Los personajes de Candy no me pertenecen, sólo se utilizan con fines de entretenimiento y no con fines de lucro.
Desprenderse de todo lo que conoces hasta hoy para abrirte a nuevas oportunidades. Porque la vida nunca es color de rosa, porque las pérdidas nos enseñan a levantarnos y seguir viviendo, por eso y porque la vida siempre continua…
Capítulo 1
Iniciando el cambio.
La tarde estaba cayendo sobre la ciudad de Los Ángeles, en un gran edificio las luces comenzaban a encenderse, el invierno no era tan crudo pero la luz del día se consumía poco a poco.
La oficina situada en el último piso se encontraba sumida en el silencio, sólo interrumpido por el pasar de hojas que su habitante hacía al revisar los informes del día, se mostraba con un semblante concentrado.
Por Dios, deja ya de trabajar, son las 6:15 y sino vengo a buscarte me dejarás ir sola de nueva cuenta y ni creas que pienso desperdiciar mi noche.
Dan, no hagas tanto ruido, es importante que deje todo listo, mañana tengo que…
Si, si, si, a pasar un día aburrido en compañía de sabrá Dios quien.
Dan, no seas melodramática, sabes que me gusta esa parte de mi rutina, déjalo sí.
Como quieras, pero…
De improviso cerro todas las caretas que había en el escritorio y comenzó a apilarlas en una esquina.
Dan, deja de hacer tonterías, madura niña.
¿Estás insinuando que soy una caprichosa, cabeza hueca y desorganizada, además de irresponsable? – la joven dijo todo de corrido y casi sin respirar.
No tan explícitamente, pero tiene un poco de todo lo que mencionaste – le respondió con una gran sonrisa.
Ah sí, pues esta lindura, cerró el contrato más importante hace una hora con la gente de Paramount y tu ni te enteras de nada – soltó con autosuficiencia la joven mientras levantaba su nariz orgullosamente.
¡Felicidades hermosa! – se levantó repentinamente y corrió a darle un abrazo de oso a la irreverente Dan.
Candy, ¡basta!, me asfixias.
La chica la miro con aprobación mientras se dirigía a su escritorio y tomaba su bolso, tomo a Dan de los hombros y la encaminó a la salida.
Vamos, te invito a cenar, esto hay que celebrarlo.
De acuerdo, sólo si luego me acompañas a celebrar en otro lado.
No Dan, mañana tengo una importante reunión para…
Mañana es sábado, ¿qué persona trabaja en sábado?, ¡Eso es un pecado!
Ya, deja el drama vamos a cenar.
Las jóvenes bajaron por el elevador hasta el estacionamiento, donde abordaron sus respectivos vehículos poniéndose en marcha a uno de los restaurantes que frecuentaban. Al llegar fueron recibidas cálidamente mientras les asignaban la mesa de siempre, alejada de las miradas indiscretas, la velada transcurría tranquila hasta que la inquieta Dan comenzó a reír.
¿Qué te pasa ahora? – le preguntó mientras trataba de ver alrededor algo o alguien que pudiese contribuir al estado de su compañera.
Perdón, pero es que hace un momento vi que un chico desairaba a una rubia y esta al hacer berrinche terminó en el suelo, mira, recién la levantan – Candy volteó disimuladamente mientras que casi se ahoga al ver de quien se trataba.
Dios es sabio, esa arpía merecido se lo tiene – los ojos de Dan se agrandaron al reconocer a la chica.
Una pena que no la hayas visto caer, parece ser que nunca aprenderá – concluyó el tema y siguió cenando sumergiéndose en un silencio poco habitual entre ellas, tenso y melancólico.
Los minutos seguían pasando y Candy no pudo más con el semblante de su amiga, si bien era cierto que era una chica alegre, también sabía que cuando se traían a la mente recuerdos tan amados y tan tristes al mismo tiempo se encerraba y era difícil volverla a alegrar, así que recurrió a un plan que no le gustaba.
Por cierto Dan, escuche que se abrió un nuevo lugar en la avenida Hollywood, ¿sabes de cuál hablo?
Ah!
Que si oiste…
Ah sí, ya escuché sobre ese lugar, no me interesa, es un bar gay, pero hay otro al que quiero ir, ¿vamos?
Candy no lo pensó mucho y aceptó de inmediato, si ambas sufrían por lo mismo, lo mejor era seguir adelante juntas. Les tomó poco tiempo liquidar la cuenta y dirigirse en el coche de la rubia al sitio, el valet parking era una persona de confianza de ambas y llevaría el auto de Dan a la oficina el día siguiente. Se divirtieron bailando con varias chicas que iban si pareja como ellas pero que se la pasaban bien desde la barra, entrando y saliendo de la pista.
La madrugada las sorprendió de regreso al departamento de ambas, en el que pasaba la mayor parte de su tiempo para no hacer el largo recorrido a su casa, volteó a un lado mientras observaba el semblante sereno de su amiga y hasta hace no mucho su casi hermana, una lágrima traicionera se deslizo por su mejilla mientras estacionaba el auto, bajo y fue al asiento del copiloto para despertar a Dan y juntas subieron por el ascensor.
Candy acompañó a Dan a su habitación y le ayudó a llegar a su cama, la chica le sonrió agradecida y con un susurro se volvió a abandonar en brazos de Morfeo.
La mañana llegó demasiado pronto para el gusto de Dan, se talló los ojos con desgano y se estiró en la cama cual felino, entonces se percató que seguía con la misma ropa del día anterior, se levantó despacio y se metió a darse un buen baño, no tan prolongado como deseara, pero si relajante. Se vistió con algo informal y salió a la cocina a prepararse algo, no se sorprendió al encontrar ahí a Candy, demasiado arreglada para ser sábado.
¡Vaya, no era broma lo de trabajar hoy!
No, sin embargo, estaba esperándote, desayuna mientras termino de revisar esto.
Dan no se inmutó y sacando leche y algo de fruta se sirvió un tazón de cereal y lo comió todo lo lento que pudo, haciendo suspirar a su interlocutora.
No deberías de ser tan niña, ¿sabes?
Alguien tiene que seguir siéndolo, tú ya estás muy viejita – la mirada centellante que le dedicó la rubia la hizo reír a carcajadas – tranquila mujer, sólo así despegas la vista de esos papeles.
Bueno, en vista de que estás más que despierta, necesito preguntarte algo.
La mirada de la rubia se tornó seria de repente y a Dan no le gustaba cuando eso pasaba, por lo que le hizo una seña con la mano para que continuara.
Necesito que seas totalmente honesta, de acuerdo – recibió un asentimiento con la cabeza de su interlocutora - ¿sigues deseando probar en otro giro de negocio?
Mhmhm… disculpa, si, por supuesto, sabes que llevo tiempo insistiendo en ampliar nuestras inversiones, además, sigo pensando que Chicago nos quedaría perfecto, es una metrópoli y no es tan grande como Nueva York, aunque en Boston hay compañías muy interesantes.
Bien, siendo de ese modo, tendrás que cambiar tu atuendo y acompañarme a la cita que tengo.
¡Oh por Dios!, aceptarás invertir con alguien más, me cambio enseguida…
Ni bien terminó de hablar ya se había ido corriendo a su habitación, haciendo mil y un ruidos que hicieron sonreír a Candy melancólicamente, sabía que había sido su sueño desde que estaban todos juntos, pero se había aferrado a él tras sus pérdidas, no deseaba seguir en el mismo lugar de sus recuerdos y, a decir verdad, ella tampoco.
Candy condujo por la gran avenida para llegar a un lujoso restaurante, no eran asiduas a esos lugares, al menos ya no en la actualidad, llegaron y fueron recibidas por dos ballet parking quienes les ayudaron y guiaron al interior, en cuanto pusieron un pie muchas miradas se dirigieron a las jóvenes que lucían elegantes y muy formales, las guiaron a la mesa que tenían reservada, sorprendiéndose al ver a sus ocupantes.
Un joven alto y rubio de impresionantes ojos azules se levantó y tomando delicadamente la mano de cada una les saludó con un beso que apenas y rozó sus dedos.
Dra. Stevenson, Ing. Granchester, un placer contar con su presencia.
Dr. Andrew, el placer es nuestro – respondió con calidez Candy.
Permítanme presentarles al Ing. Johnson, mi socio y mano derecha en el consorcio.
Encantadas – respondieron con un asentimiento de cabeza.
Terminando las presentaciones y saludos de rigor, se dispusieron a disfrutar de la comida, mientras iban intercambiando comentarios sobre lo diferente que era Los Ángeles de Chicago, cuando ya se disponían a disfrutar de un café se iniciaron las conversaciones de negocios.
Como dije al principio, me es muy grato contar con ustedes y saber que les ha interesado nuestro proyecto para invertir, sé que es algo diferente a su actual empresa, sin embargo, creo que estarán de acuerdo en que hay que innovarse para seguir prosperando – Inició William Andrew.
Estoy de acuerdo Dr. Andrew – intervino Dan.
Por favor, sólo William – dijo él sonriendo.
De acuerdo William, nuestro enfoque siempre ha sido la representación de personalidades de la farándula y algunas personas famosas por otras contribuciones al crecimiento del país, tanto en lo legal como en cuestiones de salud, pero, somos conscientes de que hay mucho donde no sólo podemos obtener ganancias, sino equilibrar un poco la balanza a favor de todos, eso incluye, ampliar la cartera de clientes y apoyar a la innovación de los hospitales tanto en lo tecnológico como en lo que a servicios médicos se refieren – concluyó con seguridad la chica bajo la atención de los presentes.
No podría concordar más con usted, el corporativo Andrew tiene muchas ramas de inversión, la salud, sin embargo, atrae a muy pocos y la mayoría la desestima en cuanto ven que las ganancias podrían tardar un par de años, además, requiere mucha dedicación, es por eso que no hemos logrado conformar un equipo en este año desde que lanzamos la iniciativa – complemento George Johnson.
Cuando se tienen los ingresos como los que estoy segura, ustedes y nosotros tenemos, es más fácil apostar a una buena causa sin la ambición de hacernos millonarios, que para aquellos que apenas inician en esto – intervino Candy.
Bien, en vista de que todos concordamos, no me queda más que extenderles la invitación para que nos acompañen en dos semanas para que confirmen por si mismas lo que tenemos y lo que falta por hacer para iniciar con todo esto – concluyó William con una gran sonrisa.
La plática se centró en las condiciones del viaje, además de conocer un poco más sobre las respectivas empresas, pues lo que se publica en tabloides e internet no siempre es lo mismo, cerrando la reunión con un fuerte apretón de manos cerrando lo que sería el inicio de nuevos sueños y el cierre de muchos que ni siquiera iniciaron.
a.
Gracias por leer.
Desprenderse de todo lo que conoces hasta hoy para abrirte a nuevas oportunidades. Porque la vida nunca es color de rosa, porque las pérdidas nos enseñan a levantarnos y seguir viviendo, por eso y porque la vida siempre continua…
Los personajes de Candy no me pertenecen, sólo se utilizan con fines de entretenimiento y no con fines de lucro.
Capítulo 1
Iniciando el cambio.
La tarde estaba cayendo sobre la ciudad de Los Ángeles, en un gran edificio las luces comenzaban a encenderse, el invierno no era tan crudo pero la luz del día se consumía poco a poco.
La oficina situada en el último piso se encontraba sumida en el silencio, sólo interrumpido por el pasar de hojas que su habitante hacía al revisar los informes del día, se mostraba con un semblante concentrado.
Por Dios, deja ya de trabajar, son las 6:15 y sino vengo a buscarte me dejarás ir sola de nueva cuenta y ni creas que pienso desperdiciar mi noche.
Dan, no hagas tanto ruido, es importante que deje todo listo, mañana tengo que…
Si, si, si, a pasar un día aburrido en compañía de sabrá Dios quien.
Dan, no seas melodramática, sabes que me gusta esa parte de mi rutina, déjalo sí.
Como quieras, pero…
De improviso cerro todas las caretas que había en el escritorio y comenzó a apilarlas en una esquina.
Dan, deja de hacer tonterías, madura niña.
¿Estás insinuando que soy una caprichosa, cabeza hueca y desorganizada, además de irresponsable? – la joven dijo todo de corrido y casi sin respirar.
No tan explícitamente, pero tiene un poco de todo lo que mencionaste – le respondió con una gran sonrisa.
Ah sí, pues esta lindura, cerró el contrato más importante hace una hora con la gente de Paramount y tu ni te enteras de nada – soltó con autosuficiencia la joven mientras levantaba su nariz orgullosamente.
¡Felicidades hermosa! – se levantó repentinamente y corrió a darle un abrazo de oso a la irreverente Dan.
Candy, ¡basta!, me asfixias.
La chica la miro con aprobación mientras se dirigía a su escritorio y tomaba su bolso, tomo a Dan de los hombros y la encaminó a la salida.
Vamos, te invito a cenar, esto hay que celebrarlo.
De acuerdo, sólo si luego me acompañas a celebrar en otro lado.
No Dan, mañana tengo una importante reunión para…
Mañana es sábado, ¿qué persona trabaja en sábado?, ¡Eso es un pecado!
Ya, deja el drama vamos a cenar.
Las jóvenes bajaron por el elevador hasta el estacionamiento, donde abordaron sus respectivos vehículos poniéndose en marcha a uno de los restaurantes que frecuentaban. Al llegar fueron recibidas cálidamente mientras les asignaban la mesa de siempre, alejada de las miradas indiscretas, la velada transcurría tranquila hasta que la inquieta Dan comenzó a reír.
¿Qué te pasa ahora? – le preguntó mientras trataba de ver alrededor algo o alguien que pudiese contribuir al estado de su compañera.
Perdón, pero es que hace un momento vi que un chico desairaba a una rubia y esta al hacer berrinche terminó en el suelo, mira, recién la levantan – Candy volteó disimuladamente mientras que casi se ahoga al ver de quien se trataba.
Dios es sabio, esa arpía merecido se lo tiene – los ojos de Dan se agrandaron al reconocer a la chica.
Una pena que no la hayas visto caer, parece ser que nunca aprenderá – concluyó el tema y siguió cenando sumergiéndose en un silencio poco habitual entre ellas, tenso y melancólico.
Los minutos seguían pasando y Candy no pudo más con el semblante de su amiga, si bien era cierto que era una chica alegre, también sabía que cuando se traían a la mente recuerdos tan amados y tan tristes al mismo tiempo se encerraba y era difícil volverla a alegrar, así que recurrió a un plan que no le gustaba.
Por cierto Dan, escuche que se abrió un nuevo lugar en la avenida Hollywood, ¿sabes de cuál hablo?
Ah!
Que si oiste…
Ah sí, ya escuché sobre ese lugar, no me interesa, es un bar gay, pero hay otro al que quiero ir, ¿vamos?
Candy no lo pensó mucho y aceptó de inmediato, si ambas sufrían por lo mismo, lo mejor era seguir adelante juntas. Les tomó poco tiempo liquidar la cuenta y dirigirse en el coche de la rubia al sitio, el valet parking era una persona de confianza de ambas y llevaría el auto de Dan a la oficina el día siguiente. Se divirtieron bailando con varias chicas que iban si pareja como ellas pero que se la pasaban bien desde la barra, entrando y saliendo de la pista.
La madrugada las sorprendió de regreso al departamento de ambas, en el que pasaba la mayor parte de su tiempo para no hacer el largo recorrido a su casa, volteó a un lado mientras observaba el semblante sereno de su amiga y hasta hace no mucho su casi hermana, una lágrima traicionera se deslizo por su mejilla mientras estacionaba el auto, bajo y fue al asiento del copiloto para despertar a Dan y juntas subieron por el ascensor.
Candy acompañó a Dan a su habitación y le ayudó a llegar a su cama, la chica le sonrió agradecida y con un susurro se volvió a abandonar en brazos de Morfeo.
La mañana llegó demasiado pronto para el gusto de Dan, se talló los ojos con desgano y se estiró en la cama cual felino, entonces se percató que seguía con la misma ropa del día anterior, se levantó despacio y se metió a darse un buen baño, no tan prolongado como deseara, pero si relajante. Se vistió con algo informal y salió a la cocina a prepararse algo, no se sorprendió al encontrar ahí a Candy, demasiado arreglada para ser sábado.
¡Vaya, no era broma lo de trabajar hoy!
No, sin embargo, estaba esperándote, desayuna mientras termino de revisar esto.
Dan no se inmutó y sacando leche y algo de fruta se sirvió un tazón de cereal y lo comió todo lo lento que pudo, haciendo suspirar a su interlocutora.
No deberías de ser tan niña, ¿sabes?
Alguien tiene que seguir siéndolo, tú ya estás muy viejita – la mirada centellante que le dedicó la rubia la hizo reír a carcajadas – tranquila mujer, sólo así despegas la vista de esos papeles.
Bueno, en vista de que estás más que despierta, necesito preguntarte algo.
La mirada de la rubia se tornó seria de repente y a Dan no le gustaba cuando eso pasaba, por lo que le hizo una seña con la mano para que continuara.
Necesito que seas totalmente honesta, de acuerdo – recibió un asentimiento con la cabeza de su interlocutora - ¿sigues deseando probar en otro giro de negocio?
Mhmhm… disculpa, si, por supuesto, sabes que llevo tiempo insistiendo en ampliar nuestras inversiones, además, sigo pensando que Chicago nos quedaría perfecto, es una metrópoli y no es tan grande como Nueva York, aunque en Boston hay compañías muy interesantes.
Bien, siendo de ese modo, tendrás que cambiar tu atuendo y acompañarme a la cita que tengo.
¡Oh por Dios!, aceptarás invertir con alguien más, me cambio enseguida…
Ni bien terminó de hablar ya se había ido corriendo a su habitación, haciendo mil y un ruidos que hicieron sonreír a Candy melancólicamente, sabía que había sido su sueño desde que estaban todos juntos, pero se había aferrado a él tras sus pérdidas, no deseaba seguir en el mismo lugar de sus recuerdos y, a decir verdad, ella tampoco.
Candy condujo por la gran avenida para llegar a un lujoso restaurante, no eran asiduas a esos lugares, al menos ya no en la actualidad, llegaron y fueron recibidas por dos ballet parking quienes les ayudaron y guiaron al interior, en cuanto pusieron un pie muchas miradas se dirigieron a las jóvenes que lucían elegantes y muy formales, las guiaron a la mesa que tenían reservada, sorprendiéndose al ver a sus ocupantes.
Un joven alto y rubio de impresionantes ojos azules se levantó y tomando delicadamente la mano de cada una les saludó con un beso que apenas y rozó sus dedos.
Dra. Stevenson, Ing. Granchester, un placer contar con su presencia.
Dr. Andrew, el placer es nuestro – respondió con calidez Candy.
Permítanme presentarles al Ing. Johnson, mi socio y mano derecha en el consorcio.
Encantadas – respondieron con un asentimiento de cabeza.
Terminando las presentaciones y saludos de rigor, se dispusieron a disfrutar de la comida, mientras iban intercambiando comentarios sobre lo diferente que era Los Ángeles de Chicago, cuando ya se disponían a disfrutar de un café se iniciaron las conversaciones de negocios.
Como dije al principio, me es muy grato contar con ustedes y saber que les ha interesado nuestro proyecto para invertir, sé que es algo diferente a su actual empresa, sin embargo, creo que estarán de acuerdo en que hay que innovarse para seguir prosperando – Inició William Andrew.
Estoy de acuerdo Dr. Andrew – intervino Dan.
Por favor, sólo William – dijo él sonriendo.
De acuerdo William, nuestro enfoque siempre ha sido la representación de personalidades de la farándula y algunas personas famosas por otras contribuciones al crecimiento del país, tanto en lo legal como en cuestiones de salud, pero, somos conscientes de que hay mucho donde no sólo podemos obtener ganancias, sino equilibrar un poco la balanza a favor de todos, eso incluye, ampliar la cartera de clientes y apoyar a la innovación de los hospitales tanto en lo tecnológico como en lo que a servicios médicos se refieren – concluyó con seguridad la chica bajo la atención de los presentes.
No podría concordar más con usted, el corporativo Andrew tiene muchas ramas de inversión, la salud, sin embargo, atrae a muy pocos y la mayoría la desestima en cuanto ven que las ganancias podrían tardar un par de años, además, requiere mucha dedicación, es por eso que no hemos logrado conformar un equipo en este año desde que lanzamos la iniciativa – complemento George Johnson.
Cuando se tienen los ingresos como los que estoy segura, ustedes y nosotros tenemos, es más fácil apostar a una buena causa sin la ambición de hacernos millonarios, que para aquellos que apenas inician en esto – intervino Candy.
Bien, en vista de que todos concordamos, no me queda más que extenderles la invitación para que nos acompañen en dos semanas para que confirmen por si mismas lo que tenemos y lo que falta por hacer para iniciar con todo esto – concluyó William con una gran sonrisa.
La plática se centró en las condiciones del viaje, además de conocer un poco más sobre las respectivas empresas, pues lo que se publica en tabloides e internet no siempre es lo mismo, cerrando la reunión con un fuerte apretón de manos cerrando lo que sería el inicio de nuevos sueños y el cierre de muchos que ni siquiera iniciaron.
a...
Gracias por leer hasta aquí, un beso
Gracias por leer.
