Cuando Tsuna se dio cuenta ya había salido del cementerio y para su sorpresa se encontraba en su ciudad natal: Namimori.

-Bienvenido de nuevo Tsunayoshi—exclamo su nueva guía vestida con una capa blanca y detalles dorados—fui nombrada en algún momento como Eiko, puedes llamarme de esta forma

Tsuna asintió, pero no pudo evitar mirar con ternura a su alrededor mientras caminan, su ciudad, el lugar donde rio y lloro, donde tuvo muchas aventuras con sus amigos.

Durante su andar, distinguió una figura saliendo de una tienda de dulces, una figura muy familiar y querida para el

-Es Lambo—exclamo con alegría al ver a su pequeño hermano.

Mas su alegría se opacó ante la vista más cercana de Lambo, el aura de melancolía que llevaba en ese momento le recordaba perfectamente al que los apoyo en la batalla contra Varia, una tristeza muy profunda.

Le comenzaron a seguir, observando como caminaba por las calles de aquella pacifica ciudad, regalando algunos dulces a niños que veía, mis acción provocaba las esferas a su tributo, lo vio ir y sentarse en el parque y perderse en sus pensamientos mientras miraba al cielo, permitiendo alguna que otra traicionera lagrima cayera y fuera retirada de forma rápida

-Lambo

-El vino a Namimori con la misión de matar a Reborn y así demostrar su valía en la familia Bovino, pero al hacerlo se encontró con otra familia, una que le permitió ser un niño, que le permitió disfrutar una infancia que nunca tendría en Italia, el quería crecer de forma rápida, para poder ser ed ayuda a su hermano mayor, tu

Tsuna miro a su pequeño hermano, se sentía mal al verlo de esa forma. Después de unos minutos el joven se levantó y comenzó su camino con dirección desconocida por el castaño, continuando con su ritual de cada año, continuando su recorrido por todos los lugares donde estuvo con su hermano mayor, regalando dulces de uva en honor a aquel joven de cabellos castaños.

-¿Qué paso con el después de…?—no termino la pregunta sabiendo que su acompañante le entendería

-Durante una semana pregunto por su hermano mayor, después por que se habían llevado a mama, ¿Por qué no podía estar con ella?¿por qué se había ido con su hermano y no se lo habían llevado?¿por qué I-pin y Fuuta se fueron?¿por qué Reborn le dijo que se quedara ahí con otra familia? Él quería a su familia, aquella familia que le acogió sin preguntar nada. Pero todos le decían que tenía que ser así, a los ocho años compendio que la muerte arrebataba lo que uno más amaba.

-¿Quién se quedó con él?

Pregunto más nadie le contesto al voltear se encontró solo y una fuerte ráfaga de viento le cegó solo por unos instantes, para después aparecer frente a una casa que le era muy familiar

-Es la casa de Kyoko

-Así es—respondió una nueva voz, a su lado se materializaba una completa desconocida de túnica lila y detalles negros—mi último nombre fue Viviana

-¿Por qué estamos aquí?—pregunto, más su respuesta llego por medio de un niño que llagaba a tocar el timbre la casa y era recibida por la persona menos esperada—Es Hana, la amiga de Kyoko

-Buenas tardes ¿se encuentra el doctor Sasagawa?

-¿Quién lo busca?—cuestiona la mujer de cabellos castaños y ojos grises

-Soy Shaoran, alumno de la escuela Namimori

-Pasa, lo llamare en un momento

Tsuna y Viviana entraron, ahí observaron como el joven se retorcía las manos con nerviosismo

-¿Qué sucede?—pregunto, preocupado por el niño

-Pronto lo sabrás

No paso mucho tiempo cuando Tsuna se encontró con la versión adulta del joven al que llamo hermano mayor en su mente, un hombre hecho y derecho, más en su mirada no se hallaba aquella pasión extrema con que lo conoció

-Me alegro que viniera Shaoran

-Lo pensé mucho, doctor y… bueno quiero acusar a los chicos que me molestan, pero…

-Le tienes miedo al director—exclamo con una sonrisa comprensiva—si incluso a mí me da miedo, el lunes iremos a decirle todo y nada de echarse para atrás, pasare por ti

-Gracias doctor

El niño más tranquilo sonrió y después de darle un abrazo se retiró, dejando a la pareja sola, Hana observo como su esposo iba a un armario donde guardaba todo lo referente al boxeo y sacaba unos guantes

-¿Cuándo dejaras de hacerle al abogado de los indefensos?—pregunto con una ceja levantada Hana, la misma pregunta de todos los años, esperando un "lo hago porque quiero" de siempre, mas había una respuesta oculta en ella, una culpa ligera, pero culpa al fin y al cabo

-Sabes el motivo por el cual lo hago Hana—exclamo y se pudo apreciar un ligero tinte de reproche, que provoco que la mujer desviara la mirada—regresare más tarde

-Si

-¿No comprendo?

-Hana diría años después que había visto algo sospechoso el dia de tu muerte, pero nunca lo relaciono con tu ataque hasta hace unos meses que fue duramente interrogada frente a su esposo, él no le culpa, pero ella sabe que de haber hablado antes tu muerte no hubiera quedado impune

-No es su culpa

-No, no lo es—se mantuvieron en silencio mientras caminaban siguiendo al hombre de cabellos blancos

-A tu compañera, le pregunte por la familia que adopto a Lambo

-La familia Sasagawa se quedó con el pequeño por petición de Reborn

-Kyoko

-En Tokio en su carrera de modelo

-¿Y Haru?

-En Osaka, como profesora de un jardín de niños

Continuaron su caminar junto al doctor, Tsuna no podía apreciar cambio alguno, solo la falta de algo en su mirada, mas dio a conocer su pensamiento principal

-Pensé que se haría boxeador

-Estudio medicina, porque hacia salvaría vidas e intentaría ayudar a los jóvenes que sufrían, es uno de los mejores doctores de la ciudad

-Pero…-cuestiono sabiendo que existía un pero en aquella historia de éxito

-Su vida dejo de ser extrema

Aquella frase le hizo sentir una piedra en el estómago, nunca se esperó que su hermano mayor dejara de vivir una vida extrema

Poco a poco el camino se le hizo familiar y la entrada al cementerio se hizo presente ahí una figura que había visto hacia poco se hizo presente

-Lambo

-Hola Ryohei


Aqui esta lo sucedido con Lambo y Ryohei