La idea general de este capítulo fue las bodas del universo de Naruto, que prácticamente surgieron al mismo tiempo xD.

Antes que me olvide, publiqué en mi cuenta otra historia aparte para el foro de la Aldea Oculta entre las Hojas, de Kankuro y Tenten. Se llama "La escolta con sueño y el fetiche del shinobi de la Arena"; si desean pueden encontrar en mi perfil.

Naruto es propiedad de Kishimoto.


Encuentros por coincidencia

"Que placer da a veces el simple hecho de coincidir. Ni mas ni menos sin importar que pase. Simplemente estar ahí. Mismo lugar, mismo tiempo, simplemente mirándonos fijamente. Que bonito es coincidir. Contigo, siempre". Mario Benedetti

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Temari los abandonó ni bien habían llegado al lugar de la recepción, Kankuro decidió no hacer comentario al respecto sobre su ausencia.

Ninguna boda de alto estatus se comparaba a la del Heroe de la 4 Guerra Shinobi, seguramente por los años sería recordada como la más constituida por gente de renombre de diferentes naciones ninjas. Tanto él como Gaara se encontraron con más de un conocido mientras esperaban la aclamada aparición de los novios.

Rock Lee los saludo con su intensidad de siempre—La llama de la juventud de Naruto-kun y Hinata-san arde como nunca se ha visto —exclamó totalmente exaltado y convencido.

"Espera la luna de miel" quiso responder, pero solo podía pensarlo, lastima que no podía decirlo. Infortunadamente, Gaara lo mataría con la mirada y se pondría muy incómodo, como siempre sucedía cada que él decía un comentario "fuera de lugar" según su hermano.

Al joven de cejas gruesas se le acercaron su sensei sentado, muy fuera de lo común en su silla de ruedas, siendo empujado por Tenten, quien lo regañaba por intentar pararse de manos, otra vez.

Kankuro había visto desde lejos esos inalterables rodetes castaños acompañados por una trenza. Pero recién ahí se saludaron formalmente, con un sutil asentimiento de cabeza; luego de que él saludara a Maito y ella a su hermano.

Después de que Naruto y Hinata, sonriendo agarrados de las manos, hicieron acto de presencia, todos degustaban los aperitivos de la recepción. Él conversaba con Killer B y con A hasta que su campo visual se enfoco en la kunoichi con vestido amarillo.

Ahí noto que su vestido no solo era entallado, regalaba a la vista dos tajos en cada costado que se abrían hasta su cadera. Se revelaban una llamativas piernas bronceadas agradables a la visión.

Pero, por estúpidas reglas de ética y moral, no sería socialmente aceptado y se condenaría a la crítica pública si ella o alguien más descubría que le estaba mirando demasiado las piernas.

Por ese motivo su observación solo duro unos segundo, los suficientes para que nadie sospechara que no seguía el hilo de la conversación con los shinobis de la Aldea del Rayo.

Cuando, al pasar varios horas; se marchaban del recinto; Gaara, la desaparecida Temari y él procedieron a despedirse de los recién casados, que no dejaban de agradecer su asistencia y los regalos que les otorgaron de parte de la Aldea de la Arena por el casamiento.

Antes de darse la vuelta y marcharse con sus hermanos; intentó localizar con la mirada a la kunoíchi de Konoha de piernas estilizadas.

La encontró charlando muy sonriente con su compañero de equipo, inclinada un poco, riéndose debido a lo que sea que su sensei había dicho. Sin darse cuenta, él sonrió también.

Se percató tarde en el alojamiento proporcionado por la Aldea de la Hoja, que no había llegado a darle otra mirada al mejor atributo de Tenten. Se consoló asumiendo que quizás volvería a usar un vestido revelador en otra boda.

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La Aldea de la Arena no era realmente el lugar preferido para los extranjeros. Su intenso calor era de por si una tortura sin mencionar las tormentas de arena, sucesos climatológicos que interrumpían cualquier actividad. Para prevenir cualquier inconveniente, la boda de Temari y Shikamaru, por decisión unánime, sucedía en un hotel muy reconocido del país del Viento.

Ya en la boda de Naruto, Tenten había notado que sus amigas, incluíada la novia de turno, habían tenido un comportamiento muy íntimo y sospechoso. Lo incómodo era que todas las parejas actuales se habían formado al mismo tiempo.

Hinata y ella escuchaban la gran satisfacción que sentía y vociferaba Ino a los cuatro vientos totalmente maravillada por las cinco estrellas del hotel. A continuación, se les acercaron Naruto y Sai. Las personas que menos pensaba ella que iban a conseguir pareja por... bueno...ser ellos. La invadió la duda si Neji habría formado parte de esa extraña tendencia de parejas sincronizadas.

Cuando aparecieron los novios, no tardaron en ser rodeados de personas. Los restantes de equipo 10 se abalanzaron sobre Shikamaru, Yoshino conteniendo las lágrimas abrazó a Temari, quien al rato también fue rodeada por los brazos de sus hermanos.

Tenten disfrutaba ver feliz a su amiga, no dudó en darle otro abrazo—Felicidades Señora Nara —dijo.

La recién casada siguió saludando a los demás invitados con una sonrisa radiante. La kunoíchi de Konoha miró con intrigada a los dos hermanos, descubriendo que nunca había visto el rostro de Gaara tan conmovido y a la vez orgulloso. Al buscar a Kankuro, sus miradas se encontraron, quedando congelas, pues ninguno de los dos rompía el contacto.

Él dejó de estar quieto y se aproximó a ella. Ambos no estaban hablando con nadie, así que, era lógico que buscaran con quien conversar.

—¿Lloraste mucho? —probó molestarlo un poco.

—El bebé llorón es el Nara, no yo —aclaró.

Ella agarró y le tendió un pañuelo—Toma, por si acaso —continuó con su broma.

—Te hubiera dejado morir.

—Pero te hubieras quedado con la culpa de no haberme dado el antídoto.

—Es cierto —concordó pero su mirada arrogante se intensificó más—. Evité que tuvieras una muerte humillante y estúpida, salvé tu honor prácticamente —sentenció y Tenten se aguanto las ganas de darle un puñetazo por imbécil.

Antes de que él pudiera darse la vuelta para saber porque ella sonreía con mucha seguridad, recibió un codazo en las costillas.

—Deja de coquetear con mi amiga, idiota —dijo Temari fulminando a su hermano con los ojos muy indignada mientras su hermano se masajeaba adolorido la zona agredida—. Vamos Tenten, quiero una foto de nosotras dos juntas —agarró los hombros de su amiga y le hizo señas al fotógrafo para que se acercara.

Cuando ella se marchó de la recepción, luego de haber saludado a los anfitriones de la fiesta, confirmó que el hermano de su mejor amiga solo ladraba pero no mordía. Se quedó observando la cicatriz que tenía en la pierna, única prueba de que la había mordido una serpiente de Suna, y de que solo había sobrevivido a la toxina gracias a Kankuro.

En la noche, en su alojamiento se volvió a convencer de que él se veía muy atractivo a pesar de destacar solo por su pintura.

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Sí, su amigo y compañero de equipo y academia se casaba. Nadie hubiera apostado que él formaría parte del colectivo de nupcias ninjas.

—¡Oh Gai-sensei! —exclamó presa de mucha felicidad Rock Lee.

—¡Oh Lee! —correspondió la Bestia Verde de Konoha sumamente contento aceptando el abrazo de su ex-alumno.

A pesar de descolocar a cualquier persona, por la ocasión especial había un acuerdo mutuo no dicho de que ningún invitado demostraría desconcierto, después de todo, nadie había sido capaz de evitar ser testigo alguna vez de la rareza de ese par de ninjas.

Con una gran sonrisa, Tenten abrazó a la recién casada, "la Flor de Loto" que había conquistado y correspondía el corazón de su amigo. Se la notaba muy nerviosa, tal como la primera vez que Lee la había presentado formalmente a ellos, pero solo bastaba que su esposo le dedicara una mirada para calmarla.

El que usara un kimono blanco y temblara como una hoja cuando los nervios la dominaba, la volvía muy semejante a un conejo asustadizo. Kankuro suponía que ella y Lee se complementarían, sino, no entendía como alguien tan tímido se unía en matrimonio con alguien tan "intenso". Por poco no se cayó de la silla cuando Gaara le mostró las invitaciones para la boda del shinobi de spandex verde.

Y ahí estaban, estaba seguro que la mayoría de los invitados también seguían un poco sorprendidos todavía por la improbable boda que ocurría. Por eso, muchos observaban varias veces a la novia, por pura curiosidad.

Mala idea fue que todos la miraran con una porción de pastel en la mano. En lugar de llegar a la mano de Tenten, terminó en su cara y pelo, hablando más crudo, la experta en armas recibió un pastelazo. Un accidente causado por que la novía había sido presa del pánico al ser el centro de atención.

Los segundos transcurrían y nadie respiraba, la anfitriona temblaba al borde de las lagrimas, "Que momento más incómodo" pensó Kankuro, todos esperaban ver la reacción de la víctima que miraba a la autora del hecho muy asombrada.

Lo ocurrido mas allá de la sorpresa no generaba risa alguna, pero sin anunciarse, Tenten rompió a carcajadas, guiándose por lo absurda y divertida que le parecía la situación, inevitablemente, la recién casada contagiada se rió. Como reacción en cadenas, los demás presentes hicieron lo mismo y los menos propensos a la risa sonrieron.

Luego de que la novia intentara, ya más calmada, limpiarle el desastre de la cara y a la vez disculparse, mientras Tenten le decía que no había sido nada y que no se preocupara, esta última fue llevaba por Temari e Ino al baño.

Kankuro al verla regresar, estaba complacido al comprobar que su hipótesis acerca de que ella lucía más atractiva con el cabello suelto no había sido errada, para nada.

La kunoíchi notó por el rabillo del ojo que era observada por un sujeto con capucha negra y cara pintada, o sea, Kankuro. De a poco, conversando con amigos y conocidos, además de sacarse fotos con varios, se le acercaba. Él, por su parte, hacía lo mismo, con el mismo objetivo.

Querían transformar las ganas de encontrarse con la mera casualidad del azar.

Ni bien estuvieron frente a frente, él sacó de su bolsillo algo y se lo dio—Toma, por si acaso —repitió las misma palabras que ella hacía un tiempo atrás había dicho, ella tenía la ligera sospecha de que incluso el pañuelo era muy parecido.

Ella sonriendo, cerró los ojos y negó con la cabeza, moviéndo al compás de la brisa su libre cabellos castaño, más largo de lo que él había imaginado.

—¿Cuántas veces en tu corta vida has usado tu pelo suelto? —preguntó al ver lo tensa que estaba, aunque no fuera muy evidente.

Se calló unos segundo y luego respondió con ingenuo—Creo que la misma cantidad de veces que tu haz revelado tu cara sin pintura.

—¿Quieres verla?

—No me da insomnio no ver como es tu cara desnuda —respondió encogiéndose de hombros—. Pero sería interesante descubrir que hay detrás de esa pintura — aclaró con una sonrisa coqueta.

—Tomare eso como un sí —sonrió con soberbia y no esperaba ni iba a permitir replica alguna—. Asegúrate de no babear demasiado y sonrojarte mucho cuando suceda, odio que las chicas hagan eso.

—Pues yo espero no quedar decepcionada —retrucó.

—Si yo no quedé decepcionado —dijo sin pensarlo.

—¿Eh? ¿Qué dijiste? —preguntó confundida y él exhaló con fuerza al haber tenido la suerte de mencionarlo en voz baja.

—Nada nada —dijo moviendo la mano intentando parecer relajado. Realmente no tenía remedio.

Temari junto con Gaara se les acercaron, por lo que vio como su hermana le guiñaba un ojo a la castaña, al parecer ella tampoco tenía remedio. En cambio, su hermano lo miraba a él fijamente, se tragó una maldición.

Por obvias razones que inmiscuían al novio, no había ni una sola botella de alcohol entre las bebidas para la celebración. Por eso, Tenten supuso que el calor que empezó a sentir no era por el jugo que Temari, muy amablemente, le había dado. Salió afuera del establecimiento para enfriarse un poco con el viento de la noche.

Al dolerle a muerte los pies, se sacó sus sandalias negras, aunque el tacón a duras penas llegaba a los 5 cm, para una inexperta como ella eran casi 20 cm. Se sentó en el suelo con las piernas extendidas, con su gran flexibilidad, estiró las manos hasta llegar a sus pies para masajearlos. Hasta que no terminó no le dirigió la palabra a Kankuro.

Claramente él estaba ahí para despedirse.

Ella se paró descalza, asintió para si misma—No eres tan alto —dijo de repente.

Kankuro estuvo a punto de darle mil argumento para demostrarle que su metro con 75 cm no lo volvía enano, pero ella se aferró a su cuello y lo besó. Su cuerpo se quedo estático, pero luego se relajó y correspondió con bastante intensidad, con una mano apretando su cintura y otra tocando su nuca para tomar mejor su boca.

Ella percibió que el calor volvió a cada extremo de su cuerpo, encendiédola, pero ella se conocía, sabía que iba a querer más de lo que podía obtener en ese momento, así que, soltó su cuello y agarró su cara.

Se mordió el labio intentando no reírse, la pintura prolijamente puesta ahora estaba toda corrida, la sonrisa que él tenía quería decir que ella también poseía manchas púrpuras.

—Ve, seguro te están esperando —ella sonrió, él mojando su pulgar limpió la pintura que tenía en los labios.

—Te mataré la próxima vez que me detengas.

—Entonces la próxima vez asegúrate que no nos veamos en una boda.

—No necesito que me lo digas para hacerlo —y él se fue tan seguro de sus palabras como ella.


Se cae de la silla y estira sus dedos* Este el capitulo más largo que he escrito, una de las tantas maneras que pensé que ellos podrían relacionarse era mediante verse constantemente en las bodas de sus conocidos. La de Naruto y Hinata, Shikamaru y Temari ;y Rock Lee con una fulana, la cual no se revelo el nombre y no pienso inventar, para el que no sigue la serie Boruto, Metal Lee, el hijo de Lee, se pone nervioso muchas veces al ser el centro de atención y se vuelve torpe, yo asumo entonces que la madre (¡Que no es Tenten!, según Kishimoto) debe ser así también. Mi expectativa era hacer cada boda de 500 palabras, pero me pase xD.

Gracias por leer.