CAPITULO 6: Bruce Wayne
Jason se levantó a eso de las tres de la tarde debido al olor de los panqueques, tocino y huevo que Dick preparase. Dejo dormir un poco más a Bruce, que lo necesitaba con urgencia. Se puso los pantalones y salió al encuentro de los otros.
En primera, Dick no era el que estaba cocinando sino Roy, el primer susodicho aún estaba averiguando cómo funcionaba la cafetera. Roy sirvió las porciones, un plato más pequeño fue lo que llamo la atención de Jason, esa cosita parecía de juguete pero venía con una taza que hacia juego.
-Los niños tienen porciones diferentes – Dijo por toda respuesta. – Levántalo. Espero que le guste el tocino.
-B no es remilgado – Se tronó el cuello y fue hasta donde su hermano. Dick seguía con el teléfono en la mano en una página de internet en donde explicaban los sencillos pasos para echar a andar el armatoste - ¿Qué pasa, Niño de oro? ¿No puedes con esta difícil misión? – Dick dejo pasar la bravuconada y le pidió silencio, necesitaba concentrarse – Sólo tienes que conectarla primero, lo que enchufaste es el cable del tostador – Dick hizo una graciosa "o" con sus labios – Después ponemos el papel, agregamos agua… ponemos las cucharadas de café y cerramos. Para finalizar, apretamos este botoncito, este que dice encender… ya está programada como me gusta y listo. Café en minutos.
-No es tan simple como lo haces parecer – Se excusó. Roy se rio desde su esquina. Cuando Dick le dijo que se le quemaba el agua, acepto hacer el desayuno, no era justo que Jason o Bruce murieran porque Dick no sabía revolver los huevos sin cascara. – En serio.
-Y yo que pensaba que eras el listo – Volvió a burlarse Jason.
-Dejando eso de lado… ¿Cómo has sobrevivido todo este tiempo? – Cuestiono Roy con verdadero interés. Desde que Dick ya no viviera con los Titanes a tiempo completo y estuviera por su cuenta, no sabía quién lo atendía. Él siempre había preparado las colaciones o había sido Raven - ¿Dick?
-¿Han oído hablar de comida instantánea o a domicilio?
Como Richard lucia verdaderamente abochornado lo dejaron pasar. Ya había sido suficiente burla por un rato. Roy siguió explicándole que si Bruce tenía cosas que fueran sólo suyas comenzaría a cuidarlas y a sentirse en casa. Los platos eran un comienzo, ya después le comprarías peces dorados si Jason lo permitía.
Jason fue a despertar a su padre, ya era suficiente. Además la comida se enfriaría y recalentada no sabía igual. Roy era un buen cocinero. No se trataba simplemente de que hacia cosas para sobrevivir, como en su particular caso, sino que se daba el tiempo de sazonar hasta el más simple té (A Damian le agradaría) Bruce debía probar la comida de su amigo para saber lo que era el cielo en la tierra. Era comer un trozo de paraíso.
Sacudió a Bruce un poco y le llamo, sin tener resultados. Volvió a hacerlo de manera más tosca pero igualmente, la cosa no daba.
-Bruce – Intento y el pequeño seguía con los ojos cerrados y los puñitos apretados - ¿Bruce? – Comenzaba a desesperarse. ¿Y si estaba muerto? Checo la respiración de manera paranoica y sintió el pulso. El miedo se fue como agua helada, hasta los pies y después hasta su frente, haciéndolo sudar – Bruce, despierta, estas asuntándome. ¡Bruce!
El grito atrajo a los otros dos que se aventaron por la puerta del cuarto con flecha y Batarang en mano, apuntando a lo que fuera que se moviera. Aquellas armas se enfundaron inmediatamente al percatarse que no era ningún enemigo. Rodearon a Bruce y Jason.
-No despierta – Aviso.
Roy halo a Jason, separándolo con fuerza y haciendo que Dick lo sostuviera, lo que iba a hacer no sería del agrado de su amor. Jason le rompería nuevamente la nariz si Dick lo soltaba. Cuando estaba en las calles y algunas sobredosis ponían a dormir de más a los compañeros de callejón y tenían que irse rápido antes de que los matasen o arrestasen, los privaban del oxígeno: despertabas o convulsionabas, pero salías del letargo.
Esperaba que Bruce sólo tuviera un sueño pesado.
-No lo sueltes – Ordeno a Dick y este apretó más el abrazo en Jason.
Roy entonces tapo las pequeñas fosas nasales. Apretó la naricita respingona de Bruce y tapo la boca, cuidando que no hubiera forma de respirar. Pasaron unos veinte segundos antes de que comenzara a revolverse con violencia y Jason le siguiera en el ejemplo, tratando de golpear a Nightwing para ir hasta Bruce. Los ojos azules se despertaron, abriéndose con terror pero a la vez vacíos, como un reflejo biológico.
Roy lo soltó en aquel momento. Anotando el movimiento errático de las pupilas. Una cosa que sólo había visto en drogadictos como él en medio de los viajes. La cianosis se fue bajando hasta quedar en la pálida tez de costumbre, debería de empezar a llamarlo "princesa porcelana" a su ver, le quedaba mejor que "Soy la noche".
-¿Little B, como te sientes? Anda pequeño, sálvame la vida – Suplico cuando Jason no dejaba de mal verlo pese a que estaba más aliviado por ver a su padre despierto – Anda, dí que estas bien o… lo que sea.
-Roy – Dijo arrugando su nariz – Sentí que me ahogaba… ¿Y Jay? – Prácticamente Jason se le abalanzo para revisarlo – Papá.
Eso detuvo a los tres. Quietos, rocas, piedras… gárgolas. Con un demonio que no sabían en que estaban metidos. Bruce jamás había llamado así a Jason. No había razones para que comenzara ahora. Bruce le alzo los bracitos y le pidió mudamente que lo cargara y al ver que la cosa no funcionaba, frunció su ceño y se bajó él mismo de la cama, dando un saltico, pues le quedaba algo grande la distancia al suelo.
Y enfilo a la cocina… o eso especularon.
-¿Qué fue eso? – El primero en salir del shok fue Dick.
-Bruce diciéndole papá a Jason – Revelo Roy - ¿Qué estuvieron hablando? – Reclamó saber.
-Nada, de nada para que dijera eso.
Con más líos en la cabeza siguieron al pequeño que se subía con esfuerzos a su silla. La que está en frente de los platos en miniatura, Roy le mandó una mirada autosuficiente a Jason quien lo mando a callar con un codazo, a ver si así se le bajan los humos. Bruce se acomodó perfectamente en su lugar y los espero para que pudieran comer.
Con verdadero miedo, cada uno tomo su lugar. Jason al lado de su padre y Dick frente a ellos, Roy era el único que tomo la cabecera.
-¿Vas a ir a trabajar hoy? – El puchero de Bruce derritió a todos – Prometiste llevarme al parque hoy, pá.
-¿Cuándo dije eso? – Casi grito Jason, atragantándose con su jugo. Bruce le lanzo una mirada asustada y se puso blanco como un papel. - ¿Bruce?.
El niño temblaba y Jason no tuvo el coraje de acercarse, no parecía buena idea. No entendía que era lo que le estaba pasando si ayer estaba tan bien. Por primera vez en lo que iba no sabía cómo proceder. Bruce lo estaba asustando.
Roy y Dick lo captaron, pero no tuvieron que hacer nada, pues de la ventana, sus dos hermanos aparecieron, cruzándola a vuelo. Aterrizando en la mesa, Tim había noqueado a Bruce y Damian ya le robaba el pan tostado a Dick, para abrazarlo de inmediato. Para nadie era un secreto el amor que Damian tenía hacia su hermano mayor, su Batman.
-¡Lo mataste! – Chillo Roy.
-Cállate, Arsenal – Contesto Tim – Esto es importante, Bruce tiene que vernos a todos juntos. Somos su familia. – Eso no parecía coincidir – Tenemos un gran problema.
-Lleva diciendo lo mismo hace horas – Se quejó Damian – Pero no dice nada. La hace de emoción, tt.
Jason olvido su comida y cargo a Bruce, llevándoselo a la sala. Ambos se quedaron en un sillón de tres piezas, en medio, aquello fue una invitación para que Dick y Roy se sentaran a sus costados. Los otros dos vieron eso con rareza. Arsenal no dejaba aperturas para que alguien más entrara, parecía ser el macho espalda plateada ahí… mejor no se lo decían a Jason.
-No parece sorprenderte, Tim – Acuso Dick. Tim alzó los hombros – Desembucha.
-Si, Remplazo, comienza por decirnos donde estabas. El demonio te buscaba por todas partes y no te encontró. Tuve que hacerme cargo – Damian se relamió los labios, disfrutando la obvia mentira que el cerebrito diría – Anda.
-Encontramos lo que le está pasando a padre – De inmediato Tim se ganó la atención de todos – Cuando el pozo está en su forma normal, rejuvenece y cura, incluso revive – Jason se sintió como el bicho raro. Esa última no era una cualidad de Lázaro, lo que lo hacía una excepción que Ras quería tener – Cuando lo alteraron para que no se secará, porque eso hicieron… de paso, ya averigüe que la que estaba atrás de todo ese complot era la arpía – Damian fingió demencia, aparentó que no le importaba y dolía lo que su madre hacia – Hicieron que una reacción "mágica" ocurriera en su núcleo. La mutación se derivó del intercambio de moléculas madres y esporas negras… - Todos pusieron cara de hastió y Tim tuvo que cortar el rollo – Si te sumerges en esta alteración, literalmente volverás a ser el que eras antes.
-Ya lo sabemos, genio – Jason le saco la lengua.
Tim rodo los ojos.
-¿Cómo que literalmente? – Damian era el único perdido y no le gustaba ser excluido, tenía suficiente con lo de costumbre – Un momento, padre es un… ¿Niño? – Jason sintió lástima por el Demonio, Damian jamás había podido tener a un padre y parecía que no podría disfrutar de uno en la vida. Tim asintió. - ¿El antídoto?.
-Ese es el problema – Tim fue a acariciar la frente de su padre. Se veía bien en brazos de Jason. Ras había atinado a decir que Bruce estaba en buenas manos. Quien lo hubiese dicho, él de ninguna manera hubiese apostado a Jason por ser buen niñero. Le daba su confianza en asesinatos y trampas, no en cambiar pañales. Era grato equivocarse – No hay cura. Una vez el pozo hace su trabajo, tenemos tres días para volver a sumergirlo y esperar a que regrese a su forma original, nada es seguro. Pasado ese tiempo, las memorias se irán desvaneciendo, consecutivamente, en algún punto, estas serán remplazadas por las personas con las que conviva hasta la etapa dos.
-¿Me estás diciendo que volvió a nacer? – La incredulidad en Jason dolía a todos. Eso significaba que no habría Batman, que Gótica se quedaba sin protector, que la Liga de la Justicia se despedía de su benefactor y un sinfín de pormenores más que a la larga eran devastadores – Remplazo, tienes que estar bromeando.
Tim trago duro, Dick pudo escuchar esa saliva pasar con dificultad. Esa misma negación la desprendió con Ras, cuando después de investigar por un rato dieron con la respuesta, en lo que Damian seguía en los calabozos. Ras le contuvo cuando le dijo que su padre estaba muerto y que lamentaba su perdida.
Por supuesto que la explicación fue más dura, llena de datos científicos, graficas, referencias y brutalidad. Ras no era bueno con la piedad, al menos no cuando él mismo había perdido a tantos de sus camaradas a través del tiempo. La frialdad con la que su amante le hablo de enterrar al hombre que admiraba y le criara, se ganó un puñetazo y en respuesta, Ras le amarro a la cama y sus caderas dolieron, enseñándole que no podría volver a hacer algo así. Advirtiéndole que él no soportaría que el dolor los separara ahora que estaban tan bien juntos.
Torcida manera de resumir.
-Sus recuerdos se irán fastidiando y trataran de encontrar coherencia en esta línea – Siguió explicando. Tim tenía seca la garganta y el alma – Suplantara las figuras que ya tiene con nuevas.
-Por eso te dijo pa – Aviso Roy.
-Pero dijo Padre… en un tono distinto – Señalo Dick. – No podemos ignorarlo.
Damian no sabía que creer, sintiéndose culpable fue a refugiarse al costado de Dick. Si él no hubiese sido tan testarudo o confiado, su padre no hubiese caído en esa trampa. Ahorita estarían asistiendo a una aburrida fiesta de la empresa o lanzándole una rama a Titus y comiendo con Alfred.
¡Pennyworth!
Nadie mantuvo al tanto al anciano de lo que estaba pasando. Su último mensaje no era revelador pero no despejaba dudas. Alfred estaba acostumbrado a que Batman desapareciera por semanas pero no con Robin. De seguro que aquello levanto las alarmas innatas en el anciano.
-Tt, padre será un niño, bien – Zanjo el tema – Eso es lo de menos. No podremos cambiarlo. Ahora, ¿Cómo lidiaremos con lo que eso significa? Nuestro problema ya no es padre. Su vida está fuera de peligro – Dick apretó esos hombros pequeños que siempre cargaban con tanto peso. Deseo hacérselo más ligero pero nunca encontraba la manera- Tenemos que decírselo a Alfred. En serio, Bruce no puede quedarse aquí para siempre.
-¿Disculpa? – Jason no sabía si ofenderse – Fuiste tú quien me lo dejo. Bruce está seguro. Este es su hogar.
-Si lo dejamos contigo terminara muerto. Lo único que puedes enseñarle es a terminar muerto – Jason apretó los puños – Pennyworth ya se encargó una vez, podrá volver a hacerlo. Quizá pueda quitarle la locura en el proceso. Hacer de nuevo lo que hizo mal. Sé que le gustará. Redención, lo pide por todas partes.
-Alfred no hizo nada malo – Defendió Dick – Hizo todo lo que pudo para que Bruce creciera bien y fuera… - Dick no tuvo la fuerza para continuar. Alfred no había sido malo, ni había flaqueado, estuvo con su amo por años, cuidándolo, preparándole en las madrugadas buenos aperitivos para espantar las pesadillas. Alfred estuvo apoyándolo, aun cuando Bruce decidió empezar a viajar, comenzar a estudiar criminalística y terminara usando un traje de murciélago, le curaba las heridas y de cierta manera, aunque nunca alimento el odio o la ira en Bruce, tampoco fue capaz de amortiguarla y frenarle.
Damian le mando una mirada de autosuficiencia. Era como un jaque mate y todos vieron al Rey caer para que la reina de Damian se apoderara del juego. De repente era Damian quien tenía una mejor idea y las razones suficientes para que el resto le secundara en lo que hacía rato parecía descabellado. Ese enano tenía el derecho de decidir lo que se debía de hacer con Bruce, ya que era su hijo de sangre pero a su vez, seguía siendo un niño con demasiados complejos y una necesidad de aceptación que podrían oscurecer su juicio.
No era como decidir en qué geriátrico meter al anciano, sino que futuro querían darle a Bruce.
Si fuera el anciano de mil batallas, seguro que lo refundían en la mansión con su soledad y lo visitaban una vez al año y listo. Se moriría sin mayor cosa. Pero no hablaban del seguro ermitaño que terminaría siendo Bruce Wayne sino del niño que seguía chupándose el dedo en brazos de Jason.
-Primero tenemos que ver como se acomoda su memoria – Señalo Tim, suspirando, cansado y vencido. - ¿Han notado algo extraño en Bruce?
Dick y Jason se hicieron los que no entendían la pregunta. No dirían que su padre fue maltratado hasta el cansancio por unos padres que se los pintaron de santos y samaritanos. Pura luz en las calles, sombras en su casa. La muerte de esos dos a lo mejor tenía matices aún más negros de los que se conocían. Porque para ninguno les cuadraba que un niño estuviera tan obsesionado con la lucha contra el crimen por el asesinato de sus amados padres que lo torturaban… tenía que haber algo más allí.
-Tenemos que avisarle a Alfred – Enuncio Tim que ya más relajado se servía una taza de café – Esta frio.
-Si no te gusta, déjalo.
-Calma, Jaybird – Hablo Roy – Déjame calentártelo. El café.
-¿Por qué aclara? – Devolvió sin comprender mucho. Dick y Jason se burlaron. Roy no cambiaría.
Jason no vio más cosa que hacer por lo que de nueva cuenta llevo a Bruce a su cama y de paso, jalo a Damian con ellos. Arrojo al enano a una de las esquinas del colchón y se dispuso a acostar el cuerpecito de Bruce. Le cobijo y no dejo pasar la mirada enfebrecida de su hermano. Damian estaba teñido de celos y reticencia.
Era difícil saber cuál pertenecía a qué y cómo lidiar con ello.
-Tenemos que hablar – Empezó Jason, sin saber realmente como dar ánimos. En el pasado, Jason había discutido mucho con su padre y la manera en la que trataba a Damian. Solía decirle que se ocupase más del pequeño Demonio para que no fuera un enorme azote en Gotica como una vez él mismo lo fuera, pero, el gran B no hacía caso de los que regresaban de la tumba, demasiadas culpas al verle el rostro – Cumplí con mi parte. Bruce está a salvo.
-Tt, felicidades, Tood. Lograste hacer algo bien en tu vida - Se cruzó de brazos y espero a que Jason se largara del cuarto y lo dejara con su padre.
El ancho suspiro de Jason tomo desprevenido a Damian, que en su defensa, esperaba empezar una pelea a golpes con su hermano mayor. Jason siempre fue un dolor en el culo y un recordatorio de lo que se debía de ser y nunca cometer. La figura más contradictoria de los Robins, el ejemplo.
Ni el predecesor o los descendientes pudieron negar aquello.
Jason llego, se fue y luego volvió a regresar para marcar sus vidas.
En la vida o en la muerte, Jason les marco.
-Escucha, demonio, fuiste tú el que llego llorando por ayuda…
-No estaba llorando – Interrumpió.
-Me dejaste un niño y te largaste. Al menos pudiste ponerte en contacto. Pensé lo peor. Creí que estabas muerto y en cualquier momento Ras entraría por mi puerta y me daría tu cabeza con una moña y el titulo de ser su sucesor.
-Ya quisieras.
-No, no lo deseo – Sujeto de nueva cuenta sus pequeños hombros y Damian estaba hartándose de que todos los que fueran más altos que él le agarrarán así. No por ser pequeño no podía romperles más de un hueso – El gremio de asesinos es un sitio al que no quiero volver – Damian se interesó monstruosamente en lo dicho. Conocía que Jason estuvo en la liga, un tiempo con su madre y luego con su abuelo, haciendo quien sabe que cosas… pero sabía que trabajó un tiempo como su asesino. Lo que fuera que Jason hiciera para que lo dejarán por la libre, era un misterio. – Al que me gustaría que tampoco regresaras.
-Tengo precio a mi cabeza, Tood, por si lo olvidas. La única forma en que regrese es muerto. Gracias, pero no. Sé que no me tienes los mejores deseos pero …
-No seas idiota, Damian – Alzó la voz y tuvo miedo de que Dick apareciera con su brillante traje de Nigthwing y le quitase a su hermanito – Ras no te dejará morir. Esto es una pérdida de tiempo.
-Nadie te pidió la charla.
-Sólo quería decirte que cumplí con mi promesa – Damian asintió y se giró hacia el que fuera su padre. Tendría que estar feliz por haber sido él único que lo vio antes de todo eso, quien lo disfruto en las últimas semanas, pero, aquello sólo era más doloroso – Demonio, quédate.
Y Jason salió.
Sin ruido.
Bufo contrariado al ver que en la mesa se disputaba una guerra campal por conquistar los tocinos más grandes y los panqueques rellenos, que Roy tan amablemente preparo. Cuando en la mesa volaron los tarros de miel y los cubiertos, Jason se apartó de allí.
Engañosamente parecían la familia feliz de una portada de revista.
La normal familia que tenía al hermano mayor hecho responsabilidad y amabilidad, él mismo que tan "rebelde era" y lo hacia el cool de la dinastía, el siguiente: osease el ñoño y terminando el cuadro con el diablillo.
Una en apariencia normal familia. Si no contaban con que el amigo follo con el primer y segundo hijo, que susodichos hijos intentaron asesinarse nomas al verse, que el tercer retoño y el cuarto no se soportaban entre ellos y que en general, tenían más sangre en las manos que los soldados que iban a la guerra.
Suspiro derrotado.
Jason se sabía que no eran malos. No eran… si, bueno, en la escala de uno al diez no les daban ni cinco en la categoría de familia funcional, pero, eran una familia, y eso tenía que valer algo justo ahora.
Se estaba mintiendo vil mente.
Ser familia no valía para maldita la cosa.
-Estas frunciendo el ceño, Jaybrid, te vas a arrugar pronto – Arsenal llego para sacarlo de sus profundas depresiones y técnicamente se le echo encima. Jason tuvo que hacer milagros para mantener el equilibrio y sintió su peso caer en el sofá – Tu problema es que nunca te relajas. Siempre estás pensando en quien matar y en quien odiar. Maldices a medio mundo pero repartes dinero como un bandido bueno – Jason sospecho que Roy estaba de nueva cuenta en uno de sus viajes. Él no regalaba su dinero duramente ganado al decapitar a los capos de turno. Roy pincho uno de los trozos de panqueque que traía en el plato y le metió el bocado rápidamente en la boca. Jason no lo escupió porque misteriosamente la cosa era echa con su sabor favorito – Aliviánate.
-Me estoy estresando.
Roy giro la cabeza al comedor. Tim y Dick no hacían mucho ruido, ellos eran tranquilos y en la habitación, los niños estaban tan silenciosos que le daba mala espina. Pero fuera de allí, entendió que no era el ruido lo que estresaba a su amigo sino que era el tener la casa llena.
Jason se desacostumbro rápidamente a la gente. Apenas compartía con él y Kori, y usualmente eran en sitios paradisiacos en donde podían alejarse mucho los unos de los otros y regresar para dormir apretados si lo deseaban. No por estar juntos, vivían juntos. Pero con la familia, con la batfamilia era diferente. Tarde que temprano, todos se meterían en el asunto de todos y Roy entendía que a Jason le asustaba que le vieran como realmente era. Y el verdadero Jason variaba según la persona y el día.
Roy volvió a alimentar a su petirrojo. Jason estaba acostumbrado a cargar cosas pesadas y él no lo era tanto, así que no lo alejaría en un buen rato… la esperanza moría al último.
-¿Qué haremos con Kori? – Harper tenía bastante de la autocompasión. Él había tenido su buena ración cuando andaba mendigando en las calles por un porro o una buena dosis. Y si algo sabia, era que no se podía estar allí por mucho tiempo o en serio que te la creías y te morías. – No hemos sabido nada de ella.
-Ya aparecerá – Le restó importancia. Jason no quería ni sentir su calor acercándose. Él había confiado y ella lo había traicionado. No cuido de quien se le dijo, de quien ella dijo cuidar. Y sabía lo que estaba haciendo o no hubiese negado la comunicación con Bruce. Ella fue consiente en cada una de sus negligencias. Y si la veía, lo último que harían seria hablar – Ella fue esclava… tiene que saber, entender… no comprendo porque es que lo trato así.
-¿Venganza? – Intento.
Aquello era descabellado. Kori no andaba volando por allí viendo a quien martirizar, era una princesa guerrera que se basaba en honor y sangre para hacer sus cosas. No tenía sentido para ellos que dejara a Bruce sufrir.
-¿Entrenamiento? – Volvió a intentar Roy y la sombra oscura en los ojos de Jason le advirtieron de no seguir. Para Jason los niños eran sagrados. Todo lo demás podría valer madres, volar en pedazos, pero cuando se trataban de infantes, la cosa cambiaba e incluso había aquellos que se burlaban de esa vena protectora en Red Hood. – Jason ¿Qué vas a hacer con Bruce?
Jason no entendió la pregunta.
Roy volvió a alimentarlo.
-¿Lo dejaras regresar a la mansión Wayne? ¿Solo? – Indago – Él no va a querer.
-Estará mejor sin mí.
Roy veía difícil eso.
El enano amaba a Jason y ¿quién no? Jason era un precioso hombre, todo culpa, pecados, deseo y ternura. Bruce veía eso y Roy estaba seguro que Bruce no quería dejarlo ir… ¿Lo haría por tener a un enano enojón simiente del diablo o un pajarillo que sufría de paranoia y le pondría un rastreador?.
Bruce ocupaba de Jason y el susodicho necesitaba de Bruce. Separarlos era mala idea.
¿Era el único que veía eso?.
-No puedes abandonarlo.
-Nadie está abandonando nada.
-¿En serio? Porque no me lo parece – Dijo – No seas tonto, Jaybird, te mereces ser feliz. No te castigues siempre. Te quejas del mártir de Dick y de no sé cuantos más pero te niegas siempre un poco de felicidad. Te niegas estar en mi cama – A este punto tanto Dick como Tim se dieron cuenta de lo privado de la conversación y disimuladamente dieron retirada. Los muy malditos se lanzaron por la ventana. Jason no quería tener esta conversación ahora – porque según tú, yo merezco algo mejor.
-Pensé que estábamos hablando de Bruce.
Roy se cruzó de brazos y no hizo amague de continuar con el rollo. Cuando Jason se cerraba en sus trece era imposible sacarlo. De cualquier manera, consiguió lo que quería.
-No es un buen lugar.
-Lo sé – Jason se estaba mordiendo el labio. Detestaba cuando tenía que hacer las cosas al modo que no le gustaban – Empacaremos. Bruce tiene que vivir con él.
-¿Y?
-No hay misiones hasta nuevo aviso. Bruce es primero.
Roy se abstuvo de bailar la conga y se dio por satisfecho con plantarle un beso penetra gargantas a su sueño húmedo.
Cuando Jason iba a lanzarle un puñetazo, Roy lo bloqueo y sujeto con fuerza, juraba escuchar los huesos tronar. Si Jason realmente no quisiera la cosa, le hubiera arrancado la lengua. Daba gracias a que Jason no lo hiciera, tenía muchas cosas planeadas para su lengua y ese delicioso bocado que se escondía en los pantalones debajo de su trasero y del aperitivo que se fue hacia un rato.
Por su lado, Dick y Tim no sabían si era seguro regresar a la casa. El asunto se veía tenso entre Arsenal y Red Hood. Ellos no habían tenido ese problema con el compañero de turno. Kon era un lindo experimento de botella que mantenía sus manos alejadas de Tim y los compañeros en Spiral intentaban lo suyo, claro, pero para Dick el asunto no iba más allá de miradas indiscretas en las duchas durante las misiones.
-Le daré crédito a Jason – Empezó Tim cuando termino de analizar la zona – Escogió un buen lugar.
-Gotica sigue siendo Gotica de día o de noche, aunque la calle se llame callejón del crimen o la avenida de los ricos Mozart – Tim no pasó desapercibido el retintín enojado en su hermano que suspiro – Tengo que contarte cómo fue que encontré a Bruce.
Kori tendría serios problemas cuando decidiera aparecer por el radar. Timothy Drake Wayne y próximamente de Al´ghul (Si Ras no lo hacía enojar) no era paciente como a muchos le gustaban pintarlo. La prueba radicaba en que era la "concubina" de toda una liga de asesinos desde hacía ya bastante tiempo y había honrado el lugar como nadie.
-¿Y tú en dónde estabas? – Drake esperaba mantener su secreto oculto por más tiempo. No estaba listo para presentar a Ras como su pareja con una crisis como esta. Y a decir verdad, ninguna situación se le hacia la adecuada. No tenía vergüenza de nada, sólo precaución.
-Por allí, con Damian. Investigando.
-Jason me dijo que Damian le dejo a Bruce porque no nos había encontrado. – Tim maldijo la inconveniente buena comunicación que Jason tenía con Dick. Él hubiese apostado una vez más a que el pistolero no arrojaría prenda y se liaría a puños antes que decir buenos días a Dick. Una vez más se había equivocado. A este paso dejaría de ser el mejor detective del mundo…
La amarga cara que Tim puso, hizo desistir a Dick del interrogatorio. Drake no era de los que demostraban sus sentimientos y prefería guardárselos para él y su habitación, por lo que cuando puso cara de haber comido un limón, supo que era el momento de ser el hermano mayor… de nuevo.
-Lo resolverás – Tanteo, seguro de que conseguía algo – Dale tiempo.
-Acabo de darme cuenta que acabo de ascenderme – Confeso. Quería ahórrale trabajo a Dick y ver si podía irse para hablar un poco con Ras – Ya no soy el segundo mejor detective del mundo.
Dick abrazo a su hermano.
Esto era como enterrar a Bruce.
Damian veía a su padre dormir… bueno, el que fuera su padre. Tuvo miedo de lastimarlo. Lucia tan diferente. Su carita ovalada y tierna, con los rasgos compasivos de la infancia. Alfred solía decir mucho que se parecía a su padre, que eran la misma imagen con excepción de los ojos.
¿Él solía verse así?.
Lo dudaba.
Su padre resplandecía. Tocarlo no parecía correcto. Sonaba estúpido pero no quería mancharlo. Damian sentía que si tocaba a este Bruce, entonces se convertiría en su padre y en retrospectiva, no estaba seguro de si quería eso. Amaba a su padre pero, no quería que sufriera y el sufrimiento era lo que lo hacía quien era y Batman era todo cuanto Bruce podía ser y no era algo que debiese ser.
Bruce sería feliz sin Batman.
Y él mismo era el recordatorio de la existencia de Batman. Él existía porque Batman llego con su armadura negra, enamorando a su madre y esgrimiendo la oportunidad de la descendencia. Bruce fue su padre por ser Batman y existir estaba mal y era contradictorio.
La migraña hacia añicos su pobre cabeza.
Gimió sin fuerzas y se tedio cuan largo era al costado de su padre.
-¿Pá? – La modorra vocecita altero a Damian.
-No – Contra todo miedo, se permitió acariciar esa cabecita. De inmediato Bruce volvió a cerrar los ojos, disfrutando del mimo – Soy Damian. Sólo Damian.
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Notas de la autora
Pues ¡Por fin! Tengo que admitir que llegado a este punto, la historia esta pidiendo llevarla con paciencia y hay tramos en donde me atoro… pero espero que siga siendo de su agrado.
Gracias por sus lindos comentarios, que siempre son un bálsamo y sus lecturas, que animan todo esto.
Mil gracias.
