Ya sé ya sé, mil perdones a todos por hacerlos esperar tanto (bueno, si es que estaban esperando el capítulo siguiente, ¿no?) Perdón :( Pero bueno, aquí va otro capitulillo de mi pareja favorita.

-ooo-

-Ichigo, ¿estás realmente segura de que no te has vuelto loca y estás inventando todo lo que nos acabas de contar? –Preguntó Mint, conservando su aire superior.

-Mint, chicas, nunca he estado tan segura en mi vida. ¡Los Ikisatashi están de nuevo en la Tierra! Solo que esta vez vienen en son de paz. Creo. –Dudó la ex Mew Mew rosa.

-¡Entonces digámosle a Taru-Taru, Kisshu y Pai que se reúnan con nosotras aquí hoy mismoooo! –Chilló Pudding saltando por todos lados; hace mucho no la notaban tan emocionada.

-N-No creo que haya algún problema… -Dijo suavemente Lettuce mientras bajaba la vista y se sonrojaba levemente.

-Lettuce, ¿no estarás pensando en el soso de Pai, no? Todas sabemos que estás ocultando algo con Ryou, y definitivamente es mejor partido que el aburrido alien. –Soltó Mint mientras levantaba una ceja. Lettuce se limitó a sonrojarse aún más, y todavía más cuando por la puerta de la cocina apareció cierto rubio de ojos celestes. "Hablando del rey de Roma…" pensaron las cinco adolescentes a la vez.

-¿Qué es esto, reunión general y no me avisaron? ¡Vamos, pónganse a trabajar! –Ordenó Ryou. Obviamente, ninguna lo hizo. En cambio, prosiguieron a contarle el asunto de los Cyniclones. –Mmmh… entonces, ¿quieren que contrate a Pie, el alien que antaño intentó matarnos a todos y destruir el planeta junto con sus dos hermanos, que ahora irán al mismo colegio que Ichigo, verdad? –Corroboró su jefe por quinta o sexta vez.

-¡SÍ! –Gritaron las chicas a la vez.

–Vamos Ryou, ¡necesitan nuestra ayuda! Ellos nos ayudaron en la batalla final contra Deep Blue, ¿recuerdas? –Le recordó Ichigo.

-Bien, bien… lo tendré en cuenta. -Ryou se fue por donde había venido luego de decir esto.

-ooo-

Ichigo daba vueltas en la cama pensando en su –ahora, ex –novio. Lo extrañaba, mucho. Extrañaba como la hacía reír dulcemente con unas palabras bonitas, extrañaba su aroma, sus abrazos, sus besos, todo lo que tenía que ver con él. La pelirrosa no aguantó más y rompió a llorar bajo su almohada, ahogando así grititos provenientes del llanto. Ichigo estaba tan inmersa en su tristeza que ni siquiera notó que no estaba sola.

–¡Cómo extrañaba este olor! –Exclamó Kisshu mientras abrazaba una almohada y sonreía como un niño. Claramente, el alien no se había dado cuenta de que su tan preciado juguete estaba creando un océano debajo de su almohada. Al no recibir respuesta, prosiguió: -Tranquila, esta vez no intentaré matarte, ¡aunque no me hago cargo si mis impulsos me llevan a algo que quizás, solo quizás, no te guste! –Rió el alien, sentándose como indio al lado de Ichigo, todavía abrazando la almohada. –Nuevamente no hubo respuesta. -¿Ichigo? –Llamó Kisshu, levantando la almohada que cubría la cabeza de la adolescente. Estaba dormida. Habían rastros de lágrimas por toda su cara con la nariz aún roja y la cama estaba mojada. La cara de preocupación fue tornándose rápidamente a una de furia. "¡¿QUIÉN ES EL CULPABLE?!" pensó para sus adentros el peliverde, aguantándose todos los impulsos de romper algo o gritar. Tapó con una sábana a su querida humana y luego desapareció.

-ooo-

*RIIIIIIIIIIIING*

"¡WAAAAAAAAAAAAA!" Chilló Ichigo al notar que, como de costumbre, se le había hecho tarde. Cambió sus ropas en menos de un minuto, ató una media colita en su cabello mientras masticaba una rebanada de pan con mantequilla y, corriendo, partió hacia su instituto.

Sorpresivamente, llegó en horario, y aprovechó para recostarse sobre su banco y descansar un rato, aunque su descanso no duró mucho. El profesor había entrado al aula, pero no solo. Había un chico al lado suyo, un chico nuevo. Alguien que nadie había visto por Tokyo, ni por los alrededores.

–Alumnos, tengo el placer de presentar a un nuevo compañero que se nos unirá hoy a clases, por favor, sean buenos y ayúdenlo con lo que necesite. –Introdujo el profesor, dándole pie al adolescente para que se presente.

–Mi nombre es Ikisatashi Kisshu, ¡y espero que nos llevemos muy bien!

Kisshu tenía 18 años -a punto de cumplir los 19- y eso figuraba en su –falso- documento, pero al estar el –falso- dato de que provenía de otro "país", habían decidido atrasarlo un año, por lo tanto debía hacer el último año de secundaria junto a Ichigo. El nuevo integrante del grupo no tardó más de un minuto en crear murmullos por todo el salón, más que nada de las señoritas, y esto no hizo más que saciar su sed de atención, provocando a la vez cierto disgusto a Ichigo.

La primera clase con Kisshu como compañero fue bastante extraña. Su asiento se encontraba a la misma altura del de Ichigo, solo que dos bancos hacia la derecha. Las chicas le lanzaban miradas curiosas y cariñositas, demasiado cariñositas. Kisshu las recibía todas con una sonrisa de suficiencia y agrado mientras fingía prestar atención a lo que decía el profesor. Pasados ciertos minutos, por fin hizo lo que Ichigo estaba esperando (inconscientemente): lanzarle una mirada. Y no solo eso, le guiñó un ojo. Kisshu le había guiñado un ojo en frente de todas las chicas. Ahora todas empezarían a inventar rumores sobre ellos, sobre si se conocían de antes o si era amor a primera vista. Es que les gusta tanto eso a las mujeres… Ichigo se avergonzó al darse cuenta que lo estaba mirando lo cual el alien notó, sino no le habría guiñado un ojo. Al notar esto volvió su mirada al pizarrón sonrojándose un poco.

Luego las horas pasaron, con la única diferencia de que las miradas cesaron un poco (muy poco). Por fin tocó el timbre del recreo.

"¿¡Qué le ven!? ¡ES UN ALIEN! ¡TIENE PELO VERDE! Y es pálido. Y alto. Y algo musculoso. Y con ojos color ámbar que son algo… atractivos… y…" Ichigo frenó sus pensamientos antes de pensar algo aún más vergonzoso. ¿Ella había podido pensar algo así? Definitivamente no. Kisshu se encontraba ahora haciendo amistad con los chicos que se sentaban cerca de él, parecía relajado, se reía frecuentemente y de vez en cuando él y sus nuevos amigos lanzaban miradas sospechosas a Ichigo.

-¿No es liiiiindooooooooo? –Chilló Moe.

-¿Quién? –Preguntó inocentemente Ichigo, aunque ya sabía bien de quien se trataba.

-¿Lindo? ¡Es uno de los más lindos del instituto! No tardará en hacerse increíblemente popular. ¡Y encima está en el mismo salón que nosotras! –Exclamó Miwa entendiendo a su amiga rubia.

-¿Quién? –Volvió a preguntar la pelirrosa.

-¿Ya viste como lo miraba Haruna? ¡Siempre está atrás de los populares! Estoy segura de que él será su próximo objetivo. –Apuntó Moe.

-¿"Él" quién?- Preguntó por tercera vez Ichigo, ya algo molesta.

-Tienes razón. Tenemos que apresurarnos si queremos conocerlo primero. –Concordó Miwa.

-¿QUIÉEENNNNNN? –Gritó la ignorada adolescente.

-¡POR SUPUESTO QUE KISSHU IKISATASH- Las dos amigas se taparon la boca al darse cuenta que el nuevo las había escuchado. Las estaba mirando. Ahora se dirigía a ellas.

-Escuché que me llamaban, ¿puede ser? –Preguntó inocentemente el disfrazado alien. Ichigo se volteó para poder verlo, se apartó y puso cara de pocos amigos. Miwa y Moe movieron la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda, respondiendo negativamente a la pregunta. –Ah, debí haberme confundido. ¿Ustedes, señoritas, son…?

Las chicas tardaron un poco en reaccionar cuando luego de varios segundos que parecieron años, Moe contestó:

-Y-Yanagida Moe, un gusto. –Se presentó la rubia.

-Honjo eh… eh… um… ¡MIWA! Eso. Me llamo Miwa. –Se presentó dificultosamente Miwa forzando una sonrisa.

-Momomiya Ichigo. –Fingió la adolescente.

-Ikisatashi Kisshu. –Dijo con una sonrisa el alien y plantando los ojos en la cara nerviosa de Ichigo. –Bien… como se nota que no soy bien recibido aquí, creo que voy a volver con-

-¿Quieres ir a tomar algo después del colegio? –Preguntó casi inentendiblemente Moe, mientras se le enrojecía rápidamente la cara. Miwa la miró con los ojos como platos, pero no casi tanto como Ichigo, a quien parecía que se le saldrían de la cabeza.

-¡Claro! Te esperaré a la salida. –Aceptó Kisshu sonriendo dulcemente. Luego de una excelente presentación que fue mejor de lo que pensaba, regresó con sus nuevos amigos.

-MOE, ¿¡QUÉ ACABAS DE HACER!? –La retó Ichigo. –Lo acabas de conocer, ¿qué sabes de él? Quizás es un asesino serial. ¿Qué harás si te lleva a algún lugar apartado para matarte y cortarte en pedacitos? No digas que no te avisé. –Exageró la pelirrosa.

-Ichigo… ¿acaso estás celosa? –Preguntó Miwa hablando por Moe, quien debido al shock no podía hablar, sino balbucear palabras como "Ikisatashi… salir… conmigo… salida…".

-¿¡QUÉ!? ¿Celosa de ese idiota? ¿Yo? Ja, claro que no. Jamás. –Refunfuñó Ichigo luego de cruzar los brazos con aire de superioridad.

-Ha-Hablas como si lo c-conocieras… -Pudo decir Moe luego de respirar hondo unas tres veces.

-¿Qué? No. No lo conozco para nada. Es una persona TOTALMENTE nueva para mí. Ni siquiera me suena. No lo vi nunca. –Negó Ichigo sospechosamente. Las dos amigas se miraron y encogieron los brazos. Un segundo después el timbre sonó y todos volvieron a sus asientos.

"Claro que no estoy celosa de ese imbécil. Mírenlo, es un imbécil. Haciéndose el lindo porque es nuevo y llama la atención de todas las chicas. Pfff. Imbécil es la única palabra que lo describe." Pensaba la adolescente mientras lo miraba con el ceño fruncido, sin darse cuenta de lo más importante: no lo dejaba de mirar. Esto prestó a que Kisshu le devolviese la mirada y le guiñara un ojo. De nuevo.

-ooo-

El timbre que indicaba la última hora de clase sonó al fin y todos los alumnos recogieron sus mochilas para irse a sus casas, menos Kisshu y Moe, quienes iban a ir a tomar algo, lo que incluía a Ichigo y Miwa, quienes los iban a espiar.

Kisshu se encontraba ya en la puerta del instituto, hablando con un par de personas de su curso y mirando alrededor. Mientras Moe repasaba con Miwa las cosas de las que iba a hablar, Ichigo se limitaba a suspirar con rechazo hacia la futura pareja. Kisshu era un idiota, tenía que serlo. ¿Qué persona enamorada sale con alguien que no sea esa persona? A lo mejor Kisshu quería olvidarla y para eso tendría que salir con otras chicas. De cualquier manera, a Ichigo no le importaba, claramente, ya que ella seguía enamorada de Masaya sin importar donde viva. Sin darse cuenta ya estaban a solo tres metros del peliverde.

-¿Lista? –Preguntó el atractivo nuevo alumno a Moe.

-S-Sí… -Moe lanzó una mirada a sus amigas llena de miedo, emoción, ansias, y deseos de buena suerte para ella misma.

Ichigo los miró alejarse mientras Miwa le hablaba de lo celosa que estaba de Moe. Kisshu ni siquiera la había mirado, como si no existiera, como si Ichigo no fuese nadie para él, como si no la conociera hace cinco años y como si no estuviera… hubiera estado enamorado de ella. Ichigo estaba celosa.

-ooo-

Ay! ¿Les gustó? Espero que sí, me puse muy mal por no haber actualizado hace tanto y me agarró un ataque; escribí la mitad del capítulo en un día. Espero que haya valido la pena. ¿Qué está tramando Kisshu? Ni yo sé bien, yo me voy enterando a medida que escribo, no tengo mucho planeado. ¿Ichigo está celosa? ¿O extraña a Masaya? Mmmh. Odio a Masaya. Qué lástima que sea un personaje tan imprescindible.