Estaba somnoliento y algo desorientado, las potentes luces apuntándome me herían los ojos impidiéndome ver con nitidez el escenario a mi alrededor, me encontraba en una sala de interrogatorio esposado a la mesa, necesitaba saber con urgencia donde habían llevado a Sherlock, estaba prácticamente seguro que el rizado estaría en estos momentos en un calabozo con alta seguridad dentro de este edificio.

Incluso en estos momentos críticos no podía dejar de pensar en él, temía por su futuro, por los años de condena que le darían al ser juzgado por robo de material extremadamente confidencial a uno de los hombres más poderosos del gobierno británico, además de intentar vender secretos de estado y…por homicidio, un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando ese último pensamiento pasó por mi mente. Sherlock Holmes, el brillante detective quien siempre había estado del lado de los buenos ahora era un asesino, y no existían atenuantes que pudieran ayudarlo, había asesinado a sangre fría a un hombre poderoso, desarmado quien aparentemente no constituía ninguna amenaza real para el gobierno británico, tampoco teníamos pruebas para inculpar a Magnussen de algún crimen, un palacio mental no es una prueba factible, incluso muchos dudarían de su verdadera existencia...estábamos en un callejón sin salida.

Cerré los ojos intentando calmarme, necesitaba verlo, sentir su calidez otra vez. Con pesar recordé su rostro, su actitud presumida aparentando tranquilidad incluso ante los escenarios más peligrosos, sus actitudes inesperadas necesitaban volver a estar junto a Sherlock Holmes.

En ese momento se abrió la puerta y por fin pude ver un rostro conocido, sin embargo, no por eso me sentí mas aliviado. Mycroft Holmes me observó desde las sombras, se acercó lentamente hasta estar frente a mi

—Mal día para intentar poner en riesgo la seguridad del estado británico Doctor Watson —dijo con voz neutral.

—Yo también me alegro de verte Mycroft—dije con voz apagada y un dejo de sarcasmo, elevé mis ojos para encontrarme con los suyos, normalmente ese hombre observaba a todo el mundo desde su pedestal con su complejo de superioridad que tanto lo caracterizaba, pero en esos momentos se veía demacrado, tenía ojeras muy marcadas, estaba visiblemente agotado y la preocupación traspasaba su mirada, la máscara de político por fin se le había caído del rostro de Mycroft Holmes.

—¿Estamos solos? —pregunté con desgana

—Si, nadie nos escucha…solicité específicamente hablar con usted en privado unos minutos doctor Watson, en vista de la complicada situación en la que se encuentra esto ha sido necesario, lamentablemente nos dieron solo esta sala para mantener nuestra reunión—dijo mirando alrededor con desdén.

—¿Como está él? ¿qué le pasara? dije con desesperación, mi voz salió más aguda de lo normal y finalmente me atraganté con mis propias palabras por el profundo estado de turbación en el que me encontraba sumido.

—Está bien por ahora…— sus ojos volvieron a verme directamente, sentí que me atravesaban, me miraban como si estuviera compadeciéndome, como si de alguna forma fuese capaz de entender caos de sentimientos que estaba sintiendo en mi pecho, las dudas que se agolpaban en mi garganta impidiéndome hablar con normalidad.

—¿Está en prisión? —

—Está aislado…en custodia temporal— dijo finalmente haciendo una mueca extraña

—Mycroft tienes que ayudarlo, por favor…no importa lo que me pase pero Sherlock tiene que salir libre—

—¿Por qué te preocupas tanto por él? — Dijo finalmente con temple confuso

—¿Acaso tu no? —interrogué con incredulidad, en ese minuto se volvió a mi y frunció el ceño, en cualquier otra situación me habría lanzado una incisiva frase para callarme de una vez pero esta vez solo suspiró e hizo un movimiento de cabeza afirmativo…se veía vulnerable, es extraño pensar a Mycroft de esa forma…quizás la parte más humana de él también estaba saliendo a la luz.

—Claro que sí, siempre lo he hecho…me he responsabilizado del bienestar de Sherlock desde que tengo memoria, pero tú no eres un familiar directo…solo eres un hombre al que conoció por casualidad hace algunos años, no comprendo tu obsesión por Sherlock, supongo que jamás la entendí…tu excesiva lealtad hacia él.

—Mycroft no es una obsesión, no solo es lealtad y admiración… yo lo amo…— exhaló por la nariz, en respuesta a mi confesión final, a modo de amarga carcajada—solo quiero que él este a salvo…y libre, estar encerrado sería peor que la muerte misma para Sherlock.

—En eso estamos de acuerdo doctor Watson, el peor enemigo de mi hermano es el mismo…necesita escapar de su mente, mantenerse ocupado y resolver crímenes para estar "estable" —

—Mycroft…lamento todo esto…—dije con pesar

—Pues deberías, Eres el principal responsable de la muerte de Magnussen, Sherlock lo asesino para salvar tu vida, para protegerte de ese maniático…pero no es momento de buscar culpables, Sherlock es quien apretó el gatillo…esos son los hechos—dictaminó con frialdad.

—Mycroft por favor…ayúdalo, se que tienes contactos…ellos podrán hacer algo—

—Doctor Watson mi hermano ha llegado demasiado lejos, ha pasado por encima de la ley en innumerables ocasiones y me he encargado sistemáticamente de borrar las huellas que puedan inculparlo, pero esta vez…mató fríamente a un hombre desarmado frente a todo un cuerpo de policías especiales apuntándole, y no asesinó a cualquier hombre, fue precisamente a Charles Augustus Magnussen, uno de los personajes más influyentes y poderosos de Inglaterra. Aunque quisiera exonerarlo de todo delito, no soy solo yo quien tiene el poder sobre el destino de Sherlock Holmes en estos momentos, hay otros que también tienen mucho que decir en esta decisión—

—¿Crees que si…él y yo no nos hubiésemos involucrados sentimentalmente esto no habría sucedido?

Mycroft golpeó con fuerza las manos en la mesa de metal, mientras apretaba los ojos con ira—John, le advertí que su historia de amor con Sherlock no acabaría bien, los sentimientos son peligrosos para él, Sherlock no es capaz de seguir las normas sociales…usted es su prioridad ahora, y querrá protegerlo sin importar las consecuencias, ¡sin importarle exponer los secretos de estado de Inglaterra! ¡Ni pensar siguiera en los problemas que esto le traería a su hermano mayor! John…te pedí que te alejaras de él cuando aún estabas a tiempo…Sherlock es impredecible—me miró con la mirada cristalizada, jamás creí ver a Mycroft tener ese tipo de conductas tan humanas, todos sus comportamientos siempre eran tan medidos y controlados, siempre conservando la compostura y su aire de elegancia, creí que estaba a punto de golpearme, pero finalmente relajó su postura y esbozó una amarga sonrisa —pero a pesar de todo…el tiempo que pasó junto a usted doctor Watson ha sido la época más feliz de su atormentada vida…hace mucho tiempo que no veía una sonrisa sincera en Sherlock…tu sacabas a la luz su lado más humano John…—dijo observándome con intensidad, no sabía que decirle…entendía su enojo, habíamos arriesgado el futuro de la nación solo para salvar nuestra relación.

—Mycroft…se que a estas alturas esta información no es de utilidad pero…si de algo sirve, Sherlock si pensó en ti, se que es contradictorio que diga esto. Pero en la propiedad de Magnussen el admitió que deseaba controlarte, dijo que eras el hombre más poderoso de Inglaterra en estos momentos y si me tenía a mí, entonces tenía a Sherlock quien era tu punto de presión…el quería influir en la política británica utilizando sus sucios mecanismos de extorsión. Tenía un "palacio mental" con toda la información personal de los principales políticos británicos. Sherlock intentaba destruirlo…porque era una real amenaza para todos.

—Debo admitir que yo también quería acabar con Magnussen doctor Watson, hace mucho tiempo…pero evidentemente las medidas que tomó mi hermano no fue la vía más inteligente para hacerlo caer—

—La única manera de destruir el palacio mental de Magnussen era…destruyendo su mente—Dije con sincero pesar

Mycroft me observó nuevamente…finalmente suspiró, sacó una llave y me liberó de las cadenas que me impedían moverme con libertad—A partir de este momento queda libre doctor Watson de todo cargo que se le haya atribuido, usted jamás estuvo involucrado en este incidente y espero total discreción al respecto. Le aconsejo que valore esta segunda oportunidad que el gobierno le está dando para empezar una nueva vida, más tranquila—

Lo observé con desconfianza, aquello debía ser obra de Sherlock—¿Hablas que lo más conveniente para todos es que me olvide de Sherlock, empiece de cero y me transforme en un civil más en Londres? …eso no es lo mío—dije tajante

—Ese fue el deseo de mi hermano, Sherlock solicitó que se retiraran todos lo cargos en su contra, su expediente está limpio nuevamente John, le aconsejo que no vuelva a Baker Street, el gobierno reubicará su domicilio a uno en donde sea menos conocido…—

—¿A cambio de qué? Mycroft por favor dime de una vez… ¿Qué pasará con Sherlock? —

—Sherlock aceptó recientemente una oferta laboral de encubierto en Europa del este—

—¿Que significa eso? —dije sintiendo una punzada de angustia en el estómago, estaba aguantando las poderosas ganas de llorar de la impotencia, estaban alejándonos.

—Significa que no volverá a verlo doctor Watson, quizás sea lo mejor para ambos, el está de acuerdo con eso—dijo levantándose de su asiento con la intención de salir de la sala.

—Mycroft espera…por favor, tengo que verlo una vez más…necesito despedirme de él—

Salí de un lujoso auto negro junto a Mycroft, había un puñado de policías especiales armados observándonos al pie de un avión, lo busqué desesperadamente con la mirada y por fin luego de todo ese tiempo de angustia, miedo y contradicciones lo vi, parado bajo el sol con su enorme abrigo flameando al viento, observándome con actitud tranquila esbozando una media sonrisa casi divertida en el rostro, pero su mirada triste revelaba sus verdaderos sentimientos, bajo el antifaz de tranquilidad se escondía el dolor de la despedida. Sus ojos se posaron en Mycroft, extendió la mano hacia su hermano quien le dio un buen apretón.

—gracias por esto…Mycroft, creí que no volvería a verlo…por favor ¿nos podrías dar un momento a solas? —pidió con total amabilidad. El mayor de los Holmes solo asintió

—tienes 5 minutos Sherlock—dijo mientras caminaba lejos de nosotros.

Apreté los labios con frustración, había tantas cosas que deseaba decirle, tantos sentimientos contradictorios…tanta rabia, dolor y amor entremezclándose en mi pecho. Las cosas no tendrían terminar de esa forma, no nos merecíamos ese final

—¿por qué…asumes esto con tanta naturalidad?

—porque es la única forma en la que estos imbéciles te dejarán en paz, estarás a salvo sin mí…podrás iniciar una nueva vida…la vida que jamás podré ofrecerte—

—ninguna vida se compara como la que pasé junto a ti— dije mientras las lágrimas caían por mi rostro, el dolor estaba creciendo en mi pecho, quería gritarle que se quedara…que no me abandonara

—en eso tienes razón John Watson, esta fue la mejor de las épocas—dijo posando una de sus manos en mi mejilla, apartando una de las lágrimas que se colaban por mi rostro.

—supongo que el juego ha terminado finalmente…—dije con pesar.

—el juego jamás termina John, solo cambian los jugadores—dijo con la mirada perdida en la lejanía, aun estaba frente a mi pero lo sentía distante, algo desorientado…

—¿volveré a verte Sherlock? —

—me enviarán en una misión de encubierto John, Mycroft estima que tardarán unos…6 meses en descubrirme, y…él jamás se equivoca. Pero esto ya no importa, lo que tuvimos…todo este tiempo, disfruté cada momento, enamorarme de ti John fue lo mejor que me pudo haber sucedido en la vida…tu me salvaste…me salvaste de mí mismo—dijo mientras juntaba nuestras frentes, y no pude soportarlo más, olvidé el lugar donde nos encontrábamos, los ojos de todos los policías posados en nosotros, lo inapropiado que era tener acercamientos amorosos en esta situación…me abalancé sobre él y lo besé por última vez con toda la pasión contenida durante esos días de pesadilla, lo abracé con fuerza…intentando trasmitirle todas las emociones que me provocaba estar cerca de él. Volví a sentir su calidez, su aroma envolvente, sus rizos en mis dedos…nuestro beso tenía un sabor a despedida…a desesperación. Era la última vez. Finalmente nos separamos vi sus ojos vidriosos, una lágrima solitaria escurriendo por su mejilla, me dedicó una última sonrisa…—hubo algo que quise decirte desde hace mucho John…te amo más que a nada en este mundo, espero que seas muy feliz—y con esas palabras aún resonando en mis oídos vi con profunda angustia como Sherlock Holmes subía al avión que lo llevaría al final de su vida.

Así concluía nuestra imposible, accidentada e intensa historia juntos. Sherlock Holmes, el detective que odiaba el amor, quien por mucho tiempo se había forzado a no sentir, intentando convertirse en una máquina sin sentimientos…acababa de cometer las mayores locuras por amor…