Hola!
Lo prometido es deuda, así que aquí tenéis un capitulo y todavía no ha pasado una semana! Récord (para mi claro está ya sé que hay gente que son maquinas y publican cada semana con capítulos de quince paginas.)
Este cap. va para vosotros, que estáis ahí que me demostráis con vuestros reveiws que alguien quiere leer lo que sale de mi pluma (en este caso de mis teclas). Muchas gracias y como siempre para Gaby aunque no haya corregido este capítulo (espero que no haya ningún error grave)
Os lo comenté el cap. anterior, creo que hasta Agosto no volveré a publicar así que…aqui tenéis.
Solo que da deciros que todo todito todo pertenece a JK Rowling, a la Warner, bla bla bla eso que todo el mundo escribe y por dentro piensa: "Vale, pero la trama es MÍA"
Capitulo 6. Un error trae esperanza
-Ron, me voy ya ¿vale? debo pasar por Gringotts. Tengo que hacer lo que me ha pedido Harry, volveré después de comer.
-De acuerdo, ve con cuidado George. –respondió el aludido
- Sí mama.
Ron le miró y levantó una ceja.
-Hablo en serio.
-Ya lo sé, sé que me espera Angelina- salió de la tienda con una sonrisa en los labios
Ron comenzó a ordenar cajas de nuevos inventos que George había estado desarrollando aquella misma mañana y vio que uno estaba empezando a soltar un humo que no le gustaba nada.
El callejón estaba bastante lleno de gente así que dobló por un callejón alternativo, era un camino algo más largo pero aún así pasó por allí. La verdad es que aquel sitio le traía muchos recuerdos, una vez se perdieron por allí, pero estaba tan lleno de carteles mágicos que pasaron horas y horas observándolos hasta de su madre los encontró hecha una furia. Paseó su mirada por la pared intentando en vano recordar alguno de los carteles que había visto en su infancia. De repente una voz dijo a su espalda:
-Petrificus totalus
No le gustaba nada ese humo así que decidió salir en busca de su hermano, con la esperanza de encontrarle antes de que llegara a Gringotts. Salió y divisó todo el callejón, sin avistar ninguna cabeza pelirroja.
Supuso que había tomado aquel atajo que pocas personas conocían, y que habían descubierto juntos así que se encaminó hacia allí, deseando encontrarle antes de que su tienda vendiera artículos ahumados.
Dobló la esquina del callejón.
-¿Qué haremos contigo para que cuando te encuentre tu querido cuñado Potter vea cuanto nos divertimos? Tengo grandes ideas. Lo haremos aquí ¿vale? – Dijo el mortifago con una sádica sonrisa- Y mataremos a todo aquel que cruce el callejón. Dejaremos que vean cuanto sufriste, primero contigo y luego con tus alguno de tus sobrinos o tus hijos, os mataremos y dejaremos vuestros cadáveres hasta que ya no se puedan reconocer. Las armas muggles son ideales para eso- Y con esas ultimas palabras acercó el cuchillo hacia la pierna de George atravesándola y provocándole un profundo corte, del cual empezó a manar una gran cantidad de sangre. A George le entraron ganas de gritar, pero de su garganta no salió ningún sonido.
De repente la cara del mortifago se congeló y cayó al suelo.
Una silueta se acercó rápidamente
-Finite Incantatem
George pudo por fin llevarse las manos hacía su pierna herida para intentar contener la hemorragia. Ron le ayudó a presionar y ambos se cubrieron de sangre. George empezaba a ponerse demasiado pálido.
-George ¿qué ha pasado?- Preguntó Ron mientras apretaba
- El muy hijo…de su madre me atacó por la espalda- respondió el mayor con cierta dificultad
-Te llevaré a San Mungo- dijo Ron preocupándose seriamente
Cogió a su hermano y al mortifago del brazo y se desaparecieron
Se aparecieron en la recepción del hospital
-¡Aquí! ¡Ayuda!- una enfermera fue corriendo e hizo aparecer una camilla rápidamente. Entre Ron y ella colocaron encima a George, quien seguía apretando su muslo derecho como si la vida le fuera en ello.
Un sanador llegó corriendo, lo primero que intento fue cerrar la herida con un hechizo, pero esta siguió manando sangre, así que le llevaron a una sala esterilizada.
El corazón de Ron quería correr tras los sanadores para comprobar que le pasaba a su hermano pero se dijo a si mismo que no podía ayudar a George mientras que tenía al culpable de lo que le había pasado a sus pies.
Lo cogió de nuevo del brazo y se apareció en el ministerio de magia, atravesó el control de seguridad sin problemas, no le pusieron ninguna pega por ir cubierto de sangre, ni por ir transportando a un hombre petrificado. Seguramente se debía a que había una estatua suya y de la que ahora era su mujer de dos metros de alto plantada en uno de los lados de atrio. Entró en un ascensor vacio y subió hasta el departamento de aurores, donde solo quedaban dos personas, Grisam Edgecombe y el director del cuartel, su mejor amigo, Harry. La verdad es que eran las dos únicas personas que podía encontrar trabajando un sábado. Ron entró muy decidido al despacho de Harry, y al verlo cubierto de sangre Grisam no se atrevió a decir palabra. Harry se hallaba muy concentrado escribiendo algo de su puño y letra.
-Harry…-empezó
-Un segundo- le cortó él con voz temblorosa y sin levantar la mirada.
-Créeme que esto es más importante. Tenemos un visitante.
Harry levantó la mirada del pergamino y casi le da un vuelco al corazón, un hombre petrificado estaba en el suelo de su despacho y Ron iba cubierto de sangre. Se levantó de inmediato, como si alguien hubiera accionado un resorte. Obviamente la sangre no era de su amigo porque no tenía ninguna herida visible, tampoco el hombre petrificado.
-¿Que ha pasado? ¿De quién es la sangre?
-De George. –Harry se tuvo que coger a la mesa de su despacho para no caerse. ¿George estaba muerto?- Pero está bien -continuó Ron, haciendo que su amigo recuperara el color que había perdido hacía unos instantes- bueno no lo sé, tenía una herida muy profunda cuando le llevé a San Mungo, tenemos que volver cuanto antes.
-¿Y quién es él?- preguntó Grisam señalando al hombre petrificado
- El mortifago que atacó a George.
-Vale- la mente de Harry trabajaba a toda velocidad.-Grisam, llama a los aurores que están de guardia, diles que metan en un calabozo al mortifago y que lo vigilen. Si pueden que averigüen quien es. Después acompaña a los aurores a meterlo en el calabozo, asegúrate de que no opone resistencia. Cuando termines, aguarda en el atrio, mientras tanto yo avisaré a los abuelos Weasley para que llamen a Angelina. Cuando ambos hayamos acabado iremos juntos a San Mungo para que Ron nos explique lo que ha pasado, ahora no hay tiempo. Ron tu vuelve al hospital y asegúrate de que George está bien.
Salieron disparados a cumplir lo que Harry les había pedido.
Angelina iba ya en camino cuando llegaron a San Mungo, buscaron la salita donde esperaba Ron.
-¿Cómo esta George?- Preguntó Harry
-Una enfermera ha salido antes, dice que han conseguido que dejara de sangrar pero que está muy débil a causa de la cantidad de sangre que había perdido así que todavía no me han dejado entrar a su habitación. Me ha dicho que les costó mucho averiguar que veneno era. Cuando me han dejado pasar a verle un instante, después de la "operación" estaba muy pálido. No ha sido nada agradable verlo sobre la cama, tan indiferente a lo que pasaba a su alrededor, tan pálido, tan quieto, parecía F…- A Ron se hizo un nudo en la garganta y ya no pudo seguir hablando de eso.
-Pero se recuperará ¿verdad?- inquirió Harry
-Están casi seguros de que sí. – Respondió Ron intentando borrar la imagen de su hermano en la batalla de Hogwarts.
-Entonces eso es lo que importa.- Dijo su amigo intentando animarlo con una sonrisa.
En ese momento se abrieron las puertas de la salita, y apareció Angelina
-¿Dónde está? ¿Qué ha pasado?
- Tranquila Angelina, se pondrá bien, está descansando, enseguida podrás verle.- Explicó Harry
En ese momento, la chica soltó todo el aire que había estado conteniendo y respiró, aliviada.
-¿Cómo ha pasado?
-Eso quisiéramos saber todos ¿Ron?
Ron explicó todo lo que había pasado, o al menos lo que él sabía, y cuando terminó Angelina le dio un abrazo, conmovida. Si no hubiera sido por Ron…
-Tengo que contárselo a los abuelos, están muy preocupados, voy a una chimenea, ahora vuelvo.- dijo la chica cuando soltó a Ron.
Harry se encaró hacia Grisam
-Grisam ¿puedes hacerme un favor? ¿Haces tú el papeleo sobre lo del mortifago? El lunes haremos su juicio. Ahora mismo tengo que estar con mi familia.
-Claro.
-Muchas gracias- dijo levantándose y dándole un apretón de manos.
-De nada- respondió él mientras se despedía de Ron- Que se mejore tu hermano.
-Gracias, hasta otra. –Respondió Ron
Grisam cerró la puerta lentamente para no hacer ruido y se encaminó hacia el ministerio
Entonces ambos amigos se quedaron en silencio, sumidos en sus propios pensamientos.
-Harry…
-Dime.
- ¿Que escribías antes en tu despacho?, cuando me dijiste que esperara, cuando hablaste… te temblaba la voz.
-Escribía una carta.
-¿A quién?-preguntó Ron- Bueno, si quieres contármelo.
Harry suspiró.
-A la abuela de Ted, Andrómeda. Está enferma, al principio creía que solo era un catarro, nunca me había dado cuenta pero repasando sus cartas de he dado cuenta de que siempre decía que tosía y tal. Ella nunca le daba importancia, así que creí que eran catarros pasajeros. Ahora que veo lo que significa, lleva varios meses con tos, fiebre y dolores. No me gusta nada, además es bastante mayor, creo que mañana acompañaré a Ted a verla a su casa- se pasó una mano por el pelo, preocupado- Lo peor es que su última carta era apenas legible porque le temblaba muchísimo el pulso. Temo que no le quede mucho- dio un golpe al reposa manos- Tendría que haberme dado cuenta antes.
-No es culpa tuya. Quiero decir, tú no sabías nada.
Antes de que pudiera responder la puerta de la salita se abrió.
-La señorita ya está con su hermano señor Weasley. Pueden pasar a verlo.-dijo una enfermera.
Se levantaron de inmediato y siguieron a la enfermera.
-¿Qué tal George?- Preguntó su hermano
-Bien- dijo sin mucha convicción.
Ron pensó que era una de las primeras veces en su vida que lo veía tan serio.
-George, siento tener que pedirte esto ahora- intervino Harry- pero necesito hablar contigo sobre lo que ha pasado, algo que aprendí de Dumbeldore es que cuanto más tiempo pasa entre el suceso y cuando lo explicas más duele recordarlo.
Angelina se levanto y dijo:
-Os dejaré solos.
-Gracias- dijo George consciente de que ella se iba porque sabía que así sería más fácil para él contárselo a Harry
No había rastro de la sonrisa que siempre iluminaba el rostro de George. Tomó aire y empezó a hablar.
-El callejón Diagon estaba lleno así que decidí tomar una ruta un poco más larga, estaba caminando cuando ese desgraciado me petrificó por la espalda. Me habló, me dijo que me mataría, que conseguiría que tu vieras cuanto sufriría, dijo que primero lo haría conmigo y luego – tuvo que pararse un momento para eliminar el nudo que tenía en la garganta-luego con alguno de mis sobrinos o de mis hijos, que los mataría y que los destrozaría tanto antes de matarlos que ya no podríamos reconocerlos. Entonces dijo que las armas muggles eran perfectas para aquello y me atravesó la pierna con el cuchillo.- acabó respirando agitadamente y con los ojos vidriosos.
Harry se quedó en silencio, la sangre le hervía. Al igual que Ron, mantenía los puños apretados. Sin embargo intentó suavizar su expresión y dijo:
-Gracias por contármelo, sé que no es fácil.
Harry abrió la puerta del despacho de su casa, prometiéndose a sí mismo no estar mucho rato y pasar algo de tiempo con Ginny. Suponía que los niños se habían quedado dormidos. Después de hablar con George había ido a explicar a Ginny lo que había pasado y ella había insistido en ir a ver a su hermano. Dejando por unos minutos a los niños al cuidado de Kreacher. Ya había vuelto de su segunda visita al hospital y se disponía a vaciar el recuerdo en que George le explicaba lo ocurrido.
Cuando entró encontró algo inesperado
-¡James, Albus Lily! ¿Qué hacéis viendo ese recuerdo?
-No ha sido a propósito-empezó james intentando poner voz inocente
-Ya claro. ¿Albus?
-Lo encontramos James y yo y nos pusimos a verlo
-¡Al! ¿Para qué se lo cuentas?- le regaño su hermano
-Sabes que no puedo mentirle a papá. Lo nota enseguida.
James puso los ojos en blanco. Algo tiró del pantalón de Harry
-¡Pero papá es un divertido!- dijo Lily con su vocecita
Harry giró la cabeza hacia el pensadero. Y rió al verse a sí mismo a las dos de la mañana bailando como un loco el día de su boda.
-Gin, cariño ven aquí hay algo que tienes que ver.- Gritó Harry a través de las escaleras.
-Ya voy- respondió ella subiendo las escaleras- ¡El día de nuestra boda!- dijo ella mirando el elegante vestido blanco que lucía aquel día.
-Volvamos a verlo papi- dijo Lily tirándole otra vez del pantalón.
- De acuerdo- Harry cogió su varita mágica y dio un golpecito al pensadero
El recuerdo empezaba con un una vieja canción que hacia largo tiempo que había pasado de moda. Los invitados más jóvenes bailaban al ritmo de la música.
En el centro de la pista estaban Harry y Ginny que bailaban y reían mientras se cambiaban las parejas, Harry bailaba con Hermione y Ron con Ginny y luego Luna y Neville bailaron con los novios. La gente saltaba por todas partes y los novios se miraban de reojo mientras cantaban la canción que estaba sonando. El Harry de diecinueve años tiraba a Ginny varias veces por los aires para volver a cogerla.
Él bajó la cabeza.
-Qué locura-murmuró, azorado
El recuerdo llegaba a su fin así que Harry propuso que se quedaran todos en el salón a ver una película. Todos asintieron, entusiasmados. Se acomodaron en el sofá pero cuando todavía no había empezado la película dijo:
-Aquí hace frio ¿no? Voy a buscar una manta. ¿Gin, donde está?
- En el segundo cajón de detrás de los abrigos del armario que está detrás de la puerta de la habitación donde duerme Ted.
Harry se quedó con cara de tonto.
-¿En cristiano?
-Anda ya te acompaño.
Se levantó del sofá y subió las escaleras
Harry la siguió, divertido.
Cuando llegaron a la habitación vio como Ginny apartaba los abrigos de en medio y él susurró en voz baja:
-Te miro en el tiempo. Y siento que tú eres lo que quiero, mi niña, mi sueño. Todo eso que no tengo y que sigo sintiendo hoy por ti.
Ginny giró la cabeza con un par de gruesas mantas en la mano.
-¿Con que viejas canciones?
Harry sonrió.
-Fue una época muy feliz. Después de una guerra a la que no esperaba…- No acabó la frase- Todo parecía lo más maravilloso del mundo.
-A la que no esperabas… ¿Qué?
-Nada olvídalo.
-¿Qué?
-Sobrevivir. – murmuró Harry apesumbrado-Todo era más fácil. Pero ahora están los niños… Hubiera dado mi vida si eso me hubiese dado la seguridad de que no os pasaría nada –de hecho lo había hecho pero nunca se lo había contado a nadie- no quiero ni imaginar cómo lo pasarían de mal ellos o tú si tuviera que tuviera que tomar esa decisión ahora. Creo que sería más difícil para mí si tuviera que hacerlo- Ginny se quedó en silencio, los ojos aguados.-Perdona, no debería decirte esto, te estoy preocupando.
-No, tienes que confiar en mí. – Ginny se acercó a él suavemente y le acarició la mejilla. Su mano temblaba. Harry la apartó dulcemente y la besó. Ginny le correspondió pero no pudo quitar de su mente lo que significaba la última frase de su marido.
Cuando se separaron abrazó a Harry, todavía temblando de pensar en la idea que le había medio sugerido Harry.
-¿Tienes frio princesa?
-Un poco- mintió ella
Harry se agachó para rebuscar en el armario y sacó una manta.
-¿Vamos abajo?
Ella asintió
Bajaron las escaleras sumidos en sus propios pensamientos. Harry se arrepentía de haberle dicho eso a Ginny, pero hacía meses que la idea le carcomía y le quitaba el sueño, tenía que hablar con alguien del tema.
Se acurrucaron juntos en un sofá, y los niños en otro. Los tres niños se durmieron enseguida y por una noche Harry pudo dormir mientras que Ginny permanecía en vela, abrazada por él.
Hasta aquí en sexto capítulo (¡he publicado seis caps! la verdad es que no me lo creo ni yo)
Gracias por haber leído!
Hoy voy a hacer algo especial, las primeras cinco personas que me digan en un review que canción es la que tararea Harry en voz baja correctamente (en la escena que suben a la habitación de Ted. La canción está en cursiva) recibirá un mensaje mío y le contaré que es lo que significa lo que le ha dicho Harry a Ginny, lo que le a ''medio sugerido''. El plazo es desde hoy, son a las doce en punto hasta el mediodia (Basicamente por que me voy)
Para los que no la conozcan, o lleguen tarde todo quedará aclarado en el próximo capítulo. Pero como voy a estar fuera tres semanas me sabe mal dejaros con la intriga así que algunos podrán saberlo antes de hora.
Espero vuestros reveiws y mucha suerte!
