CAPÍTULO 25

DARIEN

Cuando por fin entró y se puso frente a nosotros empezó a contar su idea.

-Estoy convencida que podemos utilizar la roca lunar para acabar con ella…- dijo con bastante seguridad y todos abrimos los ojos sorprendidos.

-¿Tú crees que podamos encontrar ese material?- pregunté y me miró muy mal entrecerrando los ojos.

-Tenemos varias armas hechas de la misma de la cual extraerlo…- se quedó pensativa unos segundos- y también podemos encontrar más - suspiré, tal como lo decía sonaba tan sencillo.

-¿De verdad crees que con eso será suficiente?- volvió a asentir tan convencida que no tuve dudas.

-Supongo que se puede probar…- Endimión me interrumpió.

-No creo que sea lo más conveniente, esa arma puede ser de gran ayuda y deberíamos estudiarla antes de acabar con ella.

-Yo estoy de acuerdo con él…- lo apoyó Andrew y resoplé.

-No creo que sea bueno tener esa cosa…- suspiraron a la vez- pero podemos intentarlo, la cuestión es que pensará Serena al respecto- solo de pensarlo me preocupaba, ya no era cuestión de todo esto si no su estado y que esto la pudiera afectar. Endimión debió leer mis pensamientos porque enseguida contestó.

-Darien, Serena es fuerte…- asentí- no te preocupes por mi nieta, estará bien- suspiré, estaba muy emocionado con la idea de ser padre pero no era el momento, no podía hacer más que preocuparme por ella ¿Quién no lo haría?- entiendo tu preocupación pero te aseguro que acabaremos con esto antes que te des cuenta.

-Eso espero, debemos encontrarlo cuanto antes, hoy perdimos una excelente oportunidad…- solo de recordarlo me enfurecía- No quiero que vuelva a pasar- me dio una palmada en la espalda mientras sonreía.

-Aprovecharemos cuando Serena se vaya a trabajar…- le entrecerré los ojos.

-¿Qué quieres decir?- miró a Calaverite que le asintió.

-Nosotros 4…- hizo un gesto con la cabeza hacía Calaverite para que entendiera a quiénes se refería- iremos hoy junto a Hanabusa a su mansión para buscar esa daga…- me di una palmada en la cara con frustración.

-No creo que sea lo más conveniente, seguro que nos estará esperando con una bienvenida adecuada- rió.

-Lo sabemos…- sonrió de forma perversa, estaba convencido que ellos tenían algo preparado también- ¿Vendrás con nosotros?- me quedé unos segundos pensando ¿debía hacerlo? Estaba convencido que Serena pondría el grito en el cielo si se enteraba, pero por otro lado no quería exponerla de nuevo a ese psicópata. Así que tomé la decisión más conveniente para todos.

-No puedo quedarme al margen, sé que Serena hará lo que pueda para encontrarlo, prefiero ser yo quien lo haga- volvió a palmearme la espalda.

-Me alegra que tengas esa iniciativa…- entonces caí.

-¡Todavía no tenemos como destruir esa cosa!- rodó los ojos.

-Se la quitaremos, lo mataremos después y ya no habrá necesidad de destruirla…- suspiré no muy convencido pero era lo mejor que teníamos.

-Está bien, probaremos lo que dices solo espero que de verdad funcione…- dije todavía dudoso, después de eso hablamos de lo que haríamos, tras dejar todo claro me retiré en busca de Serena, ya era casi la hora de irse a trabajar y quería despedirme, antes de poder alejarme mucho Seiya me llamó.

-¡Darien!- me volví y lo vi muy preocupado.

-No me convence este plan que habéis armado…Tengo un mal presentimiento- resoplé.

-A mí tampoco me convence pero confío en que estaremos bien…- no sabía si trataba de convencerme a mí o a él.

-¿Seguro? Ya sabes lo loco que esta ese tipo, no creo que lo ponga tan fácil esta vez…- rodé los ojos ¡Cómo si lo hubiera sido!

-Tal vez ahora que tiene un brazo menos…- dije pretendiendo ser gracioso y me rodó los ojos.

-No sabemos si lo regeneró…- lo interrumpí.

-Yo tampoco estoy seguro, pero confío en que no, así será más fácil- volvió a resoplar.

-Darien…Quiero que lleves esto…- me dio una especie de mando, al ver mi mirada de no entender se puso a explicarme- es un botón de emergencias, lo usamos en el hospital para pacientes que están muy graves espero que si pasa algo fuera de lo normal lo aprietes y enseguida reuniré a los demás para ir en vuestra busca- sonreí ante su preocupación.

-Lo haré…- cogí esa cosa y me la metí en el bolsillo- ahora será mejor que cambiemos nuestras caras y pensemos en algo más feliz para que nadie sospeche nada- reímos.

-Serena es la que debería preocuparte…- y lo hacía, sobre todo ahora que sabía que Diamante seguía con ella ¿Por qué me sentía tan celoso? ¡Dios, solo era un espíritu del que ella seguro ni sabía nada! Y aun así…- ¿Estás bien Darien?- interrumpió el rumbo de mis pensamientos y asentí.

-Sí, iré a verla…- negó.

-Mejor que no, seguro que averiguará lo que vais a hacer- le entrecerré los ojos.

-Sospechará más si no voy a despedirme de ella- sonrió.

-No te preocupes, le diré a Rei que la llame y que le diga que tuvimos que irnos.

-¿Crees que sea necesario?- asintió.

-¡Totalmente! Estoy convencido que ella te leerá en cuanto te vea…- suspiré derrotado.

-Tienes razón, me exaspera que ella lo haga cuando yo no puedo. Vamos a escondernos en el gimnasio hasta que se vaya- nos pasamos el brazo por los hombros y nos alejamos rumbo al mismo… ¡Mierda! ¡Ya me había perdido nuestro sexo matutino! Pero debía pensar en lo positivo, si todo iba bien terminaría hoy…

SERENA

¡Mierda! ¿Por qué tenía estos sueños? Me despeiné con frustración… ¡No podía creerlo! Aun después de librarme de él podía sentirlo…

-¿Serena?- llamó Rei desde la puerta, miré alrededor y Darien no estaba ¿Se habría ido? ¿Pero a dónde?- ¿Serena?

-¡Si Rei ya me estoy levantando! En unos segundos estoy abajo…

-Las niñas ya se fueron con Zafiro y Setsuna… ¿Te hago algo de comer?

-No, mejor comeré algo de camino, quiero llegar al trabajo cuanto antes- necesitaba acabar con esto de una vez por todas.

-¡Está bien!

Una vez que se fue me duché y vestí a velocidad vampírica y bajé rápidamente. Taiki ya me esperaba en la puerta con una sonrisa.

-¿Lista jefa?- reí.

-¡Siempre!- fuimos hacia nuestros coches y pusimos rumbo a la comisaria. Una vez allí, todos se me echaron encima dándome ánimos para mi vuelta. No los culpaba había faltado mucho últimamente.

-¡Por favor chicos dejen de agobiar a la jefa que tiene cosas que hacer!- dijo Haruka bromeando y apartando a todos de mí, enseguida se dispersaron de nuevo hacia sus puestos, incluso Taiki se fue riendo- ¡Vamos Serena, tenemos que hablar…!- dijo con aire de misterio y me arrastró a mi despacho, una vez dentro gritaron…

-¡Sorpresa!- no pude evitar sonreír ante la imagen, estaban Lita, Mina, Yaten, Taiki y Michiru.

-¡Vaya…! ¡No esperaba algo así…!- vi la tarta sobre la mesa y me dio tanta hambre que sin prestar atención al resto fui a comerla, todos me observaban estupefactos- ¿Qué?- negaron.

-¿Te encuentras bien Serena?- preguntó Lita preocupada, asentí y contesté con la boca llena.

-Ci….- asintieron algo extrañados.

-¿No comiste nada esta mañana?- negué y sonrieron- Parece que tienes mucha hambre…- Haruka señaló la tarta de la que apenas quedaba un trozo ¿Cómo había podido comerme la tarta en tan poco tiempo? Nunca había experimentado un hambre así.

-¡Lo siento…!- dije algo avergonzada, iba a dejar la cuchara para que tomaran lo que quedaba y negaron.

-Si tienes hambre cómetela toda, nosotros ya volvemos al trabajo… ¡Suerte en tu día!- tras decir esto salieron todo menos Mina y Lita que me miraban muy atentas.

-Serena ¿Tienes algunos síntomas extraños?- preguntó Lita, le entrecerré los ojos y negué.

-Estoy bien, solo cansada y con mucho sueño- rió.

-¿No estarás embarazada verdad?- abrí los ojos muy sorprendida y negué de inmediato.

-¡Claro que no! Si fuera así lo sabría- asintieron no muy convencidas, yo decidí volver a lo que me interesaba y dejar ese tema a un lado.

-Mientras que termino esto… ¿Podéis decirme si tenemos mucho trabajo pendiente?- negaron.

-¡Lo hemos hecho todo gracias a Mina y sus nuevos poderes!- dijo Lita muy sonriente y orgullosa a lo que Mina asintió algo avergonzada.

-La verdad que me han servido de mucho para terminar todo antes…- asentí contenta, eso me dio una idea genial.

-Me alegro por ti…Ya que tenéis todo bajo control, iré a ver qué puedo hacer con Rubeus…- dije mientras me metía el ultimo trozo de tarta en la boca, ellas se me quedaron mirando con una cara muy rara.

-¿Piensas ir sola?- negué mirando a Mina.

-¡Iremos juntas! – abrió los ojos horrorizada-

-¿Qué? ¿Lo dices en serio?- asentí.

-Mina, somos iguales por lo que podremos acabar con él juntas.

-¡Pero apenas los estoy empezando a controlar…!- rodé los ojos.

-Sé que lo harás bien, confío en ti…- le guiñé el ojo- Además que yo te guiaré en caso de ser necesario - sonreí para tranquilizarla y asintió.

-Confío en ti Serena, si dices que podemos lograrlo juntas, lo haremos…- le sonreí en agradecimiento, a continuación miré muy seria a Lita.

-No quiero que le digas nada a nadie…- me interrumpió.

-¿Cómo piensas que haré tal cosa?- rodé los ojos.

-Mintiendo obviamente…- le contesté con bastante ironía y me miró muy mal.

-No tiene gracia Serena…- resoplé.

-Tampoco lo pretendía, solo te estoy informando de lo que haremos, estaremos bien…-volvió a interrumpirme.

-¡Deberías llamar a los originales para que te acompañen! ¡Y también a Darien…!- la interrumpí ahora yo.

-¡Podemos encargarnos sin meter al resto!- grité algo más fuerte de la cuenta, al ver su cara decaída suavicé mi tono para seguir hablando- Lita quiero que comprendas que necesito terminar con esto cuanto antes…- suspiró bastante alterada y me acerqué a tranquilizarla…- ¡Tranquila, todo estará bien!- asintió algo más tranquila pero seguía igual de dudosa.

-Serena… ¿No sería mejor informar al resto y…?- la interrumpí más airada de la cuenta.

-¡Lo haré con Mina!- apartó la vista algo apenada.

-Lo siento Serena, no puedo evitar preocuparme por vosotras y me molesta no poder hacer nada- tras respirar hondamente para tranquilizarme la abracé.

-Estaremos bien…Solo no le digas a nadie a menos que yo te llame- asintió separándose de mí.

-¡Tened cuidado, por favor!

-Lo tendremos…- dije muy convencida, a continuación Mina y yo cogimos nuestras cosas para salir por la puerta trasera así no debía preocuparme que nadie más nos viera, estaba convencida que si lo hicieran se imaginarían lo que íbamos a hacer y no nos dejarían hacerlo, o al menos no solas. Estaba convencida que mientras menos gente de la que preocuparme iba a ser mejor y Mina sería de gran ayuda para buscar esa daga mientras que yo me encargaba de Rubeus.

Una vez en el coche empezó a hablar algo nerviosa.

-¿Estas segura de esto Serena?

-¡Lo estoy! Sabes que no nos pondría en peligro si no fuera así- asintió.

-Lo sé, pero no puedo evitar sentirme nerviosa. Hasta ahora apenas he hecho nada y...- le di la mano para tranquilizarla, en el momento que nos rozamos sentí como la energía emanaba a raudales de ellas y por miedo a lo que pudiera pasar la solté- ¿Que ha sido eso Serena? ¡Dios nunca había sentido esa sensación de…!

-Poder…- la interrumpí y asintió, me puse seria antes de hablar de nuevo- lo tenemos Mina, pero debemos tener cuidado con él…Podemos descontrolarnos y eso puede traer consecuencias nefastas para todos- asintió.

-Lo sé Serena, te prometo que procuraré controlarlo como tú- suspiré muy exasperada y arranqué el coche mientras ponía rumbo hacia la mansión de Rubeus, por suerte estaba a las afueras de la ciudad.

-Si te soy sincera…Todavía no lo hago…- ella me miró con cara sorprendida.

-¿Cómo que no lo haces? Yo te he visto usarlos y lo haces bien- resoplé recordando lo que pasó cuando desperté la última vez.

-Eso pensaba yo hasta que desperté ésta ultima vez y mi poder se descontroló…- le dije directamente lo que pensaba, ella me miró extrañada.

-No supe que hubiera pasado nada- negué.

-Pude arreglarlo enseguida, pero no quita que se me fue de las manos…- suspiré pensando en ello, la verdad es que no estaría mal ese tipo de expansión en casa de Rubeus, seguramente morirían todos menos él, sería un avance.

-¿Qué piensas Serena?

-En que tal vez eso pueda ayudarnos esta vez…Solo debo dejarlo ir- asintió.

-Podemos unir fuerzas.

-Esa es mi intención, de todas formas solo estaremos nosotras y ellos, así nos será más fácil hacerlo.

-¿Por eso no has querido traerlos? ¿Tienes miedo de dañarlos?- asentí.

-¿Quién no? No quiero volver a sentirme como la última vez…- le dije bastante dolida, todavía podía recordar el momento exacto en el que pasó todo.

-¡Estoy convencida que juntas lo conseguiremos…!- dijo intentando darme ánimos y le sonreí.

-¡Yo también, por eso te he traído conmigo…!-en ese momento me sonaron las tripas y me avergoncé.

-¿Tienes hambre después de lo que has comido?- no pude si no reír.

-Parece que mi cuerpo necesita energía y es su forma de pedirla…

-¿Quieres que paremos en algún lugar a comer?- negué.

-Lo haremos después que termine todo. Quiero acabarlo cuanto antes, estoy convencida que los chicos están planeando algo…- me interrumpió.

-¡Lo acabaremos hoy mismo…!- dijo convencida y sonriendo, seguimos conversando de otras cosas hasta que aparque a unos metros de la mansión y salimos del coche- ahora iremos por detrás, si no me equivoco la entrada es por ese lado así que iremos por aquí- mientras nos dirigíamos al lugar siguió hablando.

-¿Crees que podemos pillarlos por sorpresa?

-Eso espero, aunque no puedo estar segura después de lo que pasó ayer- asintió.

-Me lo contaron los chicos, espero que no sea nada de lo que no podamos ocuparnos- reí.

-No te preocupes que no lo será- le guiñé el ojo- podemos con esto, tu solo sígueme el ritmo y todo irá bien- sonrió sinceramente.

-Lo sé, sabes que confío en ti Serena…- en ese momento llegamos al lugar y me pareció raro tanto silencio, cerré los ojos para concentrarme en el ambiente, podía sentir varias presencias conocidas, entre ellas Darien… ¡Mierda! Abrí los ojos sorprendida y horrorizada mientras agarraba a Mina fluctuamos en el lugar dónde sentía a Darien ¿Qué demonios hacían aquí? ¡Ahora debía cambiar totalmente el plan inicial! ¡Maldita sea!

DARIEN

Nos quedamos en el gimnasio conversando hasta que se fue y entonces salí en busca de los chicos.

-¡Darien, tened cuidado!- me dijo antes de salir.

-Lo tendremos…- me alejé en busca del resto y escuché como gritaba.

-¡No se te olvide pulsar el botón si nos necesitan! –reí antes de contestar de un grito.

-¡Lo haré! – una vez que los alcancé ya todos se hallaban preparados para irnos, yo me aseguré de coger una de esas armas para ir bien equipado. Una vez listos partimos hacia la mansión, dónde una vez que llegamos entramos por la puerta principal acabando con todos a nuestro paso, era una suerte que estuviera aislado. Sentía que algo no iba bien ¿Por qué estaba resultando todo tan fácil? Una vez dentro lo supe, él se encontraba de pie junto a la puerta e hizo caer unas redes sobre nosotros que nos inmovilizaron totalmente ¡Mierda!

-¡Habéis tardado más de lo que esperaba…!- se acercó a mí y tiró de mi pelo para levantar mi cabeza- ¿Serena?- negué.

-Ella no vendrá...- rió.

-Entonces… ¿Habéis sido tan estúpidos de venir sin ella…?- resopló antes de soltarme- ¡Tenemos que hacer que venga, la necesito a ella no a estos idiotas!- gritó enfurecido a sus hombres y reí.

-¡No vendrá…!- me miró enojado, después se quedó pensativo antes de volver a hablar.

-Tendré que hacerla venir…- miró a los hombres junto a él- ¡Llevaos a estas escorias y matadlos a todos…! -¡Mierda! No podía dejar que hiciera eso…Debía intentar ayudarlos, tal vez si me concentraba como en el bosque, cerré los ojos intentándolo pero no podía ¡Maldita sea!

-¡No te saldrás con la tuya!- gritó Kaname, el resto asintió.

-Ya lo hice…- contestó con una tranquilidad pasmosa antes de hacerles un gesto a sus hombres que se los llevaron sin que yo pudiera hacer nada, una vez solos se sentó en una silla frente a mí- me pregunto si esta vez dejará la terquedad a un lado para aceptar mi oferta.

-¡Nunca! - Grité furioso y rió más todavía.

-Sabes que tienes las de perder…- se agarró el mentón mientras me miraba con altanería- me pregunto qué diría si te hiciera lo que ella me hizo a mi…- sacó una prótesis de su brazo donde pude ver como se regeneraba lentamente, todavía iba un poco más abajo del codo.

-¡Nunca dejaré que la tengas…! ¡Primero muerto!- volvió a reír.

-¡Eso es fácil! Solo te necesito para atraerla como abeja a la miel, estoy seguro que en cuanto sienta que estás en peligro vendrá a buscarte…- ¡Maldito cabrón! Empecé a removerme intentando liberarme pero esta cosa más me absorbía - Al resto los encontrará muertos o apunto de estarlo…- cogió mi brazo y apretó fuerte- solo debería tirar y…- en ese momento se materializaron Mina y Serena junto a ambos, ella le dio una patada que lo lanzó a la otra punta de la habitación.

-Darien… ¿Estas bien?- me preguntó preocupada y asentí, no me dio opción a respuesta ya que le ordenó a Mina- ¡Suéltalo e id a buscar al resto, se volvió a Rubeus que ya empezaba a incorporarse- yo me encargo de él!- sin darme opción a réplica se lanzó hacía el y comenzaron a pelearse.

-¿Mina? ¿Qué demonios hacéis aquí las 2?- se agachó a soltarme mientras me contestaba.

-Serena pensaba acabar con él antes que os inmiscuyerais en esto…- la interrumpí.

-¡Es demasiado cabezota…!- aunque le costó liberarme al fin lo hizo, al incorporarme sentía como mis fuerzas habían mermado ¿De qué demonios estaba hecha esa cosa? Ellos seguían peleando y Serena parecía controlar la situación, aunque no dejaba de preocuparme su estado.

-¿Mina puedes ir a ayudar al resto?- debía ayudarla como fuera, Serena debió escucharme porque enseguida gritó.

-¡No!- gritó a lo que Rubeus contestó bastante irónico.

-¡Ya deben estar todos muertos por tu culpa…! Si me hubieras hecho caso y te hubieras venido por las buenas…- ella volvió a gritar sin prestarle más atención al mismo.

-¡Id a ayudarlos!- me quede mirándola dudoso- ¡Darien, no puedo dejar a Mina sola! Yo estaré bien- entendía a lo que se refería así que me fui a regañadientes de allí, corrimos lo más rápido posible. Me concentré en sus esencias y enseguida los ubiqué en una estancia muy cerca de donde estábamos, cuando entramos llegamos justo a tiempo de detener una masacre, Mina disparó bolas de energía que los desintegraron en el acto mientras que yo los iba decapitando, no éramos tan fuertes como Serena pero pudimos acabar con todos y liberar a los chicos que se veían exhaustos, Endimión fue quien habló primero.

-Esas cuerdas nos han absorbido casi toda la energía… ¿Tú no te sientes más débil Darien?

-Solo un poco, nada que no pueda afrontar…- mentí- Vosotros deberíais salir de aquí- me dirigí a Mina- ¿Te importa acompañarlos fuera?

-No hay problema… ¿Tu irás con Serena?- asentí.

-Ya mismo voy a ayudarla, no me fío de ese imbécil- Endimión me habló muy serio.

-¡Tened cuidado Darien, es más listo de lo que creemos, estoy convencido que no será tan fácil!- resoplé, eso mismo les dije antes de venir, pero no era momento de esto así que le asentí antes de contestar.

-¡Lo sé, voy con ella…!- y sin más salí corriendo al lugar donde estaban y enseguida los vi, ambos seguían peleando, mientras lo hacían decidí concentrarme en esa dichosa daga ¿Dónde podía tenerla? Debía encontrarla para poder ayudar a Serena.

Mientras seguían luchando intenté ubicarla sin éxito, el tipo era bastante listo y la había guardado mejor esta vez ¿O tal vez la había ocultado? ¡Mierda, debía ayudar en algo!

-¡Esto se acabó Serena! ¡Es tu ultima oportunidad, si no logro controlarlos por las buenas lo haré por las malas…!- ella contestó más que enojada.

-¡Vete al infierno!- después todo ocurrió como a cámara lenta, la vi correr hacia él con la energía concentrada en su mano, pero al alcanzarlo sacó la daga de su espalda y la atravesó justo en el vientre- ¡Hijo de puta!

-Si no haces lo que quiero no me sirves…- rió- ¡Esto acabará contigo…!- ella cayó de rodillas al suelo y yo corrí para poder alcanzarlos pero me apartó, había creado una barrera a su alrededor.

-¡Serena! ¡Déjame ayudarte! – grité con todas mis fuerzas, ella me miró fijamente, en sus ojos pude ver todo el amor que me procesaba.

-Te amo Darien…- sonrió de lado- A todos…- ¿Por qué me daba la sensación que se estaba despidiendo? Tras besar el anillo que la marcaba como mía, se alzó, abrazó a Rubeus y lo mordió.

-¡Maldita zorra! ¡Suéltame!- vi como peleaba para zafarse sin éxito, Serena lo fue consumiendo lentamente, cuando ya no pudo absorber más volvió a mirarme.

-Debo hacerlo Darien, recuerda que os quiero…- justo después hubo una gran explosión que me cegó. Cuando por fin se despejó y pude ver algo, solo había presencia de Serena. Estaba tumbada en el suelo inmóvil ¡Mierda! Necesitaba llegar a ella para asegurarme que estaba bien pero no podía atravesar la barrera que había levantado ¡Maldita sea!

-¡Serena! ¡Serena!- grité lo más que pude sin resultados, en ese momento apareció Diamante que se acercó a mí.

-Parece que tienes un gran problema…- rodé los ojos.

-¿Ella está bien?- asintió y eso me dio un alivio inmenso.

-Si…- se volvió a ella- solo duerme…- volvió la vista a mí y me preguntó con sorna- ¿Quieres que te ayude con esto?- le entrecerré los ojos.

-Solo eres un espíritu… ¿Podrías levantar la barrera?- resopló.

-Ya sé lo que soy Darien, pero puedo hacer que Serena la levante…- lo miré muy enfadado.

-¡Me dijiste que no podías manipularla!

-Y no lo hago, solo la induciré a quitarla en sus sueños…

-¿La acosas en sueños?- volvió a resoplar.

-Al estar unidos compartimos vivencias y recuerdos…Ya te lo dije…- resoplé muy frustrado.

-¿Quieres dejar de hablar y quitar esto? Necesito asegurarme que está bien…- rodó los ojos y tras concentrarse unos segundos la barrera bajó enseguida, fui corriendo hacia ella- ¡Oh dios Serena!- lo primero que miré fue su vientre y no había el menor indicio de haber sido herida, suspiré aliviado. Tampoco había rastro de esa cosa por ningún lado.

-Vuestra hija está bien…- lo miré asombrado.

-¿Sabes que será niña?- asintió.

-¡Y una muy irritante…!- reí y lloré a la vez de felicidad. No entendía que había pasado pero Serena y mi hija estaban bien y eso era lo importante. La alcé en brazos y puse rumbo a casa no sin antes concentrar la energía que me quedaba en hacer que la casa estallara en mil pedazos- ¿Hacía falta hacer eso?

-Me quedo más tranquilo…Lo que no sé es donde está la daga… ¿Se habrá destruido junto con él?

-No estoy seguro, Serena levanta muchas barreras y una de ellas no me dejó ver bien cuando liberó la energía- reí.

-Parece que no soy el único al que bloquea.

-No lo eres y me frustra mucho que todos la puedan leer menos yo- reímos juntos.

-Esto me recuerda a viejos tiempos…- dijo en bastante melancolía en su voz.

-Sí, unos en los que no matabas a nadie por tener poder- dije algo dolido.

-Eso ya pasó Darien, ahora solo soy un espíritu. Veo las cosas desde otra perspectiva, siento que Serena tenga que ver todo el mal que hice.

-Más lo lamento yo, no merece eso después de toda esta mierda.

-Ya todo terminó, o al menos eso espero.

-Y yo…- una vez en casa todos se me echaron encima preguntando por ella, ninguno parecía ver a Diamante aparte de mí, cosa por la cual no sabía si enfadarme o reírme. Los dejé allí para ir a acostarla, necesitaba descansar, una vez que lo hice bajé para informar de lo que pude, tendríamos que esperar que Serena despertara para que nos explicara mejor…

SERENA

¡Mierda! ¡Que sueño! Sólo quería seguir descansando… Estaba agotada… ¡Un momento! ¿Dónde estaba? Entonces recordé los últimos acontecimientos en casa de Rubeus…

No sabía si funcionaría lo que tenía en mente, sabía que era arriesgado pero en el momento que esa cosa me atravesó me vino la inspiración. Estaba convencida que podía lograrlo pero por si algo salía mal me despedí de Darien, dándole un mensaje para el resto. Una vez que lo hice, absorbí a Rubeus como ya había hecho con Diamante, cuando ya no sentía vida de su cuerpo, cogí la daga y dirigí toda la energía que había acumulado a la misma, vi con inmensa alegría como se convertía en polvo que mi cuerpo absorbió como una esponja… Después de eso caí en la inconsciencia…

Me levanté como resorte y miré alrededor… ¡Estaba en casa! Suspiré tranquila, eso significaba que todo estaba bien. Aunque debía levantarme para asegurarme, no tardé en encontrarlos en el salón a todos reunidos pero parecían preocupados.

-¡Buenos días chicos!- saludé y todos se lanzaron hacía mí para abrazarme y darme besos a los que correspondí, Endimión fue el que habló en nombre de todos.

-Me alegro de verte bien…- sonreí- no apruebo la forma en que eliminaste el problema pero lo respeto, sé que lo hiciste con la mejor intención- rodé los ojos.

-Fue lo único que se me ocurrió- se quedó pensativo unos segundos antes de volver a preguntar.

-¿Qué pasó con la daga Serena?- suspiré.

-Pues parece que encontró un nuevo hogar- dije sonriendo, él me entrecerró los ojos y yo se los rodé.

-Se pulverizó en la explosión y mi cuerpo la absorbió- sonrió.

-¡Eso es magnífico!

-Si tú lo dices…- dije con bastante sarcasmo- Yo solo quiero volver a mi vida normal y…- en ese momento me llegó olor a comida, mi estómago rugió y corrí a la cocina para comer. Rei, lita y Mina estaban guisando algo que olía delicioso- ¡Tengo hambre! ¿Falta mucho?- las tres se volvieron a mí y sonrieron ampliamente.

-¡Serena! – Se lanzaron hacia mí y tras saludarlas me contestaron- veo que sigues con tu hambre…- dijeron a la vez de una forma un tanto sospechosa, cogí unas uvas a mi alcance y mientras las comía les contesté.

-Eso parece, el gasto de energía me da hambre- rieron- ¿Qué pasa?- se miraron entre ellas y tras negar Mina y Lita volvieron con la comida mientras que Rei se acercaba de forma sospechosa a mí.

-Serena…- una vez a mí lado me pasó el brazo por los hombros- tenemos que hablar.

-¿Por qué me da la sensación que ocurre algo?- sonrió y cogió mi mano para ponerla en su vientre enseguida su bebé se movió y sonreí- parece que será un chico muy vital- asintió.

-Ahora…- cogió mi mano y la puso sobre el mío, en el momento que la sentí moverse la felicidad me embargó consiguiendo que no parara de llorar.

-¡Estoy…!- asintió.

-¡Estamos…!- dijo tan emocionada como yo y me abracé a ella llorando de alegría- ¡Debo decirle a Darien seguro que…!- en ese momento apareció por la puerta, al verme llorando vi como su cara cambiaba a una de preocupación.

-Serena… ¿Estás bien?- asentí mientras lanzaba a abrazarlo.

-Darien… Estoy… Digo estamos… Seremos…- empecé a balbucear, él me apretó más fuerte antes de terminar por mí.

-Papás…- lo separé de mí y le entrecerré los ojos.

-¿Ya lo sabias?- apartó la vista avergonzado.

-Bueno yo…Los chicos…Ya sabes y dijeron…- empezó a balbucear ahora él y resoplé.

-¿No querían que lo supiera?- pregunté algo perdida ¿Por qué demonios no querrían que supiera de algo así?

-Temíamos que pudiera pasarte algo, por eso fuimos a casa de Rubeus a acabar con él antes que tú lo hicieras- aunque la intención era buena no dejaba de molestarme.

-Entiendo que lo hicisteis con la mejor intención, pero no me gusta que me mantengan al margen de algo tan importante como lo es mi estado- suspiró avergonzado.

-Lo siento Serena, te prometo que no volverá a ocurrir- dijo bastante serio y no pude evitar reír.

-¡Más bien no habrá necesidad que ocurra de nuevo!- reímos juntos, volví a poner mi mano sobre el vientre y al sentirla de nuevo volví a emocionarme- ¡Me parece increíble estar embarazada!- sonrió mientras ponía su mano junto a la mía.

-A mí me encanta la idea de tener otra hija…- nos quedamos perdimos en nuestras miradas unos segundos antes de volver a hablar.

-Te amo Darien…- nos perdimos en un profundo beso.

-Yo a ti Serena…- contestó cuando paramos a tomar aire, tras mirarnos de forma intensa unos segundos juntamos nuestros labios de nuevo pero nuestro beso se vio interrumpido por el sonido de mi estómago y reímos- lo dejaremos para después de comer- asentí.

-Sí, parece que nuestra pequeña tiene hambre…- en ese momento entraron el resto en la cocina que me miraban muy sonrientes, yo les entrecerré los ojos- ¿Lo sabíais todos menos yo?- cuando los vi apartar la vista resoplé- ¡No puedo creerlo…!- Endimión se acercó a mí y me cogió las manos.

-Fue mi idea no decirte, me preocupaba que te centraras más en tu estado que en la batalla- viéndolo así puede que hubiera sido lo más sensato, seguramente no me hubiera arriesgado a hacer lo que hice de saberlo y si no lo hubiera hecho Rubeus seguiría siendo una molestia en nuestras vidas.

-Está bien, no pasa nada- lo mire seria y lo señalé con el dedo- ¡Pero que sea la última vez! – a continuación hice lo mismo con el resto, a pesar de todo no me gustaba la idea que me hubieran ocultado algo así, sobre todo Darien… Algo debió intuir Endimión ya que enseguida dijo.

-¡Chicos será mejor que los dejemos solos que seguro tienen cosas que hablar…!- no tardaron mucho en perderse de vista. Una vez solos Darien volvió a besarme y me sentó sobre la mesa de la cocina.

-Siento no habértelo dicho a pesar de saber que te molestarías, pero tenía miedo que os pasara algo- lo volví a besar antes de contestarle, ahora lo que menos deseaba era discutir.

-Solo no vuelvas a hacerlo, creo que yo hubiera hecho lo mismo- reímos.

-Sí, en cierto modo pensamos igual…- asentí- Tú fuiste allí con la misma intención que nosotros, con la diferencia que tuviste más suerte.

-Por suerte si, ya no tendremos que preocuparnos de nada más que de nuestra familia- volvimos a besarnos pero más dulcemente, mientras lo hacía volvió a acariciarme el vientre a lo que nuestra hija volvió a moverse.

-Lo importante es que ya todo acabó y podemos vivir en paz- sonreí recordando todo lo vivido en el último tiempo.

-¡Sí, por fin!- mientras lo miraba vinieron a mi mente todos los momentos vividos juntos - Todavía no me puedo creer lo que ha cambiado mi vida desde que entraste en ella- nos besamos de nuevo mientras que abría mis piernas para posicionarse entre ellas.

-La mía también…- volvimos a besarnos- pero ahora que todo lo malo ha terminado deberíamos pensar en irnos a vivir juntos- volví a reír.

-Aquí lo hacemos…- rodó los ojos.

-Por mucho que los quiera, me apetece tener intimidad y eso aquí es imposible- reí.

-Tienes razón…- entonces recordé- Mi casa está libre… ¿Qué me dices?- amplió su sonrisa.

-¡Me parece una idea estupenda!- volvimos a besarnos, él comenzó a acariciar mis piernas muy lentamente desde mis tobillos hasta culminar en mi centro donde comenzó a hacer círculos sobre mí tanga.

-Darien…- gemí deseosa de sentirlo- Te necesito ya…- susurré, él sonrió de lado con esa sonrisa que no hacía sino ponerme más caliente todavía.

-Tengo una idea mejor…- dijo en tono pícaro- ¡Vamos al lago…!- sin esperar mi respuesta me alzó y corrió hasta que llegamos al mismo lago de la última vez, una vez allí nos desnudamos el uno al otro y nos fuimos metiendo en el agua lentamente hasta que nos llegó a la cintura, entonces me cogió el trasero y me alzó para penetrarme de una sola estocada- Serena te amo y deseo que a partir de ahora nuestra vida sea próspera, feliz y lo más importante…- me guiñó el ojos de forma pícara antes de terminar- tranquila- no pude más que reír mientras que le contestaba.

-Yo deseo lo mismo Darien…- lo besé con pasión mientras que comenzaba el vaivén que deseaba- y lo más importante que por y para siempre seremos uno.

-De eso no te quede la menos duda…- así dimos por zanjada la conversación antes de perdernos en el placer hasta bien entrado el amanecer.

A partir de ahora mis únicos problemas serán los de cualquier chica de mi edad, ahora me centraría en mi boda con Darien, mis hijas, los chicos y chicas que son como mi familia, amigos,… ¡Dios! Todavía me costaba creer que de estar sola y perdida, había encontrado todo lo que una vez deseé y nunca creí posible. Podría decirse que mi Destino antes Incierto había encontrado su propósito y era mucho mejor de lo que hubiera podido imaginar...

FIN.

URSU.

Aquí les dejo por fin el último, espero que les haya gustado. No sé las veces que he borrado y vuelto a escribir. ¡Pero al fin terminé mi tercera historia! :)

Ahora me pondré con el Epílogo para dejarla lista del todo antes de seguir con la siguiente. ;)

Muchas gracias por su apoyo, les agradecería que dejaran sus comentarios.

Cualquier cosa no duden en contactarme, muchos saludos y besos para todos.