Oscuridad, gritos, un llanto, un destello, dos caídas, una explosión
Oscuridad, gritos, un llanto un destello, dos caídas, una explosión
Oscuridad, Gritos, una caída, un destello, un llanto, un destello, otra caída, una explosión.
Oscuridad, muchos gritos, dos destellos, dos caídas, llanto, explosión.
Oscuridad, Gritos, Destellos, Caídas, Explosión, Llanto.
Lis Evans seguía repitiendo esas palabras como si estuviera tratando de hilar una historia, ya habían pasado unos meses desde que Lily y James habían muerto, pero seguía teniendo la misma pesadilla una y otra vez, siempre el mismo comienzo pero nunca transcurría igual; la conexión entre las gemelas Evans era innegable, podían sentir lo que la otra sentía, sabían con solo mirarse que pensaban, y si una no estaba la mitad de la otra se rompía y eso es justo lo que paso. Lis Evans tuvo que aprender que es estar sola en el mundo mágico por primera vez desde los 11 años, nunca ha sido fácil para ella, para Sirius, para Remus, pero ser hija de muggles en estos tiempos no es recomendable para nadie, es por esta razón que cuando vio el cuerpo de su hermana con los ojos abiertos e inerte, le juro, con el mismo pesar de un Juramente Inquebrantable, que cuidaría a Harry y a su familia hasta la muerte y no dejaría que nadie le arrebatara a un miembro de esta , es por esto que en ese instante beso la fría frente de su hermana, tomo a Harry en sus brazos y se fue con Sirius a donde estaban escondidos.
Dumbledor les había advertido que corrian un gran peligro escondiéndose con Harry, los mortifagos no iban a descansar hasta ver al "asesino" de Voldemort muerto, pero Sirius y ella habían tomado una decisión, aunque sabían que debían proteger a su hija también, Harry no se iba a ir con Petunia de ninguna forma, ellos lo cuidarían como habían prometido desde que supieron que sus mejores amigos iban a tener un bebe, es asi como ahora estaban escondidos en Escocia.
-Otra pesadilla amor- Sirius la había encontrado despierta como muchas otras madrugadas, mirando a la ventana con esa mirada perdida que la acompañaba desde el 31 de Octubre.
-Si, ya sabes la misma de siempre, aunque bueno creo que estoy mejorando… He estado leyendo unos libros que nos trajo Dumbledor y creo que se debe a la conexión que tenia ya sabes con Lily, me hace tratar de saber que paso realmente esa noche…Aunque no estoy segura de querer saberlo, estoy harta de esta pesadilla, necesito despertar de una vez por todas.- Lis hace mucho tiempo que no podía dormir, solo leia, estaba con los niños, practicaba hechizos y lloraba.
-Pero Lis, amor, es normal. – DEJA DE DECIRME LIS AMOR, estoy harta de los mimos, de tu voz condescendiente, ambos sabemos que tu también estas mal, por favor… Necesito que volvamos a ser solo Sirius y Lis, tenemos que salir adelante. – Y COMO SI ESTAMOS ENCERRADOS AQUÍ, LLUEVE TODO EL DÍA NO PODEMOS SALIR, EL MALDITO DE DUMBLEDOR NOS TIENE ENCADENADOS Y ELLOS HAN SIDO ASESINADOS. – SE QUE LOS MATARON, pero debemos centrarnos en más cosas, me tienes que ayudar no puedo sola, realmente no puedo, estoy destruida, tenemos que cuidar de nuestra hija y de Harry, ellos nos necesitan enteros y en este momento ninguno de los dos funciona, ni siquiera somos la mitad de uno… -Lose, pero nose como lograrlo. –Lo primero tratemos de practicar para nuestro trabajo, estábamos en pleno entrenamiento de Aurores y ahora hemos quedado atrás, no es posible, sabes tan bien como yo que la única forma de vencerlo cuando vuelva y de salvar a Harry es teniendo un buen entrenamiento, expandamos esta casa, por algo somos magos, pidámosle ayuda a Remus, el sabra que pociones son buenas, no lo se, inventemos cosas y eduquemos a nuestros hijos para ser unos grandiosos magos.
-De estar triste, pasaste a ser una bruja revolucionaria… -Ya, no seas idiota es enserio… No dejare que ninguno muera, no voy a dejar que me arrebaten a nadie nunca más, me entendiste… -Creeme que yo tampoco dejare que alguien les haga daño, prefiero acabar en askaban.. oh espera casi voy a askaban… - aun no se como me case contigo, si no hubiera sido por mi, tu hubieras ido a matar al idiota de petegrew y el se hubiera convertido en rata como ya sabemos.. –Sabes que cuando lo encuentre lo matare… - Y yo te ayudare, pero ahora no podemos guardar odio en nuestro corazón… -Suenas a Remus… - Demos enfocarnos…
Y de esta manera la conversación llego a su fin, expandieron la pequeña casa en medio de la nada, hablaron con Remus, leyeron muchos libros, aprendieron a hacer pociones protectoras y curadoras, aprendieron hechizos, practicaban duelos, todo esto mientras criaban a una niña muy pero muy revoltosa y a un niño que no se quedaba atrás, Harry e Izzie desde siempre habían sido cercanos, se amaban como hermanos y ahora que vivian juntos prácticamente lo eran, al principio era difícil explicarle a Harry que su mama ni papa volverían cuando con su voz de bebe preguntaba "Mamaaa, quiero a mi mama", pero de apoco las cosas se fueron acomodando. La magia envolvía sus vidas, ambos Sirius y Lis eran amantes del quidditch por lo que montar escobas para los niños era algo normal; Cuando Dumbledor les dijo que las cosas se habían calmado y muchos juicios ya habían sido hechos, decidieron volver a Inglaterra, pasaron dos años escondidos en Escocia y cuando Lis Evans fue a la oficina de Aurores junto a su Marido para volver al entrenamiento lo que quedaba de la Orden del Fenix se volvieron locos. El ministro de magia los dejo volver, aunque muy intrigado por saber donde estaba Harry, la única condición que puso el matrimonio Black para ellos ser Aurores era, en efecto que nadie iba a saber donde estaba su casa, debían proteger a sus hijos, nadie sabría como es Harry Potter hasta que las cosas definitivamente se calmaran.
Y asi fue, ya habían pasado cinco años de aquel fatídico día en el cual los Potter habían muerto, cinco años en que Harry había perdido a sus padres, cinco años en que los merodeadores se quedaron si su cornamenta, cinco años en que Lis había aprendido a vivir como una mujer rota.
El primer día en que Harry e Izzie fueron al callejón Diagon, fue alucinante para ambos, apenas tenían 6 años y todo estaba decorado con motivo navideño ya que se acercaba la fecha.
-Niños, les tenemos una sorpresa- dijo Sirius
-QUE, CUENTANOS-
-Emmm, enserio quieren saberlo?-
-SI, SI ,SI ¡
-Mmmmm, no lo creo, no parecen muy emocionados, verdad Lis.-
-SIII, LO ESTAMOS, LO ESTAMOS-
-Bueno, no creo que lo estén, realmente no están lo suficientemente emocionados, porque si no ya nos hubieran saltado encima.-
Asi fue como los niños se subieron como monitos encima de Sirius, este como buen luchador los tiro encima del sofá y Lis los hechizo a todos con un silenciador.
-Buenos niños y niño papa, vamos a ir al Callejon DIAGON! Y aunque se que quieren gritar, van a tener que ir a vestirse con ROPA no pijamas y les saco el hechizo cuando bajen-
La familia con polvos flu, llego al caldero chorreante y de ahí comenzó la aventura.
-Miren chicos es Ollivander, ahí compraran su varita cuando vayan a Hogwarts.
-Ahí compraran sus túnicas.
-Ahí sus libros.
Y asi les iban explicando los lugares, fueron a Zonko y compraron muchos dulces, fueron a comer helado, a comprar pociones, en todos los lugares que iban mucha gente se les quedaba mirando, pero Lis no dejaba que desconocidos se acercaran, Harry sabia que era famoso, sabia que un mago malvado había dañado a sus padres y por eso vivía con sus padrinos, pero también sabia que lo amaban mucho y de eso no había duda. Aunque al ser tan pequeño no le podían contar la real verdad de lo sucedido.
Aunque Lis y Sirius sabían que en algún momento Voldemort regresaria y para eso estaban preparados, el problema era explicarle a Harry que él era el elegido, Dumbledor les había contado de la profecía cuando las cosas se calmaron y el horror del señor tenebroso quedo solo como un recuerdo de la magia negra que existía. Al saber lo que se avecinaba empleaban su tiempo para trabajar e investigar en trucos de defensa y Oclumancia para que nadie fuera capaz de leerle la mente a Harry, por eso aunque sus vidas eran felices, sabían que al cumplir 11 años la vida de sus hijos iba a cambiar drásticamente.
Pasaron los años y Lis ha sido una de las mejores madres que existía en el planeta, aunque teniendo muchos altibajos, se convirtió en la subjefa de Aurores, siendo Sirius el jefe, tenían relaciones con gente muy importante, cosa que sabían les iba a funcionar cuando fuera necesario. .. Pasaron los años y los niños cumplieron 11 años y es asi como a finales de agosto, comenzaron a hablar de sus cartas de Hogwarts….
-Mama, Mama, ¿Cuándo nos llegaran nuestras cartas de Hogwarts?, Papa dijo que al hijo de un colega de él, le había llegado hace un mes la carta de aceptación, Tío Lupin nos contó que su carta le había llegado 3 semanas antes de comenzar las clases, y ya quedan 2 semanas y a nosotros no nos ha llegado nada, y si no nos aceptaron, tal vez como tenemos sangre muggle no nos aceptaron, o tal vez no somos magos!-
-Isabella deja de decir estupideces, obviamente son magos, sabes que lo son, tu sabes levantar cosas del piso, y Harry sabe hacer desaparecer vidrios, ¿recuerdas el otro día que se enfadaron y esta casa parecía un teatro muggle?-
-Izzie tiene razón, es imposible que nuestras cartas aun no aparezcan, a no ser, que Dumbledor nos tenga una sorpresa!-
Las Cartas para el inicio del año escolar en Hogwarts habían estado apareciendo a cada nueva bruja y nuevo mago además de los alumnos antiguos desde el primero de agosto, pero a ellos aún no se les aparecían. Harry e Izzie estaban de muerte, lo único que querían era su carta de aceptación para poder tener una varita como sus padres, Izzie soñaba con una varita con pelos de unicornio porque pensaba que eran las mejores y podría hacer encantamientos convertidores maravillosos, pero Harry solo quería una escoba para entrar en el equipo de quidditch, hace un mes que estaban hablando y hablando sobre las cartas de Hogwarts y ya nadie los quería escuchar, Remus que vivía prácticamente con ellos, estaba harto de oír a la pequeña duende de Izzie hablar sobre Hogwarts, un día les dijo, "bueno niños nos vemos cuando los acepten porque estoy cansado de oír sobre una pobre carta" y sin más abandonó la casa.
-Niños por favor, CALLENSE!, y miren esto-
-OH! AL FIN!- gritaron los niños, ya que Sirius traía ambas cartas dirigidas personalmente a "Srta. Isabella Victoria Black" y "Sr. Harry James Potter" con su aceptación y lista escolar para comenzar su primer año en la escuela de magia y hechizaría.-
-Bueno niños, tenemos que ir a hacer algunas compras y no hay mejor lugar que…-
-EL CALLEJON DIAGON- gritaron los niños entusiasmados, todos tomaron sus capas, se pararon los cuatro bien derechos tomados de las manos y se trasladaron a la entrada del callejón diagon, vieron a muchos niños felices comprando sus primeros accesorios para la escuela, y otros más grandes yendo a la tienda de bromas.
-¿A dónde quieren ir en primer lugar, a Ollivander, o a comprar sus túnicas, o a comprar sus libros?
-Ollivander- gritaba con excitación Izzy-
-Quiero una escoba!, salió la nueva Nimbus 2000 es la escoba más rápida hasta el momento-
-Harry sabes que los alumnos de primer año no tiene permitido tener una escoba, pero , deberías comprar tu varita para ver que misterios te traerá- empezó a hablar Sirius con voz de adivinador. Lis y Sirius dejaron a los niños en Ollivander y ellos se fueron a comprarles unas mascotas, por haber entrado a Hogwarts, para Izzie compraron un gato negro con ojos celeste bellísimo, y para Harry compraron una lechuza color nieve, pero mientras tanto en Ollivander sucedió algo realmente impresionante…
Izzie reía estruendosamente mientras veía a su hermano botar todas las varitas de la tienda al comprobar que la tercera varita que Ollivander le dio no daba resultados positivos,
-Cállate! , tú también hiciste un desastre-
-Si pero no 3 veces, dijo sacándole la lengua-
-Okey señor Potter, creo que esto no está dando mucho resultado… pero ya se, tengo una- el señor Ollivander comenzó a buscar por todas las varitas del piso hasta que encontró la que buscaba,- Esta es de pluma de Fénix, y sería muy curioso si…- en ese momento en el cual Harry había tomado la varita, fue como si una luz se encendiera – Claro, curioso, muy curioso-
-Lo siento señor, pero ¿Qué es curioso?- preguntaron ambos niños a la vez
-Lo curioso es Niños, que el fénix de donde se obtuvo la pluma para hacer la varita, solo tenía dos plumas en su cola, y su hermana es la que le hizo esa cicatriz Sr. Potter y eso es muy curioso, pero no debemos olvidar que Finalmente el que-no-debe-ser-nombrado hizo cosas horribles sí, pero grandiosas- Los niños quedaron atónitos con la revelación del señor Ollivander, finalmente Harry tenía la varita melliza con la que Voldemort asesinó a sus padres-
-Okey, ¿consiguieron sus varita?-
-Sí, yo conseguí mi varita de pelo de unicornio y Harry tiene una de pluma de fénix-
-Eso es grandioso chicos, okey vamos-
Sirius pago ambas varitas, mirando con preocupación a Harry que parece que hubiera visto un muggle,
-OH, tengo un gatito, tengo un gatito, mira Harry tengo un gatito, le pondré Laini-
-Yo le pondré Hedwig-
Caminaron todo el día, compraron los libros para el colegio, las túnicas, los pergaminos, las plumas, helados, unos baúles para sus cosas, finalmente llegaron a casa, cenaron y conversaron sobre lo genial que era tomar el expreso de Hogwarts y cuantos amigos querían hacer, sobre las mascotas recién compradas, etc. Cuando se fueron a dormir, Sirius fue a la cama de Harry a decirle buenas noches como de costumbre, pero aún estaba algo preocupado por la cara que había puesto al salir de Ollivander-
-Harry, me gustaría preguntarte ¿Qué sucedió en Ollivander?, saliste con una cara muy rara de la tienda-
-No es nada, Pa, es solo que El señor Ollivander me dijo que mi varita es melliza de la varita de Tu-Sabes-Quien y que lo encontraba muy curioso, y me quede pensando en que no era tan curioso que yo tuviera la varita melliza, el mato a mis padres y casi a mí pero su hechizo le reboto, por lo que creo que tal vez haya una conexión o algo así para que yo pueda tener la varita, ¿no lo crees?, y además, me da miedo volverme malvado algún día-
-Bueno Harry, lo que creo es que serás un mago extraordinario, y no tienen nada que ver que tú y Voldemort estén conectados en la elección de tu varita, pero puedes estar tranquilo, tu corazón es noble, no te volverás malvado y si algún día tu lado oscuro sale a la luz, eres más valiente de lo que crees, podrás salir de ello-
-Gracias Papa , Buenas Noches-
-Buenas Noches Hijo, descansa-.
En las dos semanas siguientes, ni Sirius ni Harry volvieron a tocar el tema con Voldemort, si no que se enfocaron de disfrutar el tiempo que les quedaba para estar juntos como familia, Lis cada noche hacia unas cenas deliciosas, con las comidas favoritas de todos, ella estaba un poco nostálgica al ver a sus dos niños partir y no verlos en casi un año, sabía que los vería en navidad pero, aun no podía creer lo rápido que crecían los niños, recordaba como si fuera ayer el día en que Izzie se enfermó con viruela de dragón, Izzie no paraba de llorar y pedir a su mama, estuvo 1 semana acostada al lado de ella hasta que se recuperó, o cuando Harry se había caído por primera vez de la escoba de juguete que Sirius le había regalado para su primer cumpleaños, tenía dos años cuando se elevó tanto que se cayó desde la cima de un árbol, por suerte no le paso nado, pero el susto había sido enorme, aunque para Harry había sido como subirse a una montaña rusa, los dos habían sido unos niños bastante felices, y le daba miedo que en el colegio pasaran penas.
Finalmente llego el 1 de Septiembre el día en que tenían que ir a la estación de King Cross para tomar el expreso a Hogwarts y comenzar su vida escolar, tenían todo guardado en sus baúles, iban junto a sus mascotas, Lis les había dado monedas a ambos niños para que se compraran lo que quisieran en el tren o por alguna emergencia,
-¿Están nerviosos?- preguntaba Sirius al estar en la entrada de la plataforma nueve y tres cuartos-
-Un poco-
-Bueno, Harry tu ven conmigo y Izzy ve con mama, okey Harry estás listo- tomándole la mano en la manilla del carrito Sirius y Harry corrieron dentro de la pared y se adentraron a la plataforma nueve y tres cuartos, habían muchísimos niños con sus familias, despidiéndose y saludándose con amigos de la escuela, había una familia de niños pelirrojos todos muy parecidos con chalecos con sus iniciales que se veían bastante amigables, el más pequeño de los niños, aunque era alto, se veía bastante nervioso.
-Bueno mis niños ya es la hora de que entren al tren, busquen asientos, siéntense juntos o separados, como quieran, hagan amigos, escribanos y lo más importante les ira genial este año, son un mago y una bruja maravillosos, no lo duden , y no importa en qué casa quedan, si es Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin, cualquiera de aquellas será premiada al ganar a uno de ustedes- Lis trataba de darles todo el ánimo posible ya que sabía lo importante que era para ambos niños quedar en Gryffindor-
-Pero Gryffindor es la mejor, y es obvio que quedaran ahí- dijo Sirius guiñándoles un ojos.
Ambos niños se despidieron de sus padres y subieron al tren en busca de algún vagón desocupado, cuando llegaron a uno Izzie dijo:
-Bueno Hermanito, creo que iré a ver que niñas están en primero, quiero hacer alguna amiga antes de llegar a Hogwarts- sin más salió del vagón dejando a Harry solo, el seguía pensando en las aventuras que encontraría aquel año, y si tendría algún amigo, o si quedaría en Slytherin y no en Gryffindor, hasta que escucho que la puerta se abría y alguien dijo:
-Puedo sentarme, todos los vagones están ocupados-
-Por supuesto- era el niño pelirrojo que estaba nervioso en la estación, aunque ya lo había visto algunas veces en el Ministerio con su padre también pelirrojo, nunca habían tenido una conversación.
-Me llamo Ron, Ron Weasley y tú eres-
-Soy Harry, Harry Potter-
-Enserio eres el, y tienes la, la –
-Cicatriz si, mira-
-OH!, WOW!, ES ALUCINANTE-
-Puede ser- los niños siguieron charlando hasta que llego la señora del carrito, pero como Ron no tenía dinero Harry compro todo lo del carrito, él nunca había tenido un amigo antes a excepción de Neville Lombotton que conocía porque a veces iba a su casa a cenar y a jugar, pero realmente no lo encontraba muy entretenido, le daban miedo muchas cosas y eso no era entretenido, por lo que le gustaría saber cómo era, después de algunas horas llenas de risas y comer chocolate, llegaron ellas, primero entro una niña con el pelo esponjado y castaño, y después entro Izzie.
-Hola hermanito, traigo a una amiga, ella se llama-
-Soy Hermione, Hermione Granger-
-Hola Hermione soy Harry Potter-
-Y yo Ron Weasley, pero Harry yo pensé bueno, que tú, emm, este, eras, eras,-
-¿Huérfano?-
-Si, lo siento-
-Que maleducado- dijo Hermione
-Oh por dios- Izzie estaba muerta de la risa pero comenzó a decir – Bueno él es mi primo realmente, mis padres, sus padrinos, lo criaron pero es mi hermano al fin y al cabo, nos criaron como hermanos, es mi compañero de travesuras, y no importa lo que alguien diga- término diciendo con determinación-
-Ahhh, me queda claro, bueno es genial tener hermanos, aunque a veces es un asco, mis hermanos gemelos Fred y George me hacen bromas todo el tiempo
-Ah si, bueno- Izzy miraba divertidamente a Harry- Yo con mi Hermana, no conocemos lo que son las bromas verdad Izzy- ella lanzaba risotadas,
-Claro que no, nunca le dimos un dulce tan acido a papa que se le hizo un hoyo en la lengua-
- ¿Que hicieron que?- dijeron atónitos Hermione y Ron al unísono.
-Lo que escucharon-
Harry comenzó a contarle la historia de cómo habían comprado unos dulces ácidos en una confitería en China, ya que habían ido de vacaciones, y como no entendían nada de lo que decían solo compraron lo primero que vieron, y como le hicieron probar el dulce a Sirius que después quedo con un hoyo del porte de una canita en su lengua y Remus con muchos hechizos logro sanarlo, casi tienen que volver a Londres para ir a San Mungo, después de muchísimas reprimendas de Lis Y felicitaciones de Sirius las vacaciones siguieron geniales, pero es una muy buena anécdota que sigue siendo divertida para todos.
