En Buenos Aires (Argentina) es costumbre en verano que corten la luz en las zonas. En serio, fue insoportable. No hubo ni luz ni agua, me re pudrió. Ahora ya se normalizó. Aqui tienen otro "momento insignificante" (cambie el título y el resumen porque se me hicieron re cursís, soy un asco para titular y nombrar cosas)

Naruto es de Kishimoto (Nunca menciono su nombre porque no estoy segura de como se escribe, y googlearlo seria problemático)


Mala postura

"Yo simplemente la miro, tiene luz, alma, vida, me gusta verla, escuchar su voz. A veces, no puedo evitar decírmelo: Qué suerte tienes, cabrón". Karmelo Iribarrer.

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La misión había sido un éxito, la cena exquisita, el baño fabuloso y los besos húmedos de Kankuro en su cuello la hacían suspirar de placer.

Ella tenía un aroma adictivo y no era por el baño en sí. Hipnotizado hace sendero de mordidas extasiado con su piel suave, ella jadea bajo y con pausa, pero tiembla como si padeciera una hipotermia mortal que no guardaría sentido con el calor corporal que desprende. Eso solo lo provoca más, lame su garganta y ella, reaccionando a eso, abandona las manos de su cuello y tira de su prenda cada vez más intranquila. Él casi se siente en la gloria, casi.

Ella busca su boca, lo besa con vehemencia, invadiendo su cavidad y sobrecargando sus sentidos, él la aprieta más cerca suyo, alinea sus cuerpos para que encajen cubriendo todos los huecos sobrecalentados.

Tenten mece con aceleración la cadera y aprieta tan fuerte las piernas alrededor de sus costados que cualquier otra persona pensaría que está a nada de venirse, pero cualquiera que no se concentrara demasiado en su estimulante actividad, sabría que al indagar manualmente necesita más atención y obvio se la concede. Ella apoya la cabeza en su hombro y pasa sus dedos por el ancho de su espalda, apretando como si tuviera uñas largas.

Siente perfectamente las latidos de su estado de animo, además de como se vuelve cada vez más torpe el ritmo de su cadera al estar a nada de ponérsele en blanco la mente. Brevemente, aunque está enfocado en su trabajo y en las reacciones simúltaneas de su compañía, se siente feliz porque ella no tiene uñas para arañarle la espalda al correrse.

Ella termina y en consecuencia, le muerde el hombro extasiada, pero en lugar de sentirse más excitado por su clímax, gime de dolor.

Por más desorientada que ella está, se recompone y se asusta. Piensa que su mordida le desgarró un musculo, pero ve que no guarda sentido porque ni siquiera marcó sus dientes. Una mirada le permite descifrar que su cuello y hombros están rígidos. Una asociación rápida le dice la causa que seguramente él no querría admitir, sus contracturas se debían a que estaba pasando muchas horas en el taller los últimos días. Ya no le pareció descabellada la idea de que se estaba encorvando.

Aunque él quería reanudar lo que hacían, como si nada hubiera pasado, ella corta la atmósfera con sus ojos serios, que no denotaban más placer, no le dirijen lujuria apasionada sino que furia desenfrenada. Si no fuera por el hecho de que no le estaba insultando, parecería imposible pensar que en unos instantes atrás él la había hecho tener un orgasmo.

Tenten se separa de su lado algo temblorosa todavía. Para él ya está resuelto que le espera una inevitable discusión que lo pone flácido de inmediato mientras, por otro lado, crece el escozor de su cuello y hombros.

Inesperadamente para él, ella se coloca detrás y empieza a masajear su nuca. Gime por el dolor que se despierta y recorre su cuello y por su espalda.

—Estás jadeando como una chica que tiene su primera vez —no lo estaba reprendiendo por descuidar sus músculos, pero molestarlo era otra cosa.

—Perdón, pero yo no soy la de mucho ruido pocas nueces —arrastra cada silaba. Ahora si se sentía en la gloria, el dolor ya no era tan intenso, de hecho, su toque relajante lo estaba durmiendo.

Ella lo acuesta y sigue su tarea de descontracturarlo.

—Tenten...

—¿Si?

—Gracias.


Una cosita que se me ocurrió debido a unas puntadas en mi cuello que no me dejaron dormir. Y Tenten es la más ídonea para ser masajista. Su cuerpo y sus armas son sus herramientas. No puede descuidarlos.

Actualización: 02/05/2020

Sí, soy yo. Ando arreglando algunos errores garrafales que tienen estos capítulos. Creo que este es el más evidente porque cambié un diálogo y alargué la escena de lime. Quise darle más contexto. Pero primero muerta a cambiar la historia de algún.

Prometo que voy a actualizar, le tengo mucho cariño a este fic.