Sherlock despertó, la claridad del día aturdió sus ojos unos instantes, se sentía cansado a pesar de haber dormido varias horas, de pronto se percató de algo tibio sobre él que le impedía moverse. Finalmente volteó el rostro y pudo ver a un John adormilado abrazándolo, los recuerdos como un chispazo vinieron a su mente, la confesión, las lágrimas cayendo de su rostro, John abrazándolo, los besos, la boca de john provocándole ese placer indescriptible…inmediatamente se sintió avergonzado y sucio, quiso ducharse cuanto antes, con lentitud pudo salir de la cómoda prisión en la que se habían convertido los brazos de Watson para ir a tomar una ducha.
John sintió levantarse al detective, pero entendía que se sentiría incómodo si intervenía por lo que le dio su espacio. Sherlock necesitaba pensar en todo lo ocurrido, había sido una noche fantástica pero entendía que podía ser abrupto para el detective tener ese tipo de acercamiento con otro ser humano considerando que se había pasado su vida entera intentando evitar involucrarse sentimentalmente. Esperaba que Sherlock no se alterara, podía llegar a ser un verdadero dolor de cabeza cuando se ponía de mal humor. Decidió preparar el desayuno y recibirlo con reconfortante el aroma del café y las tostadas mañaneras.
Sherlock al salir del baño con una toalla envuelta en la cintura lo observó con expresión vacilante, sin embargo, recibió una cálida sonrisa por parte de John, su temple se relajó, John aprovechó ese indicio para acercarse y depositar un breve beso en sus labios. Sherlock cerró los ojos emitiendo un suspiro por lo bajo.
-Buenos días, ¿dormiste bien? -preguntó el rubio con una sonrisa traviesa
-mejor que nunca-confesó el detective -aunque mi compañero de cama tiene el mal habito de roncar, así que desperté un par de veces
-yo no ronco-dijo John ofendido. Sherlock sonrió John se veía gracioso enfadado, era… ¿Cómo calificaba la gente ese tipo de expresiones? … ¿adorable? Si…probablemente.
-iré a vestirme-dictaminó de pronto el detective volviendo a su estado natural de seriedad.
-mmm…yo diría que estás bien así- replicó John con actitud coqueta, enarcando una ceja.
Sherlock se miró a sí mismo, ¿de qué rayos estaba hablando John?, necesitaba su ropa, no podía salir así a la calle, aunque admitía que era bastante cómodo pasearse sin prenda alguna más que una simple toalla. Watson comprendió que el detective no había comprendido la indirecta, negó con la cabeza, la inocencia de Sherlock en temas amorosos era encantadora…
-bien ve a vestirte, aprovecharé para darme una ducha rápida también- el detective fue a su cuarto y comenzó su tarea, John estaba por entrar al baño cuando vio Sherlock de espaldas completamente desnudo por la puerta entreabierta de su cuarto, poseía una anatomía envidiable, su pálida y esbelta figura podría confundirse fácilmente con una escultura de mármol renacentista, John aprovechó ese momento para deleitarse con la tentadora imagen frente a él.
-deja de espiarme John, apresúrate debemos salir a trabajar -dijo Sherlock aún de espaldas, como lo hacía ese hombre, ¿acaso tenía ojos en la espalda?, el no había emitido el menor ruido que lo pudiese acusar de su pequeña travesura.
- ¡es domingo Sherlock! -protestó el doctor.
-los criminales no lo saben- replicó el rizado.
El día transcurrió con normalidad, Lestrade estaba en una brigada especial para resolver la enigmática muerte de un joven llamado Charlie Westbrook en su coche, quien en ese momento debía estar de excursión en el Tíbet en medio de las montañas, todo esta información se basaba en la llamada realizada por Charlie a través de Skype para saludar a su padre, el ministro Westbrook, por su cumpleaños lamentando no poder asistir a la celebración, sin embargo el cadáver del joven fue encontrado muerto en el interior de su auto una semana después fuera de la mansión de sus padres totalmente calcinado luego de que en medio de una persecución policial a un conductor ebrio, este último chocara accidentalmente el coche de Charlie que se encontraba supuestamente vacío al momento del accidente. Al apagar el fuego la policía encontró el cuerpo del adolescente y nadie se explicaba como había logrado llegar hasta ahí.
El caso había tenido a la brigada especial de la policía Londinense trabajando arduamente, trazando numerosas teorías para intentar elaborar una explicación lógica que diera respuesta a como un joven que estaba de viaje en el Tíbet aparecía muerto en su coche en la otra mitad del mundo. Todos los policías se encontraban perplejos ante este extraño caso, todos menos Sherlock Holmes quien ni siquiera requirió ver el cuerpo del desafortunado joven para comprender lo que había sucedido tan solo unos segundos después de escuchar la declaración del padre del muchacho.
-Lamento mucho la muerte de su hija -saludó Sherlock con fingido pesar.
- ¡Hijo! -corrigió John enseguida
-claro, Hijo…-repitió el detective sin darle mayor importancia.
-Charlie era todo para nosotros, realmente no creo que podamos recuperarnos de esto…-comenzó a lamentarse el ministro.
-Si, puedo imaginarlo-dijo Sherlock con aburrimiento- Dígame señor… ¿su hijo presentaba alguna anomalía, algún problema de salud cuando lo llamó?
- Bueno, es difícil saberlo, la señal de su móvil era terrible, la videollamada se cortó casi enseguida y después solo podía escuchar su voz…Si, recuerdo que se quejó, pero dijo que podía ser por la altura…
-Si, bueno le mintió – aseveró Sherlock de forma tajante
- Sherlock…con tacto, hay personas sufriendo -Le recordó John en un susurro.
-Si, bueno usted cumplía 50 años señor Westbrook y estaba decepcionado porque su hijo no había regresado, él estaba en el Tíbet de viaje…-comenzó Sherlock.
-Si, es verdad -admitió el ministro con tristeza
-Pues no, la primera parte de su conversación al móvil era en realidad un video grabado con anticipación, fácil de hacer, el truco debía ser una sorpresa. Charlie había vuelto de su viaje en el momento de su cumpleaños, quería sorprenderlo, en el auto se encontraron dos tipos de vinilo distinto, eso sugiere que uno de ellos era el auténtico asiento del copiloto y otro era una buena copia. Su hijo se escondió bajo el segundo vinilo y le pidió que fuera a sacar una fotografía al frontis del auto con la excusa de una apuesta con sus amigos ¿correcto?, solo para obligarlo a acercarse al coche y salir de su escondite para sorprenderlo.
¿Esto es una broma? -preguntó el padre del muchacho incrédulo a punto de llorar.
-Para nada- dijo Sherlock con fastidio, intentando sonar cordial, odiaba que lo interrumpieran en medio de sus deducciones- en ese momento…su hijo debe haber sufrido algún tipo de ataque. Dijo que no se sentía bien…por lo tanto, justo antes que usted llegara al auto a tomar la foto él murió y en esos días nadie tenía motivo para entrar al automóvil por lo que su cadáver se quedó ahí escondido hasta que ocurrió el incidente del choque ocasionado por el conductor ebrio siendo perseguido por la policía. Cuando examinaron los dos autos el asiento falso se quemó en el incendio y se supo que Charlie llevaba una semana muerto en su coche.
John escuchaba maravillado las deducciones del detective, había resuelto un caso tan complejo como ese en tan solo unos segundos. - ¡Impresionante! -exclamó
-Lo estas diciendo en voz alta -murmuró el detective
-Lo siento…-
-No, está…bien -replicó Sherlock con una media sonrisa de satisfacción observando intensamente los ojos del rubio.
Al regresar a Baker Street John no pudo contenerse -Sherlock eso fue realmente brillante-
-elemental John, fue bastante sencillo…-presumió el rizado
-para ti, pero todos los demás estábamos perplejos, la policía llevaba días intentando resolver el caso-
-es porque todos los demás son idio…Lo siento, a veces hablo más de lo necesario
-no, está bien, ya estoy acostumbrado a ese tipo de comentarios- dijo el doctor abriendo su laptop.
- ¿qué haces? - interrogó Sherlock con fastidio, ya conocía la respuesta.
-Quiero escribir en el blog, ¿qué te parece "el conductor fantasma"? como título para este caso…-
-ah John…no le pongas titulo – dijo Sherlock levantando las manos y mirando al techo con actitud teatral
- a la gente le gusta Sherlock- se defendió el rubio
- ¿de verdad quieres escribir ahora?
- ¿se le ocurre una idea mejor detective? - preguntó John con una carcajada, pero la seriedad de Holmes lo desconcertó, ¿acaso eso era una propuesta al estilo Sherlock?
-de hecho, si…algunas ideas
John enarcó una ceja, Sherlock había dicho eso de forma bastante peculiar…como si estuviese insinuando algo.
- ¿qué tipo de ideas? -preguntó Watson con cautela
-bueno…pues…sería interesante continuar con la exploración de sensaciones como las que descubrí ayer…para ser sincero…me dejaron bastante intrigado -respondió el detective reflexionando con las manos juntas bajo su barbilla.
John se sonrojó, ¿cómo lo hacía Sherlock para hablar de sexo de forma tan apropiada y diplomática? Pero conservando cierto tono sugerente…y tentador. -si tu deseas…podemos continuar…
-Ayer me dijiste que era bueno probar cosas nuevas…-continuó meditando el rizado
-Si, Así es
-Pues…quizás sea hora de que ambos probemos cosas nuevas…juntos. -dijo el detective entrecerrando los ojos esbozando algo parecido a una sonrisa para luego levantarse en dirección a su cuarto, dejando la puerta entreabierta.
John miró su laptop, quizás esta era una de las nuevas estrategias que Sherlock intentaba emplear para distraerlo de sus escritos en el blog, sin embargo, no le importaba, el detective se sentía dispuesto a avanzar en la intimidad y John Watson no desaprovecharía esta oportunidad…el blog podía esperar hasta mañana
