Cayó e rodillas después de verlos partir, no comprendía lo que había pasado, se suponía que sus amigos estarían bien sin él, se suponía que ellos no le habían necesitado en el pasado, ¿Por qué su futuro se había destruido a su ausencia?

Las miradas vacías de algunos de ellos, de odio y soledad, esas miradas no debían existir, simplemente todo debería ser igual ante de que el fuera elegido.

Has visto lo que tu muerte provoca en los tuyos… ya has terminado el viaje…Primo te espera Sawada Tsunayoshi

Decimo

Una voz tranquila, una voz llena de consuelo se hizo presente por sobre las voces de aquellas extrañas, pero para sus nervios de por si alterados demasiado cerca.

Abrió los ojos y se levantó asustado al ver la luz tan cerca, era cierto que se había acercado a ella, pero no a esa distancia, no tan cerca como para ver la mano extendida de su tátara abuelo, alzo la vista para verle, la luz le cegaba, pero aun así podía distinguir la figura de su ancestro, así como también de los viejos líderes de la Vongola a excepción del Noveno.

Es hora que pase a la luz

El castaño negó mientras retrocedía, la luz no debía darle miedo y aquella brillante luz le aterraba, la mano extendida de su ancestro era igual de aterradora que sus pesadillas de soledad.

Comenzó a retroceder, las lágrimas en sus ojos saliendo, él quería regresa

Decimo es hora

¡Noooo!

Fue lo que grito para comenzar a correr de regreso, más lo que no había visto ni sentido anteriormente se hacía presente, varias almas caminando a la luz, muchas sujetándole con la intención de que regresara a ella, corrió alejándose, cayendo por momentos, evitando las extrañas enredaderas que se aparecían para evitar su regreso, él debía regresar con los suyos y ni las almas en busca del consuelo de la muerte le detendrían, cayo de una altura más alta y el golpe le dolió.

De hecho en ese momento todo su cuerpo resintió una gran oleada de dolor, con cuidado y resistiendo el dolor se levantó, vio una enredadera clavada en su mano, misma que sin importar el dolor se quitó.

Salió alejándose de aquellas extrañas almas que le seguían, se alejó intentando llegar a la oscura penumbra que debía llevarle con los suyos, más el cansancio comenzaba a pasarle cuenta, y en algún momento cayo, mas no toco el suelo, unos brazos le sujetaron, el miedo lo invadió comenzó a pelear temiendo que fueran esa extrañas chicas que le detenían, que le obligaban a regresar con primo

-Jefe

-Decimo

Las voces de Hayato y Chrome, también le hicieron temblar, él no quería ir a las voces junto a su ancestro, él quería ir a la de sus amigos vivos

-No, suéltenme, debo regresa, Hayato, Takeshi—gritaba mientras peleaba para salir de aquellos brazos—que me suelten no quiero ir con él, quiero quedarme, Lambo, Ryohei, por favor déjenme ir, quiero regresar, por favor, ellos...ellos… Chrome, Kyoya, Mukuro

-¡Omnívoro! ¡Cálmate!-grito Hibari quien salió del shock al escuchar su nombre y aquella angustia de los labios de su jefe, más el seguía en aquel lugar de sombras, sombras que continuaban a su alrededor

-Cálmate Tsunayoshi—exclamo la voz de Mukuro, quien al igual que Hibari se sentía incómodo ante la angustia que el joven capo emanaba

-Por favor suéltenme, por favor mama, papa, niños por favor, suéltenme por favor

-¡Tsuna cálmate!—fue el grito que diera el tutor del joven y como si su voz fuera un calmante el joven dejo de pelear y alzo la mirada, su mirada cristalina debido a la angustia dolor y la desesperación se hizo presente—todo está bien, Tsuna estas en casa

-Re…Reborn—exclamo con cansancio, sus ojos vagaron por la habitación su familia estaba y era sujetado por sus guardianes más fuertes, su mirada hacia al más poderoso, sus ojos llenos aun de esa sed de sangre pero no tan aterradora y vacía, mientras que el otro mantenía una mirada burlona una mirada que nadie había visto—Mu…Mukuro

Fue lo último en exclamar antes de caer presencia del cansancio.

Antes de quedar de nuevo en la oscuridad escucho, voces hablando de milagros y ordenes, que no comprendía, pero lo único que sabía es que no estaba cerca de primo, no estaba cerca de la luz, que la muerte le había liberado de sus manos…

El sonido de una ambulancia había llamado la atención a los que se encontraban aun en la escuela, así que intentado saber que había pasado se acercaron para ver a los paramédicos subir una camilla donde un castaño reposaba con una mascarilla de oxígeno y además de toda la sangre que le cubría.

-Sawada/Tsuna

Fueron los gritos dados por el as del béisbol y líder del club de boxeo quienes inmediatamente subieron a la ambulancia

-¡¿Qué espera? maneje al extremo!

El aura de los dos adolescentes, provoco que hicieran lo pedido. Mientras que los alumnos habían estado viendo aquello se fueron alejando ante el aura de muerte que emanaba del prefecto

-Quiero nombres, Kusakabe—exclamo de forma frio el demonio de la escuela y salió de la escuela mientras marcaba de forma rápida un numero conocido, donde ni siquiera espero el saludo normal exclamo—El omnívoro está en el hospital, lo encontraron en un charco de sangre

Fueron las palabras que obtuvo para después irse en su motocicleta al hospital…

Reborn rompió su celular en cuanto el sonido de corte se dio. Llamando la atención de todos.

-Reborn—exclamo Nana, desde hace rato un mal presentimiento se hacía presente, un terrible presentimiento

-Era Hibari…Tsuna está en el hospital

La tasa que estaba precariamente sujeta por la mujer callo mientras sus manos temblaban

-Le avisare a la familia—fueron las palabras de Bianchi.

Las puertas del hospital se abrieron de forma estrepitosa y antes de que alguna persona exclamara su conformidad, la camilla apareció llevando al joven a la sala de operaciones con el fin de salvar la vida al castaño.

El ambiente en la sala de espera era muy pesada, varios jóvenes se encontraban en el lugar, incluso niños, más la tensión era palpable, todos mirando a la puerta donde la marca de operaciones estaba.

La tormenta estaba sentado junto a la lluvia, sus manos apretadas en forma de puños sobre sus pantalones, mientras que la tranquila lluvia apretaba su espada de bambú, ambos en silencio, ambos esperando que su amigo saliera con bien de aquella operación.

El sol estaba sin hacer nada extremo, solo ahí sirviendo de apoyo a su hermana y amiga quien le acompañaba, ambas con las manos en forma de oración esperando un milagro. Pero él también se encontraba rezando por un milagro extremo

Una de las nieblas estaba sentada junto a la lluvia con su tridente cerca de su corazón y mirando la sala ahogando en su memoria recuerdos de una situación similar, la presión en su tridente se hizo mayor, mientras desviaba ligeramente la vista hacia la entrada del hospital.

Afuera y espantando a la mayoría de personas se hallaban la niebla mayor y la nube sacando la frutacion que sentían en esos momentos, con cada golpe cubierto y dado por medio de sus armas, sacando la angustia que sentían.

Mientras que el pequeño trueno estaba en brazos de la mama del castaño ambos mirando la puerta. Bianchi estaba a su lado con los otros dos pequeños a su lado I-pin y futta también esperaban excelentes noticias como todos.

Bianchi desvió la mirada de los dos niños que estaban aferrados a ella para dirigírsela al niño de traje que estaba en la esquina

Reborn con la mirada oculta por su fedora miraba la puerta, su mano apretada en puño, haría suplicar por la muerte a quien se había osado tocar así a su cielo.

Observo por el rabillo de su ojo la entrada de los dos guardianes más poderosos del grupo y aquello no le gusto. Ya que justo en ese momento la luz de la sala de operaciones se había apagado y el doctor salió.

Sus ojos se ocultaron por completo ante la postura del doctor. La tensión se hizo aún más fuerte y sus ancais asesinas también.

-Doctor como esta mi hijo—fue la pregunta que hizo Nana levantándose para encontrarse

El doctor miro a la mujer, la angustia en sus ojos y la mirada de miedo en el del pequeño que cargaba, los demás jóvenes se habían levantado también, en espera de noticias buenas…noticias que él no tenía.

-Bueno… la operación fue un éxito—exclamo y desvío la mirada ante la siguiente frase—pero…

Más la puerta abriéndose de forma estrepitosa y los gritos de enfermeras pidiéndole a alguien que se detuvieran lo distrajeron, para ver al joven castaño que había tapado solo unos minutos antes correr como si su vida dependiera de una carrera que su cuerpo no soportaba.

Sintió como era levente empujado, como si la oscuridad reinante las afueras del hospital llamara al joven, mas su cuerpo débil sucumbió ante la puerta donde fue salvado por los chicos que entraban.

-Jefe

-Decimo

Las voces de dos de los jóvenes, que con la esperanza de calmarle le llamaron no hicieron más que espantarle más, los dos jóvenes le sujetaban e incluso le llamaron con la intensión de calmarle, más lo gritos llamando a sus amigos y familia se hacían presentes ¿Qué había paso en aquellos minutos que había muerto? ¿Que había visto para que le temiera a la muerte de esa manera?

-Enfermera un sedante rápido, se está lastimando más

-Tsuna cálmate—fue el grito del infante quien se puso al frente, la mirada castaña con emociones demasiado poderosas se hizo presente—todo está bien Tsuna, estas en casa

Aquella frase le permitió salir de la pesadilla en la que vivía y después de nombrar al bebe y ver a los que le sujetaban se desmayó.

La camilla llego y fue puesta en ella, donde el suero y una trasfusión de sangre le eran puestas, el doctor gritaba órdenes, mientras que algunas enfermeras y enfermeros indicaban del milagro, porque sabían que el niño había muerto…