Capítulo 7: En el castillo
En medio de la oscuridad de la noche, Sesshomaru y sus hombres desembarcan y se dirigen al fuerte. Todos van bien armados, aunque les acompaña Yaken y la joven.
Sigilosamente, avanzan hacia el fuerte, mientras que algunos llegan a las murallas por medio de sogas y golpean a los guardias con morriones que estaban haciendo su ronda por ahí. Todos avanzan siguiendo a su capitán:
-Estén bien atentos-Les dice.
Cuando casi todos están en el fuerte, se dirigen al almacén de forma directa, y todos están atentos con armas en mano por si hay alguien.
Antes de seguir con su objetivo, Sesshomaru le dice a Rin:
-Escóndete y ten cuidado.
-Lo hare, amado-Le responde.
Poco después, los guardias los encuentran y al avanzar con sus picas y alabardas pelean con ellos, y aunque vienen más por la alarma que sonó de uno de los soldados.
En medio de la batalla, los bucaneros enfrentan a los soldados y los contiene, y si pueden, matan a algunos con sus pistolas. En ese momento, Sesshomaru puede con ellos y hasta les da muerte lanzando sus temibles ataques de su espada, que hace huir a varios que vieron a sus compañeros perecer.
Mientras Rin trata de esconderse, el asistente de Naraku la atrapa y le dice apuntándole con una daga:
-Serás nuestra prisionera.
Ella no puede hacer nada por liberarse, y en ese momento, algunos guardias ayudan a Byakuya y la atan, del cual les ordena que la lleven con Naraku.
Aunque Sesshomaru y los suyos lograron superar a sus enemigos, lograron avanzar hacia el almacén y pudieron tomar el tesoro, y ahí le ordena a Yaken que busque a Rin; mientras que algunos bucaneros hacen retroceder a algunos soldados junto a sus oficiales.
Yaken busca a Rin, pero cuando no logra encontrarla comienza a desesperarse, ya que temía que Sesshomaru se enojara y lo que encuentra casi le provoca un infarto: descubre que la raptaron ya que dejaron una nota clavada con una daga.
Naraku huye en una fragata, y cuando todos están listos para partir, su asistente le dice:
-Ha hecho bien en capturar a la joven, amo.
-Sí, necesitaba una carnada para capturar a ese pirata, ya que lo estuve buscando después de esa expedición-Respondió.
En su celda, Rin lloraba a mares por la suerte que tuvo e imploro al cielo porque la vinieran a salvar de este malvado español.
Mientras que los bucaneros festejan con el tesoro, aparece Yaken y le da la nota a Sesshomaru, cuya mirada hace que sus hombres borren sus sonrisas y callen sus carcajadas, al descubrir que Rin fue raptada al leer la carta que decía: Ven por ella y busca mi nave, si puedes. Atentamente, Naraku.
Pero el capitán no se da por vencido y decide ir a buscar el barco de Naraku, pero antes ordena sus hombres cargar el tesoro a bordo:
-Ahora acabare contigo, Naraku-Dijo.
