Advertencia l AU. BL. Ereri. OoC.
Notas l Fic con trama basada en The Beauty and The Beast. Con unos cuantos arreglillos para que encajen mejor los personajes.
Espero sea de su agrado!
Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.
Capítulo 5
.
Erwin siempre expresó a sus hijos que las mejores cosas en la vida toman tiempo, no se sabe en qué momento exactamente, pero si se obra bien, se devolverá todo con creces. Levi pensó entonces que algo bueno tuvo que haber hecho en su miserable vida para que Dios lo recompensara con tan hermosa familia.
- Las cosas más importantes no siempre tendrán forma definida, mi querido Levi. Aún cuando las tengas o las pierdas, a ciencia cierta nunca podrías saberlo - había dicho el comerciante a su hijo la primera noche que pasó en casa junto a él después de rescatarlo de las calles.
Eran solo ellos dos en esa época y aquel joven jamás olvidaría tantas asombrosas lecciones que le enseñó su padre desde el primer momento.
Luego de que su madre falleciera, su tío, Kenny Ackerman, ya no tenía responsabilidad alguna sobre el infante y no dudó un segundo en abandonarlo a su suerte en el primer orfanato que encontró, quitándole el dinero que su hermana había estado guardando como reservas para su pequeño niño.
El apuesto chico recuerda claramente cuando aquel joven comerciante lo encontró vagando amargamente por las calles, huyendo de un par de matones que pretendían arrebatarle el único pedazo de pan que, con tanto esfuerzo, había logrado conseguir para alimentarse esa noche después de haber huído del orfanato donde fue a parar y en donde, para empeorar su suerte, lo trataban muy mal. Erwin no dudó en ahuyentarlos, amenazando con llamar a los autoridades, mas los bravucones no huyeron por ese motivo, sino por la imponente presencia del mayor, quien, a pesar de estar en la flor de la juventud, confundido era fácilmente con un adulto con antecedentes policiales, debido a su fornido cuerpo y mirada penetrante.
Erwin heredó las habilidades de su padre como comerciante y siguió su legado luego de su muerte tras un accidente. A sus veinte años ya tenía un futuro prometedor debido a ese dote de convencimiento y su actitud recta y responsable pero amable al mismo tiempo. No dudó un segundo en llevarse a Levi a casa, sin embargo, cuando el niño le informó sobre su fuga del orfanato, el joven mercader lo acompañó hasta el lugar en mención y, luego de innumerables reclamos hacia el infante y miradas sospechosas hacia el mayor, presentó su solicitud formal para adoptar al pequeño.
Dos semanas pasaron y Levi era legalmente hijo de Erwin Smith. Nunca lo admitiría, pero el menor estaba infinitamente agradecido por haberse topado con él aquel día. Si Dios existía, Erwin debió ser un ángel guardián que envió en su ayuda.
Estuvieron juntos, cuidándose mutuamente, unos cuantos años. Hasta que llegaron Petra e Historia para el regocijo de su padre. A pesar de su carácter algo quisquilloso, ambas eran la adoración de Erwin y se encargaba de cumplirles todos los caprichos que encargaban.
Dos años pasaron y llegaron Farlan e Isabel, aunque de una manera un tanto peculiar.
Erwin iba mensualmente a dejar alimento y ropa a los orfanatos de donde adoptó a sus hijas y a Levi, a manera de agradecimiento por permitirle llevarlos a casa con él y para ayudar a otros niños que no corrieron con la misma suerte. Siempre iba solo, debido a que no quería revivir algún mal recuerdo de sus queridos hijos; sin embargo, cierto día, los caballos que tenía a disposición se encontraban en su mayoría ocupados llevando cargamento y solo contaba con uno para su visita mensual. Por lo que pidió a su hijo mayor que lo acompañase para hacer más liviana la carga. El joven no tuvo opción para negarse puesto que no quería importunar a su padre, por lo que ambos partieron rumbo al orfanato.
. . .
Levi caminaba sin prestar demasiada atención a los niños y adolescentes recluídos allí, puesto que aún le causaba cierta incomodidad recordar los momentos que él pasó en un lugar como ese, por lo que dejó a Erwin para aquella labor. El mercader se encontraba conversando con una de las encargadas del lugar, cuando Levi sintió unas pequeñas manos tirando de sus pantalones. Bajó la mirada y se encontró con una pequeña niña de cabello rojizo y hermosos ojos verdes.
- ¿Señor, me da un caramelo? -
- ¿Tengo cara de confitero, mocosa? - había respondido él, con el mismo tono de molestia tan característico.
Tres segundos pasaron y la pequeña dio una fuerte patada al mayor, para luego frotar sus ojos, limpiando las lágrimas que amenazaban con salir y sacarle la lengua.
-¿Qué?¿Quieres pelea, enana?- retó
- No me diga enana, que usted tampoco es muy grande, señor feo - replicó la menor.
- ¡Isabel!¡¿Qué estás haciendo, jovencita?! - Sintió una voz masculina y pronto vió a un adolescente un par de años menor que él, calculaba, que se acercó a donde se encontraba teniendo su pequeña riña para tomar a la niña en brazos y disculparse con Levi.
- No te disculpes, hermanito. Ese señor es un feo y enano -
- Modales, Isa. No podemos juzgar a las personas por su apariencia - reprendió el chico, para luego dirigirse a Levi - Disculpe nuevamente. Mi hermana es un tanto conflictiva pero es buena niña. Mi nombre es Farlan y ella es Isabel -
-Tch, ya qué. No importa. Soy Levi y ese de allá es mi padre Erwin, soy adoptado, por supuesto. Ya ven que no me parezco en nada a ese cejón -
Ambos hermanos dejaron escapar una risa y el mayor se sintió extrañamente a gusto y en calma. Pronto, Erwin se percató de aquellos y se acercó a presentarse. Había dicho que se encontraban allí para dejar alimento y ropa, mas no contó con que su propio hijo, siempre tan reservado y de ceño fruncido, demostrara tan calmada expresión de paz y comodidad con alguien que no fuera él o sus hermanas. Preguntó entonces, disimuladamente, a la encargada a su lado, por aquellos dos. La señora comunicó que Farlan había llegado una noche de invierno con Isabel en brazos y ardiendo en fiebre, solicitando que ayuden a la pequeña y les permitan quedarse allí debido a que la encontró llorando en una calle desolada y no pretendía dejarla sola a su suerte. El mercader no necesitó más y se acercó a la pequeña, que aún se encontraba en brazos de Farlan.
-¿Quisieras vivir con nosotros, Isabel? - preguntó con voz amable
- ¡Me encantaría, señor!. Mi hermano siempre dijo que algún día algún alma noble nos sacaría de aquí y nos llevaría a comer pasteles y muchísimos caramelos para siempre. ¿Usted es esa persona? -
- Muy lejos me encuentro de ser un alma noble, pequeña. Mas considero que una preciosa niña como tú merece muchísimo más amor del que ya tiene. Y, ¿qué crees?. Mis hijos y yo estamos dispuestos a dártelo. Claro está, en compañía de este adorable muchacho que bien podría ser un noble caballero, por la manera tan maravillosa de cuidar de ti - respondió Erwin, con una sonrisa. - Entonces, ¿Qué dicen?¿Aceptan venir con nosotros? -
- Si a Levi no le incomoda, señor. Nada en el mundo nos haría más felices - respondió Farlan, mirando a su pequeña que no paraba de sonreír.
Erwin rió y miró a Levi, buscando su aprobación. Al no encontrar otra expresión en su mirada más que conformidad, comunicó a la encargada su deseo de adoptar a ambos chicos.
. . .
Todo había sido bueno desde entonces. Ya con la familia completa y superando cualquier obstáculo, los Smith permanecieron siempre juntos. Y todo gracias a Erwin.
Levi supo entonces que su madre, en algún lugar del cielo, había intercedido por él para que no se quedara solo en el mundo.
Jamás olvidaría aquellos lindos momentos que pasó junto a su preciada familia. Se convenció de que nada más le faltaba para ser feliz. Tenía más que suficiente. Padre, hermanos, calor familiar. ¿Qué más podría necesitar?.
Nadie había reparado en el pequeño detalle.
Levi ignoraba el amor.
.
.
Cinco meses habían pasado desde que llegó al castillo y Levi se sentía como un Rey. Pasaba algún tiempo solo y otro tanto en compañía de Hanji, Armin y Jean, quienes lo visitaban regularmente en su habitación y comentaban algunas cosas sobre la vida en el pueblo del lindo chico y otras tantas sobre la antigua vida de ellos en el palacio.
Todas las tardes, la Bestia lo visitaba, y se entretenían largo rato tocando el piano o leyendo en silencio algún buen libro. No había abandonado la costumbre de observarlo mientras comía, con su conversación tan amena e interesante.
Cada día que pasaba, Levi encontraba en el monstruo nuevas bondades y admirables virtudes. La costumbre de verlo seguido lo había habituado tanto a su terrible aspecto, que lejos había quedado el miedo que alguna vez le tuvo y, todo lo contrario, sin darse cuenta se encontraba mirando con frecuencia el reloj para ver si ya era la hora pactada con Eren para su próximo encuentro.
Solo había una cosa que hacía a su corazón inquietarse , y era que Eren, desde aquel día en que conversaron sobre su pasado y la maldición, no había vuelto a tocar el tema y ningún subordinado se mostraba conforme en hablarlo con él, desviando siempre la conversación cuando Levi preguntaba sobre eso.
Le incomodaba que Eren no mostrase cambio alguno en su actitud y siguiera tan amable con él como lo fue desde el primer día. Una sola cosa había agregado a su rutina y era preguntarle cada noche, cuando acompañaba a Levi a sus aposentos, si quería ser su esposo. A lo que el mayor, con una sensación extraña en su interior, siempre se rehusaba.
Cierto día le dijo:
- Mal de la cabeza te encuentras, mocoso. Bien podría complacerte y aceptar tu estúpida propuesta. Mas lo haría solo por agradecimiento a todas tus atenciones y soy demasiado sincero como para permitirte creer que pudiese hacerlo alguna vez. Siempre he de considerarme un amigo tuyo, confórmate con eso -
- Forzoso me será, Levi - dijo la Bestia - Sé que en justicia soy horrendo, pero mi amor por ti es grande. Entretanto, me siento muy feliz de que quieras permanecer aún aquí a mi lado. Prométeme que no me abandonarás nunca -
Aquellas palabras hicieron estremecer al apuesto joven. Mas no dio respuesta alguna y la Bestia tampoco insistió en escucharla, aunque Levi pudo notar en su mirada que aquellos hermosos ojos esmeralda que tanto brillo tenían usualmente, lucieran ahora apagados y con un atisbo de decepción. Eso inquietó al mayor y suspiró fuerte, para luego contestar.
-Tch. No pongas esa cara, mocoso idiota. Está bien, prometo no abandonarte nunca. De todas maneras, no tengo manera de escapar por mi propia cuenta y me he acostumbrado demasiado bien a las espectaculares comidas que aquí sirven. Y ni hablar sobre la casi perfecta limpieza de las habitaciones -
- Cortesía de Sasha, la cocinera, que ahora es estufa, ciertamente. Y lo de la limpieza, bien sabes que has contribuído más de lo que yo quisiera en eso. Aunque, no puedo negar lo adorable que te ves con la pañoleta subriéndote la boca y la escoba. ¡Maravilloso espectáculo!. Sin embargo, sabes perfectamente que no es obligación tuya hacerlo. Eres el amo de este palacio también - comentó Eren, muchísimo más animado que hace un momento.
- Lo recuerdo claramente, bestia tonta. Ahora, si me disculpas, tan buena charla me ha dejado exhausto, por lo que dormiré ahora. Buenas noches, Eren -
- Buenas noches, Levi - se despidió, dando media vuelta y desapareciendo una vez más entre las sombras.
Había mentido el joven sobre su supuesto cansancio y las ganas de dormir. Lo cierto era que necesitaba pensar demasiado en las últimas palabras de Eren después de su respuesta.
El amor no era algo a lo que Levi le fuera ajeno. O eso creía él. Amaba a su madre fallecida, a Erwin y a sus queridos hermanos. Eso definitivamente era amor. Entonces ¿Por qué dice esa estúpida bestia que me ama? ¿Será que me considera su familia tan pronto?¡Apenas y me conoce!¡Qué tontería! pensó.
Había pasado por tantas cosas que, desde que Erwin lo adoptó, concentró todos sus sentimientos en su nueva familia y llegó a ignorar que existían otros tipos de amor fuera del que ya sentía por ellos. Su padre tampoco encontró momento oportuno para hablar con él sobre eso, debido a que tenía cuatro hijos más y un negocio que atender.
El confundido joven trató de mandar lejos todos aquellos extraños pensamientos y fue a tomar una ducha para posteriormente irse a la cama, dispuesto a dormir.
.
.
- Debería decirle la verdad al joven Levi, amo.- comentó el pequeño reloj de madera, preocupado por la situación actual - Tal vez él pueda entender la gravedad de nuestro dilema y, quién sabe, podría hasta estar dispuesto a ayudar.
- No voy a obligar a Levi a hacer algo de lo que se pueda arrepentir posteriormente, Armin - respondió la Bestia, acomodando la rosa encantada en un rincón más oscuro - Me enamoré de él lo suficiente como para darme cuenta de que ha pasado por mucho con tan solo verlo. Y, si bien sé que no soy correspondido, no permitiré que nada ni nadie lo lastime nuevamente -
Eren había notado, tras tantos meses de observar detenidamente a Levi y examinar sus gestos y reacciones, que el hermoso joven había tenido una vida dura.
Más que evidente era que el rubio comerciante no era su padre biológico, debido al nulo parecido físico.
Notó también que el duro semblante y mirada estoica no eran más que solo una fachada para mantener a raya a quienes intentaran acercarse. Si bien Eren era una bestia ahora, no podría negar que antes de la maldición, tuvo una vida plena, con padres que lo amaban y servidumbre que siempre velaba por su bienestar. Levi, en cambio, parecía haber carecido de tanto pero eso era justo lo que más amaba de él, quien, a pesar de haber llevado una vida difícil, no se dejó envolver en la oscuridad y su alma continuó tan noble y pura, gracias a ese comerciante que lo cuidó. Pocas personas no corrompían su ser tras tanto dolor y Levi era una de ellas. Amaba hasta sus palabras llenas de hosquedad. Los insultos que a veces recibía por parte del mayor. Gestos de fastidio por sus comentarios, a veces, fuera de lugar o porque simplemente comenzaba a ser muy hostigante. Nada de eso le importaba a Eren. Se había enamorado. Y eso hacen las personas enamoradas ¿Cierto?. Levi podría apuñalarlo y la Bestia estaría bien con eso. No le importaría morir en manos de su persona especial. Estúpido o descabellado podría sonar, mas, nadie que no ha vivido en carne propia el amor y el sufrimiento que este mismo trae al no ser correspondido, tendría derecho a emitir opinión alguna. Sabía la Bestia perfectamente que Levi no correspondía a sus sentimientos; sin embargo, poco o nada le importaba.
-Discúlpeme, amo. Me dejé llevar por la ilusión de poder volver a lo que éramos antes. No consideré los sentimientos del joven Levi - comentó el reloj.
- No necesitas disculparte, Armin. Y ya deja las formalidades. Somos amigos, ¿cierto?-
El pequeño objeto lo observó detenidamente y esbozó una sonrisa, asintiendo.
- Tienes razón - respondió - Ahora, me despido. Ya es muy tarde y deberías descansar. Buenas noches, Eren -
-Buenas noches Armin - se despidió la Bestia, para luego observar como el pequeño reloj desaparecía en la oscuridad de los pasillos.
Cerró la puerta de sus aposentos y se observó en el espejo roto que yacía solitario en la pared.
Soltó un suspiro.
- Esto es lo correcto, Eren. Después de todo ¿Quién podría amar a una bestia? -
.
Nota de autor
Hola!
De nuevo, yo, disculpándome por la demora. Demasiadas cosas y sin ánimo de comentar, realmente.
Espero que el capítulo sea de su agrado.
Prometo esforzarme para traer lo más pronto posible el siguiente!
Gracias por apoyar la historia. No esperaba tanto cariño. Me hacen muy feliz (:
Nos vemos!
