Notas: Ningún personaje me pertenece, todos son obra de Funamusea.
Cabe mencionar que este fic no podría haberlo llevado a cabo sin la ayuda y rol de mi amada diosa/waifu/ardillita(?) SweetyGirl90 (¡Vean sus fics! ¡Actualiza más que yo y es cool! :v)
La beia portada también es obra suya~
Advertencias: Uso de Headcanons (Cosa que más abajo explicaré), relación homosexual e incestuosa /Esto es un fics Licorivlis, no esperen otra cosa :^)/ Traumas psicológicos. Mención de abuso.
P.D.: Evítense comentarios tipo "Siii! Violación". Me incómodan demasiado. Hago el intento de tomar los temas de esa índole con seriedad en la trama. Por favor.
Gracias.
Ok... Sin más que decir, comencemos~
Hafefobia
Capítulo 4: El destino decide, la condena se acepta.
Ok.
Una noche. Tan solo optaba por dormir temprano una maldita noche y el caos decidía a desatarse en Overworld.
Bien hecho, ángel jefe ¡Qué responsable eres!
Ahora no solo contabas con un robo bajo tu supervisión, sino que uno de tus colegas estaba tan traumatizado que seguía sin decir nada y probablemente no faltaría mucho para que tu Dios despertara, se corriera el riesgo de que lo notase y... Bueno, tu integridad física/emocional y la de tus compañeros lo pagara caro.
Esto es terrible... ¡¿Por qué justo ahora?!
En serio ¿Podría ser peor? Mejor ni pensarlo, no quería invocar a la mala suerte.
Ya tenían de sobra y ahora le urgía tratar de hablar con el aterrado azabache, quién seguía sollozando entre los brazos de la ángel de mechón azul.
_Tsurugi... Tsurugi, tranquilo. Ya todo pasó, estamos aquí. -Murmuraba a su oído, a la vez que acariciaba lentamente su cabello.- Yo estoy aquí ¿Recuerdas? A-ahora lo estoy...
_E-elwine... C-chicos, yo... Ugh...
_Tsurugigousen, respira para hablar. S-si te alteras puedes re abrir la herida. -Suplicó la pequeña querubín, a la vez que terminaba de enrollar algunas gasas para guardarlas en el botiquín.
Hacía tan solo unos pocos minutos que entre ésta misma y Elwine terminaron de vendarle las heridas, pero el miedo seguía fervientemente aferrado en su piel y no había logrado contarles nada coherente.
Ni siquiera la propia Elwine, quien mencionó haberlo encontrado en tan mal estado, tenía idea alguna sobre qué sucedió ni quién pudo haber sido el causante, cuando llegó para auxiliarlo ya no quedaba nadie y una de las cámaras 'especiales' de su Dios se encontraba casi vacíada.
Los demás ángeles seguían en sus habitaciones, profundamente dormidos y ajenos al problema, pero no dudaría en que se pondrían en guardia para una búsqueda apenas estuviesen al tanto.
Y en cuanto a su Dios... Bueno, de seguro ni abandonó su oficina en todo este tiempo.
Inhaló hondo, alterarse no serviría de nada. Ya era suficiente con su compañero.
Debía ser profesional, pero comprensivo a la vez. Quizás Taffy era la persona que mejor comprendía al otro serafín
_Tsurugi... -Llamó suavemente a su nombre, al fin captando su atención entre unos cuantos lastimeros hipeos, sentándose al lado contrario que su amiga y novia.- Por favor... Dinos qué pasó.
Necesitaban saberlo para; si bien no poder decir palabra a Fumus; al menos asegurarse de que esto no se repitiera.
Y claro, hacer pagar al culpable por tal osadía si es lo volvían a ver algún día.
_Taffy... -Levantó la mirada, sin una pizca de ánimo por 'compartir' tal experiencia, pero sabiendo de ante mano por la mirada del ángel jefe algo inequívoco.
De allí nadie se movería hasta escuchar lo que tuviese que contar y el rubio no aceptaría excusa alguna. De verdad quería que se lo dijera.
_Vamos, somos amigos ¿Recuerdas? -Sonrió un poco, quizás intentando que el momento fuera menos tenso para las chicas y el mismo serafín.- Lo hablamos todos ayer ¿Recuerdas? Que debemos confiar entre nosotros y contarnos las cosas para poder ayudarnos. Yo quiero ayudarte.
_Yo igual, Tsurugi. -Agregó Olive, a la vez que la minina tomaba una de sus manos.
_Y no te olvides de mí. -Luego de todo lo sucedido se sentía muy culpable, pero no por ello pensaba dejar las cosas así.
Necesitaban que el azabache comprendiera cuan preocupados estaban por él y lo mucho que deseaban ayudarlo; cosa que finalmente pareció surtir efecto al ver nacer una leve sonrisa en éste luego de tanta insistencia.
_Chicos... -Afirmó el agarre de la mano ajena, conteniéndose para no hundirse más ante sus miradas. Todavía no sabía manejarlo, pero...
Al fin lo estaba entendiendo.
_Yo... L-les contaré...
Respiró hondo, permitiéndose una muda pausa en la cual ninguno del trío de presentes soltó alguna palabra, pero sí que mantenían su atención sobre él.
No planeaban interrumpirlo ni apresurarlo. Dejarían al serafín tomarse el tiempo necesario y lo escucharían.
_V-verán, lo que pasó fue...
.
..
...
Dolor.
No lograba enfocarse en otra cosa que no fuera aquella horrible sensación que resultaba tan familiar y que luchaba con evitar cada segundo de su existencia.
No sabía de dónde o cómo provino, pero le quedaba más que claro en cual zona de su cuerpo pulsaba con mayor fuerza.
¿Cómo pudo ser tan despistado como para permitir que esto pasara? ¿Por qué tuvo que ir a investigar solo? ¿Por qué tuvo que bajar su guardia en el peor momento posible?
De haber hecho caso a su propia paranoia puede que nada de esto estuviera sucediendo, pero eso ya no tenía importancia, sino el desconocido enemigo que lo tenía contra el suelo, y quien evidentemente no planeaba dejarlo ir hasta obtener lo que sea que venía a buscar allí.
_Vaya, esto resultó más sencillo de lo que imaginé. Los ángeles de Fumus no son tan fuertes a cómo habían dicho. -Escuchó la arrogante voz a sus espaldas.- Ese idiota de Anten es un estúpido exagerado y debilucho si terminó siendo derrotado por alguien tan patético.
El ángel se removió, ignorando gran parte de lo dicho. No necesitaba prestar gran atención para tener claro a que clase de sucio ser se enfrentaba.
_Tú... A-asqueroso demonio ¿A qué has venido?
Puede que su posición no fuese la mejor, pero se resistía a la idea de mostrar debilidad ante su enemigo.
"Mi arma... N-no la puedo ver..."
Consideró la idea de levantar la mirada, pero el contrario tenía su pie sobre su espalda para mantenerlo en el suelo, limitándole casi todo movimiento junto al dolor incensante de la herida anterior.
¿Podría esto ponerse incluso peor?
Bufó, dirigiendo su mirada hacia un lado. Su arma se encontraba totalmente fuera de su alcance, y arrastrarse no era opción viable.
Vamos, Tsurugigousen. Piensa, debe haber algo que puedas hacer en lugar de solo quedarte ahí tirado ¿No?
Por un instante realmente lo creyó, pero aquella voz sobre sí volvió a hablar, destrozando aquella ilusión.
_¿Uh? ¿De verdad alguien como tú tiene derecho a llamarme de aquella forma? Tú, una simple perra usada de Fumus...
El ángel sintió que hasta su pulso se congelaba con lo que acababa de oír.
"¿C-cómo...? ¡¿Cómo es que sabe lo de...?!"
_¿Q-qué...?
_Oh, no me mires de ese modo. No es como si allá abajo eso fuera un secreto, sé bien quién eres, Kyou te ha mencionado... -No se trataba solo de eso, sino que recordaba la descripción hecha por su amo en aquel libro que escribió hace algún tiempo; algo sobre un ángel con coleta que servía al Dios de aquel mundo como juguete sexual. Tal información en su momento no era de su interés así como el dudoso contenido de aquella obra, pero ahora finalmente le halló cierta utilidad a dicha información.- Tsurugigousen ¿No es así? Uno de los tantos serafines que lleva tiempo como juguete de aquel al que llaman su 'amo y señor', que lamentable. No sé qué debe ser peor, servir como un mero muñeco sexual o que eso terminara en un libro público allí abajo; la existencia de los ángeles en este mundo es tan triste, pero la tuya es por lejos la más patética. -Concluyó, sin borrar la divertida sonrisa que nacía en sus labios.
Podía sentir claramente como el débil cuerpo bajo sus pies comenzaba a temblar. Al parecer había tocado un nervio sensible para el azabache, y no pensaba tenerle piedad solo por ello.
_C-cállate... -Intentó negar con la cabeza, luchando contra la angustia que crecía en su interior. Control, debía mantener el control aunque doliera.- N-no sabes lo que dices, yo no-
_¿Vas a negarlo ahora? -Aumentó la presión en su espalda hasta el punto que los huesos del ángel comenzaban a crujir levemente.- ¿Tanto te gusta ser una puta en privado?
_¡No soy nada de eso! -Ese demonio no tenía derecho a hablarle de ese modo, y mucho menos de un asunto que no le concernía.- Cierra la maldita bo-¡Argh!
Pero el peliverde no le permitiría defender su honor de ninguna manera. No necesitaba perder el tiempo en estupideces, sino obtener a su objetivo para largarse de una vez; y si para ello debía pisotear el poco orgullo que le quedaba a Tsurugi... Que así sea.
Era un precio muy bajo y sin importancia..
_Una puta usada no tiene derecho alguno a hacerme callar ¿Quién te crees que eres? Tal vez Fumus no terminó de educarte bien, pero yo no tengo problema para hacerlo. -Jugueteó con el filo de su arma por encima del hombro ajeno.
Le divertía en sobremanera el temor mal disimulado en su enemigo, hacía tiempo que no se divertía de aquella forma.
Casi resultaba una lástima no poder tomarse el tiempo que desease para quebrarlo por completo.
_...No puedo creerme lo lamentable que eres. -Gruñó, presionando el filo sobre la piel ajena, permitiendo que aquel carmín vital comenzara a teñirlo todo luego de algunas quejas ajenas. La herida no era grave ni se acercaba remotamente al daño de la anterior, pero ya cumplía su sádica labor.- No solo eres débil físicamente, todo lo demás en ti también lo es. Con razón te usan para follar, no debes servir para ninguna otra cosa más, aunque... ¿Te digo algo? Hoy es tu día de suerte, le encontré utilidad a tu sucia existencia. Necesito que me ayudes a encontrar algo y más te vale hacerlo muy callado, porque si llegas a intentar algo o veo a otro cerebro de pájaro como tú, te haré tanto daño que desearás estar muerto.
_¿Qué te hace creer que yo voy a ay-? ¡¿...?! -Quería resistirse, mostrar resistencia a algo, hacer algo... ¡Lo que sea!
Pero en el momento de la verdad no hacía nada.
No podía.
En realidad... Era tan cobarde y lamentable como decían, y se odiaba por ello.
_En primera, que eres una completa gallina. Y en segunda, que no quieres que siga cortando tu débil y sucio cuerpo ¿No es así? -Soltó una leve risa al notarlo retorcerse, quizás por el temor a seguir siendo cortado. Era tan predecible que daba gracia.- Nooo, no quieres.
_...¿Q-qué es lo que quieres? -Terminó sollozando por lo bajo.
¿Qué otra podía hacer además de resignarse hasta el punto de ceder ante los caprichos de su enemigo?
No estaba en la mejor posición posible ni tenía a alguien a quien pedir ayuda.
Estaba acorralado.
_Con que al fin eres inteligente y cooperas, me parece bien. -Al fin veía que su plan iba tomando el rumbo deseado.- Verás, necesito que me digas exactamente dónde guarda Fumus ciertos juguetes que conoces muy bien...
...
..
.
_E-eso fue lo que pasó... -Volvió a bajar la mirada, avergonzado de su propia inutilidad.- Y una vez que lo llevé hasta allí... Solo recuerdo un golpe y todo se puso negro. -Era difícil de admitirlo, pero una parte de sí casi se mostraba aliviada por aquel suceso.
Lo hacía sentir que se salvó de seguir soportando tales humillaciones, a la vez que lo hacían más consciente de su propia debilidad.
_Tsurugi... -El otro serafín quería decir algo, pero la quebradiza voz ajena lo interrumpió.
_S-soy tan inútil... -Sollozó.
No importaba cuanto intentaran sus compañeros decirle lo contrario, muy dentro de sí no paraba de pensar que todo fue su culpa.
Si hubiera sido más fuerte, si hubiera tenido más poder.
Si tan solo hubiera sido más valiente.
_L-lo siento, todo fue mi culpa. Yo-
_Tsurugi, nada fue tu culpa. -Lo interrumpió la albina minina antes que todos. Era evidente que no era la única que lo pensaba, pero deseaba ser ella quien lo dijera.- Pudo pasarle a cualquiera de nosotros, no te sientas mal, por favor.
_Elwine...
_Déjame terminar, por favor. -Suplicó con una débil sonrisa, jugueteando con un mechón de su oscura cabellera. No lo había notado antes, pero a su superior le quedaba bonito dejárselo suelto.- No tienes que culparte de nada. Diste tu mayor esfuerzo y mantuviste la sensatez en lugar de arriesgarte tu vida, no creo que eso sea cobardía.
No, no podía verlo como tal. No mientras la de no haber llegado a tiempo para darle una mano la carcomiera por dentro.
Si había alguien a quien la de mechón azul debía culpar de todo era sí misma, aunque no lo mencionara en voz alta.
_Tal vez de haber sido otro de nosotros, no hubiera sido tan cuidadoso y ni...
Ni estaría aquí para contarlo. Le hubiera gustado terminar la oración, pero el fugaz recuerdo de su hermana y compañeros perdidos creó un nudo en su garganta.
Y de igual modo ni resultó necesario, puesto que el propio azabache captó el mensaje, aterrado.
_¿E-eh? ¡N-no digas eso ni en broma!
_¿Uh? Pero yo-
_¡No lo digas! -Repitió el serafín herido, negándose a tolerar las palabras de Elwine. No se sentiría bien pensando en algún compañero herido, mucho menos ella. Los recuerdos de sus antiguas subordinadas golpeaban su alma volviéndolo sensible con tales asuntos, especialmente considerando que la albina podría sumarse a esa dolorosa lista en sus recuerdos.- No quiero... No quiero imaginar que a Elwine pudiera pasarle algo malo -Chilló, tomando las manos ajenas sin darse cuenta.- ¡Simplemente no quiero!
Se había dejado llevar, y cuando lo notó ya era demasiado tarde.
La minina se encontraba fuertemente sonrojada; Vicers sabrá si por sus palabras o acciones; a lo que el mismo serafín no tardó en mostrarse contagiado.
¿Q-qué fue lo que acabo de...?
_...Q-quiero decir, b-bueno yo... -Balbuceó, sin saber exactamente hacia cual dirección mirar y soltándola con cierta torpeza. Esto se estaba volviendo innecesariamente penoso.- H-hablo por igual de ninguno de nosotros y... A-ay...
A su vez, la rubia pareja que los acompañaba solo los observaba en silencio, mandándose una que otra mirada surpicaz entre sí.
Acaso... ¿Estaba pasando lo que creían que pasaba?
Quisieron sonreír con cierta complicidad, tal vez para idear como dejar a sus amigos un rato a solas, pero la curiosa voz de cierta alborotadora les arruinó tal oportunidad.
_¿Uh? ¡Oigan! ¿Qué tanto se reúnen allí en secret-? -Gritó apenas ingresaba somnolienta, seguida por los demás.- ¡¿Uh?! ¡Tsurugi! ¡¿Qué le pasó a tu ojo?! ¡Parece una remolacha aplastada!
Sí, ella tenía el tacto de un rinoceronte, pero ya no era sorpresa.
_¿E-eh? Uhn... ¿G-gracias? -Ok. No sabía como tomar aquello, aunque agradecía ser libre de la incomodidad anterior.
Además, aquel comentario daba entender que le preocupaba a los demás ángeles ¿No?
_¡Rosemary, no seas tan grosera!
_¡Eso no es algo para andar gritándolo!
¿Qué iban a hacer su Fumus los escuchaba? ¡Tenían que ser más discretos!
_¿Ah? Pero yo solo pregunto para ayudar, no me regañen. -No entendía por qué ahora Olive y Taffy le miraban feo ¿Que no eran solo su novia y Lasafam quienes la corregían? ¡Cuatro contra una ya era mucho!-¿Qué dices, Tsurugi? Si ya terminaron de atenderte podemos ponerte un filete frío o maquillarlo como el trapo a veces parece ser.
Ay, ya no apreciaban su alma caritativa.
_¡¿Q-qué?! ¡No soy tal cosa!
No lucía como tal ¿Cierto?
¿Cierto?
Tragó grueso, ignorando la mini disputa a su alredor.
Como que tal vez era tiempo de buscar lucir más masculino, tal vez.
Al mismo tiempo, totalmente concentrado entre algunos papeles, cierto Dios volvía a encender un cigarrillo mientras se preguntaba qué rayos estaba pasando últimamente en su cielo.
Si bien nunca dijo algo al respecto, había notado a sus ángeles algo raros los últimos días.
Estan más llorones de lo usual. Ni torturarlos tendría chiste si es que se ponían a balbucear estupideces o sollozar antes de siquiera hacerles algo.
Eso le quitaba parte de la diversión.
Bufó, escupiendo algo del amargo humo que segundos atrás invadió sus pulmones.
Bueno, sea lo que fuera que los tuviera de ese modo le daba igual. No tenía tiempo para perderlo con sus ridículeces ni el interés suficiente como para presionarlos hasta que abrieran la boca.
Bah, a la mierda con ellos.
Si no habían venido a decirle nada, seguramente no era importante, solo algún drama tonto entre ellos.
No le estaban molestando aún, así que no se preocuparía por ello y volvería al trabajo.
Debo terminar esto.
Él tenía mayores cosas por las cuales descargar su estrés.
#######
Sudaba, dando vueltas una y otra vez sobre las sábanas.
El sudor corría por su frente, acentuando dolorosamente su expresión sufrida y el mudo anhelo inconsciente por abrir los ojos, a la vez que cada músculo en su infantil cuerpo se tensaba en medio de la agonía.
Lo que había iniciado la noche anterior como un sueño pacífico y ameno se había transformado en una pesadilla en algún punto, siendo evidente en el terror que se provocaba en la expresión infantil de la víctima de ésta.
_N-no... A-ayuda... ¡M-ma...!
Necesitaba despertar.
Quería despertar, pero su agotada mente tenía otros planes.
Unos lo suficientemente turbios como para envenenar un dulce y reciente recuerdo.
.
..
...
_¿H-hola? ¿Hay alguien? -Gritó, recibiendo solo el eco de su propia voz como respuesta.- ¡Vine con una merienda! ¿Hola? ¡Hooolaaa!
No recordaba cómo o por qué había llegado hasta aquella solitaria cabaña para aquella supuesta merienda, pero sentía la necesidad de ingresar a pesar de que su sentido común no estuviera de acuerdo.
Todo estaba muy oscuro y un incesante frío había comenzado a erizar su espalda, por lo que no se contuvo a envolverse aún más con una morada caperuza que recién notaba traía puesta.
_¿H-hay alguien? Vine con la merienda. -Repitió de nuevo, pero la muda calma seguía reinando como respuesta.
Estaba confundido.
¿A quién se supone que iba a visitar de igual modo? No lo recordaba, así como tampoco recibía respuesta aún, solo más silencio y oscuridad mientras algo lo incitaba a seguir entrando para investigar.
Tragó grueso, siguiendo con lentos pasos su inspección por aquel lugar. Casi parecía que hasta la mínima sombra trataba de confabular en pos de realzar su inseguridad con respecto a aquella travesía.
Lo que segundos atrás solo parecían solitarios muebles se transformaban en penumbras poco confiables y el eco silencioso de sus pasos susurraban a su oído cuan mala idea fue llegar hasta allí solo.
_¿N-no hay nadie? -A estas alturas comenzaba a anhelar la falta de respuestas, pues las ansias de regresarse temblaban en sus pies; los cuales amenazaban con retroceder camino al percibir por tercera vez su obvia soledad en aquel sitio, pero... - B-bien, en ese caso no importa si me vo- ¡...!
...Las cosas no iban a ser tan sencillas como desearía.
_¡P-pero qué demonios...! ¡MNH! -Ahogó un grito aterrado apenas sintió algo cubrir su boca y arrastrarlo hacia las sombras.
No entendía nada, todo pasó tan rápido que tardó en procesarlo, y antes de darse cuenta... Estaba en una sucia y asquerosa habitación que no tardó en reconocer.
_¿Q-qué...? -Esto no tenía sentido ¿Cómo pasó de aquella cabaña cualquiera a esa habitación?- N-no... Imposible, a-aquí no...
Intentó moverse, huir de allí tan rápido como pudiera, pero sus pies siguieron tan tiezos en el suelo que llegó a sospechar que algo pegó sus suelas al piso.
_¿Eh? ¡N-no! ¡No, no, no! ¡Ahora! -Chilló, tratando descalzarse tan rápido como pudiera.
No quería seguir allí ni un segundo más. Sin embargo, la ridícula caperuza le dificultaba la tarea, tapándole los ojos en el peor momento posible.
¿Qué era esto? ¡¿Su propia ropa no lo dejaba ir o qué?! Llegó a considerar arrancánserla, pero... Tal acción no fue necesaria.
_¡...!
No cuando de la nada otra fuerza lo agarró de ésta, obligándolo a levantar el rostro hacia su captor y quedando petrificado al comprobar su identidad.
_¡T-tú...!
_¿Extrañaste este lugar, perra incestuosa?
...
..
.
_¡...! -Abrió los ojos de golpe, ahogando un chillido contra sus manos.
¿Q-qué...? ¿Dónde...?
Sacudió su cabeza varias veces, observando a su alrededor con tal desesperación que casi hace crujir su cuello.
Podría estar oscuro y forzarle un poco la visión, pero lograba identificar en donde se encontraba realmente.
Su habitación.
_¿F-fue solo una pesadilla? -Tragó grueso.
Se había sentido muy real.
Bajo su vista a sus manos, las cuales trataron de abrazar su cuerpo todavía temblorosas.
¿Por qué tenía que soñar ese tipo de cosas justo cuando creía estar logrando superarlo?
Suspiró, dejando caer su cabeza sobre la almohada. Dudaba mucho poder pegar el ojo ahora.
¿Qué se supone que haga?
No se creía muy capaz de volver a conciliar el sueño, y la opción de levantarse de una vez para iniciar el día no le llamaba, estaba casi seguro que todavía era de madrugada.
¿Qué podría hacer entonces?
Dudó por cierto rato, hasta que un recuerdo fugaz llegó a su mente.
¿No se suponía que cuando vivía en Flame World solía ir siempre al cuarto de su madre por si le daba alguna pesadilla? Hacía un tiempo que no iba con él por eso, ya fuese por la ausencia de malos sueños, por la culpabilidad sobre aquel 'incidente' o porque simplemente a veces le gustaba creer que podría enfrentar ese tipo de cosas solo.
Ya estaba creciendo ¿No es así?
Sin embargo, por esta madrugada y con el miedo aflorando en su piel mientras abrazaba una de sus almohadas, quizás no sería tan malo ir ¿No es así?
Ser... El bebé de mamá por una vez no estaría demás.
Mamá. Sonrió de solo rememorar sus cálidos abrazos y la seguridad envolviéndolos.
No necesitó de nada más para convencerse de ir junto al diablo de Flame World; por lo que tomó su almohada y bajó de la cama tan silencioso y veloz como pudo.
Con Ivlis, necesitaba ir a su lado.
¡Mamá!
Llegar a su cuarto no fue tan difícil. Si bien el pasillo estaba algo oscuro, no lo suficiente como para no ver por donde iba. Además de que la puerta que pertenecía al cuarto de Ivlis era de las más cercanas, era imposible perderse.
No tardó mucho en llegar hasta ésta, sonriendo apenas la notó sin seguro.
Bien, podría entrar junto a Ivlis.
A pasos lentos, se las ingenió para entrar sin armar mucho escándalo. Lograba divisar a su madre profundamente dormida y una sonrisa leve nació en sus labios.
Se había preocupado por el riesgo de despertar a Ivlis, pero al parecer no lo hizo.
Espero no le moleste encontrarme al despertar hoy. Pensó, cerrando la puerta tras de sí y acercándose hacia la cama para subir con cuidado a ésta.
El diablo mayor dormía tan profundamente que su respiración parecía el susurro del viento detrás de las ventanas y cortinas.
_Uhn... -Se sonrojó de solo verlo tan de cerca. Esto le traía recuerdos no muy enorgullecedores de meses atrás, pero no tardó en sacudir su mente en respecto a ello, acurrucándo a su lado entre las mantas y acomodando su almohada para verlo.
Tal vez no dormiría o tal vez, ahora eso no le preocupaba; solo... Deseaba ver el relajado rostro de Ivlis por un rato más, al menos hasta que calma también lo invadiera.
Es... perfecto...
Tanto que se sentía indigno.
########
_¿Es ese de ahí?
La azabache contuvo un bostezo, con profunda dificultad en mantener los ojos abiertos. Vale, que era un ex ángel y actual bruja basado en una gata, pero no tenía el aguante nocturno de tal especie, solo la necesidad de dormir sus horas indicadas.
¿Pero Cherryblod podría entender eso? ¡No!
Y francamente no lo culpaba, esto se trataba de la seguridad de su hija después de todo. La misma que se supone ella debía cuidar.
Lobco...
Pero bueno, lamentarse no servía de nada. Mejor se enfocaba en ayudar al camarón a encontrar a su presa.
_¿Uh? Oh, no. Ese es el hermano. A quien buscamos es a ese. -Señaló mejor, tratando de controlar su voz para no ser escuchados.- El que viste de policía.
_Policía ¿Eh? -Rodó, sin mostrarse muy impresionado aunque con los ojos centelleantes de ira.- Tks ¿Quién le daría el puesto a un monstruo como ese?
_No sabría decirte. -Vamos, que el buen juicio no formaba parte esencial de muchos en Pitch Black World y a ella le constaba mejor que nadie.
Suspiró, observando la luna en lo que comenzaron a seguir al demonio de dos colas. Al parecer Roc podría ser muchas cosas, pero no muy bueno para captar que lo seguían en aquellas horas.
Madrugar era muy malo para ña percepción e instinto ¿Eh?
¿Habrá planeado esto? Dudó, observando algo nerviosa al mayor delante suyo. Luego del golpe recibido solo por ir a pedir su ayuda para rescatar a Lobco temía abrir la boca en el momento equivocado.
A Chlomaki le gustaba soltar ostias cuando se emocionaba, pero odiaba recibirlos.
_Oye, Cherryblod ¿Estás seguro de esto?
No es que no quisiera ayudar a su desafortunada familiar, solo que no estaba segura de cómo resultaría todo si solo parecían ir a la ofensiva.
Más allá de su propia naturaleza despreocupada, la bruja de Pitch Black reconocía el peligro que muchas personalidades de aquel oscuro mundo podían representar y aquel policía secuestrador formaba parte de aquella aterradora lista.
¿Qué harían si todo salía mal? En ese caso, quien lo pagaría sería la pobre langosta.
No dejaba de pensar en ello.
Sin embargo, por la segura respuesta que no tardó en recibir del padre de ésta, supo que se estaba ahogando en un vaso de agua todo este tiempo.
_¿Seguro sobre rescatar a mí hija y hacer pagar a ese desgraciado? -Volteó, sonriendo tan escalofriantemente como aquel día en el que descubrió que sí era Cherryblood.- Absolutamente.
Esa no era la expresión de un cobarde o un lunático realmente peligroso, solo la de un padre que estaba dispuesto a hacer lo que sea por recuperar a su hija.
Así tuviera que volver a un 'yo' de su pasado del que tanto costó huir.
_Ella me necesita ¿Sabes?
_Lo sé.
El pelirrosa rió sarcásticamente, empezando a moverse con la azabache siguiéndola, aún más callada que de costumbre al suponer que lo que vendría luego.
_Lo dudo un poco...
No lo malentiendan. Esto no guardaba relación con el ligero rencor que guardaba hacia la bruja por lo sucedido.
Es solo que el sentimiento de un padre no se puede entender hasta ser uno. Puedes imaginarlo y añorarlo, pero vivirlo ya es otra cosa.
Lleva a muchos a volverse cosas que nunca se imaginarían: padre, protecto, héroe... Cazador, asesino.
Cherryblod lo sabía mejor que nadie; y por eso seguía tan tranquilo en esta situación aunque en su interior muriera por ir a buscar a su única hija. Primero iba a deshacerse de su presa como el buen cazador que alguna vez fue, y luego se enfocaría en ir tras su pequeña.
Espérame, pequeña. Papá pronto irá por ti.
Lo mínimo que podía hacer para tratar de compensar su falta cuando más le necesitó era al menos asegurarle que acabó con aquel horrible monstruo ¿No?
_S-supongo que tienes razón. -No había más que decir, y aunque lo hubiera lo mejor era dejarlo para luego.
_Sí, en fin. Démonos prisa. -Hizo un gesto, yendo tras el par de cabezas azules en la mira.- No quiero perderlos.
_Esta bien.
Hoy solo importaba una cosa: Salvar a Lobco.
Así eso tomara todo el resto de la madrugada.
########
Y así... El resto de las horas siguieron pasando y con ello, la mañana llegó.
Afortunadamente para el niño, a pesar de que sus horas de sueño no fueron muy reparadoras, el transcurso de la mañana había iniciado bien y el despertar por segunda vez bajo los tiernos susurros de su madre porque se levantara fue solo el inicio.
El desayuno fue tranquilo aunque muy silencioso de su parte; pero la comida de Rieta fue deliciosa, la compañía de su madre reconfortante y las tonterías de su hermana o Emalf le habían sacado suficientes sonrisas para considerar que fue un buen inicio.
De seguir así, puede que incluso su buen perduraría por todo este día.
A su vez, Ivlis estaba sentado tranquilamente en sofá dándose un descanso matutino antes de ir a ver de nuevo a su hijo, pues éste le había dicho hace un rato atrás que le tenía preparada una sorpresa. Aunque el verlo arrastrar sus lápices de colores y hojas de papel lo delataron un poco, no dejaba de ser algo que le gustaría ver.
Sonrió.
Es tan adorable.
Había que admitir que le sorprendió encontrárselo durante la mañana, pero no le molestó. Su pequeño siempre sería muy bien recibido, era justo lo que necesitaba para dar inicio a un buen día.
Paz y tranquilidad por ho... Oh bueno, quizás no.
_¿Uh?
Pero como suponían; lo bueno no duraría mucho y la odiosa voz que retumbó desde algunos pasillos de donde el diablo rojo esperaba a su hijo, fue clara prueba de ello.
_CUCARACHA~ ¿Donde estás? Hoy desperté con muchas ganas de probar nuevas posiciones contigo~ -Canturreaba el diablo de ojos violetas en lo que iba buscando a su objetivo, solo para dar inicio a su ya acostumbrada persecución mañanera.
Bah, la de todos los días.
¡E-este tipo es una molestia! ¡¿Que no se aburre?!
Parecía que daba totalmente igual cuanto rechazo siguiese recibiendo por parte del diablo de las llamas, su positivismo con relación a éste no se perdía por nada.
Hoy sí funcionará~
-Oh diablos... -Masculló el de mechas rojas, haciendo lo único que se le ocurrió sensato al verse solo; esconderse debajo de la mesa. Sin embargo sentir el aliento de alguien tras su nuca no le alentaba demasiado. -... ¡MIERDAAAA! -Quizás conseguir la paz en esa casa solo era algo imposible.
_¡YA TE VÍ~! -Ni siquiera le molestaba ver a su víctima huir y chillar aterrado. Nah, ese era el encanto de molestarlo- ¡Que te hagas el díficil solo me hace desearte más~!
La noche anterior había planeado pescar a Ivlis para una "larga noche de jugueteos con la cucaracha", sin embargo en su; no prevista; larga espera el sueño lo había vencido y el diablo en llamas quedó salvado. Pero hoy planeaba ser compensado.
_¡Ven para que te deé de mi amor~! Fufufu~
_¡Piérdete, puto!
Parecía de esas pocas oportunidades únicas en las que nada ni nadie podría interrumpir sus peculiares persecuciones.
Sin embargo, lo que Satanick no esperaba es estar siendo un completo iluso al creer que Licorice aún dormía y que tendría oportunidad.
Pobre, pobre hombre tonto. Se notaba que buscaba a posta terminar como brocheta bajo el filo de su hijo.
Esa basura de mierda no aprende ¿Eh? Chasqueó la lengua, apresurando su paso para acercarse al origen del escándalo de sus progenitores.
Hasta para el mismo niño era un caso perdido y estúpido, pero no por ello le tendría piedad.
_Tks. Miserable basura...-Siseó casi partiendo uno de sus lapices, dejándolos de lado en un mueble cercano antes de alzarse ofensivamente en su forma adulta; listo para empalar al idiota de su padre, y quizás con ello desquitar su nuevo y constante mal humor de paso.
Mataría a dos pájaros de un tiro, era una oportunidad demasiado tentadora.
_¡...!
Sin embargo, justo antes de llegar hasta ellos, una desagradable presencia logró que detuviera sus pasos de golpe.
E-esta presencia... ¡Es...!
Al parecer no fue el único presenciando todo aquello.
Cierto demonio también llevaba observando desde hace buen rato la sala, nada parecía estar fuera de lugar, ni siquiera la costumbre de ver al de mechas rojas haciendo su mayor esfuerzo por huir de su jefe mientras lloriqueaba masculinamente y el susodicho solo sonreía como solía hacer. No se molestó en interrumpirlos y regresó su atención a su libro, hasta que logró escuchar la voz del más joven.
Ese mocoso...
Ambos ya habían notado la presencia del otro, dejando que la tensión invadiera aquel pasillo, especialmente para Licorice.
Su cuerpo temblaba imperceptiblemente, su garganta estaba seca y la lanza que había formado segundos atrás entre sus manos se mantenía tensa. Ya sabía que no tenía caso enfrentarlo, pero era imposible bajar la guardia en su presencia.
_T-tu... ¿Qué quieres ahora...? -Lchaba porque su voz no se mostrara el miedo latente aquejándolo, pero era un hecho de que no era bueno en ello.
Noo obtuvo una respuesta inmediata del aludido, quien se mantenía calmado en contraste del menor.
Envi no se había hecho esperar, deteniéndole con la simple acción de colocarse en frente suyo y fruncir el ceño. Era sumamente divertido considerando que Licorice en esa forma era mucho más alto que él pero de todos modos era el que estaba asustado. Podía verse serio y todo lo demás, pero eso solo era una fachada que ocultaba a un niño cobarde.
Patético...
_Tranquilo, niño, solo vengo a hacer un trato contigo y quizás las paces... -No se contuvo a dar un paso hacia adelante, ahogando una sonrisa al verlo retroceder y apuntarle por reflejo con su arma.
¿De verdad le tenía tanto miedo?
Qué lamentable podía ser el crío.
_Ugh...-Frunció el ceño de solo oír la odiosa voz del adulto.
¿Acaso esto era una broma? ¡¿Quién se creía para soltar semejante estupidez?!
Como si realmente una tregua o unas paces fueran posibles.
Su último encuentro con aquel despreciable ser aún seguía fresco en sus memorias y pesadillas, no podría olvidarlo jamás. Nunca en su basta existencia siquiera lo consideraría posible, pero lo dejaría hablar en lo que pensaba en como pasarlo de largo, aunque ello no logró que pudiera contener su reflejo en cuanto este se acercó, maldiciéndose internamente al ser tan obvio.
¿Que no podía al menos intentar fingir de forma decente que no estaba tan aterrado con solo tenerlo cerca?
He caído tan bajo.
_Mejor apunta esa cosa a otro lado, podrías lastimar a alguien y no queremos eso ¿Verdad? -Comentó el demonio con notable sarcasmo, moviendo el filo de la lanza a otro lado con su dedo.
No hacía falta mencionar que el joven diablo esta a años luz de hacerle sentir miedo.
_H-habla por ti... No me importaría si "accidentalmente" un día de estos pierdes la cabeza. -Era un hecho de que si pasaba él no sería el causante pero le gustaba soñar; aunque no hizo nada cuando el mayor desvió tan fácilmente el filo.
¿Qué más daba? Ya sabía que ni lanzándosela desde tan corta distancia le atinaría, y solo terminaría en el suelo, desarmado y humillado.
De nuevo.
Tragó grueso. No quería caer en los mismos errores de nuevo.
_Sí, como sea. Estuve pensando... -Comenzó a hablar, importándole poco o nada la reacción del niño. Era hora de poner en marcha su primer plan para que el mocoso le dejase de estorbar tanto.- Podemos llegar a un acuerdo tú y yo, es muy fácil, de hecho. -Se detuvo señalando sin voltear a los dos diablos en el suelo, mostrando su punto.-Simplemente debes dejar a Satanick-sama en paz con sus cosas, ya no más empalazos, ya no más interrupciones en sus asuntos así tengan que ver con Ivlis, ya nada más de hacerte el héroe. Solo eso... Y yo prometo dejarte en paz y no volverme a acercar ¿Es lo que quieres? -No era idiota, sabía que había estado haciendo hasta lo imposible por evitarlo desde que mudó permanentemente en el castillo.- No pierdes nada, tu madre ya se ve bastante acostumbrada a esto de ser violada y seguir así no le hará daño ¿Pero tú? Podrás verte como un adulto pero sigues siendo un mocoso sentimental y llorón. -Sonrió pacíficamente cruzándose de brazos, estaba más que seguro de que funcionaría. -Muy sencillo ¿No crees? ¿Qué dices?
Vamos, a su parecer era la oferta perfecta aunque le desagradase ceder cierta 'amabilidad' para con el crío.
Cualquiera aceptaría en tales circunstancias ¿No es así?
_¿Qué...?- No daba crédito a lo que oía del peliverde.
Esto tenía que ser una mala broma, no podía creerlo.
_Ya me escuchaste, deja en paz a Satanick-sama y yo haré lo mismo contigo. -Esbozó una sonrisa maliciosa, malinterpretando sin saberlo el desconcierto ajeno como el preludio a una respuesta afirmativa.
Envi había estado mucho tiempo pensando en cómo quitar del camino a ese mocoso y esta opción era la más viable. No era tan idiota, si alguien se llegaba a enterar de sus amenazas y todo lo que ocurría en ese vacío cuarto oscuro estaba más que obvio que le pondrían precio a su cabeza. Aunque parte de él seguía convencida de que a su jefe le agradaría enterarse de que ya no había quien se opusiera a sus intenciones de acercarse más al estúpido diablo de mechas rojas... No quería arriesgarse.
Como cualquier otro, deseaba seguir vivo. Tenía muchos asuntos de los cuales encargarse y morir antes de ello no era una opción para él, así se viese obligado a volver a su actuar "profesional" delante del mundo y otro engendro que detestaba.
Igualmente con esta nueva estrategia todo esos inconvenientes se resolverían, Licorice era todo un cobarde cuando se trataba de él y quería aprovecharlo lo máximo posible.
Y tampoco es que le preocupase mucho que el niño fuese a delatarlo. Si no lo había hecho hasta ahora, era evidente que la humillación recibida fue lo suficientemente fuerte como para no tener el valor de compartir tal secreto con nadie.
Si aceptaba ese trato, aquello solo quedaría como un 'desafortunado incidente' que fingirían que no sucedió. Así todo el mundo ganaba ¿Cierto?
La lógica del demonio de Pitch Black funcionaba de aquella forma, pero estaba distante en coincidir con la del hijo menor de su amo.
Este desgraciado...
¿Este sujeto iba en serio? ¿Lo creía capaz de hacer vista gorda a todo y seguir con su vida solo para salvar su propio pellejo?
Apretó los labios, enfureciéndose a cada palabra suya antes de terminar por clavar la lanza que traía en manos al suelo y retroceder unos cuantos pasos. Puede que Envi o quién sea tomaría aquello como un "Sí. Acepto", pero no podrían estar más errados.
No... Licorice no era ese tipo de persona y se lo demostraría.
_Bueno, mi trabajo ya está... ¡...! -Ahogó un suspiro de sorpresa cuando vio al diablo pasarle de largo desde arriba, cambiando su tranquila sonrisa a una mueca impaciente y furiosa.
Nada salió como la cabra lo esperaba.
El niño no haría tal cosa, nunca tuvo tales intenciones, simplemente se había dado la suficiente distancia para correr y darse el impulso ideal para saltar sobre aquel demonio con ayuda de su lanza.
Vamos, que en su forma adulta era como un Hobbit a su lado. Ni siquiera tuvo que esforzarse mucho con aquel truco.
No perderé mi tiempo con este idiota, mamá me necesita.
No se había detenido a pensar ni por medio segundo la estúpida propuesta del aludido, solo había buscado como pasarle de largo sin riesgo al contacto directo u otra posible interrupción en su plan por llegar hasta donde sus padres se encontraban.
_Escucha, solo lo diré una vez y muy fuerte y claro: Métete tu tregua y tus paces por donde te quepan y deja de hacerme perder mi tiempo. -Siseó sin dirigirle mirada alguna y corrió a su acto de salvación, como si esta charla nunca hubiese sucedido.
Envi no lo entendería, pero incluso entre sus absurdas frases, había impulsado a Licorice para no aceptar indirectamente: Sí. Ivlis ya lucía tan acostumbrado a su triste y tortuosa existencia... Que ya era hora de que alguien lo salvase y tomase su lugar como juguete del destino. Ya aguantó demasiado toda esa agónica vida y merecía su anhelado descanso, para gozar de las cosas buenas de la vida y ser feliz. Y él, como su hijo estaba dispuesto a ese sacrificio.
Nació solo y para hacer feliz a su madre. Proteger su sonrisa formaba parte de eso y no había sacrificio demasiado alto para lograrlo.
_¡YA TE VI, BASURA! ¡DEJA A MADRE EN PAZ! -Rugió, al fin visualizando a su objetivo mientras en un haz de luz, un par nuevo de lanzas hacían aparición entre sus dedos.
Aunque esto solo significara su propia condena, Licorice estaba dispuesto a convertirse en el héroe que nadie fue para Ivlis hasta que llegó; y que él mismo debería esperar más.
Los héroes siempre llegaban ¿No? Solo que a veces tendían a tardar, tal y como el de mechas rojas le dijo alguna vez.
Solo había que mostrarse firme y paciente contra cualquier destino.
Por su profundo y quizás, no solo infantil, amor estaba listo para este sacrificio. Se reconocía como un patético niño llorón y cobarde, pero jamás al punto de abandonar al de mechas rojas cuando lo necesitara.
Nunca lo haría.
_Ya te tengo~ -Exclamó cuando al fin creyó acorrarlo en el piso de la sala, aparentemente dispuesto a hacerlo allí mismo por los forzosos besos que intentaba repartir al más bajo.
Ni siquiera se había percatado de las homicidas intenciones que se acercaban hacia él, todo por andar muy enfocado en Ivlis.
_¡Ugh, lávate la bocota primero! ¡Largo! ¡Shu, shu! -Gruñó el más bajo, haciendo el esfuerzo de alejar el rostro del diablo para evitar que continuara sus forzados besuqueos. No le serviría de mucho al final, pero intentarlo siempre valía la pena, así sea para ganar tiempo... Como en esta ocasión.
_Ya verás, Cucaracha. Esto será muy excitan-¡ARGH! -Ni siquiera pudo terminar de hablar para cuando una lanza de luz le dió de lleno en la cabeza; logrando desequilibrarlo lo suficiente como para que Ivlis escapara y su hijo menor terminara de volverlo un alfiletero- O-oh...N-nuestro bebé y-ya despertó... Buenos días-¡AAAGHR! ¡E-ESPERA! ¡AHHH! -Sus quejas retumbaron un par de segundos en los que el resto de las lanzas recibidas lo dejaban clavado en el suelo, manchando con su morada sangre parte de la alfombra y muebles.
¿Era imaginación suya o Licorice últimamente era más brutal de lo usual? O puede que dicha lanza en su craneo lo hacía pensarlo en exceso.
_Nh... M-mi hijo es t-tan fuerte...Q-que orgullo...khj...-Balbuceó al tratar de hacer amago de palmear el aire en señal de "orgullo paternal", solo para que su mano sufriera el destino de su cuerpo- ¡AHHH! ¡YA! ¡YA ENTENDÍ! Ay... E-era con la que escribo. -Se quejó, antes de solo dejarse rendido en su sitio.
Quizá se desangraría por un rato hasta que el dolor fuese tolerable para moverse o alguién le hiciera el favor de ayudarlo con eso. Esperaba que fuese rápido, ni él ni sus conejos habían desayunado aún.
_M-Medouco... E-envi... ¡Ayuda!-Sollozó al sentir la queja en su estomágo. Mala idea cazar temprano a la cucaracha.
Debió ser más sensato y comer algo antes, aunque al menos tuvo la suerte de que una de sus tímidas subordinadas llegara a su auxilio al poco rato, horrorizándose de solo ver su estado.
No es que fuera algo nuevo, pero para alguien tan sensible como la joven ama de llaves, seguía siendo muy fuerte de ver.
_Ay... Amo. Debería considerar priorizar el desayuno por encima de sus... 'a-actividades' -Fue hablando la tímida Gorgona mientras se deshacía cuidadosamente de cada lanza introducida en el cuerpo del terco diablo de orbes violetas, y se las encargaba para tratar llevarlo hasta su habitación, donde continuaría sus atenciones médicas; para luego, quizás, de traerle el dichoso desayuno.- U-Uhn... Tal vez deba llamar a la señora... -Murmuró algo cohibida por el constante berrinche de su señor por este predecible fracaso suyo.
Al parecer, no estaba dispuesto a rendirse y quizás, ella debía ir considerando comprar más provisiones médicas.
Comenzaban a agotarse.
_Estúpida basura...-Chasqueó la lengua mientras observaba su triunfo a distancia y cuidando que ni una mancha le cayera encima.
Todavía le daba algo de mal rollo aquella sangre de color tan anti-natural.
Gruñó, optando por dejar de pensar en ello.
No valía la pena, nada que guardara relación con ese pendejo lo hacía.
Daba igual, ese idiota nunca aprendería. Sin hacer más caso a sus lloriqueos, volvió su atención al diablo de las llamas, totalmente preocupado. Esperaba que en su inesperada tardanza el adulto no haya sufrido daño innecesario.
_¿Estás bien, madre? ¿No te hizo nada...? ¿Quieres que lo empale más para que te sientas... un poco mejor? -Ivlis casi nunca aceptaba, pero le gustaba ilusionarse con un sí.
Hacer brocheta de Satanick le había quitado algo del mal sabor de boca que le dejó su anterior encuentro con Envi, y no le importaría continuar pero... A su vez estaba algo nervioso. Podría apostar a que el demonio de Pitch Black no andaba muy lejos y francamente, quería largarse antes de tener que verlo de nuevo.
Ya había tenido más que suficiente de su odiosa presencia.
Su madre por otro lado al fin se deleitaba en respirar medianamente más aliviado. Se impulsado lejos de Satanick apenas visualizó la lanza de su hijo atravesándole la cabezota hueca que tenía; ya lo había escuchado gritar que lo dejara en paz unos segundos antes, justo a tiempo para reaccionar.
V-volvió a salvarme.
Sonrió. No importaba cuantas veces lo viviera, era como un sueño que emulaba la emoción del primer rescate una y otra vez.
Se alejó lentamente aún en el suelo, un tanto impresionado de como Licorice se notaba más molesto de lo usual por la forma en la que empalaba a Satanick. No le molestaba, de hecho se sentía aliviado y esto le daba otro día libre en el que el susodicho tendría que descansar para recuperarse del ataque. Cuando se acabó aquello no se contuvo a sonreír con cierta burla mientras se levantaba y se sacudía la ropa. Medouco se había acercado rato después para ayudar a su jefe, arrastrarlo a su cuarto y llevarle algo de comer, seguramente.
Bah, no importaba. Debía enfocarse en su pequeño.
-¿Mh? Descuida, estoy bien gracias a ti, de nuevo. Muchas gracias, no me gusta tener que empezar así el día. -Suspiró acomodándose la bufanda. -Yo creo que no será necesario, cariño... Pero nadie dice que mañana puedas hacerlo otra vez, él jamás aprende. Ya me siento mejor ahora, necesitaba a un leñador para ese lobo. -Sonrió dulcemente, haciendo una obvia referencia a uno de sus cuentos.
Usualmente Licorice era tan veloz que llegaba justo antes de que le llegaran a hacer algo, lo máximo que había tardado alguna vez le alcanzó a Satanick para quitarle la miserable bufanda, pero hasta allí. Su niño siempre era eficiente a la hora de protegerlo, y hasta le satisfacía con la visión de ese tonto desangrándose en el suelo, qué pena que esta vez no haya durado tanto.
_Me alegra escuchar eso. -Correspondió al gesto, sintiendo al fin algo de su alma volver a su cuerpo. Bien, todo estaba en orden de nuevo.- Uh... ¿Quieres ver ya la sorpresa que te prometí? -Aún no estaba terminado; ni había empezado de hecho; pero el pasar un rato con Ivlis, aunque sea charlando, dibujando o lo que sea en su alcoba no le haría daño.
-¡Claro! Debe estar precioso. -Aceptó, siguiéndole el paso a los pocos instantes.
Le pareció extraño que esta vez su hijo no cumpliera ese afán que tenía por cargarlo estilo princesa cada vez que le salvaba de Satanick, pero no le dio importancia y lo acompañó para ver el dichoso dibujo.
Jamás podría negarse los lindos detalles de su pequeño.
_Sí... Vamos...-Forzó una sonrisa mientras iban alejandose de aquel patético escenario, aunque dentro de la mente de Licorice ciertas palabras del adulto no dejaban de repetirse.
_Fuiste un héroe de nuevo. Tal vez deba compensártelo un poco -Fue comentando el adulto ignorando las cavilaciones silenciosas del joven diablo.- Pensaba en algún helado o similar. O tal vez...
Se notaba la emoción de Ivlis tras sus propuestas e ideas.
Pero el niño no le escuchaba, seguía retumbándole el mismo pensamiento dentro de su cabeza, una y otra vez.
Él jamás aprende...Jamás aprende. Jamás aprende. Jamás aprende.
JAMÁS aprende.
Tragó grueso, preguntándose internamente algo que no había considerado desde la mudanza hasta ahora: ¿Cuándo fue la última vez que Satanick de verdad los dejó en paz por más de un día?
Y lo más importante... ¿Podría contar con que aquello sucediera pronto...? Porque algo le advertía que aquella terquedad proveniente de su padre no haría más que causarle muchos problemas.
Trató de no pensar más en ello, disfrutando de los halagos de su madre por haberlo salvado, al igual que trataba de forzar su interés en alguno de los postres sugeridos.
Vamos, debía tratar de disfrutar esta victoria personal un poco ¿No?
_No fue nada~ Prometí siempre cuidar a mamá. -Siempre estaría ahí para él, como el señor leñador para Caperucita.-
Ivlis no pasó por alto el poco convincente entusiasmo ajeno, pero lo aludió a lo reciente, como resultado de agotamiento tal vez. Él estaba igual.
No debe ser nada.
Quizás su niño estaba cansado hoy, y no lo culpaba, no es fácil encargarse así de un tonto. No había que olvidar que al fin y al cabo Licorice era solo un niño.
_Gracias, mi pequeño héroe. ¿Vamos por el postre junto a tu hermana y Emalf entonces?
_¡Sí! Aunque... ¡Antes quiero darte mi sorpresa! -Chilló, volviendo a su forma real con el mismo entusiasmo de antes.
Como si todo lo anterior nunca hubiera sucedido. Nada malo ¿O no?
Total...
Todo estaría bien ahora ¿Cierto?
Seguro que sí~
Ojalá...
Lástima que Ivlis no estaba dando con la verdad ante sus pensamientos como el niño certeramente lograba en su escondida paranoia.
Porque no muy lejos de ellos, cierto peliverde gruñó en frustración y fastidio.
Y es que Envi simplemente seguía sin poder creerlo.
Ese maldito niñato no podía estar hablando en serio ¿De verdad prefería arriesgarse así por algo sin arreglo? Ivlis ya no tenía la más mínima salvación, ya no había pureza que ensuciar en él, no había más que romper, básicamente no valía la pena salvar algo que ya no tenía remedio ¿Para qué perder el tiempo en un usado juguete sin reparo? Rechinó los dientes luego de verlo atacar de nuevo al de ojos violetas y se decidió a marchar de la escena por ahora, dispuesto a meditar un rato antes de actuar.
Bien.
Se había dado el lujo de ser "amable" con el crío anteriormente, para asustarlo lo suficiente y poder implementar su primera idea, sin embargo no había contado con la terquedad del oji dorado.
Con que quieres jugar rudo ¿Eh? Jeh, ya veremos cuanto durarás desde ahora.
De acuerdo... Si esta era la respuesta que le daba Licorice, entonces más le valía estar preparado para las consecuencias. Esta vez no tendría piedad alguna y usaría toda la artillería pesada para deformar a ese irrespetuoso mocoso a un temeroso niño ¡Jah! Vería entonces que tantas agallas tenía para lanzarse a atacar a Satanick de nuevo.
Después de esto esperaba verlo suplicar por retomar el trato... Qué equivocado estaba.
_Así lo quisiste tú, niñato engreído... -Se aseguraría que lo lamentara como nunca antes el rechazar el trato.
Por ahora dejaría aquel penoso escenario concluir en la sala. Medouco ya mostró poder encaegarse sola, y él, tenía cosas por preparar para su siguiente movimiento.
Que el joven diablo disfrutara de la inocente felicidad que le quedaba, porque por su cuenta correría que la próxima vez que se vieran, eso se esfumara para siempre.
#######
Suspiró, observando el interior de su vaso con algo de pesar. Ya no quedaba rastro de su contenido ni tampoco le apetecía pedir más.
Después de todo, tarde o temprano le tocaría tener que regresarse a su puesto de trabajo y el estrés sumado a un estómago muy lleno significaban una muy mala combinación, aunque esa no era la preocupación que rondaba tanto su mente.
¿Qué estará haciendo Olivia? Casi no recibía llamadas de su parte desde hace días, y la última noche no pudo hacer mucho gracias al mal estado en que lo dejó Gyakuten.
Joder, ese hombre no conocía la piedad; todavía le dolían las costillas sin respiraba muy agitado o reía.
_¿Mala semana, señor Sullivan? -Preguntó una voz familiar a su lado, sobresaltándolo un poco.
Ay, Vicers. Había olvidado que se encontraba en el bar de Maekami todavía.
_A-algo así. Ya sabes como es mí suerte. -Rió nervioso. No es como si le preocupara ser juzgado o burlado por el demonio de albina cabellera, el barman no era de ese tipo de persona.
Por el contrario, siempre solía tratar de mostrarse como alguien calmado y metódico, atendiendo a sus cliente lo mejor que podía. Incluso lo dejaba solo beber leche o simples batidos ligeros en ocasiones, era muy tolerante y sabía tratar y escuchar a todos.
_Entiendo. En ese caso... ¿Seguro que no desea algo más? -Sonrió tras el papel que ocultaba su rostro. Sullivan solía darle mucha pena.
El cuervo no era un mal tipo, pero sí de esos que el destino parecía odiar.
_Seguro, no te preocupes. -Hizo un leve gesto para restar importancia, justo en el momento exacto en que un rostro familiar ingresaba al bar.- ¿Uh? ¿Señor Anten?
_¡Me cago en Fumus y todos sus putos ángeles de mierda!
Su ex compañero rodó los ojos, preparándose para traerle un trago en lo que seguía escuchando sus quejas.
_Anten. Hola ¿Y ahora qué pasó para que te enfadaras tanto?
Esto ya era muy común por parte del demonio de cuernos en espiral, raro sería no oírlo maldecir al Dios y sus servidores.
_Existir. -Bufó, dejándose caer frente en la barra. Había intentado ir hacia Overworld, pero la repentina paranoia de los ángeles le arruinó sus planes, por ello el mal humor.- Traté de ir a molestarlos un rato y-
_¡¿De nuevo fuiste al cielo?! -Lo interrumpió el barman, considerando darle en la cabeza con una botella.- ¿Quieres que te maten o qué?
El aludido rodó los ojos. Sus ex's colegas eran tan paranoicos.
_Tch, no me van a matar.
_Te cortaron la cabeza...
_¡Y sobreviví!
_¡Con una cabeza cocida!
_¡Tu cola esta igual y nadie te reclama por eso!
Era una discusión adsurda y que al rato quizás haría perder el hilo de su charla, pero que al menos ayudaba a hacer notar lo obvio: Lo mucho que este par de amigos se apreciaba.
O al menos de ese modo lo percibía el cuervo, quien había optado por solo mantenerse al margen de aquella rara discusión. No necesitaba entrometerse en asuntos ajenos, suficiente ya tenía con los suyos propios.
Y hablando de sus asuntos, uno de ellos acababa de atravesar el local con su acostumbrado porte trajeado y mirada oculta tras unos innecesarios lentes.
_¿Glasses?
_¿Uh? Oh, aquí estaba. -Murmuró por lo bajo, acercándose hasta su jefe a paso lento.- Había pensado pasar a buscarlo a su casa luego, pero creo que no será necesario.
_B-bueno, te ahorré tiempo al menos ¿No? -Rió un poco apenado.
_Sí... Eso es bueno.
_U-uhh... -Desvió la mirada a su vaso.
Para Sullivan esto era al incómodo.
Al principio había creído que el de orbes violetas vino a por él para arrastrarlo al trabajo, aunque por la forma en la que el azabache parecía buscar algo o a alguien con la mirada, supuso que no era así.
Y no fue el único que lo notó.
_Joven Glasses ¿Está buscando a su madre? -Golpeó el barman con su pregunta repentinamente, interrumpiendo por algunos instantes su disputa con Anten quien seguía maldiciendo por lo bajo.
El subordinado del cuervo sintió sus mejillas arder, bajando el rostro mientras reacomodaba un poco sus gafas para disimularlo.
¿Acaso era tan obvio? Esperaba que no, no ansiaba parecer un niño perdido buscando a su madre, pero es que con tanto sucediendo en el castillo y su padre actuando como un idiota, la pobre subcubo le preocupaba un poco.
_A-algo así. Solo quería saludar. ¿Sabes donde está, Maekami? -Carraspeó un poco.
Si alguien conocía de los cambiantes paraderos de Lil eran ellos. No por nada la sirvieron en el pasado.
_Uhn... Creo que fue al castillo hoy temprano. -Respondió el barman luego de pensarlo un rato. La había visto muy motivada con esa idea en la mañana, así que no le sorprendía.- Seguro cuando regrese a casa podrá verla. Hoy no tiene ningún trabajo que la obligue a volver antes.
_E-entiendo. Lo tendré en cuenta.
Glasses no logró contener su sonrisa al oír eso, aunque logró disimularlo profesionalmente en lo que regresaba su atención a su jefe.
Está en casa ¿Eh?
No quería ilusionarse con nada, ya no era ningún niño, pero... Mentiría si dijera que esto no le daba esperanza a que las cosas mejoraran en su hogar.
El constante caos actual necesitaba un alto.
Pero... Ya se preocuparía por eso luego.
_Bueno, señor Sullivan. Creo que ya debemos irnos ¿No cree? El jefe Yagi ya debe estar esperándolos.
Y en definitiva, ninguno quería hacer enojar a la vieja cabra.
_U-uhn, cierto ¡Ya te sigo! -Vamos, que Glasses no era el único que ansiaba terminar temprano la jornada del día.
#######
Dolor.
Fue lo primero que sintió el diablo de Pitch Black una vez que despertó por segunda vez aquella mañana.
Uhn... ¿Dónde...? Ah, sí. Licorice, la mañana...
Ni se molestó en abrir los ojos cuando recuperó la consciencia. Incluso una acción tan mínima como esa ahora le resultaba más que solo tortuosa, aunque debía reconocer que el tratamiento médico de Medouco era sumamente efectivo.
Sus vendajes le ajustaban un poco, aunque el ardor que atravesaba su torso ya había disminuido considerablemente. Jeh, al parecer su pequeño retoño realmente estaba aprendiendo a mejorar en técnica y fuerza ¿Eh?
¡Ay, esto atravesaba su orgullo paternal! En el sentido más literal posible.
C-creo que debo tener más cuidado. Hacía todo este esfuerzo por su final feliz con Ivlis, pero al ritmo que iban las cosas comenzaba a preguntarse si en verdad viviría para contarlo.
La brutalidad en los ataques de su hijo iban en aumento, y aunque su propia condición de diablo lo salvaba de una posible muerte, volver esto una rutina dolorosa a veces lo agotaba.
Suspiró, abriendo los ojos al fin y dirigiéndolos hacia al techo.
Realmente... ¿Esto lo vale?
Antes solía tener una respuesta muy clara a eso; incluso cuando el mismo 4545 no lucía tan convencido con ello e igual animándolo con su determinación; pero ahora las cosas ya no eran tan fáciles como imaginó.
Suspiró.
Tal vez esto se trataba de un callejón sin salida, tal vez no. La verdad es que no tuvo tiempo de enfocar sus pensamientos en ello puesto que un sonido proveniente del baño de su cuarto lo distrajo.
_¿Uh? ¿Medouco, Envi? ¿Son ustedes? -La verdad la presencia de alguno de sus servidores no le sorprendería. A veces se quedaban con él hasta que despertaba, pero supo que se equivocó cuando vio a una conocida figura femenina atravesar aquella puerta.- ¡LIL!
La aludida lo miró algo sorprendida, pero sonriendo tan picaronamente como acostumbraba.
_¡Oh, Nick querido! Creí que aún seguías dormido y planeaba preparar un relajante baño de sales y dulce para cuando te levantaras, pero te adelantaste fufufu -Se acercó contoneando un poco su cuerpo.
El diablo no podía dejar de verla. Incluso con Ivlis dándole vueltas en la cabeza en los últimos meses, debía reconocer que los encantos de su esposa seguían robándose su atención.
_Fufufu~ No sabía que estabas aquí ¿Cuándo llegaste? -No le molestaba su presencia, solo que le hubiera gustado no verse tan acabado ante ella.
_Hace solo unos minutos, descuida. -Hizo un gesto leve.- Aún estabas inconsciente, pero quise esperarte, mon ami.
Sin embargo, a la pelirrosa esos detalles actualmente ya no le importaban. Vamos, ya lo había visto en todas sus caras y facetas, no se iba a incomodar por algo como esto.
De hecho, casí podría decir que todo esto la llenaba de cierta nostalgia de aquellos años pasados, cuando aún podía llamar aquel Castillo su hogar.
Sonrió un poco, espantando aquel sentimiento y sentándose sl borde de la cama. No era momento para eso.
_¿Cómo te sientes? Parece que tuviste una dura mañana ¿No es así?
Por la expresión del diablo supo que acertó.
_N-no te lo imaginas. -Suspiró, relajando el peso de su cabeza sobre la suavidad de la almohada.
Estaba sumamente alegre y orgulloso de saber a su hijo tan enérgico y fuerte, solo que le gustaría haberlo comprobado de otra manera.
Mi bello cuerpo no lo resistirá... Lo sabía, pero su terquedad superaba a la razón.
Típico.
_Ay, mon ami. Sí te que gustan los riesgos ¿Cierto? -Rió un pico, jugueteando con uno de sus oscuros mechones, a la vez que perdía su vista en aquel par de orbes violetas que tanto adoraba.- Deberías cuidarte un poco más, no es nada lindo ver a un hombre en cama y por razones nada placenteras ¿No crees?
Satanick entendía bien a lo que se refería, pero no estaba prestando atención a sus palabras ahora sino... A su tacto.
Suave, delicado, anhelante. Nada comparado a lo recibido últimamente por nadie.
_Oh, vamos Lil. Sabes que algunos riesgos lo valen ¿No? Pero sí, tal vez deba seguir tu consejo de vez en cuando. -Si deseaba llegar a ser un abuelo sexy y hermoso, comenzar a velar por su propia seguridad sería una necesidad.- Pero no hablemos de eso, viniste a algo más ¿No es así? -Sonrió, tentado a entrelazar su mano junto a la suya, pero... Se detuvo en el intento.
Y su esposa no lo pudo ignorar.
_Nick...
_Hace mucho que nadie me llamaba así. Me... Gusta. -La interrumpió, permitiendo a un inesperado silencio reinar entre ambos mientras se perdían cada uno en la mirada del otro.
No lo malentiendan, al azabache no le molestaba ni incomodaba para nada tener a Lil de regreso en casa en ocasiones. De hecho, muchas veces llegó a desear que se quedase más de lo habitual, pero tal petición nunca lograba escapar de sus labios.
¿Cómo podría cuando ni siquiera fue capaz de detener su abandono en el pasado? ¿Cómo podría cuando ni siquiera ese asunto había terminado de ser resuelto?
Satanick siempre se había caracterizado por tomar las cosas sin responsabilidad o preocupación real. Era la viva imagen de la relajación y la poca seriedad, pero... Con ella era diferente.
Lil era su dulce y dolorosa excepción para ello. Nunca podría tomarla a la ligera, mucho menos fingir que nada sucedía pero... Tampoco tenía el valor para pedir explicaciones.
¿Con qué derecho lo haría cuando él se encontraba arrastrándose tras los pies de alguien más con quien incluso tuvo otro hijo? La de ojos carmín nunca pidió explicaciones al respecto, tan solo tomó la noticia con una risilla rápida y alejándose luego de su relato; huyendo de su lado nuevamente.
No necesitaba más para saber lo fácil que sería perderla por segunda vez. Incluso si la palabra 'esposos' ahora solo parecía un adorno, no quería que se fuera de nuevo.
No lo soportaría, no cuando hasta ahora lograron fingir tan bien que todo estaba perfecto y nada había pasado...
...Pero las mentiras e insatisfacciones nunca duraban por siempre, y hoy más que nunca lo sabría.
Por ello mismo no permitieron que el silencio perdurara más.
_Yo... Creo que debería irme y dejarte descansar. -Terminó por intentar proponer, alejando un poco su mano del más alto.
A todo esto ¿Qué se supone que seguía haciendo allí? Ya no era su hogar ni él era su amado. No debería seguir atosigándolo tan seguido, incluso si las ganas de verlo a veces le superaban.
Esto... Esto no está bien.
Ya no tenía un lugar ni derecho mayor al de una visita pasajera, fue ingenua al dejarse llevar por la nostalgia para quedarse un rato más como si nada.
Pero antes de poder cumplir su acción, un débil agarre a su muñeca la detuvo.
_...¿Tú...?
Era Satanick.
_No te vayas... -Suplicó, casi anhelante. No soportaba más, daba igual si ella no lo entendía a la primera.
_Pero yo-
_No quiero que te vayas de nuevo. -Afirmó su agarre, pero sin llegar a lastimarla.- Yo... Hay mucho que debemos hablar, así que... Por favor, solo quédate un rato más.
Hay mucho que te quiero preguntar y sé que no habrá una próxima vez cercana, así que... Apretó sus labios esperando su respuesta. Aunque tal vez me odies, lo necesito.
Tampoco iba a obligarla si es que de verdad tenía que irse por algo importante, sin embargo para su fortuna al parecer no sería así.
_...Está bien.
_¿Uh? Lil... -La vio volver a su antigua posición, sonriendo como antes.
Hace tanto tiempo atrás.
_Me quedaré, mon amour. -Murmuró, usando al fin aquel apodo que solo guardaba para su diablo, a lo que el aludido no tardó en corresponder la expresión, acomodándose mejor para seguir su importante charla.
Esta vez, de verdad me quedaré.
#######
Un paseo.
A todo el mundo le gustaban los paseos ¿No es así? Ayudaban a estirar un rato los músculos, a cambiar de aires, y en su caso en particular, a tratar de acostumbrarse a aquel mundo tan diferente al suyo.
¿De verdad esperan que me acostumbre a esto? De por sí aún se preguntaba cómo le hacían los habitantes de allí para diferenciar día y noche entre tanta oscuridad o tolerar el frío constante, pero supuso que era 'cosa de la naturaleza', así como la suya y la de sus demonios giraban en torno al calor.
Suspiró. No quería seguir pensando en ello, después de todo lamentarse por estar allí no era el motivo de su salida ¿Cierto?
Tenía muchas razones además de su propia incomodidad en aquel agujero llamado Pitch Black World; entre ellas que sus pequeños se divirtieran un rato, que Rieta siguiera uniéndose a ellos y que lo que sea que notó distanciar a Emalf del joven diablo desapereciera.
Vamos, aunque muchos lo dudaban se fijaba en esos detalles. Por algo era padre y jefe.
Y lo recordó una vez sintió un suave jalón al borde de su ropa por parte de cierto diablillo que conocía muy bien.
_Uhn... ¿A dónde iremos hoy, mamá? -Preguntó finalmente, sin soltarse de su madre.
Desde que se libraron de la basura rato atrás, había estado siguiendo a su progenitor con todo el entusiasmo posible luego de haberle hecho entrega de su dibujo; el cual dicho sea de paso se unió a la amplia colección de su madre.
No tenía una idea clara de que planeaban hacer o a dónde se dirigían, pero confiaba en el juicio del de mechas rojas al igual que Rieta, Emalf y Poemi, quienes les acompañaban.
Aunque eso sí, la curiosidad le pudo lo suficiente como para preguntar.
_Uhn... Ya que lo mencionas...
A ver ¿Cómo le hacía para explicar que no había planeado nada más allá que salirse un rato de aquel asfixiante castillo?
No podía negarlo, no esperó llegar tan lejos.
Y lo gracioso... Sus subordinados no tardaron en notar eso.
_...¡Señor Ivlis!
_¿Qué? ¡No me culpes, Rieta! ¡Ya sabes como soy!
_Ay, jefe. Usted no cambia ¿Cierto?
_Emalf, calladito te ves más bonito ¿Sí?
¡Oigan, no lo juzguen!
No es como si su cerebro lograra ordenar sus ideas cuando solo trataba de alejarse de aquel pervertido de Pitch Black y pasar un buen rato con su familia a la vez.
De algo tenía que olvidarse.
Aunque viéndolo por el lado bueno, al menos sus niños no parecían decepcionados por ello.
_Uhn... Si mamá no sabe a dónde ir ¿Entonces podemos escoger dónde jugar y descansar? -No conocía mucho de Pitch Black a pesar de haber venido varias veces.
Siempre estaba acompañado de Glasses y se dejaba guíar por este, así que la idea de variar un poco para conocer el lugar mejor no le molestaba.
Era un cambio de rutina después de todo.
_¿Enserio eso les gustaría? -No le veía problema siempre y cuando no se alejaran mucho.
_¡Por favor, mamá! ¡Vamos a hacerlo...! Será... ¡Será como en casa! -Ay, la nostalgia era fuerte.
_¡Sí, papi! ¡La idea de Licorish suena divertida!-Se unió la castaña igual de emocionada.
Con todo esto ni siquiera alguien como Ivlis se sentía capaz de negarse, los pequeños era MUY insistentes y adorables cuando querían.
_Uhm... ¿Tú que dices, Rieta? -Fingió pensarlo por un segundo, aunque por su sonriss ya era evidente cual decisión sería tomada.
_Me parece una excelente idea señor~ -Parecía demasiado divertido como para dejarlo pasar.
_¡Cuenten conmigo también, jefe!
_Bien, en ese caso... -Dudó por un segundo y luego comenzó una carrera a la cual los menores no tardaron en seguir.- ¡El último en llegar a ese árbol regalará su postre por tres días!
_Espera ¡¿Qué...?!
¿Le habían visto la cara al demonio de gafas de sol otra vez?
_¡Ya lo sigo, señor Ivlis!
_¡Yo igual sigo a mamá!
_¡Poemi no perderá su postre! ¡Come el polvo, Emalfsh!
...Seh. Al parecer así fue y se dio cuenta muy tarde.
_¡Oigan, eso no es justo! ¡Espérenme! ¡Mis postres! -Chilló, apenas agarrando el ritmo en el último momento.
¿Esto era su karma por tratar de ser buen bro e insistirle al niño el otro día? ¡Joder! ¡Esto fue injusto!
Aunque... Al menos todos se estan riendo otra vez.
Y sí así era, al menos Emalf podía decir que cumplió su rol día.
Algo es algo ¿No?
Y unos postres eran un precio bajo por un ameno momento.
_Ugh... Ah... I-insisto en que fue trampa, jefe. -Se quejó, dejándose caer de último junto al resto aunque más jadeante y sudado.
Pero esa imagen no le daría la piedad que buscaba.
_Siempre debes estar atento, Emalf... Y mi princesa y mi dulce regaliz te dejaran sin dulces. -Rió un poco, a lo que la niña le sacó la lengua al demonio y Licorice se unió a sus risas.
_¡Poemi tendrá postre extra! ¡Felicita a Poemi, bashura!
_Lo siento broh, aunque si sirve de algo... Tal vez te deje lamer mi cuchara. -¿Estaba siendo algo cruel? Quizás, pero eso indicaba que su amistad estaba bien.
_¡Eso no me consuela en lo absoluto! ¡Piedad!
_Ay, no llores, tonto. Para compensar tu apetito podría ponerte vegetales extras a tu plato ¿Qué dices? -¿Qué? ¿Creían que la genio no era capaz de unirse al bullying? No la conocen.
_¡Rietaaa! ¡No seas mala! -Esto ya era abuso, ya se vengaría... Algún día, algún siglo.
Daba igual, no negaría que se estaba divirtiendo también.
T-tal vez sí soy un poco masoquista...
Culpaba a su aterradora loli por ello, pero en fin.
El punto era que gracias a esto toda la armonía parecía regresar, como si nunca ningún conflicto o sospecha los hubiera estresado antes.
Un buen y relajado día, eso era lo que tanto requerían y finalmente hoy lo gozarían hasta la tarde.
Extrañaba tanto esto. Pensó el diablo mayor al observar silenciosamente a su familia.
Sí, tal vez no estaba en su mundo natal, pero ellos ayudaban a que cualquier sitio fuera su hogar y no requería más.
Vicers, solo pido que esto dure para siempre...
#######
_¡Buenas noches, amo Glasses! Bienvenido a casa. -Ese fue el recibimiento que tuvo apenas la tarde llegó y al fin se encontraba en su querido hogar.
Afortunadamente para el hijo mayor del diablo su trabajo no había sido tan pesado como era en lo usual, por no mencionar que su jefe se mostró colaborador a la hora de terminar todo a tiempo, lo que le garantizó salir antes.
No se quejaba, estaba agotado y el recibimiento fue de lo más agradable gracias a Medouco y la joven robot, quien se adelantó hasta él aplaudiendo emocionada y pasándole un caramelo como cuando era niño.
_¡Bienvenido! ¡Bienvenido!
Glasses sonrió. Ese par era muy amable.
_Gracias Crea, Medouco. Hacen que volver a casa resulte agrasable. -Y no mentía. Si no fuera porque su padre se la desvivía para ir poniéndolo de nervios con respecto a su 'avance' con Kiku, tal vez consideraría salir más temprano del trabajo.- ¿Pasó algo importante mientras no estaba?
El azabache no tenía gran fe al respecto, pero no perdía nada por preguntar al menos ¿No es así?
_Uhn, pues ya que lo menciona... -Había 'algo' que quizás podría interesarle un poco al hijo de sus amos, pero la albina no estaba muy segura de cómo decírselo.
Pero para su fortuna, Crea supo resolver tal problema sin siquiera proponérselo.
_¡Oh, la señorita Lil vino a cuidar señor Diablo! -Exclamó, más que solo emocionada ¿Cómo no estarlo? La pequeña adoraba ver a su amo feliz y la subcubo era experta en hacerlo feliz.- Hablaron mucho, el amo se sintió mejor e incluso estan cenando juntitos en su cuarto como antes ¿No es genial?
Tan genial que incluso dejó en shock al hijo de la pareja.
_¿E-eso es verdad? -Vale, sabía que su madre había venido al Castillo, pero no esperaba que se quedase tanto, y como combo, la pasara tan bien con su padre sin llegar al plano sexual.
¿Estaré soñando y no me doy cuenta? De ser así, esperaba que nadie lo despertara muy pronto.
_Es así, joven Glasses. S-si quiere tal vez pueda ir a saludarlos mientras preparo su lugar en la mesa o si lo prefiere, le preparo una bandeja para que los acompañe. -La Gorgona lo había visto crecer.
Reconocía esa infantil emoción familiar en el demonio incluso si trataba de ocultarlo tras unas gafas de sol.
El aludido se sonrojó.
_N-no es necesario. -Carraspeó un poco, desviando la mirada en lo que se apresuraba a subir las escaleras para ponerse cómodo.- Cenaré con los demás, aunque tal vez los salude luego...
De verdad ansió aceptar la propuesta bienintencionada de la sirvienta, pero por hoy consideraba que lo mejor sería dejar a sus padres a solas un rato más.
De seguro tenían mucho de que hablar ¿No?
_Uh, si usted lo dice. -Ladeó la cabeza algo confundida, pero no insistiría con el tema. Y de cualquier modo, la noticia ya había cumplido su objetivo, animar al joven demonio.- ¿Me ayudas a servir lo del amo Glasses, Crea?
_¡Te ayudo, te ayudo! -Y al parecer, el azabache no era el único con mejor humor ahora.- ¡Como futura linda esposa de Medouco debo empezar a practicar!
Cocinar aún no se le estaba permitido a la dulce niña, pero servir sí.
_¿E-eh? ¡¿Q-qué dices, Crea?!
_Solo la verdad~
#######
¿Era posible que la calma pusiera nervioso a alguien?
Desde el punto de vista del joven diablo, sí.
Y lo peor, no podía explicarlo por más de que llevara dándole vueltas al asunto desde que terminó la cena y tuvo que subir para alistarse para la cama.
Esto no me gusta. Se estremeció, subiendo lentamente a la cama, ya con su pijama puesto y listo para dormir una vez que su madre viniera a relatarle un cuento como acostumbraban.
Todo muy normal, tranquilo y usual como todas las noches, pero hoy eso lo inquietaba.
Y no era para menos, considerando la desagradable propuesta que había rechazado del demonio cabra en la mañana. Daba igual lo ajetreado y raro que resultó el resto del día, eso no logró que olvidara lo sucedido.
No podría mientras esa inquietante sensación de que algo muy malo estaba por pasar lo persiguiera.
¿Qué debería hacer? Si las cosas se salían de control de nuevo no iba a poder manejarlo solo, pero... No podía hablar al respecto aún.
¡No estaba listo todavía! Una parte de sí aún se aferraba tercamente a la idea de olvidarlo y avanzar, pero lo de hoy lo cambiaba todo.
Lo sabía perfectamente, que Envi no se quedaría de brazos cruzados ni se andaría con rodeos. Esto había sido una declaración de guerra y se encontraba en territorio enemigo, en total desventaja.
Bufó, dejándose caer contra la almohada. Necesitaba pensar más seriamente sobre ello...
Tal vez... Debería deci-
_¡Licorish, hazle espacio a Poemi!
_¡¿...?!
...Pero hoy no podría.
_¿Hermana? -Arqueó una ceja, inflando las mejillas apenas la vio ingrensar a su cuarto con todo y almohada ¿Quién se creía para venir de improviso?- ¡Hey! ¿Qué haces aquí? ¡No recuerdo haberte invitado!
Le gustaban las pijamadas, pero no de improviso. Ese hobbit maligno de seguro solo venía porque ya no tenía a quien molestar y querría acaparar a su madre para ella.
¡No en su guardia, señores!
_¿Que no ves? ¡Poemi vino a hacerte compañía a ti y a papi! -Respondió con total autosuficiencia, subiendo a la cama con un sencillo revoloteo.- No le agradezcas a Poemi. Tu hermana alfa ya sabe que es un honor tenerla cerca.
El pequeño frunció el ceño infantilmente ¿Cuándo él aceptó semejante locura?
_No agradezco nada... ¡Bájate de mí cama o le diré a mamá! -Gruñó, soltando el primer almohadazo al verla distraída.
¡Estaban en su terreno y él mandaba!
O al menos eso creyó hasta que notó que todavía no la hacía caer y ésta sonriendo maliciosamente.
Oh, mierda.
_¡Aish! ¡Licorish egoísta! -Chilló la castaña, aferrándose a su propia almohada a la vez que su hermano hacía lo mismo. Bien, con las 'armas listas' podían empezar todo.- ¡Poemi te va a enseñar cómo se hace!
_¡Ven e inténtalo, hobbit!
_¡Te vas a arrepentir, Licorish!
Ni Vicers sabría cuanto duró tan campal disputa, solo quedaba claro que ambos niños iban muy 'enserio' por su búsqueda mutua de supremacía en lo que respectaba a la guerra de almohadas, hasta el punto en el que cuando el diablo de Flame World llegó finalmente, quedó consternado ante la emplumada visión del cuarto.
_Bien, perdón por la demora, pero ya vine a- ¡¿...?! ¡¿Q-qué pasó aquí?! ¡¿Plumas?! ¡Niños! -Y con solo oír su grito, los aludidos pararon en ipso acto, aunque eso sí, señalándose mutuamente como culpables a la vez.
_¡Él/lla empezó mamá/papi!
Lo usual cuando los pequeños se metían en un lío, a Ivlis ya no le sosprendía.
Ay ¿Qué voy a hacer con estos dos? Ya ni regañarlos por destruir sus almohadas era válido cuando en ocasiones él mismo se les unía ¿No?
Suspiró, masajeando sus sienes nerviosamente.
Vicers, dame paciencia.
Ser padre... Toda una aventura a cada segundo.
_Sí, sí. Luego me lo explican, ahora... Mejor ayúdenme a limpiar un poco. -O de lo contrario se pasaría estornundando en cada página del cuento o algo peor.
Y afortunadamente para sí; dejando a un lado lo traviesos que podían ser; los pequeñines también eran muy obedientes cuando se trataba de él.
Ay, los crió tan bien. El orgullo.
_¡S-sí, papi!
_Y-ya voy, mamá.
La verdad es que no les llevó mucho tiempo, tan solo eran algunas plumas un poco esparcidas y las involucradas almohadas todavían guardaban suficiente relleno como para considerarse cómodas, así que... No habría pérdida de nada.
Aunque eso no quitaba que hubiera preferido que no sucediera nada, pero... Eran niños. Déjalos solos y aburridos, y era un hecho de que se armaría el caos.
Ya mucho tenía por agradecer que al menos siguieran ilesos.
_Llego un rato tarde y ya se arma lo grande ¿Eh? -Rió un poco una vez que se acomodó junto a ambos en la cama.
Sus niños eran adorables pero igualmente desastrozos cuando querían, pero eso formaba parte de su encanto.
_N-no es mí culpa, mamá ¡Ella vino a molestarme! -Alegó el menor, nervioso ante el riesgo de un regaño.
No le gustaría meterse en problemas con su progenitor... ¡Él era un niño bien portado!
_¡No es cierto, papi! P-poemi solo vino a hacerles compañía... -Tampoco planeaba dejar que la regañaran.
¡Era la princesa de su papi!
_Bueno, ya. Tranquilos, nadie estará en problemas... Hoy. -Más que nada porque suponía que de no haberse tardado esto no habría pasado.- Así que no se preocupen y mejor díganme qué cuento les podría contar~
Además ¿Para qué negarlo? Estar con sus peques lo ponía de buen humor.
_¿D-de verdad nos contarás un cuento, mamá?
_Por supuesto -Sonrió, palmeando la cabeza de ambos.- Nunca podría pasar una noche sin ello ¿Sabes?
Era algo propio de cada noche. No lo iba a dejar pasar por una tontería como la de minutos atrás.
_Uhn, pues en ese caso... ¡Poemi propone que sean dos cuentos hoy!
_¿Q-qué...?
Ok. Bajar la guardia fue un error.
_¡Sí! Porque somos dos bebés de papi, así que lo justo son dos cuentos ¿No, Licorish? -Sus ojos brillaban, casi tan traviesamente como los del pequeño diablo.
Oh, para eso sí se ponían de acuerdo ¿No?
_¡Tienes razón hermana! ¡Dos cuentos! ¡Dos cuentos!
A-ay, Vicers... Tragó grueso.
_¡E-está bien! ¡Está bien! Serán dos...
_¡SÍ!
Suspiró con cierta resignación.
Bien, esto era su culpa por consentidor serle imposible decirles que no. Aunque... No se quejaba del todo.
Fue una bonita experiencia para compartir entre los tres.
_Bien... Primero ayúdenme a escoger cuales contar entonces...
Cualquier tipo de problema, estrés o preocupación fue olvidada en lo que restó de la noche, todo gracias a la dosis nocturna de fantasía, sueños, magia y finales felices con los que el diablo de Flame World se envolvió a sí mismo y a sus hijos.
Todo era tan ameno y dulce, ni siquiera fue una total sorpresa que al cabo de un ratos los tres terminaran cómodamente dormidos entre las sábanas, con los pequeños tan acurrucados entre los brazos de su padre como si buscaran refugio en su calor, mientras éste terminaba envuelto no solo por las mantas, sino por la mimosa cercanía de sus nenes consentidos.
¿Era posible una noche mejor a ésta?
Probablemente no, y por ello mismo lo gozarían como si fuera la última vez, y guardando la ilusión de repetirlo en algún futuro.
Dulces sueños, mis bebés...
...Una horrible pena que solo lo primero se volvería realidad y no lo sabían.
########
Gruñó, observando de reojo el reloj. Ya casi era medianoche y todavía seguía ocupándose de acomodar algunas cosas en aquella sala oscura y alejada que tanto el demonio cabra como el joven diablo conocían tan bien.
Esto le había tomado mucho más tiempo de lo esperado, pero no se quejaba.
Gracias a ello pudo asegurarse finalmente todo lo que necesitaría desde ahora.
Sogas, mordazas, pañuelos, cloroformo, tijeras, cuchillos...
Todo lo que se había anotado tiempo antes de ir a dar aquella visita improvisada a Overworld, al igual que algunas cosillas que tomó de su amo y del botiquín de Medouco. Se había molestado en pensar en cada detalle para esto, después de todo lo que estaría en juego era su cabeza si es que llegaba a cometer un error.
_Creo que con esto debería bastar. -Suspiró con cierto agotamiento, a la vez que observaba de reojo un par de botellas de licor que logró traer para el rato.
Le apetecía un trago, pero no ahora. No cuando todavía la sangre le hervía los nervios al recordar como ese mocoso malcríado se atrevió a desechar su trato tan vilmente, atacando sin dudar ni un segundo a su amo... Todo por proteger a esa puta.
Es un estúpido sin remedio.
Debía admitirlo. De haber sucedido tiempo atrás le había extrañado de sobremanera tal terquedad y aferro por parte del crío para con el cabeza hueca de Ivlis, pero a estas alturas todo ya era demasiado obvio.
Envi no era ningún idiota como el resto, veía las cosas tal cual eran, las analizaba y buscaba algún provecho si la información encontrada lo ameritaba; y el obsesivo apego del niño con su madre no fue una excepción para aquel hábito.
Especialmente aquel día...
.
..
...
Aún era un poco temprano en el día, pero de igual modo él ya se encontraba preparando el almuerzo para su diablo.
Sabía perfectamente que esto formaba parte de las obligaciones de Medouco y no las suyas, pero por este día no le importaría tomarse esas molestias.
Especialmente considerando que desde hacía un tiempo su amo se encontraba con un muy bajo ánimo desde la última 'visita' que Ivlis le había dado. La misma en la cual lo atacó, atribuyéndole al de orbes violetas sobre un atraco nocturno que realmente nunca sucedió.
Bufó.
Seguramente el ridículo cabeza de zanahoria estaba comenzando a enloquecer por su paranoia o simplemente vino a desquitar una mala noche aquella vez, aunque seguía sin tener mucho sentido.
Bah, como sea. No planeaba molestarse en tratar de entender a esa puta barata, mejor volvía a lo suyo.
¡Después de todo, la comida que llevaría a Satanick estaba al fin lista!
¡Nada más podría distraerlo!
O al menos así fue hasta que cierta conversación del pasillo robó fugazmente su atención justo en el preciso momento en el que tomaba la bandeja en manos.
_¿Uh?
Frunció el ceño.
Reconocería ese odioso par de voces donde fuera; pertenecían al par de críos insufribles de su amo.
Usualmente solo los ignoraría; lo que fuera de esos dos no le importaba; sin embargo algo en medio de ello captó su curiosidad.
_...Y cómo han estado las cosas allá ¿Eh? El otro día me enteré que tu madre le dio una paliza al viejo. -Reía un poco el mayor, llevando de la mano al niño. Al parecer el más joven acaba de llegar y se ponían al día, pero había algo raro.- No sé que pasó, pero seguro se lo merecía.
_S-sí, claro. Siempre se lo merece. -Agregó Licorice, con un tono extrañamente nervioso.
Que inusual. Lo normal era oír al crío alegre por toda desgracia de su padre ¿No es así?
_Pero en fin. Cambiando de tema ¿Qué hay de ti? ¿Haz hecho algo interesante, peque?
...Fue entonces cuando la charla se puso fugazmente aún más rara.
_¿Eh? ¡N-no! M-mí vida es aburrida ¡Totalmente aburrida! ¡N-nunca hago nada...! ¡Enserio!
_Uhn... -Glasses sonaba confundido, pero no lo suficiente como para insistir en preguntar.- Sí tú lo dices... Hey, el otro día vi una nueva película y me preguntaba sí...
Luego de ello, el par de hermanos continuó hablando hasta ir al jardín, pero el demonio cabra ya no siguió escuchando.
No era gran cosa, pero su sexto sentido le advertía que acababa se conseguir oír algo sumamente sospechoso.
Y vaya que tiempo después supo que acertó muy bien.
...
..
.
Al principio, todo aquello solo sumó más y más confusión, pero lentamente fue cobrando sentido una vez que terminó de atar los cabos.
Aquel incidente sin explicación, el actuar nervioso del niño cuando aludían sobre ello, su extrañas murmuraciones sobre "nunca hacer nada" o "no ser igual a Satanick". Todo eso rápidamente lo llevó a dos conclusiones sencillas:
Número 1: Licorice tuvo algo que ver en aquel 'atraco' del que su estúpida madre culpó al diablo de orbes morados.
Y número 2: lo que lo impulsó a aquello al igual que su actual terquedad iban muy de la mano de algo llamado incesto.
¿Le sorprendía? No realmente.
Lo había visto antes y le daba tab igual como con cualquier otra cosa que no girara ante sus propios intereses.
Aunque eso sí, le parecía muy gracioso que aquel mocoso malcríado siguiera tan al pie de la letra los pasos para parecerse tan exitosamente a Ivlis.
¿Sería una coincidencia? ¿Una mala broma del destino?
Bah, que importaba. Nada de eso cambiaba su visión de la situación.
Tan patético.
Siendo franco, a Envi no podría importarle menos la evidente incestuosidad del crío o cualquiera fuese el motivo por el cual decidiera desafiarlo hasta jugarse el cuello en su contra. Su problema con éste no era otro más que sus ataques hacia su amo, así como su asquerosa existencia que al igual que la de Glasses le recordaba algo que destestaba y llevaba guardando por años.
Los odio... Te odio...
Pudo ocultarlo por mucho tiempo, pero por esta vez eso ya no sería necesario.
¿Ese tonto se creía capaz de desafiarlo con lo llorón y patético que era?
Jah, no lo hagan reír.
Ojalá nunca hubieran nacido...
Ojalá nunca nadie hubiera aparecido en su camino. Ojalá Satanick nunca se hubiera enamorado de alguien más, de esa forma aquel par de plagas ni siquiera existiría y nada de esto estaría pasando.
Pero... El hubiera no existía.
Solo un doloroso futuro, por su cuenta eso correría.
#######
¿Todo fue real?
Desde hacía largo rato que no dejaba de preguntarse lo mismo una y otra vez, con su violácea mirada clavada en el techo de su habitación y el tibio recuerdo aún envolviendo su cuerpo junto a sus sábanas.
Todo había sido muy real, Lil en verdad había estado allí con él hasta hace solo un rato, ambos al fin habían hablado como nunca intentaron en todos estos siglos.
Él finalmente tenía la respuesta a la duda que lo había vuelto loco por tantos años.
L-lil realmente no me odia.
Nada había resultado como llegó a imaginar. La subcubo no lo odiaba ni culpaba de algún fallo en lo que duró su vida matrimonial, todo era más que nada un resultado de circunstancias naturales que no pudieron manejar y que tal vez debieron hablar en su momento, pero... Daba igual.
Antes, ahora, luego.
El punto era que al fin habían aclarado todo y el enorme peso que tenía encima ya no lo asfixiaba como antes.
Era libre, se sentía tan ligero... ¡Como flotando en una nube!
Lil...
De solo pensarlo, miles de recuerdos lo invadían. No era la primera vez que la subcubo lo dejaba 'flotando' de esa forma, aunque ella desconociera los detalles.
El mismo diablo a veces desearía esa misma ignorancia al respecto, aunque en estos momentos revivir en su mente ciertos viejos tiempos no le incomodaran tanto como antes.
No... Porque hoy se sentía tan ligero como en aquellos días, cuando la semilla del primer amor apenas germinaba en su corazón por primera vez.
Cuando no era él.
.
..
...
Volando, volando.
Aquel día no deseaba hacer otra cosa hasta quedar exhausto y dejarse caer sobre alguna esponjosa nube. Su día no había sido muy bonito y lo único que deseaba su mente y cuerpo era reposar a solas un poco antes de verse obligado a volver donde su hermano y compañero.
Fumus.
Se estremeció. De solo pensar en él todo deseo por volver desaparecía de su ser, dejándolo tiritante entre el asco y el terror encarnados.
¿Por qué le estaba pasando todo esto? ¿Qué había hecho para merecerlo?
Sollozó, tratando de secar sus lágrimas lo mejor que podía una vez que escogió un lugar para reposar.
De cualquier modo, ya no quería seguir pensando en eso y llorar no le traería nada bueno. Necesitaba tomar un aire y despejarse de sus propios problemas. Por algo vino hasta allí ¿No?
Era un excelente sitio para perder las horas observando aquel oscuro mundo que se ocultaba por debajo de los cielos de los ángeles y su Dios.
El inframundo.
Hogar de los demonios, criaturas horripilantes y mezquinas, según había oído de Lasafam y Rosemary alguna vez. La verdad, nada de lo escuchado le constaba, nunca bajó a aquel lugar.
Se supone que estaba prohibido y a su hermano no le agradaba que preguntara mucho al respecto. Todo formaba parte de un tema ajeno para su inocente corazón angelical, sin embargo... Eso no evitó que la curiosidad llegara hasta a él.
¿Qué había realmente allá abajo? ¿Era tan malo como lo decían? Y de ser así ¿Por qué su Dios lo permitía si evidentemente no parecía agradarle la idea?
Duda tras duda siempre llegaba a su mente con respecto a ello, pero nunca llegaba a nada.
Lo más cercano que tenía para quedar algo satisfecho eran estas cortas ocasiones en las que lograba alejarse de todo y observaba desde el cielo hacia el mundo de abajo.
"¿Qué estaran haciendo hoy?"
No siempre lograba ver cosas muy agradables, resultaba ser verdad que aquellos seres resultaban ser muy violentos, pero... Hoy pudo ver algo especial y único.
_¿Uh? Esa mujer...
Alguien a quien no podría borrar de su mente nunca más.
Bellas curvas, sonrisa nada recatada, salvaje cabellera rosada que jamás vio antes, ojos brillantes como manzanas y un andar contoneante que solo resaltaba todavía más su aspecto. No tenía cola o alas como muchos demonios que llegó a ver antes, pero sí los carácterísticos cuernos que la definían como tal o cercana.
Hermosa en toda forma.
_¿D-de dónde...? -Se estremeció, tratando de verla mejor pero sin bajar de la nube o delatar su propia ubicación.
Aunque la aludida parecía metida en sus propios asuntos, riendo coquetamente en compañía de un par de demonios a la vez que cargaba una pequeña, blanca y esponjosa criatura adorable cuya especie desconocía.
'E-Es tan linda, ay...'
No sabía quien era, nunca la había visto antes, sin embargo el solo vislumbrarla a lo lejos hacía a su corazón palpitar nerviosamente.
¿Qué era esto que sentía? Era muy raro, vergonzoso e intenso, pero lo hacía mostrar una boba sonrisa como nunca antes.
Era feliz con aquella dulzura que coloreó su vida y rostro en medio de un mal día.
En ese entonces no lo sabía, pero el amor lo había flechado por primera vez.
...
..
.
Suspiró, incapaz de controlar el estremecimiento que le provocó aquellos recuerdos.
Todo estaba tan fresco en su mente como si solo hubiera sido ayer y coloreaba su rostro como con aquel ángel que alguna vez fue.
_W-waah... ¡Lil! ¡Tan linda, linda, linda~! -Ay, Vicers.
¿Qué le estaba pasando? Esta charla con la subcubo lo dejó tan cursi como un crío, aunque mentiría si dijera que ello le molestaba.
La sensación lo dejaba fresco y ansioso porque el mañana llegase pronto, todo por la esperanza de verla otra vez.
Lil...
Y lo más curioso, el diablo se encontraba tan concentrado con ello, que ni siquiera se había acordado de Ivlis por el resto del día y noche.
#######
Calidez.
Hacía tanto que no se veía envuelta en tal sentimiento reconfortante que ahora casi parecía un sueño.
_P-papá...
¿De verdad él estaba allí con ella? ¿Su grito de ayuda en verdad había sido escuchado? ¿No era una alucinación o algún sueño?
Ni siquiera sabía cómo sentirse o cómo reaccionar al respecto, pero una cosa era clara: No recordaba jamás haberse sentido tan feliz como este día, incluso si su opaca expresión no lo demostraba tanto como desearía.
_No te preocupes, cariño. Papá está contigo ahora. -Fue murmurando el adulto, palmeando suavemente su cabeza e incapaz de alejarse de su lado.
Había llegado a resguardarse al hogar de Chlomaki hacía unas horas, principalmente para asegurarse de tratar las heridas de su hija tanto como se pudiera y permitirle reunir fuerzas para su regreso al mar; incluso ayudándoles a acomodarse en una vieja habitación de huéspedes que usualmente dejaban para los demás familiares de Chlomaki. Y a su vez, la misma bruja les había asegurado que se encargaría de 'dejarles el camino libre' para cuando eso sucediera, aunque el ex mercenario no prestó tanta atención a ello en su momento.
Lobco era su prioridad ahora.
Su recuperación, su seguridad, su biesnetar. No descansaría hasta haber velado por todo y que su brillo de vida regresara.
¡De verdad está aquí de nuevo, entre mis brazos! Casi parecía un sueño, pero este no estaría completo hasta que Doloz, Aom y los demás lo estuvieran viviendo a su lado, en casa.
Siendo franco, si fuera por Cherryblod estarían en su hogar desde hacía rato, pero no era tan cruel como para forzar la resistencia de su pequeña para ello.
Debía descansar y él estaría a su lado todo el tiempo que esto requiriera.
_Papá... -Sonrió un poco, luchando por permanecer despierta un rato más, pero los dulces cuidados recibidos la sedaban en demasía.
Debía dormir, pero le aterraba que al abrir los ojos su progenitor ya no estuviera allí. Había vivido esa pesadilla tantas veces, no lo soportaría de nuevo.
Sin embargo, el camarón no pasó aquello por alto, así que no tardó en acomodarse a su lado delicadamente, cuidando no lastimarla y deseoso de darle valor.
_Pequeña, duerme si lo necesitas ¿Sí? Papá no se moverá de aquí.
Estaba siendo totalmente sincero, motivo por el cual se le rompía el corazón al verla tan asustada y triste.
¿Qué le hicieron a su pequeña? Ese desgraciado... Incluso luego de hacerlo pedazos nunca se sentiría satisfecho.
No hasta recuperar la sonrisa de su Lobco de nuevo.
_¿D-de verdad? ¿Estarás cuando despierte? - La pelirroja tembló, acurrucándose como podía bajo las mantas. Su padre nunca le mentía ¿Cierto?
No. Él era su héroe, ya se lo había demostrado hoy.
_Lo prometo, cariño.
No importaba cómo, Cherryblod no volvería a abandonarla ni dejarla sola.
Estaría siempre allí cuando la necesitara.
Para eso estaban los padres ¿No es así?
_Descansa, querida. -Murmuró, besando su frente.- Velaré tus sueños.
_S-sí...
#######
Soltó un largo y dulce suspiro, hundiéndose aún más en el agua tibia de su tina.
Había regresado hacía tan solo unos minutos, más que lista para gozar de un relajante baño con aroma a flores y vainilla, pero la burbujeante emoción que palpitaba en su pecho seguía allí.
Yo... ¿Estoy sintiendo esto de nuevo?
Se sentía tonta y distraída desde que salió del Castillo de Pitch Black, como si una cálida bombeara emociones por cada fibra de su ser, coloreando su rostro como el de una niña y llenándola de ilusiones que creía haber perdido hace tanto.
Pero vamos ¿Quién podría culparla cuando su esposo se mostró tan encantador como no hacía tanto?
Aquella faceta dulce e infantil que pocos conocían, pero que la llenaba de dicha volver a ver después de tanto tiempo.
_Oh, mon amour... -Sonrió, hundiéndose un poco en medio de la espuma y sus recuerdos de aquella tarde.
¿De verdad su pobre diablo creyó que ella lo odiaba y que por eso tuvo que partir? ¿La estimaba tanto como para culparse a sí mismo antes de despreciarla por lo que hizo?
Francamente en el momento en el que lo escuchó no estuvo muy segura sobre qué hacer o decir para calmar sus dudas, pero ahora que lo rememoraba no podía evitar creer que fue algo tierno a su manera.
¿Eh? ¿E-entonces no me odias? ¡¿De verdad no?!
Ay, Nick. Yo nunca podría odiarte.
No lo hizo ni antes ni ahora ni nunca.
Era su esposo después de todo. Escogió estar a su lado porque su corazón así lo deseaba y eso jamás pudo cambiar, ni siquiera cuando se vio obligada a alejarse.
Era una subcubo después de todo, estaba en su naturaleza alimentarse de sus amantes. Algunas se ilusionó creyendo que aquello no afectaría a su lindo diablo, pero se equivocó.
Sí lo dañaba... Pero nada lo hirió más que haberlo dejado solo.
_Mon amour...
Y-yo... Todo este tiempo creí que hice algo horrible y quería disculparme, pero ahora ya no sé.
Nick...
No te confundas, no estoy molesto de saber la verdad, yo... ¡E-estoy tan feliz! ¡Lil no me odia!
Él en verdad la había perdonado tan fácilmente que no creía merecerlo.
Vamos, no era justo que luego del innecesario pesar que le hizo pasar solo viniera y actuara como si nada, incluso si ya todo estaba aclarado.
Y fue por eso que en medio de su relajante baño de burbujas y flores que comenzó a maquinar dentro de su cabeza algo para tratar de compensar un poco el mal rato.
_Uhn... ¿Qué podría gustarle a ese diablo travieso? -Dudó, a la vez que permitía al jabón acariciar delicadamente su piel.
En cualquier otro momento quizás alguna sugerencia de índole sexual podría haber sido tomada en cuenta, pero para esta ocasión Lil planeaba innovar un poco.
Sí, el sexo era algo que ambos disfrutarían, pero hoy quería enfocarse más en complacer de otra forma al diablo de Pitch Black; y cierto recuerdo relacionado a su amor por aquellos animalillos de cola pomposa le dio una idea.
Uhn... Tal vez yo podría...
Sonrió, ansiosa de solo imaginar su expresión en cuanto le diera aquella sorpresa. Seguro saltaría y chillaría de alegría, no lo dudaba.
¡Era la idea perfecta!
Aunque tal vez requeriría algo de algodón rosa, agujas y una mano amiga para aprender a coser de nuevo. La falta de práctica no le serviría ahora.
Esto implicaría mucho esfuerzo y trabajo duro, pero Satanick lo valía. En especial luego de todo el malentendido y aquel inesperado regalo que le dio en su última partida aunque seguía sin revisarlo.
Tal vez lo haría luego, para retener las ansias un poco más.
_Prometo hacerte feliz, mon amour.
Quizás no sabía de los finales felices que el diablo anhelaba, pero le gustaría poder darle uno alguna vez.
Notas finales: Holi~ Lo sé, tardo mucho, pero me esfuerzo (?)
Espero que les haya gustado el cap (Que sí, está corto y flojo, pero era necesario en comparación al anterior :'u) y ojalá hayan disfrutado de lo bonito hasta ahora porque... Se vienen muchas cosas horribles luego de esto :^)
Recuerden~ El que avisa no es traidor ~
En fin, los leo luego~
