¡MIL PERDONES por tardar tanto en actualizar! Es que con el colegio se me olvidó todo. Ah, y creo que nunca me saldrá hacer capítulos largos... por eso trataré de actualizar más seguido. Disfruten :)

Disclaimer: bla bla bla TMM no me pertenece bla, a partir del próximo capítulo lo dejaré de hacer.


De repente, todo se volvió negro. Lo que antes Ichigo veía como apenas una sombra en el cielo, borroneada y cercana, se volvió una cortina de humo que privó de cualquier sentido a Ichigo. La pobre se aterró y comenzó a correr sin rumbo alguno; corrió y corrió hasta que sus piernas temblaron, y entonces…

-¡ICHIGO!

La pelirosa despertó de un salto en su cama… ¿es que en serio había soñado TODO eso? Tomó su celular y lo primero que vio fue el mensaje de Masaya. "Entonces no soñé todo… ¿qué fue exactamente lo que pasó?" se dijo para sus adentros. Bajó las escaleras tambaleándose ya que no se sentía muy bien y vio a Lettuce conversando con su madre.

-¡Ichigo! –Exclamaron las dos mujeres al unísono.

-Lettuce, okaasan, ¿qué ocurrió? –Preguntó con cierto esfuerzo Ichigo. Lettuce tragó saliva y comenzó a hablar.

-Ichigo-san, yo te iba a preguntar lo mismo… -Contestó su amiga. –Esto… yo estaba yendo al café cuando te vi tirada en el medio de la calle. Me desesperé y llamé a Ryou para que me ayudase a llevarte hasta tu casa; ya que tú estabas inconsciente… apenas llegamos, Ryou se fue porque debía continuar atendiendo el café en nuestro reemplazo y yo me quedé porque tu madre me preguntó si quería quedarme, y yo, bueno, Ichigo-san, ¡estaba muy preocupada por ti! Quería quedarme hasta que despertaras. –Terminó de contar Lettuce con un gesto de preocupación en su cara.

-Lettuce… tú sí que eres una amiga. –Ichigo regaló una cálida sonrisa a la peliverde. –Me encuentro mejor pero no con ánimos de ir al café, ni de ir a otra parte. ¿Te quedarías un rato conmigo? –Preguntó a su amiga.

-¡Claro Ichigo-san! –contestó alegremente Lettuce.

Las adolescentes subieron las escaleras hasta el cuarto de Ichigo con dos tazas de té y dos porciones de torta. Después de comer la comida y hablar un par de tonterías, Ichigo sintió que debía contarle a su amiga lo que había ocurrido. Después de todo, nada malo ocurriría si le contaba solo a ella…

-Lettuce, escucha, tengo algo que contarte… verás… rompí con Masaya. –Ante dicha declaración, los ojos de Lettuce se abrieron a tal punto que parecía que se le iban a salir. No pudo pronunciar otra cosa más que un bajito "¿eh?", haciendo que los ojos de Ichigo se entrecerrasen y formaran pequeñas gotas en los mismos. –Sí, tuvo que viajar a Inglaterra por sus estudios, de cualquier manera no quiero hablar del tema… era su sueño Lettuce… lo sigue siendo… es que yo no sabía cómo reaccionar… yo… no sé por qué lo hice… -La pelirrosa rompió a llorar en los hombros de su compañera, recibiendo como respuesta palabras reconfortadoras que solo Lettuce sabía cómo y cuándo usarlas. Cuando se calmó, continuó la historia. –Y respecto a lo que pasó hoy al mediodía, bien… -Ichigo odiaba hablar sobre este tema, sobre ellos, y más que nada sobre él –Yo estaba caminando hacia el café haciendo planes para el verano, cuando de repente la escuché… su voz… era esa voz Lettuce. Era la voz del ser más irritante, odioso e insoportable que conozco… ¡Era la voz de Kisshu! –Ichigo tragó saliva luego de decir esto.

Los ojos de su amiga no podían parar de abrirse, y luego de unos segundos contestó –I-Ichigo, esto… ¿estás segura de que era su voz? –Preguntó cuidadosamente su amiga.

-Lettuce, nunca estuve tan segura. La escuché perfectamente; no cambió en absoluto. –Contestó con expresión severa la ex líder Mew.

-Bi-bien, pero no entiendo por… por qué lo dices como si odiaras su presencia. Después de todo, recuerda que Kisshu era de esa manera porque estaba perdidamente enamorado de ti, Ichigo-san, y lo más importante… él casi pierde su vida para salvarte. De no haber sido por el Mew Aqua, él la habría perdido.

Si había algo que Ichigo esperaba menos que su "reencuentro" con Kisshu, era esa respuesta. Y aún más viniendo de Lettuce, ya que esto la hizo pensar mucho durante un corto tiempo. Los pensamientos surgieron como ráfagas en la cabeza de Ichigo:

"Después de todo, Kisshu no fue tan malo conmigo… Me quiso matar algunas veces, sí, pero estoy segura de que no lo habría hecho; quizás las primeras veces sí, cuando en vez de amor parecía obsesión, pero después no… Además, me salvó en varias ocasiones, se opuso a sus hermanos y hasta a su mayor líder Deep Blue solo por mí… si Kisshu no me hubiera defendido, posiblemente estaría muerta. Y cuando me quiso secuestrar, bien, debe haber sido un acto de máxima desesperación, por mis innumerables rechazos, de verdad lo trataba muy mal… ¡es que nadie lo había mandado a ser tan… tan… tan Kisshu! ¿POR QUÉ TENÍA QUE BESARME EN ESE ENTONCES? ¡NI SIQUIERA SABÍA QUIÉN ERA! ¡Simplemente vino volando de la nada y lo hizo y ya, como si fuera un saludo! Mis formas de ser tenían una razón, pero las suyas no. Luego de conocerme sí, pero antes no. Pero, dejando eso de lado… quizás hasta debería pedirle perdón. No importa qué haya pasado: salvó mi vida y eso vale más que todo lo que haya hecho antes, y demuestra que sí me quería de verdad. Si era otra la Mew bajo las manos de Deep Blue, él no la habría salvado, o no era tan probable… en fin, creo que exageré un poco las cosas… y además, estaba cegada por Aoyama; y cualquier cosa que Kisshu hiciera, resultaba el doble de peor para mí… ¿debería pedirle perdón?"

La ex Mew trabajaba su cabeza más que en un examen de Matemática, cuando sus pensamientos fueron frenados por la dulce voz de Lettuce.

-Ichigo-san, ¿está todo en orden? –Preguntó dulcemente la adolescente.

-S-Sí Lettuce, gracias. Solo estaba pensando sobre lo que me acabas de decir… y la verdad, es que tienes razón. Si tuviera la oportunidad de volver a hablar con Kisshu, le pediría perdón, o lo intentaría. –Confesó.

-Me alegra escuchar eso Ichigo-san, no me gustan los rencores y, después de todo, terminaron por ponerse de nuestro lado y todo terminó de la mejor manera. Bueno, para todos menos para Kisshu, ¿no? –Rió Lettuce, pero rápidamente su sonrisa se borró cuando notó la expresión de Ichigo.

-No sé si es tan gracioso… para Taruto y Pudding tampoco fue "la mejor manera" de que se terminaran las cosas. –La cara de Ichigo volvió a entristecerse para luego mirar hacia la ventana. "¿Qué estarán haciendo en este momento?" preguntó para sus adentros.

-ooo-

-Kisshu, ya te dije que no estamos aquí de vacaciones. No puedes ir paseándote por todo Tokyo como si nada sucediera, ahora no podemos ser vistos como antes, debemos mezclarnos, ¿recuerdas? –Pie hablaba sin mover más que la boca mientras leía un libro recostado en un sillón. –Así que por favor, ya deja de espiar a esa Mew Mew de una vez. ¿Cuándo la superarás?

-Pie, Pie, Pie… -Rió Kisshu con tono burlón. –Tú nunca entenderás, ¿verdad? Si no hubiera estado enamorado de Ichigo, si no lo estuviera, no haría estas cosas, pero tú no lo entiendes porque no sabes lo que es estar enamorado. Además, ¡ni siquiera me vio! O eso creo. –Dijo Kisshu pensativo.

-Porque no me interesa, enamorarse es cosa de débiles. –Refutó Pie ignorando completamente la justificación de su hermano adoptivo. –De no haber sido por el Mew Aqua estarías muerto, todo por salvar a nuestro enemigo, y encima la salvaste de nuestro líder, de la razón por la que habíamos viajado a la Tierra. Habías perdido un par de tornillos… se ve que tampoco los encontraste. –Pie giró los ojos cuando se escuchó la risa de Taruto desde la otra habitación.

-¿Y tú de qué te ríes, enano? ¿O acaso ya te olvidaste de la chica-mono? La podrías haber matado ese día en el estadio, pero elegiste salvarla, ¿será que te atraen los monos? Eso tiene mucho sentido porque tú eres uno. –Refunfuñó Kisshu mientras Pie suspiraba con molestia.

-¡ESO NO VIENE AL CASO! Entonces, Pie, ¿cuál es el plan? –Preguntó Taruto entrando a la habitación.

-Pensé que nunca lo preguntarías. Escuchen con mucha atención… –Comenzó a contar Pie.

-ooo-

Luego del rompimiento de Aoyama e Ichigo, las cosas cambiaron. Ichigo ya no era la misma. Aoyama se había mudado a miles de kilómetros para continuar con sus estudios y ella había quedado completamente destrozada. Sus compañeras notaron rápidamente los cambios en el humor de Ichigo, los que también comenzaban a afectar su estado físico. Se encontraba constantemente cansada, llegaba tarde (más de lo usual), no trabajaba enérgicamente como siempre, tiraba los platos, no hablaba, definitivamente algo había cambiado dentro suyo y las chicas no tuvieron que preguntar para saber que se trataba de su (ex) novio. Le costó un par de días dejar de llorar a cada rato, pero finalmente lo aceptó. "Es parte de madurar" era lo que siempre decía con una débil sonrisa cuando sus amigas preguntaban cómo se sentía al respecto.

Ya era domingo a la noche y la pelirosa debía dormir para -intentar- no llegar tarde al colegio a la mañana siguiente, por lo que tomó una ducha rápida, cepilló sus dientes, se puso un lindo pijama rosa con frutillas y se acostó bajo las frazadas, fundida, ya que esa tarde había ido de compras con Miwa y Moe. Rápidamente logró quedarse dormida, viéndose favorecida por la lluvia que comenzaba a caer fuera.
Ya se encontraba profundamente dormida entre sus sábanas rosas, cuando una voz se escuchó como un lejano eco, y aunque no sabía diferenciar entre la realidad y el sueño, le fue imposible mover alguna parte de su cuerpo.

"Gatita, ¿me extrañaste? ¿Por qué estás llorando? ¿Quién te hizo daño, hermosa? ¿A quién tengo que asesinar?" La conocida voz se extendió por toda la habitación acompañada de una inquietante risa, penetrando en sus oídos como dos dagas recién afiladas. Ichigo no podía entender si estaba soñando de nuevo, o si esta vez era real. "¿No piensas contestarme, gatita? Yo, que te he venido a visitar después de tanto tiempo… Te extrañé mucho." La voz continuaba resonando en todo el lugar. La joven pudo salir del estado de parálisis y pegó un salto en su cama, en el mismo momento en el que la voz cesó. No se habría dado cuenta de que estaba llorando si esa voz no se lo hubiera mencionado. Debido a la hora y el cansancio acumulado, decidió olvidar todo y seguir durmiendo, aunque la voz dio vueltas en su cabeza una y otra vez hasta que lo logró.

-ooo-

Para mala suerte de nuestra querida ex líder Mew, sonó la alarma de las 7 a.m. Un "¡nya!" escapó junto con un gran bostezo. Ichigo se sentó en su cama, sin recordar lo que había soñado. Tardó unos minutos en llenarse de la fuerza necesaria para pararse y se vistió con su impecable uniforme gris, que seguía siendo el mismo de antes, solo que le sentaba diferente por los cambios que había producido su cuerpo, aunque a decir verdad… no había cambiado mucho. Ató una media colita en su pelo rosado y ondulado, que ahora prefería llevarlo suelto aunque conservando su flequillo, y bajó a la cocina para desayunar. Todo andaba normal, salvo una cosa… "¿dónde están mis padres?" se preguntó Ichigo. No los encontró por ninguna parte, pero en cambio encontró una nota:

"Ichigo: tuvimos que hacer un viaje improvisado debido al trabajo de tu padre, espero que no te moleste. No pudimos avisarte antes porque te acostaste muy temprano. Hay comida en la heladera y plata arriba de la mesa, estaremos de vuelta en un par de días. ¡Te queremos! Intenta no incendiar la casa."

La adolescente rió con lo último y preparó un desayuno. Durante esos años se habían hecho comunes los viajes improvisados de sus padres, por lo que esta vez no se sorprendió en absoluto.
Ya a punto de salir, cargó su mochila y se encaminó al colegio. El día estaba algo inestable (ya que la noche anterior había llovido) pero parecía que luego volverían a caer gotas, aunque lo peor era el frío. Ichigo odiaba el frío, pero lo odiaba aún más cuando venía acompañado de lluvia, y odiaba la lluvia cuando hacía frío y cuando no tenía paraguas. Para su suerte, llegó sana y salva (y seca) al colegio, donde tuvo un día parecido a los otros, excepto por una cosa.


Sip, les mentí, la acción todavía no apareció... ¡pero estamos cerca!