Otro capítulo más casi sin tiempo de espera! Yay!

-ooo-

Ese día Kisshu no se presentó al trabajo y todos estaban muy molestos.

Cuando las chicas eran las únicas encargadas de atender las mesas no habían tenido muchos problemas, pero desde que los aliens comenzaron a trabajar la clientela había aumentado considerablemente y era prácticamente imposible atender a todos correctamente sin la ayuda de Kisshu. Sobre él recaía la mayor parte del trabajo.

Era la primera vez que Kisshu faltaba desde que se había sumado al café, y todos lo pagaron muy caro. Las chicas tenían el doble de trabajo ya que él podía atender varias mesas rápidamente y tratar a las clientas correctamente, además. Pero a pesar de tener que correr de un lado para otro, lo peor era la manera en que estas trataban a las ex Mew Mews: miradas de odio, risas poco simpáticas, comentarios negativos sobre ellas y sobre cómo hacía falta el peliverde para atenderlas; algunas hasta derramaban el café arriba de la mesa o tiraban un plato a propósito.

Por suerte la situación se calmó un poco cuando Ryou decidió que por ese día él sustituiría al reclamado alien. No era Kisshu, pero seguía siendo una de las sensaciones del café y las señoritas se mostraban muy contentas cuando él decidía relacionarse con ellas… aunque cierta persona no estaba muy contenta al respecto. Lettuce actuaba más torpe que nunca.

–Ryou aún no pierde la fama aquí, ¿eh? –Preguntó no tan inocentemente Ichigo a su amiga mientras corría a la mesa 9.

–Eh… parece que aún no… –contestó sonrojándose Lettuce mientras recogía los platos que acababa de tirar.

–¿Todavía no es oficial? Ya sabes, lo suyo. –La pelirrosa volvía con una bandeja que desbordaba de objetos.

–No sé de qué estás hablando… –Lettuce se alejó hacia la cocina para escapar de la incómoda conversación.

Ichigo envidiaba a Lettuce en cierta manera. Era hermosa, elegante y gentil, y únicamente los ojos de Ryou eran capaces de poder notar la belleza especial que tenía. No hacía falta que hablen de ellos ni de su relación oculta; bastaba con estar en la misma habitación que ellos unos diez minutos para notar que algo había. Se querían y no necesitaban que nadie más lo supiera. Eran felices en su silencio, y la pelirrosa extrañaba el tener algo parecido.

-ooo-

–¿Ichigo?

–¿Eh?

–Ichigo, estamos en clase.

–¿Miwa? ¿Clase?

Toda la clase echó a reír. Ichigo se había quedado dormida, para variar.

Ese no fue un día tan complicado para nuestra protagonista. Sus compañeras se habían tranquilizado un poco y estaban todas más preocupadas por hablar sobre lo que se iban a poner mañana y sobre sus parejas. Moe estaba de buen humor ya que esa misma mañana uno de los chicos más populares y lindos del colegio la había invitado a ser su pareja para el Festival de Primavera, y Miwa estaba simplemente contenta de que sus amigas se hayan podido arreglar. Pero lo más importante, era que Kisshu no le había dirigido la palabra ni la había mirado desde que entró al aula.

–¿Lo ves, Moe? Estoy segura de que Masaomi es mil veces mejor que Kisshu. Por lo menos es educado y no es un idiota, y se dice que no sale con cualquier chica –afirmó la ex Mew Mew.

–Mañana lo comprobaré… –se notaba la emoción en la voz de Moe–. ¿Y tú, Miwa? ¿Irás con ya-sabemos-quién?

–Al fin y al cabo fue el único que me invitó, y no vi la razón para decirle que no. –"Ya-sabemos-quién" era un chico que había estado enamorado de Miwa desde la primaria, y preferían decirle así porque tenía un nombre algo bochornoso–. ¿Qué te vas a poner, Ichigo? Debes lucirte.

–Aún no sé. Ni siquiera tengo muchas ganas de ir –confesó.

–¿Quéeeeee? –Exclamaron las dos amigas a la vez.

–Ya saben, es que Masaya…

–Ichigo, Masaya no está aquí. Se fue. Pensamos que volverá, pero existe la posibilidad de que consiga una buena oportunidad en Inglaterra, y de ser así deberías dejar que haga su vida –aconsejó sabiamente Miwa–. Además… alguien te invitó al Festival, ¿recuerdas? –Dijo mientras señalaba disimuladamente al atractivo alumno–. Ya dijiste que sí. Debes ir.

Ichigo se limitó a no contestar.

-ooo-

Era jueves a la tarde y todos se estaban preparando para abrir el café. Este se mantenía abierto durante la tarde desde las 5 p.m. hasta las 8 p.m. Durante la mañana también estaba abierto, desde las 8 a.m. hasta las 11 a.m., pero en ese período Ryou, Keiichiro y Pie eran los encargados de atenderlo ya que las chicas se encontraban en el colegio al igual que Kisshu y Taruto. Las chicas alternaban los días de trabajo matutino los fines de semana, ya que había sido motivo de peleas antes de que haya una organización. Ryou sostenía que debían asistir al trabajo todas ellas, todos los días, pero terminaron arreglando que un fin de semana irían Ichigo con Lettuce y al otro irían Mint y Pudding. Todos estuvieron conformes con esto, ya que de todos modos no se llenaba el café a esa hora.

Ichigo había llegado temprano ese día, para sorpresa de todos. Estaba de buen humor y tenía ganas de trabajar. Mint estaba tomando su té, Pudding estaba cambiándose en otra habitación y Lettuce probablemente se encontraba con Ryou. Pie estaba ayudando a Keiichiro, y Taruto estaba inflando las ruedas de su bicicleta.

–¿Mañana es el baile ese que se hace en tu colegio de plebeyos, no es así? –Preguntó Mint dando un pequeño sorbito a su té.

–El Festival de Primavera, sí –contestó Ichigo mientras le ponía el mantel a una mesa.

–¿Con quién irás?

No hubo respuesta.

–Ichigo… te estoy hablando. ¿Estás sorda? –Mint odiaba que no le contestaran, pero cambió su cara de enfado cuando su amiga se le acercó sin una muy definida expresión.

–No se lo conté a las chicas y agradecería que tú tampoco lo hicieras.

–Me conoces. Soy una tumba.

–…Bien. Pero no te rías... iré con Kisshu. –Ichigo tuvo que cubrirle la boca a Mint con la mano para que no emitiera ningún sonido–. ¡Lo sé! Me invitó en el colegio frente a todos mis compañeros. No tuve alternativa. No hace falta que me digas nada. Simplemente creo que es correcto darle una pequeñísima oportunidad; después de todo salvó mi vida.

–Soy una tumba –repitió su amiga.

Finalizada esta conversación, Keiichiro salió de la cocina para avisar que ya estaban por abrir el café, pero fue interrumpido antes de poder decir cualquier cosa por la puerta que se abrió estrepitosamente. Era Kisshu, y parecía que estaba de malas. No saludó a nadie y fue directo a la habitación para cambiarse de ropa.

–¿Y a ese qué le pasa? –Preguntó Ryou que estaba saliendo de la cocina, algo molesto.

Ichigo estaba algo sorprendida. Kisshu solía llegar de buen humor, a los gritos, para que todos se enterasen que su mozo estrella ya se encontraba ahí. Recordó que esa misma mañana no le había dirigido la palabra ni la había mirado. ¿Acaso estaba así por lo que le había dicho ella el día anterior? Kisshu no solía darle mucha importancia a lo que le decía su gatita; prefería poner en primer lugar sus intereses antes que los de ella.

Esa tarde el café no tuvo un buen día. A pesar de que Kisshu había ido a trabajar, no se estaba comportando como siempre: no hablaba con las clientas, se limitaba a tomar sus pedidos secamente y ni siquiera sonreía. No estaban muy contentas, pero prefirieron no hacer un berrinche en frente suyo.

–Pssst, Ichigo –susurró Ryou asomándose desde la cocina. La pelirrosa terminó de servir las bandejas en una mesa y se acercó a su jefe–. Entra.

–¿Qué sucede?

–No te pago para que no me obedezcas.

–Bien, bien. –La adolescente entró un poco confundida a la cocina y se encontró con Keiichiro y Pie esperándola. Escuchó la puerta cerrarse detrás de ella.

–¿Qué está pasando aquí?

–Seremos breves. Verás… –comenzó Ryou para luego ser interrumpido por la voz cortante de Pie.

–Debes hablar con Kisshu.

–¿Eh? –Ichigo no entendía bien qué estaba pasando.

–Disculpa el comportamiento de mis amigos –dijo Keiichiro dulcemente–, pero de verdad necesitamos que lo hagas. Ayer Kisshu no solo faltó al trabajo, sino que tampoco fue a su casa después del colegio.

–Sabemos que ya no es más un bebé y yo no puedo darle órdenes ni llamarlo para saber a dónde va, pero nos pareció algo raro –continuó Pie–. Él suele volver al departamento y contarnos las cosas que logra averiguar y conocer sobre la cultura humana, o simplemente hablar sobre idioteces que sucedieron ese día en el colegio. Pero justo ayer –pronunció, haciéndole pensar a Ichigo que sabía de la sucedido ese día en el colegio–, no se presentó al trabajo ni volvió al departamento hasta entrada la noche. Creímos que tú sabrías algo.

–No… no sé nada. De verdad –confesó la pelirrosa un tanto incómoda.

–¿Podrías preguntarle, por favor? –Pidió amablemente Keiichiro.

–Bien… lo intentaré.

-ooo-

Ya no quedaba ni un solo cliente en el café, lo que significaba que por fin era hora de cerrar. Ichigo sabía qué debía hacer, aunque aún no sabía cómo relacionarse con su antiguo enemigo. Le daba un poco de miedo el hecho de que no tuvieran la relación que tenían antes, lo que no tenía mucho sentido… simplemente ya no sabía qué hacer estando con él. ¿Debería ser amigable o algo así? Kisshu no se prestaba mucho para ser tratado amigablemente. Era más como una relación de amorodio. Aunque sea muy en el fondo, Ichigo lo quería; sentía cierto cariño por él, el tipo de cariño que siente uno por un viejo amigo, lo que no cuadraba muy bien en su relación pasada. Sin embargo, al tenerlo en frente, se encontraba incapaz de demostrarle a Kisshu ese pequeño sentimiento interno. Con él era una pelea constante. Se metía a su cuarto sin permiso, la había hecho hacer algo que no quería, la molestaba y trataba -inútilmente- de seducirla.

"Bien, basta de tanto pensar. Simplemente iré y le preguntaré si está bien" pensó Ichigo armándose de valor.

Kisshu estaba saliendo de un cuarto ya vestido en su ropa normal, y por normal nos referimos a la ropa que utilizaba años atrás cuando peleaba contra las Mew Mews. Justificaba esto afirmando que la ropa humana era bastante incómoda. La adolescente se acercó a él aparentando tranquilidad.

–Kisshu… ¿podemos hablar un momento? –Preguntó lo más dulcemente que pudo. Este se mostró algo asombrado al principio pero rápidamente volvió a tener una expresión algo… inexpresiva.

–¿Qué pasa?

–Quería saber qué tal te estaba yendo, ya sabes. Pareces algo decaído.

–Estoy bien. Ahora me toca preguntar a mí: ¿por qué me estás hablando? Es raro que comiences una conversación conmigo –atacó el alien.

–Pues… –Ichigo no había planeado qué hacer en esta situación–. No lo sé. Simplemente quería saber qué te sucedía.

–Ah… ¿o sea que me confundo si pienso que Ryou, Pie o Keiichiro te mandaron a preguntarme esto?

–Ehhh… no… –la ex Mew Mew era malísima a la hora de mentir.

–Adiós Ichigo, nos vemos mañana.

El chico desapareció sin más.

-ooo-

Ni a mí me gusta ese modo de ser de Kisshu :( Y respecto del próximo capítulo; quédense tranquilos, yo tampoco sé qué va a suceder. Hice este capítulo más que nada como una introducción a lo que será el día siguiente, el más importante: el día del Festival de Primavera! Estoy emocionada de solo pensar lo que puedo llegar a escribir.

Si tienen algo para recomendar, criticar o simplemente quieren decir qué les parece la historia, dejen un review! :) Gracias por leer 3.