N/A: Hola!! Estoy aqui otra vez para dejaros un nuevo capitulo. Espero que os guste.

Recuerdo que TODO lo que reconozcais pertenece a Jotacá

Daros las gracias por estar leyendo esto y pediros el gran favor de dejarme un reveiw para darme fuerzas para seguir escribiendo.

Este cap va dedicado a una gran amiga llamada Gabriela (que espero que venga a leer la historia pronto) ya que fue la primera que hizo que creyera que de verdad alguien le podía gustar lo que yo escribo. Y quien me corrige cuado voy a publicar autenticos horrores.


Capitulo 2 El final del principio

Hermione estaba en una habitación sola. Pensaba con todas sus fuerzas en Harry.

En el cuartel general de aurores habían decidido crear el S.M.A. el "Subdepartamento de Medimagos para Aurores" que consistía en que si alguna vez un auror estaba herido, un sanador pudiese ponerse en contacto con él en todo momento. Harry y Hermione trabajaban juntos. Y practicaban todos los días. Se ponían en uno de los despachos del ministerio y el otro debía saber cual. Eran los únicos que habían conseguido saber dónde estaba el otro tan solo con la mente. Se trataba una técnica parecida a la Legeremancia. Consistía en buscar los recuerdos más recientes para ver donde estaban unos segundos antes. Pero había que conseguir hacerlo a grandes distancias y eso dificultaba las cosas.

Se sentaba encima de la cama, con la espalda muy recta, su cara en una mueca de concentración.


Harry estaba desesperado, no podía más, no aguantaría más. No iba a caer, estaba seguro, pero notaba que se le iba la cabeza. "¡NO!" pensó Harry, tenía que luchar por mantenerse cuerdo. Los mortifagos estaban reunidos, hablaban en voz baja. Harry paseó la mirada por toda la habitación. Notó que alguien intentaba introducirse en su mente. Pero no lo consiguió. No porque él hubiera cerrado su mente, sino porque la persona había fallado al intentarlo. Se alarmó y miro a Bellatrix. No lo miraba. Harry sabía que el contacto visual ayudaba bastante al arte de leer mentes. Así pues ¿Quién querría ver sus recuerdos? La respuesta era demasiado fácil…

-¡Crucio! -dijo una mujer avanzando un paso.


Lo estaba consiguiendo. Veía los recuerdos de Harry.

-¡Crucio!- dijo una mujer avanzando un paso.

Su cara se vio a la luz de las varitas de los presentes. Su rostro, en otro tiempo bello, estaba marchito y su mirada mostraba un brillo de…locura. Sonreía de una manera desquiciada, disfrutando.

Solo vio esos pocos segundos pero fueron suficientes.

Sus ojos se llenaron de lágrimas. Rezó porque no hubieran torturado a Harry todo lo que llevaba secuestrado, pero su instinto le decía que sí. Se levantó corriendo de la cama y bajó las escaleras todo lo rápido que tuvo. Casi saltó a la chimenea ante la incrédula mirada de los presentes.

-¡Ministerio de magia! – dijo mientras las llamas verdes la envolvían y dejándolos a todos con la palabra en la boca.

Corrió todo lo que pudo, tanto como sus piernas le permitían. Saltándose los controles de seguridad se encaminó hacia el cuartel general de Aurores. El trayecto del ascensor jamás le pareció tan lento. Las lágrimas seguían deslizándose silenciosa mente por sus mejillas, la silueta de Harry retorciéndose de dolor grabada en la retina.

Saltó del ascensor en cuanto se abrieron las puertas. En la sala del fondo del pasillo había un grupo de personas reunidas. Logró reconocer las cabezas pelirrojas. Siguió corriendo, le faltaba el aliento pero no le importó. Maldecía aquella imagen que aparecía delante de sus ojos cada vez que parpadeaba. Eso le dio fuerzas para seguir. Abrió la cristalina puerta de la sala donde se encontraban los aurores.

-Tengo la imagen de donde se encuentra Harry- gritó cuando hubo traspasado la puerta

-¡Estupendo Srta. Granger! ¡Veámosla!

Se reunieron alrededor de un pensadero. Hermione intentó fijarse en el fondo de la habitación. Parecía un sótano, no había libros, tan solo una vieja televisión y un sofá raido. Las paredes estaban desnudas, bueno en una de ellas había un grafiti en el que ponía…

Flash back

Era una de esas noches que pasaban en silencio tan solo acompañados por los sonidos del bosque. Cenaban en silencio, comiendo una asquerosa comida. Hacía tres días que Ron los había abandonado, dejándolos solos y sintiéndose traicionados. Hermione se aclaró la garganta para hablar:

-Cuando tenía nueve años el gamberro de mi colegio me pinto el pelo con uno de esos espráis que usa la gente para pintar la calle.-contó Hermione- Me dejó todo el pelo verde.

Harry levantó la mirada del plato y asintió, extrañado por el tema de conversación.

- Lo bueno es que la profesora lo castigó haciéndole copiar cien veces la misma frase. Y eso le supuso un problema... porque no sabía contar hasta cien.

Harry soltó una carcajada y miró a Hermione

-¿Enserio? Yo lo más cerca que he estado de un chisme de esos es cuando a mi primo Dudley le dio por pintar un grafiti. Pero como mi tía no quería que cometiera una "acto de vandalismo" le dijo que decorara el sótano. Al final solo escribió "Beg De"*(N/A*Bueno he puesto "Beg De" porque en ingles normalmente las "e" se pronuncian "i" y si lees las "e" con el sonido "i" te da "Big Di" la pronunciación inglesa. Aunque tanto en inglés como en español se escriba "Big D". No sé si me explico.). Se ve que no sabía ni cómo escribir su apodo. Además tuve el detalle de añadir debajo en letra pequeña: "Y soy un babuino incapaz de juntar dos palabras que no sean Play Station (eso sí, si tengo la caja delante).

Ambos rieron. Un poco más alegres y prosiguieron su charla durante toda la cena.

Fin del Flash back

El grafiti. El sótano de Harry. Contenía las mismas palabras que él le había contado. Lo que significaba…

-¡Harry esta en el numero 4 de Privet Drive!


-Bella esto no funciona, no va a caer. Pasará lo mismo que con los Longbottom- dijo Lucius

-No tenemos nada que perder.- le espetó Amycus

- Si pierde la memoria por culpa de esto jamás nos dirá donde está la piedra. Lucius tiene razón- susurró Bellatrix para si misma.- Está bien, permitamos que sus "amiguitos" vengan a rescatarle , pero nos batiremos en duelo con ellos a ver si conseguimos coger o matar a alguno para seguir con esto.


-Recapitulemos. Llegamos ahí, cogemos a Harry y desaparecemos.

-Espero que sea tan fácil como suena. Será muy peligroso.- comentó Rolf

Hermione fulminó al que había hablado con la mirada. Ellos estaban tan tranquilos hablando en un despacho, mientras que Harry estaba sufriendo… o quizás… Tragó saliva.

-La prioridad es sacar a Harry de ahí.- explico Ron de malos modos- El haría lo mismo por nosotros

El hombre enmudeció rápidamente y bajó la mirada.

-Iremos la medimaga Granger y doce aurores (contando al señor Weasley), teniendo en cuenta de que la máxima prioridad es transportar a Harry a San Mungo.

Se cogieron de la mano, mientras se concentraban en su destino, el numero 4 de Privet Drive.

Las luces se volvieron rojas.

-¡Viene alguien !

-¿Que hacemos Bella?

Pero la mujer ignoró su pregunta.

Se acercó a Harry dejando su cara a unos centímetros de la suya. Le hincó la varita en el pecho.

- Escucha Potter, eres una mierda, él nunca morirá, y menos a manos de un niñato como tú. No sé cuantos estúpidos perros del ministerio habrán conseguido reunir para ayudarte a escapar pero si lo consiguen ten la promesa de que esta en tus manos acabar ahora con todo esto, porque te aseguro que pocas personas van a sufrir tanto como sufrirás tú hasta que cedas. Que te quede claro esto último Potter- apartó la cara de la de Harry y se dio la vuelta- Subir todos al piso de arriba, hay un hechizo anti-desaparición así que no pueden aparecerse aquí directamente.

Todo el mundo se apresuró a seguirla, menos Lucius Malfoy. Se quedó estático, temeroso. Miraba a Bellatrix con una expresión ¿Asustada? Es verdad que ahora parecía tener mucho más control de sí misma, y parecía más agresiva.

Harry no le pasó desapercibida la expresión de Malfoy. Así que giró la cabeza hacia él y susurró:

-Das pena.

Eso le valió un puñetazo que le dejó inconsciente

Se oyó un ¡crack! en la lejanía. La puerta principal chirrió al abrirse


Los hechizos empezaron a volar por todo el salón. Pero invisibles (gracias a la capa que tanto utilizaron en su juventud) había dos personas que no intervenían en la lucha. Bajaron las escaleras que llevaban al sótano.

Harry estaba sentado en una silla de la que no caía porque unas cuerdas lo mantenían atado. La cabeza le colgaba hacía atrás, en una postura incomoda, y de ella caía un hilillo de sangre. Vestía unos pantalones y una camisa, la cual, estaba empapada de sudor y sangre. Las demás prendas que llevaba cuando salió del oscuro cementerio yacían destrozadas en el fondo de la habitación.

-Sujétale- pidió Hermione a Ron para que Harry no cayera de bruces al suelo- Diffindo

Las cuerdas se partieron en dos y Ron estiro a Harry en el suelo. Hermione se acercó a él, colocó dos de sus temblorosos dedos sobre el cuello de de su amigo mientras Ron la miraba con expresión temerosa, a la espera de su respuesta. Los segundos que tardó en encontrar el latido de Harry le parecieron los más largos de su vida. Nadie puede expresar el alivio que sintió cuando sintió en sus dedos el débil pulso de su mejor amigo. Le abrió los ojos para ver sus pupilas, estas se contrajeron.

-Harry, Harry ¿Puedes oírme?

Le dio unas pequeñas palmadas en la mejilla.

-Harry ¿me oyes?

-S…s…s...í - intentó decir Harry

Le castañeaban tanto los dientes que le costaba hablar. Rápidamente Ron se quitó el jersey que llevaba encima y ayudó a ponérselo. Harry intento incorporarse pero fue en vano. Le incorporaron y quedó sentado encima del frio suelo, en cada movimiento que hacía tenía que reprimir las ganas de gritar.

-Salgamos de aquí-dijo Ron

-¿co…como?

Ron abrió la boca para decir algo pero Hermione fue más rápida.

-Arriba está lleno de mortifagos Ron. No podemos pasar por el salón ni salir de la casa sin que nos vean. Ni siquiera con la capa. Además Harry no puede tenerse en pie, mucho menos correr, y no podemos utilizar Wingardium Leviosa porque vamos los tres bajo la capa.

- ¿Entonces? ¿Tenemos que quedarnos aquí? ¿Y si necesitan ayuda?

-Vete Ron, ayuda arriba, necesitan a todos los aurores. Tengo que ocuparme Harry.

-Pero…

-¡Ve! Pero sobretodo procura que ningún mortifago cruce la puerta.

Ron subió deprisa las escaleras.

-Volvamos a estirarte en el suelo. ¿Te duele? –pregunto Hermione mientras le ayudaba a estirarse

Harry asintió cerrando los ojos en una mueca de dolor. Se sintió culpable por angustiar a Hermione pero no estaba en condiciones de mentir.

Hermione se mordió el labio, se le aguaron un poco los ojos al recordar lo que le hizo Bellatrix. Cundo estuvo en el suelo, le apartó el pelo para ver la mejor la herida. Debía tener unos dos centímetros de largo, no parecía muy profunda, aun así era imposible decirlo con mucha seguridad porque de ella manaba una gran cantidad de sangre. Hermione intentó cerrarla con un hechizo pero no pudo. La herida estaba hecha con algún objeto mágico o magia oscura. Debía parar la hemorragia, probó con el Díctamo, pero no surtió efecto alguno. Cortó una tira de tela de su camiseta de manera que presionara la herida. La ató muy fuerte.

Las lagrimas, esta vez de impotencia, volvieron a escurrirse de entre sus ojos.

-Todo saldrá bien ¿vale Harry? Intenta mantenerte despierto.- Le acarició suavemente el pelo, y los segundos transcurrieron lentos mientras Hermione se devanaba los sesos en cómo salir de allí, pero rápidamente desechaba todas sus opciones. El sótano estaba completamente vacío y las paredes, desnudas.

La puerta se abrió de par en par

-Los mortifagos han huido, el hechizo ha desaparecido, salgamos de aquí.

Ron bajó las escaleras y le dio la mano a Hermione, volvieron a concentrarse en su destino, en este caso el hospital San Mungo de enfermedades y heridas mágicas.


N/A Bueno hasta aquí el segundo capitulo (estos dos han sido publicados muy seguidos pero es porque ya los tenía escritos el proximo puede tardar un poco mas)

Gracias por haber leido hasta aqui

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