Hola a todos! Otro pequeño capítulo más se suma a la historia.

-ooo-

En vez de prestarle atención a la profesora de Historia, Ichigo solo pensaba en la propuesta del alien sobre el Festival de Primavera. Era verdad que aceptarla la haría sentir bastante orgullosa, por el mero hecho de que Kisshu se había convertido en el ídolo de su colegio (y del trabajo), y tampoco estaría demás darle una pequeña oportunidad para poner a prueba su supuesto amor por ella. Su antiguo enemigo había dejado de lado a su familia, a su jefe e incluso a todo su planeta, solo por salvarla. Además, no es como si alguien más la hubiese invitado, y faltaban apenas dos días.

El problema de Ichigo era que cada vez que empezaba a considerar la lejana idea de darle una pequeñísima oportunidad a Kisshu, aparecía la imagen de Aoyama en su cabeza. La adolescente seguía enamorada de él, y a pesar de la distancia y lo que le había dicho, sentía que hasta salir una sola vez con Kisshu sería traicionarlo. "Si en ese tiempo conoces a alguien, bien… no te sientas mal por mí, y has lo que sea mejor para ti" se recordó para sí misma. Definitivamente, el estúpido y tan deseado alien no era nada comparado al amor de su vida, pero era cierto que merecía una oportunidad.

-¿Ichigo? ¿En qué piensas?

-¿Eh? ¡Miwa! En nada realmente importante. –Había tocado el timbre del recreo pero Ichigo ni se había dado cuenta. –Ya vuelvo, creo que iré a tomar un poco de aire. –La pelirrosa se dirigía a la puerta cuando cierto indeseado estudiante le frenó el paso.

-Ichigo… -Kisshu se aseguró de que todos sus compañeros estuviesen mirándolos para luego arrodillarse frente a su gatita y tomar sus manos. –¿Vendrías al Festival de Primavera conmigo? –Luego de esta inesperada proposición, dejó en la mano de Ichigo una pequeña cajita abierta forrada en gamuza negra, que contenía un increíble juego de collar y aros de plata con piedras rosa traslúcido.

Las chicas no tardaron en demostrar su ruidosa desaprobación entre ellas. Ichigo ya se había robado a la ex estrella del colegio, ¿y ahora se quedaría con la nueva? ¡Era tan injusto! Mientras tanto, Moe observaba atentamente junto a Miwa.

Ichigo tragó saliva antes de poder formular una respuesta. Estaba paralizada. ¿En serio se lo estaba proponiendo frente a todos sus compañeros? No se le daba muy bien pensar con claridad frente a una multitud, y solía decir lo primero que se le venía a la cabeza. Lo más importante es que ya habían pasado varios segundos desde que Kisshu se lo había preguntado, y todos estaban esperando su respuesta, todos la estaban mirando a ella. No podía dar una respuesta negativa frente a todos ellos… ¿no? ¿No? Eso estaría mal...

–E-Está bien… -Balbuceó.

Los únicos que festejaron fueron los chicos. Las mujeres no estaban para nada felices. Sin que nadie se dé cuenta, Moe salió corriendo hacia el baño. Ichigo estaba demasiado shockeada como para poder comprender lo que acababa de hacer, pero todos los demás lo tenían bien en claro. Acababa de aceptar a Kisshu. Iban a ser pareja en el Festival de Primavera. Había traicionado a su amiga. Todas las chicas la odiaban, hasta quizás Miwa. Pero lo más importante… Kisshu la había manipulado porque sabía que ella se sentiría presionada y no podría pensar bien, y por ende, aceptaría su propuesta (y a él).

La confundida adolescente pudo reaccionar cuando sintió una mano que rodeaba su cintura y una voz pretendiendo ser sensual que le habló al oído, susurrando: "sabía que no te resistirías". No lo podía aguantar. No lo podía evitar. No sabía qué acababa de hacer y definitivamente no podía hacer una escena frente a todo el mundo. La ex Mew Mew salió por la puerta empujando al popular alumno hacia un lado y corrió hacia el baño, rezando por que no se le cayeran las lágrimas frente a todos.

Sin embargo, se encontró llorando frente a algo mucho peor: Moe estaba arrodillada en uno de los cubículos del baño, desconsolada, tapándose la cara con las manos. ¿Qué debía hacer? Su mejor amiga ahora la odiaba, sin embargo quería consolarla y quería que ella la consolase. Pasados unos infinitos segundos, la pelirrosa se armó de valor y se acercó a su amiga.

-Moe…

-¡NO ME HABLES! –Gritó la rubia aun con las manos en su rostro.

-Moe, déjame explicarte, por favor… -Ichigo necesitaba contarle a su amiga la verdad. Por lo menos, admitir el tipo de relación que había tenido lugar entre Kisshu y ella.

-¿Qué tienes que explicarme? ¿Que en realidad no querías hacerlo? ¿Que no es tu culpa que los chicos siempre te elijan a ti? –Moe no podía dejar de llorar ni de tartamudear.

"La verdad es que sí, en parte era eso…" pensó la atormentada adolescente, pero decidió guardarse ese comentario. La expresión en la cara de Ichigo pasó a ser mucho más serena, pero también más triste, mientras se sentaba al lado de Moe.

–Kisshu y yo nos conocemos hace mucho. Hace unos cuatro años, más o menos. –Comenzó. Ahora Moe escuchaba atentamente, con una expresión bastante parecida a la de su amiga. –Empezamos llevándonos bastante mal. Sin darnos cuenta el tiempo pasó y él empezó a obsesionarse conmigo. En ese momento apenas empezaba a salir con Masaya y no podía echarlo a perder por un chico que acababa de conocer. Intentó varias veces… -¿Matarme? ¿Amenazarme con matarme para llevarme con él a su planeta? ¿Secuestrarme a la fuerza? -…conseguir mi aceptación. Después de varios intentos en un año se rindió, se esfumó y no supe nada más de él hasta que entró a nuestro colegio. A pesar de haber sido un poco rudo y caprichoso, se ha portado muy bien conmigo, y hace un tiempo ya pensaba darle una pequeña oportunidad ahora que Masaya se fue. –Se sintió muy culpable luego de decir esto, sin embargo prosiguió. –Solo quería que sepas que esto viene de hace tiempo… no fue amor a primera vista ni nada de eso. Kisshu no es una mala persona y creo que te podrías llevar muy bien con él, pero la verdad es que no le interesan los sentimientos de los demás. –Ichigo no sabía si su relato había hecho algún efecto en su amiga, pero lo que sí sabía es que ya no estaba llorando ninguna de las dos y ahora permanecían en silencio. Sintió la cabeza de su amiga apoyándose suavemente en su hombro.

–No quería hacer un berrinche así, creo que nunca podré competir contra ti, –admitió Moe –aunque por lo que me acabas de contar no me estoy perdiendo de mucho… De cualquier manera, ¿por qué no me contaste esto antes?

–No lo sé, creo que solo quería bloquear y borrar el pasado de mi mente, pero no pude. Además, no me imaginaba que Kisshu siguiera sintiendo cosas por mí después de estos años sin vernos. Lo siento Moe, es que de verdad creo que merece una oportunidad.

Moe se limitó a asentir con la cabeza. Luego de estar los últimos minutos del recreo sentadas una junto a la otra en silencio, se lavaron la cara y volvieron a clase.

Ichigo se sentó en su banco bloqueando con la mente todas las miradas de odio de sus compañeras, pero no pudo bloquear los comentarios que hacían intencionalmente en voz alta. Se sintió terrible. Ella ni siquiera había podido pensar bien antes de contestarle al estúpido alien.

Sin darse cuenta, había tenido la pequeña cajita negra en su mano todo el tiempo. El juego era increíble, único en su belleza, pero aun así le causaba repugnancia viniendo de quién venía. No pudo evitar mirar a Kisshu para luego preguntarse qué era lo que le veían todas.

Se lo veía de perfil, riéndose con el chico que se sentaba delante suyo. Ichigo estaba tan concentrada en la expresión de su viejo enemigo que ni siquiera notó cuando su amigo la miró, para luego decirle algo al camuflado alien y que este la mirase con esos estúpidos ojos color ámbar queriendo ser estúpidamente sensual, y con su estúpida sonrisa estúpidamente juguetona y con… un momento. La estaba mirando. Ella lo estaba mirando a él. Se estaban mirando y no se había dado cuenta. Ichigo giró nerviosamente la cabeza hacia delante sonrojándose notablemente. Por suerte justo llegaba el profesor para dar fin a ese incómodo momento.

-ooo-

Ichigo se desplomó en su cama sintiéndose en un estado que no experimentaba hace tiempo: se sentía derrotada. Kisshu la había derrotado. Ella había tenido en cuenta la idea de darle una oportunidad a su antiguo enemigo. Muy en el fondo, ella quería dársela, pero él se había aprovechado de ella y la había obligado -disimuladamente- a hacerlo. No le había dado opción.

Permaneció unos largos minutos tirada en su cama mirando el techo y pensando lo mismo repetidas veces. Se sentía enojada con Kisshu, pero sin embargo no podía echarle toda la culpa a él… porque ella en el fondo quería hacerlo. Si tan solo se lo pedía en una situación más íntima, o si tan solo la invitaba a salir adecuadamente, sin presionarla, iba a ser más que suficiente para que ella pueda estar segura de su decisión. Pero no fue así.

-¿Qué le sucede a mi linda gatita y futura pareja? –Kisshu, sentado en el marco de la ventana, había vuelto a aparecer en la habitación de Ichigo sin su consentimiento. Al parecer, esto ya no era motivo de sorpresa para ella, porque ni siquiera volteó la cabeza para verlo. –Entiendo, yo también estaría así si fuera tú, después de todo eres la pareja del chico más popular del colegio. –Con esto dicho, intentó atraer la atención de Ichigo nuevamente, pero tampoco dio resultado. Ya un poco molesto, caminó hacia la cama y se sentó en ella, al lado de su juguete. Trató de acercarse un poco más pero una voz lo detuvo.

–No te acerques.

Era la voz de Ichigo, pero no parecía ella. Su voz se escuchaba entrecortada y débil, como si hubiera estado llorando todo el día.

–¿Ichigo? ¿E-Estás… estás bien? –Kisshu nunca había sido muy bueno para estas situaciones.

–Solo no te me acerques. –La pelirrosa se sentó en la cama con las piernas cruzadas, dándole la espalda al confundido alien. Respiró profundamente antes de comenzar su sermón. -¿Sabes? Yo había pensado darte una estúpida oportunidad, después de todo lo que hiciste por mí. Lo había tenido bastante en cuenta. Solo hacía falta un pequeño detalle, un lindo gesto tuyo, algo que me hiciera comprender que de verdad merecías una oportunidad. Pero te encanta echarlo a perder, Kisshu. Ni siquiera sé si de verdad te gusto o solo tienes esa enferma obsesión conmigo que va a terminar únicamente cuando consigas lo que quieres. –Ichigo aguardó unos segundos, esperando recibir una respuesta que explicara lo último que había dicho, pero cuando se dio la vuelta él ya no estaba ahí.

-ooo-

Ayyy qué difícil situación, ¿no? ¿Ustedes qué creen que va a pasar? La verdad es que ni yo sé qué va a pasar.

Mientras terminaba de escribir este capítulo me puse a pensar varias cosas, y noté que a pesar de que no sean muchos los que siguen mi historia, sé que gracias a ustedes estoy ahora escribiendo esto. Puede parecer una idiotez, pero Kisshu e Ichigo siempre fueron mi pareja favorita de animé. Después de todo, fue el primer animé que me gustó de verdad y que descubrí por mí misma cuando tenía unos... ¿8, 9, 10 años? Ya ni lo recuerdo.

En fin, cuando mi hermana mayor me habló de FanFiction, lo primero que hice fue buscar fanfics de este animé, asombrándome por la cantidad de gente que escribía sobre esta pareja. Me animaron en la idea de escribir algo propio. Quizás la serie no había terminado como yo quería, pero sí podía escribir una historia aparte sobre mis propios intereses y manejarla a mi gusto; después de todo eran personajes que conocía muy bien.

Intenté varias veces escribir algo que me guste, pero no lo conseguí durante mucho tiempo. En un principio era muy chiquita para poder crear algo con sentido y con una estructura relativamente estable. Cuando crecí, no tenía mucha idea de por dónde empezar. Tuve varias ideas, aunque ahora solo puedo recordar una que surgió de un sueño que tuve. Esa estaba bastante buena, pero solo me acuerdo de una parte que se ubicaba casi al final de la historia, y es algo que pienso incluir y modelar de la manera que pueda en esta.

Cuando me decidí a escribir de una vez por todas mi propio fanfic, comencé por un pequeño Prólogo para poder organizarme y establecer una situación actual. El resultado fue mejor de lo que esperaba, y creo que hasta tuve algún que otro review que me animó a escribir el primer capítulo.

Podría haber dejado de escribir. Podría dejar de hacerlo ahora mismo. Pero no lo voy a dejar de hacer, porque mientras haya aunque sea una persona que esté esperando al próximo capítulo va a ser una razón para seguir. Mi fanfic se volvió real cuando dejó de interesarme a mí y comenzó a interesarle a alguien más.

En fin, gracias infinitas a los que leyeron el primer capítulo, el segundo, o todos hasta el momento; ¡gracias a ustedes estoy escribiendo algo que quería escribir hace años!

Siéntanse libres de dejar reviews, sean del tipo que sean. Me ayudan en gran parte a seguir con la historia :).