Capítulo 7
Enredos y descubrimientos…
Habían pasado ya cinco semanas desde el arribo de Candy a Chicago, sumergida en tanto trabajo que apenas y se había percatado de los avances conseguidos con la construcción del hospital. La tarde de sábado en verdad le estaba resultando bastante aburrida, no tenía ningún plan y para colmo Dan había estado un tanto callada, si bien no era fan de ir de fiesta en fiesta la realidad es que se le antojaba despejar su mente, así que sin pensarlo más entró al cuarto de la castaña y se dejó caer a su lado sobre la cama, la chica apenas y se inmuto, lo que preocupó más a la rubia.
Vamos Dan, no me gusta cuando estás así, me recuerdas tanto a tu hermano con esa actitud, anda, dime de una vez que te pasa.
Tres años Candy, ya son tres años sin ellos, a veces creo que debí morir con ellos, no, no estoy deprimida, sólo que últimamente he pensado en que quizá ya va siendo momento de tomar las riendas como debe de ser, no puedo seguir huyendo, tendré que viajar por más que haya pospuesto esto…
Entonces iré contigo.
¿De verdad? - los ojos de Dan brillaron y empezó a revolver el cabello de la rubia.
Si, pero por favor, salgamos, no se que me pasa pero no quiero permanecer encerrada hoy, tengo ganas de bailar y tomar un buen trago.
Las chicas se levantaron como resorte de la cama y empezaron a buscar que ponerse, de pronto parecían un par de adolescentes a punto de salir a su primera cita, Candy le marcó a Elisa para que las acompañara, quedando de verse en un lugar de moda que les habían recomendado Neal y Robert, ambas se esmeraron en su arreglo y rieron como niñas cuando se percataron que llevaban los colores invertidos en su atuendo, decidiendo Dan que sería ella quien se cambiaría para evitar comentarios inadecuados, después de todo, no eran unas quinceañeras, ambas lo sabían y sus vivencias las habían hecho madurar más de lo debido, pero esa noche era de ellas y pensaban disfrutarla, otro día se lamentarán o no…
Las chicas fueron recogidas por el auto de los Leagan, llevándolas a donde comenzaría su travesía, iniciaron cenando en un discreto pero elegante restaurant de comida española, iniciando lo que sería su gran noche. Arribaron después a un lugar llamado The Crow, al llegar se encontraron con un gran revuelo por ingresar al lugar, al llegar a la entrada de inmediato le dieron el paso a Elisa y a sus acompañantes.
Vaya Eli, no pensé que te trataran tan bien con solo verte, el lugar está increíble - comentó Candy mientras eran conducidas a lo que sin duda era la zona VIP.
Bueno, en realidad Neal es amigo del dueño del lugar, así que tenemos acceso sin restricción, que te digo, a veces sirve de algo ser influyente - respondió con simpleza Elisa mientras se acomodaba y observaba alrededor.
Creo que llegamos demasiado temprano, aun no veo galanes por aquí - dijo Dan deshaciéndose de la chaquetilla negra que iba a juego con su pantalón.
Es mejor, así podemos charlar un rato sin que el ruido de las adolescentes nos impidan hacerlo, después ya veremos - dijo Elisa mientras con un ademán llamaba al mesero.
Charlaron de sus días de estudiantes y se pusieron al corriente Candy y Elisa de lo que habían hecho estos últimos dos años en los que no se habían reunido, ambas habían cursado en la misma secundaria y coincidieron en la universidad, recordaron su época de rivalidades haciendo reír a Dan contándole sobre aquella disputa cuando ambas habían competido por ser la reina del baile siendo derrotadas por una chica que sólo ganó por ser la novia en turno del corredor del equipo de americano.
Es que aún no puedo creer que hayan perdido siendo que siempre escuche que en belleza nadie les ganaba - dijo risueña Dan mientras observaba como el lugar empezaba llenarse.
Si bueno, pero nadie ha dicho que ganó por linda, sino que su novio amenazó al equipo en que si no votaban por ella se quedaría en la banca en el partido final - dijo Elisa encogiéndose de hombros.
Hombres, no se les puede dar un poquito de amor porque terminan siendo estúpidos - completo Dan haciendo reír a las chicas.
Miren, parece que habrá presentación en vivo - señaló Candy al escenario que estaba siendo acondicionado.
¡Genial! - exclamaron al unísono para terminar riendo las tres.
Eran las once de la noche cuando arribaron al lugar, los chicos emanaban sensualidad y elegancia con cada paso que daban, vestidos informales pero elegantes, con el cabello apenas acomodado y luciendo como modelos de revistas, eran conscientes de lo que su presencia provocaba en las féminas, más de una se había quedado observándolos embobadas. Llegaron directo al acceso siendo recibidos de inmediato por una joven que les guió a través del lugar al área exclusiva.
Los gritos ensordecedores del lugar les hicieron sonreír mientras los acordes de "Shot at the night" inundaban el lugar, The Killers estaba en el escenario y las voces de muchos espectadores coreaban la canción.
Excelente decisión Stear - le palmeó el hombro Anthony a su primo.
Te lo dije, haría que tu regreso fuera inolvidable, ahora disfrutemos que la noche apenas comienza - completo Archie mientras paseaba la vista alrededor.
Los cuatro jóvenes se acomodaron deshaciéndose de sus sacos y chamarras, en ese instante una camarera se acercó para tomar su orden y coqueteando con descaro a cada uno de ellos, Archie comenzó a cantar siguiendo el ritmo de la canción su vista seguía recorriendo el lugar, de pronto sus ojos se detuvieron en unas mesas más allá de donde ellos se encontraban, ahí estaba la causa de sus desvelos de un tiempo a la fecha.
Una rubia se movía con cadencia mientras seguía la letra de la canción al tiempo que daba sorbos a su bebida, a su lado una pelirroja a la que identificó como su prima, sentadas observó a dos chicas más a las que no identificó, sonrió para sus adentros mientras comenzaba a ingerir su bebida.
¡Wow!, amo esa canción - gritaba Elisa mientras se abrazaba de Candy y ambas reían al tiempo que iniciaba "Mr Brightside"
¡Aaaaaaaaaaaah! - exclamaron ambas mientras veían como Dan era subida al escenario y le cantaban a ella.
De un momento a otro los gritos fueron in crescendo cuando Brandon Flowers invitaba a Dan a acompañarlo, luego de haber sido subida por un par de chicos del cuerpo de seguridad:
Jealousy, turning saints into the sea
Swimming through sick lullabies, choking on your alibis
But it's just the price I pay, destiny is calling me
Open up my eager eyes, 'cause I'm Mr. Brightside
La voz de la joven tomó por sorpresa a cierto rubio que se encontraba coqueteando con la mesera mientras recibía su segunda bebida. Sus ojos viajaron al escenario y entonces la vio, enfundada en unos pantalones de cuero, una blusa de tirantes rosa con brillos y acompañando en la canción al vocalista, bebió de golpe su trago y se mantuvo con el rostro serio lo que restó de la canción, sin darse cuenta como un par de ojos cafés le veían con diversión, mientras en la misma mesa un castaño de ojos miel no despegaba la vista de Candy, la rubia gritaba y aplaudía en compañía de la pelirroja, se le veía contenta y a él le encantó verla en esa faceta, se levantó decidido a llegar a ella y lo habría hecho, de no ser porque de un momento a otro un chico llegó hasta ella y pasando un brazo sobre la rubia y otro sobre la pelirroja se unió a la algarabía.
La canción terminó y una entusiasta Dan abrazó a Brandon Flowers depositando un beso en la mejilla del cantante para luego desaparecer de la vista en el escenario.
La noche continuaba y el grupo concluyó su presentación, el escenario quedó a oscuras mientras la música volvía a inundar el lugar, Anthony y Stear se levantaron de sus asientos y fueron a buscar a unas chicas para ir a la pista de baile, Archie y Albert se quedaron viendo un momento y estallaron en carcajadas al darse cuenta de lo patéticos que se veían ahí solos sentados.
Vamos tío, vinimos a divertirnos y pareciera que estamos en un velorio.
Tienes razón, creo que es hora de bailar.
Estaban por abandonar sus lugares cuando fueron abordados por un par de chicas exuberantes y con unos modelitos que a cualquiera le hubiera encantado quitar, sin embargo, eran unos caballeros ante todo, por lo que se dejaron guiar a la pista de baile.
Candy bailaba sonriente con su acompañante mientras admiraba el lugar, al ritmo de despacito ejecutaba movimientos sensuales para beneplácito de Robert, quien estaba feliz de ser él quien disfrutara de su compañía, en una vuelta ella perdió el equilibrio, de no haber sido por los fuertes brazos de Robert habría terminado en el suelo.
Creo que las copas empiezan a pasarme factura, vamos a descansar - comentó la rubia mientras tomaba la mano del joven para dirigirse a donde estaban sus amigas.
Ni se te ocurra Robert, es mi turno de bailar y no pienso hacerlo con ninguno de esos mocosos hormonales que me ven como mercancía en oferta - le gritó Elisa mientras lo tomaba del brazo para que la llevara a bailar.
¿Te estás divirtiendo? - le gritó Lily a Candy.
Muchísimo - grito la rubia mientras levanta su sexta, o sería la séptima copa de la noche, no le importaba, se sentía bien.
¿Dónde está Dan? - cuestionó la rubia.
En los camerinos, creo que fue a robarse a Brandon - respondió Jean risueña, sin duda la bebida también estaba haciendo efecto en ella.
¿Me extrañaron? - gritó Dan mientras se sentaba y tomaba una bebida de la mesa.
Pensé que no te vería ya por aquí - le dijo Candy acercándose a su amiga.
La castaña no alcanzó a responder porque en ese momento los chicos de la banda llegaron donde estaban y entonces todos empezaron a bailar en el mismo sitio, Dan lucía feliz mientras bailaba para el sexy vocalista, quien le sonreía y la hacía dar vueltas, al tiempo que sus compañeros de banda hacían lo propio con Candy, Lily y Jean. La noche seguía avanzando y los ojos de muchos volteaban a donde se encontraba la banda departiendo con aquel grupo de jovencitas. En cuanto la música bajo de intensidad dando paso a un ritmo más romántico los jóvenes decidieron sentarse y charlar un poco, luego de un rato más la banda se despidió y las chicas retomaron su algarabía.
La rubia salió para dirigirse al sanitario, se sentía demasiado eufórica, por lo que decidió que era momento de bajarse un poco la adrenalina, Elisa la alcanzó y juntas ingresaron al servicio, cuando regresaban la rubia se percató de la presencia de los jóvenes Andrew y Cornwell, siendo Stear quien se dirigiera a ellas sosteniendo un vaso en la mano.
Elisa querida, no pensé encontrarte aquí, Candy hermosa - saludo a ambas con un beso en la mejilla.
Pensé que no sabías divertirte primito, sino, te habría llamado, no te quede duda - dijo Elisa sonriendo, no mantenía una cercanía con ninguno de sus primos, pero los quería, a su manera claro.
Acompáñenos un rato, vengan.
No sabes cuanto lo siento querido primo, pero estamos celebrando, así que si nos disculpas.
La pelirroja tomó del brazo a Candy mientras se encaminaban a su mesa, no supo en qué momento la rubia se había adelantado y bebía de un sólo trago su copa, tomando de la mano a Dan y Lily se dirigió a la pista para seguir bailando, tenían rato que no veían a Robert, por lo que dedujeron que estaba por ahí con alguna conquista. La música inundaba sus sentidos, no sabía cuánto tiempo llevaban bailando, no fue hasta que sintió unas manos que la sostenían al dar una vuelta que sus ojos se encontraron unos color miel que la miraban como si le quemaran, no fue consciente de nada, sólo se dejó guiar y continuó bailando.
La cabeza le daba vueltas, sin duda había tomado su cuota de alcohol de todo un año, no recordaba ni siquiera cómo es que había logrado salir del lugar, quiso levantarse pero no pudo, todo le daba vueltas, cerró los ojos otra vez y volvió a quedarse dormida. No fue sino hasta mediodía que consiguió abandonar la cama, a tientas logró llegar a la puerta del baño y deshaciéndose de sus ropas se metió a la ducha. Sólo así consiguió recordar lo acontecido luego de que terminara bailando en brazos de Archibald Cornwell, sus mejillas le ardieron al recordar lo que había hecho.
La música bajo de intensidad y una suave balada se empezó a escuchar, se dejó envolver en los fuertes brazos del castaño y recargando su cabeza en el pecho del joven continuó bailando, él la sostenía con fuerza y delicadeza al mismo tiempo mientras hundía su nariz en el cabello de la chica, la música se detuvo y ella levantó el rostro, en un impulso besó al chico quien sorprendido al principio no le respondió, tras unos segundos la asió con fuerza y tomándola de la nuca profundizó el beso, no eran conscientes de nada, el mundo pasó a segundo plano, la música seguía sonando pero ellos ni siquiera lo notaron.
Poco a poco terminaron el beso y siguieron bailando manteniendo sus frentes unidas.
Movió la cabeza en señal de negación, definitivamente no sabía cómo volvería a verlo a los ojos después de eso, suspiró y concluyó que aunque quisiera, no podía negar lo evidente, le gustaba Archie, así que no le daría más vueltas al asunto, era una mujer adulta y no una jovencita en sus dieciséis.
Se vistió de manera informal y se dirigió al comedor, se sorprendió al llegar y encontrar a Elisa y Dan tomando café y platicando como si a ellas lo bebido y bailado no les afectara, sonrió y luego de servirse una taza con el líquido les acompañó, esperando el bombardeo de preguntas las cuales nunca llegaron, de un momento a otro las tres se encontraban calladas, de no haber sido por el timbre el mutismo les hubiera hecho una larga compañía.
Llegó el almuerzo - gritó con alegría Dan mientras recibía el pedido.
¡Ya era hora! - dijo Elisa mientras se acercaba para ayudarle con la comida.
Candy observaba a una y a otra, no lo tolero más y las enfrentó, odiaba cuando no sabía lo que ocurría a su alrededor, se había acostumbrado a tener todo bajo control y saberse en qué situación se encontraba.
Y bien, ¿ a quién tengo que torturar para saber que carajos les pasa?
A nadie ricitos, sólo estamos esperando un momento adecuado - respondió Elisa concentrada en su comida sin verla a los ojos.
¿Adecuado para qué? - cuestionó molesta.
Para decirte que vas a ser tía - soltó Dan mientras le dedicaba una sonrisa mientras observaba el rostro de la rubia, que pasaba del enojo a la sorpresa.
¿Tía?, ¿es cierto Elisa? - Candy observaba el rostro de su amiga buscando un rastro de que aquello no era una broma.
Sí ricitos, serás tía.
El grito que dio Candy seguramente se había escuchado en todo el edificio pero no le importó, corrió a abrazar a la pelirroja, la cual sonreía al tiempo que las lágrimas fluían sin control al tiempo que era abrazada por la rubia que lloraba a la par de ella.
Pero, no debiste entonces ir a beber con nosotras anoche, es decir, debes cuidarte, no podemos arriesgarnos a que le pase nada a nuestro sobrino, ¿el padre ya lo sabe?, ¿te casarás? - cuestionaba la rubia observando a Elisa con cariño mientras la tomaba de las manos, entonces pudo notar la sombra que cruzó por los ojos de la pelirroja.
No ricitos, anoche no bebí ni una sola gota de alcohol, el padre no lo sabe, no lo sabrá nunca, pero creo que no me equivoco al decirte que es lo que más deseaba - entonces fue el turno de Candy de abrir la boca y ahogar un sollozo al comprender lo que significaban esas palabras.
De verdad Elisa, ¿ese bebe es de Tom, es de mi hermano?
La pelirroja asintió con alegría mientras la rubia volvía a abrazarla, ella no se habría imaginado nada como eso, pero ahí estaba su amiga, cumpliendo el sueño de ser madre, no cualquier madre, sino la madre de su sobrino, las lágrimas no se detenían y las chicas permanecían abrazadas, ninguna se percató que el timbre había vuelto a sonar y que Dan le había abierto a un par de jóvenes que veían intrigados a las chicas.
¿Todo bien? - preguntó Albert a la castaña.
Sí, sin duda - respondió Dan mientras seguía observando a sus amigas.
¿Necesitan algo? - preguntó Archie, no comprendía el llanto mezclado con risas de las jóvenes, fue entonces que Candy volvió el rostro a ellos y en un acto inesperado corrió a abrazar a la castaña.
Seré tía, más bien, seremos tías - le sonrió la rubia mientras volvía su rostro a Dan y la abrazaba de nuevo.
Los chicos se miraron entre sí mientras eran testigos de aquella escena sin comprender de qué hablaba Candy, fue el rubio quien hizo la pregunta.
¿Estás embarazada Dan? - cuestionó sintiendo una opresión en el pecho y viendo a los ojos a la castaña, quién se echó a reír.
A menos que sea obra del espíritu santo no veo cómo podría estarlo - respondió entre risas Dan mientras se dirigía a la pelirroja y le pasaba un brazo por los hombros.
Oh no, perdón, no, aquí mi pelirroja amiga nos ha dado la noticia hoy - sonrió Candy mientras respondía la pregunta.
¿Qué?, ¿cómo es posible?
Es en serio tío, tengo que explicártelo - contestó socarrona Elisa con una sonrisa en los labios.
No por supuesto que no, felicidades bonita, espero que tengas un embarazo tranquilo y que llegue a buen término - felicitó sincero el rubio mientras la abrazaba - sólo espero conocer al afortunado padre - le dijo al oído mientras le daba un beso en la mejilla, por lo que no vió la sonrisa triste de Elisa.
Felicidades prima, sabes que eres mi consentida y espero que tu hijo no salga a ti - le dijo sonriente Archie.
Soy tu única prima tonto - respondió Elisa sonriendo.
Hey, falta el tonto de tu hermano, voy por él - dijo Dan dirigiéndose a la puerta para ir donde Neal.
No Dan, no creo que sea necesario en este momento - gritó Candy sorprendiendo a todos - debe seguir durmiendo, déjalo al rato lo veremos.
Me importa un cuerno, no todos los días se va a enterar que su hermana lo hará tío.
Hecha un vendaval salió del apartamento dejando la puerta abierta mientras daba fuertes golpes en la puerta del apartamento de Neal, no obtuvo respuesta de inmediato, así que insistió con más ahínco.
¡Ya dejen de tocar, ya voy! - se escuchó del otro lado de la puerta.
Neal, Neal - exclamó la castaña al tiempo que se lanzaba a sus brazos y depositaba un beso en la mejilla del moreno - ven rápido, estamos celebrando.
Tranquila enana, respira - le decía el joven mientras intentaba deshacerse del abrazo - estoy en paños menores, al menos deja que me vista - le decía riendo el chico antes de que la castaña volviera a abrazarlo.
Es que estoy tan feliz, vamos, anda, solo ponte una bata - insistía la joven mientras se colgaba del brazo del chico.
Fue en ese momento que la puerta de una habitación se abrió dejando ver a una hermosa joven de piel blanca y hermoso cabello negro envuelta en una bata de seda.
¿Qué sucede cariño? - cuestionó observando a la chica que tenía del brazo a su novio.
¿Quién es ella Neal? - dijo con enojo Dan mientras soltaba con brusquedad y se volteaba para mirarlo con enojo y algo más que el moreno no quería ver, dolor.
Es mi novia - respondió con cautela mientras intentaba tomarla de la mano.
¿Tu novia? - cuestionó Dan volviendo la mirada a la joven y observándola de arriba a abajo - al menos no es una escoba con falda - soltó el comentario la chica mientras se dirigía a la puerta.
Dan espera - la quiso detener el moreno, volvió la vista a su novia y ella con un asentimiento de cabeza lo instó a salir detrás de ella.
Neal entró a su habitación, tomó un pants y una playera y se los puso deprisa, mientras se calzaba unas sandalias, salió corriendo al departamento de sus amigas y tocó el timbre con insistencia, le abrió la puerta la rubia quien le indicó con la cabeza la habitación de su amiga, el moreno no se percató de la presencia de su hermana y sus parientes sino que se dirigió e intentó ingresar a la habitación, encontrando que la puerta estaba asegurada por dentro, tocó con suavidad mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas para abordar el tema
Enana, abre la puerta, vamos nena, tenemos que hablar - decía suave tratando de que la puerta se abriera.
Lárgate, no quiero hablar ahora.
Dan, deja de ser niña, por favor, hablemos.
El silencio que siguió sólo era roto por los ruidos que se escuchaban dentro de aquella habitación, los presentes en el departamento eran mudos testigos de aquella curiosa escena, al menos desconocida para Albert y Archie, Candy les dirigió una suave mirada y negó con la cabeza en señal de que no podían intervenir. Neal seguía tocando la puerta de la habitación con suavidad, de un momento a otro escucho que el ruido en la habitación se había detenido, suspiró, sabía que ahora la puerta se abriría, la conocía bien, pero nada lo preparó para lo que sucedió después.
¿Al fin la olvidaste verdad? - le cuestionó Dan con la mirada cargada de dolor.
No enana, yo sólo…
No digas nada, no necesito ni deseo escuchar nada ahora.
Debemos hablar…
¿Eres feliz? - le preguntó ella viéndolo directo a los ojos.
Es lo que estoy intentando.
Ella asintió y salió de la habitación con maleta en mano, todos la observaban sorprendidos, Candy quiso levantarse pero las piernas no le respondian, sabía que sería difícil para Dan el enterarse, pero no pensó que tomará esa decisión tan abrupta.
Que tengan un buen día, lamento haberte arruinado el momento Eli, nos vemos después.
La chica salió del apartamento sin mirar atrás, llegó al ascensor y se dispuso a esperar para descender, en el momento en que la puerta se abrió sintió que alguien tomaba su maleta y la conducía al interior.
No me pidas que te deje porque no lo haré - le dijo con firmeza mientras tomaba su mano.
No pensaba hacerlo - respondió ella apretando la mano del rubio y descansando su cabeza contra la pared del ascensor, tragándose las lágrimas que le escocían los ojos.
Llegaron al estacionamiento y Albert la guió a su automóvil, le abrió la puerta del copiloto y le ayudó a ingresar, colocó la maleta en la cajuela y se colocó ante el volante, encendió el auto y sin hacer preguntas salió del edificio.
La tensión que dejó la salida de Dan en el apartamento se rompió en el momento en que una furiosa Elisa se dirigía hasta su hermano y le propinaba una fuerte cachetada que lo hizo reaccionar.
¿Qué fue todo eso idiota?
Nada, no te metas en esto.
¿Que no me meta en esto?, grandísimo estúpido, al menos sabes porque te fue a buscar.
No, no hubo tiempo de decir nada, no sabía ni siquiera que estabas aquí.
¿Qué le hiciste?
Nada malo, sólo, sólo vio a Paty en mi habitación.
Elisa se llevó las manos a la boca y un sollozo escapó de sus labios, aunque ella sospechaba que Neal tenía novia, no esperaba que la llevara a su apartamento o que la cosa fuera en serio, había visto cambios en su hermano, pero no imaginaba que tan real era su nueva relación.
Debió enterarse de otro modo, no debiste dejar que pasara esto - le reprochó sin levantar la voz.
Lo sé, maldición, créeme que lo sé, esperaré un poco para hablar con ella.
No sólo con ella, me debes un par de explicaciones - le increpó con acidez.
No, no te debo nada - respondió a la defensiva
Oh si, si me las debes, ella fue mi amiga, lo sabes, mi mejor amiga, yo también tenía derecho de saber que la has superado.
No, no la he superado, contenta, eso es lo que querías escuchar, no lo he hecho, no ha pasado un sólo día en que no la piense o en que no la recuerde, ni tampoco he superado la pérdida de mi hijo, no podría, eran mi luz - gritó con dolor y rabia el moreno mientras se dejaba caer al piso - Isa fue mi vida, lo sabes, pero necesito seguir viviendo.
Desde el comedor, Archie observaba la escena al tiempo que consolaba a una llorosa rubia que escondía el rostro en su pecho sintiendo el dolor de su amigo, reviviendo la pérdida de la que fuera su cuñada, Isabelle Granchester de Leagan, a quien un idiota ebrio había atropellado en la acera del hospital mientras esperaban el auto de Neal para volver a casa luego de la revisión médica del pequeño Richard, aquel fatídico día ella y Dan acompañaban a la pareja, ellas descendían las escaleras del nosocomio sosteniendo el bambino del pequeño y la pañalera mientras Isabelle aguardaba sonriente mientras veía con adoración a su pequeño, por lo que no pudo reaccionar a tiempo para esquivar el auto que se dirigió sin control a la banqueta, arrollándola a ella, al pequeño y a una pareja de ancianos que pasaban por ahí.
Elisa se sentó junto a su hermano y lo abrazó, él se dejó caer en su regazo mientras la chica le acariciaba los cabellos para calmarlo, la felicidad que momentos antes los embargaba, había sido sustituida por esa nube de recuerdos dolorosos, lloraron, tanto o más que aquél día en el que los féretros de sus grandes amores habían sido cubiertos por la fría y húmeda tierra, llevándose la felicidad de todos, sin imaginarse que aún no habían sufrido todas las pérdidas que le sucedieron a aquel día.
Continuara…
A este punto creo que ya saben de qué forma se tejieron las vidas y relaciones de los Granchester, Leagan y Stevenson, las espero en el siguiente capítulo…
Gracias por seguir leyendo…
Besitos de tequila
