Bueno creo que jamás había actualizado tan rápido, la verdad es que ha sido a causa de todos los reviews que he recibido, he sentido que si os molestabais en colgarlos, yo no podía fallaros. Así que nada, muchas gracias y os dejo un nuevo capítulo.
Capítulo 12: Una historia por contar
-Sal de mi despacho por favor.- murmuró
….
Ted entró en su habitación dando un portazo. Sentía una furia terrible, quiso patalear, romper cosas, gritar... Pero no hizo nada más que tirarse de los pelos. Se sentó en la cama respirando agitadamente y se apoyó contra la pared. Cerró los ojos. Poco a poco se fue calmando y una horrible sensación floreció en su pecho. Cuando los abrió, alarmado, y se encontró con la cara de su padrino, sonriéndole desde la estantería. Estaba tumbado en el suelo, mientras sus hijos pequeños le hacían cosquillas… sus hijos… Él también estaba en esa foto, sujetando a Harry para que no pudiera defenderse. Y de repente su estómago se encogió, dándose cuenta del grave error que acababa de cometer. Se había dejado llevar por el sentimiento de injusticia, había invadido la privacidad de su padrino y le había dicho que no era su padre… cuando siempre lo había tratado como a uno más, era quien lo había criado, cuando lo había abrazado tanto como a James o a Albus, cuando había cuidado de él… ¡Era su padre! ¿Qué razón tenía él para negárselo? La culpabilidad le perforó por cada uno de los poros de su piel. Se dejó caer sobre la cama, abatido. No se sentía con derecho a arreglar su error.
Del otro lado de la pared Harry se había sentado, cavilando también sobre lo que acababa de ocurrir. El hombre era consciente de que aquellas palabras entraban dentro de las peores cosas que podía haberle dicho. Se sumió en una especie de trance, preguntándose que había visto Ted en el Pensadero y rezando porque no hubiera encontrado las mismas imágenes que le robaban el sueño todas las noches. La puerta del despacho se abrió, y por un instante Harry pensó que Ted había vuelto para decirle que se había equivocado, pero no fue así. Una larga cabellera pelirroja asomó por detrás de la madera.
-¿Dando portazos?- inquirió Ginny mientras lo besaba dulcemente
-No he sido yo- gruño él
Ella lo miró con cara de incredulidad, exigiendo explicaciones
-He discutido con Ted…- Ginny continuó mirándolo, poniendo a prueba si era capaz de acordarse de la discusión que habían mantenido- Se ha introducido en el Pensadero… no sé qué ha visto, y cuando lo he pillado hemos discutido. Me ha dicho que lo había hecho porque estaba harto de quedarse en la estacada. Le he dicho que yo querría haber tenido un padre que me apartara de la guerra. Me contestó….Me contestó que él tampoco lo tenía.
La chica asintió e silencio mientras la espalda de su marido, consolándole.
-No te lo tomes en serio Harry, Ted estaba enfadado, y tú estabas discutiendo con él, sabes… tú mismo eres capaz de decir cosas de las que luego te arrepientes… ¿Me equivoco Don Soy-muy-impulsivo-pero-así-tengo-más-encanto?- le dijo
- No lo sé Gin…Quizás he hecho algo mal, me he equivocado…
- ¿Tú crees que con Albus, James o Lily no te has equivocado nunca?- Harry negó- Pues como yo, y como todo el mundo. ¿Y tienes alguna duda de que seas padre de alguno de ellos? – Negó de nuevo- Pues con Ted tampoco. Asunto zanjado.
Harry soltó una media sonrisa y susurró:
-¿Te he dicho alguna vez que me encantas?
Ella simplemente lo besó de nuevo y se marchó del despacho.
No obstante, aunque la conversación con su mujer le había resultado reconfortante, todavía sentía las palabras de su ahijado en el corazón como una pequeña astilla.
…
Los días se sucedieron tranquilos, sin ningún ataque a conocidos, amigos o familiares. Sin embargo a Harry aquello era lo que más le inquietaba. Por suerte a situación con Ginny había mejorado. Harry se esforzaba por hacerla participe de sus preocupaciones, y ella a cambio dejó de insistir en que le contara los temas más relativos a la piedra de la resurrección. Por otro lado, gracias a la ayuda de Hermione se había quitado de la cabeza la idea de suicidarse (ya que él era la única persona que sabía dónde estaba la piedra y así no le harían chantaje) pero Hermione le convenció de que su muerte no garantizaba la seguridad de su familia. Además de hacerle ver el tremenda devastación que sufrirían e intentar pegarlo por haberlo pensado siquiera.
Grisam, su espía doble, le había dicho que los mortífagos sospechaban que había un traidor ente sus filas. Pero, como el auror le había proporcionado algo de información sobre Harry (provocando que fuera vigilado estrechamente, aunque él a se cuidaba de no visitar el emplazamiento de la piedra de la resurrección). De todas maneras Harry sabía que también existía un hombre fiel a los mortífagos en la nueva orden. ¿Cómo era posible si no que los mortífagos pudieran sino haberle montado semejante trampa cuando el secuestro de Kingsley? Pero, aunque tenía la certeza de que alguien estaba pasando información al enemigo, pensar en que alguno de sus amigos le había traicionado le ponía enfermo. Por esas razones había tomado la precaución de ser mucho más cuidadoso con la información que repartía y sólo se había atrevido compartir esa sospecha con Ron, en quien confiaba plenamente:
-Tenemos un traidor en nuestras filas, quiero que estés atento por si descubres quien es- le dijo Harry mientras hacían su reunión semanal
-¿Sabes quién tiene un comportamiento muy extraño? Grisam. ¿Crees que podía ser él?-inquirió Ron
-No- le respondió secamente
-Pero el viene de una familia de traidores… ¿recuerdas lo que hizo su hermana con el Ejercito de Dumbledore?-insistió el pelirrojo
-Sí, pero su hermana murió en la batalla de Hogwarts, jamás se uniría a los mortífagos…-aclaró el auror exasperado
-Tal vez tiene miedo de que ataquen a su familia. ¿Tiene más hermanos? ¿Padres?-continuó, siguiendo su hipótesis
-¡Basta ya Ron! ¡Te digo que él no es!
Ron permaneció en silencio unos instantes y luego se acercó a su amigo con cara de comprensión.
-Harry, ya sé que preferías morir a desconfiar de tus amigos… pero tú sabes lo que les pasó a tus padres… No deberías ser tan ingenuo.
En ese instante Harry sintió la imperiosa necesidad de partirle la cara a su amigo. A veces parecía que aun tuviese dieciséis años. Se colocó a menos de un palmo de la cara del menor de los Weasley y le espetó:
-En una de mis primeras misiones como auror, cuando aún estaba en mi primer año, había un grupo de ladrones que robaban casas durante la noche y mataban a los ocupantes. Hacía tiempo que les seguíamos la pista cuando descubrimos que planeaban entrar a una casa. Planeamos muy bien la operación y pilamos a cinco fuera, pero dos consiguieron entrar. Un auror más experimentado y yo entramos y los acorralamos en el salón, donde también estaban los ocupantes de la casa: dos chicos, uno de unos 17 años, otro unos 15 y un niña de 9. Los ladrones no tenían escapatoria. Nos quedamos parados, intentando que se entregaran, pero no lo hicieron. Los chicos estaban muy cerca de ellos así que no podíamos atacar… y entonces un ladrón conjuró un bombarda máxima…-Harry se detuvo durante unos instantes- Yo…yo salté sobre la niña para protegerla con el cuerpo aunque podría haberme apartado, haberme alejado de la explosión…- permanecieron en slenio mientras Harry se disponía a continuar-Mira, era esa época en que tu hermana me culpaba por todo lo que ocurrió durante la batalla de Hogwarts…y yo… bueno no tenía nada que perder. El caso es que el hermano mediano murió y la niña se salvó. Era la familia de Grisam. Por suerte él no sufrió nada grave, aunque estaba al lado de su hermano. Yo estuve en San Mungo ¿recuerdas? Me salvé por los pelos- Ron tragó saliva recordando aquellos momentos de angustia.-Fue el momento en que Ginny entró en razón…- explicó con melancolía pero pareció volver a la realidad- El caso es que Grisam siempre se sintió en deuda conmigo y por eso se apuntó a la academia de aurores. Ahora somos compañeros y grandes amigos. - Hizo una nueva pausa y murmuró entre dientes, con furia contenida:- Así que no vuelvas a decir eso, porque pondría la mano en el fuego tanto por el cómo por ti.
Ron bajó la mirada, avergonzado y se instaló entre ellos un silencio tenso sol interrumpido por la respiración agitada de Harry.
-Siempre tienes que tener todas las explicaciones ¿verdad?- se quejó el auror- Maldito Weasley rebelde- añadió con una sonrisa
Harry rio de su propia ocurrencia. Realmente a veces Ron le parecía un perfecto idiota, pero lo apreciaba como a un hermano.
La búsqueda de un nuevo ministro tampoco estaba resultando nada fácil. A falta de una amenaza que afectara a toda la comunidad los magos no parecía tener prisa por escoger un nuevo jefe de estado. Esta incertidumbre política preocupaba a Harry, puesto que sabía que la falta de alguien que llevara las riendas solo podía favorecer a los malhechores y en ningún caso a los defensores de la ley.
Pero la supuesta calma terminó tan rápidamente como había llegado. El director del cuartel estaba en su despacho cuando un memorándum interdepartamental se posó sobre su mesa. Era del servicio de recepción de lechuzas, ya que estas no podían entrar el edificio. "Se precisa la presencia de Director del Cuartel General de Aurores, el señor Potter, en la colina de Waterline, en la casa de los Sres. Scamander. Le adjuntamos la carta original." Harry giró la carta con impaciencia y se encontró con una letra temblorosa y apenas legible. "Potter, necesito que vengas, ha pasado algo horrible." Sin embargo aquella no era la letra de luna así que sólo podía ser la de su marido. Sintió una opresión terrible en el pecho y rezó a Merlín que no hubiera pasado lo que el sospechaba. Las manos empezaron a temblarle descontroladamente mientras pensaba "A Luna no, a Luna no, estaba embarazada de gemelos". Se le estaba viniendo el mundo encima.
-Grisam –lo llamó su jefe saliendo del despacho- Te necesito, creo que ha habido un ataque.
El más joven se puso en pie inmediatamente, y ambos salieron corriendo.
Hasta aquí! Espero que os haya gustado, y si lo ha hecho no dudéis en dejarme un reveiw que la verdad son muy inspiradores, muchas gracias por haber leído
Sé que es cortito y no hay mucha acción pero nos vamos acercando al final…así poco a poco. De todas maneras me parecía importante contar la historia de Grisam, que es un personaje que me gusta mucho.
Siento la crueldad de dejaros con la intriga peo creo que si habéis estado atento sabréis quien es el traidor ¿no?
Disculpad toda letra que falte o falta de ortografía, mi teclado no responde muy bien.
