Solo puedo decir ¡por fin! He empezado el colegio el 2 de septiembre y no he tenido tiempo de escribir, ahora que por fin he terminado este capitulo y puedo pubicarlo soy muy feliz este capitulo va dedicado a los que dejasteis reveiws en el capitulo anterior: ginaglore28, Ginevre, ricitos de menta y GothicGold a vosotros muchisimas gracias!
8) La fuerza del mar.
La mañana amaneció fría y ventosa, nada propia de un verano especialmente caluroso. Parecía que iba a llover pero las nubes se resistían a ello, ciñendo el cielo azul. La brisa se deslizaba entre las hojas de los árboles, haciendo que crujieran y que crearan una melodía solitaria tan solo interrumpida por las palabras de Harry. Pero estas sonaban lejanas, muy lejanas, como si el cementerio se resistiera a que quebraran el silencio que normalmente lo invadía.
-…Por lo tanto es una mujer que merece todo mi respeto. Adiós- acabó Harry.
Un modesto aplauso sucedió a las palabras del hombre. Había unas pocas personas en el cementerio. Ted permanecía quieto, intentando comprender las palabras de su padrino pero apenas las había oído. Una chica de cabello rojizo le apretaba la mano con fuerza y cuando el ataúd bajó por la fosa, las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas.
El rencor, la rabia, de eso eran sus lagrimas, pues Andrómeda solo había dicho unas pocas palabras en las dos semanas que habían pasado desde que descubrieron que estaba enferma. Aquellas palabras se habían quedado grabadas en el corazón de Ted.
Flash back
-Abuela, el doctor Longbottom dice que no te queda mucho.
Ted le apretó la manó, intentando captar su atención. Lo único que consiguió fue una mirada de desdén. Andrómeda había permanecido muda desde aquel "vete".
-Abuela, dime porque lo hiciste. Por favor. Porque no me lo contaste, a mí, o a Harry, o a cualquiera. ¿Por qué no quisiste que se ocuparan de ti?
Andrómeda siguió mirando al vacío, su mirada perdida en algún punto de la pared. De repente esbozó una sonrisa y miró a su nieto, destilando despreció por los ojos.
-¿Para qué? –Su voz sonaba ronca, y hacía un enorme esfuerzo por hablar- Hace mucho tiempo que sé que soy igual que mi madre. Una Black, pero tú te pareces demasiado a tu padrino. Sé que le prefieres a él, sé que solo venías aquí por obligación. Él tuvo la culpa de todo y sin embargo sigues adorándolo, como todos los demás. Parecéis borregos. Por fin me voy de este mundo a reunirme con mi hija, hace tiempo que mi único deseo es ese. Hace tiempo que se que me temes, el mismo tiempo que se que ya no me quieres y mucho menos tiempo del que yo dejé querer.
- ¿Es que me quisiste en algún momento? - preguntó el muchacho, airado
Andrómeda no respondió, ya había pronunciado sus últimas palabras.
Fi n del Flash back
No supo cuanto tardaron en cubrir de tierra el ataúd, tal vez unos pocos segundos, o tal vez una hora. Tampoco supo cómo llegó a zafarse del abrazo de Victoire, ni como llego hasta encontrarse solo, delante de una lapida, teniendo los ojos demasiado inundados como para leer sus inscripciones. Puso la mano en la tierra, aún húmeda y se quedo así, sin saber donde estaba, y habiendo perdido la noción del tiempo. Mucho tiempo después comprendió que había pasado allí mucho rato y que fue su padrino el que aguardó pacientemente detrás de él, en silencio. Llegados a un punto Harry comprendió que lo que estaba haciendo su ahijado rozaba ya el masoquismo así, que se propuso sacarlo de allí. Le tiró suavemente del brazo para que se levantara y le llevó fuera del cementerio.
-Hay un sitio al que quiero llevarte.
Ted asintió lentamente, su padrino le cogió del brazo y se desaparecieron.
En el lugar donde estaban olía a mar y hacía calor.
-¿Dónde estamos?- preguntó Ted, sorprendido
-En un puerto muggle.-Le contestó su padrino
-¿Tienes un barco?
-Si
-¿Y sabes navegar?
-Te sorprenderías de todo lo que se aprende en el cuartel general de aurores.
En alta mar soplaba mucho viento y las olas golpeaban al barco, se aspiraba el olor a mar, era una sensación de paz, literalmente, flotaban. Harry estaba al timón, mirando al horizonte, con el semblante preocupado. Ted permanecía a su lado, dejando que el vaivén del barco marcara su ánimo. Permanecieron así durante varios minutos, adelantando hacia el horizonte.
-Quiero que me cuentes lo que pasa- pidió Ted de repente
Harry le miró con cara de no entender nada. Ted tomó aire para armarse de valor.
-Quiero que me cuentes de que va esta guerra. Que me digas porqué muere gente. Que me digas porque en cada artículo de fallecimiento aparece tu nombre. Que me cuentes porque no me contestas a las preguntas en mis cartas. Y que me cuentes porque me pides que tenga cuidado.
Harry bajó los ojos, lamentablemente, su ahijado tenía parte de razón.
-No, voy a discutir esto contigo, Ted. Tienes diecisiete años y eres menor de edad, no quieras meterte en eso.
-Pero no es justo, precisamente, tengo dieciséis años. ¡Se entera el resto del mundo mágico al través del profeta y yo no!
-Ted, no vamos a discutir.- le contestó su padrino pausadamente
El viento soplaba cada vez más fuerte, haciendo que las olas crecieran.
-¡Pero yo quiero discutir, quiero enterarme de lo que pasa! ¡Quiero meterme!
-¡ESTÁ MURIENDO GENTE TED!- rugió de repente Harry- Está muriendo gente, no pienso exponerte a eso, es algo muy complicado y es mucho lo que está en juego.
Las olas batían muy fuerte contra el barco pero ninguno de sus dos ocupantes se dio cuenta.
-¡Pero tú ya sabías lo d los horrocruxes de Voldemort a mi edad, y más tarde estabas destruyéndolos! ¿¡Por qué yo no!- Ted, se levantó, enfadado.
El barco se balanceaba, desestabilizándolos a ambos.
-¡¿Crees que me gustaba saberlo todo!¿¡Ser el elegido? ¡¿Tener toda la responsabilidad del mundo mágico sobre mis hombros? ¡¿Cuando estaba perdido en el bosque con tus tíos, crees que me gustaba! ¡En ese momento me hubiera gustado que otro hubiera dicho que yo era demasiado pequeño, demasiado inconsciente!
Ted caminó hacia la proa intentando poner algo de espacio entre Harry y él, para poder clamarse. Lamentablemente no surgió efecto.
-¡Pero estabas allí! ¡Tu sabias lo que pasaba! Por lo- Pero en ese momento una ola le derribó, haciendo que se tambaleara y que cayera por la borda.
-¡Ted! – Gritó Harry que apagó los motores del barco, se cogió a un cabo, y saltó al mar.
El agua estaba muy fría, un desagradable escalofrió recorrió todo su cuerpo, la olas le hundían a causa de la ropa y cuando intento coger un bocanada de aire sus pulmones se llenaron de agua.
-¡Ted!- Gritó Harry de nuevo haciendo que su grito se oyera por encima del estruendo del mar.
-¡Harry!- Gritó también el más joven antes de que una ola hiciera que tragara un montón de agua.
Nadó al encuentro de su ahijado, pero una ola se interpuso en el camino de ambos y le hubiera desviado muy lejos, pero se mantuvo fuertemente agarrado al cabo, lo que hizo que sintiera un doloroso tirón en el brazo y tragara agua. Las olas le hicieron dar varias volteretas y le empujaron hondo pero logró volver a la superficie. De repente se halló solo en medio del mar y le invadió una profunda desesperación, temió que las olas hubieran llevado a Ted muy lejos, o que lo hubieran ahogado completamente, una desagradable sensación le recorrió el estomago.
Por otro lado Ted debatía con las olas para salir a la superficie, el aire le faltaba en los pulmones y las fuerzas le abandonaban, la ropa era pesada, demasiado pesada. Las últimas burbujas de aire que le quedaban se escaparon de entre sus azulados labios. Pero se negó a que aquello fuera el fin. Se esforzó por recordar quien era, a quienes quería, Victoire, Harry, Ginny, los Weasleys, eso le dio fuerzas para conseguir nadar y volver a respirar aire.
Fueron momentos de desesperante lentitud, eran dos simples seres humanos, luchando contra la inmensa fuerza de la naturaleza. No supieron cómo, pero tras volteretas y hundimientos consiguieron encontrarse el uno al otro. Consciente de que no tendría otra oportunidad, Harry elevó su varita que mantenía aferrada para que la corriente no se la llevara.
-¡Ascendio!-gritó con el poco aire que le restaba en los pulmones y ambos salieron despedidos.
Cuando aterrizaron en el barco dándose un fuerte golpe, ambos tosieron hasta que les pareció que la garganta se les fuera a partir y los pulmones les ardieran. Empezaron a ver lucecitas por delante de sus ojos, pero poco a poco fue remitiendo. Ted fue el primero que pudo empezar a respirar normalmente y ayudó a su padrino a escupir el agua que le quedaba en los pulmones. Le cogió fuertemente por la espalda para minimizar el movimiento y conseguir que escupiera el agua más rápidamente. Una punzada de dolor le atravesó el pecho, más allá de que le ardiera, sentía que tenía la culpa de todo, pues él había iniciado la discusión y el era quien había caído al agua, provocando que Harry tuviera que salvarle. Desagradables segundos transcurrieron a continuación, mientras Harry tosía y Ted se debatía a si mismo que tenía la culpa de la situación. Las primeras que pudo articular Harry fueron para preguntarle si él estaba bien, Ted demasiado arrepentido por sus actos y sintiendo que no merecía la preocupación del hombre a quien admiraba mas en el mundo, fue incapaz de emitir ningún sonido, por lo que asintió enérgicamente para que no quedara duda alguna.
La cara de Harry se tiñó de un alivio, y fijó sus brillantes ojos verdes en los de su ahijado, sendos enrojecidos y húmedos. Se acercó a él para darle un gran abrazo, cerciorándose así que ninguna parte de ellos mismos había quedado allí abajo, y liberándose del miedo que habían pasado el uno por el otro.
Bueno, hasta aqui el octavo capitulo como siempre espero que os haya gustado y
Se que es un poco triste y se centra en la relacion de ted y harry, que son dos personages que me interesan muchisimo. Quiero sobresaltar el hecho de que pese a todo Ted sigue muy enfadado con Harry por no contarle la verdad.
Gracias por leer y pofavor, el boton de aqui abajo...
