Capítulo 4

De cenas y algo más...

Los días transcurrieron demasiado rápido para el gusto de las chicas, Dan y Alistear hicieron buen equipo desde el momento que se conocieron y pusieron manos a la obra, Candy por su parte lo llevaba más complicado, apenas y había conseguido empaparse por completo del proyecto y estaban por finalizar su semana de negocios en Chicago, ya era viernes y de verdad se sentían agotadas.

El celular de Candy timbro en varias ocasiones sin que la rubia se diera por enterada, no fue hasta que el teléfono de su habitación comenzó a sonar que levantó la vista del libro que tenía en sus manos. Con desgano descolgó el auricular y respondió amablemente.

Si diga.

Muñeca hermosa, no pensaste que te dejaría ir de aquí sin salir de fiesta, no, no, no, ese no es mi estilo, anda, mueve ese lindo trasero y ponte bella, paso por ustedes en una hora - Neal rió imaginando la cara de la rubia - vamos muñeca, no me hagas rogar, yo no hago eso.

En verdad, creo que debes organizar tus ideas, saldremos a mediodía para Los Ángeles, apenas y tendremos tiempo para levantarnos y llegar al aeropuerto.

Por favor Candy, eres la dueña del aeroplano, llama al piloto y dile que saldrán más tarde. si lo que te preocupa es el pago de un día adicional en el hotel, yo me encargo.

Neal eres imposible, veré si Dan está despierta.

Jajajajajaja ¡Ya me encargué de despertarla!, no demores, seré puntual, ponte algo elegante y espectacular...

Sin darle tiempo a responder nada colgó la línea, Candy bufó sonoramente y se dirigió a la ducha, su cabello ya no estaba nada presentable y con tan poco tiempo apenas y lograría peinarse decentemente. En tiempo récord se dio una ducha y se lavó el cabello, ¡Dios!, si tan sólo supieran lo que le costaba recoger esos rizos rebeldes, después de secarlo a conciencia decidió dejarlo suelto, total, no es como si fuera a ir a una cena de negocios, conociendo a su amigo, seguro las llevaría a una de esas discotecas que solía frecuentar.

Se dirigió al closet y eligió un ligero vestido azul oscuro con escote a media espalda, unas zapatillas plateadas que hacían juego con su ancha gargantilla y sus pequeños pendientes, tomó un brazalete de la colección de Bvlgari, un maquillaje tenue, recargado sólo un poco con las sombras azul eléctrico en sus párpados y un hermoso labial rosa pálido con brillo encima.

Tomó su abrigo y salió con dirección a la habitación de Dan.

Neal, como seas tu te juro que te raparé la cabeza y colgaré tu cabello en mi oficina como trofeo - la morena abrió la puerta con enfado y su rostro se transformó en una amplia sonrisa - ¡Wow Candy!, te ves genial, pasa, aun no termino de alistarme.

Se supone que te llamó primero para que estuvieras lista antes que yo - comentó la rubia mientras cerraba la puerta detrás de sí.

Si, pero el muy ladino no me creyó que ya estaba en pijama, te juro que no tengo ni tantitas ganas de salir, pero conociéndolo, me llevaría en jeans, así que no, no le daré ese gusto.

La morena estaba terminando de peinarse, llevaba un vestido ajustado negro con aplicaciones en dorado con escote en V, unas altas zapatillas doradas, aretes negros y su cabello recogido a un lado no terminaba de gustarle, por lo que volvió a soltarlo, decidiendose por un de broche del lado izquierdo para dejarle el rostro despejado. Se maquilló con sombras grises metálicas y con base negra, mientras ponía un labial cobrizo en sus labios delineado en rojo, el efecto no le encantó pero no tenía demasiado tiempo.

¿Te dijo a donde iremos?

Ni idea, sólo me dijo que me vistiera elegante - grito desde el dormitorio Dan - ¡Como si acostumbrara vestir pijama para ir a una fiesta! - completó enfadada por no lucir como ella esperaba.

Bueno, espero que al menos valga la pena la salida.

El teléfono sonó y Candy se apresuró a responder antes de que el sonido pusiera de peor humor a su amiga.

Ya estoy aquí dulzura, te veo en el lobby.

En cinco minutos estamos allá Neal.

Muy bien hermosa, aquí las espero.

Dan salió de la habitación cargando su bolso negro con piedras doradas al frente, un abrigo negro con puños dorados y se quedó esperando la opinión de la rubia.

Para no haber tenido tiempo, creo que luces demasiado bien.

Eso espero, mas le vale que haya comida deliciosa porque las prisas me dieron apetito.

Candy no pudo dejar de reír mientras se dirigían al lobby, en cuanto Neal escuchó un ascensor abrir se dirigió de inmediato a ellas.

Se ven espectaculares, es hora que conozcan a la sociedad de Chicago, si me permiten.

Las chicas se tomaron de un brazo cada una mientras se dirigían a abordar el auto de Neal, quien en esta ocasión llevaba chofer.

El trayecto fue bastante ameno, mientras Candy y Neal reían a costillas de una disgustada Dan, odiaba que la sacaran de improvisto, más cuando en verdad estaba cansada, sin embargo, al ir arribando a su destino sus ojos se abrieron de la sorpresa.

¿Pensaste que las llevaría a la disco verdad? - pregunto divertido Neal.

¿Es tu casa? - cuestionó Candy mientras descendía del auto.

No, es de mis padres, yo tengo un pequeño apartamento cerca del corporativo.

Neal, debiste decirme que sería en casa de tus padres, ahora si me regreso - Dan hizo por regresar al auto pero éste ya no estaba.

Deja de hacer berrinche, es una reunión informal, anda enana, no vas a dejarme en manos de todas esas lobas feroces - Neal la tomó del brazo mientras Dan se reía de las tonterías del chico - sabes que soy un hombre débil y me puedo enredar con la primer escoba con falda que vea.

¡Te lo advierto! a la primera que me dejes sola me voy aunque sea a pie - respondió la morena mientras Candy sólo se divertía con sus ocurrencias.

Ingresaron, y si la casa por dentro les pareció bonita, al estar en el interior no dejaron de maravillarse con el estilo victoriano bien combinado con la modernidad, conjuntando una belleza poco usual. Si bien no era una recepción de gala, las personas que estaban ahí no estaban menos arregladas que lo que el protocolo exigía.

En serio Neal, me haces venir en estas fachas para pasearme frente a esas barbies vestidas como si fueran a recibir a un príncipe, será mejor que me vayas a recluir a la mesa más alejada.

Deja de hacer berrinche Dan, luces preciosa aun en pijama - le dijo Candy mientras tomaba una copa de vino espumoso.

Si, lo dices porque tu siempre luces espectacular, será mejor que empecemos a socializar antes de que me de más sueño.

Primero bellas damas, las llevaré a conocer a mis parientes.

Candy asintió gustosa mientras la morena rodaba los ojos y empezaba a caminar con ellos. Conforme avanzaban, Neal les presentaba a los invitados hasta que llegaron a un salón donde se veía el cambio de edades de las personas que ahí se reunían.

Madre, padre - interrumpió, mientras ellos se giraban sonrientes.

Chicas que gusto verlas - Sara se desprendió del brazo de su esposo para ir a saludar efusivamente - que alegría que hayan venido, ¿se van a quedar mucho tiempo en Chicago?

Hola Sarah, no, de hecho mañana regresamos a Los Ángeles - respondió Candy mientras Daniel Leagan conversaba con Dan.

Debieron avisarme, pudieron quedarse con nosotros, saben que son más que bienvenidas en casa.

No sabía que estuvieran de forma permanente aquí, pensé que seguían en New York.

No cariño, tenemos más de un año de tomar esta como la casa permanente, aunque Neal tiene su apartamento, siempre puede venir cuando sus citas así lo permiten - guiño sonriente mientras el moreno le restaba importancia al comentario con un encogimiento de hombros.

Es maravillosa, hace años que no la visitabamos, ni siquiera recuerdo que estaba y que no - comentó Candy.

Eras muy pequeña cuando te trajeron por última vez, además que nos mudamos a Boston por las inversiones de aquella época - intervino el padre de Neal sumándose a la charla, mientras Dan soltaba su brazo y se acercaba cariñosa a Sarah - le hicimos algunas modificaciones gracias a las aportaciones de mi pequeña.

¡Dios Dany!, estás bellísima, creo que no te habría reconocido de encontrarte en algún otro lado - Sarah la abrazaba cariñosa mientras hacía girar a la morena.

Nada que un buen cirujano no consiga - terció una voz bastante conocida por ellas.

¡Elisa! - exclamaron las chicas mientras se giraban para saludar efusivamente a la recién llegada.

¡Qué gusto verte pelirroja malhumorada! - dijo Dan mientras hacía por deshacerle el peinado.

Ni se te ocurra mocosa, me ha costado mucho tiempo para que luzca como lo ven - soltó la joven mientras sonreía altiva.

Es bueno ver que nada ha cambiado contigo - sonrió Candy mientras paseaba la vista por el salón.

Claro que sí, hay muchos cambios amiga mía, principalmente, porque vuelvo a ser materia dispuesta y ni crean que les dejaré el camino libre esta noche - comentó como si nada mientras salía para integrarse a un grupo de jóvenes en otra área.

Ni siquiera sabía que tenía novio - comentó Neal observando a su madre.

Ya la conocen, aún no encuentra a su príncipe azul, así que cualquier cosa puede pasar, pero vayan chicos, diviértanse y esperamos poder contar con ustedes en el almuerzo de mañana - instó Daniel a los jóvenes y observando a las chicas que no pudieron negarse a la invitación.

Recorrieron la planta baja saludando y conociendo a las personas que se encontraban ahí reunidas. La cena fue servida y se sorprendieron al conocer el motivo del evento, el matrimonio Leagan celebraba treinta años de unión y pronto los brindis no se hicieron esperar, al terminar con los platillos, la pareja les agradeció e invitaron a pasar al salón de baile para que compartieran con ellos. Las chicas se mantuvieron cerca durante los primeros treinta minutos después de que inició el baile, Neal y Elisa bailaban en ese momento con sus padres, de un momento a otro Candy desapareció y Dan fue llevada a la pista por un sonriente Neal.

La brisa fresca acariciaba su rostro, ahora entendía porque Neal no les había comentado el motivo de la reunión, ninguna tenía ya a sus padres y ese tipo de eventos solían ponerlas melancólicas, sin embargo, no podían evitarlos para siempre, así que mientras respiraba en la terraza no pudo evitar que una lágrima escapara al evocar la imagen de su adorado padre, siempre tan cariñoso y a la vez tan solo.

No deberías llorar en medio de una celebración - le susurraron mientras un pañuelo limpiaba su mejilla.

¡Eras tú en el muelle! - exclamó al tiempo que se giraba y se topaba de lleno con unos ojos verdes.

Siempre seré yo - respondió con una sonrisa torcida y altiva el joven - te dije que yo te encontraría.

Robert, tan humilde como siempre - respondió sonriente al tiempo que le regalaba un abrazo - hace tiempo que no te veo.

Lo sé preciosa, pero creo que eso podremos remediarlo, me estableceré en Chicago de forma definitiva, o al menos, hasta que me aburra - dijo el chico encogiéndose de hombros mientras guiaba a la rubia al salón de baile.

¿Ya tienes casa, departamento o algo en donde vivir?, necesitaremos donde quedarnos próximamente - preguntó Candy sonriente.

Mi casa es tu casa Candy - le dijo al oído haciendo reír a la rubia.

Lo sé, pero no necesito una casa, sólo quiero un departamento cómodo, algo cerca del corporativo Andrew.

Estás de suerte, se acaba de abrir un conjunto habitacional por esa zona, Neal es uno de los inquilinos del inmueble, ocupa uno de los tres penthouse, completamente amueblado, puedo disponer de uno para ti.

Candy sólo alcanzó a asentir con la cabeza mientras daba vueltas en brazos del joven siguiendo el ritmo de la música, permanecieron juntos por un rato más hasta que ella pidió algo de beber, por lo que se acercaron al bar por unas bebidas mientras seguían conversando poniéndose al día con sus vidas, sin embargo, durante la velada, Candy se había sentido observada durante la velada, en esos momentos fue más que evidente la sensación, tocó su cuello levemente a ver si se le quitaba ese sentir.

¿Ocurre algo? - preguntó Robert cuando volvió su atención a ella.

No, debe ser el cansancio, creo que es hora de volver al hotel, mañana regresamos a Chicago - respondió esbozando una sonrisa.

Dra. Stevenson buenas noches - saludó a sus espaldas una voz.

Candy giró y se encontró de lleno con unos ojos color miel que la miraban de una forma que no supo descifrar.

Lic. Cornwell buenas noches, es un gusto saludarle - Candy extendió su mano para saludar, la cual fue capturada por las manos del joven que le dio un suave beso en el dorso.

Archie solamente, por favor - respondió mientras dibujaba una suave sonrisa.

Sólo si me dices Candy - aceptó sonriente la rubia.

¿Te gustaría bailar? - cuestionó mientras observaba al joven que estaba a un lado de Candy.

Sí, claro - respondió al tiempo que entregaba su bolso a Robert.

El chico iba a objetar algo pero no le dio tiempo, se quedó con la bebida y el bolso de Candy en la mano mientras observaba incrédulo como la rubia comenzaba a desplazarse por la pista de baile.

¡Vaya!, pensé que ya nos ìbamos - Dan se acercò del brazo de Neal a donde Robert - ¿Con quién baila Candy?

¡Ni siquiera me lo presentó! - exclamó aún sorprendido el chico mientras volteaba a ver a Dan.

Baila con mi estirado primo - respondió Neal mientras tomaba un par de bebidas de la barra - aquí tienes Dan.

Es extraño, pero me alegro por ella - comentó la castaña.

Los jóvenes platicaron un rato más mientras esperaban por Candy, quien se demoró más de lo que usualmente hacía con cualquier joven que la invitara a bailar, siempre era cortés y sabía que sus negocios dependían de las relaciones comerciales venideras, por lo que siempre elegía con quien no debía y con quien si tenía que entablar una semi-amistad para alcanzar sus objetivos, no era frívola, ni una fiera en los negocios, pero había tenido que aprender a jugar bien las cartas en cuanto a negocios se refería, tuvo unos excelentes maestros, por lo que no le fue difícil adecuarse.

Contrario a lo que habría podido imaginar, Candy se enfrascó en una conversación amena y bastante interesante con Archie, quien a la pasada, le platicó como la medicina había sido su segunda opción para estudiar, pero que las finanzas definitivamente eran su pasión. Después de lo que a ella le pareció un momento se dirigieron donde Dan y los otros chicos conversaban, encontrando a Elisa entre ellos.

¡Vaya, vaya primito!, no te conocía ese encanto al bailar - soltó socarrona Elisa mientras le guiñaba coquetamente.

Tan dulce como siempre Elisa - contestó en el mismo tono.

Hola Lic. Cornwell, un gusto saludarlo, permítame presentarle a Robert O'Connell - intervino Dan mientras miraba con burla como Candy se ponía roja de repente - un gran amigo nuestro y bueno, a Neal ya le conoce.

Un gusto, si me disculpan, debo despedirme de mis tíos - respondió Archie con un asentimiento de cabeza - gracias por el baile Candy, hasta mañana, seré puntual - le indicó a la rubia mientras tomaba su mano depositando un beso en su dorso en señal de despedida.

Cuando el chico se alejó del grupo de amigos empezaron a incordiar a la rubia.

¿Y bien?, ¿a que se refirió exactamente ese hasta mañana? - preguntó Neal poniéndose serio mientras miraba fijamente a la rubia.

Te pensaba más inteligente Neal - respondió Candy con sorna mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro - ¿Tú qué crees que puede significar? - le aguijoneó mientras elevaba una ceja de forma altiva.

No lo sé, puede ser una invitación a desayunar, a comer a cenar o a… - se interrumpiò el moreno mientras levantaba las cejas de forma insinuante.

¡Que burdo sonaste! - soltó Candy mientras las risas se disparaban en el grupo.

Bien, siendo así y no habiendo más nada que agregar, hay que retirarnos a descansar - tercio Dan mientras ocultaba su rostro en el pecho de Neal.

Se despidieron de todos mientras Neal solicitaba el auto para llevarlas de regreso a su hotel. Al llegar se despidieron del moreno e ingresaron al hotel, mientras iban en el elevador Dan no pudo resistirse y comenzó a cuestionar a la rubia.

Así que tienes una cita, con el Sr. Cornwell.

Tenemos, mi pequeña saltamontes, no creerás que iré por mi cuenta a casa de Sara sin ti

¡Oh vaya!, creí que era más bien en plan romántico - dijo risueña la morena.

Que ocurrencias las tuyas, mantuvimos una conversación interesante, es una pieza importante en el proyecto y hay que estrechar la comunicación - dijo Candy sin dobles fondos en sus palabras.

Bueno, en vista de que no hay nada más que me quieras contar me voy a dormir, nos vemos mañana.

La mañana llegó demasiado pronto para el gusto de la rubia, había dormido profundamente y lo seguiría haciendo de no ser por el incesante sonido de su celular.

¡Es en serio Dan! - exclamó antes de responder - dime que se incendia el hotel y por eso llamas desesperadamente.

Buenos días a ti también, no, no se quema, pero faltan apenas 40 minutos para que el Lic. Cornwell pase por nosotras y no deseo que vayas hecha una leona con eso que llamas cabello.

Te siento muy contenta Dan, ¿hay algo que quieras compartir? - preguntó mientras se incorporaba.

No lo sé, tal vez, pero te quedarás con la duda sino te apuras - sin darle tiempo a la rubia de decir algo más, cortó la comunicación.

Parecía que Chicago definitivamente no la dejaba irse, sonrió y se dispuso a iniciar el fin de semana que se le antojaba más largo de lo previsto inicialmente…

á…

Si has llegado hasta aquí, te agradezco la paciencia y tu tiempo, se que el desarrollo está siendo lento, pero así lo tengo previsto, pausado, nada arrebatado, hay mucho por saber y mucho más por encontrarnos…

Gracias a las lindas personas que me han escrito un review, contestaré personalmente cada uno, me encanta que compartan su sentir, la línea del fic está definida y de antemano lamento si en el camino les decepciona la trama…

Saluditos y nos leemos en el próximo...