Disclaimer: Los personajes de Naruto y el mundo creado en el le pertenecen a Masashi Kishimoto, yo solo los uso con el mero afán de entretener y sin ánimo de lucro.
MI ESPOSA SE CONVIRTIÓ EN UNA NIÑA
3 CAPÍTULO
PESADILLAS
Estaba en la oficina revisando los últimos documentos del día para marcharse a descansar cuando un ANBU apareció en una nube de humo.
-¿Qué sucede?
-Ibiki-taichou requiere su presencia.
-Dime.
-Sobre los ninjas que trajeron el Equipo Kurenai.
-Entiendo. -Su cara se volvió seria. -Infórmale que en unos minutos iré. Puedes retirarte.
-Hai Hokage-sama.
Así como llegó el ANBU desapareció sin dejar ni un rastro de que hubiera estado ahí. Pues ese era su trabajo pasar desapercibidos.
Una vez sola la rubia de coletas pensó que de verdad necesita beber un poco de sake. Pero su asistente todavía la tenía trabajando y no la dejaba ir a tomar algunas copas de sake hasta que terminara de hacer todo el papeleo que había dejado la noche pasada.
Cuando por fin acabo con todos esos documentos, se paró de su silla y salió de la oficina rumbo al edificio de División de Inteligencia donde se encuentra la división especial de Fuerza de Interrogación y Tortura; sabía que pronto la llamarían pues ya tenía sus sospechas de que algo raro estaba ocurriendo entorno a esa misión.
Ingreso vio al líder del departamento Ibiki Morino y al ANBU que la fue a buscar.
Ibiki Morino es un shinobi que tiene una figura grande, imponente, que se complementa con una cabeza robusta y llena de viejas heridas y cicatrices. Descrito como un sádico por algunos, tiene la capacidad de sujetar a las personas a un gran sufrimiento sin usar la tortura física.
Los dos presentes al ver a la Hokage dieron una reverencia a modo de saludo.
-Habla.
-Hokage-sama la situación no es como lo creíamos, no venían por el hijo del Daimyō sino por la Hyüga.
-¿Quién o quiénes venían por ella?
-No lo sabemos el cerebro de los dos ninjas que trajeron tienen muchos jutsu para bloquear intrusos y que no dejen escapar información, fue muy poco lo que pudimos sacarles.
-Sigue.
-Ellos venían por los ojos de la Hyüga… y la sustancia con la que la convirtieron en una niña la obtuvieron de la misma persona que los lidera.
-¿Eso es todo? -Lo miró con la cara interrogativa queriéndole dar a entender si había algo más que debería saber.
-Hai Hokage-sama.
-Quiero verlos.
-Sólo podrá ver a uno el otro murió.
-¿Qué pasó?
-Un ANBU perteneciente al Clan Yamanaka intento abrir algunos de los jutsu que tenía bloqueado el cerebro de ese ninja pero fue en vano al instante de entrar a su mente ese hombre grito y murió. -Su voz era tan fría como siempre y su rostro era aterrador por eso se había ganado el puesto de líder.
Quizás pensaba la gente que no tenía sentimientos por tener dicha labor sin embargo para el era lo mejor; porque con lo que hacia podía ayudar a su aldea aunque fuera cruel como sacaba información a esos criminales.
Muestra de eso es que la Hokage le tenía una gran confianza, si el no podía entonces nadie lograría hacerlo.
-¿Cómo se encuentra?
-Bien… sólo que por ahora no podrá estar activo ya que su cerebro recibió un pequeño daño al estar dentro de la mente de ese criminal.
-Después lo revisare; por el momento llévame donde se encuentra el otro criminal.
Afirmó con la cabeza y salieron a la cárcel que había en los cuarteles ANBU.
Enfrente de los tres estaba él shinobi peliblanco que se llama Haru su cara no se veía de lo mejor que digamos. Estaba inconsciente.
La mujer lo vio al líder de ese lugar con una ceja alzada queriendo saber que fue lo que paso.
-Él no quería colaborar, su amigo dijo más que él. -Se hizo un pequeño silencio y prosiguió. -Después hablo sin embargo solo fue para decir que si hablaba moriría debe de ser alguien muy fuerte el que los mando.
-Cualquier información que encuentres me lo haces saber inmediatamente.
-Hai.
La mujer de cabellera rubia se despidió y salió de ese lugar directo a la Mansión Hokage, ya estaba cansada sólo quería dormir un buen rato y mañana bien temprano iría a ver como se encontraba el ANBU además de resolver el asunto de la nueva Uchiha.
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Ella se encontraba durmiendo pues ya era de noche y el día estuvo un poco ajetreado para ella al ser una niña.
Su oka-san y el resto de su familia lo ayudaron mucho con lo que respecta a su pequeña esposa ya que aunque todos dicen que es un genio en cuidar niños no sabía nada.
Sasuke fue a ver las cosas de Hinata a la Mansión Hyüga y su madre le dio de comer, la baño, la vistió con las cosas que había traído su hermano de donde los Hyüga y la acostó para que fuera a dormir al que anteriormente fue su cuarto.
Todo estaba bien en lo que cabía la situación hasta que su esposa comenzó a gritar y llorar desesperadamente, todos estábamos en la sala cuando la escuchamos; por inercia deje lo que hacia y salí corriendo a la habitación en la que estaba cuando llegue la encontré sentada llorando…
-Hinata-san. -No me atreví a acercarme porque se veía tan vulnerable llorando y temblado; y no sabia que hacer pues Sasuke nunca había estado así.
Alzó sus ojos perlados que estaban llenos de lágrimas para ver quien la llamaba. Al frente de ella se encontraba ese hombre de cabello azabache y ojos tan negros como la noche viéndola como si viera a un pequeño animal asustado y lastimado.
-Hinata-san…
De un momento a otro se paró y salió corriendo a donde estaba Itachi. Él se agacho y la abrazo, estando así ella lloraba más fuerte no se detenía su cuerpo seguía temblado después de un tiempo su respiración se normalizo, sus lágrimas cesaron y su cuerpo dejo de agitarse; estaba dormida en su pecho. La movió y la puso en su regazo mientras acariciaba su cabello para que durmiera tranquila.
-"¿Qué estaba soñando?" -Verla así tan frágil como un cristal que cualquier momento puede romperse, lo lastimaba porque no quería que sufriera. Para ser sincero no se acordaba de su esposa cuando era niña ya que en ese tiempo no miraba a otros niños aparte de Sasuke.
Prefirió regresar a su casa antes de que su padre se enojara; pues a él no le había caído bien la noticia de que se hubiera casado con una Hyüga sin embargo el fue firme y le dijo: oto-san yo la amo y aunque se niegue igual me casaré con ella, a regañadientes su padre tuvo que aceptar que su nuera iba hacer una Hyüga. Por eso se fue a su hogar con su esposa pues no quería molestar a su padre. Oka-san quería que nos quedáramos pero no iba a ser que se peleara con padre por nosotros.
Hinata es su esposa y el iba a ocuparse de ella.
Así que lo mejor fue regresar a su casa. Ella dormía tan tranquilamente en sus brazos mientras iban camino a su hogar. Al llegar la acostó en el futón, una vez de dejarla ahí se fue a la cocina a tomar un poco de té.
Cansado se dirigía hasta su habitación a dormir cuando escucho su llanto no lo pensó ni un segundo y salió corriendo lo más rápido a donde se encontraba.
Esta vez seguía dormida, llorando y balbuceando algunas palabras que no se entendía.
¿Qué estaba soñado?
¿Qué le sucedía?
La Hokage dijo que estaba bien entonces, ¿que le ocurría a su esposa?
Está vez se acercó a ella y comenzó llamarla, no iba a dejar que siguiera así.
-Hinata-san, Hinata-san, Hinata-san despierte.
La niña se despertaba poco a poco no obstante seguía llorando, temblando y con sus ojos todos rojos.
-Hinata-san tranquila. -Se lo dijo lo más suave posible. Ella lo miro con sus grandes ojos aún con lágrimas que no daban indicio de cesar. -No pasa nada solo fue un sueño… -Le hablo tan dulcemente que la niña por instinto se acercó a el así como las abejas a la miel.
-I-Itachi-san.
-Dígame.
-Neji-niisan me odia. -Mientras lo decía sus manos apretaron con fuerza la camisa de Itachi y su cara estaba enterada en su pecho que a su vez la mojaba con sus lágrimas.
Porque creía eso, que había pasado el día que estuvo en la Mansión Hyüga para que pensara eso. Si su primo la quería de eso estaba seguro. Él era su guardián y la cuidaba hasta cuando se entero que era novios; me había reclamo pensado que yo me estaba burlado de ella cosa que no era verdad.
-Neji-niisan esta enojado conmigo desde el velorio de oji-san. -Estaba tratando de calmarse pero no podía. -Yo fui la culpable de que muriera. -Rompió en llanto era doloroso verla así.
-Míreme. -Ojos negros y ojos blancos se vieron. -No es su culpa.
-Yo lo escuche… que si no me hubiera secuestrado ese ninja, el padre de Neji-niisan estuviera vivo.
-¿Quién le dijo eso? -A quien se le ocurría decirle eso una niña.
-Algunos personas… de la Rama Secundaria lo dijeron y yo los escuche snif, snif, snif...
-No lloré más porque lo que paso no es su culpa.
-Pero.
-Usted es una niña muy dulce y tierna que no lastimaría a nadie. No debe llorar porque Neji-san no la odia o cuando estuvo en la mansión él la trato mal. -Cosa que no creía en lo más mínimo sin embargo debía confirmarlo.
-No el fue muy bueno conmigo.
-Tampoco debe sentirse mal por la muerte de Hizashi-san porque el murió como un héroe y así debe recordarlo. Comprende.
-Hai Itachi-san. -Con sus pulgares seco las lágrimas de la menor tan suave y lentamente que la hizo estremecer su sólo tacto.
-Entonces no lloré más, porque se ve muy bonita cuando sonríe aunque no digo que llorando se ve mal pero la prefiero con una sonrisa. Me daría una sonrisa. -Movió la cabeza en forma de afirmación y lo hizo aunque se ruborizó mucho y su corazón comenzó a palpitar.
Se sentía muy avergonzada por molestar a esa persona con sus problemas.
-Yo lo siento.
-¿Por qué?
-Por… molestarlo. -Agachó la cabeza y comenzó a jugar con sus dedos.
Pero el negó con la cabeza y le dijo:
-Usted es mi familia y para mi eso es muy importante así que no dude en decirme si le ocurre algo porque siempre estaré para escucharla y ayudarla en lo que necesite.
-¿Por qué?
-Dígame algo, si usted me hubiera a mi mal me dejaría sólo. -Ella negó con la cabeza. -Entonces es igual para mi.
La cogió de los hombros y hizo que lo viera a la cara.
-Hinata-san yo le caigo mal.
-No… a mi me agrada mucho Itachi-san.
-A mi también me agrada usted. Bueno vamos a dormir ahora.
-Hai.
La acostó en el futón y después puso el otro futón a lado del de la niña para dormir junta a ella ya que no quería dejarla sola por si tenía más pesadillas.
Se puso nerviosa y deduje que quizás no quería que durmiera en el mismo cuarto con ella.
-Hinata-san si le incómoda mi presencia iré a dormir a otro cuarto, esta bien. -Su sonrisa era tan encantadora que inspiraba la confianza de poder decir lo que quisiera.
-Por favor no me deje sola. -Cuando iba saliendo la pequeña niña de ojos perlados lo agarro de la mano para que no saliera de la habitación.
Aunque no lo conocía mucho algo hacia que le tuviera mucha confianza aquel hombre de cabello azabache que la miraba con tanta ternura.
Durmieron cada uno en su futón aunque ella se acostó agarrando su brazo con su pequeña manito; tenía miedo que al despertar el ya se hubiera ido de su lado.
Cuando se despertó la vio en su futón abrazada a su brazo como si fuera un peluche, se veía tan adorable con su carita dormida. Tan dulce y ingenua que aunque creciera tenía ese mismo rostro que le regalaba ahora. Quito sus manos de su brazo se levantó y fue a ducharse una vez listo salió de la habitación.
Comenzó a preparar el desayuno hasta que se levantará pero de un momento a otro llegó su primo como siempre.
-¿Cómo se encuentra? -Su rostro era tan serio.
-Bien.
-No tuvo más pesadillas. -Su primo dio un gran suspiro y se llevó las manos a la nuca.
-La tuvo.
-Te conto que estuvo soñado.
-No exactamente pero me dijo que Neji-san la odiaba.
-¿Por qué?
-No me había acordado que a los tres años le había pasado lo del secuestro y lo de la muerte de Hizashi-san.
-Y.
-Pues al parecer había escuchado a personas de la Rama Secundaria decir que la muerte de Hizashi Hyüga era su culpa además que su primo en ese tiempo la comenzó a odiar. Y le afecto… y yo no lo sabía. -Estaba cabizbajo.
-No fue tu culpa en ese tiempo teníamos otras prioridades. Y como esta ahora.
-Hable con ella y le dije que no era su culpa. -Pues que culpa tenía ella si solo era una niña cuando paso eso. Seguía hablado mientras preparaba el desayuno.
-¿Dónde está?
-Está en la habitación.
-Entonces voy a ver a Hinata-chan. -Se giro para ir al cuarto cuando una voz lo detuvo.
-No, déjala que descanse.
-Hmph… que malo Itachi solo quieres tenerla para ti.
Estuvieron hablando en la cocina de todo lo que había pasado.
Se despertó y se encontraba sola en esa habitación que no reconocía porque cuando había llegado la trajeron dormida y cuando se despertó en la madrugada estaba tan oscuro que no se veía bien nada; en donde estaba Itachi-san fue lo primero que se le vino a la cabeza, al no verlo se levantó del futón y salió corriendo llamado al azabache.
-Itachi-san, Itachi-san, Itachi-san… -Respira todo agitada por estarlo buscado en todas las habitaciones hasta que lo encontró en la cocina y se sintió alivia por verlo.
No se había dando cuenta que lo llamo por estar hablando con su primo no obstante cuando la divisó en la puerta de la cocina y venía hacia él solo atinó a alzarla en sus brazos.
-Buenos días.
-Buenos días... -Murmuró porque estaba avergonzada por estar en sus brazos.
-¿Que sucede?
-Es que no lo vi cuando me desperté…
-Entiendo.
Estaba tan desesperada buscando a Itachi que no se dio cuenta quien se encontraba ahí.
-Buenos días Hinata-chan. -La vio toda sonrojada hasta las orejas.
-Buenos días Shisui-san.
-Parece que siendo adulta o niña siempre te va querer.
-¡Shisui! -Un pequeño rubor apareció en sus mejillas.
-Sólo digo la verdad no es así Hinata-chan. -La miro dándole una sonrisa cómplice que la menor no entendió y solo acertó a ladear la cabeza.
Desayunaron los tres muy tranquilamente hablando de vez en cuando los mayores y la niña comiendo despacio y moviendo su pies debajo de la mesa. Todo estaba mejorando pues su esposa ya le tenía más confianza, después de la pesadilla de la madrugada que la había hecho llorar.
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-Abuela dime para que me necesitas, ¡dattebayo!
-Naruto. -Se notaba su molestia en todo su rostro.
-Hokage-sama. -Dijeron los otros tres, dando una reverencia a modo de saludo a la líder de la aldea.
-Equipo Kakashi tengo una misión para ustedes, toma. -Le lanzó el pergamino al líder. -Toda la información que necesiten la hallarán en el pergamino.
-Hai. -Cuando se iban a ir la líder de la aldea llamó al Uchiha presente.
-Sasuke.
-Hai Hokage-sama. -Se giro para verla.
-Dile a tu hermano que venga.
Afirmó con la cabeza.
-Ya pueden retirase.
Todo el Equipo Kakashi salió de la Oficina de la Hokage, una vez afuera se dirigieron cada uno a su hogar para arreglar sus maletas para ir a la misión que iniciaría en dos horas; menos uno que fue donde su hermano a comunicarle que la rubia de coletas lo necesitaba en su despacho.
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Salió de su hogar no sí antes dejar a su pequeña esposa al cuidado de su primo, ya que la Hokage lo había solicitado en su oficina y tenia que ir.
Entró en la oficina y saludo a la Hokage.
-Itachi lo que te voy a decir es muy importante así que escucha atentamente.
-Hai.
-Lo que le paso a Hinata no fue una conciencia todo fue planeado.
-Lo sospechaba.
-Sabía que dirías eso. -Lo miro seria. -Ibiki no pudo sacarle todo pues quien los envió estaba preparado por si los capturaban. Lo que querían era…
-El Byakugan.
-Estas en lo correcto así que por ahora tu misión será cuidarla las 24 horas del día pues aunque este en la Mansión Hyüga sabes que ya ha ocurrido una vez y la secuestraron cuando era una niña.
-Ella no se encuentra ahí.
-¿En dónde esta?
-Está en nuestra casa.
-Tu como yo sabemos que ustedes viven muy en las orillas de la aldea y que sería fácil secuestrarla en ese lugar. Entiendes lo que te trato de decir.
-Yo me haré responsable, la cuidare muy bien sabe mi capacidad como ninja.
Aunque ella es su esposa su prioridad como Hokage es asegurar que el Byakugan no cayera en manos enemigas pues ha habido muchos shinobi que han querido robarlo.
-Voy a confiar en tu palabra.
-Gracias Hokage-sama.
-Por ahora es mejor que nadie a parte de nosotros lo sepa pues si el consejo de los Hyüga se entera querrán sellarla y en sus condiciones no sabría como su cuerpo racionara cuando vuelva a la normalidad.
-Hai.
-Cualquier cosa que pase debes avisarme.
-Hai.
-Ya puedes irte. -Bajo la cabeza y siguió revisando los pergaminos que tenía en el escritorio.
Salió de la Oficina de la Hokage y comenzó a brincar por los techos de las casas hasta que diviso un local en donde vendían dulces; se acercó y cuando entro grande fue su sorpresa al hallar a Hinata, Shisui, a la hermana, primo y amigos de su esposa.
Estaba enojado pues le había dicho a su primo que lo esperara que iba y volvía pero no él nunca le hacía caso.
-¡Shisui! -Tenía el ceño fruncido viéndolo a los ojos.
-Ya se que te preguntarás que hacemos aquí sin embargo tengo una buena explicación que te lo contaré más tarde, no ves que esta muy feliz por haber salido. - Se le acercó y le puso una mano en su hombro derecho.
-Mmm… -Tenía razón estaba tan contenta con todos además que jugaba con Akamaru el perro de su compañero que la cargaba a forma de caballito .
Así pasamos toda la tarde hasta que Hinata se sintió cansada y nos despedimos de todos para ir a la casa; al llegar cenamos los tres, después de un rato la lleve a bañarse mientras Shisui me esperaba en la sala; era muy incómodo porque nunca había estado en una situación como en la que me hallaba ahora, en ese momento quería ir a pedirle ayuda a madre pero no iba hacerlo pues le dije a Hiashi-sama que me encargaría de ella hasta que le pase el efecto. Tenía que tomarlo de la manera positiva ya que era una nueva experiencia que le serviría más adelante cuando tuvieran hijos.
-Itachi-san se siente bien.
-Hai Hinata-san. -Su rostro se puso muy rojo.
Mientras la niña lo veía como queriendo saber como podía estar bien si estaba todo rojo, quizás tenía fiebre y no le quería decir para no preocuparla.
-Itachi-san se siente mal… pues yo lo quiero ayudar así como usted me ayudó. -Negó con la cabeza.
-Estoy bien no se preocupe. -La ayudó a vestirse para que se acueste a dormir; bajo el futón y la niña se recostó. -Buenas noches.
Cuando se levantaba para salir de la habitación la niña le dijo:
-No se vaya.
-Está bien hasta que no se duerma no me iré. Estamos de acuerdo.
-Hai. -Me senté al lado del fúton acariciando su cabello para que durmiera tranquila, una vez que ya tenía su ojos cerrado comprobó que estaba dormida y salió de la habitación no sí antes verla una vez más.
Al llegar a la sala me encontré a mi primo comiendo dangos.
-Y.
-Ya está dormida.
-¿Que quería la Hokage?
-Mmm…
-Vamos Itachi se que es algo referente a Hinata-chan, si no me equivoco.
-Tienes razón. -Hizo una breve pausa. -La querían a ella no al hijo del Daimyō.
-Entonces venían por el Byakugan.
-No quisieron hablar.
-Necesitas ayuda.
-Gracias
-Sabes que para esos son los amigos además tu eres como mi hermano.
-Los que los emboscaron eran jōnins. -Se quedo en silencio. -No se sabe de que aldea son o quienes los mando así que hay que estar un poco atentos.
-No te preocupes yo te ayudare.
-Te vas a quedar a dormir supongo.
-Te agradezco tu ofrecimiento pero tengo una misión mañana temprano así que adiós.
-Buenas noches Shisui.
-Igualmente.
Desapareció sin mas pues no por nada era conocido como Shisui del cuerpo parpadeante.
Ya había pasado una semana desde lo que le dijo Lady Tsunade; su familia la venía visitar todos los días, su madre también y hasta sus amigos vinieron a visitarla y cuando llegaban la distraían mucho pues yo no era muy hablador que digamos y ellos eran buena compañía además que le gustaba jugar con el perro de Kiba que la llevaba en caballito. Todo estaba tranquilo.
Siempre dormían juntos porque desde lo que le había dicho la Hokage era lo mejor no dejarla sola en cualquier momento podrían atacarla.
Mientras tanto cuatro hombres con capas negras venían en dirección a la Aldea Oculta Entre las Hojas. Todo en ellos desprendía una aura oscura y fría.
