Ghutol
Antes del segundo Impacto
Una ciudad en Europa occidental
Todo empezó el día que tuve 14 años y mi madre me confeso que éramos del pueblo Kurghán. Hubo durante mi infancia ciertos detallitos que como niño no me llamarón la atención, pero que te puede servir de pista si estas en mi situación. Mi madre, mis hermanas y yo dentro de la casa siempre estábamos en cueros desde que tengo memoria y luego cuando me hice más grandecito es que te das cuenta de que solo lo hacen en tu casa. Mi mama tiene dos hombres que se pueden decir que son sus dos maridos. Los dos hombres han preñado a mi mama una que otra vez y es por eso que tengo dos hermanas mayores, cada una hija de uno de los dos. Al parecer yo no soy hijo de ninguno porque en cuanto a procreación humana los Kurghán tienen espartanos criterios ganaderos y escalofriantemente nazis de mejorar y embellecer la raza. Al parecer yo soy hijo de alguien a quien mi mama considero de superior calidad del que valía la pena sacarle cría. Los padres de mis hermanas han sido muy buenos con nosotros tres y en todo, menos en la palabra, han sido nuestros padres de toda la vida.
Por supuesto que uno de niño no puede evitar hablar de eso con sus amiguitos y estos a sus padres. Entonces los papas de tus amiguitos les dicen a ellos que no jueguen más contigo, que no quieren verte contigo y que de ahora en adelante ya no somos más amiguitos. Le gritan a tu mamá: "¡Puta!" en la calle gente que no da la cara, que corre y se esconde. Nos tenemos que mudar a un sitio en donde nadie te conozca y puedas rehacer tu vida. Tu mama luego te explica que lo que se hace y se diga en la casa, ¡se queda en la casa! Aparte de andar desnudo en familia y tener dos papas, ¡no éramos Hippys o la familia Mason! En todo lo demás nuestra infancia fue normal y como todo el mundo teníamos que llegar a fin de mes con el sueldo que ganaban los padres.
Todos los chicos y chicas en mi condición tienen que elegir a mi edad si van a tener una vida "normal" o si van a ingresar a un Ghutol donde aprenderíamos a ser Kurghán en forma plena, ¡con todo lo que eso conlleva! Si son hombres como yo, estaría viviendo y teniendo relaciones con dos chicas de mi edad como si fueran mis esposas en el tiempo en que este en el Ghutol; ¡si no he entendido mal a mi mama! Aprender la historia, las costumbres y las tradiciones de nuestro pueblo a fondo para luego enseñar todo eso a un chico y a una chica si eres mujer. Yo podía perfectamente seguir mi vida como si nada, pero iría perdiendo mi habilidad para hablar el Kurghán entre otras cosas que mi sangre puede hacer.
Nunca le he dado importancia que en invierno pueda salir sin estar muy abrigado sin que el frio me moleste o en lo más caluroso del verano no sude, ni sienta calor. Una de las principales razones por las cuales mi madre me confiesa esto es que puedo hablar Kurghán. Mis hermanas no lo hacen a pesar de tener casi la misma "pureza" de sangre que yo o los genes. Yo lo aprendí de niño escuchando a mi madre hablando con sus "maridos" en su lengua de vez en cuando. Pero ellas nunca pudieron o lo intentaron siquiera, o sencillamente nunca les importo.
Yo no sé qué pensar… ¡estamos en el siglo XX!... En mi país soy menor de edad hasta que tenga 18 y la edad del consentimiento sexual es a los 16. A mi mamá y a sus maridos los hubieran metido a la cárcel por abuso y corrupción de menores de haberse sabido esto y a nosotros nos hubieran enviado a orfelinatos. Lo he pensado mucho y bien. Tendré que decirle a mi mamá que ¡No! en forma rotunda y categórica. Mi mamá evidentemente le hubiera gustado otro resultado, pero ya no soy un niño y en nuestro pueblo a esta edad se nos da mucha autonomía. En pocos años después he perdido por completo la facultad de hablar Kurghán. Tengo que hacer dieta y ejercicio o me sale barriga. Salir mucho más abrigado cuando hace frío y morirme de calor los días de verano. Mi mamá no lo dice, pero le entristece que cuando menos por ella el agua se ha secado y el fuego se ha apagado para todos aquellos que lleven su sangre de aquí en adelante con respecto a mí y a mis hermanas.
Una aldea en medio de bosques y montañas de Europa oriental
Para una hija del caballo criada en las estepas rusas resulta en verdad chocante el estar rodeada de árboles. Vivir ahora en una casa fija en el suelo, en vez de una Yurta de piel. Siempre me ha gustado leer y gracias a mis lecturas es que no me siento tan pérdida como los otros chicos y chicas que como yo han venido a los Ghutols de los hijos de las cabras. La aldea me recuerda mucho al pueblo de la novela de "Heidi". Nuestros anfitriones nos dan la bienvenida y nos asignan a las familias que nos darán cobijo para el tradicional intercambio de flores y semillas.
Desafortunadamente empezamos con mal pie. Mi familia adoptiva al registrar mi equipaje encuentra mis libros y se forma un escándalo. Me llevan hasta el jefe del pueblo. Yo les explico que entre mi gente la gran mayoría es analfabeta porque es pobre, pero en lo que puede y tiene los medios y el tiempo se instruye. Yo soy uno de los pocos que saben leer entre mi gente y esos libros son de los pocos que tenemos para leer. El hombre me dice que me devolverá los libros en vez de quemarlos como siempre hacen cuando me vaya en forma definitiva. Los libros están prohibidos en la aldea y mientras yo esté aquí tendré que respetar sus costumbres. Cuando regrese con mi gente podré hacer todo lo que quiera después.
-Los libros son malos y perversos- Me explica una anciana – A los Kurghán de estas tierras siempre nos han traído pesares y desgracias. Cristianos vienen y dicen: "Nosotros somos los dueños de la verdad. ¡En este libro está la verdad que Dios revelo a los hombres!" Pero Musulmán viene y dice: "Mi libro es el que tiene la verdad, ¡No el tuyo!" pelean y nosotros en medio. Ganan cristianos y sacan a musulmanes, pero católicos y ortodoxos vuelven a pelear por que no se ponen de acuerdo con algo que está escrito en su libro sagrado. Ganan católicos y estos vuelven a pelear entre sí por lo mismo. Luego gente lee en libros cosas locas como que la tierra es redonda y no plana… ¡que flota en el vacío!... se vuelven arrogantes y soberbios… ¡sobre todo los comunistas que te dicen que su libro sagrado contiene toda la verdad!... nosotros un día en el pasado remoto empezamos a quemar libros pensando que el que tiene la verdad absoluta y eterna, la palabra divina y la voluntad de Dios no se va a quemar. ¡Pero todos se queman!, ¡se vuelven humo y cenizas!... entonces descubrimos la falsedad y la maldad que hay en todos los libros.
La familia que me adopto al principio no me quiere en su casa y yo tengo que buscar quien quiere hacer cambio conmigo o regresarme a mi estepa con mis libros malditos. Nadie quiere. Un chico hijo del lobo me dice que soy afortunada, ¡En su tierra me hubieran quemado a mí también! Casi estoy que me echo a llorar, cuando una niña turca de tan solo 12 años me pregunta si soy la hija del caballo de los libros. Yo le digo que sí.
Ella me dice que está dispuesta a cambiar de familia conmigo con una condición… ¡si le enseño a leer y a escribir!... en efecto donde ella nació los turcos dicen que el cielo sobre sus cabezas y la tierra bajo sus pies es de ellos. Ella es más o menos como yo. Su campamento deambula por los desiertos desde Turquía, pasando por la península arábica, hasta Mesopotamia con camellos, caballos, cabras y ovejas en un eterno ir y regresar mucho antes de que Turquía llegara a existir siquiera. A su gente le convendría mucho si ella regresaba no solo con lo aprendido en el Ghutol, sino también con el conocimiento de saber leer o cuando menos eso es lo que ella cree. Yo le digo que está bien, ¡pero que tiene que ser a escondidas y en secreto!... hacemos el cambio y la familia que me recibe no puede disimular el disgusto de que sea la famosa hija del caballo de los libros. Claro que la chica turca solo les dijo que cambiaba con una chica de la estepa sin más explicaciones adicionales.
El primer año los hijos de las cabras se dedican a separar el trigo de la paja. Sobre todo con los hombres. Muchos solo tienen la sangre, han vivido escondidos entre los extranjeros, son blandos y débiles. No tienen disciplina, ni autocontrol, ni siquiera el más elemental conocimiento sobre nuestro pueblo. Los hijos de las cabras los tienen hacinados en barracas que son virtuales campos de concentración nazis o gulags soviéticos. Comiendo poco y mal. Luego tienen que formarse para la instrucción militar en duras jornadas. Peleando entre ellos cuerpo a cuerpo, desnudos y al aire libre. Aprendiendo estrategia, formaciones y a moverse en grupos. Al que no le gusta o no aguanta, ¡Que renuncie y que se vaya! Al que colapsa lo mandan igual a su casa. En menos de 6 meses quedan muy pocos.
Durante ese tiempo a las mujeres nos han tratado un poco mejor y con mucha mano suave. Ayudamos en las granjas y en la comunidad, pero no en trabajos tan pesados y que requieran mucha fuerza como al de los hombres. Sin televisión, ni radio, sin nada de libros aprendemos escuchando, viendo e imitando. Trabajando de sol a sol en granjas de familias adoptivas y luego para la comunidad. Con todo no faltan las que se quejan y rezongan que por supuesto que la gran mayoría son de las de ciudad. De las que no hace poco saben que son Kurghán y solo tienen la sangre, sin haber vivido de verdad como un Kurghán autentico. Para ellas lo mismo que los hombres, ¡Que se vayan cuando quieran!
Para nosotras en cambio que hemos sido Kurghán desde el día que nacimos y hemos vivido en tierras duras e inclementes nos quejamos de lo fácil y agradable que es todo. A nosotras nos enseñan y entrenan también desnudas a pelear cuerpo a cuerpo, pero de una forma mucho más completa y concienzuda que los hombres. Luego, con holgados uniformes unisex que ocultan la forma real del cuerpo y el rostro cubierto con una máscara nos reunimos con los hombres que andan igual. Nadie sabe si el otro es del sexo opuesto y nos ponen a luchar uno a uno. Las mujeres les ganamos a los hombres por paliza casi siempre. Ellos están muy agotados y cansados, mientras nosotras estamos frescas y descansadas. Estamos mucho mejor alimentadas que ellos y la falta de alimento les merma las fuerzas. Hemos sido instruidos en forma completa, individual y en la forma de pelear más adecuada a nuestro peso, la forma de nuestro cuerpo y personalidad. Con todo hay honrosas excepciones. Casi siempre gente del norte y para secreto orgullo mío de las estepas, que a pesar de todas las desventajas y tenerlo todo en contra logran empatar y hasta ganar.
Para hacer la derrota más amarga y humillante los instructores nos dicen que nos quitemos las máscaras y que quedemos por completo desnudas del torso para arriba algunas veces. Más que nada si todos los hombres fueron derrotados con demasiada facilidad. Entonces les grita:
-¡Los derroto una mujer! ¡Miren bien! ¡Una mujer los derroto!... ¡Ustedes no son hombres!... ¡Son perras! ¡Sucias e inmundas perras!... ¡El débil no sobrevive!, ¡El débil no tiene derechos, voz, ni voto!... ¡El débil no debe reproducirse!, ¡Nunca!, ¡Jamás debe ensuciar el vientre de una mujer de verdad con su inmunda semilla!... ¡Ninguno de ustedes es hombre, ni se merece a una mujer Kurghán de verdad en su lecho, ni mucho menos preñarla! ¡Quítense la ropa perras y todas ustedes pónganse en cuatro patas!... ¡Todos ustedes solo son malparidos y una vergüenza para sus madres que los formo con su carne y su sangre en su vientre!
Luego nosotras los montamos y simulamos ser perros que montan perras. Algunas les dan mal rollo la primera vez que lo ven, pero los instructores nos explican que en la medida que los hombres se sientan humillados y avergonzados es que se esforzaran más. Del tiro muchos débiles y peso muertos para el grupo se van y quedan lo mejor de lo mejor. Con todo, los hijos de las cabras son en verdad suaves en sus Ghutols comparados con los Ghutols de las tierras del norte de los hijos del oso, del lobo, del halcón, del perro y del reno… ¡Ellos en verdad que son sádicos y crueles en sus métodos de enseñanza y en la selección de chicas y chicos no les importa si los revientan hasta el punto de matarlos o hacer que prefieran suicidarse! Tienen los mejores guerreros y los más disciplinados soldados. Son temibles y casi invencibles en batalla. Con todo se han ablandado con el paso del tiempo y a los más débiles los mandan a Ghutols de menor categoría donde son los tuertos en el país de los ciegos.
Al finalizar los seis meses nos toca de nuevo enfrentar a los hombres pero como batallón, en una guerra de guerrillas… ¡allí es cuando nos machacan y aplastan totalmente!... como estamos usando los uniformes y las máscaras no saben que eres una frágil y débil mujer. No se contienen. Los seis meses de palizas y peleas les han servido para mejorar y ser más fuertes. Ellos saben estrategia militar y a pelear de verdad en formación aprovechando el terreno al máximo. A nosotras solo nos han enseñado a jugar a los exploradores, cazar conejos, armar tiendas y a marchar despreocupadamente. Los hombres traen con orgullo a sus prisioneros. Por primera vez los instructores hombres los felicitan y les dicen que de ahora en adelante ya no son niños. Luego los hombres se van muy contentos a celebrar en el pueblo. De ahora en adelante comerán bien, se acabaron las palizas y las humillaciones.
A nosotras nos atienden las heridas y los golpes. El objetivo del ejercicio es capturar prisioneros con el mínimo de daños y los hombres ya son mucho más organizados y disciplinados. Nuestra derrota ha sido total por haberlos subestimado en parte y en parte porque solo como último y desesperado recurso las mujeres deben ir al campo de batalla si todos nuestros hombres son muertos en combate por el enemigo. Parte del ejercicio también es para enseñar humildad a nosotras las mujeres y a sentir respeto por los hombres. No porque sean fuertes y violentos. Sino porque su destino es la muerte a la que tienen que enfrentar todos los días de su vida con valor y coraje por nosotras, por nuestros hijos y por la comunidad.
Los siguientes seis meses hombres y mujeres aprendimos más sobre como pelear y combatir. Con las máscaras y los uniformes todo el mundo era igual a la hora de pelear cuerpo a cuerpo o luchar en batalla. Después de un año ya no importaba quien era hijo de quien o si era un hombre o una mujer o como era que hablaba y tenía la sangre Kurghán. Éramos una comunidad unida por la lengua y la sangre. Todos fuimos a las montañas y colinas cercanas que los hijos de las cabras habían acondicionado como su Ghutol. Yo tenía ya 14 años y la chica turca 13. Éramos las mejores amigas. Yo le había enseñado a leer y a escribir, era apenas un poco mayor que ella, así que informalmente era su hermana mayor y ella mi hermana pequeña por nuestra tradición y costumbre ancestral.
Nuestras hermanas mayores de cielo y tierra no estaban muy de acuerdo con nuestra amistad. Los turcos y los cosacos tienen años, ¡siglos!, de enemistad. Aunque todos somos Kurghán por la sangre también estamos muy mezclados y emparentados, los de la estepa con los cosacos y los del desierto con los turcos. Somos altos y esbeltos, pero nosotros los del pueblo de las estepas rusas somos mucho más fornidos, macizos y corpulentos mientras los del pueblo del desierto son más atléticos, estilizados y elegantes.
Mi amiga turca es muy hermosa y agraciada, de manos suaves. Tiene un cuerpo escultural. Sus ojos negros son muy bellos. Yo soy de pelo negro como ella, pero un poco más blanca y con los ojos azules. Tengo mucho más pecho y trasero que ella. Pero yo soy mucho más tosca y ruda de carácter. Ella es más delicada y lánguida. Nuestras hermanas mayores apenas tienen 17 y son unas novatas como hermanas mayores de cielo y tierra. Con todo nos llevamos bien y pronto superamos la antipatía que se tienen los turcos y los cosacos.
Nosotros los del pueblo de las estepas somos muy fogosos, llenos de vigor y con mucha resistencia. Lo primero que hay que enseñar a nuestro hermano de agua y fuego es autocontrol, a dominarse. Él se llama Zaid-kun y tiene aproximadamente mi edad. Mi hermana mayor nos lleva a un sitio con un bello paisaje y allí, bajo el cielo y sobre la tierra, extiende una mullida alfombra. Nos desnudamos y empezamos primero a asearnos con toallas húmedas y perfumadas llenas de una sustancia a la vez refrescante y desinfectante. Luego ella me acuesta y hace que abra las piernas. Mi hermano es instruido en todo lo que tiene que saber de esa parte de mi anatomía y luego es ella la que se acuesta para que mi hermano meta su hocico y se harte de su miel de mujer. Luego es mi turno de estar acostada con las piernas abiertas para que mi hermano saboree mis jugos. Luego por turnos tomamos de su leche de hombre hasta saciarnos de rodillas mientras él está de pie. Ella primero para que yo vea y aprenda, luego yo bajo su guía. Nos reímos con nuestras bocas llenas del sabor amargo del sexo contrario y disfrutamos del resto del día admirando el paisaje.
Los del pueblo del desierto son más metódicos, creativos y sensuales. Dentro de una tienda como de las de su tierra la hermana mayor y mi amiga turca desnudan a su hermano con lentitud. Él se llama Guest y tiene 14 años. Luego son ellas las que se despojan de sus ropas como al descuido, pero en realidad con mucha sensualidad estudiada y ensayada entre ellas a solas. El joven piensa en cual va a ser la primera en probar su miel y se decide por mi amiga turca. La acuesta atravesada en un catre con las piernas afuera y separadas. Él de rodillas en el suelo admira, toca y explora la tierna y virginal vulva de mi amiga. Luego empieza a sorber, a lamer y a buscar su miel hasta hallarla y saciarse. Luego la otra hermana se pone al lado de mi amiga y le dice que es cada cosa y su nombre. Luego él vuelve a tomar la miel de mujer de mi amiga hasta llevarla al orgasmo. Luego la hermana mayor da su miel a su hermano dos veces tomando el lugar de mi amiga sobre el catre, pero ella habla y guía al joven turco. Al final las dos de rodillas le hacen una doble felación al turco y beben de su leche.
Los que han ganado con nuestra amistad son los bribones de nuestros hermanos de agua y fuego. De tener dos bellas mujeres para ellos solos ahora pasan a tener cuatro para compartir entre dos. Nuestras hermanas mayores son novatas como ya dije, así que prefieren instruir en forma completa a uno para que este nos enseñe a nosotras dos. El que no está con ellas aprendiendo, está con nosotras practicando y enseñando lo aprendido. Zaid-kun es un cosaco de la cabeza a los pies, mientras que Guest es más árabe que turco.
A mi hermano de agua y fuego le enseñan a ser mucho más paciente, menos tosco y rudo. Somos un par de potrillas de hombre traviesas y juguetonas. Nos desviste con lentitud y luego con sus manos nos acaricia la piel. En broma le preguntamos quien de las dos es más bonita o cual de las dos le gusta más. Nos bebemos por turno su leche de hombre o entre las dos. Luego él bebe de nuestra miel. A mí me gusta retozar y jugar con su polla haciéndole pajas con mis pies mientras mi amiga le masajea la espalda con sus tetas. ¡Es un enorme cosaco! Yo soy casi de su altura y mi amiga un poco más bajita. Tumbados los tres sobre una colcha debajo de una copa de árbol nuestro Zaid-kun practica y nos enseña lo que ha aprendido sobre acariciar y ser acariciado.
Al turco nuestras hermanas mayores le ayudan a tener mayor resistencia. A mí me gusta mucho como besa y como me acaricia. Encima de él deslizo su miembro viril entre los labios mayores de mi tierno sexo y se deslice por el carril de los menores o dejo que solo me meta la punta sin que rasgue mi himen. Él se pone luego encima mío o yo en cuatro. Mi amiga turca no se fía de él o de mi hermano de agua y fuego. Prefiere hacerle a los dos pajas con sus tetas, sus manitas, con los pies o sus muslos de seda o ricas mamadas. Ellos juran y prometen que "¡solo la puntita!" pero ella se mantiene firme en eso. Yo soy más atrevida que ella y en realidad no importa mucho si por "accidente" Guest me desvirga en nuestros juegos. Dejo que me meta "mas" de la puntita, pero mi himen es bien duro o Guest tiene en verdad mucho mayor autocontrol y dominio de sí mismo. Le gusta jugar con mi surco del coño o con mi raja de entre las nalgas con su verga enhiesta y curva como una cimitarra.
Como nos llevamos tan bien entre todos conseguimos una cabaña de madera para nosotros estar juntos. La parte de abajo es para comer y dormir. La de arriba es para mezclar el agua y el fuego. La mejor forma de estrenar nuestra nueva casa es perdiendo mi amiga y yo la virginidad al mismo tiempo. El turco está encima mío y mi hermano está encima de ella… ¡duele mucho!... pero ya no somos más potrillas de hombre retozonas y somos ahora huertos de hombre cuando por fin se rasga nuestra fina membrana y la verga de nuestros amantes entra toda. Los dos bribones comienzan con la machaca, el mete y saca ancestral… ¡se siente bien rico y no tengo palabras!... nos corremos los cuatro. Cuando recuperamos fuerzas intercambiamos y en mi coño ensangrentado mi hermano de agua y fuego mete su verga roja con la sangre de mi amiga. El turco está en lo mismo con mi amiga turca…
Gritamos y chillamos como si nos estuvieran matando por todo el gozo y el deleite que sentimos. Sin mentira ninguna tuvimos a los pillos encima por una hora completa y el orgasmo fue brutal. Pero el par de sinvergüenzas querían más. Nosotras estábamos cansadas y exhaustas. Nos fuimos a asear y los dejamos con nuestras hermanas mayores que aprovecharon que estaban como machos cabríos lujuriosos para enseñarles muchas cosas más que tenían que saber… o cuando menos esa era la excusa, porque sospecho que en realidad andaban como gatas en celo y hambrientas de macho después de solo ser espectadoras de nuestra desfloración. Desde abajo los seguíamos escuchando aullando, gritando, jadeando y gimiendo a ellos. Porque por algo nosotras solo éramos potrillas con el huerto recién abierto y ellas jinetes de hombres curtidas y experimentadas, siendo hermanas mayores hechas y derechas.
Estábamos desnudas, acostadas boca arriba una junto a la otra. Mirando el techo y escuchando a los pícaros bellacos gozando y disfrutando de lo lindo con gritos y risotadas. ¡No íbamos a poder dormir nada! Yo me gire y me puse encima de mi amiga y la bese. Ella se dejó y de un tenue roce de labios ella abrió la boca y yo le metí la lengua. Soy mucho más corpulenta y maciza de carnes, ¡ella tan hermosa, frágil y delicada! Mis tetas eran melones y las suyas toronjas henchidas de jugo. Mis pechos aplastaban sus pechos. Nos enroscamos como serpientes y frotamos nuestros sexos, nuestros coños recién estrenados uno contra otro.
-¿Solo la puntita?- bromeo susurrándole al oído.
-¡Solo la puntita!-Me sigue el juego mi amiga.
Nos acariciamos y nos besamos como si el otro fuera nuestro hombre, el hombre que queríamos que nos dejara preñadas de su hijo. La falta de verga la superamos con nuestras lenguas y dedos en un 69. Nuestro orgasmo fue silencioso, suave, muy íntimo y nuestro. Unas risitas de femenina complicidad.
Nuestras hermanas mayores bajaron, se asearon y se fueron a dormir mientras los dos trúhanes dormían arriba a pierna suelta hechos polvo por mujeres de verdad. Nosotras nos separamos y nos hicimos las dormidas. Cuando se hizo el silencio nos pusimos cara a cara a hablar.
-¡Seré feliz si el hombre que te deja preñada me deja preñada a mí también porque serás mi hermana en cielo y tierra para toda la eternidad!-Dije.
-¡Seré feliz si tu hijo preña a mi hija o mi hijo preña a tu hija porque serás mi hermana en agua y fuego para toda la eternidad!
-¡Tus hijos y tus hijas son de mi vientre también y juro que conmigo tendrán amparo y protección, comida y techo! ¡En todo serán iguales a mis hijos de carne y sangre que salgan de mi vientre!
Ella se rio un momento y trato de recordar lo que tenía que responder.
-¡Juro lo mismo! ¡Tus hijos e hijas pequeños tendrán en mi vientre hermanos mayores que los protejan y hermanas mayores que les enseñen si ellos nacen primero que los tuyos! ¡Si nacen después serán obedientes y… ¿respetuosos?... ¡respetuosos! Con sus hermanos mayores… si tienen la misma edad serán más que amigos y hermanos por siempre.
Nos reímos. Pero ese era el juramento que las amigas en el Ghutol se hacen para ser hermanas de Ghutol para toda la vida. En todas nuestras leyendas e historias se hacen ese juramento y para nosotras fue un momento mágico de cuento de hadas para hacerlo. No somos lesbianas o bisexuales… o cuando menos ¡no mucho! Entre nuestra gente se tolera porque cuando hay guerras hay más mujeres que hombres y es mucho mejor que sean "cariñosas" entre ellas a que se peleen como perro y gato. Con todo es algo de lo que no se habla. Con los hombres debe ser más o menos lo mismo, pero igual no se habla. Con tal que la mujer quede preñada de un hombre, que eso nunca cambia, la gente hace de la vista gorda y no dice nada.
No nos parecía justo que para los hombres hubiera dos mujeres y nosotras tener que compartir uno que en realidad es propiedad de tu hermana mayor. Ella es la que decide cuando y como usarlo… a escondidas nos veíamos con los dos para tenerlos para nosotras solas. A la turca le gustaba que vinieran por turnos, uno después del otro y repetir hasta que ya no podía más. A mí me gusta que los dos me cojan y me follen al mismo tiempo, que me den duro y me dejen bien adolorida. Que me penetren al mismo tiempo los dos por cualquiera de mis agujeros.
No sabíamos en verdad si nuestras hermanas mayores no sabían, lo sospechaban o ellas también lo habían hecho o si todo eso era en realidad parte del Ghutol desde siempre. Las mujeres tenemos la regla, estar pendientes de no quedar embarazadas, somos menos fuertes que los hombres, los hombres nos penetran y nos poseen, ¡nosotras nos entregamos por completo en cuerpo, mente y alma! Tener una hermana mayor oficial que siempre está pendiente de eso nos ayuda… ¡pero también agobia! Por eso nos gusta tener amigas de nuestra edad para hablar nuestras cosas o poder ir con otra hermana mayor con experiencia que nos aconseje y guie, que nos guarde secretos y confidencias, que hable e interceda por nosotras. Porque por muy madura y experimentada que sea una hermana mayor de cielo y tierra no es una adulta todavía y también es una hija pequeña que hace muy poco era solo una niña.
A los hombres también se les exige mucho y hasta más que a una mujer. Hay hermanos mayores, pero estos están más que nada para ayudar a una hermana menor inexperta bajo la guía de una hermana mayor. Nuestros hombres son orgullosos y vanidosos. Que no se les pare, que tengan un gatillazo antes de tiempo, que hagan todo mal la primera vez les avergüenza y les avergüenza más si es con chicas desconocidas o con las que tienen poco trato. Les avergüenza mucho fracasar delante de otros hombres sobre todo. Con sus hermanos mayores hablan y se desahogan, pero para el hombre el mezclar el agua y el fuego se aprende con una mujer y en sus brazos, penetrándola y poseyéndola. Le dará algunos consejos y palabras de ánimo, pero él está para enseñarle lo que él necesita saber para dar sustento a su familia con su trabajo y como protegerla con las armas. De hecho que nuestros hermanos de agua y fuego "nos compartan" y que nos follen los dos juntos a cada una por separado a escondidas, dice mucho de cómo la confianza y la amistad entre ellos se ha incrementado y fortalecido.
Contra lo que siempre piensan los foráneos no somos promiscuos en el Ghutol y el sexo no es a cada hora todos los días. Se guarda celibato, se hacen abstinencia, ayunos y mucha meditación primero y el sexo es algo esporádico, pero eso sí ¡muy intenso! El sexo siempre es con personas con las que tenemos profundos lazos de respeto, confianza y amistad. Habíamos sido las potrillas de hombre de nuestros hermanos de agua y fuego porque nuestras hermanas mayores nos lo pidieron y nosotras queríamos. A los pillos les encantó la idea, pero no la hubiera aceptado con dos perfectas desconocidas, ¡con el otro viendo! Cada quien fue aprendiendo y practicando por separado, a su ritmo, primero.
Porque había mucho respeto, confianza y amistad de por medio es que mi amiga y yo ayudábamos a otros jóvenes como nosotros y a otras hermanas mayores. Fui huerto de hombre muchas veces ya sea como novata recién desflorada primero y como más experimentada más tarde con muchas amigas y amigos míos, siempre con el permiso de su respectiva hermana mayor. Era muy cerrada en mi anito y mis nalgas muy duras y firmes, así que fue un hermano mayor el encargado de convertirme en montura de hombre. Con todo y eso estuve con cuatro más primero antes de que mi querido turco y mi hermano cosaco de la estepa pudieran cabalgarme a gusto. Fuera de eso para convertirme en jinete de hombre no tuve problemas, pero si mi amiga al que le toco aprender y practicar con otros hermanos mayores.
Ya teníamos cada una sus hermanos de agua y fuego cuando las dos nos enamoramos de un hijo del oso… ¡Al principio queríamos ir como un dos por uno irresistible por él!… pero a medida que salíamos y nos divertíamos nos dábamos cuenta que esta vez no lo queríamos compartir, si no tenerlo por completo para una sola. De todas formas no éramos mujeres todavía, solo hijas pequeñas. Él tenía 23 años y quería una esposa que fuera madre de sus hijos solamente. Ya toda su lujuria había sido saciada en el Ghutol y tenía que empezar a ser responsable desde muy joven por ser de una de las familias más importantes. Yo tenía 19 y mi amiga 18.
Estábamos en otro Ghutol mucho más liberal y permisivo que el de los hijos de las cabras. En este aprendíamos a desenvolvernos en el mundo moderno y teníamos que elegir si volvíamos a nuestra anterior vida con nuestra gente o quedarnos para ser más útiles como abogados, médicos, ingenieros, etc… ¡Yo nunca pude adaptarme, ni aceptar el mundo de los extranjeros! Prefería y sentía mucha nostalgia por mi tierra y por mi familia. Siempre me sentí identificada con Heidi por eso. Tanto la novela, como su versión en serie animada hecha por Miyazaki eran mis favoritas de siempre.
Yo quería volver en lo que fuera una mujer adulta a mi estepa y quedarme allí hasta morirme de vieja, ciega después de haber leído todos los libros que pudiera. Pero mi amiga si quería quedarse y ser un médico. El hijo del oso era un primogénito hijo de una primogénita. Alguien importante para su gente, por lo tanto con el compromiso de prepararse y desde las sombras ayudar a nuestro pueblo a seguir oculta, unida y a sobrevivir. Si por él fuera se hubiera ido conmigo a vivir juntos en mi Yurta con mi gente porque tampoco soportaba la vida moderna, ni a los extranjeros…
El día que mi amiga cumplió veinte y cinco años se formalizo su compromiso con el hijo del oso para ser su esposa. Aparte de una profunda amistad hasta ese momento ninguna de nosotras dos habíamos tenido algo íntimo o sexual con él… ¡pero de verdad era para mí mi primer amor de verdad! Pero la mujer de la Estepa es mucho más libre e independiente. Si el hombre se queda con nosotras, ¡bien!... si no, nos encogemos de hombros y seguimos con nuestras vidas hasta hallar otro, o a dos más, a quien mandonear. La mujer del desierto por otro lado no es así. Necesita un esposo para sentirse completa y realizada. Un hombre del que sabe que va a volver siempre a ella. Muchas de nuestras leyendas e historias cuentan como son fieles a sus hombres como Penélope lo fue con Ulises.
Sin embargo me tenían una sorpresa. Mi amiga me había dicho que si su marido andaba por mi tierra, ¡Lo quería en mi Yurta cuidado por mí!... si no tenía marido o un hombre fijo para entonces, ¡claro!... pero como madre de uno de sus hijos tenía todo el derecho de hacerlo. El hijo del oso se iba a casar con mi mejor amiga, pero también me quería y amaba. Me pregunto si quería que mi hijo primogénito fuera de su sangre, un hijo de él… y yo… ¡le dije que sí! Yo creo que nos dejó embarazadas y preñadas a las dos la misma noche y los siguientes días fue solo para disfrutar y gozar algo que nos habíamos negado los tres por mucho tiempo.
Sobre una gran cama, desnudos los tres, nos amamos por fin por primera vez. Las dos lo compartíamos acariciando su atlético cuerpo con las yemas de nuestros dedos y cada una a un costado de él, besando sus tetillas y calientes las dos a más no poder… ¡Cachondas y excitadas!... por turnos besamos su boca, competíamos en ser la mejor y en ser la primera en recibir su semilla. Mi amiga fue la elegida… ¡De verdad que la odie por un breve momento!... pero ella iba a ser su esposa y su compañera para toda la vida. Ella gemía y lloraba de suprema felicidad con él encima arponeando y taladrando su sexo todo fogoso y con todo su vigor masculino hasta eyacular por fin y descargar sobre ella en su vientre fértil para preñarla de un hijo.
En verdad que… ¡mezclaron el agua y el fuego en donde el cielo y la tierra se tocan!... fui testigo de cómo alcanzaron el más alto nivel de suprema felicidad… en que las dos almas son una y trascienden el nivel físico y corporal. Los dos gritaron y rugieron, la explosión de su orgasmo fue algo físico que sacudió el piso e hizo temblar las paredes… todo lo que fuera de vidrio tintineo y vibro. Los dos cayeron fulminados sin poder creer que pudiera existir tal nivel de gozo y placer. Yo solo sentí algo de envidia… pero también temor por ellos. Se dice que una mujer cuando queda preñada así su hijo nace con un dominio más que extraordinario sobre el agua y el fuego, pero después no puedes tener otros y queda estéril… o mueren después del parto. Tiernamente los dos se besaban y acariciaban ajenos a todo.
Luego fue mi turno… ¡Dios! ¡Prácticamente se me olvido todo lo que había aprendido y vivido en mis tiempos de Ghutol!... era como si volviera a ser una virgen inexperta… ¡Mentira!... Nunca fui tímida, ni escrupulosa… siempre fui audaz y osada… ¡llena de curiosidad y entusiasmo con mucho amor por la vida!... pero de verdad que tuve mucho miedo en ese momento y me sentí insegura… ¡Fea, tosca, hombruna y sin gracia!... poca cosa comparada con su elegida que era hermosa, delicada, muy femenina y con garbo. Me besaba en la boca y se ponía encima de mí. Su miembro duro y ardiente entraba en mi interior llenándome a reventar. Comenzó a embestirme y a penetrarme sacudiendo con su fuerza y su vigor masculino todo mi cuerpo y llenándome de un gozo indescriptible. Al cabo de un rato él y yo nos demos ir y en un último empuje su miembro expulso con fuerza un chorro espeso y full de espermatozoides a mi útero… ¡Yo ansiaba y deseaba ser preñada y quedar embarazada con ese primer polvo con él de mi primogénito! ¡Lo ansiaba y deseaba con toda mi alma!
Somos hijas del caballo. A la mujer de la estepa cuando baila le gusta brincar, pisar con fuerza. ¡Sacudir todo su cuerpo con energía! Cuando hace el amor quiere sentir que está desnuda montando a pelo un caballo que corre a todo galope. El viento y la luz del sol acarician su piel y se siente libre. A la mujer del desierto le gusta ser misteriosa, enamorar a los hombres con su sonrisa y su mirada cuando baila moviendo las caderas y el vientre. Mientras mueve las piernas y los brazos, sus muñecas y tobillos tintinean con sus pulseras de oro. Cuando hace el amor quiere sentir que está desnuda acariciando un caballo pura sangre que bebe agua en el oasis bajo la luna y las estrellas. Todo eso sentimos las dos cuando el hijo del oso lleno nuestros úteros con su semen, ¡vacío su semilla en nuestros vientres fértiles varias veces esa noche! primero a mí y luego a la que sería su esposa. Fue la primera y la última vez que lo compartimos. Con tristeza los deje, pero me lleve a mi hija primogénita en mi vientre a mi tierra, a la que puse por nombre Clara. Ella también tuvo una hija a la que llamo Chantres.
Rusia, Este de Siberia. República de Sajá-Yacutia. Cerca de Oymyakon
De los hijos de Lilith los humanos parecían ser lo más prometedores para la encarnación de los ancestrales en carne y sangre. ¡Pero eran tan débiles y frágiles! Los Kurghán solo fueron otra decepción, otro callejón sin salida. SEELE los abandono a su suerte y se olvidó por completo de ellos. Pero los Kurghán no se extinguieron, ni fueron absorbidos por otras culturas y civilizaciones que en secreto SEELE ha guiado en su nacimiento, ascenso y caída. Estaban en un callejón sin salida evolutivo a punto de ser una especie diferente de la humana, casi como los Neandertales. Pero lograron en cambio progresos insospechados en otros campos y áreas que SEELE nunca imagino siquiera. Hasta tienen su propia criptocracia en un territorio muy amplio e imposible con tan solo lo más rudimentario del progreso humano de cada época. El que los redescubrió fue el Doctor Katsuragi buscando pistas del Adam.
Mi padre fue el que vio en ellos en realidad todo su potencial y me llevo a mí a unos de sus pueblos, al de los hijos de los renos, a aprender todo lo que pudiera junto a otros miembros de la familia Ikari. En promedio la gente puede aguantar 5 minutos sin respirar. Aguantar en torn días sin beber ni gota de agua. Un mes sin comer. Los Kurghán pueden resistir mucho mejor y superar el promedio en una situación extrema de esa naturaleza. Sus cuerpos se desarrollan y alcanzan la más alta perfección que sea humanamente posible a pesar de las condiciones más adversas. Sin embargo ese paso de convertirse en otra especie y desplazar al homo sapiens no lo han dado. El resto de la humanidad sigue aumentado en su número exponencialmente mientras los Kurghán están menguando. En cierta forma hay una relación de simbiosis y dependencia con el resto de los seres humanos que mantiene estancados a los Kurghán en los límites de lo humanamente posible
Pero nosotros en teoría podemos trascender esos límites y despertar eso que duerme en nosotros por ser descendientes directos en energía, luz y espíritu de los ancestrales que escribieron los Manuscritos del Mar muerto y habitaron la luna negra muchísimo antes de que la vida apareciera sobre la faz de la tierra. Estos cuerpos que usamos hechos de carne y sangre apenas son meros recipientes de una indestructible alma inmortal que solo adopta una frágil y débil forma humana como el agua contenida en una vasija o el fuego dentro de una lámpara. Somos seres luminosos hechos de pura energía atrapados en el tiempo y el espacio, entre lo efímero y eterno del presente, separados unos de otros en estos calabozos de carne y nuestro poder divino está contenido y prisionero en cadenas de sangre que nos condenan al eterno ciclo de nacimiento, enfermedad, vejez y muerte. Condenados por siempre a vidas en donde la enfermedad, el dolor, el sufrimiento y la ignorancia nos limitan a un mundo por siempre plano, limitado y finito.
No sé con qué promesas… o con que amenazas mi padre logro que nos admitieran y nos dejaran estudiarlos. SEELE se olvidó por completo de ellos y hasta ahora no les había prestado atención, o dado ninguna importancia en los planes que tienen. Mi padre quiere que continúen como secreto exclusivo de la familia Ikari. Pero no hemos encontrado nada de valor o que nos sirva en realidad. Las grandes familias de los hijos de los renos no solo salían y entraban a nuestro mundo. Eran quienes, junto a otras importantes familias, tenían el control de la puerta y la "Gente sin rostro" era una hermética criptocracia encargada de mantener unida a esta gente, protegerla y mantenerla oculto de nuestro mundo por todos los medios legales… e ilegales que tuvieran a su disposición. Después de un intenso tira y afloja de parte de nuestra familia con la más influyentes, ricas y poderosas familias de los hijos de los renos se nos permitió venir aquí, a uno de los sitios más fríos e inhóspitos del planeta a realizar nuestros estudios con un tiempo limitado y con muchas restricciones.
Sobre un altiplano de unos 740 metros sobre el nivel del mar estamos en una zona que ostenta el récord de la temperatura más baja jamás registrada en una zona habitada. Además, esta parte del mundo es una zona habitual de circulación de anticiclones en invierno. En las que el aire frío queda estancado lo que hace que en esta época del año el termómetro se desplome todavía más. Oymyakon se encuentre rodeado de dos pequeñas cadenas montañosas. La gente que vive aquí está preparada biológicamente para combatir el frío físicamente con un mismo patrón biológico y metabólico. Como los esquimales esta gente acostumbran a ser robustos y regordetes, porque tienen una capa de grasa que les aporta calor. Suelen ser bajitos, porque a menos superficie, menos posibilidad de pérdida de calor.
Las etnias que crían renos por esta zona son todas iguales, pero los hijos de los renos son por el contrario altos, atléticos y esbeltos. Están mezclados y emparentados con las otras etnias que crían renos a nivel genético con un mínimo de genes Kurghán y estos siendo recesivos, nunca dominantes. En muchos aspectos los genes y el ADN Kurghán es indetectable y solo porque nosotros tenemos por parte de SEELE acceso una ciencia y tecnología rayana a la ciencia ficción casi omnipotente es que podemos detectarla con mucha dificultad e inexactitud. Lo que ellos llaman sangre Kurghán así también lo hemos tenido que llamar nosotros y es la capacidad de "activar" esa sangre lo que los tiene "casi" como otra especie diferente a la Homo Sapiens.
Un Kurghán almacena en su cerebro la información en un sistema universal neurolingüístico muy parecido al sistema binario d que se usan en una computadora y que es la base de todos los demás lenguajes de programación. Los sonidos emitidos por sus cuerdas vocales solo pueden ser entendidos por alguien que hace lo mismo. Por lo mismo el idioma Kurghán no puede ser transcripto o tener sistema de escritura porque es un medio oral y verbal puro. En sí es como los seres humanos podemos crear lenguajes simbólicos conceptuales articulados, transmitir y mejorar esa capacidad por medio de los genes.
La capacidad de hablar o aprender el idioma Kurghán es hereditaria. Si no tienes la sangre o la ascendencia no hay forma en que la hables o la puedas aprender. Puede sonar raro. Pero todos los seres humanos nacemos con la capacidad de poder desarrollar un lenguaje y el de aprender uno, de allí vienen después todos los idiomas. Pero hablar y pensar en un idioma en específico es una habilidad especial que se aprende de otros seres humanos, es artificial ¡No natural! Los demás animales no la tienen o lo tienen muy rudimentario, sin la capacidad real de conceptualizar. Un ser humano si vive aislado y no se le ha enseñado a hablar después de pasar cierta edad es imposible que aprenda o que en su mente sea capaz de conceptualizar sus pensamientos. Lo mismo pasa con un Kurghán. Si tiene la sangre pero no lo habla o aprende el idioma una vez que pasa cierto tiempo. No podrá hablarlo, ¡ni aprenderlo jamás!, después.
Estamos en mis vacaciones de verano y aquí tienen dos estaciones. Invierno crudo e Invierno súper crudo mucho peor. Los Ghutols, el interior de sus casas, están claramente y formalmente fuera de nuestra investigación. Su vida cotidiana privada e íntima es lo principal y lo fundamental en sus prohibiciones y restricciones. Siempre y cuando no causemos molestias, ni interferencias a su modo de vida se nos permite la intrusión. Nos han dejado sacar muestras de sangre, entrevistas y estudiar su idioma, pero nada más. Esta gente tiene apariencia de esquimales, aunque en realidad son más que nada nativos de Siberia que crían renos que no saben nada más y cuyo mundo es ese desolado frío lleno de bosques. Las familias principales han hecho y preparado todo adrede para desanimarnos y para resguardar lo que consideran lo más importante y vital de sus secretos.
Por el frio hemos estado prisioneros en nuestros campamentos en donde está toda la tecnología y las comodidades del mundo moderno. Siempre hemos tenido a alguien de su gente al lado ayudándonos… y vigilándonos. Sin ellos somos sordomudos con esta gente que solo habla su lengua y vive aquí sin saber nada del mundo exterior. Los zares cayeron, el comunismo se terminó y está gente sigue aquí criando sus renos sin enterarse de eso o de que siquiera les afecte, ¡o les importe!, viviendo en las condiciones más primitivas de la edad de piedra en una era de hielo perpetua. Si no fuera que son gente alta y esbelta con todo lo contrario a estar adaptados biológicamente al frío no habría forma de distinguirlos de otras etnias que crían renos de la región. No tienen gente fea, gorda o vieja hasta el nivel de la decrepitud. Hombres y mujeres son muy hermosos, bien proporcionados y muy agradables.
¡Me encanta y me gusta todo! Ellos al parecer no tienen problemas para estar afuera con sus hijos en ese clima. Comen mucha carne y los vegetales que pueden comer lo sacan semi digerido de los estómagos de sus renos. ¡En verdad que el sabor de esos vegetales es lo más repugnante y asqueroso que he probado en mi vida!... pero igual como con ellos todo lo que ellos comen si me dejan e invitan. Me reí mucho cuando desafié a mi padre y a los otros miembros de la expedición a probar un rico estofado y ellos no pudieron pasar de la primera cucharada. Otros vomitaron allí mismo solo con el olor. Los deje con la boca abierta cuando me comí un plato completo junto a las sombras, las escoltas, que nos tienen asignados. Hasta tuve el descaro de pedir otro plato solo por seguir troleándolos… ¡Es repugnante! Pero muy bueno y nutritivo para ellos, sin que te caiga mal en el estómago o cuando menos a mí no me cayó mal. No tienen otra forma para tener las vitaminas y los nutrientes que nosotros consumimos con nuestras verduras, hortalizas y frutas sin las cuales estarían enfermos de escorbuto, con serios déficits nutricionales. Junto a la carne comen raíces, líquenes, frutos secos que las mujeres recolectan en los bosques para balancear su dieta.
Tener la sangre y poder hablar el idioma no bastan. El aprender a "activar" su sangre y usar sus genes recesivos es una habilidad social y artificial que se aprende en los Ghutols una vez que empieza la pubertad en los jóvenes Kurghán. No hemos sacado nada más de provecho… Mi padre los ha tratado con todo respeto, pero ellos le dicen que mezclar el agua con el fuego es algo que tienen que vivirlo, nunca va a aprenderlo o a entenderlo solo viéndolo desde afuera con nuestros sensores y aparatos sofisticados.
Yo me ofrezco de voluntaria en un plan que llevo tiempo pensando y meditándolo. Mi padre duda. Le presento a una joven de 19 años que he elegido como hermana mayor de cielo y tierra. Es una muy experimentada y considerada la mejor. Cosas que hacen con su sangre y a nivel genético por supuesto que es imposible para mí hacerlo como hablar su lengua. Pero ellos tienen por costumbre seleccionar gente excepcional que no son Kurghán para cruzarse con ella y mejorar la raza.
Yo puedo irme con ella a otro Ghutol y hacerme pasar por una extranjera excepcional que los hijos de los renos quieren como madre de sus hijos y por eso quieren que sea educada en todo sobre mezclar el agua y el fuego donde el cielo y la tierra se tocan. Estaría en una inmersión total y completa en su cultura po años. Ellos podrán a nivel biológico y metabólico ser excepcionales con su sangre Kurghán, pero nosotros estamos muy por encima por ser descendientes directos de Lilith, tener sobre todo su espíritu y los manuscritos del mar muerto. Además de que voy a ir a donde estudia su elite, que no es muy diferente al internado suizo en que estoy. Mi padre lo piensa y finalmente accede.
Mi hermana mayor tiene todo para ser una top model esquimal para Victoria Secret, una versión exacta de la Pocahontas de Disney en carne y hueso. No le he dicho todo a mi padre y a ella le he hablado sobre los Manuscritos del Mar Muerto y sobre como predicen que habrá una guerra contra los hijos de Adam. Le he dicho toda la verdad sobre mí, porque una hermana mayor tiene que saber más y todo sobre sus hermanos menores. Habla muy bien mi idioma y los de las familias principales la han becado a estudiar y a conocer mundo. Este es su pueblo natal y esta su gente. Ganarme por completo su confianza y ser su amiga me ha costado mucho. Ya le habían ofrecido ir a los Ghutols de la elite, pero ella siempre declinaba… hasta ahora. Con ella como hermana mayor no tendría problemas para ingresar sin levantar sospechas o muchas preguntas.
Mi hermano de agua y fuego… ¡es otra cosa!... ella siempre ha vivido sola y apartada. Una vez me pidió un favor y me hizo prometer que no le diría nada a nadie… ¡urgentemente necesitaba medicinas!... antibióticos, vendas, analgésicos, ¡todo lo que tuviera a mano para desinfectar heridas!... y mi ayuda con alguien que estaba en su casa. Fui con todo lo que ella me había pedido y quede impactada al ver a un chico como de mi edad ¡horriblemente cortado y mutilado!... Estaba lleno de heridas hechas con armas blancas como cuchillos y hachas… entre ella y yo lo vendamos, lo curamos y nos turnamos para cuidarlo. Yo le pregunte quien era y porque estaba así. Ella solo me respondió:
- Los hijos de los lobos suelen ser crueles con quienes quieren salirse de la manada… ¡No preguntes más! y por favor… ¡no digas nada a nadie!... ¡ni a tu padre, ni a nadie!…
El hijo del lobo que se escapó de su manada sería mi hermano de agua y fuego. Un corte vertical por el golpe contundente de una afilada hacha le cruzaba los ojos lo había dejado ciego y una cuchillada a su garganta afortunadamente no le había cortado las cuerdas vocales, pero no podría hablar por un tiempo. El resto de su cuerpo también estaba cruzado de cicatrices. Una persona normal, ¡incluso un Kurghán!, hubiera muerto con semejantes heridas. Pero él era muy fuerte… y muy afortunado. Con las medicinas y nuestros cuidados se iba recuperando y sus horribles heridas cicatrizando en forma rápida gracias a las habilidades de cielo y tierra de la Pocahontas esquimal. Ella solo se acostaba desnuda a su lado con solo una manta encima de ellos. Me pidió que la ayudara y yo también me desnude y me acosté con ellos con el hijo del lobo en medio… sentí como mi calor corporal y el de ella no solo calentaban el cuerpo vendado de ese chico… ¡lo estaban curando!… yo sentía calor en mi sexo y excitación sexual para luego estar exhausta completamente y bañada en sudor…
-¡Es sorprendente la cantidad de agua y fuego que tienes!- Me dijo la Pocahontas esquimal
-Es por lo que te dije… ¡Soy más que nada energía y espíritu!... no solo carne y sangre… pero tú en verdad que eres mucho más sorprendente que yo- Le dije algo atontada y con la cabeza dándome vueltas- ¿Todos los Kurghán pueden hacer eso que tú haces?... ¿Me puedes enseñar a hacer eso también?
-¡No!... ¡por supuesto que no!… yo solo soy una de las pocas que pueden hacer esto… pero el agua y el fuego que le diste yo no podría darlo sin caer desmayada… ¡o muerta!... Es una habilidad y un arte peligroso que no se lo puedes enseñar a cualquiera… ¡Menos a una extranjera!... te agradezco la ayuda… pero nunca, ¡jamás te enseñaría algo así!... es una técnica que te acorta la vida o incluso te puede llevar a la muerte si abusas de ella…
-Pero… ¡me enseñarías otras cosas menos peligrosas!... ¿Ah?... algo que nos pueda ayudar contra los hijos de Adam en la guerra que viene…
Ella no me respondió. Yo insistí y ella me explico todo lo que en realidad pasaba en los Ghutols, de la hermana mayor de cielo y tierra, los hermanos de agua y fuego… ¡todo!... yo no lo podía creer… ¿En serio?... ¿Entonces porque la gente promiscua fanática del Kama Sutra, el tantra y que hace orgias no tiene poderes extrasensoriales? ¿O los Hippys en una comuna con su amor libre? ¿Los actores y las actrices porno?...
-¡No sé!- Me replico con aspereza- ¡Porque no tienen sangre Kurghán o que se yo!... porque están tan obsesionados y encerrados dentro de ellos mismos que no entienden que el agua y el fuego no es para que conviertan algo natural ¡en un artificial acto de contorsionistas de circo!… ¡No soy una maestra que enseña que se sabe todas las respuestas y te hace un examen!... yo solo muestro, guio y superviso a mis hermanos menores y estos aprenden de su cuenta, a su ritmo y en la medida que pueden… el agua y el fuego convertido en cielo y tierra es lo que nos hace fuertes como personas y unidos como comunidad… Los hombres viven, pelean y mueren defendiendo la comunidad, a las mujeres, a los niños y a los ancianos… cuando esa defensa cae las mujeres defendemos con nuestras vidas a la comunidad, pero por proteger nuestros secretos somos capaces de sacrificar a nuestros niños y a nuestros ancianos… en el Ghutol está lo mejor de nuestra carne y nuestra sangre, cuando la segunda defensa cae nos toca a nosotras las hermanas mayores proteger y transmitir el conocimiento, nuestras costumbres y tradiciones… preservar y fortalecer nuestra raza… ¡Al costo y al precio que sea!...
-¡Por eso él está así al borde de la muerte! ¿Verdad?... ¡Es apenas un chico de mi edad!... la primera, la segunda y la última defensa cayeron para él… ¿No es cierto?
Ella se calló y dio un suspiro.
-Todo su clan fue destruido y es el único sobreviviente… ¡Los hijos de los lobos son así!... una hermana de mi madre de carne y sangre fue a su Ghutol de joven y se hizo hermana de agua y fuego de su padre sellando una alianza entre su clan y el mío… ¡Estoy en la obligación de protegerlo al costo y al precio que sea!
-Pero… ¿Qué hicieron que fue tan terrible para masacrarlos así?
-Tenían libros y enseñaban a sus hijos a leer y a escribir… ¡Muchos hijos de los lobos opinan que eso está mal!... que es perverso y que nos destruye… así que atacaron y los mataron a todos… quemaron todos los libros y a la gente con ellos…
-¡¿Nadie hizo nada?! ¿Nadie se opuso?...
-Los hijos de los lobos son así y siempre han sido así… ¡Es mejor dejar que se maten entre ellos que meterse!... son los que tienen la sangre más pura, el agua y el fuego más poderoso… esto que hago lo aprendimos de ellos, pero hay otras habilidades y artes que no son tan buenas… ¡Son oscuras y prohibidas!... Los hacen fuertes, invencibles y poderosos, pero también los corrompe y los destruye por dentro… por encima de ellos están los hijos de los osos… ¡pero ni ellos querrían meterse en eso a pesar de ser más fuertes y poderosos en todo!... son mucho más civilizados, pero igual de cerrados… ellos leen libros y están al día… pero también son muy celosos a la hora de conservar nuestras costumbres y tradiciones casi al mismo nivel de furia asesina y fanatismo de los hijos de los lobos…
-¿Qué va a pasar con él?
-Si sobrevive… ¡lo convertiré en mi hermano de agua y fuego!... si me voy al Ghutol de los hijos de los osos estará bajo su protección y nadie se atreverá a hacerle daño… ¡me han invitado muchas veces!... solo me faltaría una hermana de agua y fuego para él…
En verdad que la elite tiene su Ghutol idéntico al internado suizo en que estudio. Un poco más rustico y menos lujoso. Es de una rama menos prestigiosa de los osos, pero es mejor así. El de las familias antiguas y prestigiosas es mucho más selecto y alguien como yo sin nada de sangre Kurghán no podría ni soñar con ir. Con todo mi hermana mayor me explica que puedo aprender lo básico y lo fundamental del agua y el fuego con ellos allí… pero duda mucho que en realidad me sirva de algo. Ella puede hablar con nuestro hermano de agua y fuego en su idioma, pero yo no. Está bastante recuperado, pero no puede hablar todavía por su herida en la garganta. Solo puede decir que sí o que no con la cabeza o hablar con sus manos como lo haría un sordomudo. Es un joven macizo de puro musculo, a pesar de no ser corpulento. Sus cicatrices le dan un aspecto fiero y melancólico.
¡Me congelo a morir cada vez que salimos! Y eso que todo este tiempo he estado en un internado Suizo en donde en mi tiempo libre me voy a esquiar con mis amigas. A nosotros nos han asignado un pequeño apartamento en uno de los edificios que sirve de dormitorio por completo espartano. La sala es el dormitorio, el comedor y el estudio todo en uno para nosotros tres y hay una habitación aparte para "aprender y practicar" el agua y el fuego con nuestra hermana mayor. Un baño con tres duchas una al lado de la otra para asearnos con agua caliente y en otro baño está tres retretes uno junto al otro con un lavabo para cepillarte los dientes. En su sobriedad el pequeño departamento parece una celda de prisión. El instituto a donde vamos a estudiar en efecto es igual y hasta mucho mejor que mi internado suizo, con todas las comodidades… ¡y bien calientito!
No tengo problemas con el idioma, porque precisamente se viene a aprender otros y a saber integrarse a mi mundo moderno. Hay muchos que hablan japonés o lo quieren aprender. Yo hablo inglés y francés fluidamente. Hay buenos maestros y profesores, así que no voy a retrasarme en mis estudios los años que este aquí. En todo parece un instituto de secundaria normal en una aldea pequeña en medio de la nada, en la parte más fría del planeta.
El joven lobo ya está por completo recuperado de sus heridas, pero sus cicatrices las tendrá por siempre y estará irremediablemente ciego de por vida. La convivencia diaria de los tres durante el tiempo de su convalecencia ha estrechado nuestros lazos. Con todo tengo mis dudas. Mi hermana mayor de cielo y tierra parece representar todo el saber ancestral y la fuerza espiritual de esta gente. Mi hermano de agua y fuego parece ser la encarnación de todos los peligros, los horrores y el daño que se pueden hacer con este poder que yo siento que puedo despertar en mi interior con todo lo que pueda aprender de ellos y con ellos. ¿En serio estará bien lo que estoy haciendo?... No quiero usarlo para el mal de nadie… pero las buenas intenciones no bastan y el infierno está lleno de gente bienintencionada a los que todo les salió mal e hicieron mucho daño.
Mi hermana mayor me explica que según las antiguas leyendas los osos y los lobos, a diferencia de los otros Kurghán, nacieron de la corrupción del sacrificio de invierno… una ceremonia sagrada que se convirtió en un ritual oscuro y prohibido. Un hombre daba su vida para embarazar a 20 mujeres acostándose con ellas 20 veces mezclando el agua y el fuego donde el cielo y la tierra se tocan con cada una hasta morir… las mujeres luego morían en el parto y traían al mundo a los licántropos, seres con agua y fuego casi ilimitada… pero ¡crueles, feroces y sanguinarios! De ellos vienen los hijos de los lobos. Sin embargo por encima de los Licántropos estaban los Berserker, una mujer se acostaba con 20 hombres 20 veces mezclando el agua y el fuego hasta matarlos a todos para luego ella morir al dar a luz al Berserker, un ser que sacaba el agua y el fuego del cielo y la tierra directamente… ¡Eran la destrucción y la muerte hecha carne y sangre!... de ellos vienen los hijos de los osos.
Todo el frio norte fue defendido y aislado del mundo por ellos… hasta dicen que la tierra es fría hasta hacerla casi inhabitable por ellos. Pero luego se volvieron un problema peor en su furia y violencia hasta quedar malditos y ser cazados hasta su total y completo exterminio. En muchas leyendas sobre estos seres que perdieron su humanidad eran sus propios hijos quienes tenían el penoso deber de exterminarlos y darles caza una vez que se corrompían por completo perdiendo todo freno y control… ¡Son historias en verdad escalofriantes que me provocaron pesadillas!
Después del segundo impacto
Estepas de Rusia
Mi hermana Clara la fue a buscar conmigo a la estación de trenes. Las dos eran evidentemente hermanas, hijas del mismo padre. Pero Chantres era mucho más elegante, sofisticada y refinada. Una aristócrata de pies a cabeza. No era una delicada flor sin embargo. Los hijos del oso son los más exigentes y el hecho de que pertenezcas a una familia importante solo significa que tienes que estar a la altura de los que se espera de ti ¡o morirte! No solo tienes que hacer las cosas bien, ¡tienes que hacerlas mejor que nadie! Era hija del caliente desierto y del frio norte. Ella tenía el misterio y la sensualidad de su madre, la fuerza y la majestad de su padre.
Mi hermana en cambio estaba destinada a llamarse Heidi… pero salió una hermosa niña rubia de ojos grises y mi mamá supo que no existía mejor nombre para ella que Clara. Mi hermano Pedro fue el siguiente, luego Sebastián y por ultimo yo, Dalito que en la antigua lengua de los pastores de cabras quiere decir "Copo de nieve". En verdad que me sentía afortunado de que mis padres hubieran elegido a Chantres como mi hermana mayor de cielo y tierra. Ella lo había aceptado solo por la profunda amistad que mi madre y la suya habían tenido en sus tiempos de Ghutol. Por el tiempo en que vivió con mi madre cuando sus padres fallecieron y después se fue al norte con su familia de sangre a vivir con su abuela. Yo apenas era un bebe de ¿tres?, ¿Cuatro?, ¿Cinco años?...
Turquía estaba en medio de una revolución islámica de radicales intransigente esos años ¡todo por culpa del colapso económico, la hambruna, y los violentos cambios climáticos en el horror infernal que vino después del segundo impacto! Decir que esos locos intransigentes eran islámicos es un decir. La ensalada ideológica y religiosa que tenían en la cabeza era igual de demencial, caótica y confusa como la situación mundial. Todo se podía resumir en que Alá castigaba a la humanidad con el segundo Impacto y había que volver a la pureza de la Sharia y al Corán que ellos proponían… con un poquito de marxismo, algo de fascismo y mucha, ¡mucha intolerancia contra todos aquellos que piensen distinto!
Chantres vivía con su madre en la tribu de ella. Su madre era médica y su padre viajaba constantemente por el mundo para asuntos de su familia y para la "gente sin rostro". Le gustaba volver y quedarse con su esposa e hija viviendo en la forma tradicional de los hijos del caballo que cruzan el desierto. La tribu en si era musulmana viviendo bajo nuestras costumbres y tradiciones milenarias en un mundo aparte y congelado en el tiempo. Una etnia aparte de los turcos, desconocida e insignificante, que cruzaba el desierto junto a otras etnias sin que nunca les hubiera importado las artificiales y ficticias barreras que las naciones en la región llamaba fronteras y territorio soberano.
Chantres también viajaba con su madre y padre a visitar a mi madre y a la otra hija primogénita, su hermana. Mi madre también estaba "casada". O sea tenía una pareja fija que era oficialmente padre de sus hijos y vivía con ella en su Yurta. Mi padre, un hijo del lobo. Mi madre ya había sentado cabeza, tanto la madre como el padre de Chantres eran solo muy buenos amigos. El lado materno es lo que vale para nosotros para la herencia y la familia. Por sangre Chantres tenia derechos y obligaciones con la familia de su padre, pero pertenecía a la familia de su madre por completo. Lo mismo pasaba con mi hermana mayor, que era la primogénita de mi madre.
También visitaban a la familia del padre en el norte. Concretamente a una mansión que tenían en Moscú. El Padre de Chantres hacía su trabajo y cumplía sus deberes y obligaciones con su familia y con los "sin rostro" como un noble de sangre azul de rancio abolengo. Chantres podía pasar de la pobreza a la opulencia, del primitivismo más salvaje y pagano a codearse con la gente de clase alta más sofisticada y refinadas sin problemas. Su madre no y prefería no apartarse de su marido o quedarse en un hotel. Chantres desde muy joven se destacaba por su aplomo, majestad y dignidad de princesa. Si su padre era de la nobleza, ella era de la realeza. Pronto se convirtió en la favorita de la matriarca principal del clan, su abuela.
En esos días estaba empezando a sentir el agua y el fuego en mi sangre en forma muy prematura, mucho antes de lo esperado. Habíamos pasado mucha hambre en los días de crisis y caos del segundo impacto. Así que muchos decían que era por el pollo que le echaban hormonas para que creciera más rápido o por la comida enlatada que tuvimos que comer en esos días. Lo cierto era que yo sentía mucho calor en mi interior, no controlaba mi fuerza y mi energía parecía ilimitada. Estaba con insomnio, la leche hervía con solo yo mirarla o donde yo estaba empezaba a hacer frio. Me decían el hacedor de lluvia por que donde yo pasaba las mujeres mojaban sus bragas, sus piernas, hasta el piso con sus jugos. Aprendí todo lo que había de aprender como niño grande y más mucho antes de tiempo. Ya no había nada más que enseñarme y ya no había sentido en estar en las Yurtas con los niños de mi edad en mi condición.
Tuve que mudarme a una Yurta aparte a vivir solo y ponerme a cuidar cabras hasta que se me pasara mi etapa de la niñez por todos los estropicios que causaba sin querer. Cuando me empezara a salir mi leche de hombre podría ingresar a un Ghutol con mis hermanas de cielo y tierra, de agua y fuego. Mi hermana Clara, Chantres y Hunaz me visitaban a menudo todos los días. Ya Hunaz había empezado con su sangrado de mujer. En mi familia se estaba hablando de poner a otro en mi lugar como hermano de agua y fuego, pero las dos habían sido firmes en que iban a esperarme, que lo más seguro que mi leche de hombre me llegara en un año más.
En esos días fue que un hijo del lobo venía a nuestra aldea con noticias. Era muy posible que nosotros tuviéramos nuestro propio país si colaborábamos con ellos. Solo había que armar un Ghutol con lo mejor de lo mejor de todos los Kurghán e ir a Japón. Chantres y Hunaz calificaban con creces. Yo también… es más ¡era al que más querían reclutar!... pero era un "niño grande" y mientras no tuviera mi leche de hombre mi familia decidía por mí. Mi madre y mi padre se oponían. ¡Era por completo una locura eso! Aunque la cultura, el Ghutol y la lengua nos hermanaban a todos los Kurghán; cada quien era fiel al cielo y a la tierra en que vivían. A la forma de vida, las costumbres y tradiciones que nos habían legado nuestros antepasados.
-Los judíos son más o menos iguales a nosotros, estaban en la misma situación de ser un pueblo sin patria y ¡míralos ahora con su propios país, con su propios gobierno!- Los trataba de convencer el hijo del lobo- La gente que vive con los extranjeros en sus ciudades ya no estarían viviendo con miedo a ser descubiertos y sancionados por las leyes de gobiernos que no nos representan en realidad, ni mucho menos nos entienden, ¡que consideran nuestras costumbres y tradiciones como perversas y depravadas!… ¡No tendrían que vivir ocultándose, como si tuvieran vergüenza de ser Kurghán!... tendríamos escuelas, hospitales, ¡una vida mejor!
-Los judíos para tener su propio cielo y tierra, ¡se lo tuvieron que quitar a los palestinos!... Ahora están atrapados en un círculo vicioso de violencia, odio y desconfianza con ellos imposible de salir-Le replicaba mi padre- Además que nuestra intimidad, nuestra vida privada, sería profanada por los extranjeros con su morbo e hipocresía… Lo mejor es estar como estamos… ¡Sin llamar la atención y sin que se sepa nada sobre nuestra existencia!
Las dos posiciones eran irreconciliables, pero el hijo del lobo tenía esperanzas de que mis padres cambiaran de opinión y me pudiera ir con su permiso con mis hermanas de Ghutol como otros niños grandes. Chantres iba a ir, así tuviera que elegir a otros hermanos de agua y fuego. Hunaz estaba indecisa… ¡Ella quería que los tres nos mantuviéramos juntos!... le daba igual irse o quedarse siempre y cuando nosotros tres permaneciéramos unidos. Mi hermana mayor Clara de por sí quería que fuéramos… ¡pasamos mucha hambre y penalidades sin cuento en los días del Segundo Impacto!... el gobierno había sido corrupto, abusivo, arbitrario y autoritario con nosotros muchas veces… con todo lo peor era que por culpa de los turcos su padre hijo del oso y su "otra" madre hija del desierto habían muerto masacrados en una absurda revolución islámica. Chantres era mucho más comedida y prefería no hablar nunca sobre ese tema, pero mi hermana mayor era más directa y arrebatada. ¡Con un país y un gobierno propio desde un principio los padres de ella y Chantres estarían vivos! ¡Nosotros no hubiéramos pasado hambre, ni sufrido humillaciones!
-¡No seas absurda, Clara! – Le dijo mi padre – Con país o sin país… ¡todos sufrimos hambre por igual!... el Segundo Impacto saco lo peor de la gente… ¡Con un país y un gobierno propio nosotros hubiéramos sido igual o peor que los turcos o los rusos!
Clara se quedó callada, pero no le contestaba por no faltarle el respeto a su "otro" padre hijo del lobo, esposo de su madre y padre de carne y sangre de sus hermanos menores… ella lo quería mucho y lo respetaba… ¡Pero a su padre de carne y sangre lo amaba y quería más! A su "otra" madre también la había querido mucho y apreciado. Aunque las reglas eran distintas, el amor por nuestra familia era igual a la de todo el mundo… incluso mucho más profundo e intenso. Teníamos muchos "padres" y muchas "madres" en mayor y en menor grado. Incluso el simple acto de un hombre y una mujer solo teniendo sexo por placer creaba entre nosotros lazos familiares imperecederos.
Ella misma hubiera ido… pero solo era una jinete de hombre entonces y como hija primogénita tenía deberes y obligaciones con nuestra familia y en la comunidad en que vivíamos que requerían su presencia junto a mi madre. Además que en el agua o en el fuego no era tan fuerte y poderosa como su hermana Chantres que ya en sus 16 años era cielo y tierra por completo. Las dos hermanas se querían… pero mi hermana Clara era como mi madre y le gustaba su vida en la Estepa. Lejos de envidiar a su hermana Chantres la compadecía por la abrumadora carga de responsabilidades que tenía sobre los hombros como una princesa de los osos. Por su infancia cortada de forma tan abrupta por la tragedia. Chantres era mucho más fuerte, poderosa en el agua y fuego que ella porque había madurado en forma prematura y violenta… ¡sin quererlo o desearlo en realidad!
Mi hermana Clara había venido a mi Yurta porque quería hablar conmigo. Yo llevaba una semana sin dormir con todo el cuerpo caliente como si tuviera fiebre, pero con el aire dentro de mi Yurta frio hasta el punto de congelar el agua… ¡tenía mucha agua y fuego en mi interior!... era en verdad frustrante y agobiante para mí eso… tenía sus ventajas, pero yo ya estaba harto de vivir solo y apartado como si estuviera apestado. ¡No quería que Chantres se fuera a Japón con otros hermanos de agua y fuego! Quería que se quedara o yo irme con ella, y estar con Hunaz en ambos casos… ¡Las dos eran mis mujeres y yo su hombre!... mi padre, hermanos mayores e hijos grandes me habían ayudado con sus consejos y con ponerme tareas o con un entrenamiento mucho más riguroso… pero a controlar el agua y el fuego lo aprendes con tus hermanas de Ghutol… ¡Viviendo y entrenando con ellas! ¡Teniendo sexo con ellas y haciéndoles el amor!
-¡Dalito!- Exclamo mi hermana mayor dolida al verme flaco y demacrado… al sentir el frio invernal dentro de la Yurta en pleno verano- ¡Mi pobre hermanito menor!
Ella entro en mi Yurta y se desnudó. En su cara se veía que estaba por completo resuelta.
-¡Te voy a sacar esa leche de hombre que tienes dentro de una buena vez!
-¡Clara! ¡Pero qué cosas dices!... ¡Eres mi hermana de carne y sangre!
-¡Soy tu hermana por la carne de nuestra madre!... ¡somos hijos de padres diferentes!... yo te lo venía a proponer… ¡Pero ya veo que hay que poner manos a la obra de inmediato! ¡No vas a aguantar hasta el año que viene!... ¡Hay que sacarte toda esa leche de hombre que tienes acumulada en tu interior!
-¡Pero eres mi hermana de verdad!... no eres como Chantres o Hunaz… ¡Mi madre nos pario a los dos de su vientre!-
-¡Bobo!... ¡así es como piensa un niño!... ¡En está Yurta soy una mujer y tú un hombre!... tranquilo, ¡mientras no me dejes embarazada todo estará bien y quedara solo entre nosotros!
Mi hermana es muy hermosa y linda… pero Chantres me gusta mucho más. Sin contar que Clara es mi hermana de verdad de toda la vida. Dentro de la Yurta amigos y familiares andan desnudos, así que ver a mi hermana en cueros no es algo que me impresione, incluso si ella fuera una perfecta extraña que acabara de conocer su cuerpo al natural no me iba a excitar así como así. Con todo hay reglas de pudor y recato sutiles, tan discretos y fundidos en nuestra vida cotidiana que ni nos damos cuenta de que existen. Hay tabúes y prohibiciones dentro de la Yurta para vernos unos a otros, tocarnos nosotros mismos y a otros. En la forma de tratarnos entre personas de distinto sexo, cercanía familiar o la edad que sencillamente nos visten de pies a cabeza y crea una barrera invisible de la que nadie es consciente. Yo como niño nunca las note, nunca me sentí desnudo o sentía que los demás estaban desnudos. Mi hermana se estaba desnudando de verdad… ¡No simplemente quitándose la ropa para estar cómoda dentro de la Yurta familiar!... se estaba desnudando sin nada de pudor, vergüenza o recato… su cuerpo estaba por completo en exhibición para llamar la atención de los hombres, provocar su deseo, ¡seducirlos!… invitándolos para el apareamiento y para hacer el amor…
Mi hermana es muy hermosa, pero lo mejor de ella son sus tetas. Son de tamaño estándar en realidad, ni muy grandes o muy pequeñas. Sin embargo sus pechos son muy juguetones y llamativos. La forma no está nada mal. Tienen un buen contorno, buenas curvas. Están bien puestas en la parte alta del pecho, así que en su conjunto quedan bien. Sus pezones son claritos y suaves en su rosa tirando a color carne contrastando con el resto de su piel que está más tostada. Están perfectamente colocados en el centro de los senos. El color de sus senos es uniforme al resto del cuerpo. Ni marcas, ni nada. ¡Suaves y lisas al tacto!
Alargué mi mano y con cuidado toqué sus pechos. Con lentitud acaricié su entorno, primero uno y luego el otro. Ella cogió mi mano y la dirigió hacia los pezones. Eran como dos pequeños garbanzos rodeados de una zona más clara que contrastaba con lo blanco tostado de su piel. Comencé a acariciarlos con temor. Ella misma se mojó uno de sus dedos en la boca y comenzó a acariciarse sus botoncitos rosas. Cogió uno de ellos y lo retorció con lentitud. Su cara se relajó y comenzó a suspirar. La visión de ella acariciándose las tetillas hizo que mi falo se endureciese.
-¡Así es como se porta un hombre frente a una mujer hermosa!- Me dijo triunfante- ¡Te quito lo niño y te vas con Chantres y Hunaz a convertirte en hombre por completo! ¿Qué dices?... ¡Soy muy buena ordeñando a los hombres!... ya verás cómo te saco toda esa leche que tienes dentro de ti y te quito lo niño grande…
Me fijé en su rajita. Comenzó a acariciarse entre las piernas. Vi como movía su dedo arriba y abajo mientras se acariciaba con la otra mano los pezones. Hacía en verdad frio dentro de mi Yurta, pero nosotros por lo general lo aguantamos bastante bien sin que nos afecte. Sin embargo el frío le erizaba la piel a mi hermana y ponía sus pezones paraditos. Ella me quería cerca, con mis manos calenturientas tocándole los pechos mientras se acariciaba allí abajo.
-¡Sigue tú!...- me dijo.
Puse mi mano entre sus piernas. Por primera vez sentí el tibio roce de sus rizos dorados junto a mis dedos y la humedad de sus carnes. Acaricié su almejita con cuidado para no lastimarla y seguí con el roce. Cogió mi mano y la dirigió hacia su boca. Me chupó los dedos y los volvió a bajar rozando con ellos la entrada de su almejita. Seguí moviendo la mano al compás de sus indicaciones mientras ella iniciaba los movimientos de la paja a mi falo duro y caliente. Poco a poco comenzamos a calentarnos. Con cuidado seguí acariciando su clítoris mientras con la otra mano le acariciaba los pezones. En un momento dado bajé y se los chupé. El calor de su cuerpo unido a su manipulación me estaba haciendo llegar al cielo. Tras algunos minutos, mi hermana comenzó a gemir. Aceleré el ritmo de mis caricias hasta notar como Clara se tensaba y gritaba de placer.
Se relamía los labios mientras temblaba como si tuviese frío. Adelantándome a todo le pasé bien los dedos por su coño empapándolos con sus jugos para llevarlos seguidamente a mis labios. Noté el sabor agridulce de los mismos. Ella agradeció la paja y sonrió al verme chupar mis dedos. Por primera vez había pajeado a una chica y probado sus jugos.
-¿Sabes que lo haces muy bien para ser un primerizo? ¡Serás mi hermanito pero toda esa agua y fuego que tienes dentro nos vuelve locas y nos excita como no tienes idea!
Me besó en la boca. Al momento se puso a subir y bajar el pellejo de mi falo, y cuando vio que estaba bien dura agachó la cabeza y se la metió en la boca. Ahora sentía el calor de sus labios y la humedad de su lengua rodeando mi pito. Sentía la saliva lubricar mi pellejo arriba y abajo. Con lentitud estiré una mano hasta plantarla en su vulva. Jugué con sus rizos y creo que llegué a meterle la punta de uno de mis dedos en su pequeño agujerito.
-Ya me viene, ya me viene...- grité- ¡Creo que me viene mi Leche!
Al oír mis gemidos mi hermana Clara aceleró sus movimientos alargando el recorrido de sus labios. Continuó varios minutos más sorbiendo, lamiendo y chupando mi verga y mis bolas. La visión de su cuerpo desnudo frente a mí, el calor de su chochito en mis dedos y la chupada que me estaba proporcionando fue demasiado y exploté de forma sublime en su boca. Mis músculos se tensaron, mientras el placer me invadía... pero no me salió nada de leche, solo había sentido por primera vez un orgasmo seco sin eyacular nada. Cuando menos la temperatura dentro de la Yurta era tibia y se me había bajado la fiebre.
-¡Uf!... ¡Va a ser más difícil de lo que pensaba!- Exclamo Clara de buen humor.
Ella busco una piel de oso que había en mi Yurta y la extendió sobre el suelo alfombrado. Entre besos y caricias hizo que me volviera a empalmar y a excitar.
-¡Quiero que me la metas!...- Me dijo.
-¿Que te meta el qué?...- pregunté asombrado.
-¡Bobo! ¡Eso es lo que pregunta y dice un niño!... ¡Ya sabes!... que me metas tu cosa dentro de mí... ¡Que me hagas tú mujer!-
Como pudimos nos colocamos en el suelo, sobre la piel de oso. Ella abrió bien su coñito sujetándose los lados con las manos. Yo coloqué mi pito erecto apuntando al centro de su hoyito. Jugué un poco con la puntita haciendo que subiese y bajase a lo largo de su raya, mojando bien con sus jugos la cabezota. Así permanecimos un buen rato sin yo saber qué hacer y ella sin decirme nada. Estábamos muy excitados y lujuriosos con nuestro juego hasta que ella me atrajo hacia sí con suavidad. Sentí como sus carnes se apoderaban de mi miembro viril y como la punta de mi glande iba entrando en ella. Ella misma se encargó de apretarme las nalgas y hacer que avanzara con lentitud dentro de ella en forma pausada. Besando mis labios abrió mi boca y su lengua entraba a jugar con la mía. Instintivamente comenzamos a movernos al compás sintiendo el uno el roce del cuerpo del otro.
Recuerdo que jugué con sus pezones relamiendo las aureolas. No sé lo que pudo durar aquello, pero ¡yo me encontraba en la gloria tirándome a mi hermana Clara! Algunos minutos después ella comenzó a jadear mientras me avisaba de la llegada de su orgasmo. Yo aproveché la calentura que llevaba, metiendo y sacando con fuerza mi polla dentro de su vulva me dispuse también a correrme. Finalmente ambos llegamos a la vez. Noté unos calambres sobrenaturales recorriendo todo mi cuerpo y como el interior de su chochito me exprimía el falo como si de una gran mano se tratase. ¡Aquello era la gloria!... Por primera vez me había tirado a una chica… ¡aunque aún no me salía nada de dentro!... Al terminar nos quedamos ambos inmóviles.
Mi hermana uso conmigo todo su repertorio amoroso… ¡pero nada!... Mi leche de hombre no salía. Con todo ella no se veía ni frustrada o desalentada… ¡Todo lo contrario!... me dijo que vendría mañana a intentarlo de nuevo… ¡Nos tomó una semana!... Por la tarde del séptimo día en el enésimo polvo estábamos sobre la piel de oso. El beso entre nosotros fue largo, nuestras lenguas se acariciaron con suavidad y se exploraron sin tregua. Clara cogió una de mis manos y la puso sobre su pecho. Yo había aprendido muy bien sus lecciones y se la estrujé con mucha suavidad, acaricié sus pezones y les di suaves pellizcos haciéndola suspirar y gemir poseída por un deseo irrefrenable. Clara se mordió los labios y soltó un largo gemido.
El cuerpo de mi hermana Clara estaba caliente y entre jadeos sentía como todos sus músculos de su cuerpo se tensaban. Clara se tumbó por completo sobre la piel de oso y me invito a penetrarla y hacerla de nuevo una vez más mi mujer. Siguiendo sus instrucciones me tendí sobre ella. Mi peso de hombre sobre su cuerpo menudo la excitó de nuevo y cogiendo mi miembro duro y caliente lo guio hacia su coño. Yo le metí toda mi carne enhiesta en una sola arremetida y me fui abriendo paso lentamente en el húmedo útero de Clara, empujando con suavidad y acompañando mis arremetidas con suaves suspiros.
Con las piernas de Clara entorno a mis caderas me deslizaba con deleite en el interior de mi hermana mayor aprovechando para sobar y chupar sus pechos.
-¡Más rápido!… –dijo Clara jadeando
Con suavidad Clara tiro de mi pelo para acercar a su boca a mi boca y me besó mientras los movimientos se volvían más urgentes. Cuando deshicimos el beso, nos miramos a los ojos y mis movimientos encima de ella se volvieron más rápidos y violentos hasta que eyaculé en su interior por fin un chorro de cálido y blanco semen. La sensación de correrse dentro de mi mujer mientras ella me miraba a los ojos y me sonreía abrazada a mí fue indescriptible y tan excitante que acentuó aún más mi deseo por mi hermana mayor. Mi miembro seguía duro dentro de ella y seguí penetrándola mientras pude rápida y violentamente haciendo saltar el cuerpo de Clara con cada embate, estrujando sus pechos y retorciendo sus pezones haciéndola chillar jadear y gemir a la vez. Clara no se quejó, sólo podía gritar descontroladamente mientras yo la follaba llevándola al orgasmo y llenando su coño con mi primera leche de hombre hasta hacerlo rebosar.
-¡Ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!- jadeaba ella- ¡Lo lograste!... ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!... ¡por fin!... ¡Lo lograste!
-¡Ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!... ¡Lo logramos!...-Le rectifique
Ella estalló en una risa cristalina y sutil de triunfo
-¡Chantres podrá ser todo lo cielo y tierra que quiera!... ¡Pero a mi hermanito lo niño se lo quite yo!... ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!... ¡Dios! ¡Nos tomó una semana!... pero gozamos mucho y lo disfrutamos… ¡Ya hasta quiero que te quedes y no te vayas!... ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!, ¡ah!
-La verdad es que no me quiero ir… ¡Quiero que nos quedemos aquí Chantres, Hunaz y yo contigo en nuestra tierra!
-¡Bobo!... ¡Hablas como un niño y no como un hombre!... yo quiero que te quedes… ¡Pero Chantres!... ella te necesita a ti y a Hunaz… aunque no lo parezca está llena de mucha rabia, odio y rencor contra el mundo… ¡Contra todo el mundo!... incluso con nuestra propia gente que no hizo nada por ayudar a su familia… por todo el tiempo que vivió con nosotros pasando hambre y necesidades… ¡Las familias principales de los osos son lo peor que te puedas imaginar!... no me gustaba estar con ellos cuando iba con mi padre hijo del oso y mi madre hija del desierto con Chantres… ¡Son gente fría y estricta!... ella se peleó con su abuela y solo se fue harta de todo y con todos al sitio en donde de verdad fue feliz… ¡aunque hubiera pasado mucha hambre y vivido en la más abyecta pobreza!... quiero que te vayas con ella a Japón y la cuides por mí…
Yo le prometí que lo haría. El sitio y el momento en que Chantres de verdad fue feliz era cuando sus padres vivían y nos visitaban a nuestra tierra. Cuando estaba con su otra hermana de sangre, junto a su otra madre hija de la estepa. Yo de pequeño siempre estuve enamorado de ella y ya sus padres habían acordado mientras vivían junto a los míos que sería mi hermana mayor de cielo y tierra en lo que fuera al Ghutol. Ya no era un niño, pero tampoco era un hombre por completo. Me podía ir si quería ahora con Chantres y Hunaz sin que mis padres lo pudieran impedir… pero mi hermana Clara quería estar segura. Así que estuvimos otra semana más haciendo el amor en mi Yurta para asegurarnos que mi leche de hombre no se iba a "esconder".
Por supuesto que nunca les confesé a Chantres y Hunaz ese secreto de Clara y mio. ¡A mi hermana le había hecho de todo y creía que lo sabía todo!... hasta que Chantres con solo sonreírme hizo que eyaculara sin control delante de mis padres y de todo el mundo dentro de nuestra Yurta familiar… ¡La puta mierda! ¿Por qué no se me ocurrió ir con ella primero?... mis padres… ¡vieron que era verdad que ya no era un niño y que mi leche de hombre me salía!... así que no objetaron más y yo jure delante de ellos obedecer a mi Hermana mayor de Cielo y Tierra en todo, ser uno con mi hermana de agua y fuego, regresar hecho todo un hombre como lo demandaba la tradición.
