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El aura que irradia el elegido de la esperanza y su digimon ángel resulta tan abrumador para los ojos de Hikari y Ophanimon que retroceden. La luz sagrada, que por mucho tiempo albergo en el corazón de la castaña, rompía con la oscuridad que envolvía el lago.
Todo recupera color y entre más se destroza el dominio de Hikari esta sufre en su interior. Su rostro se encoge en dolor, y su cuerpo se estremece ante el dolor que le provoca aquella luz tan pura.
Taichi se percata como algo en su hermana la hace sufrir, como si se estuviese quemando algo dentro de ella. Sus ojos se hinchan y su piel palidecía aún más convirtiéndola casi en un ser fantasmal en el centro del lago.
—No permitiré que la hagas sufrir.
La voz de Takeru sonora e inquebrantable suena a oídos de los presentes. Su voz es muy distinta a la que le conocen. Pero sobre todo, lo que les roba la atención es la manera en que se dirige hacia Hikari, pero sin ser a ella quien le habla.
—Libérala.
Sus ojos furiosos miran atreves de la castaña.
—¡Regrésamela!
Ordena con un poder que agobia a la castaña.
Seraphimon reacciona al grito de su compañero como si fuera un llamada a la guerra. Extiende sus alas doradas y eleva un poco el vuelo, elevándose un par de metros sobre la cabeza de Takeru; quedando a la misma altura que Ophanimon.
La digimon de Hikari se postra en defensiva ante cualquier ataque que pueda lanzar su contraparte. Pero Seraphimon se postra en lo alto como un emblema de esperanza con sus alas extendidas solo esperado, y esto molesta a Hikari.
—Jamás la tendrás de nuevo —grita, con una voz que no es de la castaña—. Es mia, y no te la devolveré.
—Es ya lo veremos.
Susurra Takeru, que levanta su rostro hacia su digimon.
Seraphimon comprende lo que su amigo desea, y levanta sus brazos a la altura de sus hombros. Ophanimonn se interpone entre su contraparte y su ama, pero lo que sucede no lo tenían previsto.
El ángel de Takeru empieza a brillas en una luz dorada que se vuelve una esfera a su alrededor. Con una palabra esta esfera incremente de tamaño, y antes de que pueda hacer algo Ophanimon una explosión se da lugar irrumpiendo en todo el lago.
Aquella luz renueva las fuerzas en los corazones de los presentes, pero solo en el de Hikari y Ophanimon ocurre lo contrario.
Hikari grita, y Taichi dirige su vista a donde supone su hermana se encuentra (no la puede ver por la luz que le Cega la vista). Pero una vez que la luz se desvanece puede verla flotar en el centro del lago como su fuese un espectro. Desea correr en su auxilio, pero la joven inconsciente empieza a emanar de su cuerpo algo negro, lo que lo preocupa.
Takeru cae rendido a la arena, y Seraphimon regresa a su forma de Patamon inconsciente. Sora, va en su ayuda, mientras observa como Ophanimon cae al lago en forma de Salamon.
En la lejanía una obscuridad, tan perversa como nunca habían presenciado, emerge del cuerpo de Hikari. Como una sombra se extiende por varios metros desde su lugar encontrando en un punto entre el grupo de amigos y la castaña inconsciente aun flotando.
La sombra va tomando forma irregular e inexplicable. Un cuerpo se dibuja de aquella sombra, definiéndose. Piernas seguidas de la pelvis, abdomen y pecho todo hasta llegar a su rostro. Uno ojos grandes y rasgados se abrieron como dos faroles de naranja y amarillo.
Taichi, Sora, sus digimon y sus camaradas observan con temor lo que se está formando de las sombras.
La figura tomó una forma de dos metros con unos ojos en un amarillo intenso como el fulgor de una llamarada. Aquel color se extendía por varias partes de su cuerpo. La forma extendió sus alas de fuego y sombras, con una longitud de dos metros cada una y elevó el vuelo.
Su forma casi puede tapar al sol.
Los mira como una deidad desde lo alto. Observa su nuevo cuerpo con gran júbilo mientras los presentes temen en sus corazones. Entorna su mirada por toda la orilla del lago con una sonrisa llena de odio.
Se detiene al ver a Hikari flotando.
—Tú ya no me sirves, contenedor.
Extiende su mano para tomar a la castaña, pero algo pasa a gran velocidad antes de que la pueda tomar.
Wargreymon rescata a Hikari y Salomon. Los lleva a la orilla del lago para que Sora las cuide junto con Takeru y Patamon. Después se eleva y planta cara a su adversario en su nueva forma. Taichi desde du lugar apartado de los suyos mira aquella sombra, y con todo sus pulmones grita para llamar su atención.
—No permitiré que hagas daño a mis amigos.
—Eres un iluso—se burla de las sombras tiene un timbre duro y grueso—. El daño ya está hecho, ¿Qué no lo puedes ver?
El castaño pasa su atención a donde la sombra le indica con sus dedos alargados que parecen más unas garras.
Donde Sora, puede ver como su hermana yace tendida sobre la área junto a un rubio que dio de sí para rescatarla de aquel mal dentro de ella. Sus digimon acostados a sus costados con una pinta que no le daba buena pinta. Y los digimon que siempre habían estado con ellos; Leomon, Centarumon, frigimon, y de más.
Todos ellos lastimados, heridos por la crueldad de aquella sombra que ahora ya no pertenecía en el cuerpo de su hermana.
Aprieta sus manos en un puño como para atrapar todo el valor que hay en su cuerpo. Se muerde la lengua tan fuerte que un sabor a hierro impacta en su paladar. Vuelve hacia la sombra con determinación. Sus ojos flameaban, y su corazón retumba como tambores en guerra.
—Eres tú el que no lo entiende.
La sombra le mira con sus ojos ámbar con curiosidad.
—Haz perdido en el momento en que has salido del cuerpo de mi hermana —alzo su mano derecha en un puño—. Te condeno mi amigo cuando consiguió liberarla de tu yugo.
—¿Acaso piensas que puedes vencerme?
—Ya lo hemos hecho.
Tres luces (una rosa, otra dorada y una plateada) brotan de los corazones de sus mejores amigos. Amor, Esperanza y Luz. Salen en dirección de Taichi quien, aun con el puño en alto, los recibe con el resplandor rojizo del valor.
Las luces forman cada uno esferas con el signo de cada emblema.
La sombra desde su lugar sonríe con esa boca llena de colmillos, no teme aquel poder que se va acumulando en el puño de su adversario. Sin embargo, cuando ve que otras luces con un tono en colores tenues se van uniendo a las primeras se da cuenta de que puede tener alguna complicación.
Trata de reaccionar. Extiende sus brazos para formar una gran esfera de energía negra, que destella en rayos azulados. Junta una gran cantidad de su poder en aquel ataque, y lo lanza con premura.
Su ataque ha sido lanzado demasiado tarde. Las luces ya han formado una gran barrera alrededor del castaño. El ataque se disipa con facilidad.
—Esto es imposible.
—Nuestro turno —dice Taichi—. ¡Wargreymon!
El digimon en su forma definitiva recibe la luz que dispara su compañero. Se deja envolver por aquella energía de pureza, y siente como sus fuerzas se incrementan.
La sombra con un rostro de alarma eleva el vuelo en un intento de huir para pelear en otro momento en que sus fuerzas estén completas, pero es detenido por algo. La luz que rodea a Wargreymon es como una fuerza gravitatoria que lo ha atrapado, y no lo piensa soltar.
Maldice con todas sus fuerzas. Se gira para enfrentar al digimon del valor, quien está acumulando toda la fuerza de sus amigos en su interior.
—¡No me vencerán!
—¡MEGA TORNADO!
Wargreymon ataca con giros tan rápidos sobre su eje que parece convertirse en un torbellino. La sombra contrataca con un asalto en forma de cuchillas, pero no detienen el avance del digimon de Taichi.
Tan pronto como se percata de lo que ocurre, Wargreymon lo ha atravesado por el pecho. Un enorme hueco ha quedado en el centro de su cuerpo, permitiendo ver de un lado a otro. Por lo general un ataque de tal fuerza, como el recibido, no lo lastimaría y menos de muerte. Sin embargo, la luz que envolvía al digimon del valor le resulta ser como un veneno para su existencia.
Líneas blancas van recorriendo su cuerpo como ramas que se esparcen a cada rincón de su ser. Con un solo grito maldice a los elegidos y, al final, su existencia una vez más es erradicada de aquel mundo que deseaba conquistar.
Taichi, Sora, Biyomon, y los demás digimon observan en el cielo como la luz que rodea a Wargreymon destella por todo el cielo. Resplandeciente como un sol se dispersa por el mundo digital para sanarlo del mal que lo afligió.
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Con dificultad abre los ojos.
El mundo que se abre ante ellas es uno que recuerda con claridad. No hay llamados que la aterren, ni voces que la lastimen.
Entrona la mirada para entender lo que la rodea.
La luz que pinta todo de color es natural, no hay sombras que la atrapen ni sentimientos que la agobien.
Su corazón late con calma, porque sabe dónde se encuentra.
Sus memorias han regresado. Las emociones y las experiencias de alegría la acobijan. Sabe dónde se encuentra, y entiende con quien se va encontrar.
Se levanta de la cama con quietud.
Se incorpora con las fuerzas del futuro que le espera tras la puerta cerrada de su habitación. Camina con pasos llenos de seguridad, porque la desconfianza se ha disipado. Sujeta el picaporte, y con agitación lo gira para abrir la puerta.
En sus labios se dibuja una sonrisa al recuperar lo que en algún momento sintió perdido.
EL ANGEL CAIDO
NOTA: Después de tanto por fin logre traer el capitulo final. Se me complicó debido a que tuve que formatear la computadora y perdí mucho de lo que tenia para escribir. Sumando eso a mi vida laboral, social y escolar pues no conseguía traer este ultimo pedazo. Tenia planeado un poco más, pero mis notas se perdieron y las que tenia en un cuaderno no las encontré. Solo espero que este final les haya agradado, déjenme saber que les pareció en los comentarios.
A partir de ahora me enfocare en retomar algunos fics que tengo en pausa. Espero poder leerlos en Serĉo (Por si quieren pasar a leer los primeros dos capítulos) que es el próximo en el que estaré trabajando.
Nos leemos pronto
Saludos!
