Contrato
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Albus sabía que aún no conocía los términos del contrato del que el Maestro Riddle habló, solo era cuestión de tiempo. Después de llegar a la feria –donde ya todos estaban desmontando las tiendas, empacando utilería y desarmando escenarios –, el Maestro Riddle les informo que la feria de gitanos tenía una nueva adquisición: Ellos vivirían allí de ahora en adelante. Nadie sabía lo que implicaba el que se unieran a los gitanos, era un asunto entre los Potter y el señor Riddle. Y Albus agradeció que nadie más estuviera al corriente. Si iban a iniciar desde cero, preferiría hacerlo sin prejuicios encima. A él ya lo conocían, y estaba seguro que su padre –con su encanto innato –se ganaría a todos en poco tiempo.
Harry y Albus compartirían caravana con Ariel, la chica que confeccionaba los trajes de todos en la feria. Ella usualmente viajaba sola por la cantidad de materiales –entre telas, accesorios, y herramientas de costura –que cargaba. La chica estaba muy feliz por tener compañía, Harry y Albus no tardaron en acomodarse y ayudar a todos a su alrededor, la feria estaba burbujeando de acción, todo estaba en movimiento. Llegada la tarde, el previo donde antes había muchos colores y luces, ahora volvía a ser insípido, todos los carromatos estaban preparados para partir y la expectación de tomar otro rumbo se sentía en el aire.
Como una tradición, entre los gitanos, hicieron una gran fogata y se reunieron alrededor sirviendo comida y bebida, bailando y cantando, narrando anécdotas, riendo y jugando. Era su última noche en aquel lugar y la despedían a lo grande. Estaban felices por el buen show que habían mostrado, pero los festejos también se debían a los nuevos integrantes de la caravana de gitanos. Oficialmente les daban la bienvenida a los Potter, en un ambiente que ellos nunca habían sentido, la alegría y la amabilidad con la que los trataban era muy cálida. Fue en ese momento que Albus y Harry sintieron la dicha de ser libres.
La fiesta acabó muy entrada la noche y todos se fueron a descansar con sendas sonrisas en sus rostros y gozo en el alma. Albus, por primera vez había visto la sonrisa llegar a los ojos de su padre, y supo que había tomado una buena decisión al pedir ayuda al Maestro Riddle. Y como si lo llamara con el pensamiento, éste apareció en frente de la caravana de Ariel preguntando por Albus. El chico dio un último vistazo a su padre que dormía plácidamente y salió para seguir a su nuevo señor.
Llegaron al carromato de Riddle y éste lo hizo entrar. Sentados frente a frente, el Maestro Riddle deslizo sobre la mesa un largo papel rugoso y color sepia –a Albus le extrañó la contextura –con finas letras escritas a mano. Él lo tomo y comenzó a leerlo. El texto citaba así:
El presente documento, atestigua a saldar una deuda monetaria con compromiso y convenio, por parte de Albus Potter al servicio del señor Tom M. Riddle, por seis años a partir de la fecha en curso. Durante ese tiempo el deudor estará ligado a sus órdenes bajo los siguientes conceptos:
1. Cláusula de aplicación
Albus Potter trabajará y estudiará bajo la tutoría del señor Tom M. Riddle. Albus Potter podrá elegir la facción dentro de la feria en la que prefiera trabajar. Tendrá un horario definido para las horas laborales –cuatro horas diurnas–y horas escolares –tres horas nocturnas –, durante los seis años estipulados en el contrato. Albus Potter podrá cambiar de facción en la feria si no se siente bien con el trabajo encomendado, no estará ligado a un lugar en específico. Podrá aprender tanto como pueda de los feriantes y será tratado como igual. Las horas escolares serán guiadas por el señor Tom M. Riddle.
2. Cláusula de Salario
Como todo trabajador, Albus Potter recibirá un salario, del cual la mitad será asignada como abono a la deuda, al señor Tom M. Riddle. Con el resto del dinero recibido, Albus Potter será libre de hacer lo que desee. La cantidad de dinero abonado está ligada a los seis años que dura el contrato. Una vez llegado a ese tiempo, Albus Potter será libre de decidir si irse o quedarse en la feria, será mayor de edad y ya no recaerá ninguna responsabilidad sobre el señor Tom M. Riddle.
3. Cláusula de Integridad
Si en algún dado caso la integridad del deudor es puesta en riesgo, física o psicológicamente, por parte de las labores que le encomiende el acreedor, el contrato quedará saldado y Albus Potter será libre aún sin haberse cumplido los seis años.
4. Cláusula de Confidencialidad
Este contrato tiene una cláusula de confidencialidad, donde ninguna de las parte hablará sobre tal contrato a nadie que esté fuera de éste. No se puede hacer alusión ni siquiera a la existencia de este documento, eso aplicaría a una sanción ya sea por parte del deudor o el acreedor.
5. Cláusula de Edad
Dado que el deudor es aún un menor de edad, el tutor deberá estar de acuerdo con dicho contrato, de lo contrario es nulo.
6. Cláusula de Penalización
Si en algún momento dentro de los seis años estipulados en este contrato, el deudor –Albus Potter -, incumple, desobedece o rompe las normas impuestas por parte del señor Tom M. Riddle, éste puede hacer uso de sanciones o escarmientos de igual magnitud que la falta realizada, sin llegar a afectar la cláusula N° 3.
Para finalizar con contrato, todas las partes implicadas –deudor, tutor y acreedor –deberán firmar y aceptar las condiciones impuestas.
Albus leyó atentamente aquel contrato y se sorprendió al saber que el Maestro Riddle sería su profesor y seguiría con los estudios. Había creído que simplemente trabajaría y pagaría su deuda. A pesar de ser corto, el contrato era preciso y abarcaba las partes importantes con bastante exactitud, no había palabras forzadas y Albus pudo entender todo lo que allí acontecía. Se dio cuenta que el contrato era bastante libre y que no se sentiría ahogado, especificaba horas preciso de trabajo y estudio, por lo que el resto del tiempo podría hacer lo que quisiera. El contrato era bastante justo y lo que más le sorprendió, es saber que tenía un plazo específico para saldar la deuda. Mentalmente se dijo que si su padre hubiera tenido un contrato así, hace años que hubiera salido de ese mugroso burdel. Suspiro y miró a su señor, tenía algunas dudas que esperaba él le aclarase.
-¿Por qué quiere darme clases? Creí que solo trabajaría en la feria.
-Porque no me sirve un niño ignorante, debes estudiar, algún día serás libre y los trabajos en la feria no serán suficientes para valerte en el mundo que existe allá afuera. Además, yo suelo visitar otros lugares a parte de la feria, éste es solo uno de mis tantos hogares. Tú vendrás conmigo cuando la situación lo amerite, y tendrás que tener los conocimientos necesarios para que no te coman vivo. –Explicó, Riddle. Esa fue más de lo que esperó Albus y su rostro de seguro debía reflejar su asombro.
-¿Y mi padre? ¿Podrá él también venir con nosotros?
-Es tu padre, y como responsable tuyo también deberá venir, eso es obvio. Ahora, él está libre de deudas, gracias a ti, pero deberá encontrar un trabajo en la feria, podrá escoger trabajar en lo que mejor se desempeñe. Aquí nadie se enoja por ayuda extra, siempre hay algo que hacer.
-Entonces hablaré con él sobre el contrato. Por hoy está exhausto, han sido muchas emociones.
-Los esperaré a primera ahora. Buenas noches, Albus. –Dijo, Riddle. El hombre se levantó y guardó en contrato en un cofre. –Descansa.
-Usted también, señor.
Albus regresó al carromato de Ariel y se acostó a la par de su padre, lo abrazó y soñó con nubes de colores y bailes alrededor de fogatas. Al día siguiente, cuando le mostró el contrato a Harry, éste dudó un momento antes de firmar, después de todo, él ya era libre de Malfoy y su hijo había dado su palabra de servir al Señor Riddle, él solo estaba ahí de manera simbólica.
Después de eso, solo bastaron unas cuantas horas para que la feria con los gitanos partiera hacia una nueva rumbo. Albus y Harry, que nunca habían salido de aquel pueblo, se asombraron por los paisajes que aparecían, la carretera era inmensa de nunca acabar, y el cielo se extendía más allá del horizonte. Los colores lucían más brillantes y el rumbo que estaba tomando sus vidas, sin duda alguna también parecía brillar aún más. Albus dijo adiós al pasado, y sonrió a la vista frente a él.
