Capítulo 03: ¡Eres una heroína!

Los vagones del metro de París, no estaban tan llenos de personas, pero Marinette sentía que tal vez no fue buena idea ir a la empresa Agreste…

—Me vas a tener que decir el camino, porque aún no me aprendo las estaciones, Marinette.

Comentó Claude quien la estaba acompañando, después de las negativas de la amiga de la pelinegra de ir con ella…

—Cuando llegué hubo un accidente por Notre Dame. Había una chica desmayada, me acerque a ayudar y vi que estaba muy mal pues la sangre salía por su nariz y oídos. Llamé a la ambulancia y me pidieron que los acompañara, cuando me dijeron que sus padres estaban por llegar, me retire pues tenía una cita con mi padre. ¡Eras tú, Marinette! –comentó Claude aún en la puerta del aula.

—T-tú fuiste quien me ayudo…

—Bueno, ayudar lo que se dice ayudar… no. Sólo llamé a la ambulancia y me quedé hasta que llegaron tus papás. Perdón si no me quede pero tenía que ir a otro lado con mi padre. Lo siento.

—Pues… veo que tu caballero de brillante armadura ahora tiene nombre. –comentó Alya mientras grababa el momento.

Ante la conversación del trío, Adrien salió furioso del lugar, casi empujando a Claude que estaba en la puerta. Sin embargo el castaño no se inmuto ante aquél movimiento, aún estaba sorprendido y entendía porque Marinette estaba tan débil.

Así la azabache estaba más preocupada por saber si Claude la había visto como Ladybug pasó a ser Marinette, pero era algo que no podía preguntarle delante de su amiga. Así que le pidió al ojiazul que la acompañara a Agreste, ante la negativa rotunda de la morena. Alya le imploró a Claude que no la llevara, pero Marinette fue tan insistente que al chico no le quedó otra alternativa.

Conforme pasaban las estaciones, la duda dentro de Marinette era cada vez más amplia. Si acaso el chico la había visto y tal vez quería chantajearla… al fin y al cabo era familia de Chloé y en sus vivencias pasadas las cosas nunca iban bien para Marinette. No sabía cómo iniciar el tema, sentía que aquella petición había sido un error, pero que más podía hacer. Cuando estaban delante de la empresa Agreste, comenzó a sentirse mal, pero tampoco podía darse el lujo de sentirse mal.

La recepcionista les dio la bienvenida y le dio la información en un folleto así como los datos que debía subir por internet, según el link en los documentos. Ahí debía subir parte de su portafolio de diseños; exactamente 3 diseños, así como un una frase de cien palabras el por qué debería estar en "Agreste". Así, los diseños serían calificados por el staff liderado por Gabriel, mientras la justificación la leería la asistente de Gabriel Agreste y los mejores cinco serían leídos por él (y que hayan pasado el ojo avizor del staff en los diseños). Así al final esos cinco tendrían la oportunidad de realizar cuatro diseños basados en un tema otorgado por Gabriel: para dama, caballero, juvenil y vestido de noche/traje.

Los diseños debían estar hecho en papel y escaneados en formato .png con ciertas medidas de pixeles. No debían estar modificados por algún software, pues si llegaban a ser seleccionados debían mostrar en papel el portafolio, para evitar dudas de las habilidades del aspirante. Si esos diseños eran plagiados o "inspirados" en algún diseñador, inmediatamente serían puestos en la lista negra de la empresa para que no estuvieran en futuros proyectos.

—Me cansé y eso que sólo estaba escuchando los requisitos. –comentó Claude. –Pero supongo que es lógico, al fin y al cabo los diseñadores son artistas.

—No creo que pueda con todo eso… es mucho. –dijo Marinette mientras sentía como un mareo se apoderaba de ella.

Claude la vio palidecer así que la tomo de la cintura y la llevó a una cafería cercana. La ojiazul estaba harta de sentirse así, un simple movimiento ponía a prueba su resistencia. Claude la regañó por convencerlo de llevarla a ese punto de la ciudad, así que pidió al mesero que les llevara un par de limonadas para que la joven descansara y se refrescara.

—¿Puedes comer algo? –preguntó con preocupación el castaño.

—Sí, pero no traigo dinero para pagar. Perdón por haberte traído.

—No te preocupes, yo invito. –el joven pidió una ensalada con pollo al mesero –Si no es indiscreción… ¿qué pasó en Notre Dame?

Era el momento perfecto para preguntarle, a grandes rasgos le explicó que había unos "villanos" en la ciudad y que Ladybug y Chat Noir se encargaban de proteger París, pero ese día el ataque fue cerca de donde ella estaba una de las torres y el vitral fue destrozado pero con sus poderes la heroína la había salvado o al menos eso recordaba: aprovechó para preguntarle en qué condiciones la había visto.

Claude le contó lo mismo, que él iba pasando por la zona después de dejar la documentación faltante para su traslado al Colegio, recordaba haber visto a esos "héroes" pero creyó que era algo de una producción de cine por lo que no prestó mucha atención. Recordaba haber visto una luz rosa que cubrió la ciudad y en ese momento la vio desmayada en la plaza de la Catedral, iba a moverla pero cuando la vio sangrar, pensó lo peor así que llamó a la ambulancia que llegó sorprendentemente rápido y comenzaron a preguntarle así como le pidieron que los acompañara.

—¿No viste nada más? –preguntó con interés la ojiazul.

—Pues no… me distraje viendo el destello rosa y ¡boom! Cuando volteé ya estabas en el suelo… ¿Debí ver algo más? –comentó robándole un bocado a la ensalada.

—Créeme si viste algo más, me seria de mucha ayuda. –dijo tímidamente Marinette esperando lo peor.

—Bueno, pues solo te gritaba que despertaras, me sentía impotente al verte tan mal y no poder auxiliarte.

Marinette no estaba nada segura sobre las palabras del chico, tal vez si ocultaba algo pero necesitaba pruebas así que debía estar más atenta a Claude. Una vez terminada la ensalada y las limonadas, Claude pidió un taxi para que los llevara de vuelta a casa de la chica, aunque Marinette se negó; terminó dando su brazo a torcer pues los mareos eran más constantes y la migraña estaba a punto de aparecer pues el accidente no sólo la dejo mal físicamente al parecer le había dejado como secuela la fotofobia, haciendo que los rayos solares hicieran que le doliera la cabeza. Todo eso la irritaba, molestaba y enfurecía por su estupidez al no atrapar al akuma más rápido como consecuencia debía cargar con todos esas secuelas.

—Tikki, escuchaste a Claude; ¿crees que…?

—No lo sé Marinette, por cómo se escuchaba, aparentemente el no vio nada, pero si así fuera…

—No lo digas. Fui una estúpida, en vez de burlarme del akuma y saltando como una idiota, debí haberlo terminado inmediatamente: Chat no apareció y pensé que podría apañármelas. Ahora soy un costal de achaques que esta discapacitada para seguir con su vida común. Por sentirme "la gran heroína" ahora no soy nada.

—Marinette no seas tan cruel contigo. La arrogancia es mala, creo que todo esto pasó para que aprendas a ser un poco más humilde. –comentó Tikki tratando de animar a su portadora. – ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Eras muy temerosa y sacaste esa valentía pero la convertiste en presunción al llamar la atención de los medios y todos los parisinos. Te importan muy poco los akumatizados, así que aún estas a tiempo para volver al buen camino.

—Si lo pones así… este es un buen escarmiento.

Las palabras de Tikki estaban lejos de ser maliciosas. ¿Desde cuándo la verdad era mala? No tenía derecho a quejarse de lo que ella misma ocasionó. Creyendose todapoderosa y que el mundo no sobreviviría sin ella, se dio cuenta lo inútil y patética que era su verdadera situación. Ahora rogaba que ningún akuma apareciera no por miedo a ella, más bien por el peligro que su estupidez, al no cuidarse, causaría a su compañero y a su ciudad.

Durante la madrugada; subió de nuevo a su azotea, entre las sombras se distinguía al gato negro saltando de tejado en tejado. Comparado con ella, él si era un verdadero héroe: aceptaba sus errores y daba su vida para salvar a las personas, ella no era más que una ególatra. Por primera vez, comenzó a llorar llena de impotencia y arrepentimiento. Sus lágrimas ahogadas apenas eran audibles para ella; en su mente se debatía nuevamente, si es que era apta para el trabajo de ser Ladybug. Regresó a la cama, sólo con esa idea en mente: egolatría=dolor para la gente.

La mañana del nuevo día era tan resplandeciente que los sentidos de Marinette eran casi asesinados por tanta luminosidad. Preparándose para un nuevo día se dio cuenta como sus ojos estaban hinchados y rojos "una nueva raya para el tigre" pensó: no sólo estaba pálida, adolorida, medicada, mareada, con migraña, ahora también se sumaban los ojos enrojecidos. Ese día no podía empezar peor.

Estaba por entrar al aula cuando la voz de Claude la sacó de sus pensamientos apáticos; trató de fingir una sonrisa para no preocuparlo. Él no tenía la culpa de su estupidez. Claude le recordó sobre su cita ese día para ayudarla con las materias. Al menos un rostro tan amable como el de Claude no podía negarse. Así que confirmó la cita, un poco de distracción le haría bien.

—¿Pueden quitarse de la puerta? –comentó el modelo un poco malhumorado.

—Oh… lo siento. –se disculpó Marinette colocando su mano en el pecho de Claude para que el chico retrocediera y ella con él.

—¿Siempre es tan molesto o sólo es porque estoy aquí? –preguntó Claude ante la actitud del modelo. –Debe diferenciar entre una contienda y ser así con todas las personas. Ok, le gané en la competencia pero no por eso soy un ególatra.

Marinette ahora entendía mejor: Claude le ganó a Adrien obviamente al ver a quien te derrotó era algo molesto para el rubio. De ahí se derivaba su mala actitud.

Se despidió de Claude rápidamente, pues el chico vio que su profesor se dirigía al aula y no lo dejaría entrar. La actitud del castaño por algún motivo siempre la hacía reír, tal vez porque se parecía un poco a ella. Cuando entró al aula. Chloé comenzó a molestarla por cómo podía estar tan cerca de un idiota como Claude.

—Chloé, hoy no estoy de humor para escucharte. Así que si tienes problemas con él, arréglalos. –contestó secamente Marinette.

—Claro, pero eso significa que si tienes novio puedes alejarte de tu sabes quién. –comentó Chloé volteando a ver a Adrien.

—Claude no es mi novio, es mi amigo. ¡Lo acabo de conocer!

—Claro y por eso le das de comer en la boca. –dijo Sabrina mostrándole una fotografía donde aparecía Marinette dándole parte de la ensalada a Claude la tarde anterior.

—Yo…

—El que calla otorga, panadera. Desafortunadamente ese idiota es de mi familia pero creo que hacen bonita pareja.

Marinette no tuvo tiempo de contestar, Miss Bustier entró al salón y les pidió que tomaran asiento. Marinette ya no esperaba nada; conocía a Chloé desde hacía cinco años y por algún motivo no le sorprendía nada lo que hiciera o dijera, pero contar eso delante de todo el salón y peor aún delante de Adrien… eso fue lo peor.

Después de las declaraciones de la rubia; Alya le pregunto constantemente el por que había hecho eso con Claude si se suponía que le gustaba Adrien. Marinette molesta por las palabras de su amiga… prefirió no contestar. Sin duda sería un día muy largo.

Ese día no quería hablar con nadie, así que a la hora del receso en vez de almorzar con Alya o con Claude, se dirigió a su casa, comería algo, se tiraría en el sillón y luego estaría lista para afrontar de nuevo su realidad. Tikki trató de animarla, pues eso sólo era una etapa y que no hiciera caso a las frases de Chloé, pues el castaño y ella no habían hecho nada malo. La hora terminó y desanimada se dirigió a su salón, según el horario marcaba hora de estudio. Así que, tal vez con un poco de suerte podría terminar los trabajos de regularización que los profesores le dejaron…

—¡Marinette! También tienes clases de estudio ¡qué bueno! Tal vez te pueda ayudar un poco. –Claude estaba en la puerta de la biblioteca con su usual sonrisa de comercial; algo dentro de Marinette le pedía que no lo rechazara así que hizo caso a su sexto sentido y asintió.

—¡Marinette! Acaso no recuerdas que hoy tenemos que estudiar. –comentó malhumorado Adrien.

La azabache lo olvido por completo. En la enfermería habían quedado que sería ese día. ¿De verdad estaba tan mal la ojiazul que ni siquiera recordaba "el día más importante para ella" al estar con Adrien? El modelo fulminó con la mirada a Claude quien no se inmutó ante tal movimiento, volteó a ver a Marinette quien indecisa por ambos chicos lo dejó a la suerte…

—Lo siento, Adrien pero quedé con Claude antes que contigo. Lamento no habértelo dicho en la enfermería. –la ojiazul mantenía la mirada en el suelo.

Marinette no quería toparse con los ojos verdes del chico, los cuales estaban llenos de ira al sentirse desplazado por el castaño, quien con una sonrisa cínica celebraba su triunfo. Al modelo no le quedó otra alternativa que retirarse, dejando a la pareja en la biblioteca.

¿Cuáles eran las verdaderas razones de esa decisión? Lo mejor para Marinette… al menos desde su punto de vista. Si estaba con el modelo, no entendería nada en los exámenes venideros por estar soñando en la luna; si, cumpliría su deseo de estar con él pero a costo de reprobar las materias no era exactamente la mejor historia romántica. Sin embargo con Claude podría terminar y tal vez hasta comprender los temas. Su corazón estaba dividido, pero su mente, a su parecer, estaba siendo congruente.

La azabache no se equivocó. Comprendió a la perfección las explicaciones del ojiazul, tal vez porque era mayor y esos temas ya los sabía pero sus palabras eran tan entendibles que pudo terminar antes sus trabajos de álgebra y física, incluso la ayudó con química. El módulo de estudio para ella jamás había sido tan valioso como el que compartió con Claude.

—¿Cómo puedes saber tanto de esto? –preguntó Marinette mientras recogía sus cosas.

—Bueno, pues quiero ser médico así que estas cosas como las matemáticas y la química son básicas. –contestó el castaño.

—Se me olvida que eres mayor que yo. ¿Entrarás a una universidad en París o regresaras a Nueva York? –cuestionó la azabache al recordar que esa amistad no duraría mucho pues unos meses más y el saldría del Colegio.

—Pues Nueva York sería una excelente opción, pero creo que voy a tratar de ir a Cambridge. Lo sé, es algo muy avaricioso pero es una de las mejores Universidades, así que me tengo que esforzar mucho.

—Mira y tienes que soportar a una tonta como yo…

—No te digas a sí. A algunos nos cuesta aprender ciertas cosas. Mira que para dibujar soy un inútil así que no podemos tener todo a menos que sea con mucho esfuerzo, trabajo y dedicación.

—Siempre me haces reír y me levantas mucho el ánimo. Me hubiera gustado conocerte antes y pasar más tiempo contigo.

Marinette su ruborizó ante sus declaración, pero era la verdad. Si él hubiera llegado antes a su vida, tal vez tendría más confianza en las cosas que hacía en vez de temer por todo y cuando recibía un poco de atención no convertirse en una arrogante.

Un estruendo sacó de su ensoñación a la chica. Lo último que quería que pasara… pasó: un akuma estaba atacando la ciudad. Le pidió a Claude que se quedara en la biblioteca pues ella iría a ver a sus papás; era la contestación más absurda que se le ocurrió pero fue lo único.

—Tikki, crees que pueda…

—No lo sé Marinette, pero sólo podemos intentarlo. Trata de no usar el Luckycharm para que tus poderes no se acaben y al final usa el "Miraculous Ladybug" cuando estés en un lugar donde tu identidad no quede al descubierto.

—Tengo miedo… ¡Tikki, transformación!

En cuanto el traje de la chica cubrió su cuerpo uno de los puntos de sus aretes desapareció, debía hacer las cosas rápidamente.

El akuma era una activista a favor de la naturaleza que estaba contra las florerías en París, así que lanzaba esporas que desmayaban a las personas y las encerraba en capullos para utilizar sus "nutrientes" para la tierra.

—Mi nombre es Hydra, cada rama que corten de mis bebés creceran otras cien, ¿díganme si Chat Noir y Ladybug se atreverán a luchar contra mí? Aunque con sus poderes serán un gran abono para mi bella naturaleza.

"¿Por qué debía aparecer un akuma tan grande justo ahora? Ok, tranquila Marinette. Hagamos esto rápido" La chica se puso a pensar en algo, las únicas ideas que se le ocurrieron era tirarla al Sena para que absorbiera toda el agua posible y sus ramas "se pudrieran" y quemar las esporas causando una gran combustión ¿cómo haría eso?

—¿Por fin haces acto de presencia? ¿A Qué debo el honor, mi lady?

—Hola Chat. Perdón pero tuve que…

—No te justifiques, terminemos con esto.

Ladybug le contó su plan a Chat, a quien se le ocurrió modificarlo un poco, encerrarían a "Hydra" en la campana mayor de Notre Dame ahí sin aire y sobre el agua, la planta y esporas no podrían funcionar además que la detendrían y terminarían con el Akuma.

Tenía miedo por estar tan cerca de Notre Dame… otra vez, pero el tiempo se acababa. Otro punto desapareció en sus aretes. Atrajeron a Hydra a la catedral, en un movimiento Chat usó el Cataclismo para hacer caer la campana. El plan estaba funcionando, Hydra absorbió más agua de la que podía en su desesperación de salir del Sena así como las esporas dejaron a las personas, otro punto de sus aretes desapareció. Ladybug estaba desesperada y temerosa, pero no podía darse ese lujo o de lo contrario la akumatizada sería ella.

Sin pensarlo, se lanzó al Sena a buscar a la akuma. La mariposa estaba en un collar que portaba la chica; lo tomó la tomó de uno de los brazos y trató de salir rápido del agua. Chat no podía creer lo que estaba haciendo la heroína, pues era él quien siempre iba por los akumatizados, en las orillas del río desapareció otro punto de los aretes, rompió el collar dejó que saliera la mariposa, la atrapó en el aire y la dejo ir.

—Lo siento Chat, me tengo que ir. –Su cuerpo estaba a punto de colapsar por su esfuerzo y por si no fuera poco su visión se nublaba y estaba a segundos de perder su transformación.

—¡Espera! –Chat lo tomó de la mano. – ¿Qué es todo este cambio de la nada?

—Perdóname Chat, de verdad me tengo que ir. Cuida a la chica, por favor.

—No, desapareciste un mes… ¡un maldito mes! ¡Eres una heroína…!

La heroína lo dejo hablando solo, debía salir huyendo de ese lugar antes que las personas comenzaran a acercarse, lanzó su yoyo a una de los postes de luz para poder deslizarse de nuevo. Entre caídas y mareos llegó a un callejón cerca de la escuela, ahí saco su último poder gritando "Miraculous Ladybug", todo regresó a la normalidad y con esa exclamación su transformación se fue.

—¡Marinette! –exclamó la kwami que cayó en el suelo.

—Lo siento Tikki, no me siento nada bien. Pide ayuda… no voy a resistir…

La kwami estaba asustada, sangre comenzó a fluir de la nariz y oídos de la chica. Sacó el celular del monedero de Marinette y con sus manitas marcó el primer contacto que apareció…

—¿Hola?… —contestó la voz al otro lado de la bocina.

—Hola, necesito ayuda. Mi amiga se desmayó… por favor, estamos a lado del Colegio, por favor ven.