-Te odio Hermione.
Tras esas palabras la habitación quedo en silencio. Dos almas tratando de decirse todo a través de miradas con ojos que no quieren ver el desastre que han hecho. A pesar de que distancia en centímetros era la misma, con cada segundo que pasaba sé sentían más lejos.
-Por favor Pansy, entiende que esto es lo mejor—si quiso decir algo más la expresión corporal de su espectadora no sé lo permitió, estaba a dos pasos de dejarla sola, y mientras admiraba la espectacular figura de su compañera hizo acopio de toda su razón para no ir a su encuentro.
-¿Lo mejor?—Pansy nunca sé había sentido tan pequeña como en ese momento, con sus brazos abrazándose intentando darse el calor que sentía que se le escapaba con cada palabra que decía—Lo mejor sería que ni siquiera fueras a ese estúpido viaje.
-Pans, sabes que no puedo hacer eso, son mis amigos, no los puedo abandonar. Ellos son mis amigos—Hermione quería que la última afirmación sonara con más convicción de la que ella sentía, era su forma de convencer a su novia, pero sobre todo, de convencerse.
-¡¿Y yo qué?!—fue un momento de explosión en el que su cuerpo actuó por cuenta propia, su media vuelta quedando frente a frente de nuevo solo sirvió para hacer más énfasis a su enojo.-¿En esta historia yo no cuento?, ¿no significo lo suficiente para ti como para que no me dejes?
La imagen de Pansy Parkinson llorando por ella, preguntando qué tan importante era en su vida la desarmo. Soltó las lagrimas que llevaba tiempo tratando de que no salieran, rompiendo su promesa de ser la fuerte y razonable de las dos. Probablemente su corazón le reprocharía está decisión durante el resto su vida, pero siempre había sido una mujer que prefería el cerebro, y justo hoy, eso no podía cambiar. Después de un par de respiraciones profundas decidió terminar con la situación. Era ahora o nunca.
-Espero algún día entiendas mis motivos y te des cuenta que yo estoy sufriendo más de lo que crees. Te amo Pansy Parkinson y significas mucho para mí, pero…
-No quiero tus motivos, ni tú pero, ni tus estúpidas ideas lógicas de que es lo mejor para ti o para mi, solo quiero estar contigo—Los corazones de ambas no podían mas, eran demasiadas emociones y sentimientos en juego.
-Pero…-decidió fingir que la interrupción no había ocurrido, no quería caer en el torbellino de un promesa que no sé podría cumplir—no quiero que estés conmigo en esto, no me puedo dar el lujo de cargar contigo. Simplemente nuestros caminos no estarán juntos durante este tiempo.
El cuerpo de la Slytherin sé desinflo, sintió como las pocas fuerzas que le quedaban para luchar sé desvanecieron. Su mente quedo en blanco y quizás sea una exageración, pero pareció que su corazón dejo de latir por un segundo. El segundo más largo de su vida.
Y sin decir nada más dio media vuelta y se fue. Dejando atrás a la dueña de su corazón, junto con esa sensación de sentirse viva y querida por alguien. Y en cuanto la puerta termino de cerrarse Hermione sé derrumbo, sus rodillas tocaron el suelo y lloro, dejo que las lagrimas recorrieran el camino que quisieran, simplemente las dejo en libertad mientras sentía como su fortaleza sé esfumaba.
Pero antes de prometerse seguir con su vida, ambas permitieron que un último recuerdo invadiera sus mentes.
Esa noche la habitación de los requerimientos estaba ocupada, decorada con verde y rojo, una extraña combinación que con esfuerzo podía llegar a tener una increíble armonía. Dos cuerpos desnudos pero cubiertos por una fina sabana descansaban en la cama. El silencio era tan acogedor que ninguna de las dos lo quería romper, simplemente sé veían a los ojos diciendo todo aquello que su voz no podía.
-¿Para siempre?
-Para siempre.
