Capítulo 2

Aceptación.

Las dos semanas pasaron demasiado rápido para el par de jóvenes que tenían planificado su viaje a Chicago, resolviendo pendientes y delegando responsabilidades para la semana en la que estarían ausentes, aún no entendían porque la insistencia de llegar en sábado por la mañana a Chicago, pero a estas alturas no podían hacer nada y retractarse.

Por petición expresa de Dan, habían pasado el fin de semana previo a su viaje de compras por toda la ciudad, parecía que más que un viaje de negocios era un plan vacacional, su entusiasmo contagió a la rubia y no pudo negarse a nada, ni siquiera cuando se puso pesada al insistir en que deberían llevar unos vestidos de noche que el mismo Oscar de la Renta diseñó exclusivamente para ellas.

Al fin llegó el viernes y Dan se paseaba de un lado a otro verificando su maleta, la Sra. Brooks no la había visto tan ansiosa desde hace tiempo y con disimulo limpió una lágrima traviesa que se había escapado.

Nana, estás segura que no olvido nada.

No Dany, no olvidas nada, ya empacaste los zapatos, los accesorios, las botas de montar, que aún no se para que llevas, tus joyas y el relicario de tu madre, el maquillaje está en tu maleta de viaje de siempre – respondió con dulzura la mujer.

Bien, mi laptop y la notebook también están listas, el celular, ok, creo que ya puedo dormir.

¿Necesitas algo más revoltosa?

Ah!... – Dan se quedó sin habla al escuchar el tierno apodo con el cual la llamó su nana y sin poder evitarlo se lanzó a llorar a los brazos de su nana.

La Sra. Brooks la recibió con los brazos abiertos mientras se culpaba por haberla puesto de esa forma, tenía mucho tiempo que no la llamaba por ese apodo, supo enseguida que su niña aún seguía extrañándolos, lo mismo que ella.

Lo siento Dany, no fue mi intención ponerte así, es que estabas tan ansiosa que a mi mente vino la imagen de aquella chiquilla que empacaba de todo, aunque sólo fuera un fin de semana al rancho de los Stevenson – le acariciaba la espalda dándole un consuelo que sabía no ayudaba mucho.

Ella seguía llorando, como hacía tiempo no lloraba, después de lo que pareció una eternidad se soltó del abrazo y se dirigió a su tocador, abriendo un cajón del cual sacó una fotografía familiar, la acercó a su pecho, luego la beso y la colocó al centro, mientras con su mano limpiaba los restos de lágrimas.

Creo que ya es tiempo de enfrentarlo, no volverán y yo nunca los olvidaré, pero todo sigue siendo tan reciente en mí.

Deja de tratar de olvidarlos, debes aprender a vivir con su recuerdo.

¿Tú crees que Candy lo haya logrado ya?

No, no lo ha hecho, sólo finge contigo porque hizo de ti su responsabilidad, por ser mayor que tú, creo que este viaje deberá ayudarles a ambas a afrontarlo de una vez por todas.

¡Oh!, creo que he sido demasiado egoísta, no había pensado en el dolor de ella, he estado tan sumergida intentando bloquear todo este dolor… soy una mala persona.

No, eres una chica que ha pasado por demasiadas pérdidas en un tiempo muy corto…

Ella también nana y de no ser por ella la empresa se habría ido a pique rápidamente.

Si, ella ha perdido igual que tú, pero en tiempos espaciados, tu quedaste sola en unos meses.

Ya no puedo vivir así nana, ya no quiero…

Debes liberarte de ese peso mi niña, anda, deja de llorar, te traeré un vaso de leche y un pan, te contaré un cuento mientras te duermes, yo me encargo de lo que falte – le sonrió con dulzura mientras la obligaba a meterse en la cama – además, mi niña no puede llegar con tremendas ojeras a esa ciudad, donde de seguro conquistará a cuanto joven se le cruce.

No es lo que estoy buscando nana, pero gracias por seguir conmigo – la chica la abrazó y besó la frente de aquella mujer que se había dedicado a cuidarlos desde siempre.

La noche estaba muy fresca, sus ojos se mostraban serenos, pero su corazón era un remolino de sentimientos mezclados, de tristeza, desespero y dolor que clamaban por ser reconfortados, la aparente quietud que de unos meses a la fecha demostraba no era más que una careta, que bien le había aprendido a él, la enorme coraza que se había forjado de un día para otro a muchos les sorprendía, para aquellos que no la conocían, para los pocos que no eran cercanos.

Miraba el cielo buscando, pero, ¿buscando qué?, ¿a quién?, ¿quién le era más importante?, todos, todos los que había perdido a lo largo de su vida, no pudo continuar más ahí, sabía que el viaje sería en unas cuantas horas, se metió en la cama, intentando dormir.

El vuelo había sido bastante cómodo, llegaron alrededor de las once de la mañana, con el tiempo suficiente para llegar al hotel y arreglarse para iniciar la travesía que les tuvieran preparada, si bien su jet no era muy grande, les permitía trasladarse sin problema a donde necesitaran, siempre y cuando no tuvieran que cruzar el océano. Dan miraba con atención todo a su alrededor, caminaba segura y con la frente en alto, Candy al verla sonreía por la actitud que adquiere cuando no está en presencia de sus amigos.

A las dos en punto un coche las recogió para llevarlas al corporativo Andrew. Ninguna de las dos pudo evitar sorprenderse con la magnitud de aquel edificio, aunque ellas mismas ocupaban tres pisos en su actual edificio, no todo era para su empresa, alquilaban los pisos inferiores, pero este era totalmente para un solo corporativo.

Descendieron y en lobby se encontraron con William, quien vestía bastante casual, aunque muy elegante, su sonrisa era amable y sincera y sus ojos brillaban con la chispa propia que le proporciona el sentirse en sus dominios.

Las jóvenes sin embargo, aunque amables y sonrientes, no se sintieron apabulladas ante el joven y luego de los saludos las hizo pasar al penúltimo piso.

Señoritas, este es el lugar que hemos designado para este proyecto, cuenta con todo lo necesario para lograr un desarrollo de éxito, en la sala principal tenemos el bosquejo de lo que sería nuestro hospital general, a un costado se abrirá el hospital de rehabilitación con lo último en tecnología, una vez concluido la primer fase, nos enfocaremos a la apertura de las dos primera clínica para atender a los ciudadanos sin servicios médicos, los cuales podrán acceder a la clínica de rehabilitación en caso de necesitarlo.

El tiempo estimado es de un año para la construcción y un año en funcionamiento que nos permita obtener ingresos que lo vuelvan sustentable, ¿cierto?

Así es Dan, pero no por eso esperaremos tanto tiempo para construir la primer clínica de atención en la zona este de la ciudad, se inaugurará el hospital y con una semana de diferencia, inauguraremos el arranque de la construcción de la clínica - respondió sonriente.

Bien, en base a esto, creo que me gustaría saber cuales son nuestras oficinas - Candy sonreía satisfecha con la vista de la maqueta que tenía ante sí.

Oh por supuesto, síganme.

Llegaron al extremo derecho del piso y se encontraron con dos puertas de cristal con sus nombres grabados en cada una, ambas sonrieron complacidas ante este gesto y se adentraron al espacio que ocuparía Candy.

La oficina tenía apenas lo indispensable para iniciar a trabajar, un amplio escritorio con un equipo de cómputo de última generación, una silla confortable y dos enfrente para atender a los visitantes, un estante a su derecha, del lado izquierdo se apreciaban dos puertas, una que conducía al baño y otra donde podría resguardar la información que más importante considerara, detrás de su escritorio, un amplio ventanal con persianas eléctricas y vidrios que se opacaban según la intensidad de sol, una pequeña salita de dos sillones de dos plazas cada uno con una mesa de cristal en medio.

Me tome la molestia de pedir lo necesario, pero le dejo la libertad de decorarlo y pedir lo que necesite para que haga de este sitio un buen lugar para que su estancia sea placentera.

No era necesario, pero le agradezco el detalle, no creo requeri mucho más, pero estaré cómoda para iniciar el lunes.

La sonrisa de Albert se ensanchó más si eso era posible, omitió el detalle que él mismo había supervisado que los muebles y las puertas concordaran con la personalidad de la joven. Luego de dar el visto bueno a la primer oficina, pasaron a la oficina que ocuparía Dan. Si la chica se emocionó al ver su nuevo lugar de trabajo, lo oculto muy bien, inspeccionó con ojo crítico cada detalle, los vidrios a la espalda del escritorio eran iguales a los que había en la oficina de Candy, la diferencia era el escritorio, era más amplio y estaba en forma de L con una pila de bandejas metálicas sobre puestas, su silla de trabajo era más flexible, tenía una amplia pantalla empotrada del lado izquierdo con lo último en reproducción de imagen y video, en lugar de dos sillones sólo tenía uno de tres plazas a su lado derecho, un baño personal, el estante estaba frente a su escritorio y tenía una mesa de trabajo en la esquina izquierda con dos sillas.

No tenía que molestarse William, pero agradezco que considerara el espacio completo para trabajar, sólo le faltó un minibar - dijo casual y con una sonrisa Dan, descolocando por un instante al joven, mientras Candy se adentraba para que nadie viera la sonrisa que había provocado esa chica.

Nada que no se pueda resolver Dan - respondió casual William tras recuperar el aplomo que lo caracterizaba - de todas formas, tú también puedes solicitar lo que necesites.

Bien, creo que yo no necesitaría nada adicional, considerando que nuestra estancia será más bien intermitente el primer año.

Si, bueno, de todas formas siempre es mejor hacer lo que nos gusta en un entorno agradable.

Dan asintió dándole la razón y tras recorrer el piso completo, subieron al último piso, en el cual William y su equipo tenían sus oficinas. Él estaba encantado con sus invitadas, tanto que no se había percatado que era bastante tarde.

¡Cielos!, ya son las cinco y ustedes seguro no han comido, por favor, acompáñenme.

Las guió hasta el estacionamiento, donde les indicó los lugares que les había asignado en caso de que decidieran rentar un auto durante su estancia, abordaron el auto del joven empresario, quien parecía que no hablaba con nadie desde hacía mucho tiempo, Candy iba en el asiento del copiloto atenta a lo que platicaban, Dan participaba de vez en cuando, sus ojos vagaban por las calles que iban recorriendo, no percatandose que habían llegado a un restaurant hasta que sintió que su puerta se abría para ayudarle a bajar.

¡Estupendo! - exclamó Dan mostrándose contenta con la elección del lugar, un lugar con comida italiana.

Es su comida favorita - susurro Candy al joven antes de que les ofreciera el brazo a ambas para ingresar al lugar.

Sr. Andrew, un placer como siempre, ¿mesa para tres?

Si por favor.

La mesa estaba en uno de los sitios mejor ubicados en el lugar, lucía abarrotado, pero el ambiente estaba bastante agradable, pronto fueron atendidos y después de ordenar retomaron la conversación.

Espero que el hotel esté siendo de su agrado, no será complicado llegar a las oficinas desde ahí.

La verdad es que no tuvimos oportunidad de apreciar la distancia, es la primera vez que visitamos Chicago en fin de semana, por lo general vamos directo del aeropuerto a atender las reuniones - comentó Candy casual.

Como la mayoría de nosotros Candy, pocas veces disfrutamos de los lugares que visitamos por negocios.

Empiezo a creer que por eso nos pidió llegar en sábado, ¿verdad William? - preguntó Dan más relajada, tras beber un poco de vino tinto.

Me siento raro al escuchar William fuera de los negocios, pueden decirme Albert, trabajaremos mucho tiempo juntos y el proyecto no es tan banal como para mantener la formalidad mucho tiempo - sonrió y observó a ambas.

De acuerdo, tú puedes seguir diciéndonos Candy y Dan - soltó más ligera la joven mientras comenzaba a reír suavemente.

Después de comer y conversar sobre otros temas, Albert las llevó a su hotel, en esta ocasión él fue invitado por Dan para que fuera su guía durante el domingo y le esperaban a desayunar al día siguiente en el restaurante del hotel.

Traes una caña de pescar - le gritó Dan antes de desaparecer en el elevador que las llevaría a su suite.

El joven rubio sólo movió la cabeza alegremente mientras se dirigía a abordar su vehículo, empezando a organizar un tour en su mente para pasear con esas dos jovencitas.

a…

Muchísimas Gracias a las tres chicas que me dejaron un review.

Espero que siga siendo de su agrado y bienvenidas a quienes no participan comentando pero leen la historia.

Gracias por seguir conmigo, un beso.