Tengo muchas cosas para decir. Primero que nada, les pido mil perdones por haber estado tanto tiempo sin subir un capítulo. La verdad es que estuve muy ocupada con el colegio y otras cosas, y mi tiempo libre lo usé para descansar... además de que pasé por un período en el que tuve todo menos inspiración. Por otro lado, también quiero pedir perdón por los terribles errores que cometí a lo largo del fanfic: desde errores ortográficos como olvidar una coma o comenzar una oración con signo de exclamación y nunca cerrarla, hasta errores de coherencia como cuando escribí que el tren de Aoyamapartía a X hora. ¿Tren? ¿No es un poco imposible llegar a Inglaterra en tren desde Japón? Pero bué. Finalmente les digo gracias a los que estén siguiendo la historia a pesar de todo esto y a los que dejan reviews, que son quienes más ganas me dan de seguir escribiendo!
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–Déjame repetirlo una última vez a ver si lo entendí bien: Kisshu te propuso salir con él, ¿y tú aceptaste?
–Sí, Mint, es la quinta vez que me lo preguntas. ¡Ya déjame en paz! Harás que me arrepienta.
Era un espléndido domingo a la tarde. Ryou acostumbraba a invitar (muy de vez en cuando) a todos los miembros del café a una cabaña que poseía ubicada a escasos metros de la playa, aunque únicamente pasaban por allí a dejar sus cosas y luego se dirigían al mar para pasar todo el día tomando sol o zambulléndose en el agua. Sin embargo, era la primera vez que pasaban el día con sus viejos enemigos. Era un tanto extraño, pero no tardaron en acostumbrarse.
Pudding y Taruto estaban en el mar disfrutando de las olas y peleando en una intensa guerra de agua, mientras que los hermanos aliens jugaban un partido de vóley contra Ryou y Keiichiro. Por otro lado, Ichigo, Mint y Lettuce se deleitaban bajo los calurosos rayos de sol. Una pequeña charla casual no tardó demasiado en convertirse en un interrogatorio hacia Ichigo.
–Yo creo que no está mal lo que haces, Ichigo… después de todo, Kisshu te quería, y te sigue queriendo aunque haya pasado cuatro años sin verte… –aprobó Lettuce.
–Lettuce… ¡intentó matarla! –recordó Mint.
–¡Ya basta! Lo digo en serio, van a hacer que me arrepienta de haberle dicho que sí. –Ichigo realmente empezaba a dudar de su decisión. Mint estuvo a punto de decir algo, pero prefirió girar la cabeza nuevamente hacia el sol y dar por finalizada su participación en la conversación.
Ichigo observó unos segundos a Pudding y a Taruto y no pudo evitar que se le formara una pequeña sonrisa en el rostro. "Ellos al parecer se llevan bastante bien" pensó.
–¿Qué miraaaaassss, VIEJAAAAA? –A pesar de que Taruto se encontraba bastante lejos, la pelirrosa logró oír lo que el pequeñajo acababa de gritarle. Ichigo habría contestado algo aún más ofensivo si alguien no le hubiera tapado la boca.
–No le hagas caso, Ichigo. Yo creo que estás bastante bien para tu edad, quizás demasiado… –Kisshu procuró que esto último solo lo escuchara ella, acercándose bastante a su oído.
–Cállate, Kisshu. –Ichigo fracasó en el intento de abofetear al alien. Se sintió nerviosa al notar que Lettuce y Mint observaban todo lo que sucedía. –Estoy intentando tomar sol, ¿sabes? –Kisshu se acababa de poner frente a ella, dejando bajo la sombra casi todo su cuerpo.
–¿Vamos al agua? –preguntó Kisshu con una sonrisa divertida, ignorando completamente lo que la adolescente acababa de decirle.
–Ni. Lo. Pienses. –Ichigo cerró los ojos, con la falsa ilusión de que con eso el alien terminaría la charla y volvería con su hermano. Pero obviamente, esto no sucedió.
–Bien, no me dejas opción… –Kisshu no tardó más que un segundo en tener a su gatita en brazos, obteniendo patadas como respuesta. Corrió algunos metros riéndose entre dientes hasta que Ichigo oyó el splash de los pies de Kisshu contra el agua.
–¡KISSHU! ¡BÁJAME YA O TE JURO QUE…
Fue inútil. Ichigo sintió el frío del agua abrazando su cuerpo por completo y un segundo después sacó su cabeza a la superficie tomando aire agitadamente, y acomodando su pelo hacia atrás. Lo primero que escuchó fueron las carcajadas de Kisshu desde atrás suyo. Algo cegada por el sol, se volteó para dedicarle una mirada de odio al alien pero este ya estaba demasiado cerca como para que pudiera reaccionar. Casi sin darse cuenta Kisshu la estaba besando suavemente.
–¿Ya mencioné que eres más linda cuando te enojas? –preguntó entre risas el peliverde.
Apenas habían pasado apenas dos días del Festival de Primavera y del momento en el que Ichigo aceptó salir con él. En esos momentos la adolescente se encontraba dudando seriamente sobre su decisión. De cualquier manera, no podía decir que Kisshu se estaba portando mal. Simplemente, él era... así. Todavía no habían acordado ningún día para salir, y además disponían de poco tiempo entre el colegio y el trabajo. El sábado se habían visto en el café y en una breve visita nocturna que había hecho el alien a la casa de la pelirrosa, la cual no terminó del todo bien.
–¡No me toques! –gritó –. Que haya aceptado salir contigo solo porque te aprovechaste de mi depresión no quiere decir que puedas besarme así sin más. –Ichigo le había dado la espalda y ahora se encontraba caminando mar adentro.
–¿Entonces no quieres salir conmigo en realidad?
Ichigo no contestó, provocando una sonrisa juguetona en el alien.
–Admítelo y ya querida. Además, ¿ahora tengo que pedir permiso para besarte? Vamos, no lo hice ni cuando te conocí. ¿Recuerdas? Creo que fue algo así... –Kisshu intentó ponerse frente a Ichigo con un ágil movimiento a pesar de que el agua le llegaba hasta la cadera, pero ella logró esquivarlo.
–Ay, Kisshu, eres tan predecible... –burló la ex Mew Mew, mientras se le formaba una pequeña sonrisa en la cara. –Tendrás que hacer más que intentar robarme besos si quieres interesarme.
Kisshu bufó. No soportaba que se burlen de él, pero que lo haga ella era solo otro de los tantos factores que hacía que esté tan desesperadamente enamorado.
–¡ICHIGO! –gritó desesperadamente el alien.
–¿Eh? –Ichigo se dio vuelta rápidamente para ver qué estaba pasando, pero no pudo ver nada ya que un chorro de agua tapó su visión. Antes de que pudiera recuperarse, Kisshu volvió a tirarle agua y ella no se quedó de brazos cruzados. –¡Basta!
En menos de cinco segundos se encontraron inmersos en una batalla de agua como en la que habían estado Pudding y Taruto minutos antes.
Kisshu aprovechó el momento en el que Ichigo frotaba sus ojos para tomarla de la cintura y ponerla contra su cuerpo. Poder estar en esa situación, con una Ichigo cubierta solo por un delgado bikini y mojada por el mar, no era algo para desperdiciar. No podía pasar un segundo sin pensar en lo hermosa que era.
–Suéltame –dijo Ichigo tratando de parecer seria. La verdad es que la estaba pasando bien. Era divertido pasar tiempo con Kisshu; era como estar con un niño encerrado en el cuerpo de un adulto, un muy atractivo adult... no. Desde lo sucedido el viernes a la noche, no pudo negar que le agradaban sus besos. Podían ser desde suaves hasta muy pasionales, aunque solo había experimentado estos últimos ese día. Le molestaba bastante tener que admitirlo.
–Ya deja de fingir, Ichigo. Los dos sabemos que te mueres de ganas por pasar más tiempo conmigo... –susurró Kisshu acercándose lentamente a la cara de su gatita, disfrutando de cada segundo.
–Kisshu... –dijo lentamente –, ya te dije que... –Ichigo levantó sus manos hacia el abdomen del adolescente –, ¡ME SUELTES! –gritó finalmente empujándolo y haciéndolo caer.
–Eso es jugar sucio –se quejó el alien. Para cuando se pudo levantar, la pelirrosa ya estaba corriendo hacia la orilla de nuevo. –Me lo vas a pagar más adelante, gatita.
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Ya se encontraban todos volviendo a sus hogares en el auto deportivo de Ryou, menos los aliens quienes podían tranquilamente teletransportarse y Pudding, que había sido invitada a la casa de los Ikisatashi por parte de Pai, para que el hecho de que Taruto hubiera solicitado su visita no fuese tan evidente. Mientras tanto, reinaba el silencio entre los dueños del café y sus camareras, hasta que finalmente Ryou abrió la boca.
–¿Así que estás saliendo con Kisshu? –preguntó casualmente sin dejar de mirar hacia adelante. Ichigo tragó saliva.
–No –contestó secamente la adolescente.
–¿No? Yo pensé que sí, digo, por lo juntos que se los veía.
–Pensaste mal.
Lettuce y Mint se miraron entre sí, soltando un suspiro.
"Kisshuy yo no estamos saliendo. Todavía no salimos ni una vez así que, técnicamente, no salimos. Ni siquiera me gusta. Solo le estoy dando una oportunidad para que me demuestre quién es realmente, pero eso no quiere decir que me guste. ¿Cierto?" Pensaba la aludida.
Cuando llegaron al café, Ichigo se despidió y comenzó su viaje hasta su casa. Estaba empezando a anochecer, así que apuró el paso. No le agradaba mucho caminar de noche sin estar acompañada. Masaya solía acompañarla siempre hasta su casa... Masaya. Cualquier cosa le recordaba a él. Los lugares, las sensaciones, los sentimientos; todo desembocaba en él de alguna u otra manera. "Te extraño..." Pensó, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
–¿Qué hace una preciosidad como tú caminando sola a estas horas? –preguntó una voz masculina desde atrás de ella.
La adolescente ni siquiera volteó para contestar. –Kisshu, en serio, no me mole... –Ichigo no logró terminar la frase. Una mano estaba cubriendo su boca. Alguien la estaba sujetando. ¿La estaban secuestrando? ¿Qué iban a hacer con ella? ¿Acaso iban a...? No. Tenía que pelear. Su primera reacción fue patear, patear hacia todos lados. Intentar zafarse de quien sea que la esté agarrando. Pudo abrir la boca para morder con todas sus fuerzas la mano del secuestrador, pero esto solo provocó que la tirara al suelo, cayendo sobre unos arbustos. Estaba oscuro y no se veía nada. Hace unos años, se habría transformado en Mew Mew y habría acabado fácilmente con todo eso, pero ya no. Sintió como el hombre la ponía boca arriba bruscamente mientras decía palabras que no podía comprender. Comenzó a marearse; su mente le decía que peleara pero su cuerpo no respondía. La vista se le nubló y rápidamente todo se volvió negro.
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De nuevo, perdón por haber tardado tanto y por haber hecho un capítulo tan corto, que igual me parece que tiene bastantes cosas destacables. Ichigo parece estar cediendo a la manera de ser de Kisshu pero, lo soportará? No sé... no escribí el próximo capítulo todavía. Ni yo sé con qué nos vamos a encontrar. Que final picante, no?
