar al techo, a veces Nico pensaba en que Maki debería de haber buscado una psicóloga en lugar de una prostituta, pero a ella le daba igual, disfrutaba el tiempo con ella, al principio le pareció gracioso que alguien pagara tan solo por el tiempo de ser escuchado… pero ¿cuántas veces nos detenemos a que nos escuchen? Con tal intensidad o atención, porque muchas veces la gente parece tener una hoja de papel en el rostro que dice "te escucho" mientras duermen en otros planos. Luego empezó a dejar de darle igual y poco a poco iba viendo detalles de ella que le agradaban, sus ojos aunque cansados le parecían 2 amatistas que estaban algo opacas, pero que en realidad bastaba un poco con pulirlas para saber que irradiarían la elegancia encarnada. Su cabello tenía una forma muy inusual, recordaba que en alguna de las tantas sesiones, Nico intentó alaciar sus abultadas caídas pero al poco tiempo cual resorte volvían a su lugar y posición iniciales frustrando un poco a Maki y haciéndo sonreír por primera vez a Nico de una forma natural.
Nico tampoco quería afrontar la realidad sobre la cual se postraba, realidad que le asustó y por un momento vio como ella, de niña abrazaba su globo rojo con letras hermosas que con una simple frase podían destruir naciones pero ahora le hacían tiritar de volver a ver a esa chica, porque cada vez que la veía la admiraba, como se admirara una muñeca de porcelana sobre el aparador… Y se asustó al pensar que una mujer como ella, con un pasado aparatoso y una profesión poco agraciada y llena de olor a sexo podría siquiera consolidar la idea en su corazón de poder dejarle alguna palabra en el buzón del corazón a su clienta. Fue por ello que se alejó, que dejó todo atrás y huyo… "como la cobarde que soy" pensó tristemente Nico. También le estaba costando trabajo dejar de a poco las drogas, ahora, después de su primer encuentro con aquella mujer, no quería perder ni un detalle, quería recordarla nítida, tanto en sus memorias como en sus sensaciones al tocar su piel, su cabello, su alma. Fueron días duros para Nico, pues aunque fue buscando ayuda y en los días subsecuentes desistía de volver a probar algo, su cuerpo temblaba, pidiendole las pastillas, el polvo, las jeringas que usaban el cuerpo de Nico como un confortable condominio para un frenesí desfogado.
Estaba ahí para terminar de pagar una deuda de vida, un simposio de cosas y pastillas que anteriormente compró y ahora, con la mirada un tanto decidida se disponía a salir de la habitación donde estaba su cobrador, tomo la maleta desvencijada que tenía en la mano con las pocas cosas que poseía y con lo que quería iniciar una nueva vida para mas adelante afrontar un día a Maki y emprendió la salida hacía el exterior donde las farolas empezaban a alumbrar la calle donde momentos antes el rey ámbar glorificaba su camino y daba paso a la noche eterna que Nico reconocía como su hábitat natural.
Ya habían pasado alrededor de 2 semanas desde que no veía a Maki y se sentía aliviada, pero culpable a la vez y estaba pensando en dónde pasar la noche, ya que los gélidos aires de la estación amenazaban con atrincherarla contra la pared y recordarle el lado cruel de la naturaleza. Pasó un largo rato caminando y se encontró con los suburbios lujosos, pasando frente a los restaurantes y pensando en lo maravilloso que sería comer aquellos platos tan exquisitos para el paladar. Miró a una pareja entre los ventanales del restaurante que comía alegremente, era una pareja de chicas, una era una rubia muy elegante y la otra llevaba el pelo morado, bufó ante la idea de creer que ambas eran pareja y luego las vio besarse… fue un detalle que a Nico le enterneció por un momento y recordó su promesa, de dejar sus labios para ese momento que en su corazón sellaba con deseo. Pero jamás pensó que Maki le pudiera corresponder, como se había visto antes cuestionada por su propia vida… "porque… ¿quién querría de novia a una prostituta como yo?" pensó, un par de minúsculas lagrimas salieron de sus ojos y siguió su camino, lamentándose la suerte que el destino le había dado.
Sus pensamientos le robaban el aire de sus pulmones, y aunque ya estaba contemplando usar un poco de sus ahorros para pagar un hostal (Nico no quería un cuarto de hotel, se sentía como en "casa" en ese tipo de lugares donde sus demás compañeras hacían sus servicios) lo que vio calles mas adelante la dejó estupefacta: Ahí frente a ella estaba Maki, saliendo de un bar y prendiendo un cigarrillo… el mundo se detuvo para Nico y de pronto solo oía su corazón latir, miró de reojo a todos lados, una panadería, una tienda de arroz, cualquier lugar donde se pudiera esconder, no quería verla, no ahora, no sabía que decirle, que contarle, como justificar la ausencia en estos días. Y como si fuera un juego del destino Maki dio media vuelta hacía donde estaba ella y abrió los ojos como cuando un moribundo ve de cara a la misma muerte… le faltó el aire, no quiso respirar mas para saber si no estaba soñando y el dolor de los pulmones que demandaban oxigeno le hizo darse cuenta de que aquello no era una alucinación… Nico estaba frente a ella… y no la dejaría escapar.
Y Maki corrió hacia Nico.
